La Muerte De La Muerte:La Posibilidad Científica De La Inmortalidad Física Y Su Defensa Moral — José Luis Cordeiro & David Wood / The Death of Death: The Scientific Possibility of Physical Immortality and Its Moral Defense by José Luis Cordeiro & David Wood (spanish book edition)

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En los países desarrollados como España y el resto de Europa, el 90 por ciento de las personas mueren por envejecimiento que, efectivamente, tal y como dicen los autores del libro, es una enfermedad, la verdadera enfermedad, siendo el alzheimer, el parkinson o, incluso, el cáncer, simplemente, sus síntomas. Raymond Kurzweil habla de tres puentes hacia la longevidad indefinida y el segundo sería la biotecnología, con tratamientos para iniciarse en la década del 2020, pues bien, en este momento ya existen evidencias de que eso es cierto y apenas nadie se ha dado cuenta. Ya hay muchos experimentos realizados con ratones y pruebas de concepto que indican claramente esa dirección. La biotecnología, la nanotecnología y las ciencias de la información aplicadas a la salud son el evidente futuro. En definitiva, que Kurzweil, Cordeiro, Wood y demás tecnólogos futuristas tienen razón y el que quiera escuchar que escuche y el que quiera seguir en el ostracismo intelectual, pues ese es su problema.
La posibilidad de liberarse de la condena a envejecer y morir a consecuencia le resulta tan difícil de imaginar al ser humano que incluso grandes clásicos de la ciencia ficción, como Trilogía de la fundación de Isaac Asimov, capaces de vislumbrar la colonización humana de todo el universo, retratan sin embargo a ese humano del futuro aún bajo el yugo de la vejez y la muerte ineludible.
Sin embargo, «La Muerte de la Muerte» viene precisamente a romper este atávico Tabú: se trata de una obra que de manera amena abre los ojos del lector a la posibilidad, y enormes consecuencias, de que en menos de 30 años, gracias a avances científicos ya en curso, se logre eliminar de las vidas humanas tanto el envejecimiento como la inevitabilidad de la muerte de la que es responsable. Para estos autores, antes del 2045 moriremos de accidentes, pero nunca de muerte natural.
El libro presenta gran cantidad de evidencia científica y reflexiones dirigidas no sólo a convencer al lector de que se trata de una posibilidad cierta e inminente, sino además a hacerle comprender su impacto para el futuro de la humanidad. Cordeiro y Wood buscan generar reflexión sobre la deseabilidad ética de esta «muerte de la muerte» y alentarle a incorporarse al esfuerzo que ya realizan miles de personas (incluyendo los autores), desde los ámbitos científico, educativo, financiero y político, para acelerar y preparar a la humanidad para esta trascendental transformación.

El control del envejecimiento y el rejuvenecimiento humano pronto serán una realidad. Es nuestro deber ético avanzar lo más rápido posible hacia este noble objetivo. El derecho a la vida es el más importante de todos los derechos humanos. Sin vida no hay ningún otro derecho que valga.
Cada día mueren más de 100.000 personas debido a enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Se trata del mayor crimen contra la humanidad, contra todos los humanos, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, cultura, religión, geografía o historia.
Tenemos que parar esta tragedia. Podemos evitarlo ya, y debemos evitarlo ahora. Es nuestra responsabilidad moral, nuestro deber ético, nuestro compromiso histórico. Debemos preservar la vida para evitar más sufrimiento, para eliminar el envejecimiento, para prescindir de la muerte.
Hoy la pregunta ya no es más si será posible, sino cuándo será posible. Y cuanto antes, mejor.
El envejecimiento es responsable de más del 70% de las muertes, y la mayoría de estas muertes son precedidas por un sufrimiento indecible, tanto del anciano como de sus seres queridos.
Desafortunadamente, la «guerra contra el envejecimiento» aún no está a la altura de este ideal. Está ganando un impulso considerable en el mundo anglófono, donde los mayores esfuerzos se concentran en Silicon Valley. Además, están surgiendo centros en el resto de Estados Unidos, en el Reino Unido, Canadá y Australia. Alemania también está pasando a primer plano, al igual que Rusia e Israel. Sin embargo, otras partes del mundo están muy atrasadas en este campo. Asia es especialmente preocupante, pues sus países más poblados parecen tener serias dificultades para comprender que el envejecimiento es un problema médico, y más aún que es un problema reparable.

La humanidad desde sus orígenes estaba preocupada por el asunto, los egipcios compilaron el Libro de los muertos, que es el nombre moderno de un texto funerario del Antiguo Egipto que se utilizó desde el comienzo del Imperio Nuevo hacia el año 1550 a.C. hasta el año 50 a.C. El texto no era exclusivo para los faraones y consistía en una serie de sortilegios mágicos destinados a ayudar a los difuntos a superar el juicio de Osiris, el dios egipcio de la muerte y la regeneración, para asistirlos en su viaje a través del inframundo hacia la otra vida. Aunque hoy se habla de ellas como mitologías, la religión y las prácticas egipcias para garantizar la inmortalidad se practicaron durante casi 3.000 años, es decir, durante muchos más siglos que el Cristianismo o el Islam hasta hoy.2
En Mesopotamia hay documentos todavía más antiguos, realizados hacia el año 2.500 a.C. en tablillas de arcilla con escritura cuneiforme. La Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh es una narración sumeria en verso sobre las peripecias del rey Gilgamesh de Uruk, la obra épica más antigua conocida en la historia de la humanidad. El eje filosófico del poema se encuentra en el duelo del rey Gilgamesh tras la muerte de quien fue al principio su enemigo y después su gran amigo Enkidu. La epopeya se considera la primera obra literaria que hace énfasis en la mortalidad humana frente a la inmortalidad de los dioses.

El sufrimiento causado por el envejecimiento a cada persona, a sus familias, y a la sociedad en su conjunto, es difícil de cuantificar, pero enfatizamos que es mucho mayor al de cualquier otra tragedia actual. La vida es considerada «sagrada» por la mayoría de las religiones, y es el primer derecho de la gente, pues sin vida no hay ningún otro derecho, ni deber que valga. El derecho a la vida es un derecho que se reconoce a cualquiera, un derecho que protege de ser privado de la vida por terceros. Este derecho generalmente se reconoce por el simple hecho de estar vivo, se considera un derecho fundamental de la persona y está recogido no sólo entre los derechos del hombre sino en la abrumadora mayoría de legislaciones avanzadas de forma explícita.

Existen especies muy longevas:
• Almeja de Islandia (Arctica islandica) – 507 años
• Escorpina de Rougheye (Sebastes aleutianus) – 205 años
• Erizo del mar rojo (Strongylocentrotus franciscanus) – 200 años
• Tortuga de caja oriental (Terrapene carolina) – 138 años
• Proteo (Proteus anguinus) – 102 años
• Tortuga de Blanding (Emydoidea blandingii) – 77 años
• Tortuga pintada (Chrysemys picta) – 61 años.

Independientemente de la definición que usemos, hay una gran coincidencia en los términos e ideas clave. Hay además dos puntos importantes a considerar en los que hay un consenso creciente al respecto:
• El envejecimiento ocurre de manera gradual, es decir, acontece durante una parte sustancial del periodo vital del organismo. Por tanto, es un proceso esencialmente dinámico y secuencial, divisible en etapas tan discretas como se desee, de forma que los daños pueden también ser atacados secuencialmente.
• El envejecimiento no es considerado hoy algo biológicamente «inevitable» o incluso «irreversible», más bien ahora sabemos que es un proceso «plástico» y «flexible» que podemos manipular. En este sentido, el Handbook of the Biology of Aging tampoco hace referencia a que sea un proceso «inevitable», y admite específicamente la posibilidad de que haya células y organismos que no envejecen, y tampoco «irreversible», pues habla de la posibilidad de que se pueda reparar el daño.
Clasificar el envejecimiento como enfermedad contribuirá en gran medida a curar la propia enfermedad. Además, permitirá canalizar los enormes recursos a las causas y no a los síntomas del envejecimiento. Hay que focalizar los fondos públicos y privados en la cura previa y no en la enfermedad posterior. Las ventajas de estar sano y joven se multiplican por cada individuo para toda la sociedad. Los beneficios serían enormes en su conjunto. Considerar el envejecimiento como una enfermedad permitirá incrementar los niveles de investigación y de financiación, además de identificar un objetivo claro para las industrias médicas, farmacéuticas y de seguros. Es una gran oportunidad, pues la industria del antienvejecimiento y del rejuvenecimiento tiene el potencial de convertirse muy pronto en la industria más grande del mundo.

Una cosa que preocupa a mucha gente de la posibilidad de aumentar la esperanza de vida es que esta mayor longevidad conlleve un aumento adicional de los gastos, sobre todo de los relacionados con las debilidades y enfermedades de la vejez. Se trata de una preocupación que ha de ser tomada muy en serio, especialmente ahora que las sociedades están envejeciendo.
Esta inquietud ha sido expresada de forma directa en varias ocasiones por el distinguido político japonés Taro Aso, nieto de un exprimer ministro japonés y él mismo primer ministro desde septiembre de 2008 hasta septiembre de 2009.
El mayor gasto en servicios médicos destinados a personas ancianas puede comprenderse como el resultado de varios factores:
• A medida que la gente envejece, se vuelve susceptible de sufrir más de una dolencia al mismo tiempo, lo que se conoce como «comorbilidad».
• Los pacientes con comorbilidad ya consumen una parte importante del gasto nacional sanitario debido a las complejas interacciones que se producen entre los diferentes problemas de salud.
• Incluso sin sufrir comorbilidad, es menos probable que un anciano responda rápidamente a los tratamientos médicos estándar, ya que su cuerpo es más débil y menos resistente.
• A medida que la salud de los ancianos se deteriora, la ciencia médica puede mantener a los ancianos con vida durante más tiempo que en el pasado, pero a cambio de prolongar los tratamientos, que por tanto se vuelven más caros.
• Este patrón encaja dentro de otro más amplio que a veces solemos llamar «crisis demográfica»:
• Las familias tienen menos hijos.
• Los ancianos viven más.
• La cantidad de gente que trabaja disminuye continuamente en comparación con aquellos que han abandonado la fuerza laboral, y que probablemente generarán más costes sanitarios.
• Si no hay cambios sustanciales, las economías nacionales se enfrentan al riesgo de entrar en bancarrota debido a la creciente demanda de servicios sanitarios.
Con investigación médica inteligente y concentrada puede retrasar el inicio y las consecuencias del envejecimiento (quizás indefinidamente), la sociedad se beneficiaría enormemente. De hecho, un mayor número de gente:
• Dejará de envejecer y debilitarse.
• Dejará de ser víctima de enfermedades relacionadas con la edad (incluidas enfermedades como el cáncer y las dolencias cardiovasculares, cuyas probabilidades y gravedad aumentan con la edad).
• Dejará de consumir grandes cantidades de servicios médicos derivados de largos periodos de enfermedad.
• Continuará formando parte activa y productiva de la fuerza de trabajo, y conservará su vigor y entusiasmo.
Por tanto, inversiones a corto plazo darán como resultado cuantiosos beneficios financieros y sociales gracias a la mejora de la salud y al retraso del envejecimiento. A esto se lo conoce como «dividendo de la longevidad».

Debemos proponernos lo mismo con el envejecimiento: convertirlo en una enfermedad crónica controlable, y más tarde, curarlo definitivamente. Gracias a los avances exponenciales es incluso posible que podamos curar el envejecimiento antes de que se convierta en una enfermedad crónica.
Es fundamental comenzar los ensayos humanos con las tecnologías de rejuvenecimiento que se han demostrado útiles en otros animales. Ése es uno de los objetivos del nuevo Proyecto 21 (Project 21) de la Fundación para la Investigación SENS:
Podemos poner fin a las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Las cargas sociales y económicas de las enfermedades relacionadas con la edad están aumentando drásticamente. Para un número creciente de personas mayores, la atención médica se reduce con demasiada frecuencia al control de crisis en la sala de urgencias, a tratamientos dolorosamente severos para enfermedades como el cáncer, o a los cuidados paliativos. No tiene por qué ser así.

• Los costes económicos de la preservación criónica, el almacenamiento a largo plazo y (si todo va bien) una eventual reanimación ya pueden incluirse en las pólizas de seguro de vida.
• Los costes económicos derivados de la criopreservación de un solo paciente podrían descender en varios órdenes de magnitud si el número de pacientes creciera significativamente; es el conocido principio de las «economías de escala».
• Mientras el paradigma de «aceptación del envejecimiento» siga siendo mayoritario, gran parte de la gente sufrirá una fuerte presión social y psicológica en contra de la investigación criónica y, por tanto, será reacia a firmar contratos de criopreservación. Sin embargo, a medida que este paradigma vaya retrocediendo (tal y como pensamos que ocurrirá) debido a la creciente publicidad que ofrecerán los avances en rejuvenecimiento, además de los propios avances en criopreservación, un número creciente de gente se abrirá a la posibilidad de la criónica.
• El interés creciente en la materia también llevará a que más gente lleve a cabo investigaciones para mejorar la criónica.Esto incluirá mejoras en la tecnología, en la ingeniería, en las redes de apoyo, en los modelos de negocio.
• A medida que figuras relevantes procedentes de campos como el entretenimiento, los negocios, la academia y las artes apoyen esta idea se abrirá el camino para que el público en general se sienta cómodo y admita sentirse identificado como crionicista o criopreservacionista.
No obstante, la criónica está lejos de ser la única idea mediante la que se puede transportar gente (por decirlo de alguna manera) por esta ambulancia temporal desde la presente era AR (Antes del Rejuvenecimiento) hasta la próxima era DR (Después del Rejuvenecimiento). Lo que sí es seguro es que la criónica seguirá expandiéndose por el mundo, especialmente ahora que estamos tan cerca de revertir el envejecimiento. Estamos ante la última generación de mortales y ante la primera de inmortales, y la gente no va a querer morir y que la incineren o la entierren cuando sepan que existen alternativas, aunque todavía con baja probabilidad, de reanimarlas en el futuro.
La criopreservación es la principal «alternativa radical» que mencionamos aquí, pero no es la única posibilidad que nos ofrecerá el futuro. Lo que motiva la criopreservación es la posibilidad de que, en algún momento, la medicina haya avanzado tanto como para que estén disponibles terapias de rejuvenecimiento extremadamente potentes.

1. Tenemos que reforzar nuestros vínculos con las comunidades que están trabajando por lo menos en algún aspecto del proyecto de la ingeniería del rejuvenecimiento. Deberíamos saber qué comunidades podrían nutrirnos y motivarnos, y a su vez saber cómo podríamos nosotros nutrir y motivar a otros. Los lazos entre redes de trabajo que se generen de esta manera nos harán más fuertes a la hora de enfrentarnos a las dificultades que se nos avecinan.
2. Debemos mejorar nuestro conocimiento sobre diferentes aspectos de la ingeniería del rejuvenecimiento: la ciencia, las hojas de ruta, la historia, la filosofía, las personalidades, las plataformas, las empresas, los tratamientos, las cuestiones que siguen abiertas, etc. Mediante una mejor comprensión de estos asuntos, podremos ver más claramente qué contribuciones podríamos realizar, y dónde podríamos ayudar a otros a la hora de tomar decisiones similares por sí mismos.
3. Muchos de nosotros podríamos dedicarnos, de una u otra manera, al marketing para promover estas ideas. Podríamos trabajar para crear y distribuir diferentes mensajes de promoción, presentaciones, vídeos, páginas web, artículos, libros, etc. Estaría bien que identificáramos los diferentes tipos de audiencias y que gracias a nosotros la comprensión de estas cuestiones ocuparan un lugar más relevante en la opinión pública. También sería muy positivo mejorar nuestras relaciones con creadores de opinión, potenciales promotores de la ingeniería del rejuvenecimiento.
4. Varios de nosotros podríamos financiar proyectos que consideremos particularmente importantes. Para ello deberíamos formar parte de iniciativas para recaudar fondos o podríamos donar parte de nuestro patrimonio personal. También podríamos dedicarnos a otras cosas con el objeto de ganar más dinero y poder realizar donaciones más grandes a los proyectos en los que estamos más interesados.
5. Algunos de nosotros podríamos llevar a cabo investigaciones novedosas en cualquiera de los campos de la ingeniería del rejuvenecimiento que están por explorar. Esto podría formar parte de cursos de formación o convertirse en empresas comerciales de I+D.
6. Por último, pero no por ello menos importante, podríamos mejorar nuestra eficacia personal, es decir, nuestra capacidad para llevar las cosas a buen puerto. Tras habernos dado cuenta de la importancia histórica del presente que vivimos, un período en el que la sociedad humana podría o bien dar un giro hacia mejor o bien dar un giro hacia peor, deberíamos encontrar la manera de evitar distracciones e inercias que nos lleven a una cotidianidad «en la que no pasa nada».

Concluyendo dejamos previsiones que no sabemos si se cumplirán:
Después de 2030 d.C. (más posibilidades)
2030s Tercer Puente hacia la longevidad indefinida con nanotecnología e IA (Ray Kurzweil)
2030s Cura para la enfermedad de Alzheimer
2030s Consolidación de primera colonia humana en Marte (Elon Musk)
2037 La población mundial llega a 9.000.000.000 de habitantes según las Naciones Unidas
2039 Transferencia mental será posible (Ray Kurzweil)
2040s Internet planetaria conectando la Tierra, la Luna, Marte y naves espaciales
2040s Primeras reanimación de pacientes criopreservados (Ray Kurzweil)
2042 La población mundial llega a 9.000.000.000 de habitantes según Oficina del Censo USA
2045 Se cura el envejecimiento y la muerte se convierte en opcional (Ray Kurzweil)
2045 La Singularidad: la IA sobrepasa a toda la inteligencia humana (Ray Kurzweil)
2049 La distinción entre la realidad «real» y la realidad virtual se desvanece (Ray Kurzweil)
2050 Robots humanoides ganan al equipo inglés de fútbol (British Telecom)
2072 Inicio de la picotecnología: pico es mil veces menor que nano (Ray Kurzweil)
2099 Inicio de la femtotecnología: femto es mil veces menor que pico (Ray Kurzweil)
2099 El concepto de longevidad es irrelevante en un mundo de «amortalidad”

In developed countries such as Spain and the rest of Europe, 90 percent of people die from aging, which, in fact, as the authors of the book say, is a disease, the real disease, being Alzheimer’s, Parkinson’s or , even, cancer, simply, its symptoms. Raymond Kurzweil talks about three bridges to indefinite longevity and the second would be biotechnology, with treatments to start in the 2020s, well, at this moment there is already evidence that this is true and hardly anyone has noticed. There are already many experiments done with mice and proofs of concept that clearly indicate that direction. Biotechnology, nanotechnology and information science applied to health are the obvious future. In short, that Kurzweil, Cordeiro, Wood and other futuristic technologists are right and who wants to hear and listen to anyone who wants to continue in intellectual ostracism, because that is their problem.
The possibility of getting rid of the condemnation to age and die as a result is so difficult to imagine the human being that even great classics of science fiction, such as Trilogy of the foundation of Isaac Asimov, able to glimpse the human colonization of the entire universe , they portray, however, that human of the future still under the yoke of old age and inescapable death.
However, «The Death of Death» comes precisely to break this atavistic Taboo: it is a work that in a pleasant way opens the eyes of the reader to the possibility, and enormous consequences, that in less than 30 years, thanks to scientific progress already under way, it is possible to eliminate from human lives both the aging and the inevitability of death for which it is responsible. For these authors, before 2045 we will die of accidents, but never of natural death.
The book presents a great amount of scientific evidence and reflections directed not only to convince the reader that it is a certain and imminent possibility, but also to make him understand its impact for the future of humanity. Cordeiro and Wood seek to generate reflection on the ethical desirability of this «death of death» and encourage them to join the effort already made by thousands of people (including the authors), from the scientific, educational, financial and political spheres, to accelerate and prepare humanity for this transcendental transformation.

The control of aging and human rejuvenation will soon be a reality. It is our ethical duty to advance as quickly as possible towards this noble goal. The right to life is the most important of all human rights. Without life there is no other right that is worth.
Every day more than 100,000 people die due to diseases related to aging. It is the greatest crime against humanity, against all humans, without distinction of race, sex, nationality, culture, religion, geography or history.
We have to stop this tragedy. We can avoid it now, and we must avoid it now. It is our moral responsibility, our ethical duty, our historical commitment. We must preserve life to avoid more suffering, to eliminate aging, to do without death.
Today the question is no longer possible, but when it will be possible. And the sooner, the better.
Aging is responsible for more than 70% of deaths, and most of these deaths are preceded by unspeakable suffering, both for the elderly and their loved ones.
Unfortunately, the «war on aging» is still not up to this ideal. It is gaining considerable momentum in the Anglophone world, where the greatest efforts are concentrated in Silicon Valley. In addition, centers are emerging in the rest of the United States, in the United Kingdom, Canada and Australia. Germany is also coming to the fore, as is Russia and Israel. However, other parts of the world are very backward in this field. Asia is particularly worrying, as its most populous countries seem to have serious difficulties in understanding that aging is a medical problem, and even more so that it is a repairable problem.

Humanity from its origins was concerned about the matter, the Egyptians compiled the Book of the Dead, which is the modern name of a funerary text of Ancient Egypt that was used since the beginning of the New Kingdom around 1550 a.C. until 50 a.C. The text was not exclusive to the pharaohs and consisted of a series of magical spells intended to help the deceased overcome the judgment of Osiris, the Egyptian god of death and regeneration, to assist them in their journey through the underworld to the other life. Although today they are spoken of as mythologies, religion and Egyptian practices to guarantee immortality were practiced for almost 3,000 years, that is, for many more centuries than Christianity or Islam until today.2
In Mesopotamia there are still older documents, made around the year 2,500 a.C. on clay tablets with cuneiform writing. The Epic of Gilgamesh or the Poem of Gilgamesh is a Sumerian verse in verse about the vicissitudes of King Gilgamesh of Uruk, the oldest known epic work in the history of mankind. The philosophical axis of the poem is in the duel of King Gilgamesh after the death of who was at first his enemy and then his great friend Enkidu. The epic is considered the first literary work that emphasizes human mortality against the immortality of the gods.

The suffering caused by aging to each person, their families, and society as a whole, is difficult to quantify, but we emphasize that it is much greater than any other current tragedy. Life is considered «sacred» by most religions, and it is the first right of the people, because without life there is no other right, nor duty that is worth. The right to life is a right that is recognized to anyone, a right that protects from being deprived of life by third parties. This right is generally recognized by the simple fact of being alive, is considered a fundamental right of the person and is collected not only between the rights of man but in the overwhelming majority of advanced legislation explicitly.

There are very long-lived species:
• Clam of Iceland (Arctica islandica) – 507 years
• Rock of Rougheye (Sebastes aleutianus) – 205 years
• Red sea urchin (Strongylocentrotus franciscanus) – 200 years
• Eastern box turtle (Terrapene carolina) – 138 years
• Proteus (Proteus anguinus) – 102 years
• Blanding turtle (Emydoidea blandingii) – 77 years old
• Painted turtle (Chrysemys picta) – 61 years old.

Regardless of the definition we use, there is a great match in terms and key ideas. There are also two important points to consider in which there is a growing consensus in this regard:
• Aging occurs gradually, that is, it occurs during a substantial part of the organism’s life span. Therefore, it is an essentially dynamic and sequential process, divisible in discrete stages as desired, so that damages can also be attacked sequentially.
• Aging is not considered today as biologically «inevitable» or even «irreversible», but now we know that it is a «plastic» and «flexible» process that we can manipulate. In this sense, the Handbook of the Biology of Aging also does not refer to it being an «inevitable» process, and specifically admits the possibility that there are cells and organisms that do not age, and neither «irreversible», because it speaks of the possibility of that the damage can be repaired.
Classifying aging as a disease will go a long way towards curing the disease itself. In addition, it will allow to channel the enormous resources to the causes and not to the symptoms of aging. It is necessary to focus public and private funds on the previous cure and not on the subsequent illness. The advantages of being healthy and young are multiplied by each individual for the whole society. The benefits would be enormous as a whole. Considering aging as a disease will allow increasing levels of research and financing, as well as identifying a clear objective for the medical, pharmaceutical and insurance industries. It is a great opportunity, as the anti-aging and rejuvenation industry has the potential to become the world’s largest industry very soon.

One thing that worries many people about the possibility of increasing life expectancy is that this greater longevity leads to an additional increase in expenses, especially those related to the weaknesses and diseases of old age. It is a concern that has to be taken very seriously, especially now that societies are aging.
This concern has been expressed directly on several occasions by the distinguished Japanese politician Taro Aso, grandson of a former Japanese prime minister and himself prime minister from September 2008 to September 2009.
The higher spending on medical services for the elderly can be understood as the result of several factors:
• As people get older, they become susceptible to more than one illness at the same time, which is known as «comorbidity.»
• Patients with comorbidity already consume an important part of the national health expenditure due to the complex interactions that take place between the different health problems.
• Even without comorbidity, an older person is less likely to respond quickly to standard medical treatments, as their body is weaker and less resistant.
• As the health of the elderly deteriorates, medical science can keep the elderly alive for longer than in the past, but in exchange for prolonging the treatments, which therefore become more expensive.
• This pattern fits into a broader one that we sometimes call «demographic crisis»:
• Families have fewer children.
• The elderly live longer.
• The number of people who work decreases continuously compared to those who have left the workforce, and who will probably generate more health costs.
• If there are no substantial changes, national economies face the risk of going bankrupt due to the growing demand for health services.
With intelligent and concentrated medical research can delay the onset and consequences of aging (perhaps indefinitely), society would benefit enormously. In fact, a greater number of people:
• It will stop aging and weaken.
• Will cease to be a victim of age-related diseases (including diseases such as cancer and cardiovascular diseases, whose probabilities and severity increase with age).
• Stop using large amounts of medical services derived from long periods of illness.
• Continue to be an active and productive part of the workforce, and maintain its vigor and enthusiasm.
Therefore, short-term investments will result in significant financial and social benefits thanks to improved health and the aging delay. This is known as the «longevity dividend.»

We must propose the same thing with aging: turn it into a controllable chronic disease, and later, cure it definitively. Thanks to exponential advances it is even possible that we can cure aging before it becomes a chronic disease.
It is essential to start human trials with rejuvenation technologies that have been shown to be useful in other animals. This is one of the objectives of the new Project 21 (Project 21) of the SENS Research Foundation:
We can put an end to diseases related to aging. The social and economic burdens of age-related diseases are increasing dramatically. For a growing number of older people, medical care is too often reduced to crisis control in the emergency room, to painfully severe treatments for diseases such as cancer, or to palliative care. It does not have to be this way.

• The economic costs of cryonics preservation, long-term storage and (if all goes well) an eventual resuscitation can already be included in life insurance policies.
• The economic costs derived from the cryopreservation of a single patient could fall by several orders of magnitude if the number of patients grew significantly; it is the well-known principle of «economies of scale».
• While the paradigm of «acceptance of aging» remains the majority, a large part of the people will suffer strong social and psychological pressure against cryonics research and, therefore, will be reluctant to sign cryopreservation contracts. However, as this paradigm recedes (as we think it will happen) due to the increasing publicity that advances in rejuvenation will offer, in addition to the advances in cryopreservation, a growing number of people will be open to the possibility of cryonics
• The growing interest in the subject will also lead to more people carrying out research to improve cryonics. This will include improvements in technology, in engineering, in support networks, in business models.
• As relevant figures from fields such as entertainment, business, academia and the arts support this idea, it will open the way for the general public to feel comfortable and admit feeling identified as a cryonist or cryopreservationist.
However, cryonics is far from the only idea by which people can be transported (so to speak) by this temporary ambulance from the present era AR (Before Rejuvenation) to the next era DR (After Rejuvenation) . What is certain is that cryonics will continue to expand throughout the world, especially now that we are so close to reversing aging. We are facing the last generation of mortals and before the first of immortals, and people will not want to die and be incinerated or buried when they know that there are alternatives, although still with low probability, to revive them in the future.
Cryopreservation is the main «radical alternative» that we mention here, but it is not the only possibility that the future will offer us. What motivates cryopreservation is the possibility that, at some point, medicine has progressed so far that extremely powerful rejuvenation therapies are available.

1. We need to strengthen our links with communities that are working on at least some aspect of the rejuvenation engineering project. We should know which communities could nourish and motivate us, and in turn know how we could nurture and motivate others. The bonds between networks that are generated in this way will make us stronger when facing the difficulties that lie ahead.
2. We must improve our knowledge about different aspects of rejuvenation engineering: science, road maps, history, philosophy, personalities, platforms, companies, treatments, issues that remain open, etc. Through a better understanding of these issues, we can see more clearly what contributions we could make, and where we could help others when making similar decisions for themselves.
3. Many of us could dedicate ourselves, in one way or another, to marketing to promote these ideas. We could work to create and distribute different promotional messages, presentations, videos, web pages, articles, books, etc. It would be good if we identified the different types of audiences and thanks to us the understanding of these issues would occupy a more relevant place in public opinion. It would also be very positive to improve our relations with opinion makers, potential promoters of rejuvenation engineering.
4. Several of us could finance projects that we consider particularly important. For this we should be part of initiatives to raise funds or we could donate part of our personal assets. We could also dedicate ourselves to other things in order to earn more money and be able to make larger donations to the projects in which we are most interested.
5. Some of us could carry out novel research in any of the fields of rejuvenation engineering that are yet to be explored. This could be part of training courses or become commercial R & D companies.
6. Last but not least, we could improve our personal effectiveness, that is, our ability to bring things to a successful conclusion. Having realized the historical importance of the present that we live in, a period in which human society could either take a turn for the better or take a turn for the worse, we should find a way to avoid distractions and inertias that lead us to a daily routine «in which nothing happens».

In conclusion we leave forecasts that we do not know if they will be fulfilled:
After 2030 AD (more possibilities)
2030s Third Bridge towards indefinite longevity with nanotechnology and AI (Ray Kurzweil)
2030s Cure for Alzheimer’s disease
2030s Consolidation of first human colony on Mars (Elon Musk)
2037 The world population reaches 9,000,000,000 inhabitants according to the United Nations
2039 Mind transfer will be possible (Ray Kurzweil)
2040s Planetary Internet connecting the Earth, the Moon, Mars and spacecraft
2040s First resuscitation of cryopreserved patients (Ray Kurzweil)
2042 The world population reaches 9,000,000,000 inhabitants according to the US Census Bureau
2045 Aging is cured and death becomes optional (Ray Kurzweil)
2045 The Singularity: AI surpasses all human intelligence (Ray Kurzweil)
2049 The distinction between «real» reality and virtual reality fades (Ray Kurzweil)
2050 humanoid robots win the English football team (British Telecom)
2072 Beginning of picotechnology: peak is a thousand times smaller than nano (Ray Kurzweil)
2099 Beginning of femtotechnology: Femto is a thousand times smaller than peak (Ray Kurzweil)
2099 The concept of longevity is irrelevant in a world of «amortality».

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