Sabias: La Cara Oculta De La Ciencia — Adela Muñoz Páez / Wise Women: The Hidden Side Of Science by Adela Muñoz Páez (spanish book edition)

A través de Enheduanna, hija del rey Sargón el Grande, fue un personaje real que vivió hace 4.300 años. Era la suma sacerdotisa del templo dedicado al todopoderoso dios de la luna, Nanna, en la ciudad de Ur, desde la que partió el patriarca Abraham en busca de la Tierra Prometida. Ella nos adentra en el mundo de estas mujeres que han marcado historia.
Libro más que recomendable, como todos los suyos, comentados en mi blog. Adela Muñoz maneja con solvencia datos históricos para rescatar a un puñado de mujeres que destacaron en la ciencia y que han sido sistemáticamente ocultadas por el relato oficial. Sus historias son ejemplos de superación, pero son también historias muy amargas en las que ellas tuvieron que batirse contra todos y en las que indefectiblemente ha habido siempre después un férreo empeño social por dejarlas en el olvido, por ningunear el talento femenino.

En Mesopotamia, vocablo formado por la unión de dos palabras griegas, meso y potamos, que significan «entre ríos», fue una zona extraordinariamente fértil no solo por su producción agrícola, que según la Biblia llegó a ser de trescientos por uno, sino porque allí surgieron todos los saberes sobre los que se basa nuestra civilización.
En esta sociedad primigenia, donde las mujeres no estaban condenadas a desempeñar papeles secundarios, una de ellas, Enheduanna, nos legó una obra literaria cuyos ecos resuenan en los textos del Antiguo Testamento y de los poemas homéricos.
Durante mucho tiempo se pensó que el origen del pueblo sumerio era también semítico, ya que Mesopotamia era la cuna de los patriarcas bíblicos provenientes de las tribus semíticas del desierto de Arabia. Este término de origen bíblico denominaba a los descendientes de Sem, uno de los hijos de Noé, e incluía a hebreos, árabes y sirios. Sin embargo, los estudios arqueológicos realizados desde mediados del siglo XIX en Sumer (hoy Irak) mostraron que en la zona había una civilización muy avanzada antes de la llegada de las tribus semíticas, por lo que hoy se piensa que los primeros pobladores de Sumer pudieron llegar a través del golfo Pérsico procedentes de la India, aunque también pudieron ser oriundos de la zona. Los estudios filológicos señalan además que el idioma de los sumerios no tiene relación con ningún otro.
Lo más llamativo en esta sociedad fue la posición que las mujeres ocupaban en ella. Aunque los hombres ostentaban el poder, las mujeres tenían derechos análogos a los de los hombres; en las clases altas, su situación era muy similar a la de los hombres. Las mujeres trabajaban como comadronas, médicas-herboristas, tejedoras, cerveceras y alfareras, participaban en la construcción de canales para irrigación y en las tareas agrícolas. Eran dueñas de su dote y podían tener otras propiedades que compraban o vendían. Para ello contaban con sus propios sellos, diferentes de los de sus maridos, que estampaban en las tablillas de arcilla donde se recogían los detalles de las transacciones. Las sacerdotisas, como Enheduanna, eran ricas y gozaban de mucho poder no necesariamente asociado al del rey de turno. Los delitos que atentaban contra las mujeres, como la violación, se castigaban con dureza.
No obstante, las mujeres cobraban la mitad que los hombres por realizar trabajos similares y las compensaciones que recibían cuando habían sido víctimas de un delito eran también menores. En cuanto a los contratos matrimoniales, las mujeres tenían obligación de dar hijos al marido y en caso contrario podían ser repudiadas.
El rey-legislador Urukagina de Lagash (2500 a. C.), mencionado anteriormente, hay una muy curiosa: prohibió la poliandria, mientras que no mencionaba la poligamia. Esta no apareció en Mesopotamia hasta siglos después, cuando los amorreos, tribus nómadas del norte de la península arábiga, tomaron el poder. Con ellos los derechos de las mujeres se vieron extraordinariamente mermados, dado que perdieron muchas prerrogativas y los delitos pasaron a ser castigados de forma distinta dependiendo del sexo. Así, el mismo delito podía ser castigado con una multa si era cometido por un hombre y la víctima era una mujer, mientras que en caso contrario, este podía llegar a merecer la pena de muerte. En general las penas, tanto para hombres como para mujeres, se volvieron más severas y el castigo corporal por mutilación, algo frecuente. La pérdida de derechos por parte de las mujeres vino acompañada de una degradación de la sociedad, que se hizo más violenta y menos justa.

Enheduanna como suma sacerdotisa no se limitaban a los ritos asociados al culto religioso, también era la responsable de organizar la recogida de las cosechas, el mantenimiento de los graneros y almacenes, y la fabricación de la cerveza. El templo era además un lugar de aprendizaje y archivo de información. Los sacerdotes fueron los encargados de hacer las listas de reyes sumerios de cada ciudad, y los templos, los lugares donde se guardaban. También en ellos se estudiaba el firmamento. Siendo suma sacerdotisa, Enheduanna hubo de ser astróloga y por tanto astrónoma, la primera mujer astrónoma de la que tenemos noticia. En sus poemas pone de manifiesto el conocimiento de los cuerpos celestes en los que moraban el dios Nanna y su hija, la diosa Inanna.

Uno de los mitos femeninos que más repercusión ha tenido a lo largo de la historia es el de las amazonas, que aparecen retratadas como valientes guerreras en la amazonaquia, de la Teogonía de Hesíodo. Las representaciones más hermosas de los combates que estas guerreras sostuvieron en Troya, a cuyos habitantes ayudaron enfrentándose a los invasores aqueos, estaban en los frisos del altar de Pérgamo, en Asia Menor, que hoy se conservan en el Museo Pérgamo de Berlín. Según la mitología, estas mujeres intrépidas educaban a sus hijas para combatir, llegando a cortarles el pecho derecho, o a cauterizárselo al nacer, para que pudieran manejar el arco con mayor destreza, mientras que a sus hijos les rompían las piernas y los brazos para que no pudiesen luchar y se dedicaran a las tareas del hogar. (Es lo que les han hecho durante milenios en China los hombres a las mujeres: destrozarles los pies de forma que apenas pudieran andar.) Los enemigos de las amazonas eran los guerreros hombres, por lo que Heródoto las llamaba «andróctonas», o asesinas de varones. Este mito fue lo que inspiró a Francisco de Orellana cuando bautizó el mayor río del mundo con el nombre de Amazonas tras enfrentarse en sus orillas a una tribu cuyas mujeres peleaban fieramente. Una de las interpretaciones históricas de este mito apunta a que habría surgido como un eco de una rebelión de las mujeres griegas que pudo tener lugar al verse privadas de los derechos más elementales.

Los logros intelectuales de las mujeres atenienses no fueron en absoluto comparables a los de los hombres de la Atenas clásica, lo cual no es de extrañar dadas las restricciones impuestas a su vida. Como, por otro lado, tampoco lo fueron los de los espartanos de esa misma época, que no dejaron ni una obra de arte destacable, ni un teorema, ni un poema. Lo cual es lógico, puesto que los espartanos no se dedicaron a pensar, sino a criar máquinas de guerra. De las atenienses, cuyas únicas ocupaciones decentes eran hilar y tejer, no se podía esperar más que tapices.
No obstante, a pesar de las extraordinarias limitaciones que las sucesivas legislaciones de la democratia impusieron a las griegas, hubo algunas que lograron escapar del gineceo en el que habían querido encerrarlas y se metieron en los resquicios de la historia. Entre ellas destacan Teano, mujer de Pitágoras y primera matemática, Aspasia de Mileto, segunda esposa de Pericles y musa de todos los grandes hombres de la Atenas de su época, y Agnódice, la primera ginecóloga.

Hipatia fue víctima de los conflictos entre paganos y cristianos, entre el poder religioso y el político. No obstante, su peor pecado fue erigirse en defensora de la razón y de la tolerancia en época de fanatismos. Hipatia, como su padre, no solo se dedicó al estudio, sino que fue una magnífica comentarista y editora de las obras de otros científicos. En la época convulsa en la que le tocó vivir, esa fue la principal tarea que podían desempeñar los científicos: preservar el trabajo de los que los habían precedido, y enseñarlo a las generaciones siguientes. Además, era muy conocida en la ciudad por sus enseñanzas como maestra de filosofía. Para Hipatia el objetivo de la enseñanza, una tarea a la que se entregaba en cuerpo y alma, era guiar a sus alumnos en el camino de la búsqueda del conocimiento, el sophrosine. Además de matemática y astrónoma, era filósofa como su padre, Teón.

La obra científica que convirtió a Hildegarda en la sabia más deslumbrante de la Edad Media fue Subtilitates diversaron naturarum creaturarum, las «Sutilezas de la diversa naturaleza de las cosas creadas» que escribió entre 1151 y 1158. A partir de su publicación en el siglo XIV, se presenta como dos textos, el primero conocido como Physica o Libro de la medicina simple, y el segundo como Causae et Curae, o Libro de la medicina compleja.
La Physica es una enciclopedia de lo que entonces se denominaba «filosofía natural», que hoy llamaríamos tratado de botánica, zoología y mineralogía, porque contiene descripciones de las plantas, animales y minerales conocidos entonces, junto con su carácter de acuerdo a la clasificación de Aristóteles —caliente o frío, húmedo o seco— y sus principales aplicaciones médicas. Es una recopilación exhaustiva del saber de entonces, que recoge el conocimiento obtenido a través de san Isidoro de Sevilla o traído por los cruzados desde el mundo árabe, al que habían llegado siglos antes las teorías aristotélicas. Es la única obra de ese tipo aparecida en el Occidente cristiano durante esa época, porque, a diferencia de Herrad de Landsberg, Hildegarda no se limitó a la recopilación de los saberes ajenos, sino que incorporó el conocimiento adquirido por ella misma o sus allegados con la observación directa de la naturaleza. La parte dedicada a las plantas es la más extensa, dado que estas eran las auténticas medicinas de la época. Al lúpulo, una de las plantas incluida en el libro primero, Hildegarda le atribuía propiedades curativas frente a la bilis negra o melancolía, y a instancias suyas se incorporó a la cerveza, en la cual, además de contribuir a la estabilidad de la espuma, la aromatizaba y preservaba por sus propiedades antisépticas. No es exagerada la afirmación de los maestros cerveceros de hoy que dicen que en la elaboración de la cerveza hay un antes y un después de Hildegarda, porque desde entonces el lúpulo es un ingrediente imprescindible en las cervezas de todo tipo.
Toda la obra de Hildegarda, el centro de la creación es el hombre, el cual está hecho a imagen y semejanza de Dios, y su fin principal es adorar y glorificar a su creador. Tanto en la parte científica como en la teológica, aparece un concepto innovador que no había sido usado por ningún otro autor, cristiano o pagano: la viriditas, el poder de reverdecer, que tiene una acepción física y espiritual y, como todo lo que concierne al hombre, es otorgado por el creador.
Hildegarda habla con gran desparpajo de las relaciones sexuales, a las que no se refiere solo como preámbulo de la concepción, sino que hace mención expresa del placer sexual tanto del hombre como de la mujer, tema tabú hasta bien entrado el siglo XX. Fue la primera persona que describió el orgasmo femenino y se refirió a él en distintos capítulos de su obra, explayándose en las analogías y diferencias con el orgasmo masculino.

Oliva Sabuco nació en Alcaraz, villa de la provincia de Albacete, en el año 1562, cuando en España reinaba Felipe II tras la abdicación de Carlos V en 1556, cuando la Contrarreforma, articulada en el Concilio de Trento (1545-1563), empezaba a tomar forma en la Península.
En conjunto se trata de una obra muy ambiciosa que aborda disciplinas tan dispares como la medicina, la psicología, la filosofía natural, la ética y la política, haciendo aportaciones originales en todas ellas. El cuerpo fundamental de la Nueva filosofía está formado por cinco diálogos o Coloquios escritos en castellano entre los pastores Antonio, Rodonio y Veronio, y un médico que participa en los diálogos de contenido médico. Antonio, que representa las opiniones de la propia Oliva, adopta un papel similar al de Sócrates en los diálogos platónicos, exponiendo su doctrina al responder a las preguntas de los demás. Las partes sexta y séptima están escritas en latín y son un resumen de las anteriores. En ellas la autora se muestra mucho más conservadora, por lo que se supone que esta parte estaba escrita para que fuera leída por los censores.
Oliva se mostraba muy crítica con lo que ella consideraba excesivas medicalización y burocratización de la sociedad de su época. Decía que la tendencia creciente a solucionar los litigios acudiendo a los profesionales expertos en latines era perniciosa, pues no facilitaba la resolución de los conflictos, sino que los multiplicaba. También se quejaba de que la prolongación de los pleitos los hacía injustos, incluso en el caso de que las sentencias finales fueran justas. Tenía una opinión parecida respecto a las enfermedades y los médicos. Decía que la mayor parte de las enfermedades se curaban con una vida saludable, mientras que muchos de los remedios que prescribían los médicos no hacían más que acelerar la muerte.

A finales del siglo XX todas las universidades permitían el libre acceso de las mujeres como profesoras y alumnas con una notable excepción: el Colegio de España de Bolonia, que al ser fundado en 1364 por el cardenal Gil de Albornoz las excluyó porque, como dijo su fundador: «La mujer es cabeza del pecado, arma del diablo». Para vergüenza de la institución, esa prohibición aún no ha sido derogada en la convocatoria de septiembre de 2016.

La primera y más conocida de las 11 discípulas de W. Henry Bragg fue Kathleen Yardley, natural de Irlanda. Nacida en 1903, era la menor de 10 hermanos. El alcoholismo del padre hizo que cuando Kathleen tenía cinco años su madre se la llevara a ella y a sus hermanos pequeños a vivir al nordeste de Londres. Empezó la enseñanza secundaria en un instituto para niñas, pero como allí no le enseñaron ciencias, que era lo que más le interesaba a Kathleen, su madre la matriculó en el instituto de niños del cercano pueblo de Ilford. Aunque destacaba en todas las asignaturas, incluida la gimnasia, su auténtica pasión eran las matemáticas. A pesar de ello, decidió estudiar física porque quería hacer investigación y pensaba que un grado en matemáticas solo le valdría para dar clase. En 1922, cuando Kathleen tenía diecinueve años, se graduó en ciencias con todos los honores. W. Henry Bragg, que formaba parte del tribunal, quedó tan impresionado por sus calificaciones, las más altas de los diez años previos, que le ofreció un puesto en su laboratorio del University College de Londres que ella aceptó encantada.
Lo primero que hizo fue construir las tablas matemáticas de los 230 grupos espaciales de simetría, que resumen las propiedades de simetría de todas las sustancias cristalinas y son imprescindibles para resolver las estructuras de los compuestos cristalinos mediante difracción de rayos X. En 1927 obtuvo el máster en ciencias por la determinación estructural de los derivados del etano (CH3-CH3, uno de los compuestos orgánicos más simples) y se casó con su colega del laboratorio, Thomas Lonsdale.
En 1949 obtuvo una plaza de catedrática de cristalografía en el University College de Londres, y fue también la primera mujer que ocupó un puesto de tal categoría, en el que permaneció hasta su jubilación en 1968. En 1956, Kathleen fue nombrada Dama del Imperio británico por su trabajo como científica y en 1966 fue la primera mujer elegida presidenta de la Unión Internacional de Cristalografía, asociación científica creada en una reunión de cristalógrafos que tuvo lugar en el año 1946 (en 2011 celebró su reunión trianual en Madrid, con miles de participantes). Aparte de establecer unos procedimientos estandarizados de medida y análisis de los difractogramas e intercambiar información científica, uno de sus objetivos era mantener en contacto a los científicos de ambos lados del Telón de Acero, que durante la guerra fría llegó a convertirse en un muro impenetrable. A pesar de haber empezado tarde la carrera académica, Kathleen recorrió todos sus peldaños hasta llegar a lo más alto.
A los sesenta años se interesó por las piedras formadas en el riñón y la vesícula cuando un médico del Ejército de Salvación le dijo que los niños de países secos del Tercer Mundo las tenían muy a menudo. Comenzó entonces un estudio sistemático de las estructuras de estas piedras, para lo cual viajó a muchos países del Tercer Mundo a recoger muestras y estudiarlas por DRX. (Difracción Rayos X)

La verdad es tozuda y se empeña en salir a la luz, sobre todo cuando está escrita en tantos sitios: en las notas de laboratorio de Rosalind, en los artículos publicados en Nature y en el relato de los hechos realizado por el propio Watson. Así es que ahora casi todas las entrevistas a Watson empiezan preguntándole por el papel de Rosalind Franklin en «su» descubrimiento del ADN. Rosalind se ha convertido en bandera de las reivindicaciones de los trabajos de las mujeres olvidadas.
Pero no se trata de un problema entre uno o varios hombres y una mujer. Es un problema de la ciencia oficial otorgando el mérito del trabajo de un científico a otros. ¿Se debió a que la olvidada era una mujer? ¿O quizá a que el usurpador se había ocupado más de buscar y agradar a mentores poderosos que de trabajar de forma eficiente en el laboratorio? El mundo científico es extraordinariamente competitivo y esa competencia puede ser cruel en campos que atraen la atención de muchos grupos de trabajo. Pero en pocos casos la academia ha sido tan manifiestamente injusta como en el de Rosalind Franklin y su trabajo en la determinación de la estructura del ADN. Una injusticia que aún no ha sido oficialmente reparada.

El Premio Nobel de Química alejaron a Dorothy Crowfoot Hodgkin de su proyecto más ambicioso: desentrañar la estructura de la misteriosa hormona cuya falta afecta tan negativamente a la salud humana. No obstante, la fascinación de Dorothy por los cristales había empezado mucho antes, cuando en la escuela primaria contempló por primera vez unos maravillosos cristales azules de sulfato de cobre y decidió que iba a dedicar su vida a estudiar esas pequeñas maravillas. Esa afición tan poco convencional en una niña de principios del siglo XX encontró un terreno apropiado para su desarrollo en Inglaterra, país donde los Bragg, padre e hijo, acababan de establecer las bases de la difracción de rayos X (DRX).
A Dorothy le concedieron el Premio Nobel de Química en 1964 por la resolución de la estructura de la vitamina B12 y de la penicilina. Resulta llamativa y muy ilustrativa la forma en la que uno de los periódicos ingleses, el Daily Mail, dio la noticia: OXFORD HOUSEWIFE WINS THE NOBEL PRIZE (Ama de casa de Oxford gana el Nobel).
En 1969 Dorothy consiguió por fin resolver la estructura de la insulina. Fue el broche de oro a su carrera investigadora, porque al año siguiente la nombraron rectora de la Universidad de Bristol, y a partir de entonces se dedicó principalmente a tareas de gestión. Desempeñó el puesto de rectora hasta su jubilación en 1988. Entre 1972 y 1975 ocupó la presidencia de una organización de gran envergadura que ya había presidido Kathleen Lonsdale: la Unión Internacional de Cristalografía, UIC. Dorothy participó en sus congresos trianuales siempre que pudo y animó a sus colaboradores a hacerlo.
A pesar de las dificultades económicas, de salud y familiares, siempre se sintió muy agradecida por haber podido dedicar su vida a lo que la fascinó desde que era niña, el estudio de los intrincados patrones que siguen los átomos en las biomoléculas. La resolución de una sola de las tres estructuras que ella estudió —la penicilina, la vitamina B12 y la insulina— habría servido para justificar brillantemente toda una carrera científica.

A pesar de la inquina en la persecución del plantel de científicos e intelectuales más brillantes de la historia de España, las autoridades franquistas dejaron un resquicio abierto a la regeneración intelectual y a la incorporación de las mujeres a la ciencia: se olvidaron de cerrarles las puertas de la universidad. Aunque el ambiente social no era propicio y la universidad nacionalcatólica no era el entorno más estimulante para mujeres ni para hombres, casi inmediatamente después de la Guerra Civil las mujeres empezaron a matricularse en la universidad. De esa forma fue posible que fructificara la semilla que habían sembrado las precursoras españolas de las ciencias, por lo que hoy son legión las españolas de todas las edades que dedican su vida a la investigación científica tanto en laboratorios nacionales como extranjeros.

Descubrieron que el veneno de serpiente no solo no anulaba el efecto del factor de crecimiento nervioso, sino que lo producía: el NGF era una proteína que estaba presente en el sarcoma de ratón y también en el veneno de serpiente. Dado que el veneno de serpiente era producido por una glándula salivar, se preguntaron si estaría presente en otras glándulas salivares. Cuando sustituyeron el carísimo y peligrosísimo veneno de serpiente por saliva de ratón, observaron un efecto similar en la proliferación del tejido nervioso. La identificación del factor demostró que el organismo elaboraba una proteína que estimulaba tanto el crecimiento del tejido nervioso de los ganglios sensoriales y motores como de las neuronas implicadas en funciones cerebrales superiores.
Pasaron otros veinte años antes de que la relevancia de su descubrimiento fuera reconocida oficialmente con la concesión del Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto con Stanley Cohen en 1986. El reconocimiento de la importancia del NGF no solo fue la culminación de una epopeya, sino el punto de partida de un trabajo ingente que desde entonces realizan otros muchos científicos. Gracias a ellos hoy sabemos que el NGF estimula las líneas celulares periféricas de la médula, así como las neuronas implicadas en funciones cerebrales superiores. Asimismo tiene que ver con el sistema nervioso endocrino e inmunológico, y está relacionado con los oncogenes. Por otro lado, el concepto de NGF es vital en el entendimiento de enfermedades neurodegenerativas, tales como el Parkinson o el Alzheimer. Hay pocas ramas de la medicina en las que el NGF no tenga un papel relevante.
En 2001 fue nombrada senadora vitalicia en el Senado italiano, y como tal defendió la importancia de la investigación científica y los principios de igualdad. No se arredró ni cuando el primer ministro Silvio Berlusconi la insultó y menospreció por oponerse a sus políticas derechistas y de recortes de fondos de la investigación. A pesar de vivir en un país tan católico como Italia y de haber sido perseguida por la religión de sus antepasados, era profundamente laica y defendió siempre los valores éticos por encima de creencias, razas o naciones. Así, era firme partidaria de la investigación con células madre cuando en Italia fueron prohibidas por motivos religiosos.
Aunque vivió muy de cerca el horror de la Segunda Guerra Mundial, mantuvo siempre una fe inquebrantable en el género humano. También era dolorosamente consciente de la enorme injusticia que sufrían muchos de los habitantes de la Tierra, sobre todo las mujeres y niñas de países musulmanes. Con ellas tuvo un compromiso especial que se plasmó en la financiación de escuelas en distintos países de África, en el marco de la Fundación Rita Levi-Montalcini Onlus, que creó con su hermana Paola, y que en 2008 había otorgado más de 6.000 becas de ayuda a niñas africanas. Rita y Paola estaban convencidas de que la principal arma para luchar contra la opresión de las religiones era la educación de las mujeres.

Through Enheduanna, daughter of King Sargon the Great, he was a real character who lived 4,300 years ago. She was the high priestess of the temple dedicated to the almighty god of the moon, Nanna, in the city of Ur, from which the patriarch Abraham departed in search of the Promised Land. She takes us into the world of these women who have marked history.
Book more than recommended, like all his, commented on my blog. Adela Muñoz handles with solvency historical data to rescue a handful of women who excelled in science and who have been systematically hidden by the official account. Their stories are examples of overcoming, but they are also very bitter stories in which they had to fight against everyone and in which unfailingly there has always been a strong social effort after leaving them in oblivion, for not having any female talent.

In Mesopotamia, a word formed by the union of two Greek words, meso and potamos, meaning “between rivers”, was an extraordinarily fertile area not only for its agricultural production, which according to the Bible was three hundred for one, but because there arose all the knowledge on which our civilization is based.
In this primitive society, where women were not condemned to play secondary roles, one of them, Enheduanna, bequeathed us a literary work whose echoes resonate in the texts of the Old Testament and the Homeric poems.
For a long time it was thought that the origin of the Sumerian people was also Semitic, since Mesopotamia was the cradle of the biblical patriarchs from the Semitic tribes of the Arabian desert. This term of biblical origin called the descendants of Shem, one of the sons of Noah, and included Hebrews, Arabs and Syrians. However, archaeological studies conducted since the mid-nineteenth century in Sumer (now Iraq) showed that there was a very advanced civilization in the area before the arrival of the Semitic tribes, so today it is thought that the first settlers of Sumer could arrive through the Persian Gulf coming from India, although they could also be natives of the area. Philological studies also indicate that the language of the Sumerians has no relation to any other.
The most striking thing in this society was the position that women occupied in it. Although men held power, women had rights analogous to those of men; in the upper classes, their situation was very similar to that of men. The women worked as midwives, medical-herbalists, weavers, brewers and potters, participating in the construction of canals for irrigation and agricultural tasks. They were owners of their dowry and could have other properties that they bought or sold. For this they had their own stamps, different from those of their husbands, which they stamped on the clay tablets where the details of the transactions were collected. The priestesses, like Enheduanna, were rich and enjoyed a lot of power not necessarily associated with the king of the day. Crimes against women, such as rape, were punished harshly.
However, women were paid half as much as men for similar work and the compensation they received when they had been victims of a crime was also lower. As for marriage contracts, women were obliged to give birth to their husbands and otherwise they could be repudiated.
The king-legislator Urukagina de Lagash (2500 BC), mentioned above, there is a very curious: banned polyandry, while not mentioning polygamy. This did not appear in Mesopotamia until centuries later, when the Amorites, nomadic tribes of the north of the Arabian peninsula, seized power. With them the rights of women were dramatically reduced, since they lost many prerogatives and the crimes were punished differently depending on sex. Thus, the same crime could be punished with a fine if it was committed by a man and the victim was a woman, while in the opposite case, it could be worth the death penalty. In general, the penalties, both for men and for women, became more severe and corporal punishment for mutilation, something frequent. The loss of rights by women was accompanied by a degradation of society, which became more violent and less fair.

Enheduanna as high priestess was not limited to the rites associated with the religious cult, she was also responsible for organizing the harvesting of the crops, the maintenance of the granaries and warehouses, and the manufacture of beer. The temple was also a place for learning and archiving information. The priests were in charge of making the lists of Sumerian kings of each city, and the temples, the places where they were kept. They also studied the sky. Being a high priestess, Enheduanna had to be an astrologer and therefore an astronomer, the first female astronomer of whom we have news. In his poems he reveals the knowledge of the celestial bodies in which the god Nanna and his daughter dwelled, the goddess Inanna.

One of the female myths that has had the most impact throughout history is that of the Amazons, who are portrayed as brave warriors in the Amazon, from the Theogony of Hesiod. The most beautiful representations of the fighting that these warriors held in Troy, whose inhabitants helped against the Achaean invaders, were in the friezes of the altar of Pergamum, in Asia Minor, which today are preserved in the Pergamon Museum in Berlin. According to the mythology, these intrepid women educated their daughters to fight, cutting their right breast, or cauterizing it at birth, so they could handle the bow with greater skill, while their children broke their legs and arms so that they could not fight and devote themselves to housework. (This is what men have done to women for millennia in China: to destroy their feet so that they could barely walk.) The enemies of the Amazons were the male warriors, so Heródoto called them “andróctonas,” or murderers. of males. This myth was what inspired Francisco de Orellana when he baptized the largest river in the world with the name of Amazon after confronting on its shores a tribe whose women fought fiercely. One of the historical interpretations of this myth suggests that it would have arisen as an echo of a Greek women’s rebellion that could have taken place when they were deprived of the most basic rights.

The intellectual achievements of the Athenian women were not at all comparable to those of the men of classical Athens, which is not surprising given the restrictions imposed on their lives. Like, on the other hand, neither were those of the Spartans of that same time, who left neither a remarkable work of art, nor a theorem, nor a poem. Which is logical, since the Spartans were not dedicated to think, but to breed war machines. Of the Athenians, whose only decent occupations were spinning and weaving, one could only expect tapestries.
However, in spite of the extraordinary limitations that the successive laws of the democracy imposed on the Greeks, there were some who managed to escape from the gynoecium in which they had wanted to enclose them and got into the cracks of history. Among them stand out Teano, woman of Pythagoras and first mathematician, Aspasia de Mileto, second wife of Pericles and muse of all the great men of the Athens of his time, and Agnódice, the first gynecologist.

Hypatia was the victim of conflicts between pagans and Christians, between religious and political power. However, his worst sin was to become a defender of reason and tolerance in times of fanaticism. Hypatia, like her father, not only dedicated herself to the study, but was a great commentator and editor of the works of other scientists. In the turbulent period in which he had to live, that was the main task that scientists could play: to preserve the work of those who had preceded them, and to teach it to subsequent generations. In addition, she was well known in the city for her teachings as a philosophy teacher. For Hypatia the objective of teaching, a task to which she gave herself body and soul, was to guide her students on the path of the search for knowledge, sophrosine. In addition to mathematics and astronomy, he was a philosopher like his father, Teon.

The scientific work that made Hildegarda the most dazzling wise of the Middle Ages was Subtilitates differed naturarum creaturarum, the “Subtleties of the diverse nature of created things” that he wrote between 1151 and 1158. From its publication in the fourteenth century , is presented as two texts, the first known as Physica or Book of simple medicine, and the second as Causae et Curae, or Book of complex medicine.
The Physica is an encyclopedia of what was then called “natural philosophy”, which today we would call botany treatise, zoology and mineralogy, because it contains descriptions of the plants, animals and minerals known then, along with their character according to the classification of Aristotle – hot or cold, wet or dry – and its main medical applications. It is an exhaustive compilation of the knowledge of that time, that gathers the knowledge obtained through San Isidoro of Seville or brought by the crusaders from the Arab world, to which the Aristotelian theories had arrived centuries before. It is the only work of that kind that appeared in the Christian West during that time, because, unlike Herrad de Landsberg, Hildegarda did not limit herself to compiling the knowledge of others, but incorporated the knowledge acquired by herself or her close associates with the direct observation of nature. The part dedicated to the plants is the most extensive, since these were the authentic medicines of the time. Hops, one of the plants included in the first book, Hildegarda attributed healing properties against black bile or melancholy, and at his request was incorporated into beer, which, in addition to contributing to the stability of the foam, the aromatized and preserved for its antiseptic properties. It is not an exaggeration to affirm today’s beer masters who say that in brewing there is a before and after Hildegarda, because since then, hops are an essential ingredient in beers of all kinds.
All the work of Hildegarda, the center of creation is man, which is made in the image and likeness of God, and its main purpose is to adore and glorify its creator. Both in the scientific and the theological part, an innovative concept appears that had not been used by any other author, Christian or pagan: the viriditas, the power of greening, which has a physical and spiritual meaning and, as all that concerns to man, it is granted by the creator.
Hildegarda speaks with great self-confidence of sexual relations, which is not only referred to as a preamble to the conception, but makes explicit mention of the sexual pleasure of both men and women, a taboo subject well into the twentieth century. He was the first person to describe the female orgasm and referred to it in different chapters of his work, expounding on the analogies and differences with the male orgasm.

Oliva Sabuco was born in Alcaraz, a town in the province of Albacete, in 1562, when in Spain Philip II reigned after the abdication of Charles V in 1556, when the Counter-Reformation, articulated in the Council of Trent (1545-1563), began to take shape in the Peninsula.
Overall it is a very ambitious work that addresses disciplines as disparate as medicine, psychology, natural philosophy, ethics and politics, making original contributions in all of them. The fundamental body of the New Philosophy is formed by five dialogues or Colloquies written in Castilian between the pastors Antonio, Rodonio and Veronio, and a doctor who participates in the dialogues of medical content. Antonio, who represents the opinions of Oliva herself, adopts a role similar to that of Socrates in the Platonic dialogues, exposing his doctrine by answering the questions of others. The sixth and seventh parts are written in Latin and are a summary of the previous ones. In them the author is much more conservative, so it is assumed that this part was written to be read by the censors.
Oliva was very critical of what she considered excessive medicalization and bureaucratization of the society of her time. He said that the growing tendency to solve litigation by resorting to expert professionals in Latin was pernicious, because it did not facilitate the resolution of conflicts, but multiplied them. He also complained that the prolongation of the lawsuits made them unfair, even in the event that the final sentences were just. He had a similar opinion about diseases and doctors. He said that most diseases were cured with a healthy life, while many of the remedies prescribed by doctors only accelerated death.

At the end of the twentieth century all universities allowed free access for women as teachers and students with a notable exception: the College of Spain of Bologna, which was founded in 1364 by Cardinal Gil de Albornoz excluded because, as his founder: «The woman is the head of sin, weapon of the devil». To the shame of the institution, this prohibition has not yet been repealed in the September 2016 call.

The first and best known of the 11 disciples of W. Henry Bragg was Kathleen Yardley, a native of Ireland. Born in 1903, she was the youngest of 10 children. The father’s alcoholism meant that when Kathleen was five years old her mother took her and her younger siblings to live northeast of London. She started high school at a girls’ school, but since she was not taught science there, which was what Kathleen was most interested in, her mother enrolled her in the children’s school in the nearby town of Ilford. Although he excelled in all subjects, including gymnastics, his real passion was mathematics. Despite this, he decided to study physics because he wanted to do research and he thought that a degree in mathematics would only be good for teaching. In 1922, when Kathleen was nineteen, she graduated in science with honors. W. Henry Bragg, who was part of the court, was so impressed by her grades, the highest of the previous ten years, that she offered him a position in her laboratory at University College London that she happily accepted.
The first thing he did was to construct the mathematical tables of the 230 spatial groups of symmetry, which summarize the properties of symmetry of all crystalline substances and are essential to solve the structures of crystalline compounds by X-ray diffraction. In 1927 he obtained the master in science for the structural determination of ethane derivatives (CH3-CH3, one of the simplest organic compounds) and married his laboratory colleague, Thomas Lonsdale.
In 1949 she obtained a position of professor of crystallography at University College London, and was also the first woman to hold a position in that category, which remained until her retirement in 1968. In 1956, Kathleen was named Lady of the British Empire for her work as a scientist and in 1966 she was the first woman elected president of the International Union of Crystallography, scientific association created in a meeting of crystallographers that took place in 1946 (in 2011 held its triennial meeting in Madrid, with thousands of participants ). Apart from establishing standardized procedures for measuring and analyzing diffractograms and exchanging scientific information, one of its objectives was to keep scientists on both sides of the Iron Curtain in contact, which during the cold war became an impenetrable wall. Despite having started the academic career late, Kathleen walked all its steps to reach the top.
When he was sixty years old, he became interested in the stones formed in the kidney and gallbladder when a Salvation Army doctor told him that children from dry countries in the Third World had them very often. He then began a systematic study of the structures of these stones, for which he traveled to many Third World countries to collect samples and study them by XRD. (X-ray diffraction)

The truth is stubborn and insists on coming to light, especially when it is written in many places: in Rosalind’s laboratory notes, in the articles published in Nature and in the account of the facts made by Watson himself. So now almost all interviews with Watson start asking him about the role of Rosalind Franklin in “his” discovery of DNA. Rosalind has become a banner of the demands of the works of forgotten women.
But it is not a problem between one or several men and a woman. It is a problem of official science giving the merit of a scientist’s work to others. Was it because the forgotten one was a woman? Or perhaps that the usurper had been more concerned with seeking and pleasing powerful mentors than with working efficiently in the laboratory? The scientific world is extraordinarily competitive and that competition can be cruel in fields that attract the attention of many work groups. But in a few cases the academy has been as manifestly unjust as in that of Rosalind Franklin and her work in determining the structure of DNA. An injustice that has not yet been officially repaired.

The Nobel Prize in Chemistry drove Dorothy Crowfoot Hodgkin away from her most ambitious project: to unravel the structure of the mysterious hormone whose lack so negatively affects human health. However, Dorothy’s fascination with crystals had begun much earlier, when in elementary school she first contemplated wonderful blue crystals of copper sulphate and decided that she would devote her life to studying these little wonders. That unconventional hobby in a girl of the early twentieth century found a suitable ground for its development in England, a country where the Bragg, father and son, had just established the basis for X-ray diffraction (XRD).
Dorothy was awarded the Nobel Prize in Chemistry in 1964 for the resolution of the structure of vitamin B12 and penicillin. It is striking and very illustrative the way in which one of the English newspapers, the Daily Mail, broke the news: OXFORD HOUSEWIFE WINS THE NOBEL PRIZE (Housewife of Oxford wins the Nobel).
In 1969 Dorothy finally managed to solve the structure of insulin. It was the finishing touch to her research career, because the following year she was appointed rector of the University of Bristol, and from then on she devoted herself mainly to management tasks. She held the post of rector until her retirement in 1988. Between 1972 and 1975 she was president of a large organization that had already been chaired by Kathleen Lonsdale: the International Union of Crystallography, UIC. Dorothy participated in her triennial congresses whenever she could and encouraged her collaborators to do so.
In spite of the economic, health and family difficulties, she was always very grateful for having been able to dedicate her life to what fascinated her since she was a child, the study of the intricate patterns that atoms follow in biomolecules. The resolution of only one of the three structures she studied-penicillin, vitamin B12, and insulin-would have served to brilliantly justify a whole scientific career.

Despite the inquina in the persecution of the most brilliant scientists and intellectuals in the history of Spain, Francoist authorities left a glimpse open to intellectual regeneration and the incorporation of women to science: they forgot to close the doors of University. Although the social environment was not conducive and the national-Catholic university was not the most stimulating environment for women or for men, almost immediately after the Civil War the women began to enroll in the university. In this way it was possible that the seed that the Spanish forerunners of the sciences had planted, so that today Spanish women of all ages who dedicate their lives to scientific research in both national and foreign laboratories are legion.

They discovered that snake venom not only did not nullify the effect of nerve growth factor, but that it produced it: NGF was a protein that was present in mouse sarcoma and also in snake venom. Since snake venom was produced by a salivary gland, they wondered if it would be present in other salivary glands. When they replaced the very expensive and dangerous snake venom with mouse saliva, they observed a similar effect on the proliferation of nervous tissue. The identification of the factor demonstrated that the organism elaborated a protein that stimulated so much the growth of the nervous weave of the sensorial and motor ganglia as of the neurons involved in superior cerebral functions.
Another twenty years passed before the significance of their discovery was officially recognized with the award of the Nobel Prize in Physiology or Medicine along with Stanley Cohen in 1986. The recognition of the importance of the NGF was not only the culmination of an epic, but the starting point of a huge job that many other scientists have since made. Thanks to them we now know that NGF stimulates the peripheral cell lines of the marrow, as well as the neurons involved in higher brain functions. It also has to do with the endocrine and immune nervous system, and is related to oncogenes. On the other hand, the concept of NGF is vital in the understanding of neurodegenerative diseases, such as Parkinson’s or Alzheimer’s. There are few branches of medicine in which the NGF does not have a relevant role.
In 2001 she was appointed life senator in the Italian Senate, and as such she defended the importance of scientific research and the principles of equality. She was not intimidated even when Prime Minister Silvio Berlusconi insulted her and despised her for opposing her right-wing policies and for cutting funds from the investigation. Despite living in a country as Catholic as Italy and having been persecuted by the religion of their ancestors, she was deeply secular and always defended ethical values ​​over beliefs, races or nations. Thus, she was a strong supporter of stem cell research when in Italy they were banned for religious reasons.
Although he lived very closely the horror of the Second World War, he always maintained an unshakeable faith in the human race. He was also painfully aware of the enormous injustice suffered by many of the inhabitants of the Earth, especially the women and girls of Muslim countries. With them he had a special commitment that was reflected in the financing of schools in different countries of Africa, within the framework of the Rita Levi-Montalcini Onlus Foundation, which he created with his sister Paola, and which in 2008 had awarded more than 6,000 scholarships Help African girls. Rita and Paola were convinced that the main weapon to fight against the oppression of religions was the education of women.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.