¿Que Robot Se Ha Llevado Mi Queso?: Buscando Respuestas En El Laberinto De La Automatización — Rafael Tamames / What Robot Has Carried My Cheese ?: Searching Answers in the Labyrinth of Automation by Rafael Tamames (spanish book edition)

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Sirve como introducción al nuevo mundo que se nos abre como era digital, Rafael Tamames tiene claro que la tecnología es el motor de cambio. La clave del desarrollo de la sociedad moderna sigue siendo la tecnología, y que seguimos inmersos en una auténtica revolución que lo está cambiando todo, y que está modificando los comportamientos de las personas, la manera en la que se comunican, compran, disfrutan del ocio, se informan, viven… En resumen, que la tecnología está transformando la sociedad a un ritmo vertiginoso y en todos sus aspectos: la comunicación, la seguridad de los ciudadanos, los servicios…, y todo eso no es fácil de controlar, pues muchas veces la propia sociedad se adapta mucho más rápido a los nuevos cambios de lo que pensamos. No podemos quedarnos descolgados: en la adaptación está la clave.
Debemos ser muy conscientes de la importancia del cambio en un mundo que se está transformando tan rápidamente, y con él nuestra propia forma de mirar las cosas y de pensar, nuestra relación con el conocimiento, las estructuras económicas, las relaciones personales y laborales, los hábitos de consumo y comportamiento, la organización social, la educación…

A menudo no somos muy conscientes de la velocidad de nuestras decisiones, de la rapidez a la que nos hemos acostumbrado a las cosas nuevas. Pero cuando uno se para a pensar, puede ver la ruptura que existe en la sociedad y que está provocando la tecnología. Para mí, buena. Pero ruptura, al fin y al cabo.
La propia Holacracia no sería posible sin los avances tecnológicos que se vienen produciendo: los progresos experimentados en los últimos años en transformación digital, automatización, robótica, inteligencia artificial… han sido espectaculares. Y lo que nos espera. Pero del mismo modo que nos aporta enormes posibilidades, también nos crea temores. Es lógico, todos tenemos miedo al cambio, si no seríamos unos temerarios. La resistencia al cambio es muy humana. Pero las reservas iniciales no pueden bloquearnos. Como toda persona tenemos miedos, siempre he tenido una preocupación sana por lo que viene, pero sin que el miedo nos paralice.
Digamos que, cuando veo los cambios, tengo un minuto de preocupación y 59 de excitación. Admito que las dimensiones del cambio a las que nos enfrentamos hoy día son de tal magnitud que surgen muchas preguntas para las que todavía no tenemos todas las respuestas.

Siguiendo siempre la fuente de la Federación Internacional de Robótica, en 2015 los diez países más robotizados del mundo eran los siguientes:
1. Corea del Sur: 531 robots por cada 10.000 trabajadores.
2. Singapur: 398 robots por cada 10.000 trabajadores.
3. Japón: 305 robots por cada 10.000 trabajadores.
4. Alemania: 301 robots por cada 10.000 trabajadores.
5. Suecia: 212 robots por cada 10.000 trabajadores.
6. Taiwán: 190 robots por cada 10.000 trabajadores.
7. Dinamarca: 188 robots por cada 10.000 trabajadores.
8. Estados Unidos: 176 robots por cada 10.000 trabajadores.
9. Bélgica: 169 robots por cada 10.000 trabajadores.
10. Italia: 160 robots por cada 10.000 trabajadores.
España y los países latinoamericanos figuran muy por debajo en la lista, y también lejos del promedio global de 69 autómatas por cada 10.000 empleados. Concretamente, México ocupa el puesto 30 con 33 robots por cada 10.000 trabajadores, Argentina el 36 con 16 unidades, y Brasil el 38 con 11.
Es algo que nos debe dar que pensar para ponernos las pilas, porque no parece irrazonable plantearse que los países más «robotizados» sean en el medio y largo plazo más prósperos que los demás.

Es un juego complicado y sofisticado, en el que creo que merece la pena mostrarse optimista y pensar que se van a solucionar más problemas de los que se provoquen. Circulamos por una carretera de doble dirección: el humano tratando de enseñar a las máquinas cómo pensamos, y las máquinas transformando nuestro propio pensamiento y comportamiento. Igual debemos renovar nuestros carnés de conducir, pero no podemos dejar de seguir circulando.
El miedo al robot como ladrón de puestos de trabajo no tiene sentido, y nos equivocaríamos en verlo así y paralizarnos limitándonos a quejarnos de que alguien se ha llevado nuestro queso. Inevitablemente se están perdiendo determinados empleos, pero el balance final, sobre todo teniendo en cuenta el enfoque cualitativo y las posibilidades que se abren ante nosotros, invita al optimismo. Siempre y cuando no nos quedemos quietos, evolucionemos y nos adaptemos. «Re-eduquémonos» y aprendamos.
Desde luego no puedo negar que se trata de un debate que está en plena ebullición y que tenemos puntos de vista para todos los gustos, muchos de ellos irreconciliables. Para saber el resultado definitivo sin lugar a dudas, supongo que no queda más remedio que esperar el desenlace en los próximos años, donde se observará realmente si los robots serán un aporte o una amenaza. Pero yo no voy a quedarme parado y salgamos en la búsqueda del queso.
Por mucho que avance la tecnología, y por mucho que nos vaya a sorprender en el futuro el potencial de las máquinas (que traerá cambios imprevisibles a los que habremos de adaptarnos), la dignidad y la creatividad son nuestras.

It serves as an introduction to the new world that opens up to us as it was digital, Rafael Tamames is clear that technology is the engine of change. The key to the development of modern society is still technology, and that we are still immersed in an authentic revolution that is changing everything, and that is modifying the behavior of people, the way they communicate, buy, enjoy leisure , they inform themselves, they live … In short, technology is transforming society at a dizzying pace and in all its aspects: communication, citizen security, services … and all that is not easy to control, because many times society itself adapts much faster to new changes than we think. We can not stay off the hook: adaptation is the key.
We must be very aware of the importance of change in a world that is transforming so rapidly, and with it our own way of looking at things and thinking, our relationship with knowledge, economic structures, personal and work relationships, habits of consumption and behavior, social organization, education …

Often we are not very aware of the speed of our decisions, of the speed at which we have become accustomed to new things. But when you stop to think, you can see the rupture that exists in society and that is causing technology. For me, good. But break, after all.
The own Holacracia would not be possible without the technological advances that are taking place: the progresses experienced in the last years in digital transformation, automation, robotics, artificial intelligence … have been spectacular. And what awaits us. But in the same way that it gives us enormous possibilities, it also creates fears for us. It is logical, we are all afraid of change, if we would not be reckless. The resistance to change is very human. But initial reserves can not block us. As we all have fears, I have always had a healthy concern for what is coming, but without fear paralyzing us.
Let’s say that when I see the changes, I have a minute of worry and 59 of excitement. I admit that the dimensions of change that we face today are of such magnitude that many questions arise for which we still do not have all the answers.

Always following the source of the International Robotics Federation, in 2015 the ten most robotic countries in the world were the following:
1. South Korea: 531 robots per 10,000 workers.
2. Singapore: 398 robots per 10,000 workers.
3. Japan: 305 robots per 10,000 workers.
4. Germany: 301 robots per 10,000 workers.
5. Sweden: 212 robots per 10,000 workers.
6. Taiwan: 190 robots per 10,000 workers.
7. Denmark: 188 robots per 10,000 workers.
8. United States: 176 robots per 10,000 workers.
9. Belgium: 169 robots per 10,000 workers.
10. Italy: 160 robots per 10,000 workers.
Spain and the Latin American countries are far below the list, and also far from the global average of 69 automata per 10,000 employees. Specifically, Mexico ranks 30th with 33 robots for every 10,000 workers, Argentina 36th with 16 units, and Brazil 38th with 11.
It is something that should give us some thought to put our batteries, because it does not seem unreasonable to consider that the most «robotized» countries are more prosperous in the medium and long term than the others.

It is a complicated and sophisticated game, in which I think it is worthwhile to be optimistic and think that more problems will be solved than they are caused. We drive on a two-way road: the human trying to teach the machines how we think, and the machines transforming our own thinking and behavior. We must renew our driver’s licenses, but we can not stop circulating.
The fear of the robot as a job thief is meaningless, and we would be wrong to see it like that and to paralyze ourselves, limiting ourselves to complaining that someone has taken our cheese away. Inevitably certain jobs are being lost, but the final balance, especially taking into account the qualitative approach and the possibilities that are open to us, invites optimism. As long as we do not stand still, we evolve and adapt. «Re-educate ourselves» and learn.
Of course I can not deny that it is a debate that is in full boiling and that we have points of view for all tastes, many of them irreconcilable. To know the definitive result without a doubt, I suppose that there is no other choice but to wait for the outcome in the coming years, where it will be really observed if the robots will be a contribution or a threat. But I’m not going to stand still and go out in search of cheese.
No matter how much technology advances, and however much the potential of machines will surprise us in the future (which will bring unpredictable changes to which we will have to adapt), dignity and creativity are ours.

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