Bowie: Una Biografía — María Hesse & Fran Ruiz / Bowie: An Illustrated Life by María Hesse & Fran Ruiz (spanish book edition)

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Sorprendente y una delicia leerlo y disfrutar de los dibujos … gran trabajo … sensibilidad y rigor que se merece un artista crucial para todos … Mezcla datos reales con otros de cosecha particular de los autores. Como biografía es una más. Los dibujos, bonitos y naïf.

En la gira de 2003, en algunos conciertos me dabala sensación de ver una sombra por el rabillo del ojo, una oscuridad en los laterales del escenario. Antes de que terminase el año tuve que suspender cinco conciertos por gripe. La sombra de los rincones no solo no desaparecía, sino que se ibahaciendo más frecuente, y más densa. Ylos tropiezos se sucedían. En junio, en Oslo, estuve a punto de suspender una actuación cuando algún idiota del público lanzó una piruleta que me golpeó el ojo izquierdo.Cinco días más tarde, en Praga, no dejaba de ver aquellanube negra, que había dejado de ocultarse en los laterales de mi visiónpara empañarlo todo. Al poco de comenzar el concierto sentí un horrible dolor en el pecho que fue creciendo. Ni toda mi profesionalidadde décadas me dio fuerzas para seguir cantando, así que tuve queabandonar el escenario.Los médicos me informaron de que había sufrido un pinzamiento de nervio en el hombro. Podía ser síntoma de mayores complicaciones cardiológicas. Detrás de los doctores, veía que la sombra no dejaba de arremolinarse y tenía preocupación.
Alemania, en Scheessel. Salí al escenario dolorido. Las canciones no sonaban tan potentes como en otras ocasiones. Yo intentaba olvidarme del dolor y centrarme en cantar, pero la sombra no lo permitió. Creció envolviendo el escenario, al público, como un mar de niebla negra, y por último tapó el cielo. Solo estábamos ella, un silencio húmedo y yo. Comprendí que aquella oscuridad siempre había estado ahí. No desde el comienzo de la gira: desde siempre. Aquella cosa había esperado agazapada en un rincón a que llegara su momento. Y ahora me lo hacía saber. Pero entonces se retiró. Solo había venido a avisarme. La luz y el sonido volvieron al escenario de Scheessel. Fui víctima de un infarto.

Saqué a aquella criatura de la oscuridad y, pese al dolor y al cansancio, trabajé para que el musical Lazarus viese la luz. Con mucho esfuerzo, acudí al estreno, y me pareció un nuevo éxito artístico. Podía sentirme afortunado: mi carrera había sido plena, noviembre del 2015, el dolor empezó a aumentar.
En enero cumplí sesenta y nueve años. Estaba agotado. Le dije a Iman que había llegado el momento. Nos dimos la mano con fuerza y las lágrimas surcaron nuestros rostros.Mientras abandonaba el planeta Tierra me rompió el alma oír cómo el llanto desconsolado de mi mujer se convertía, poco a poco, en un eco lejano. En completo silencio, floté. La nube negra, la oscuridad más absoluta, se acercó a mí. Yo sabía lo que era: el olvido, el fin de todo. Una negrura inmensa que ocupaba la inmensidad del cosmos. Frente a ella, solo estaba yo, un anciano de casi setenta años. Pero mi iden-tidad aún no había desaparecido, y los recuerdos de mi vida me inundaron con fuerza. Me vi de niño, jugando en las calles de Bromley. Recordé la primera vez que oí el sonido de mi saxofón de plástico. Oí la primera risa de Duncan y de Alexandria…

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Surprising and a delight to read and enjoy the drawings … great work … sensitivity and rigor that deserves an artist crucial for all … Mix real data with others of particular vintage of the authors. As a biography, it’s one more. The drawings, beautiful and naive.

In the tour of 2003, in some concerts I had the sensation of seeing a shadow out of the corner of my eye, a darkness on the sides of the stage. Before the end of the year I had to suspend five concerts due to the flu. The shadow of the corners not only did not disappear, but became more frequent, and more dense. And the hiccups followed one another. In June, in Oslo, I was about to suspend a performance when some idiot from the audience threw a lollipop that hit my left eye. Five days later, in Prague, I could not stop seeing that black lens, which had stopped hiding in the side of my vision to tarnish everything. Shortly after beginning the concert I felt a horrible pain in the chest that was growing. Not all my professionalism of decades gave me the strength to continue singing, so I had to leave the stage. The doctors informed me that I had suffered a nerve impingement on my shoulder. It could be a symptom of greater cardiological complications. Behind the doctors, he saw that the shadow kept swirling and he was worried.
Germany, in Scheessel. I went on stage in pain. The songs did not sound as powerful as on other occasions. I tried to forget the pain and focus on singing, but the shadow did not allow it. It grew around the stage, to the public, like a sea of ​​black fog, and finally it covered the sky. There was only her, a wet silence and me. I understood that darkness had always been there. Not since the beginning of the tour: always. That thing had waited crouched in a corner for his moment to come. And now he let me know. But then he retired. He had only come to warn me. The light and sound returned to the stage of Scheessel. I was the victim of a heart attack.

I pulled that creature out of the darkness and, despite the pain and fatigue, I worked for the musical Lazarus to see the light. With much effort, I went to the premiere, and it seemed like a new artistic success. I could feel fortunate: my career had been full, November 2015, the pain began to increase.
In January I turned sixty-nine. I was exhausted. I told Iman that the time had come. We shook hands and the tears crossed our faces. As I left the planet Earth it broke my soul to hear how my wife’s disconsolate crying became, little by little, a distant echo. In complete silence, I floated. The black cloud, the most absolute darkness, approached me. I knew what it was: oblivion, the end of everything. An immense blackness that occupied the immensity of the cosmos. In front of her, there was only me, an old man of almost seventy. But my identity had not yet disappeared, and the memories of my life flooded me strongly. I saw myself as a child, playing in the streets of Bromley. I remembered the first time I heard the sound of my plastic saxophone. I heard the first laugh of Duncan and Alexandria …

4 pensamientos en “Bowie: Una Biografía — María Hesse & Fran Ruiz / Bowie: An Illustrated Life by María Hesse & Fran Ruiz (spanish book edition)

  1. El blog de Evelyn Tavares me ha traído hasta aquí y me alegro porque me gusta lo que he encontrado. Te deseo mucho ánimo para seguir con tu proyecto.
    Me encantaría invitarte a tomar un té con hierbabuena en «El zoco del escriba» y así podamos seguir hablando de lo que prefieras.
    Un abrazo.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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