Como Se Hundió El Banco Popular: Cómo Contribuyeron Sus Dirigentes Al Hundimiento Del Banco Más Rentable Del Mundo — José García Abad / How Banco Popular Sinked: How Its Leaders Contributed to the Sinking of the World’s Most Profitable Bank by José García Abad (spanish book edition)

Muy interesante, puede leerse como no ficción muy documentada. Los datos que aporta el autor y las fuentes que ha utilizado son apabullantes. Las conversaciones privadas entre los personajes descubren la cara oculta del poder económico y sus miserias.
También cabe disfrutar este libro como una narración de intriga, con personajes que remiten a la mejor tradición del género. Veamos a los principales protagonistas.
– Un presidente legendario que llevó a la entidad a los primeros lugares mundiales en los rankings de solvencia. Su muerte marcó el inicio del desastre.
– Dos presidentes sucesivos que reniegan de su legado y conducen al banco hacia el endeudamiento y la especulación.
– Un magnate mexicano que maniobra para hundir las acciones del Popular, y así quedarse con él a precio de ganga.
– Una directiva, autora de novelas policiacas, que lleva al límite una conspiración contra el penúltimo presidente para beneficiar a su sucesor.
– Un ministro de Economía quien, al igual que los responsables de la supervisión, mira hacia otro lado mientras la empresa naufraga, arruinando a los accionistas, hasta que se vende por un euro al Banco Santander.
Y otros personajes que se mueven entre la perplejidad y la ambición.

Si añadimos un retrato afilado de cómo ha evolucionado el sector financiero en nuestro país en las últimas décadas, y un humor repleto de fina ironía, nos encontramos con una obra que gustará hasta a quienes prefieren la literatura de evasión.
Triste final para un Banco que, durante muchos años, fue la envidia y admiración de todo el sistema financiero, no solo de las entidades españolas, también de muchas entidades extranjeras. Muchos presumían, mejor dicho, presumíamos, de ser clientes, accionistas de este Banco, y también presumían de ello los empleados y con mucho orgullo y mucha razón.
Esos que más presumían, son los que más han perdido, desgraciadamente. Unos, casi todo el dinero invertido, otros, además de eso, su puesto de trabajo.
José García Abad, a quien es la primera vez que leo, hace un repaso a la historia de este Banco, que nació en 1926, llegando a ser de los más rentables del mundo, y cómo, a los 91 años, acaba en manos del Santander.
He descubierto cómo actuaban algunas personas con responsabilidades en el Banco frente a la actuación de algunos “personajes” también responsables. También, la intervención, y la falta de intervención, de algunas personas y de organismos ajenos al Banco.

Sería demasiado simple explicar, cómo única causa de la decadencia y muerte del Popular, el relevo en la cúpula por razones de causa mayor y el ascenso a la sala de control del Edificio Beatriz de Ángel Ron, un gestor aplicado, de buena voluntad, ni mucho mejor ni mucho peor que tantos otros que heredan una responsabilidad en tiempos de paz en cualquier entidad, pero a quien, sin las cualidades ni el prestigio de Valls tocó asumir en tiempos turbulentos. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente.
La crisis del Popular tiene su origen, en buena medida, en una decisión estratégica de Luis Valls: asegurar la independencia a toda costa.
Para Luis Valls mantener la independencia representa además otras connotaciones, al entender que el Popular era el matrimonio entre el Opus Dei y su persona. Un imperativo tan trascendente, la independencia a toda costa para realizar tan alta misión, metafísica, le hizo tomar decisiones peligrosas al final de su vida.
El banco, reitero, entró atropelladamente en el mercado inmobiliario, asumiendo riesgos que no podía asumir.
Lo de Martinsa-Fadesa fue algo especialmente escandaloso. La situación era imposible. Félix Revuelta, uno de los accionistas más fieles, que perdió 50 millones de euros con la quiebra y que fue también accionista de Fadesa me dijo: «Los beneficios de Fadesa, que nos dio buenos dividendos, no daban ni para pagar los intereses. Si no podían pagar los intereses ¿Cómo iban a pagar el nominal? ¿Cómo es posible que un banco les prestara tanto dinero?».   
El mayor error de Ángel Ron fue la compra del Banco Pastor, que estaba en quiebra camuflada, para lo que el Popular no quiso o no pudo recibir dinero público como consiguió su eterno rival, el Sabadell, con la adquisición de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Nada menos que 5.248 millones de euros.
Otro gran error fue no entregar los activos inmobiliarios tóxicos a la Sareb, el banco malo de control estatal.
Terminó de hundir el Popular la irrupción del mexicano Antonio del Valle y de un grupo de compatriotas que dispararon contra la acción del banco, para controlarlo al precio más barato posible, lo que desencadenó un proceso que no pudieron parar antes de perder todo el capital invertido.
Finalmente tuvo su cuota de culpa el ministro de Economía, Luis de Guindos, que, burlando la independencia del Banco de España, hizo la autopsia del Popular en vida, que si bien tenía problemas de liquidez, debidos a la desconfianza generada, podía haber sobrevivido.
El banco —según declaró el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados— «fue solvente hasta 48 horas antes de su caída». Es decir, hasta el 5 de junio de 2017.

El Popular empezó a joderse cuando Luis Valls enfermó de párkinson. Pero lo más trágico se produjo con motivo de la junta de accionistas, que debía presidir en junio de 2004. Conscientes de las dificultades del presidente honorario del banco y presidente de la junta, le habían puesto las cosas facilitas. Solo tenía que pronunciar una frase corta, no más allá de «Bienvenidos. Se inicia la asamblea general de accionistas». Pero en el camino hacia la mesa presidencial se le nota desorientado, mira al techo. En realidad, Luis Valls había hecho una jugada maestra en 2004, una pinza con su hermano. Ocupaban dos ángulos de un triángulo, suficientes para controlar en todo momento a Ángel Ron. Luis se nombra presidente de la Junta de Accionistas; coloca a su hermano Javier de presidente del Consejo de Administración y a Ángel Ron presidente de la Comisión Ejecutiva y del banco.
Había, naturalmente, otras personas que se creían con méritos para suceder a Luis Valls. En el grupo más activo del Opus Dei se pensaba que el «sucesor natural» debía ser Francisco Aparicio.
Luis Valls, que había tenido una gran influencia en tiempos de Franco, apoyando o condicionando a los ministros del Opus, llegada la democracia y tras comprobar que el PSOE no iba a nacionalizar la banca, cuida la relación con la izquierda y los sindicatos a cuyos dirigentes invita a comer y les mima financieramente, mediante el banco destinado a apoyar a instituciones e iniciativas religiosas, pero también políticas y sociales:  el Banco de Depósitos.

A pesar de todo en el momento de la enfermedad y muerte de Valls, el Popular está sano como una manzana. Pero un banco se puede joder en poco tiempo. En una compañía industrial o de servicios, cuando se empiezan a hacer las cosas mal y se toman decisiones erróneas, o poco afortunadas; o cuando muere una persona clave y viene otro menos brillante la empresa aguanta durante un periodo relativamente largo. 
En un banco la caída es relativamente rápida porque mueve el dinero muy deprisa. En un banco la caída es relativamente rápida porque mueve el dinero muy deprisa a diferencia de lo que ocurre en una cementera. Y no digamos una eléctrica que es como un elefante y tarda años en cambiar de rumbo. Un banco puede lanzarse a conceder créditos inmobiliarios y los da de cien en cien millones, a veces de mil en mil. En el lado del activo la calidad se puede deteriorar rápidamente a diferencia de lo que ocurría cuando hacían banca comercial menuda, descuento comercial, créditos a 90 días etc., un trantrán en el que probablemente ninguna decisión individual por equivocada que fuera alteraba el equilibrio. Pero cuando se ponen a dar préstamos a promotores   y a comprar suelo, y tienen unos cuantos grandes clientes con más de 500 millones de riesgo cada uno, el banco pisa otro terreno.
El banco de barrio se desmorona en su afán de abarcar más.

La participación accionarial cruzada entre el Popular y el mexicano Ve por Más, era una extraña operación, pues si bien el Popular se hace con el 25 por ciento del banquito mexicano, no se produce, a la recíproca, una participación de este en el español, sino el compromiso de Del Valle de encabezar a un grupito de amigos para adquirir, a título individual, que podían marcharse cuando quisieran, un paquete significativo del capital del Popular. 
Aquella formula no entusiasmaba a Ron, pero estimaba que lo verdaderamente importante, lo trascendental, era calibrar al personaje que lo proponía y aventurar sus intenciones. Albergaba pocas dudas, de que Del Valle intentaría controlar el banco. En realidad, era un momento propicio pues al banco le urgía fortalecer sus recursos propios.
Acostumbrado a las decisiones rápidas, el 10 de junio de 2013 aprueba el Consejo una ampliación de capital y en las Navidades se concreta la operación. El grupo mexicano invertiría en el Popular 450 millones de euros, que representaba un 6,30 por ciento del banco del cual Del Valle se adjudica el 1,2 por ciento. Y el Popular obtiene el 24,9 por ciento del banco mexicano Ve por Más 
Unos meses después, el 7 de abril de 2014, Antonio del Valle fue elegido consejero a titulo dominical. Los guardianes de las esencias no habían podido evitar que se abrieran las murallas al caballo de Troya. El enemigo estaba dentro.

Podemos contabilizar los poderes del Opus, tras la muerte de Luis Valls, en un 12 por ciento del capital: 9 por medio de la Sindicatura y 3 a través de la Unión Europea de Inversiones, el núcleo duro del Opus Bancario. 
Todo esto dicho con algunas salvedades pues, como ya he señalado, el grupo más importante de la Sindicatura lo constituyen los empleados no necesariamente del Opus, aunque nadie ignora que pertenecer a la Obra es una prometedora recomendación para su carrera profesional.
Los bancos no tienen dueño, pero el Popular sí: el Opus Dei. Entiende el mexicano que Reyes Calderón es una buena pieza a capturar, pues además de pertenecer a la Obra es la secretaria independiente coordinadora que puede forzar la salida de Ron. Y es mujer, lo que tiene su importancia en el nuevo clima corporativo.
Como decía, en España, en general los bancos no tienen dueño…
A partir del cambio de bando de Allianz, Ángel Ron se da por vencido. La suerte estaba echada. 
El apoyo de la compañía alemana, reitero, fue crucial, desde que entró en el Popular en 1988. Empezó con una participación pactada del 5 por ciento, que subió a cerca del 10. Tenía pues nueve y pico, pues al llegar al 10 tenía que pedir permiso al Banco de España. 
Poseía la mayor participación accionarial, lo que le dio derecho a dos consejeros: Vicente Tardío y la propia sociedad como tal, Allianz Sociedad Anónima Europea, encarnada por Jan R. Carendi, argentino de nacionalidad sueca. Después fue reduciendo su participación hasta el 3,45 al no acudir a todas las ampliaciones. Carendi tuvo que cesar como consejero, quedando como único representante de la alemana Vicente Tardío. 
Allianz se había asociado al banco en el negocio de seguros, cuando empiezan a generalizarse en Europa los pactos entre ambas actividades financieras. En 1989, Popular y Allianz lanzan dos sociedades: Eurovida (51 por ciento Allianz y 49 por ciento Popular) y Europensiones, a la inversa: 51 por ciento del Popular y 49 por ciento de Allianz.
La alemana se había quedado con un paquete relativamente pequeño, pero Allianz era mucha Allianz, un monstruo en Europa y en el mundo, así que contar con su apoyo era de la mayor importancia para los conjurados.

¿Qué mueve a Ángel Ron a ceder la presidencia a pesar de disponer del apoyo mayoritario? Es imposible penetrar en las intenciones y en el estado de ánimo ajenos, pero al menos pueden aventurarse dos razones objetivas: La primera y principal, el cambio de bando del representante de Allianz, Vicente Tardío, y de François Martín, director general del grupo asegurador del banco francés Crèdit Mutuel, que han representado hasta el momento, sobre todo el primero, el gran blindaje que dificultaba agresiones externas. 
Por otro lado, es posible que Ron asumiera que no podía seguir al frente del Popular para otra ampliación de capital, en vista de lo que ha ocurrido con las anteriores.
He escuchado otras teorías: una de ellas indica que los accionistas del núcleo duro ven en la actitud reprobatoria de Reyes Calderón, miembro del Opus Dei, un encargo del alto mando de la Prelatura para defenestrar a Ron.
Ángel Ron deberá pilotar el periodo de transición, entre aquel tremendo 1 de diciembre de 2016, tras su dimisión/ destitución, hasta el 20 de febrero de 2017, cuando la Junta de Accionistas de accionistas apruebe oficialmente su cese y el nombramiento de Emilio Saracho para sucederle.
Durante este periodo transitorio de casi tres meses, en que el futuro presidente no tiene cargo alguno, se produce una extraña apariencia de bicefalia entre el todavía presidente y quien estaba llamado a relevarle.
Se había firmado un acuerdo por el que Saracho se obligaba a no entrevistarse con directivos ni empleados sin permiso de Ron, un compromiso que aquel incumplió ostentosamente.
El tiempo apremia. La crisis del banco, que va adquiriendo caracteres de culebrón, está cada día en los medios, a veces en primera página y prime times. Resultado: en enero se han fugado 6.000 millones de euros. 
Saracho ha contribuido a ello al comentar imprudentemente que la acción está sobrevalorada, y que hay que bajarla. Las malas lenguas comentan que cumple así el encargo de Antonio del Valle y compañía, para quienes la acción sigue estando cara para sus propósitos de hacerse con el banco por poco dinero. Pero, como puede verse, cuando se genera el pánico no es fácil controlarlo.

Se cumplieron fielmente las previsiones sucesorias: Ángel Ron, casi 13 años al frente del banco, abandona la presidencia tras percibir un finiquito de 254.000 euros. Se le garantizaba por otra parte una pensión vitalicia de 1,1 millones de euros al año, para lo que el banco dota un fondo de 24,21 millones. La contrapartida es que Ron no podrá trabajar en ningún banco mientras viva. A esta figura se la denomina «Pacto de no competencia». Su sueldo como presidente era de 1,47 millones al año. 
Ron se despide «con la satisfacción del deber cumplido» y el orgullo de seguir «siendo independientes», sin haber recibido ayudas públicas. Se enorgullece de que «durante la crisis nos hemos dedicado a financiar la economía real cuando los colegas no lo hacían, consolidando una posición de liderazgo en el negocio de empresas». Explica que «siempre he tratado de ser coherente anteponiendo los intereses del banco a los propios y ser fiel al mandato de los accionistas y al legado del anterior presidente». 
Ron reconoce que la gestión del banco en los últimos ejercicios había sido complicada, como consecuencia de la dualidad en el negocio de pymes y la digestión de los activos improductivos acumulados.
El día 23, El Confidencial, vehículo elegido por el bando triunfador como receptor de información privilegiada, informaba de que el nuevo presidente había solicitado a los consejeros que pusieran su cargo a su disposición para facilitar una renovación casi total del Consejo. 
El diario digital añadía: «Saracho considera que los actuales componentes del Consejo de Administración han perdido la credibilidad de los inversores por la gestión del Popular, cuyos beneficios y cotización se han hundido en los últimos años, hasta registrar unos números rojos históricos de casi 3.500 millones de euros en 2016. 
Pero, además, cree que han perdido cualquier legitimidad tras haber hecho perder cientos de millones a los accionistas, que fueron a las tres ampliaciones de capital llevadas a cabo desde finales de 2012».
El personaje en cuestión recibió los parabienes tanto del gobernador del Banco de España, Luis María Linde, como del subgobernador, Fernando Restoy. Y lo que fue decisivo: el respaldo del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien fue su colega en el gremio de los bancos de negocios y que cultivó con él una duradera amistad, abonada con cenas compartidas por ambos matrimonios.
Nadie presume ahora de haber contribuido a su fichaje, pero albergamos pocas dudas de que quien lo decidió fue el mexicano Antonio del Valle, aunque ahora trate de negarlo, y que quien lo puso en práctica fue Reyes Calderón por indicación de aquel, en su condición de consejera independiente coordinadora 
Ella aseguró a los directivos del Banco de España que había consenso en el Consejo. 
Como suele ocurrir en estos casos, se disfraza la decisión adoptada sacando a la palestra otros nombres, a los que ya nos hemos referido. Del Valle y Calderón filtraron que había dos personas en la disputa final: Manuel Pizarro, apoyado por su íntimo amigo Francisco Aparicio y Emilio Saracho.
El nombre de Saracho fue recomendado a Antonio del Valle por el hombre de Morgan en México y respaldado por el torero José Tomás y por Borja Prado, amigo del torero y gran aficionado a la Fiesta. Borja Prado organiza, primero en México y luego en España, dos corridas para que se luzca José Tomás, a las que invita a Antonio del Valle y a algunos de los empresarios que se asociaron con él para penetrar en el Popular, donde Borja había pensado introducirse.

La actuación de Emilio Saracho provocó la caída de las acciones el día de la junta de abril, en casi un 10 por ciento, cuando habían subido otro tanto al ser nombrado en la de febrero. Y expulsó del Banco Popular, en los dos meses que pasaron desde abril hasta junio, cuando el banco pasó al Santander, 14.251 millones de euros en depósitos, de los 18.500 millones que se evaporaron en total a lo largo de la penosa agonía.
Larena era apreciado por la totalidad de los consejeros y por los directivos, que apreciaban su pasión por enderezar las cuentas del banco. Una frase suya, muy sincera, muestra de su entusiasmo: «Esto es un bancazo», fue muy bien acogida cuando la pronunció, pero resultó fatídica cuando se precipitaron los desastres.
Hizo un buen servicio a la entidad durante el semestre que desempeñó sus funciones, pero no compartía química con el nuevo presidente. Saracho le mantuvo en el cargo provisionalmente, pero de hecho lo había degradado a la categoría de director general, dándole el poder propio de un consejero delegado a Miguel Escrig que, como he comentado antes, oficialmente ostentaba el más modesto cargo de director general adjunto al presidente.
Saracho se presentaba a la junta con la alarma que provocaba el aparente maquillaje de las cuentas, que estas dieran unas pérdidas de 3.485 millones de euros. La dimisión de Larena, una semana antes de la Junta provocó una caída del 10 por 100 en el valor Popular.
El 5 de mayo de 2017, Emilio Saracho que tiene a la vista que en lo que va de año el banco ha perdido el 15 por ciento de sus depósitos y que necesita al menos 5.000 millones de euros más de capital, encarga la venta a cualquier precio, en un plazo máximo de 30 días.
Ana Botín quería dejar claro que, al menos en esto, no seguiría la agresiva política gastronómica de su padre, zampándose bancos.Una política que, a lo largo del tiempo, convirtió a un banco de provincias en el primero de Europa. Ahora el crecimiento no tocaba.
Los acontecimientos son fáciles de profetizar cuando se refieren al pasado, como hacen con frecuencia los economistas. Los más modestos reconocen que no habían ponderado adecuadamente el factor Gobierno. Una crisis del sexto banco del país, más o menos sistémica, no podía zanjarse sin intervención gubernamental. 
Santander era el único que no se había tragado a nadie durante la crisis, salvo a Banesto, que era de la misma casa. Y por tanto tenía todas las papeletas para que Luis de Guindos llamara a Ana Botín y le sugiriera: «Oye Ana, ¿por qué no te haces cargo de este asunto? Tú eres la única que puede arreglarlo».
En algo en lo que Ana seguía la doctrina paterna era en que había que cumplir siempre las sugerencias gubernamentales.

Luis de Guindos reiteró ante una interpelación del diputado socialista Pedro Saura las explicaciones que ha venido dando para justificar la política seguida en este caso.  Aseguró el ministro que dejar caer a la entidad habría tenido un coste para España de unos 36.000 millones de euros. Esa cifra sería la deuda que tendría que haber emitido el Tesoro para que el Fondo de Garantía de Depósitos, que no dispone de recursos por este importe, pudiera garantizar a todos los clientes del Banco Popular sus ahorros de hasta 100.000 euros. 
La cuestión es que el Banco Popular cayó. Perdieron su inversión sus 300.000 accionistas y sus bonistas. Lo primero, la pérdida de los accionistas, es doloroso y tendrá su repercusión en la confianza ciudadana en el sector bancario y obviamente en su cotización en Bolsa, pero tiene su lógica pues quienes invierten en renta variable saben que es variable y que juegan a riesgo y ventura. 
De hecho en el tan comentado caso de los bancos italianos cuya vida salvó su gobierno los accionistas lo perdieron todo, pero no así los bonistas.
Obvió el ministro que su eliminación, además de representar una pérdida de los accionistas, entre ellos la de la casi totalidad de los empleados, lo que tiene su implacable lógica, como he dicho, significó también la eliminación de una empresa viable, de una fuente productiva generadora de riqueza, de empleo y de ingresos tributarios para el Estado, así como una reducción de la competencia en el sector. 
Todo ello, naturalmente si se entiende que, como asegura el gobernador del Banco de España, el Popular era una entidad solvente. Si no fuera así de nada serviría prolongar la vida de una empresa instalada en el maquillaje de cuentas y en la huida hacia adelante.  
Luis de Guindos se precipitó al dar por hecho que el Popular no era viable, que era un banco zombi, una expresión que también había utilizado Saracho en petit comité, con lo que el Popular pasó de la muerte en vida propia de los zombis al eterno descanso. 
Lo que no explica el ministro suficientemente es por qué se precipitó la caída, con la retirada de cuentas públicas como la del Tesoro, Loterías, y las de ayuntamientos, comunidades autónomas etc. Ni tampoco por qué el Banco de España, que conocía perfectamente la evolución de la entidad no reaccionó a tiempo pues un banco no se cae en una semana.
Sí que el ministro se lavó las manos dejando que se quemara König. Guindos llamó a Ron para informarle de su decisión final y este, al borde de las lágrimas le dice: «Esto, ministro, es una puñalada».
Antes, el ministro, le había dado vueltas a hacer una operación con Bankia, lo que tenía su lógica pues a esta entidad  le sobraba lo que le faltaba al Popular: capital y le faltaba lo que adornaba al Popular, ser un banco, banco con un historial brillante. 
Es difícil explicar las no decisiones. Al parecer a Goirigolzarri  ( Goiri) le pareció que tragarse a un banco de una dimensión similar a la del suyo sería un plato indigesto. Hay quien dice que en Bruselas pusieron dificultades a la operación entre otras razones porque Bankia es un banco privado pero de control público.

Las cifras de la retirada de depósitos del Banco Popular proporcionadas por la Asociación Española de la Banca (AEB) son tan previsibles como espeluznantes y señalan las responsabilidades de cada cual en la debacle. 
La cifra final estremece, pero en cierta manera sorprende que la estampida no fuera aún mayor. Se fugaron 18.552 millones entre enero y la resolución de junio de 2017, 14.000 atribuibles a Saracho. Cayeron 4.000 millones en el primer trimestre; 5.000 en abril; 5.000 en mayo; y otros 5.000 en 3 días de junio, tras las declaraciones de König a Reuter.
Empezó la fuga con el hecho relevante, que precede una semana a la junta, siguió en la junta, que a duras penas la paró; se reanuda con la noticia de El Confidencial el 12 de mayo y a duras penas se contiene. Y cuando König dice que vigila el banco ya no hay quien la frene. 
La estampida no llegó al tercio de los depósitos, lo cual no deja de ser una barbaridad pero hay que considerar las circunstancias en que se produjo la sangría: las luchas internas en la cúspide del banco y el abandono de su consejero delegado; la actitud de Saracho con el Confidencial.

La señora König apuntilló el banco cuando el 31 de mayo de 2017 declaró «alerta temprana» para la entidad. La directora ejecutiva de la Junta Única de Resolución del Mecanismo Único de Resolución (MUR), declaró a la agencia Reuters que estaba siguiendo el proceso del Popular con particular atención con vistas a una posible intervención. Acto seguido las acciones se desplomaron un 17,9 por ciento y retrocedieron a su mínimo histórico (0,5 euros).
La jefa del Gobierno alemán la agradece que haya tragado con que a los bancos alemanes no se les supervise. No fue una casualidad que se situara en 35.000 millones de euros el límite de activos para supervisar un banco. Si se hizo así fue porque no había ninguna caja alemana que superara esa cifra.
Elke mira comprensiva al Deutsche Bank que todo el mundo sabe que está hecho unos zorros. Desde un ventanal del salón del Banco Central Europeo en Frankfurt donde se celebraba un ágape de bienvenida a los banqueros cuando el BCE empezó a ser el máximo supervisor de todos ellos se veían las impresionantes torres gemelas de la sede central del Deutsche Bank.

Hay expertos que aseguran que Emilio Saracho tenía como objetivo, obviamente no confesado, llevar al Popular, a toda costa, a los dominios de Ana Botín, desoyendo otras propuestas de interés. Naturalmente no lo pueden probar y se limitan a señalar aspectos que en un juicio criminal serían tachados de circunstanciales.  
Aluden a la supuesta antigua y buena relación de Emilio Saracho con Ana Botín cuando aquel trabajaba a sus órdenes. Corre también la especie contraria. Unos me insisten en que Ana tenía una pobre opinión de Emilio y otros que era éste quien criticaba hasta el extremo de quejarse a Emilio Botín de tener que aguantarla. 
Al final he llegado a la conclusión de que Ana Botín y Emilio Saracho ni se amaban ni se odiaban, que la relación entre ambos no era ni buena ni mala. Simplemente no existía.
La clave está en la familia Lusick, de larga amistad con la familia Botín. Investiga por ahí». Ciertamente la relación entre ambas familias es antigua y ha dado lugar a negocios conjuntos, pero no siempre con final feliz. 
Si tal amistad movió a Lusick a comprar el 3,5 por ciento del capital de Popular, al borde de la quiebra, no se entiende que Ana Botín no le advirtiera: «Hombre, Andrónico no te metas en eso».
En realidad el Santander no lo compra por un euro, sino por menos 2.000 millones al ponerse a cero la deuda de aquel. 
Hay que añadir los 7.000 millones obtenidos de su ampliación de capital e inyectados en el banco adquirido el 7 de junio de 2017. No hay que olvidar que, de momento, el Popular sigue siendo un banco independiente, y por ello tiene que seguir cumpliendo sus ratios de capital.
El software del Popular, que en cualquier empresa se puede amortizar entre 3 y 5 años, el Santander lo va a realizar de una tacada. De momento ha hecho lo más urgente: ha vendido la cartera inmobiliaria del Popular valorada en 30.000 millones a Blackstone, la mayor inmobiliaria de España, por 10.000 millones.  
Tampoco puede dilatar el ajuste de personal pactado con los sindicatos. Empezando por los ERE en los servicios centrales de donde saldrá personal del Popular y del Santander y se procederá a la asimilación de unos 500 empleados de buen nivel tecnológico. 
En total serán despedidos unos 1.100 trabajadores. Una vez realizadas la integración y la transformación tecnológica, para lo que se necesita tiempo, se actuará sobre las sucursales cerrando las oficinas redundantes en 2019.

El 5 de junio Popular solicitó una línea extraordinaria de liquidez al Banco de España por valor de 9.500 millones de euros aportando como garantías «activos no elegibles en las operaciones de política monetaria del Banco Central Europeo», lo que provocó que solo pudieran usar 3.500 millones de euros de los solicitados. 
Popular entendía que el incumplimiento de la ratio de liquidez había dejado de ser «provisional» y que el «incumplimiento ha pasado a ser significativo a efectos de la valoración de la inviabilidad del banco».
Los cálculos de 4.000 millones que el equipo de Saracho había realizado en esa fecha subieron poco después a 6.000 millones. Saracho se encontró con el problema es que el Banco Popular no había realizado un estudio de sus necesidades de capital. No sabía lo que necesitaba así que manejó cantidades intuitivas. 
Todo es posible en el mundo de las finanzas, pero es difícil imaginar que un banco con una capitalización bursátil de 1.300 millones pueda proponer al mercado una ampliación de 4.000. Habría que presentar para ello una cuenta de resultados cerrada y auditada y esto por muy complacientes que sean los auditores no es fácil que lo admitieran.

La historia del Banco Popular es una pugna entre el designio independentista de Luis Valls, apoyado entusiasta y orgullosamente por su Consejo de Administración, y los reiterados ataques de los colegas.
Una de las batallas más duras tuvo lugar en 1985, con el llamado Caso Popularinsa frente a la Banca March, dirigida por Carlos del mismo apellido, y el Hispano Americano, presidido por Claudio Boada, que se habían hecho con un 25 por ciento de Popularinsa que controlaba el Popular. 
Fue la primera OPA hostil de la historia de España, una operación que Luis Valls definió como «secuestro y pago de rescate». Valls reaccionó con furia, no solo contra los March sino también contra los colegas que entendía le habían traicionado al vender sus acciones a la Banca March sin informarle. 
Hoy sorprendería esta indignación frente a una operación mercantil lógica y legal, pero entonces regía una especie de ley sagrada no escrita: el statu quo bancario que, de persistir, hoy recibiría el castigo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El 7 de noviembre de 2003, ya enfermo el presidente Valls, Mutua Madrileña toma una participación en el Popular del 3,82 por ciento. En realidad, más que un intento de la Mutua de controlar al Popular, pudo interpretarse como una operación de este para hacerse con la Mutua. 
La relación entre ambas entidades era antigua, histórica, pues tanto el Popular como la Mutua tenían un tronco común en Los Previsores del Porvenir, que era una compañía de seguros más que un banco. Gabriel Gancedo de Seras, vicepresidente a la sazón del Banco Popular, había sido presidente de la Mutua. 
Y su abuelo, Gabriel Gancedo Rodríguez, presidió al Banco Popular de los Previsores del Porvenir desde 1931 hasta su fallecimiento en 1933. 
En aquel momento el hijo de Gabriel, Eric Gancedo, compartía la vicepresidencia de la Mutua con el puesto de consejero del banco donde había sucedido a su padre Gabriel Gancedo de Seras, que fue vicepresidente del mismo hasta diciembre de 2003.
Ante la presión de Javier Valls, la Mutua reduce su participación en el banco en abril de 2004 al 1 por ciento, valorada en 110 millones de euros. Con el dinero adquirido por la venta del 2,28 por ciento del Popular, que le proporcionaron 40 millones de euros de plusvalías, adquiere el 1,21 por ciento del Banco Santander, lo que dio derecho a la Mutua a un puesto en el consejo del banco de los Botín.
La prensa no se enteró de las causas reales del cese.  Lo interpretó como el anuncio de una nueva época para un banco que se desvincula del Opus Dei. Sin embargo, Javier Valls no era miembro de la Obra. 
Se decía entonces con agudeza que «el Opus Dei es un ten con ten entre el cilicio y el Remy Martin», el celebrado coñac. Javier respondía a la mitad de este aserto. Nada de cilicio y mucho Remy Martin, entre otras bebidas alcohólicas de las que era un selecto consumidor. 
Cuando le preguntaban si era del Opus, contestaba con humor de bon vivant: «Yo no soy miembro del Opus Dei sino del Opus Night». Era un buen cliente de discotecas y lugares de alterne.

El  Via Crucis del Popular: 
«En 2012, la entidad no superó las pruebas de resistencia practicadas por Oliver Wyman en el proceso de rescate bancario, en las que se detectaron necesidades de capital por algo más de 3.200 millones de euros en el escenario adverso, necesidades que el banco cubrió con una ampliación de capital por importe de 2.500 millones y con otras actuaciones con impacto de recursos propios. 
»Sin embargo, dos años más tarde, en 2014, la entidad aprobó la evaluación global practicada por el Banco Central Europeo, que incluía un análisis de la calidad de los activos, del AQR, y la realización del test de estrés. Tanto en el escenario base como en el estresado, se identificó un exceso de capital de 206 puntos básicos sobre el mínimo requerido, confirmando así que el banco estaba bien capitalizado. 
»Igualmente, el Popular superó el examen de la Autoridad Bancaria Europea, en 2016, según el cual su capital se deterioraba hasta el 6,6% en el escenario adverso, siempre por encima del 5,5% exigido. En mayo de 2016, el banco realizó una nueva ampliación de capital de 2500 millones, acompañada por la presentación de un plan de negocio que preveía la reestructuración de la plantilla y el cierre de oficinas. 
»Entonces, la previsión de provisiones necesarias para el ejercicio ascendía a 4.700 millones de euros, principalmente para crédito e inmuebles dañados. Según reconocía la propia entidad en el folleto de emisión, esto podría dar lugar a pérdidas contables de unos 2.000 millones de euros y a la suspensión temporal del dividendo.
El 3 de febrero del año 2017, de este año, el presidente saliente presentó las cuentas del ejercicio pasado, durante el que se habían acumulado pérdidas por valor de casi 3.500 millones de euros. No obstante, aún se cumplían los requisitos de capital exigidos y la cobertura de los activos no productivos superaba el 52%, gracias a la ampliación de provisiones y a la venta de créditos dudosos. 
»Además, la entidad se aseguraba de que esas pérdidas estaban previstas y que se habían cubierto con la ampliación de capital de mayo y con recursos propios. A finales de febrero de este año, la junta general de accionistas y el consejo de administración ratifican y hacen efectivo el nombramiento del nuevo presidente. Poco más de un mes después, el 3 de abril, el Popular comunica a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la necesidad de corregir varios aspectos de sus cuentas, ya que su auditor ha detectado insuficiencia en determinadas provisiones. 
»Ello provoca una caída del 10,5% de la acción y una rebaja de su calificación crediticia por parte de las agencias Standard & Poor’s y DBRS, que le asignan además perspectivas negativas.
En quince días, del 31 de marzo al 13 de abril, las acciones del Popular pierden un tercio de su valor bursátil. Así las cosas, el 21 de abril Moody’s rebaja la calificación de la deuda senior de la entidad dos escalones, hasta B1, y le asigna una perspectiva negativa. Una semana después revisa también a la baja las calificaciones de las cédulas hipotecarias. El 5 de mayo, el Popular presenta sus resultados del primer trimestre, reconociendo pérdidas por 137 millones, derivadas de los saneamientos inmobiliarios. 
»Apenas una semana más tarde, el banco anuncia que está llevando a cabo un proceso de venta. Se produce ese día una caída bursátil del 11%. En esta coyuntura, Fitch también degrada el rating a largo plazo del Popular, el 19 de mayo, hasta B, con perspectiva negativa.

De toda esta historia se desprenden distintas moralejas entre las que destaco una que procede de Emilio Saracho, expresada a sus más estrechos colaboradores: «La quiebra del Popular presenta un dilema que no es de banqueros, sino de seres humanos. ¿Quiénes sacaban el dinero del banco en crisis? Lo hicieron los profesionales, los gestores que tenían metidos 14.000 millones en el banco y que estaban obligados a hacerlo a la primera alarma, como mandaban sus protocolos.  
Cuando caía la acción se asustaban los pequeños, pero a los pequeños podías sustituirlos por otros pequeños, pero no podías sustituir a los que tenían 100 o 200 millones. ¿Quién mantuvo sus depósitos hasta el último día? Los de siempre. ¿Quién sacaría todo su dinero? Los de siempre. Y es que siempre pagan los mismos».
Ciertamente la “resolución” del Banco Popular se ha decidido en Bruselas, pero en la práctica comunitaria el Gobierno español podría haber resuelto el problema de otra manera. ¿Qué le decidió a pasarle el muerto a la señora König en lugar de proceder como el gobierno italiano?».
 «¿No le parece que el ministro de Economía está suplantando al Banco de España sin respetar su autonomía?».
«De la comparecencia del gobernador del Banco de España en el Congreso de los Diputados parece desprenderse su discrepancia con usted. Asegura Linde que el banco era solvente hasta 48 horas antes de su resolución.  Parece —esto lo digo yo, no el gobernador —que se hizo la autopsia al banco en vida». 
«Un banco no se cae de la noche a la mañana. ¿No cree usted que fallaron tanto el Banco de España como la CNMV?.

Very interesting, it can be read as a very documented non-fiction. The data provided by the author and the sources he has used are overwhelming. Private conversations between the characters uncover the hidden side of economic power and its miseries.
It is also possible to enjoy this book as a story of intrigue, with characters that refer to the best tradition of the genre. Let’s see the main protagonists.
– A legendary president who took the entity to the first world places in the solvency rankings. His death marked the beginning of the disaster.
– Two successive presidents who renounce their legacy and lead the bank towards indebtedness and speculation.
– A Mexican magnate who maneuvers to sink the Popular shares, and thus stay with him at a bargain price.
– A directive, author of police novels, that takes to the limit a conspiracy against the penultimate president to benefit his successor.
– An economy minister who, like those responsible for supervision, looks the other way while the company is wrecked, ruining the shareholders, until it is sold for one euro to Banco Santander.
And other characters that move between perplexity and ambition.

If we add a sharp portrait of how the financial sector has evolved in our country in recent decades, and a humor full of fine irony, we find a work that will please even those who prefer the literature of evasion.
Sad end to a Bank that, for many years, was the envy and admiration of the entire financial system, not only of Spanish entities, but also of many foreign entities. Many presumed, or rather presumed, to be customers, shareholders of this Bank, and employees also boasted about it and with great pride and a lot of reason.
Those who most boasted, are those who have lost most, unfortunately. Some, almost all the money invested, others, besides that, their job.
José García Abad, who is the first time I read, reviews the history of this Bank, which was born in 1926, becoming one of the most profitable in the world, and how, at the age of 91, it ends up in the hands of the Santander.
I have discovered how some people with responsibilities in the Bank acted in response to the actions of some “characters” also responsible. Also, the intervention, and the lack of intervention, of some people and organizations outside the Bank.

It would be too simple to explain, as the only cause of the decline and death of the Popular, the relay in the dome for reasons of greater cause and the rise to the control room of the Beatriz de Angel Ron Building, an applied manager, of good will, nor much better or much worse than so many others who inherit a responsibility in times of peace in any entity, but to whom, without the qualities and prestige of Valls, he had to assume in turbulent times. He did what he could, but it was not enough.
The crisis of the Popular has its origin, to a large extent, in a strategic decision of Luis Valls: to ensure independence at all costs.
For Luis Valls maintain independence also represents other connotations, to understand that the Popular was the marriage between Opus Dei and his person. Such a transcendent imperative, independence at all costs to perform such a high mission, metaphysical, made him make dangerous decisions at the end of his life.
The bank, I reiterate, rushed into the real estate market, taking risks I could not take.
What Martinsa-Fadesa was especially scandalous. The situation was impossible. Felix Revuelta, one of the most loyal shareholders, who lost 50 million euros with the bankruptcy and who was also a shareholder of Fadesa told me: “The profits of Fadesa, which gave us good dividends, did not even pay interest. If they could not pay the interest, how would they pay the nominal? How is it possible for a bank to lend you so much money? ”
Angel Ron’s biggest mistake was the purchase of the Bank Pastor, which was bankrupt camouflaged, for which the Popular did not want or could not receive public money as he got his eternal rival, the Sabadell, with the acquisition of the Savings Bank of the Mediterranean. No less than 5,248 million euros.
Another big mistake was not delivering the toxic real estate assets to Sareb, the bad bank of state control.
It ended up sinking the Popular the irruption of the Mexican Antonio del Valle and a group of compatriots who shot against the action of the bank, to control it at the cheapest possible price, which triggered a process that could not stop before losing all the capital invested .
Finally, Minister of Economy Luis de Guindos had his share of blame, which, mocking the independence of the Bank of Spain, made the autopsy of the Popular in life, which although had liquidity problems, due to the generated distrust, could have survived .
The bank -according to the governor of the Bank of Spain, Luis María Linde, in his appearance before the Congress of Deputies- “was solvent until 48 hours before his fall”. That is, until June 5, 2017.

The Popular began to fuck when Luis Valls fell ill with Parkinson’s. But the most tragic was the shareholders’ meeting, which he was to preside over in June 2004. Aware of the difficulties of the bank’s honorary president and chairman of the board, they had made things easier for him. He just had to say a short sentence, not beyond “Welcome. The general assembly of shareholders begins ». But on the way to the presidential table you notice disoriented, look at the ceiling. Actually, Luis Valls had made a masterful move in 2004, a pincer with his brother. They occupied two angles of a triangle, enough to control Angel Ron at all times. Luis is named president of the Shareholders’ Meeting; he places his brother Javier as president of the Board of Directors and Ángel Ron as president of the Executive Committee and the bank.
There were, of course, other people who thought they had merits to succeed Luis Valls. In the most active group of Opus Dei it was thought that the «natural successor» should be Francisco Aparicio.
Luis Valls, who had had a great influence in Franco’s time, supporting or conditioning the ministers of Opus, arrival of democracy and after verifying that the PSOE was not going to nationalize the bank, looks after the relationship with the left and the unions leaders invite to eat and mima financially, through the bank to support institutions and religious initiatives, but also political and social: the Deposit Bank.

Despite everything at the time of the illness and death of Valls, the Popular is healthy as an apple. But a bank can be screwed in a short time. In an industrial or service company, when things start to go wrong and erroneous or unfortunate decisions are made; or when a key person dies and another less bright one comes in, the company endures for a relatively long period.
In a bank the fall is relatively fast because it moves money very fast. In a bank the fall is relatively fast because it moves money very fast unlike what happens in a cement factory. And let’s not say an electric one that is like an elephant and it takes years to change course. A bank can be launched to grant real estate loans and gives them one hundred in a hundred million, sometimes a thousand in a thousand. On the asset side, quality can deteriorate rapidly unlike what happened when they made small commercial banking, commercial discount, 90-day loans, etc., a transaction in which probably no individual decision, however wrong, would upset the balance. But when they start giving loans to promoters and buying land, and they have a few large clients with more than 500 million risks each, the bank treads another ground.
The neighborhood bank collapses in its eagerness to cover more.

The shareholding crossed between the Popular and the Mexican Ve por Más, was a strange operation, because although the Popular takes control of 25 percent of the Mexican bank, there is no reciprocal participation in the Spanish one. , but the commitment of Del Valle to lead a small group of friends to acquire, individually, that they could leave when they wanted, a significant package of Popular capital.
That formula did not excite Ron, but he considered that the truly important thing, the transcendental thing, was to calibrate the character that proposed it and to venture his intentions. He had little doubt that Del Valle would try to control the bank. Actually, it was a propitious moment because the bank urged him to strengthen his own resources.
Accustomed to quick decisions, on June 10, 2013, the Board approved a capital increase and at Christmas the transaction was completed. The Mexican group would invest 450 million euros in the Popular, which represented 6.30 percent of the bank of which Del Valle is awarded 1.2 percent. And Popular gets 24.9 percent of the Mexican bank Ve por Más
A few months later, on April 7, 2014, Antonio del Valle was elected as a proprietary director. The guardians of the essences had not been able to prevent the walls from being opened to the horse of Troy. The enemy was inside.

We can count the powers of Opus, after the death of Luis Valls, in 12 percent of the capital: 9 through the Receivership and 3 through the European Investment Union, the hard core of Opus Banking.
All this said with a few caveats because, as I have already pointed out, the most important group of the Sindicatura is the employees not necessarily of Opus, although no one is unaware that belonging to the Work is a promising recommendation for their professional career.
Banks do not have an owner, but the Popular does: Opus Dei. The Mexican understands that Reyes Calderón is a good piece to capture, because apart from belonging to the Work he is the independent coordinating secretary that can force Ron out. And it is a woman, which is important in the new corporate climate.
As I said, in Spain, in general banks do not have an owner …
From the change of Allianz side, Angel Ron gives up. Luck was cast.
The support of the German company, I reiterate, was crucial, since it entered the Popular in 1988. It started with a 5 percent agreed-upon participation, which rose to about 10. It was then nine and a half, because when it reached 10 it had than to ask for permission from the Bank of Spain.
It had the largest shareholding, which entitled it to two directors: Vicente Tardío and the company itself, Allianz Sociedad Anónima Europea, embodied by Jan R. Carendi, an Argentine citizen of Swedish nationality. Then he reduced his participation to 3.45 by not going to all the extensions. Carendi had to cease as a counselor, remaining as the only representative of the German Vicente Tardío.
Allianz had joined the bank in the insurance business, when the pacts between both financial activities began to be generalized in Europe. In 1989, Popular and Allianz launched two companies: Eurovida (51 percent Allianz and 49 percent Popular) and Europensiones, in reverse: 51 percent of Popular and 49 percent of Allianz.
The German had stayed with a relatively small package, but Allianz was a lot of Allianz, a monster in Europe and in the world, so to count on his support was of the greatest importance to the conspirators.

What moves Angel Ron to cede the presidency despite having majority support? It is impossible to penetrate the intentions and mood of others, but at least two objective reasons can be ventured: The first and foremost, the change of side of the representative of Allianz, Vicente Tardío, and François Martín, general director of the insurance group of the French bank Crèdit Mutuel, that have represented until the moment, especially the first one, the great armoring that made difficult external aggressions.
On the other hand, it is possible that Ron assumed that he could not continue in front of Popular for another capital increase, in view of what has happened with the previous ones.
I have heard other theories: one of them indicates that the shareholders of the hard core see in the disapproving attitude of Reyes Calderón, member of Opus Dei, an order from the high command of the Prelature to oust Ron.
Angel Ron will have to pilot the transition period, between that tremendous December 1, 2016, after his resignation / dismissal, until February 20, 2017, when the Shareholders’ Meeting of shareholders officially approved his resignation and the appointment of Emilio Saracho to happen to him
During this transitory period of almost three months, in which the future president has no charge, there is a strange appearance of bicephalia between the still president and who was called to relieve him.
An agreement had been signed in which Saracho was obliged not to interview directors or employees without Ron’s permission, a commitment that ostentatiously violated.
Time is short. The crisis of the bank, which is acquiring soap opera characters, is every day in the media, sometimes on the front page and prime times. Result: 6,000 million euros have escaped in January.
Saracho has contributed to this by recklessly commenting that the action is overvalued, and that it must be lowered. The bad tongues comment that he thus fulfills the order of Antonio del Valle and company, for whom the action remains expensive for his purposes of taking over the bank for little money. But, as can be seen, when panic is generated it is not easy to control it.

The succession forecasts were faithfully fulfilled: Angel Ron, almost 13 years in charge of the bank, leaves the presidency after receiving a settlement of 254,000 euros. He was also guaranteed a life pension of 1.1 million euros per year, for which the bank provides a fund of 24.21 million. The counterpart is that Ron will not be able to work in any bank while he lives. This figure is called the “Non-competition Pact”. His salary as president was 1.47 million per year.
Ron says goodbye “with the satisfaction of his duty” and the pride of continuing “being independent”, without having received public aid. He is proud that “during the crisis we have dedicated ourselves to financing the real economy when colleagues did not do so, consolidating a leadership position in the business of companies”. He explains that “I have always tried to be coherent by putting the interests of the bank before my own and being faithful to the shareholders’ mandate and the legacy of the previous president”.
Ron acknowledges that the management of the bank in recent years had been complicated, as a result of the duality in the business of SMEs and the digestion of accumulated non-performing assets.
On the 23rd, El Confidencial, the vehicle chosen by the winning side as a recipient of privileged information, reported that the new president had asked the directors to place their position at their disposal to facilitate an almost total renewal of the Board.
The digital newspaper added: “Saracho believes that the current components of the Board of Directors have lost the credibility of investors for the management of the Popular, whose profits and share prices have sunk in recent years, to record historical red numbers of almost 3,500 million euros in 2016.
But, in addition, it believes that they have lost any legitimacy after having lost hundreds of millions of shareholders, which went to the three capital increases carried out since the end of 2012 ».
The character in question received the congratulations of both the Governor of the Bank of Spain, Luis María Linde, and the deputy governor, Fernando Restoy. And what was decisive: the support of the Minister of Economy, Luis de Guindos, who was his colleague in the business banking union and who cultivated a lasting friendship with him, paid for with dinners shared by both couples.
Nobody now presumes to have contributed to his signing, but we have little doubt that the decision was made by Mexican Antonio del Valle, although now he tries to deny it, and that the person who put it into practice was Reyes Calderón at his request, in his condition of independent coordinating counselor
She assured the directors of the Bank of Spain that there was consensus in the Council.
As often happens in these cases, the adopted decision is disguised by bringing other names to the fore, to which we have already referred. Del Valle and Calderón leaked that there were two people in the final dispute: Manuel Pizarro, supported by his close friend Francisco Aparicio and Emilio Saracho.
Saracho’s name was recommended to Antonio del Valle by Morgan’s man in Mexico and backed by bullfighter José Tomás and Borja Prado, friend of the bullfighter and a great fan of the Fiesta. Borja Prado organizes, first in Mexico and then in Spain, two runs for José Tomás, to which he invites Antonio del Valle and some of the businessmen who partnered with him to enter the Popular, where Borja had planned to enter .

The performance of Emilio Saracho led to the fall of the shares on the day of the board in April, by almost 10 percent, when they had risen so much to be named in the February. And he expelled Banco Popular, in the two months that passed from April to June, when the bank went to Santander, 14,251 million euros in deposits, of the 18,500 million that evaporated altogether throughout the painful agony.
Larena was appreciated by all the directors and by the managers, who appreciated his passion for straightening the bank’s accounts. One of his words, very sincere, shows his enthusiasm: “This is a bancazo”, it was very well received when he delivered it, but it turned out to be fatal when the disasters precipitated.
He did a good service to the entity during the semester that he carried out his duties, but he did not share chemistry with the new president. Saracho temporarily kept him in office, but in fact he had demoted him to the rank of CEO, giving the power of a CEO to Miguel Escrig, who, as I mentioned earlier, officially held the most modest post of Deputy CEO. President.
Saracho was presented to the meeting with the alarm that caused the apparent makeup of the accounts, which gave a loss of 3,485 million euros. The resignation of Larena, one week before the Board caused a fall of 10 percent in the Popular value.
On May 5, 2017, Emilio Saracho who has seen that so far this year the bank has lost 15 percent of their deposits and needs at least 5,000 million euros more capital, orders the sale to any price, within a maximum period of 30 days.
Ana Botín wanted to make clear that, at least in this, would not follow the aggressive food policy of his father, zampándose banks. A policy that, over time, turned a bank of provinces into the first in Europe. Now the growth did not touch.
Events are easy to prophesy when referring to the past, as economists often do. The most modest recognize that they had not properly weighted the Government factor. A crisis in the country’s sixth bank, more or less systemic, could not be resolved without government intervention.
Santander was the only one who had not swallowed anyone during the crisis, except Banesto, who was from the same house. And therefore he had all the ballots so that Luis de Guindos would call Ana Botín and suggest: “Hey Ana, why do not you take care of this matter? You are the only one who can fix it ».
Something in which Ana followed the father’s doctrine was that the government’s suggestions always had to be fulfilled.

Luis de Guindos reiterated before an interpellation of the socialist deputy Pedro Saura the explanations that he has been giving to justify the policy followed in this case. The minister assured that to drop the entity would have had a cost for Spain of about 36,000 million euros. That figure would be the debt that the Treasury should have issued so that the Deposit Guarantee Fund, which does not have resources of this amount, could guarantee all Banco Popular customers their savings of up to 100,000 euros.
The issue is that Banco Popular fell. Its 300,000 shareholders and their bondholders lost their investment. The first, the loss of shareholders, is painful and will have its impact on public confidence in the banking sector and obviously in its stock market, but it is logical because those who invest in equities know that it is variable and that they play at risk and good luck
In fact, in the much commented case of the Italian banks whose life was saved by their government, the shareholders lost everything, but not the bondholders.
The minister objected that its elimination, besides representing a loss of shareholders, including that of almost all employees, which has its implacable logic, as I said, also meant the elimination of a viable company, from a source productive generating wealth, employment and tax revenues for the State, as well as a reduction in competition in the sector.
All this, of course, if it is understood that, as the governor of the Banco de España assures, the Popular was a solvent entity. If it were not like that, it would serve to prolong the life of a company installed in the makeup of accounts and in the flight forward.
Luis de Guindos rushed to take for granted that the Popular was not viable, it was a zombie bank, an expression that had also used Saracho in petit committee, with which the Popular went from the death in life of the zombies to eternal break.
What the minister does not explain enough is why the fall precipitated, with the withdrawal of public accounts such as Treasury, Lotteries, and municipalities, autonomous communities etc. Nor why the Bank of Spain, which knew perfectly the evolution of the entity did not react in time because a bank does not fall in a week.
Yes, the minister washed his hands, letting König burn. Guindos called Ron to inform him of his final decision and he, on the verge of tears, says: “This, Minister, is a stab.”
Before, the minister had turned to do an operation with Bankia, which had its logic because this entity had what was lacking in the Popular: capital and lacked what adorned the Popular, be a bank, bank with a brilliant history.
It is difficult to explain non-decisions. Apparently Goirigolzarri (Goiri) thought that swallowing a bank of a dimension similar to his would be an indigestible dish. Some say that in Brussels they made the operation difficult, among other reasons because Bankia is a private bank but under public control.

The figures for the withdrawal of Banco Popular deposits provided by the Spanish Banking Association (AEB) are as foreseeable as they are scary and indicate the responsibilities of each one in the debacle.
The final figure shudders, but in a certain way it surprises that the stampede was not even greater. 18,552 million escaped between January and the resolution of June 2017, 14,000 attributable to Saracho. They fell 4,000 million in the first quarter; 5,000 in April; 5,000 in May; and another 5,000 in 3 days of June, after the statements of König to Reuter.
The escape began with the relevant event, which precedes the board for a week, followed the meeting, which barely stopped it; it resumes with the news of El Confidencial on May 12 and is barely contained. And when König says he’s watching the bank, there’s no stopping him.
The stampede did not reach the third of the deposits, which does not stop being a barbarity but we must consider the circumstances in which the bleeding took place: the internal struggles at the top of the bank and the abandonment of its CEO; the attitude of Saracho with the Confidential.

Mrs. König pointed to the bank when she declared “early warning” for the entity on May 31, 2017. The executive director of the Single Resolution Board of the Single Resolution Mechanism (MUR) told Reuters that she was following the Popular process with particular attention with a view to possible intervention. Then the shares plunged 17.9 percent and fell back to their historic low (0.5 euros).
The head of the German government is grateful that she has swallowed that the German banks are not supervised. It was not a coincidence that the limit of assets was placed at 35,000 million euros to supervise a bank. If it was done that way it was because there was no German box that exceeded that figure.
Elke looks sympathetically at the Deutsche Bank that everyone knows he’s made foxes. From a large window of the European Central Bank lounge in Frankfurt where a banquet of welcome to the bankers was held when the ECB began to be the top supervisor of all of them were the impressive twin towers of the Deutsche Bank headquarters.

There are experts who say that Emilio Saracho had as his objective, obviously not confessed, to take the Popular, at all costs, to Ana Botín’s domains, ignoring other proposals of interest. Naturally they can not prove it and they limit themselves to pointing out aspects that in a criminal trial would be considered circumstantial.
They allude to the supposed old and good relationship of Emilio Saracho with Ana Botín when he worked under his orders. The opposite species also runs. Some insist that Ana had a poor opinion of Emilio and others that this was the one who criticized to the point of complaining to Emilio Botín about having to put up with it.
In the end I came to the conclusion that Ana Botín and Emilio Saracho neither loved nor hated each other, that the relationship between them was neither good nor bad. It just did not exist.
The key is in the Lusick family, of long friendship with the Botín family. Investigate out there ». Certainly the relationship between both families is old and has led to joint ventures, but not always with a happy ending.
If such friendship moved Lusick to buy 3.5 percent of Popular’s capital, on the verge of bankruptcy, it is not understood that Ana Botín did not warn him: “Man, Andrónico, do not get involved in that.”
Actually Santander does not buy it for one euro, but for less than 2,000 million when the debt of that one is zeroed.
It is necessary to add the 7,000 million obtained from its capital increase and injected into the bank acquired on June 7, 2017. It should not be forgotten that, for the moment, Popular continues to be an independent bank, and therefore it must continue to comply with its capital ratios.
Popular software, which in any company can be amortized between 3 and 5 years, Santander will do it in one go. For the moment he has done the most urgent thing: he has sold the real estate portfolio of the Popular valued at 30,000 million to Blackstone, the largest real estate company in Spain, for 10 billion.
Nor can it delay the adjustment of personnel agreed with the unions. Starting with the ERE in the central services from where Popular and Santander staff will leave and the assimilation of some 500 employees of a good technological level will proceed.
A total of 1,100 workers will be dismissed. Once the integration and the technological transformation have been carried out, for which time is needed, the branches will be closed by closing the redundant offices in 2019.

On June 5 Popular requested an extraordinary line of liquidity to the Bank of Spain worth 9,500 million euros providing as guarantees “assets not eligible in the monetary policy operations of the European Central Bank”, which caused that they could only use 3,500 million of euros of those requested.
Popular understood that the breach of the liquidity ratio was no longer “provisional” and that “default has become significant for the purpose of assessing the bank’s infeasibility”.
The calculations of 4,000 million that Saracho’s team had made on that date soon rose to 6,000 million. Saracho encountered the problem is that Banco Popular had not conducted a study of their capital needs. I did not know what I needed so I handled intuitive amounts.
Everything is possible in the world of finance, but it is difficult to imagine that a bank with a stock market capitalization of 1,300 million could propose to the market an expansion of 4,000. It would be necessary to submit a closed and audited profit and loss account for this purpose and this is very easy for the auditors to admit.

The history of Banco Popular is a struggle between the independence plan of Luis Valls, enthusiastically and proudly supported by its Board of Directors, and the repeated attacks of colleagues.
One of the toughest battles took place in 1985, with the so-called Caso Popularinsa in front of the Banca March, led by Carlos of the same name, and the Hispano Americano, chaired by Claudio Boada, who had taken 25 percent of Popularinsa that controlled the Popular.
It was the first hostile takeover bid in the history of Spain, an operation that Luis Valls defined as “kidnapping and ransom payment.” Valls reacted with fury, not only against the March but also against the colleagues he understood had betrayed him by selling his shares to the Banca March without informing him.
Today this indignation would be surprising in the face of a logical and legal mercantile operation, but then a kind of unwritten sacred law governed: the banking status quo that, if persisted, would today be punished by the National Commission of Markets and Competition (CNMC) .
On November 7, 2003, when President Valls was ill, Mutua Madrileña took a stake in Popular of 3.82 percent. In reality, more than an attempt by the Mutual to control the Popular, it could be interpreted as an operation of this to take over the Mutual.
The relationship between both entities was old, historical, because both the Popular and the Mutual had a common trunk in Los Previsores del Porvenir, which was an insurance company rather than a bank. Gabriel Gancedo de Seras, vice president at the time of Banco Popular, had been president of the Mutua.
And his grandfather, Gabriel Gancedo Rodríguez, presided over the Banco Popular de los Previsores del Porvenir from 1931 until his death in 1933.
At that time Gabriel’s son, Eric Gancedo, shared the vice presidency of the Mutual with the post of bank counselor where he had succeeded his father Gabriel Gancedo de Seras, who was vice president of the same until December 2003.
Under the pressure of Javier Valls, the Mutual reduces its participation in the bank in April 2004 to 1 percent, valued at 110 million euros. With the money acquired from the sale of 2.28 percent of Popular, which provided 40 million euros of capital gains, it acquires 1.21 percent of Banco Santander, which entitled the Mutual to a position on the board from the Botín bank.
The press did not know the real causes of the cessation. He interpreted it as the announcement of a new era for a bank that dissociates itself from Opus Dei. However, Javier Valls was not a member of the Work.
It was said then with sharpness that “Opus Dei is a ten with ten between the sackcloth and the Remy Martin”, the celebrated cognac. Javier answered half of this assertion. Nothing of cilicio and much Remy Martin, between other alcoholic beverages of which it was a select consumer.
When they asked him if he was from Opus, he answered with bon vivant humor: «I am not a member of Opus Dei but of Opus Night». He was a good client of clubs and alternative places.

The Via Crucis del Popular:
«In 2012, the entity did not pass the resistance tests carried out by Oliver Wyman in the banking rescue process, in which capital needs were detected for just over 3.2 billion euros in the adverse scenario, necessities that the bank covered with a capital increase amounting to 2,500 million and other actions with the impact of own resources.
»However, two years later, in 2014, the entity approved the global evaluation carried out by the European Central Bank, which included an analysis of the quality of the assets, the AQR, and the performance of the stress test. Both in the base scenario and in the stressed one, an excess of capital of 206 basis points above the required minimum was identified, confirming that the bank was well capitalized.
»Likewise, the Popular passed the examination of the European Banking Authority in 2016, according to which its capital deteriorated to 6.6% in the adverse scenario, always above the 5.5% required. In May 2016, the bank carried out a new capital increase of 2,500 million, accompanied by the presentation of a business plan that foresees the restructuring of the workforce and the closing of branches.
»At that time, the provision for provisions required for the year amounted to 4,700 million euros, mainly for credit and damaged properties. As recognized by the entity itself in the issuance prospectus, this could lead to accounting losses of about 2,000 million euros and the temporary suspension of the dividend.
On February 3, 2017, this year, the outgoing president presented the accounts of the previous year, during which losses of almost 3,500 million euros had accumulated. However, the required capital requirements were still met and coverage of non-productive assets exceeded 52%, thanks to the expansion of provisions and the sale of doubtful loans.
»In addition, the entity made sure that these losses were foreseen and that they had been covered by the May capital increase and with own resources. At the end of February of this year, the general meeting of shareholders and the board of directors ratify and make effective the appointment of the new president. A little over a month later, on April 3, the Popular informs the National Securities Market Commission of the need to correct several aspects of its accounts, since its auditor has detected insufficiency in certain provisions.
»This causes a fall of 10.5% of the share and a reduction of its credit rating by the agencies Standard & Poor’s and DBRS, which also assign negative prospects.
In fifteen days, from March 31 to April 13, Popular shares lose a third of their market value. Thus, on April 21, Moody’s downgraded the entity’s senior debt rating to two steps, up to B1, and assigned it a negative outlook. A week later it also reviews the ratings of the mortgage bonds. On May 5, the Popular presents its results for the first quarter, recognizing losses of 137 million, derived from real estate write-downs.
»Just a week later, the bank announces that it is carrying out a sale process. That day a stock market drop of 11% occurs. At this juncture, Fitch also degrades the long-term rating of Popular, on May 19, to B, with a negative outlook.

From all this history different morals emerge, among which I highlight one that comes from Emilio Saracho, expressed to his closest collaborators: “The bankruptcy of the Popular presents a dilemma that is not of bankers, but of human beings. Who took the money from the bank in crisis? The professionals did it, the managers who had put 14,000 million in the bank and were forced to do so at the first alarm, as mandated by their protocols.
When the action fell the little ones were scared, but the little ones could be replaced by other small ones, but you could not replace those who had 100 or 200 million. Who kept their deposits until the last day? The usual ones. Who would take all their money? The usual ones. And they always pay the same ».
Certainly the “resolution” of Banco Popular has been decided in Brussels, but in community practice the Spanish Government could have solved the problem in another way. What made you decide to pass the dead to Mrs. König instead of proceeding like the Italian government? ”
«Do not you think that the Minister of Economy is supplanting the Bank of Spain without respecting its autonomy?».
«From the appearance of the governor of the Bank of Spain in the Congress of Deputies, it seems that his discrepancy with you is apparent. Linde assures that the bank was solvent up to 48 hours before its resolution. It seems – this is what I say, not the governor – that the autopsy was done on the bank in life ».
«A bank does not fall overnight. Do not you think that both the Bank of Spain and the CNMV failed?

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