El Monasterio (Trilogía Medieval III) — Luis Zueco / The Monastery by Luis Zueco (spanish book edition)

Con esta tercera novela se pone fin a la trilogía medieval y todos los libros comentados en el blog.
Octubre de 1366. Las coronas de Castilla y Aragón están en guerra y han arrastrado a ella a ingleses, franceses y navarros.
A los pies del Moncayo, en el Monasterio cisterciense de Santa María de Veruela, tras los rezos de maitines y mientras los monjes se retiran hacia sus habitaciones, hallan a escasa distancia del altar mayor el cuerpo sin vida de uno de los hermanos legos, que ha sido degollado y tiene clavada una daga en el cuello.
En pleno revuelo por descubrir que ha ocurrido al hermano Octavio, el lego asesinado, Bizén de Ayerbe, notario real, y único superviviente de una comitiva que ha sufrido una emboscada en las inmediaciones del lugar, llega a las puertas del monasterio con un mensaje para el abad en el que se le insta a entregarle los restos del infante don Alfonso de Aragón, primogénito de Jaime I el Conquistador, que reposan en el altar del monasterio.
Cuando el abad, gravemente enfermo, es informado de los recientes sucesos, no acierta a entender qué ha podido ocurrir en el interior del monasterio, pero tiene claro que uno de los monjes es el asesino del lego. Don Sancho, el abad, es un hombre intuitivo y, tras descubrir cierto secreto de Bizén, acuerda con él acceder a entregarle el cuerpo del infante si se queda unos días en el monasterio y descubre al culpable del asesinato.
El Moncayo, una montaña situada entre los antiguos reinos de Aragón, Castilla y Navarra, alrededor de la que existen múltiples historias y leyendas, es el escenario elegido en esta ocasión por Luis Zueco para ambientar una novela de ficción histórica, que corre a cargo de un narrador omnisciente, y que abarcará un periodo temporal de siete días, los mismos en los que se divide la misma y durante los cuales se lleva a cabo la investigación.
Aunque tiene un arranque muy potente, a medida que avanzamos la tensión narrativa se va diluyendo, dando paso a una lectura más pausada que sus predecesoras, para remontar definitivamente en el tramo final de la historia, desembocando en un auténtico thriller. En esta ocasión me ha faltado un poco más de ritmo que, sin embargo, el autor logra paliar una magnífica ambientación y una trama de lo más instructiva. Con una prosa clara y sencilla, el lector se adentra en la historia y se siente transportado en el tiempo, sintiendo no solo la gelidez del lugar sino, también, llegando a conocer muy de cerca cómo se desarrollaba la vida en un monasterio cisterciense en la época: la distribución de sus estancias, la vestimenta de monjes y legos, sus estrictas normas, su producción de vino, sus exportaciones, sus silencios o incluso alguna curiosidad sobre formas alternativas de comunicación.
Pero no solo conoceremos lo que ocurría de puertas hacia dentro del monasterio sino toda la actividad exterior que generaba el mismo, ya que en torno a este monasterio existía una auténtica ciudad que se autoabastecía: con su mercado, sus cultivos, sus molinos, etc. y unos feudos cuya población dependía de ellos.
Aunque en un principio los personajes, al ser todos monjes, me han generado cierta confusión, rápidamente, el autor va dotándolos de rasgos distintivos para que podamos diferenciarlos correctamente. Y así, a medida que se desarrolla la investigación vamos a ir conociendo a cada uno de los personajes: los diferentes monjes y su función en el monasterio (el encargado del herbolario, el prior, el abad, el arquitecto, el que produce el vino…), y algunos campesinos. No lo tendrá fácil Bizén a la hora de llevar a cabo su investigación porque conforme avanza su curso van saliendo a la luz los múltiples secretos. Y es que parece que en Santa María de Veruela todos tienen algo que ocultar aunque tarde o temprano saldrá a la luz.
El monasterio es un thriller histórico muy entretenido e instructivo, narrado de forma clara y sencilla, con el que el autor nos traslada hasta un monasterio cisterciense, enclavado a los pies de una montaña llena de leyendas, en el que se llevará a cabo una minuciosa investigación para descubrir no sólo a un asesino sino toda una red de secretos, mentiras y traiciones al tiempo que conocemos de cerca cómo era la vida monástica en la época.

Un monasterio cisterciense debe ser considerado como una ciudad ideal y dotado de todos los elementos para su subsistencia —razonó el abad—. Nuestro fundador, san Bernardo, lo dijo muy claro: «Si es posible, debe construirse el monasterio de modo que tenga todo lo necesario, esto es, agua, molino, huerta, y que las diversas artes se ejerzan dentro.»
—En Veruela así lo parece.
—Además de su carga simbólica, es un lugar funcional donde todo tiene su justificación. Veruela se edificó en un enclave largamente estudiado y planeado, pues el monasterio era, en esencia, un lugar donde habitan los monjes, pero también un reflejo de la Jerusalén Celeste en la tierra donde habita Dios. Para nosotros, cistercienses, todos nuestros monasterios se fundan en honor a la Reina del Cielo y de la Tierra. Ninguno se edifica en ciudades, aldeas y castillos.

El Moncayo es un monte diferente a todos los demás. Desde sus 2.313 metros domina el valle medio del río Ebro, territorio de celtíberos, de romanos, de caballeros templarios y sanjuanistas, de mudéjares y de monjes cistercienses.
Es un territorio lleno de historia y de leyendas, como la de la mora encantada en Bulbuente o la del pozo del Aines en Grisel. Tierra de brujas, donde la noche de Ánimas se vive con especial pasión en Trasmoz, la única localidad oficialmente maldita y excomulgada de España. En el entorno del Moncayo se ubican las plazas históricas de Agreda, Tudela, Tarazona y Borja.
Y en su misma falda se asienta el monasterio de Santa María de Veruela, uno de los mejores ejemplos del Císter en toda España, que ha conservado íntegra su esencia. Visitarlo es hacer un recorrido por la historia y el arte.
Veruela, como señorío feudal, llegó a poseer las localidades de Ainzón, Alcalá de Moncayo, Bulbuente con su castillo-palacio de los abades de Veruela, Litago, Pozuelo de Aragón, Vera de Moncayo, la granja de Muzalcoraz en Magallón y el despoblado medieval de Villamayor. También poseyó hasta 1409 Maleján, y hasta el siglo XV, La Joyosa. Todas estas posesiones convertían al monasterio de Santa María de Veruela en el gran señor del valle de La Huecha y de las actuales comarcas de Borja y Tarazona.

Libros de este autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/20/el-castillo-luis-zueco/

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/21/la-ciudad-luis-zueco/

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It’s third novel ending the medieval trilogy and all the books commented on the blog.
October 1366. The crowns of Castile and Aragon are at war and have drawn to it English, French and Navarre.
At the foot of the Moncayo, in the Cistercian Monastery of Santa María de Veruela, after the prayers of matins and while the monks retreat to their rooms, they find a short distance from the main altar the lifeless body of one of the lay brothers, who He has been beheaded and has a dagger stuck in his neck.
In full turmoil to discover what happened to Brother Octavio, the assassinated layman, Bizén de Ayerbe, real notary, and the only survivor of a delegation that has been ambushed in the vicinity of the place, arrives at the monastery doors with a message to the abbot in which he is urged to hand over the remains of the infant Don Alfonso de Aragón, firstborn of Jaime I the Conqueror, who rest on the altar of the monastery.
When the abbot, seriously ill, is informed of the recent events, he can not understand what could have happened inside the monastery, but it is clear that one of the monks is the murderer of the layman. Don Sancho, the abbot, is an intuitive man and, after discovering a certain secret of Bizén, agrees with him to agree to give him the body of the infant if he stays a few days in the monastery and discovers the culprit of the murder.
The Moncayo, a mountain located between the ancient kingdoms of Aragon, Castilla and Navarra, around which there are many stories and legends, is the setting chosen on this occasion by Luis Zueco to set a historical fiction novel, which is run by an omniscient narrator, and that will cover a temporary period of seven days, the same ones in which it is divided and during which the investigation is carried out.
Although it has a very powerful start, as we move forward the narrative tension is diluted, giving way to a more leisurely reading than its predecessors, to go back definitely in the final section of the story, leading to a real thriller. This time I have lacked a bit more rhythm, however, the author manages to palliate a magnificent setting and a plot of the most instructive. With a clear and simple prose, the reader delves into the story and feels transported in time, feeling not only the coldness of the place but also getting to know very closely how life developed in a Cistercian monastery in the epoch: the distribution of its rooms, the dress of monks and laymen, its strict norms, its production of wine, its exports, its silences or even some curiosity about alternative forms of communication.
But we will not only know what happened inside the monastery doors but all the outside activity that generated it, since around this monastery there was an authentic city that was self-sufficient: with its market, its crops, its mills, etc. and some fiefs whose population depended on them.
Although initially the characters, being all monks, have generated some confusion, quickly, the author is endowing them with distinctive features so that we can differentiate them correctly. And so, as the research is developed, we will get to know each of the characters: the different monks and their function in the monastery (the manager of the herbalist, the prior, the abbot, the architect, the one who produces the wine …), and some farmers. It will not be easy for Bizén when it comes to carrying out his research because, as his course progresses, the multiple secrets come to light. And it seems that in Santa María de Veruela everyone has something to hide but sooner or later it will come to light.
The monastery is a very entertaining and instructive historical thriller, narrated in a clear and simple way, with which the author takes us to a Cistercian monastery, located at the foot of a mountain full of legends, in which a meticulous investigation to discover not only a murderer but a whole network of secrets, lies and betrayals while we know closely what the monastic life was like at the time.

A Cistercian monastery must be considered as an ideal city and endowed with all the elements for its subsistence, the abbot reasoned. Our founder, Saint Bernard, said it very clearly: “If possible, the monastery should be built so that it has everything necessary, that is, water, mill, orchard, and that the various arts are exercised within.”
-In Veruela, it seems that way.
-In addition to its symbolic charge, it is a functional place where everything has its justification. Veruela was built in an enclave long studied and planned, because the monastery was, in essence, a place where the monks live, but also a reflection of the Celestial Jerusalem in the land where God lives. For us, Cistercians, all our monasteries are founded in honor of the Queen of Heaven and Earth. None is built in cities, villages and castles.

Moncayo is a mountain different from all the others. From its 2,313 meters dominates the middle valley of the Ebro River, territory of Celtiberians, Romans, Knights Templar and Sanjuan, Mudejar and Cistercian monks.
It is a territory full of history and legends, such as the enchanted mulberry in Bulbuente or the well of the Aines in Grisel. Land of witches, where the night of Animas is lived with special passion in Trasmoz, the only officially cursed and excommunicated town in Spain. In the surroundings of the Moncayo are the historic squares of Agreda, Tudela, Tarazona and Borja.
And in its same skirt sits the monastery of Santa María de Veruela, one of the best examples of Cistercian in all of Spain, which has preserved its essence intact. To visit it is to take a journey through history and art.
Veruela, as a feudal lordship, came to possess the towns of Ainzón, Alcalá de Moncayo, Bulbuente with its castle-palace of the abbots of Veruela, Litago, Pozuelo de Aragón, Vera de Moncayo, the farm of Muzalcoraz in Magallón and the medieval desert of Villamayor. He also owned until 1409 Maleján, and until the fifteenth century, La Joyosa. All these possessions converted the monastery of Santa María de Veruela into the great lord of the valley of La Huecha and the current districts of Borja and Tarazona.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/20/el-castillo-luis-zueco/

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/21/la-ciudad-luis-zueco/

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