La Iglesia Y Sus Enigmas. Los Misterios Más Fascinantes Del Catolicismo — Lourdes Gómez Martín / The Church And Its Enigmas. The Most Fascinating Mysteries of Catholicism by Lourdes Gómez Martín (spanish book edition)

Me ha parecido un libro didáctico y que debe ser leído. En un mundo en el que lo espiritual es lo anecdótico y lo material el pan nuestro de cada día, es complicado hablar de reliquias, fenómenos místicos o milagros. Normalmente, la presencia de estos temas en los medios de comunicación no pasa de la mera curiosidad.

Las reliquias nacieron con el cristianismo, pero sería erróneo pensar que solo están presentes en nuestro contexto religioso y sociocultural. En el Museo Topkapi de Estambul (Turquía), muy conocido por albergar el enigmático mapa de Piri Reis, existe un pabellón donde se veneran algunas reliquias relacionadas con el profeta Mahoma: un diente, unos pelos de su barba, una tablilla de barro donde aparece, supuestamente, la huella de su pie, así como su estandarte y su manto. Esta última es la pieza más preciada para los musulmanes, quienes piensan que tiene propiedades milagrosas.
El deseo de guardar estas piezas surge con los primeros mártires de la Iglesia. Los cristianos llegaron a la conclusión de que los que habían sufrido martirio podrían ser unos excelentes intercesores ante Dios, de ahí que decidieran hacerse con sus ropas, enseres y cuerpos para acelerar las concesiones de la divinidad. Según Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo, «la implantación de la devoción a las reliquias se hace casi general en la cristiandad del siglo IV unida a la libertad de culto que proporcionó el Edicto de Milán del año 311, en el que el emperador Constantino, después de la batalla del puente Milvio, permitió que el cristianismo pudiera añadirse a la lista de religiones y cultos permitidos en el Imperio. Ello produjo peregrinaciones a los lugares emblemáticos de la cristiandad, sobre todo Roma y Jerusalén».
El Santo Grial, su fama nace en el medievo, en el siglo XII, cuando se extiende el mito del Grial gracias a la literatura trovadoresca; así, toda Europa se disputa su custodia y cada cual dice estar en posesión de la verdadera reliquia.
En Inglaterra, por ejemplo, existen tres griales: el vaso de Nanteos, el grial de Hawstone y el cáliz de Ardagh. El que posee más tradición es el vaso de Nanteos, un cuenco de madera que, según sus custodios durante mucho tiempo, la familia Powell, procedería de la abadía de Glastonbury, donde, a tenor de la leyenda artúrica, José de Arimatea lo habría depositado. Si tenemos en cuenta los recientes análisis a los que ha sido sometido, el vaso de Nanteos fue creado en el siglo XIV.
Curiosamente, en América también hay un grial: el cáliz de Antioquía. Forma parte de la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. A pesar de que la prestigiosa institución lo dató entre los años 350 y 500 d. C., son muchos los que se acercan a contemplar esta pieza considerando que es el «cáliz del Mesías».
Hasta la aparición en escena del cáliz de doña Urraca, el único grial que reunía las pruebas arqueológicas e históricas para sustentar que aquella historia podía ser algo más que un mito era el santo cáliz de la catedral de Valencia. Era y sigue siendo objeto de gran veneración entre los cristianos. Tanto es así que la Santa Sede concedió a Valencia un Año Santo perpetuo quinquenal en torno a esta reliquia, que custodia la catedral valenciana desde el siglo XV.

En Coria, un pequeño pueblo de Cáceres, en el noroeste de Extremadura, con apenas 13.000 habitantes, se conserva una reliquia muy desconocida: el sagrado mantel sobre el que, si atendemos a la tradición bíblica, Cristo habría instituido el sacramento de la Eucaristía.
Se conserva en el museo catedralicio de Coria una bula del papa Luna, Benedicto XIII. Data de 1404 y lo que dice es que se otorga indulgencia plenaria a los visitantes del relicario cauriense. «En este pergamino se dice que aparecen las reliquias en ciertas arcas o cajas, y aunque no se cita el mantel se piensa que, muy probablemente, esta pieza ya formaba parte de ese conjunto de reliquias», explica Óscar García. La bula también señala que esas reliquias eran exhibidas el día de la Invención de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y que acudían miles de fieles desde lugares lejanos con el fin de poder contemplar estos objetos.
Lo que más llama la atención cuando se está frente a la arqueta que contiene el mantel de Coria es que ese tejido no da la impresión de tener la antigüedad que los expertos le atribuyen. Está sorprendentemente bien conservado, algo que muchos consideran un milagro. Hay que aclarar que a pesar de que en el museo de la catedral de Coria existe una réplica extendida del mantel, donde el visitante puede hacerse una idea exacta de las dimensiones de la pieza, el original se conserva doblado en una arqueta realizada en plata madrileña y regalada por un obispo que fue consagrado en Michoacán (México), Francisco de Luna y Sarmiento, quien estuvo ocho años destinado en Coria (de 1675 a 1683).
El primer estudio científico que se lleva a cabo sobre el mantel se realiza en 1960 por parte del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Óscar García asegura que «intervinieron expertos como el profesor Carreto Ibáñez o el gran experto en tejidos e historiador del arte Manuel Gómez Moreno. Miguel Ángel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros, también estuvo presente en el estudio y publicó un libro al año siguiente. En esa obra él no explica muy bien qué se hace al mantel pero dice que los expertos estaban convencidos de que tenía una antigüedad superior a los dos mil años. Con respecto al tejido del mantel, señalan que se trataba de lino procedente de Arabia Saudí.

Pocos saben que hay voces disidentes en cuanto al reconocimiento de que la Virgen de Guadalupe se apareció a Gil Cordero en la comarca de las Villuercas. Hay quienes piensan que la aparición fue mucho más cerca de la ciudad de Cáceres, de la que era oriundo Gil Cordero según la tradición.
En el municipio cacereño de Torrequemada, a orillas del río Salor, hay una ermita rodeada de misterio. Ya hay noticia de ella en el Fuero de Cáceres de 1230 y uno de sus enigmas guarda relación con los templarios. Según me comentó el historiador cacereño Antonio Rodríguez: «No existe ninguna fuente primaria que nos hable claramente de que durante el siglo XIII esta ermita perteneció a la orden del Temple, pero sí hay bastantes indicios que nos sirven para apoyarnos en esta hipótesis». Entre esas pistas está que la construcción de la ermita sea similar a la de otras que sí están asociadas a los templarios, así como otros datos que llaman mucho la atención: «Actualmente el párroco de Torrequemada se titula “prior de Santa María del Salor”; prior quiere decir que tiene una dignidad equivalente a la de obispo.
Con la tradición, cuentan que a finales del siglo VI la talla habría sido trasladada desde Constantinopla hasta Roma. Atribuyen el traslado a san Gregorio, cuarto papa de la Iglesia. Al parecer, el pontífice guardaba la imagen en sus aposentos y resultó, dicen, providencial durante una epidemia de peste que asoló a la capital italiana. Esta parte de la leyenda se anexó entre los siglos XIII y XV, y procede, según los expertos, de la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine, dominico que consagró su vida a compilar leyendas de santos y mártires que encontraba en publicaciones más antiguas.
Roma sufría una epidemia de peste y decidieron realizar una rogativa, esto es, una oración pública para pedir remedio ante una necesidad grave; el acto, afirma la tradición, habría estado presidido por la Virgen de Guadalupe. Según el relato, la peste desapareció al paso de la procesión mientras se escuchaban misteriosos cánticos celestiales y aparecía un ángel limpiando una espada manchada de sangre.
La Virgen de Guadalupe está encuadrada dentro del denominado grupo de «vírgenes negras de la Europa occidental de los siglos XI y XII». Ciertamente, su rostro es más negro que moreno y es lo que la ha convertido en centro de enigmas y misterios que nos han llegado hasta nuestros días. La Virgen de Guadalupe, la Virgen de Montserrat, la Virgen de Atocha y otras muchas responden a un estilo románico inspirado en unas líneas del Cantar de los Cantares o Cantar de los Cantares de Salomón, uno de los libros de la Biblia. En el pasaje que nos interesa se citan estas palabras en boca de la Virgen:
Tengo la tez morena, pero hermosa, muchachas de Jerusalén, como las tiendas de Cadaz, como los pabellones de Salomón. No os fijéis en mi tez oscura, he sido tostada por el sol. Los hijos de mi madre se irritaron contra mí, me pusieron a cuidar las viñas, y a mi propia viña no la pude cuidar».
Al parecer, este texto es la razón por la que los artistas medievales oscurecían sus tallas. Pero existe otra vertiente que trata de explicar el origen de estas esculturas marianas relacionándolas con los atributos que tenían antiguas deidades como la diosa egipcia Isis, o las diosas de origen griego Artemisa y Cibeles. Y hay quien también habla de una reminiscencia celta en estas figuras europeas, que difieren de las Vírgenes negras latinoamericanas, que surgen del sincretismo religioso que nació de la interacción entre europeos e indígenas, y tienen una identificación con la Pachamama (la madre Tierra amerindia).
Tampoco podemos olvidar que las imágenes de madera sufren ataques de humedad, hongos e insectos, motivo por el que durante la Edad Media, a este tipo de tallas se les aplicaba una capa de betún, entre otras sustancias, para que fueran más resistentes.

La Virgen de Guadalupe es «todo un códice que los indígenas pudieran interpretar para reconocer que se trataba de la Madre de Dios». Así, la presencia de constelaciones en el manto de la Virgen, como veremos a continuación, no es casual si tenemos en cuenta, explica, los amplios conocimientos astronómicos de los indígenas, que podían reconocer el significado de esas estrellas en el manto. Por otro lado, también destaca este estudio que «en la imagen de la Virgen de Guadalupe puede observarse que la rodilla derecha la tiene levantada levemente, como en actitud de iniciar un paso hacia delante. Para la mentalidad indígena, se trataba de un paso de danza, ya que para ellos danzar era crear, la forma máxima de reverenciar a Dios, la oración total».
Analizado las 46 estrellas presentes en la imagen original. Así, asegura que «están colocadas en el manto en forma asimétrica y precisamente en el orden que tenían las constelaciones en el cielo a las 6.45 de la mañana del 12 de diciembre de 1531, momento en que se imprimió en la tilma de Juan Diego cuando, conteniendo las flores, la extendió en presencia del obispo Zumárraga». Fernando Ojeda Llanes defiende esta hora como el momento de la impresión de la imagen tras, según señala, estudiar en fuentes antiguas el recorrido hecho por el indio Juan Diego aquella noche, investigar satelitalmente las distancias que tuvo que recorrer y reproducir el itinerario con varias personas de la edad aproximada del indio. Además, según explica, «posicionado el planisferio Redshift a las 6.45 de la mañana de aquel día y utilizando las coordenadas de Ciudad de México, las constelaciones que estaban en el cielo en ese momento son las mismas que aparecen impresas en el manto y que son las siguientes: en la parte correspondiente al lado de la mano derecha en posición Norte: Bootes, Canes, una estrella de Dragón, Osa Mayor, una estrella de Lince y Auriga. En la parte del lado de la mano derecha en posición Norte: Bootes, Canes, una estrella de Dragón, Osa Mayor, una estrella de Lince y Auriga. En la parte del lado correspondiente a la mano izquierda en posición Sur: Ophiucus, Libra, planeta Júpiter, Escorpión, Centauro, Cruz del Sur y una estrella de Carina».
Si las estrellas representan constelaciones, las grandes flores del manto, denominadas Tepetl, ocupan, nada más y nada menos, que la posición de los principales cerros y volcanes de la orografía mexicana. El experto asegura: «Continuando con una hipótesis anterior del padre Mario Rojas, me puse a la tarea de continuar con esta línea de investigación. Tomando la posición de los diferentes cerros y volcanes de México dibujé un mapa con la posición que guardan las diez flores Tepetl en el vestido. Con los softwares satelitales de internet Google Earth se pueden localizar los siguientes: la Malinche, el Papayo, el Iztaccihuatl, el Popocatépetl, el Cerro del Tepeyac, el Jocotitlán, el Valle de Bravo, la Sierra de Temascaltepec, el Nevado de Toluca y el Chichinautzin. Y correspondiente a la única flor de cuatro pétalos que hay en el manto: el Huizachtepetl o Cerro de la Estrella».
Hay que aclarar que en el vestido de la Virgen de Guadalupe son visibles nueve flores de cinco pétalos con forma de corazón, denominadas Tepetl. Además de estas nueve flores visibles, existe una teoría que habla de una décima flor Tepetl que estaría en el vestido debajo de las manos de la Virgen. Tal y como explica Fernando Ojeda, «con toda claridad en su vestido y atrás de su brazo derecho, casi junto al lazo negro, salen dos pequeñas borlas que probablemente correspondan a la parte de un conjunto de flor Tepetl siendo quizá parte de un pétalo, de alguna de sus hojas, de alguna de sus flores, de alguno de sus botones de flor o parte de su tallo».

La Virgen de México y la extremeña solo tienen una característica en común: el nombre. Existen diferentes explicaciones que tratan de aclarar el origen del vocablo «Guadalupe», que tiene raíz árabe y que, según la teoría más aceptada, aludiría al nombre del río junto al que apareció la vaca de Gil Cordero. Pero ¿cómo se le aplica el nombre de Guadalupe a una aparición mariana tan distinta en tiempo y espacio a la Virgen extremeña?
Los expertos se muestran enfrentados y esgrimen distintas teorías. Para los antiaparicionistas, el nombre de Guadalupe es indicativo de que Nuestra Señora de Guadalupe de México fue un invento de los españoles que crearon esta tradición para lograr una evangelización masiva entre los indígenas y le impusieron el nombre de Guadalupe en recuerdo de la Virgen extremeña que tantos devotos tenía entre los españoles que marcharon a América.
Pero más allá del nombre, no podemos encontrar similitudes entre las dos Vírgenes. La de México es una imagen en una tela y la de Extremadura es una escultura; la de México es una Virgen que parece estar embarazada y la de Extremadura tiene al Niño Jesús en las rodillas. El único nexo de unión es el nombre y también la importancia que ambas tuvieron en la evangelización de América. La de México por su significación con los indígenas y la de Extremadura por la devoción de todos los indianos llegados desde la península ibérica.

Existen muchos tipos de milagros, desde aquellos que se materializan en los propios cuerpos de los santos hasta las curaciones sobrenaturales, la capacidad de dominar la naturaleza, el poder de doblegar voluntades ajenas o incluso de resucitar a los muertos. Desde el punto de vista teológico, podríamos hablar de milagros supra naturam (los que superan las fuerzas de la naturaleza, como devolver la vida a un fallecido), contra naturam (los que contradicen las fuerzas de la naturaleza, como no quemarse al tocar el fuego) o praeter naturam (los que no distan mucho de las fuerzas de la naturaleza).

Tornavacas, en el cacereño Valle del Jerte. Desde hace más de dos siglos todos los días se toca la esquila de ánimas. Muchas de las mujeres que realizan el toque lo hacen por promesa y todas por devoción, con la intención, igual que en Pasarón, de que esta costumbre no caiga en el olvido.
Tampoco debemos olvidar el sombrío tañer de la «esquila de Las Mestas». José María Domínguez explica que «en las Mestas, por riguroso turno, uno de los mayordomos del Cristo, todas las noches del año, tocaba una esquila por las calles salmodiando una lúgubre cantinela que pide las oraciones y el recuerdo para las benditas almas del purgatorio».
Son pocos los lugares en los que se mantiene viva la esencia de unos rituales sacralizados por la Iglesia pero que encuentran su origen en el mundo pagano. La comarca extremeña de Las Hurdes es uno de los enclaves en los que perviven estas costumbres. En el corazón de esta región mágica de Extremadura se celebra cada año la fiesta de la Carvochá, últimamente casi siempre tiene lugar en la era de trillar de la alquería de Mesegal. Carvochá viene del término carvochi, que significa castaña asada, y es una fiesta en honor a los antepasados del lugar.
La fecha elegida para la celebración de la fiesta no es casual, y es que la tradición guarda una estrecha relación con la celebración del Samhain céltico. Este festejo pagano fue uno de los más importantes de la España prerromana, y lo que se conmemoraba, como señalábamos antes, era el nuevo año. Terminaba el verano y comenzaba el invierno. Los celtas tenían una visión cíclica de la vida y esto queda patente en esta fiesta que, simbólicamente, representaba el inicio de la muerte, que termina en un posterior renacer con la llegada de la primavera y del buen tiempo. Tan particular momento del año, cuando los días comienzan a ser más cortos y las noches más largas, se consideraba un momento mágico en el que nuestro mundo podía conectar con el más allá, lo que propiciaba el contacto con los difuntos.
Este contacto era tan real como que los fallecidos podían beber y comer con los todavía habitantes de la Tierra. Y eso es algo que, como indicábamos, también se mantiene vivo en la tradición hurdana, de ahí que se alimente con comida la hoguera de ánimas, que se tiren castañas al aire o que se dejen platos de estas.

La difusión de la figura del diablo como tentador y causante de las equivocaciones de los hombres está íntimamente ligada a la propagación de la idea reparadora y salvadora». Desde esa óptica, los predicadores de la Iglesia, a lo largo de la historia, han difundido la idea de que el bien está representado por Dios y el mal estaría representado por el diablo. Esas fuerzas opuestas que aparecen en todas las culturas del mundo son personificadas en esta concepción católica. Así, durante toda la Edad Media, los frailes predicadores difundieron la idea de que existía un siniestro personaje que vagaba por el mundo desarrollando una labor de tentación y de perdición, hasta tal punto que dejó de ser un ente abstracto, para convertirse en «alguien» que igual que cualquier otra persona, existía sobre la Tierra y cualquiera podía encontrarse con él. Por tanto, el diablo acompañaría al hombre en su vida cotidiana y podría provocar episodios como los protagonizados por sor Mariana de Santa Clara, de quien ya hablamos con anterioridad.
Mucho se ha especulado sobre el aspecto del diablo, y la opinión más generalizada a lo largo de la historia de la Iglesia es que este siniestro personaje puede manifestarse de cualquier forma. La razón es sencilla: el demonio es un espíritu.
En Jerez de los Caballeros (Badajoz) se celebra la salida del diablo, una fiesta de orígenes antiquísimos. Se enmarca, igual que en el caso de Valverde de Leganés, en la víspera de la fiesta de San Bartolomé. Se trata de una festividad muy enfocada a los niños. La celebración comienza con un repique de campanas y una lluvia de caramelos; a continuación, una persona ataviada de diablo se asoma a un balcón de la torre para anunciar a los niños que está a punto de salir a su encuentro. Los pequeños portan cruces de madera para protegerse del maligno, que por un día escapa de las cadenas de san Bartolomé y recorre las calles del municipio. A estos actos se añade otro momento singular de la fiesta: la quema del rabo del diablo. Cuando cae la noche, disponen hileras de pasto que tienen la forma de cola o rabo del diablo, y también ponen dos monigotes que representan a un diablo y a una diabla. Ambas figuras arden esa noche, junto con el rabo del diablo. Se trata de una especie de ritual para alejar lo malo y atraer el bien hacia todos los vecinos del pueblo.

Desde hace unos meses la hermandad viene celebrando misas en las que se realiza una petición especial: Ad petendam pluviam. Piden por la lluvia.
Asisto, emocionada, a una de estas celebraciones, donde las lavanderas de la Virgen de Botoa entonan cánticos en los que imploran agua para los campos.
En aquel instante, escuchando aquella canción, me di cuenta de que estos misterios de la Iglesia no son detalles propios de una sola religión, sino una característica mágica inherente al ser humano. A esa especie que siempre ha mirado al cielo, a las paredes de una cueva, al tronco de un árbol o a la redondez de una piedra en busca de la divinidad. Mientras sigan perviviendo estos ritos continuará esa búsqueda ancestral de lo sagrado.

I thought it was a didactic book and it should be read. In a world in which the spiritual is the anecdotal and the material our daily bread, it is difficult to speak of relics, mystical phenomena or miracles. Normally, the presence of these issues in the media does not go beyond mere curiosity.

The relics were born with Christianity, but it would be wrong to think that they are only present in our religious and sociocultural context. In the Topkapi Museum in Istanbul (Turkey), well known for housing the enigmatic map of Piri Reis, there is a pavilion where some relics related to the prophet Muhammad are venerated: a tooth, some hairs on his beard, a clay tablet where he appears , supposedly, the footprint of his foot, as well as his standard and his cloak. The latter is the most precious piece for Muslims, who think it has miraculous properties.
The desire to keep these pieces emerges with the first martyrs of the Church. The Christians came to the conclusion that those who had suffered martyrdom could be excellent intercessors before God, hence they decided to take their clothes, equipment and bodies to accelerate the concessions of the deity. According to Antonio Piñero, professor of Greek Philology at the Complutense University of Madrid, who specializes in the language and literature of primitive Christianity, “the implantation of devotion to relics becomes almost general in the Christianity of the fourth century, linked to the freedom of worship that provided the Edict of Milan in 311, in which Emperor Constantine, after the Battle of the Milvian Bridge, allowed Christianity to be added to the list of religions and cults allowed in the Empire. This led to pilgrimages to the emblematic places of Christianity, especially Rome and Jerusalem. ”
The Holy Grail, its fame was born in the Middle Ages, in the 12th century, when the myth of the Grail was extended thanks to troubadour literature; thus, all Europe disputes its custody and each one says to be in possession of the true relic.
In England, for example, there are three grails: the glass of Nanteos, the grail of Hawstone and the chalice of Ardagh. The one with the most tradition is the glass of Nanteos, a wooden bowl that, according to its longtime custodians, the Powell family, would come from the Glastonbury Abbey, where, according to the Arthurian legend, Joseph of Arimathea would have deposited . If we take into account the recent analyzes to which it has been subjected, the glass of Nanteos was created in the 14th century.
Interestingly, in America there is also a grail: the chalice of Antioch. It is part of the collection of the Metropolitan Museum of Art in New York. Although the prestigious institution dated between 350 and 500 d. C., there are many who come to contemplate this piece considering that it is the “cup of the Messiah.”
Until the appearance of the chalice of Doña Urraca, the only grail that gathered the archaeological and historical evidence to support that story could be more than a myth was the holy chalice of the cathedral of Valencia. It was and continues to be the object of great veneration among Christians. So much so that the Holy See granted Valencia a perpetual quinquennial Holy Year around this relic, which guards the Valencian cathedral since the fifteenth century.

In Coria, a small town of Cáceres, in the northwest of Extremadura, with just 13,000 inhabitants, a very unknown relic remains: the sacred tablecloth on which, if we look at the biblical tradition, Christ would have instituted the sacrament of the Eucharist.
A bull of Pope Luna, Benedict XIII, is kept in the cathedral museum of Coria. It dates from 1404 and what it says is that plenary indulgence is granted to the visitors of the Cauriense reliquary. «In this parchment it is said that the relics appear in certain coffers or boxes, and although the tablecloth is not mentioned, it is thought that, very probably, this piece was already part of that set of relics», explains Óscar García. The bull also points out that these relics were exhibited on the day of the Invention of the Holy Cross, on May 3, and that thousands of faithful came from far away places in order to contemplate these objects.
What is most striking when you are in front of the chest containing the Coria tablecloth is that the fabric does not give the impression of having the antiquity that the experts attribute to it. It is surprisingly well preserved, something that many consider a miracle. It is necessary to clarify that in spite of the fact that in the museum of the cathedral of Coria there is an extended replica of the tablecloth, where the visitor can get an exact idea of ​​the dimensions of the piece, the original is kept folded in a chest made in silver from Madrid and given by a bishop who was consecrated in Michoacán (Mexico), Francisco de Luna y Sarmiento, who spent eight years in Coria (from 1675 to 1683).
The first scientific study carried out on the tablecloth was carried out in 1960 by the Museum of Natural Sciences of Madrid. Óscar García says that “experts like Professor Carreto Ibáñez or the great expert in textiles and art historian Manuel Gómez Moreno intervened. Miguel Ángel Muñoz de San Pedro, Count of Canilleros, was also present at the studio and published a book the following year. In that work he does not explain very well what is done to the tablecloth but says that the experts were convinced that it was more than two thousand years old. With regard to the cloth of the cloth, they point out that it was linen from Saudi Arabia.

Few people know that there are dissenting voices regarding the recognition that the Virgin of Guadalupe appeared to Gil Cordero in the region of Las Villuercas. There are those who think that the apparition was much closer to the city of Cáceres, of which Gil Cordero was a native according to tradition.
In the municipality of Torrequemada in Caceres, on the banks of the Salor River, there is a hermitage surrounded by mystery. There is already news of her in the Fuero de Cáceres of 1230 and one of her enigmas is related to the Templars. As the historian from Caceres told me Antonio Rodríguez: “There is no primary source that clearly tells us that during the thirteenth century this hermitage belonged to the Order of the Temple, but there are enough indications that help us to support this hypothesis.” Among these clues is that the construction of the hermitage is similar to that of others that are associated with the Templars, as well as other data that draw a lot of attention: “Currently the parish priest of Torrequemada is titled” prior of Santa María del Salor ” ; Prior means that he has a dignity equivalent to that of bishop.
With tradition, they say that at the end of the 6th century the carving would have been moved from Constantinople to Rome. They attribute the transfer to San Gregorio, fourth pope of the Church. Apparently, the pontiff kept the image in his rooms and was, they say, providential during a plague epidemic that ravaged the Italian capital. This part of the legend was annexed between the thirteenth and fifteenth centuries, and according to experts, comes from the Golden Legend of Santiago de la Vorágine, a Dominican who devoted his life to compiling legends of saints and martyrs that he found in older publications.
Rome suffered an epidemic of plague and decided to make a plea, that is, a public prayer to ask for a remedy before a serious need; the act, says the tradition, would have been presided over by the Virgin of Guadalupe. According to the story, the plague disappeared as the procession passed while mysterious celestial songs were heard and an angel appeared wiping a sword stained with blood.
The Virgin of Guadalupe is framed within the denominated group of “black virgins of the western Europe of centuries XI and XII”. Certainly, his face is blacker than dark and it is what has made it the center of enigmas and mysteries that have reached us to this day. The Virgin of Guadalupe, the Virgin of Montserrat, the Virgin of Atocha and many others respond to a Romanesque style inspired by some lines of the Song of Songs or Song of Songs of Solomon, one of the books of the Bible. In the passage that interests us, these words are mentioned in the mouth of the Virgin:
I have a dark complexion, but beautiful, girls from Jerusalem, like the tents of Cadaz, like the pavilions of Solomon. Do not notice my dark skin, I’ve been toasted by the sun. The children of my mother were irritated against me, they put me to take care of the vineyards, and I could not take care of my own vineyard ».
Apparently, this text is the reason why the medieval artists obscured their sizes. But there is another side that tries to explain the origin of these Marian sculptures by relating them to the attributes of ancient deities such as the Egyptian goddess Isis, or the Greek goddesses Artemis and Cybele. And there are those who also speak of a Celtic reminiscence in these European figures, which differ from the Latin American Black Virgins, which arise from the religious syncretism that was born from the interaction between Europeans and indigenous peoples, and have an identification with the Pachamama (the Amerindian Mother Earth). .
Nor can we forget that wooden images suffer from attacks of moisture, fungi and insects, which is why during the Middle Ages, this type of size was applied to a layer of bitumen, among other substances, to make them more resistant.

The Virgin of Guadalupe is “a whole codex that the natives could interpret to recognize that it was the Mother of God.” Thus, the presence of constellations in the mantle of the Virgin, as we shall see below, is not accidental if we take into account, explains, the extensive astronomical knowledge of the natives, who could recognize the meaning of those stars in the mantle. On the other hand, this study also highlights that “in the image of the Virgin of Guadalupe it can be seen that the right knee has raised it slightly, as in the attitude of starting a step forward. For the indigenous mentality, it was a step of dance, since for them to dance was to create, the maximum way to revere God, total prayer ».
Analyzed the 46 stars present in the original image. Thus, he assures that “they are placed in the mantle asymmetrically and precisely in the order of the constellations in the heavens at 6:45 am on December 12, 1531, when they were printed on Juan Diego’s tilma when , containing the flowers, he extended it in the presence of Bishop Zumárraga ». Fernando Ojeda Llanes defends this time as the moment of printing the image after, as he points out, studying in ancient sources the journey made by the Indian Juan Diego that night, satellite research the distances he had to travel and reproduce the itinerary with several people of the approximate age of the Indian. In addition, as he explains, “positioned the Redshift planisphere at 6:45 that morning and using the coordinates of Mexico City, the constellations that were in the sky at that time are the same as those printed on the mantle and that are the following: in the corresponding part on the right hand side in the North position: Bootes, Canes, a Dragon star, Big Dipper, a Lynx star and Auriga. On the side of the right hand in the North position: Bootes, Canes, a Dragon star, Big Dipper, a Lynx and Auriga star. In the part of the side corresponding to the left hand in South position: Ophiucus, Libra, planet Jupiter, Scorpio, Centaur, Southern Cross and a star of Carina ».
If the stars represent constellations, the great flowers of the mantle, called Tepetl, occupy, nothing more and nothing less, than the position of the main hills and volcanoes of the Mexican orography. The expert says: “Continuing with an earlier hypothesis of Father Mario Rojas, I set myself the task of continuing with this line of research. Taking the position of the different hills and volcanoes of Mexico, I drew a map with the position of the ten Tepetl flowers in the dress. With the Google Earth internet satellite software you can locate the following: the Malinche, the Papayo, the Iztaccihuatl, the Popocatépetl, the Cerro del Tepeyac, the Jocotitlán, the Valle de Bravo, the Sierra de Temascaltepec, the Nevado de Toluca and the Chichinautzin And corresponding to the only flower with four petals in the mantle: the Huizachtepetl or Cerro de la Estrella “.
It is necessary to clarify that in the dress of the Virgin of Guadalupe nine flowers of five petals with form of heart, denominated Tepetl are visible. In addition to these nine visible flowers, there is a theory that speaks of a tenth Tepetl flower that would be in the dress under the hands of the Virgin. As Fernando Ojeda explains, «clearly in his dress and behind his right arm, almost next to the black ribbon, two small tassels come out that probably correspond to the part of a set of Tepetl flower being perhaps part of a petal, of any of its leaves, any of its flowers, any of its flower buds or part of its stem».

The Virgin of Mexico and the Extremadura have only one characteristic in common: the name. There are different explanations that try to clarify the origin of the word “Guadalupe”, which has an Arabic root and, according to the most accepted theory, allude to the name of the river next to which the cow of Gil Cordero appeared. But how is the name of Guadalupe applied to a Marian apparition so different in time and space to the Virgin of Extremadura?
The experts are confronted and wield different theories. For the anti-apparitionists, the name of Guadalupe is indicative that Our Lady of Guadalupe of Mexico was an invention of the Spaniards who created this tradition to achieve a massive evangelization among the natives and imposed the name of Guadalupe in memory of the Virgin of Extremadura. so many devotees he had among the Spaniards who marched to America.
But beyond the name, we can not find similarities between the two Virgins. The one in Mexico is an image on a canvas and the one in Extremadura is a sculpture; that of Mexico is a Virgin who seems to be pregnant and that of Extremadura has the Infant Jesus on his knees. The only link is the name and also the importance that both had in the evangelization of America. The one of Mexico for its significance with the natives and that of Extremadura for the devotion of all the Indians arrived from the Iberian Peninsula.

There are many types of miracles, from those that materialize in the saints’ own bodies to supernatural cures, the ability to dominate nature, the power to subdue other people’s wills or even to resurrect the dead. From the theological point of view, we could talk about supra naturam miracles (those that overcome the forces of nature, such as giving life back to a deceased), against naturam (those that contradict the forces of nature, such as not to burn when touching the fire) or praeter naturam (those that are not far from the forces of nature).

Tornavacas, in the Valle del Jerte province of Cáceres. For more than two centuries every day the shearing of souls has been played. Many of the women who perform the touch do so out of promise and all out of devotion, with the intention, as in Pasarón, that this custom does not fall into oblivion.
Nor should we forget the sombre ringing of the “Las Mestas shearing”. José María Domínguez explains that “in the Mestas, by rigorous turn, one of the majordomos del Cristo, every night of the year, played a shearing in the streets chanting a lugubrious chant asking for prayers and remembrance for the blessed souls in purgatory »
There are few places where the essence of some rituals sacred by the Church but that find their origin in the pagan world is kept alive. The Extremaduran region of Las Hurdes is one of the enclaves in which these customs survive. In the heart of this magical region of Extremadura every year celebrates the celebration of the Carvochá, lately almost always takes place in the threshing era of the Mesegal farmhouse. Carvochá comes from the term carvochi, which means roasted chestnut, and is a party in honor of the ancestors of the place.
The date chosen for the celebration of the festival is not casual, and is that the tradition is closely related to the celebration of Celtic Samhain. This pagan celebration was one of the most important in pre-Roman Spain, and what was commemorated, as we pointed out before, was the new year. Summer ended and winter began. The Celts had a cyclical vision of life and this is evident in this party that, symbolically, represented the beginning of death, which ends in a later rebirth with the arrival of spring and good weather. This particular moment of the year, when the days begin to be shorter and the nights longer, was considered a magical moment in which our world could connect with the afterlife, which fostered contact with the deceased.
This contact was so real that the deceased could drink and eat with the still inhabitants of the Earth. And that is something that, as we indicated, is also kept alive in the Hurdano tradition, hence the food of the bonfire of souls, that are thrown chestnuts in the air or that they leave plates of these.

The diffusion of the figure of the devil as tempter and cause of the mistakes of men is intimately linked to the propagation of the restorative and saving idea ». From this perspective, the preachers of the Church, throughout history, have spread the idea that good is represented by God and evil would be represented by the devil. Those opposing forces that appear in all the cultures of the world are personified in this Catholic conception. Thus, throughout the Middle Ages, the friars preachers spread the idea that there was a sinister character who wandered the world developing a task of temptation and perdition, to such an extent that he stopped being an abstract entity, to become “someone »That like any other person, existed on Earth and anyone could meet him. Therefore, the devil would accompany the man in his daily life and could provoke episodes such as those carried out by Sr. Mariana de Santa Clara, of whom we have already spoken before.
Much has been speculated about the devil’s appearance, and the most widespread opinion throughout the history of the Church is that this sinister character can manifest itself in any way. The reason is simple: the devil is a spirit.
In Jerez de los Caballeros (Badajoz) is celebrated the departure of the devil, a festival of ancient origins. It is framed, as in the case of Valverde de Leganés, on the eve of the feast of San Bartolomé. It is a holiday focused on children. The celebration begins with a peal of bells and a rain of sweets; Next, a person dressed as a devil looks out from a balcony of the tower to announce to the children that he is about to go out to meet him. The little ones carry wooden crosses to protect themselves from the evil one, who for a day escapes from the chains of San Bartolomé and crosses the streets of the municipality. To these acts is added another singular moment of the party: the burning of the tail of the devil. When night falls, they have rows of grass that have the shape of tail or tail of the devil, and also put two puppets representing a devil and a devil. Both figures burn that night, along with the tail of the devil. It is a kind of ritual to ward off evil and attract good to all the villagers.

For some months the brotherhood has been celebrating Masses in which a special request is made: Ad petendam pluviam. They ask for rain.
I attend, excited, to one of these celebrations, where the laundresses of the Virgin of Botoa sing songs in which they implore water for the fields.
At that moment, listening to that song, I realized that these mysteries of the Church are not specific details of a single religion, but a magical characteristic inherent to the human being. To that species that has always looked to the sky, to the walls of a cave, to the trunk of a tree or to the roundness of a stone in search of the divinity. As long as these rites continue to survive, that ancestral search for the sacred will continue.

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