El Imperio Invisible: El Éxito Empresarial Chino Y Sus Vínculos Con La Criminalidad Económica En España Y Europa — Juan Pablo Cardenal & Heriberto Araujo / The Invisible Empire: The Chinese Business Success and Its Links to Economic Crime in Spain and Europe by Juan Pablo Cardenal & Heriberto Araujo (spanish book edition)

Simplemente puntualizaré periodismo muy bueno y excelentemente documentado. Gran trabajo y realmente impactante realidad.
Aquí una muestra de cómo actúan algunos ciudadanos chinos, que de manera ladina y soterrada evaden, roban, extorsionan y demás lindezas, reflejando todo con datos, en modo riguroso, el autor no llevará por las cloacas del mundo empresarial Chino, compañías telefónicas más piratas que los evasores, amalgama de delitos y el mal funcionamiento de nuestros juzgados, este último extremo queda reflejado en el triste peregrinar policial, politicuchos de boina y medio pelo corruptos, en definitiva un muy buen trabajo, bueno llegando incluso a cabrear.

La primera fase de la Operación Emperador siguió el guión previsto y se saldó sin contratiempos. Era el 16 de octubre de 2012 y empezaba a amanecer en Madrid.
A esa misma hora un dispositivo de unos 500 policías se desplegaba por varias ciudades españolas para realizar más de 120 registros adicionales y practicar un centenar de detenciones, la mayoría de ciudadanos chinos. De esta forma, «la mayor operación de la historia de la policía española contra el crimen organizado», según el Ministerio del Interior, ponía fuera de circulación a una gigantesca trama de contrabando, evasión de impuestos, explotación de inmigrantes irregulares y blanqueo de capitales que logró sacar ilícitamente de España entre 800 y 1.200 millones de euros en cuatro años, según la fiscalía.
La Operación Emperador levantó las orejas a muchos, y a nosotros nos sirvió de lanzadera para que se nos abrieran puertas que generalmente estaban cerradas. Súbitamente logramos acceder a sumarios, abogados, fiscales, investigadores, aduaneros y representantes históricos del colectivo chino. Todos ellos fuentes fundamentales para construir esta investigación que, dicho sea de inicio, no se basa en un único caso, sino que aborda algo mucho más extenso y desconocido.
Miguel el Calvo es también el hombre que, según el sumario del caso Emperador, se lanza a vender a China hierro procedente de vías de tren robadas en Rusia y Nigeria. O el mismo que se alía con Luis Ye, una de sus amistades peligrosas además de adalid de la comunidad china, detenido por la Guardia Civil en una operación menos mediática pero equivalente a la de Emperador, para que pueda introducirle contenedores de tabaco falsificado que le reportarán cuantiosos beneficios. Ello por no mencionar su supuesta participación —siempre según el sumario— en el atraco con armas de fuego a una furgoneta que transportaba 3,5 millones de euros el 19 de septiembre de 2009 en Sigüenza.
Dicha transnacionalidad viene estimulada no sólo por la enorme diáspora migratoria china en el extranjero, sino también por la propia idiosincrasia de una comunidad fuertemente cohesionada. Ello es así porque ningún chino está solo en Europa: quien se instaló en Madrid tiene un primo en Ámsterdam, un hermano en Southampton, una amiga en Budapest y tres vecinos de su localidad natal en Hamburgo, Milán y Atenas…
En España, por ejemplo, la población china, que era testimonial en el pasado siglo y sumaba 30.268 personas en 2002, se ha disparado por encima de los 182.000 a principios de 2013. En la Unión Europea, los emigrantes chinos legales superan el millón, según datos de Eurostat. Muchos de los que hoy son residentes legales fueron en su día irregulares, ya fuere porque entraron en la UE clandestinamente o porque lo hicieron con un visado y decidieron quedarse cuando expiró su vigencia. Como comprobarán en las páginas que siguen, los chinos han explotado como nadie las vulnerabilidades de nuestro sistema migratorio, obteniendo fraudulentamente visados de trabajo, reagrupación familiar o turismo, o acogiéndose a regularizaciones, amnistías y políticas de acogida para supuestas víctimas de la represión política o religiosa.

Si las mercancías son chinas, si la importación la hace una empresa china, si sobre dichas mercancías no pagan los impuestos y aranceles que deberían, si el empleo que generan es fundamentalmente para chinos, si ese negocio se canaliza a través de un circuito mayoritariamente en negro, y si los beneficios obtenidos evaden el fisco y se blanquean para poder reinvertirse en China y volver a nuestro país como nuevos productos que reanudan el ciclo, ¿qué nos queda?.
El español que monta un negocio, que quiere montar su tiendecita, se pega tres meses para obtener licencias, hacer arreglos en el local, además de que tiene que presentar los papeles conforme ha ido un aparejador. El chino, por el contrario, coge a cuatro compatriotas el fin de semana, pone unos ladrillos, le dan al yeso, pintan el domingo y el lunes abren. Que me lo expliquen.
Lo más preocupante de todo esto es que luchar contra esta criminalidad no va a ser fácil, al menos hasta que las nuevas generaciones —los españoles de etnia china educados en nuestras sociedades— no tomen el mando y decidan revertir la situación. Primero, por los obstáculos ya mencionados con los que se encuentran las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado para combatirla. Segundo, por la impunidad.

Prato (Toscana, Italia) es, sin embargo, sinónimo de oportunidades para los inmigrantes chinos. Por eso el verdadero núcleo de la ciudad para esta comunidad —aquella tarde, hoy y mañana— se encuentra en el polígono industrial al que los italianos llaman Macrolotto. Es el lugar de referencia para locales y foráneos, en especial los miles de europeos que regularmente recorren cientos de kilómetros por carretera con el objetivo de nutrirse de pronto moda, de moda rápida. Prendas fabricadas velozmente y de baja calidad que responden únicamente a la estética de la temporada. Faldas, tops y camisas impersonales, de acabados toscos y fecha de caducidad limitada. Pero baratas y a la moda, lo que las cualifica para surtir modestos tenderetes repartidos en los mercadillos de medio mundo, así como decenas de miles de pequeñas tiendas de ropa de Europa, Canadá, Arabia Saudí o México.
Pero el Macrolotto no es sólo pronto moda. Quizá sea más acertado decir que es también pronto moda. Porque lo que hace del Macrolotto un lugar de conocimiento obligatorio para todo el que quiera comprender el sector italiano de la costura es que allí se negocia la subcontratación de la confección de buena parte de las prendas «made in Italy» que las grandes marcas luego exponen, orgullosas, en sus boutiques de los Campos Elíseos, la Quinta Avenida o Queen’s Road.
Porque los 260 negocios chinos del Macrolotto —de un total de 435— jamás detienen la actividad: el distrito textil chino está abierto las 24 horas los 365 días del año. No importa si es Navidad, se celebra la fiesta nacional o si Italia se disputa una final europea con España. Es un gran supermercado de la moda abierto permanentemente donde se vende y se comercia la confección de prendas, un sector dominado en un 90 por ciento por los inmigrantes chinos que comenzaron a llegar hace tres décadas.
El emprendedor pratese que producía textil a 50 se dio cuenta de que había talleres chinos que lo hacían para él a 20. Él lo vendía a 70, así que se dio cuenta de que si compraba a los chinos ganaba más que si producía él mismo. Muchísimos productores en Prato han dado trabajo a los chinos. Pero claro, los chinos dieron la voz y vinieron más. Al final, los chinos se dieron cuenta de que aquello que vendían al italiano a 20 lo producían a 10. Y se dijeron: «¿Por qué se lo tenemos que dar al italiano por 20? Podemos ir directamente al cliente final y dárselo a 60.
La ilegalidad ha generado una competencia incorrecta, porque al no pagar nada han logrado precios tan bajos que matan a todos. A veces se utiliza el argumento de decir que existe evasión fiscal en Italia o España. Pero la proporción respecto a los chinos de la evasión que comete un español o un pratese no es nada. Aquí no hay reglas, hay una anarquía completa. Y no tienen nada que perder: cierran la empresa, desaparece la gente y no se queda nadie. La capacidad de la ley para imponerse es casi nula, porque no tienen nada que perder. El italiano, si comete algún crimen similar al de ellos, tiene la casa, tiene la familia, tiene la empresa… Se logra penalizar. Pero los chinos desaparecen de un momento a otro. Se van de Italia a España y hacen lo mismo, luego de España a Francia… El chino no tiene nada que perder, el italiano sí. Una gran parte de la comunidad china, a pesar de estar organizada, no es residente, en el sentido de que no ven Prato como la ciudad para su futuro.
Hay quien, movido por el maniqueísmo ideológico y el desconocimiento, quizá confunda ese eventual brote de violencia con un acto racista, en lugar de identificar en él la incapacidad de digerir el sentimiento de injusticia que provoca en muchos toscanos que las reglas y la ley sólo se apliquen a unos sí y a otros no. Tildar de xenófobos a los ciudadanos de una localidad que ha asimilado una transición socioeconómica sin parangón en tan sólo una década es difícilmente justificable. Sirva como ejemplo la proporción de italianos y extranjeros regulares residentes en Prato: si en 2002 la proporción era de 1 a 15, hoy es de 1 a 5, y eso no tiene en cuenta el alto índice de residentes extranjeros indocumentados e irregulares.

España, que como otros países de la Europa mediterránea ha sido mucho más permeable a los flujos migratorios de terceros países que sus vecinos del norte, fue sobre todo hasta el año 2008 un buen banco de pruebas en el que exprimir las debilidades del sistema migratorio europeo. «Montabas un restaurante, pedías un cocinero chino y eso te permitía traerte a gente. Muchos lo vieron como un negocio, otros trajeron a sus familias. Esa mano de obra era de gran ayuda para nuestros negocios», explica un joven afincado desde los años noventa en nuestro país gracias a esta vía. Además de los chinos que llegaron a España desde otros países europeos o por canales clandestinos, parece lógico no desvincular el incremento espectacular de la inmigración china acontecida en nuestro país con el alto número de visados concedidos en cualquiera de sus modalidades (trabajo, turismo, estudios o reunificación familiar) en los últimos 20 años, ya fueran éstos legales o tuvieran base fraudulenta.
De hecho, desde el año 2000 la concesión de visados a ciudadanos chinos por parte de España ha crecido espectacularmente: de los 10.668 concedidos en 1999 a los 69.135 del año 2012. Hasta el 2008 los chinos supieron explotar perfectamente las facilidades que brindaba la legislación española para residir en España por razones laborales, especialmente en sectores donde en nuestro país era difícil cubrir la demanda. España se llenó de cocineros para restaurantes chinos, especialistas en acupuntura, intérpretes de chino y muchos otros oficios que supuestamente requerían a gente con conocimientos de mandarín o con perfil chino. Legalmente, el requisito más importante que además activaba todo el proceso era presentar un contrato de trabajo, lo que abrió de par en par la puerta al fraude y al negocio de traer más inmigrantes, como en el caso de Mataró.
Así, abrir una sociedad era sinónimo de oportunidades para traer más inmigrantes, fueran o no familiares, y, en consecuencia, sinónimo de fabulosas oportunidades de ganar dinero o reducir costes en el negocio ya operativo. Las amnistías o regularizaciones masivas, de las que España e Italia fueron los países que —no sin oposición y reprimendas de otros países europeos— más la practicaron, permitieron por su parte insertar toda esa masa de inmigrantes clandestinos en el circuito legal. En la práctica, eso supuso que cada regularizado podía, a su vez, no sólo disfrutar plenamente de los beneficios del Estado en el que residía, sino también crear empresas y corporaciones a través de las cuales se expande la economía étnica (y se retroalimenta la inmigración).
Como dato, sirva de ejemplo la comparación con Alemania. Se daba la paradoja de que el país germánico, que es una potencia económica y tiene en China una presencia e inversiones muy superiores a España, concedía visados de trabajo sólo como excepción y en número de varios cientos al año, mientras España dispensó una media de 13.500 visados de larga duración cada año.

Cobo Calleja es un lugar sin atractivo estético. En una superficie de 169 hectáreas se erige un complejo de 800 vetustas naves industriales que lleva el nombre de su promotor inicial, su ideólogo: el fallecido empresario leonés Manuel Cobo Calleja, cuyo afán por hacer negocio construyendo en suelo rústico provocó la gran transformación de esta zona en las décadas entre 1970 y 1980. Cobo Calleja es un terreno enorme, equivalente a 30 veces el Camp Nou, que mantiene un paisaje arquitectónico casi idéntico al de 1985, cuando fue terminado.
Hay quien cree que el Cobo Calleja es un Chinatown, un enclave tomado por la comunidad china.
Los primeros chinos llegaron a Cobo Calleja entre 1997 y 1998. Eran empresarios que estaban en proceso de expansión muy fuerte, tenían tiendas en Lavapiés y necesitaban pasar de locales de 40 y 80 m2 a naves que admitiesen contenedores o flujo de contenedores. Inicialmente lo que buscaban en Fuenlabrada era una nave de almacén, porque ellos pensaban que el punto de venta iba a seguir siendo Lavapiés, pero el Ayuntamiento de Madrid les puso algunas dificultades para la carga y descarga. Al final se dieron cuenta enseguida de que podían vender en Cobo Calleja igual que estaban vendiendo en Lavapiés, y empezaron a simultanear los usos de almacén con los usos comerciales. Como les gusta estar concentrados, fue una bola que fue creciendo», recuerda Andrés de las Alas-Pumariño Sela, director técnico de Industria y Programas Europeos en el Ayuntamiento de Fuenlabrada.
Esas naves, de unos 1.500 metros cuadrados cada una, tienen a principio de siglo un precio «bastante barato, unos 600 euros el metro cuadrado», lo que atrae el interés de los primeros importadores, que rápidamente siguen los pasos de otros compatriotas.
Cobo Calleja no es el único ejemplo en la UE de gran centro logístico y de distribución de producto barato «Made in China». Su alma gemela se encuentra en el otro extremo de la Unión, en Rumania, cuya capital acoge el mercado de mercancía china más grande de Europa del Este. Ahora bien, mientras que desde los polígonos de Fuenlabrada y Elche se distribuye a un universo de miles de bazares españoles y a un número enorme aunque impreciso de comercios minoristas de toda índole, además de a otros países europeos, el Red Dragon Market de Bucarest es un gran bazar de venta al por mayor que, gracias a su ilimitada oferta y precios irresistibles, ejerce implacablemente su fuerza centrífuga comercial en toda la región. Y es que con sus 60 hectáreas y más de 5.500 comercios, el Dragonul Rosu de la capital rumana es no sólo la mayor superficie comercial del país, sino también el lugar de peregrinaje de unos 30.000 compradores semanales que llegan desde todos los rincones del país, los Balcanes y otros países limítrofes. La existencia del mercado no es producto de la casualidad: Rumania tiene en el puerto de Constanza, ubicado en el Mar Negro, una de las vías de entrada más directas para abastecer la región de productos «Made in China».
Nadie dice que todos los comerciantes chinos actúen de ese modo, ya sea haciendo trampas en parte o del todo, pero de acuerdo con las evidencias de esta investigación no es en absoluto descabellado pensar que quizá residan aquí algunas respuestas a por qué los comerciantes chinos triunfan donde los españoles fracasan. «Los gastos generales de una tienda china no tienen nada que ver con los de una tienda española. La diferencia es brutal. Ahí hay un agujero enorme». En resumen, nadie niega que los chinos tengan un espíritu empresarial encomiable, ni que trabajen como leones. Pero, eso es sólo parte de la realidad. Si ampliamos el foco vemos que no es oro todo lo que reluce.

Las gestorías son las que saben todo y organizan administrativamente todo el engranaje. Los responsables de los talleres pasan cuentas a través de la gestoría para gestionar su negocio. Les llaman y les piden que consigan un padrón o una propuesta de contrato de trabajo, porque la gestoría es quien dispone de toda la información hábil para hacer, por ejemplo, que se empadronen a cinco trabajadores nuevos en un piso de la organización sin que levante sospechas. La gestoría es quien teje la madeja de la organización. Para ver esto necesitas dar dos pasos atrás. A veces necesitas apartar los árboles para ver el bosque», dice Cortés, para explicar que en ocasiones no hay que centrarse en un único delito, sino en tratar de comprender toda la red criminal.
Lo más interesante es que esa actividad macroadministrativa de las gestorías chinas no se circunscribía únicamente a los talleres textiles chinos de Mataró. Por medio de las escuchas telefónicas los Mossos pudieron acreditar que, en realidad, esa red se expandía a otras zonas y a otros negocios: bazares, bares, restaurantes, peluquerías… Todo tipo de negocios chinos en Barcelona, Badalona y Santa Coloma.
«Esa red tan opaca se extiende al resto de localidades, porque las mismas gestorías intervenidas ofrecían el mismo servicio de blanqueo de personas a otros [negocios] en Badalona, Barcelona y Santa Coloma. Pero si pretendes ser demasiado ambicioso corres el riesgo de morir de éxito. Porque haría falta un juzgado dedicado a esta temática exclusivamente […] La Operación Wei nos sirvió para avanzar y comprender el entramado [criminal chino].
La Operación Wei, pero también la Emperador, apuntan hacia una de las características típicas de la criminalidad económica china: la inexistencia de un centro, de un Padrino o un Al Capone en cuyos hombros se sostenga todo el entramado. Eso dificulta mucho que las tramas puedan ser descabezadas,
hay una sola cabeza, porque hay distintos núcleos jerarquizados— y que, consecuentemente, la organización se venga abajo como un castillo de naipes al extraer la columna central. Por eso decíamos al inicio de este capítulo que Gao Ping no es el jefe de una mafia. Es probablemente un átomo, una célula que, con la suma de los demás, se ha reproducido hasta provocar una suerte de metástasis, ya que no se puede terminar con ella extirpando un único grupo o individuo.
«Estamos ante una organización de ámbito criminal-cooperativo, en la que cada uno desarrolla su función, y su función es estrictamente necesaria para que funcione la maquinaria. Pero prácticamente nadie da órdenes a nadie.
Así funcionan las tramas: como una cooperativa de minicriminales o minidefraudadores que lo son a tiempo parcial, pues alternan negocio lícito con ilícito, y que se apoyan en la familia y sus paisanos para perpetuar las operativas. Explicado el funcionamiento del aparato gestor, cuyo objetivo es optimizar los recursos o perpetuar la trama criminal.

La Guardia de Finanza encargada de luchar contra la criminalidad económica, la policía fiscal italiana admite que controla regularmente a los viajeros de etnia china. «Cada día detectamos varios casos en Milán y Roma de chinos que incumplen la ley al viajar fuera del país con cantidades muy superiores a los 10.000 euros permitidos. Anteriormente los metían disimulados en las maletas que embarcaban, pero hemos aumentado los controles con escáneres», explica un oficial de la Guardia de Finanza en el aeropuerto.
Los controles, que en España realiza la Guardia Civil, han provocado que los tramposos hayan tenido que agudizar el ingenio para lograr nuevos modos de sacar su efectivo. «Hace unos días paramos a una familia china. Eran cinco en total: abuelos, padres y un bebé. La inspección de sus equipajes no reflejaba nada extraño y negaron llevar más dinero del permitido. Pero algo nos hizo sospechar: llevaban muchas cajas de bombones de la marca Ferrero Rocher.
No es inusual que la policía encuentre dinero en los lugares más insospechados, como en los pañales de los bebés (muy utilizados, según la oficial de la Guardia de Finanza), las estructuras de las maletas o, incluso, en las cajetillas de cigarrillos, donde han llegado a sustituir la picadura del tabaco por billetes de 500. El sumario de la Operación Emperador revela además que se habrían utilizado también pilotos de avión, cuyos controles en aeropuertos son mucho menos severos respecto al que se someten los pasajeros, o directivos de la compañía aérea Air Chinapara enviar a través del personal de a bordo envíos de entre cuatro y cinco millones de euros.
Pero no sólo los líderes de la organización envían dinero. La criminalidad china lleva décadas utilizando correos humanos para enviar de forma fraccionada grandes sumas de efectivo. Wen Hai Ye Wan, alias Luis Ye, el empresario que se había hecho millonario con el negocio de las falsificaciones de tabaco y ropa, utilizó en 2004 a uno de sus trabajadores para enviar a China 378.760 euros. Según el auto de imputación, Luis Ye había montado una estructura de blanqueo de capitales durante al menos dos décadas con familiares, amigos, empleados y personas de confianza de la comunidad a las que había ayudado o financiado.
El dinero, sin embargo, no viaja en una única dirección. La policía francesa, española e italiana han identificado un importante tráfico intracomunitario de efectivo que la comunidad china mueve con dos objetivos. Por un lado, aprovechar la laxitud de otras legislaciones o la capacidad de una vía privilegiada de envío de dinero a China por medio bancarios. Así, si Barajas o El Prat se complican, se viaja en coche o tren a Lisboa o París con el dinero en efectivo. Por otro lado, el dinero físico también viaja en cantidades notables de Europa a Italia para el pago de mercancía, porque es en el país vecino donde se encuentra el centro productivo de Prato, que nutre de moda rápida también a España. Pero el dinero jamás viaja en efectivo desde Europa hasta China por carretera.
En el primero de los casos, Hungría y República Checa se han erigido como centros de re-exportación de capital a China. Son utilizados como lanzaderas por sus menores controles.
La comunidad china en España ha utilizado incluso a camioneros húngaros que volvían a su país tras descargar la mercancía en España para transportar sumas importantes de dinero, con la esperanza de que sus rasgos físicos caucásicos les ayudaran a traspasar las Aduanas sin suspicacias. Las interceptaciones telefónicas recogidas en el sumario Emperador reflejan, una vez más, el carácter transnacional de las organizaciones criminales chinas en este tipo de operaciones, donde ciudadanos chinos residentes en varios países participan en una misma transacción.
Sin embargo, la salida en efectivo hacia China es un reducto del pasado; la herencia de cuando los primeros chinos que emigraron a Europa volvían a sus países con grandes sumas en efectivo para comprar más mercancía y sostener a sus familias. El mecanismo ahora ha evolucionado. «Los chinos han dejado de utilizar los sistemas de evasión artesanal para convertirse en profesionales», ahora se envía electrónicamente.
En el año 2010 el negocio chino supone el 50 por ciento de toda la facturación de MoneyGram en España. En 2011, cuando comienzan las inspecciones, es ya el 69 por ciento», explica el fiscal anticorrupción José Grinda, que investiga esta trama de blanqueo, además del caso Emperador, y que logró la imputación de dos directivos de MoneyGram en España. «Este era un negocio interesante, porque por el volumen que estaban manejando [los chinos], las cantidades que se pagaban por envío eran importantes. El mercado chino estaba bien retribuido desde el punto de vista de la entidad de pago. Digamos que en vez de cobrar 6 euros cobraba 10 euros por cada giro… Esa comisión la percibe la entidad de pago, y los chinos estaban pagando una comisión más alta de lo normal en el mercado. Todo eso hacía más atractivo para la entidad de pago mantener ese mercado», agrega Rubí, que precisa que en un contexto de crisis en el sector por el desempleo entre las comunidades de extranjeros «el mercado chino vino un poco a salvar el sector de envío de dinero».
La operativa de blanqueo a través del envío de remesas se explica, en parte, por la connivencia de las empresas de envío de remesas, las llamadas money transfer, que han ganado mucho dinero con su política de manga ancha ante la aparición de transacciones de dudosa legalidad.
El «pitufeo» es una técnica de blanqueo conocida por la policía española. En realidad, es la base de la operativa de envío de dinero que se utiliza a través de las remesadoras, pero este curioso apodo se refiere sobre todo a su uso a través de entidades bancarias: se abren decenas o cientos de cuentas bancarias a nombres de distintas personas o empresas y se utilizan para hacer múltiples transferencias por cantidades que no sobresalgan.
Ésa es la operativa que Wang Feng, un chino de 50 años oriundo de la provincia de Shandong, tenía supuestamente montada antes de que fuera detenido por la policía en octubre de 2012 y se fugara tras su puesta en libertad. Los informes policiales12 de la UDEF, basados en seguimientos, escuchas telefónicas e inteligencia financiera, le señalan en 2012 como «un miembro destacado de un grupo criminal» dedicado al blanqueo del dinero negro de la comunidad empresarial china.

Fue el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los servicios secretos españoles, los que primero constataron que se estaba produciendo un elevado tráfico de dinero entre el grupo criminal chino supuestamente liderado por Gao Ping y «empresarios de medio pelo españoles», explica una fuente conocedora del caso que pide permanecer en el anonimato. Entre ellos, Pallardo, que por 2009 ya hacía operaciones de «compensación» con ciudadanos chinos. El caso pasó entonces a manos de la Policía Nacional, que durante años escuchó, siguió y reconstruyó los pasos de la principal trama de Emperador.
La compensación es una técnica de blanqueo que permite que el dinero jamás viaje: sólo cambia de manos. De lo que se trata es de encontrar un cliente con abundante capital en cuentas en paraísos fiscales como Andorra, Suiza o Singapur que tenga además necesidad de efectivo en España. Por otro lado, se necesita otro cliente que quiera todo lo contrario —enviar grandes sumas de dinero sin declarar— y disponga de cash. En medio de esas dos necesidades —la de repatriar efectivo desde paraísos fiscales y la de enviar grandes sumas de dinero negro a China, todo ello sin ser detectado por Hacienda— está el intermediario, el broker, el agente. Está Rafael Pallardo, «la principal vía de escape» del dinero negro chino, quien se embolsaba de una tacada en torno al 1,5 por ciento del total enviado en cada transacción.
Los chinos han jugado en España el rol de los donantes del capital en efectivo. Querían, a cambio, que su dinero llegara a sus cuentas bancarias chinas.

Nadie sabe con certeza cuánto dinero ha salido de España por estos cauces. Los investigadores han señalado la cifra de entre 200 y 300 millones de euros anualmente, sólo para la trama de Gao Ping, pero ello incluye también el «pitufeo» y las Money transfer. La cantidad, sin embargo, probablemente sea superior, porque únicamente se conoce lo que se ha enviado mientras la policía investigaba a este grupo. Pero los investigadores tienen constancia de la existencia de más grupos criminales chinos con el mismo perfil, como el de Luis Ye, quien recordemos se lucró con el negocio de las falsificaciones y la importación de productos de contrabando chinos. Según un informe de la Guardia Civil, Luis Ye y su familia tuvieron una «red de blanqueo que había sido utilizada durante al menos dos décadas». En definitiva, que el caso Emperador no es una operativa aislada, sino más bien un fenómeno que comienza a ser descubierto. «El caso Gao Ping hay que entenderlo en su justa medida: es la primera investigación de otras que van a venir. Probablemente es la más impactante, porque es la primera y se descubren cosas», explican fuentes policiales.
Jiang Hualin sigue con sus negocios y sus empresas, como si nada hubiera ocurrido, tal cual comprobamos in situ en Elche en el verano de 2013. «En cinco o seis años quizá haya juicio, pero no es seguro porque si paga a Hacienda, incluso con una quita, el abogado del Estado no presentará cargos. Así que las posibilidades de que vaya a la cárcel son casi nulas. Y si [se celebra el juicio y] se decreta su ingreso en prisión, ese día se van de España. Quiere esto decir que han estado aquí 10 años, se han llevado todo lo que han podido y si les pillan eso sólo supone un contratiempo pequeño. Si no hay sangre y pagan, no entran en prisión.» Para la trama de españoles, que recordémoslo, eran meros intermediarios y por tanto sus supuestas ilegalidades están tipificadas con penas menores, irse de rositas no será tan fácil por una cuestión de arraigo. «El cumplimiento de la pena va a ser más directo para los españoles», reconocen nuestras fuentes policiales.
El lamento lo resumen en una sola frase: «Con este sistema estamos quitándole hierro al saqueo general que están haciendo». Una situación que incomoda a muchos que conocen de cerca el fenómeno.

I shall simply point out very good and excellently documented journalism. Great work and really shocking reality.
Here is a sample of how some Chinese citizens act, that in a ladino and underground way evade, steal, extort and other niceties, reflecting everything with data, in a rigorous way, the author will not take through the sewers of the Chinese business world, more pirated telephone companies that the evaders, amalgam of crimes and the malfunction of our courts, this last point is reflected in the sad police pilgrimage, politicians in beret and corrupt hair, in short, a very good job, good even to piss off.

The first phase of Operation Emperor followed the planned script and ended with no setbacks. It was October 16, 2012 and began to dawn in Madrid.
At that same time a device of about 500 policemen was deployed in several Spanish cities to make more than 120 additional records and practice a hundred arrests, most of Chinese citizens. Thus, “the largest operation in the history of the Spanish police against organized crime”, according to the Ministry of the Interior, put out of circulation a gigantic plot of contraband, tax evasion, exploitation of illegal immigrants and money laundering who managed to illegally remove between 800 and 1,200 million euros from Spain in four years, according to the prosecution.
Operation Emperor raised the ears of many, and it served as a shuttle for us to open doors that were usually closed. Suddenly we managed to access summaries, lawyers, prosecutors, investigators, customs officers and historical representatives of the Chinese collective. All of them are fundamental sources for the construction of this research, which, to begin with, is not based on a single case, but rather deals with something much more extensive and unknown.
Miguel the Bald is also the man who, according to the summary of the case Emperor, is sent to sell iron to China from train routes stolen in Russia and Nigeria. Or the same one that is allied with Luis Ye, one of his dangerous friendships as well as champion of the Chinese community, arrested by the Civil Guard in a less mediatic operation but equivalent to Emperor’s, so that he can introduce containers of counterfeit tobacco that they will report many benefits. This is not to mention his supposed participation – always according to the summary – in the robbery with firearms to a van that carried 3.5 million euros on September 19, 2009 in Sigüenza.
This transnationality is stimulated not only by the huge Chinese migrant diaspora abroad, but also by the very idiosyncrasy of a strongly cohesive community. This is so because no Chinese is alone in Europe: who settled in Madrid has a cousin in Amsterdam, a brother in Southampton, a friend in Budapest and three neighbors from his hometown in Hamburg, Milan and Athens …
In Spain, for example, the Chinese population, which was testimonial in the last century and added 30,268 people in 2002, has shot above 182,000 at the beginning of 2013. In the European Union, legal Chinese emigrants surpass one million, according to Eurostat data. Many of those who are legal residents today were irregular at the time, either because they entered the EU clandestinely or because they did it with a visa and decided to stay when its validity expired. As you will see in the pages that follow, the Chinese have exploited as anyone the vulnerabilities of our immigration system, fraudulently obtaining work visas, family reunification or tourism, or accepting regularizations, amnesties and host policies for alleged victims of political repression or religious.

If the goods are Chinese, if the import is made by a Chinese company, if the goods do not pay the taxes and duties that they should, if the employment they generate is mainly for Chinese, if that business is channeled through a circuit mainly in black, and if the benefits obtained evade the tax and whiten to be able to reinvest in China and return to our country as new products that resume the cycle, what do we have left ?.
The Spaniard who runs a business, who wants to set up his little store, sticks three months to obtain licenses, make arrangements at the premises, and he has to present the papers as a rigger has gone. The Chinese, on the other hand, picks up four compatriots at the weekend, puts some bricks, gives it to the plaster, paints on Sunday and opens on Monday. Let them explain it to me.
The most worrisome of all this is that fighting against this crime will not be easy, at least until the new generations – the ethnic Chinese educated in our societies – do not take charge and decide to reverse the situation. First, due to the aforementioned obstacles encountered by the State Security Forces and Corps to combat it. Second, for impunity.

Prato (Tuscany, Italy) is, however, synonymous with opportunities for Chinese immigrants. That is why the true core of the city for this community – that afternoon, today and tomorrow – is located in the industrial estate that Italians call Macrolotto. It is the place of reference for locals and foreigners, especially the thousands of Europeans who regularly travel hundreds of kilometers on the road with the aim of suddenly nourishing, in rapid fashion. Quickly manufactured and low quality garments that respond only to the aesthetics of the season. Skirts, tops and shirts impersonal, rough finishes and limited expiration date. But cheap and fashionable, which qualifies them to supply modest stalls scattered in the markets of half the world, as well as tens of thousands of small clothing stores in Europe, Canada, Saudi Arabia or Mexico.
But the Macrolotto is not only soon fashionable. Perhaps it is more accurate to say that it is also soon fashionable. Because what makes the Macrolotto a compulsory place of knowledge for anyone who wants to understand the Italian sector of sewing is that there negotiates the subcontracting of the manufacture of a good part of the “Made in Italy” garments that the big brands then exhibit , proud, in their boutiques of the Champs Elysees, Fifth Avenue or Queen’s Road.
Because the 260 Chinese businesses of the Macrolotto-out of a total of 435-never stop the activity: the Chinese textile district is open 24 hours a day, 365 days a year. It does not matter if it is Christmas, the national holiday is celebrated or if Italy is competing in a European final with Spain. It is a large fashion supermarket open permanently where clothing is sold and sold, a sector dominated by 90 percent by Chinese immigrants who began arriving three decades ago.
The enterprising pratese who produced textile at 50 realized that there were Chinese workshops that did it for him at 20. He sold it at 70, so he realized that if he bought the Chinese he would earn more than if he produced himself. Many producers in Prato have given jobs to the Chinese. But of course, the Chinese gave the voice and came more. In the end, the Chinese realized that what they sold to Italian at 20 they produced at 10. And they said to themselves: “Why do we have to give it to the Italian for 20? We can go directly to the final customer and give it to 60.
The illegality has generated an incorrect competition, because by not paying anything they have achieved prices so low that they kill everyone. Sometimes the argument is used to say that there is tax evasion in Italy or Spain. But the proportion with respect to the Chinese of the evasion that a Spanish or a pratese commits is nothing. There are no rules here, there is complete anarchy. And they have nothing to lose: they close the company, people disappear and nobody stays. The capacity of the law to impose is almost nil, because they have nothing to lose. The Italian, if he commits a crime similar to theirs, has the house, has the family, has the company … It is penalized. But the Chinese disappear at any moment. They go from Italy to Spain and do the same, then from Spain to France … The Chinese have nothing to lose, the Italian does. A large part of the Chinese community, despite being organized, is not a resident, in the sense that they do not see Prato as the city for their future.
Some people, moved by ideological Manichaeism and ignorance, may confuse this eventual outbreak of violence with a racist act, instead of identifying in it the inability to digest the feeling of injustice that many of the Tuscans cause that the rules and the law only apply to oneself and others not. Tilting xenophobes to the citizens of a locality that has assimilated an unparalleled socioeconomic transition in just a decade is hardly justifiable. The proportion of Italians and regular foreigners residing in Prato is an example: if in 2002 the proportion was from 1 to 15, today it is from 1 to 5, and that does not take into account the high rate of undocumented and irregular foreign residents.

Cobo Calleja is a place without aesthetic appeal. In an area of ​​169 hectares stands a complex of 800 old industrial buildings that bears the name of its initial promoter, its ideologist: the late Leon businessman Manuel Cobo Calleja, whose eagerness to do business building on rustic land caused the great transformation of this area in the decades between 1970 and 1980. Cobo Calleja is a huge piece of land, equivalent to 30 times the Camp Nou, which maintains an architectural landscape almost identical to that of 1985, when it was finished.
Some believe that the Cobo Calleja is a Chinatown, an enclave taken by the Chinese community.
The first Chinese arrived in Cobo Calleja between 1997 and 1998. They were entrepreneurs who were in the process of very strong expansion, had stores in Lavapiés and needed to move from 40 and 80 m2 premises to ships that accepted containers or container flow. Initially what they were looking for in Fuenlabrada was a warehouse warehouse, because they thought that the point of sale was going to continue being Lavapiés, but the City Council of Madrid put some difficulties for the loading and unloading. In the end they realized immediately that they could sell in Cobo Calleja just as they were selling in Lavapiés, and they began to combine warehouse uses with commercial uses. As they like to be concentrated, it was a ball that was growing, “recalls Andrés de las Alas-Pumariño Sela, technical director of Industry and European Programs at the City of Fuenlabrada.
These ships, of about 1,500 square meters each, have at the beginning of the century a price “quite cheap, about 600 euros per square meter”, which attracts the interest of the first importers, who quickly follow in the footsteps of other compatriots.
Cobo Calleja is not the only example in the EU of a large logistic center and distribution of cheap product “Made in China”. His soulmate is at the other end of the Union, in Romania, whose capital hosts the largest Chinese merchandise market in Eastern Europe. Now, while from the polygons of Fuenlabrada and Elche is distributed to a universe of thousands of Spanish bazaars and a huge but imprecise number of retail stores of all kinds, as well as other European countries, the Red Dragon Market in Bucharest is a great wholesale bazaar that, thanks to its unlimited supply and irresistible prices, relentlessly exerts its commercial centrifugal force throughout the region. And with its 60 hectares and more than 5,500 shops, the Dragonul Rosu of the Romanian capital is not only the largest commercial area in the country, but also the place of pilgrimage of some 30,000 weekly buyers arriving from all corners of the country, the Balkans and other bordering countries. The existence of the market is not the product of chance: Romania has one of the most direct entry routes to supply the region with “Made in China” products in the port of Constanza, located on the Black Sea.
Nobody says that all Chinese merchants act in that way, whether cheating in part or in whole, but according to the evidence of this research it is not at all unreasonable to think that perhaps some answers to why Chinese merchants succeed may reside here. where the Spanish fail. «The general expenses of a Chinese store have nothing to do with those of a Spanish store. The difference is brutal. There is a huge hole ». In short, no one denies that the Chinese have a commendable entrepreneurial spirit, nor that they work like lions. But, that is only part of reality. If we expand the focus we see that everything that glitters is not gold.

The agencies are those that know everything and administratively organize all the gear. Those responsible for the workshops pass accounts through the agency to manage your business. They call them and ask them to get a standard or a proposal for a work contract, because the agency is the one with all the information available to do, for example, to enroll five new workers in a floor of the organization without raising suspicions The agency is the one who weaves the skein of the organization. To see this you need to take two steps back. Sometimes you need to set aside the trees to see the forest, “Cortés says, to explain that sometimes you do not have to focus on a single crime, but on trying to understand the entire criminal network.
The most interesting thing is that this macro-administrative activity of the Chinese agencies was not limited to the Chinese textile workshops of Mataró. By means of the telephone taps the Mossos could prove that, in fact, this network was expanding to other areas and to other businesses: bazaars, bars, restaurants, hairdressers … All kinds of Chinese businesses in Barcelona, ​​Badalona and Santa Coloma.
«This opaque network extends to the rest of the localities, because the same intervention agencies offered the same service of laundering people to other [businesses] in Badalona, ​​Barcelona and Santa Coloma. But if you pretend to be too ambitious, you run the risk of dying of success. Because it would require a court dedicated to this issue exclusively […] Operation Wei served to advance and understand the network [Chinese criminal].
Operation Wei, but also the Emperor, point to one of the typical characteristics of Chinese economic crime: the absence of a center, a Godfather or an Al Capone on whose shoulders the whole structure is sustained. That makes it very difficult for the plots to be decapitated,
there is only one head, because there are different hierarchical nuclei – and that, consequently, the organization collapses like a house of cards when extracting the central column. That’s why we said at the beginning of this chapter that Gao Ping is not the boss of a mafia. It is probably an atom, a cell that, with the sum of the others, has been reproduced until it provokes a kind of metastasis, since it can not end with it by removing a single group or individual.
“We are before a criminal-cooperative organization, in which each one develops its function, and its function is strictly necessary for the machinery to work. But virtually nobody gives orders to anyone.
This is how the plots work: as a cooperative of mini-criminals or mini-fraudsters that are part-time workers, since they alternate legal business with illicit ones, and that rely on the family and their countrymen to perpetuate the operations. Explained the functioning of the management apparatus, whose objective is to optimize resources or perpetuate the criminal plot.

The Guardia de Finanza charged with combating economic crime, the Italian tax police admits that it regularly controls ethnic Chinese travelers. “Every day we detect several cases in Milan and Rome of Chinese who break the law when traveling abroad with amounts well above the 10,000 euros allowed. Previously they put them hidden in the suitcases that boarded, but we have increased the controls with scanners, “explains an officer of the Guardia de Finanza at the airport.
The controls, carried out in Spain by the Guardia Civil, have caused cheats to have to sharpen their ingenuity in order to obtain new ways of extracting their cash. «A few days ago we stopped a Chinese family. There were five in all: grandparents, parents and a baby. The inspection of their luggage did not reflect anything strange and they refused to take more money than allowed. But something made us suspect: they carried many boxes of chocolates of the Ferrero Rocher brand.
It is not unusual for the police to find money in the most unsuspected places, such as babies’ diapers (very used, according to the Guardia de Finanza officer), the structures of suitcases or even cigarette packs, where they have replaced the bite of tobacco with 500 notes. The summary of Operation Emperor also reveals that they would have also used airline pilots, whose airport controls are much less severe than passengers, or managers of the airline Air China to send shipments of between four and five million euros through on-board personnel.
But not only the leaders of the organization send money. Chinese criminality has been using human mail for decades to send large sums of cash fractionally. Wen Hai Ye Wan, aka Luis Ye, the businessman who had become a millionaire with the business of counterfeit tobacco and clothing, used one of his workers in 2004 to send 378,760 euros to China. According to the indictment, Luis Ye had set up a money laundering structure for at least two decades with relatives, friends, employees and trusted people in the community he had helped or financed.
Money, however, does not travel in a single direction. The French, Spanish and Italian police have identified an important intra-community traffic of cash that the Chinese community moves with two objectives. On the one hand, take advantage of the laxity of other legislations or the ability of a privileged way of sending money to China through banks. Thus, if Barajas or El Prat become complicated, you travel by car or train to Lisbon or Paris with the cash. On the other hand, physical money also travels in considerable amounts from Europe to Italy for the payment of merchandise, because it is in the neighboring country where the productive center of Prato is located, which also nourishes Spain fast. But money never travels in cash from Europe to China by road.
In the first case, Hungary and the Czech Republic have been established as centers for the re-export of capital to China. They are used as shuttles for their smaller controls.
The Chinese community in Spain has even used Hungarian truckers returning to their country after unloading the goods in Spain to transport significant sums of money, hoping that their Caucasian physical features would help them to cross the Customs without suspicion. The telephone interceptions collected in the Emperador summary reflect, once again, the transnational character of Chinese criminal organizations in this type of operations, where Chinese citizens residing in several countries participate in the same transaction.
However, the cash outflow to China is a redoubt of the past; the inheritance of when the first Chinese who emigrated to Europe returned to their countries with large sums of cash to buy more merchandise and support their families. The mechanism has now evolved. “The Chinese have stopped using the artisan evasion systems to become professionals”, now it is sent electronically.
In 2010, Chinese business accounts for 50 percent of all MoneyGram’s turnover in Spain. In 2011, when the inspections begin, it is already 69 percent “, explains the anti-corruption prosecutor José Grinda, who is investigating this money laundering scheme, in addition to the Emperador case, and who obtained the imputation of two MoneyGram executives in Spain. “This was an interesting business, because the volume that was being handled [the Chinese], the amounts paid for shipping were important. The Chinese market was well remunerated from the point of view of the payment entity. Let’s say that instead of charging 6 euros, he charged 10 euros for each turn … That commission is paid by the payment entity, and the Chinese were paying a commission higher than normal in the market. All this made it more attractive for the payment entity to maintain that market, “adds Rubí, who points out that in a context of crisis in the sector due to unemployment among the communities of foreigners” the Chinese market came a little to save the shipping sector of money”.
The money laundering operation through remittances is explained, in part, by the connivance of the companies sending remittances, the so-called money transfers, which have earned a lot of money with their broadband policy before the appearance of doubtful transactions. legality.
The “smurf” is a money laundering technique known to the Spanish police. Actually, it is the basis of the money remittance operation that is used through the remittance agencies, but this curious nickname refers above all to its use through banking entities: dozens or hundreds of bank accounts are opened to names of different people or companies and are used to make multiple transfers for amounts that do not excel.
That is the operation that Wang Feng, a 50-year-old Chinese native of Shandong Province, allegedly had set up before he was arrested by police in October 2012 and fled after his release. The police reports12 of the UDEF, based on follow-ups, wiretapping and financial intelligence, point to him in 2012 as “a leading member of a criminal group” dedicated to the laundering of black money of the Chinese business community.

It was the National Intelligence Center (CNI), the Spanish secret services, which first found that there was a high traffic of money between the Chinese criminal group allegedly led by Gao Ping and “half-Spanish businessmen,” says a source. knowledgeable of the case that asks to remain anonymous. Among them, Pallardo, who by 2009 was already doing “compensation” operations with Chinese citizens. The case then passed into the hands of the National Police, which for years listened to, followed and reconstructed the steps of the main Emperor plot.
Compensation is a money laundering technique that allows money to never travel: it only changes hands. The idea is to find a client with abundant capital in accounts in tax havens such as Andorra, Switzerland or Singapore who also need cash in Spain. On the other hand, you need another client who wants the opposite – send large sums of money without declaring – and have cash. In the midst of these two needs – the repatriation of cash from tax havens and the sending of large sums of money to China, all without being detected by the Treasury – is the intermediary, the broker, the agent. There is Rafael Pallardo, “the main escape route” of Chinese black money, who pocketed around 1.5 percent of the total sent in each transaction.
The Chinese have played in Spain the role of donors of capital in cash. They wanted, in return, that their money reach their Chinese bank accounts.

Nobody knows with certainty how much money has left Spain through these channels. Researchers have indicated the figure of between 200 and 300 million euros annually, only for the plot of Gao Ping, but this also includes the “Smurf” and Money transfer. The amount, however, is probably higher, because only what was sent while the police investigated this group is known. But the investigators are aware of the existence of more Chinese criminal groups with the same profile, such as Luis Ye, whom we remember profited from the business of counterfeiting and the importation of Chinese contraband products. According to a report from the Civil Guard, Luis Ye and his family had a “whitening network that had been used for at least two decades.” In short, the Emperor case is not an isolated operation, but rather a phenomenon that is beginning to be discovered. “The Gao Ping case must be understood in its proper measure: it is the first investigation of others that will come. It is probably the most shocking, because it is the first and things are discovered », explain police sources.
Jiang Hualin continues with his business and his companies, as if nothing had happened, as we verified on site in Elche in the summer of 2013. “In five or six years there may be a trial, but it is not safe because if you pay the Treasury, even With a withdrawal, the State’s attorney will not press charges. So the chances of you going to jail are almost nil. And if [the trial is held and] their admission to prison is decreed, that day they leave Spain. This means that they have been here for 10 years, they have taken everything they could and if they are caught that is only a small setback. If there is no blood and they pay, they do not enter prison. “For the plot of Spaniards, let us remember, they were mere intermediaries and therefore their supposed illegalities are typified with minor penalties, leaving little ones will not be so easy because of a question of roots. “The fulfillment of the penalty will be more direct for the Spaniards”, recognize our police sources.
The lament is summarized in a single sentence: “With this system we are taking iron from the general looting that they are doing”. A situation that bothers many who know the phenomenon closely.

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