Un Paso Por Delante De Wall Street — Peter Lynch / One Up On Wall Street: How To Use What You Already Know To Make Money In by Peter Lynch

Disfruté leerlo y aprendí mucho de él. Aunque el libro fue escrito hace más de 25 años, los fundamentos no deberían cambiar. Peter Lynch hizo un excelente trabajo explicando los conceptos básicos de invertir en el mercado de valores. Me gustó especialmente el punto que hace, que uno no tiene que ser profesional o incluso escuchar profesionales para tener éxito en el mercado. Según él, las probabilidades pueden estar a su favor, ya que puede tener una ventaja de su experiencia personal en cierto campo, o simplemente de su vida diaria. Los administradores de fondos profesionales, por otro lado, tienen demasiadas restricciones y límites que dificultan maximizar las ganancias. Además, puede identificar ganadores incluso antes de que una acción sea demasiado cara debido a sus recomendaciones por parte de los analistas.
Una de las cosas más importantes es tener una buena comprensión del negocio de la compañía en la que desea invertir. Como él dice, invertiría en pantimedias en lugar de satélites de comunicación, o en cadenas de hoteles que en fibra óptica. Cuanto más simple es el negocio, mejor es, porque esas compañías son quizás más fáciles de ejecutar y seguir. Según él, algunos de los atributos deseables pueden ser que suena aburrido o incluso mejor, ridículo o tiene algo de deprimente al respecto. Solo para ser ridículo al respecto. Si ese es el caso, es posible que muchos analistas de acciones no lo sigan. Otros atributos que pueden ser de particular interés son los siguientes: es un spin-off; las instituciones no lo poseen, y los analistas no lo siguen, tiene un nicho, la gente tiene que seguir comprándolo, los de adentro son compradores o la compañía está comprando acciones. Creo que hay mucha sabiduría allí mismo.
Igualmente interesante es el capítulo sobre acciones para evitar. Evitaría a uno que esté más caliente en la industria más popular o promocionado como la próxima gran cosa o aquellos susurrados en sus oídos. Usualmente no funcionan. Sus ejemplos e ilustraciones están un poco desactualizados debido a la hora en que el libro fue originalmente escrito, pero los puntos están bien dirigidos.
Luego continúa diciendo que es importante clasificar a la empresa que seleccionó en una de las siguientes seis categorías generales: productores lentos, incondicionales, productores rápidos, cíclicos, activos y cambio de tendencia. No solo le permitiría establecer sus expectativas, sino que también le ayudaría a tomar decisiones a lo largo del camino marcando a otras compañías en la misma categoría. El segundo paso después de elegir una empresa es verificar los fundamentos de la empresa, como las ganancias, el flujo de caja y la verificación de hechos de la historia. También describió en detalle cómo aprovechar al máximo los informes anuales de la compañía.
Este libro tiene una gran cantidad de información valiosa que se presenta con sencillez y humor. Lo que me gustó de Peter Lynch es que destaca su error, no sus éxitos. Supongo que es un incondicional de la industria; él no necesita batir sus propios tambores. Yo recomendaría este libro altamente. Es un clásico.

Este libro de Peter Lynch es una obra trascendental de la literatura sobre bolsa debido a los modelos conceptuales que aporta y las realidades sobre el mundo de la gestión de activos que esclarece. Es cierto que al ser el mercado español un mercado menos amplio que el americano y al depender en mayor medida de la financiación bancaria y menos de las aportaciones de capital social, no es tan fácil encontrar “ten-baggers” como lo era en la época en que Lynch estaba activo. Aun así, siguen estando vigentes la ventaja del inversor individual frente a las instituciones, la gran variabilidad a lo largo de un mismo año en la cotización de las grandes compañías (sin que nada relevante cambie en su valor intrínseco) y el modelo de clasificación de las acciones en función del equity story. Además, Lynch ofrece consejos de finanzas personales, gestión del riesgo, composición de cartera, relación con el broker, nos detalla los puntos a comprobar en función del tipo de compañía que estemos analizando y nos da su opinión sobre otros temas anexos a la inversión en bolsa como los derivados y las ventas en corto.
En definitiva, un libro muy recomendable tanto para el inversor principiante como para el avanzado, escrito en un tono cordial y desenfadado por uno de los más grandes de la historia de la gestión de inversiones que, casi seguro, será de utilidad a todo el que lo lea con una mente libre de prejuicios.

Siempre he creído que los inversores deben ignorar las subidas y bajadas del mercado.
1) no permita que el ruido arruine una buena cartera; 2) no permita que el ruido arruine unas buenas vacaciones; y 3) nunca viaje al extranjero si va corto de dinero en efectivo.
A pesar de todos los crashes, depresiones, guerras, recesiones, de las diez presidencias y de los numerosos cambios de longitud de las faldas, las acciones en general han dado un rendimiento quince veces superior al de los bonos corporativos, ¡y más de treinta veces superior al de las letras del Tesoro!
Hay una explicación lógica para todo esto. En bolsa el crecimiento de la empresa va a tu favor. Eres socio de un negocio próspero y en expansión. En los bonos, no eres otra cosa que la vía más rápida para obtener dinero en efectivo. Cuando prestas dinero a alguien, lo máximo que puedes esperar es que te lo devuelva, con intereses.
Se deben tener en cuenta estos consejos:
-No sobrevalore la competencia o la sabiduría de los profesionales.
-Aproveche lo que ya sabe.
-Busque oportunidades que no han sido aún descubiertas o certificadas por Wall Street (empresas que están «fuera del alcance del radar»).
-Invierta en una casa antes que en acciones.
-Invierta en empresas, no en la bolsa.
-Ignore las fluctuaciones a corto plazo.
-Se pueden conseguir grandes beneficios con las acciones.
-Se pueden tener grandes pérdidas con las acciones.
-Es inútil tratar de predecir la evolución de la economía.
-Es inútil tratar de predecir la dirección que tomará la bolsa a corto plazo.
-El rendimiento a largo plazo de las acciones es relativamente predecible y muy superior al rendimiento a largo plazo de los bonos.
-Seguir a una empresa que tenemos en cartera es como jugar una mano interminable al stud poker.
-Las acciones no son para todo el mundo, ni para todos los momentos de la vida de una persona.
-Cualquier persona conoce por experiencia directa empresas o productos locales interesantes años antes que los profesionales.
-Contar con una ventaja ayuda a ganar dinero en la bolsa.
-En la bolsa, una en mano vale más que ciento volando.
-Comprenda la naturaleza de las empresas que tiene en cartera y las razones específicas para tenerlas. («¡Es que va para arriba!» no es un argumento válido).
-Clasificar las acciones por categorías le permitirá comprender mejor qué se puede esperar de ellas.
-Las grandes empresas experimentan movimientos pequeños; las empresas pequeñas experimentan grandes movimientos.
-Tenga en cuenta el tamaño de una empresa si espera que esta mejore sus beneficios por un producto en concreto.
-Busque empresas pequeñas que ya sean rentables y hayan demostrado su capacidad para reproducir su modelo.
-Desconfíe de empresas que ofrecen tasas de crecimiento anual de entre el 50 y el 100 por ciento.
-Evite las acciones de moda en sectores de moda.
-Desconfíe de las diversificaciones, pues por regla general son diempeoraciones.
-Las apuestas arriesgadas casi nunca salen bien.
-Es preferible perderse los primeros movimientos de una acción y esperar a ver si los planes de la empresa dan resultado.
-Los trabajadores obtienen información increíblemente valiosa que puede tardar meses o incluso años en llegar a los profesionales.
-Separe cualquier consejo relacionado con valores del consejero, por más que este sea muy listo, muy rico y que su última recomendación cotizara al alza.
-La compra de acciones de una empresa por parte de sus propios empleados es una buena señal, especialmente si lo hacen varios de forma simultánea.
-Dedique al menos una hora a la semana a estudiar inversiones. Sumar los dividendos cobrados y sacar la cuenta de sus propias ganancias y pérdidas no cuenta.
-Sea paciente. Las cosas ocurren cuando menos se espera.
-Es peligroso e ilusorio comprar acciones únicamente sobre la base del valor contable declarado. Lo que cuenta es el valor real.
-Si tiene dudas, déjelo para más adelante.
Por último, el diseño de una cartera puede cambiar en función de la edad del inversor. Los más jóvenes, con toda una vida de ingresos por delante, pueden permitirse el lujo de asumir más riesgos en busca de 10-baggers, a diferencia de los de mayor edad, que viven de los resultados de sus inversiones. Por otro lado, los jóvenes disponen de más tiempo para experimentar y cometer errores antes de dar con esas inversiones que marcan la carrera de un inversor. Las circunstancias varían tanto de una persona a otra que cualquier análisis ulterior sobre este tema deberá llevarlo a cabo cada uno.

I enjoyed reading it and learned a great deal from it. Although the book was written over 25 years ago, the fundamentals should not change. Peter Lynch did an excellent job of explaining the basics of investing in stock market. I particularly liked the point he makes, that one does not have to a professional or even listen to pros to be successful in the market. According to him, odds may be in your favor, because you may have an edge from your personal experience in a certain field, or simply from your daily life. Professional fund managers, on the other hand, have too many restrictions and limits which make it difficult to maximize the gains. Furthermore, you can identify winners even before a stock gets overpriced because of its recommendations by analysts.
One of the most important things is to have a good understanding of the business of the company that you want to invest in. As he puts it, he would invest in pantyhose rather than communication satellites, or in motel chains than in fiber optics. The simpler the business, better it is, because those companies are perhaps easier to run and follow. According to him, some of the desirable attributes may be that it sounds dull or even better, ridiculous or has something depressing about it. Just to be ridiculous about it. If that is the case, the chances are that many stock analysts may not be following. Other attributes that can be of particular interest are following: it’s a spin-off; institutions don’t own it, and analysts don’t follow it, it has got a niche, people have to keep buying it, insiders are buyers, or the company is buying back shares. I think there is a lot of wisdom right there.
Equally interesting is the chapter on stocks to avoid. He would avoid one that is hottest in the hottest industry or touted as the next big thing or those whispered in your ears. They usually don’t pan out. His examples and illustrations are bit outdated because of the time the book was originally written, but the points are well driven.
Then he goes on say that it is important to classify the company that you have picked in one of the following six general categories: slow growers, stalwarts, fast grower, cyclical, assets play and turnaround. It would not only allow you to set your expectations, but also help you to make decisions along the way by bench marking other companies in the same category. The second step after picking a company is to check the company fundamentals such as, earnings, cash flow and fact-checking the story. He also described in detail how to get most out of company’s annual reports.
This book has a wealth of valuable information that is presented with simplicity and humor. The thing I liked about Peter Lynch is that he highlights his mistake, not his successes. I guess being a stalwart of the industry; he does not need to beat his own drums. I would recommend this book highly. It’s a classic.

This book by Peter Lynch is a transcendental work of literature on the stock market due to the conceptual models it provides and the realities about the world of asset management that sheds light on. It is true that since the Spanish market is a less broad market than the American market and because it depends more on bank financing and less on social capital contributions, it is not as easy to find “ten-baggers” as it was at the time. in which Lynch was active. Even so, the advantage of the individual investor vis-à-vis the institutions, the great variability over the same year in the price of the large companies (without anything relevant changing in their intrinsic value) and the classification model of the actions based on the equity story. In addition, Lynch offers advice on personal finance, risk management, portfolio composition, relationship with the broker, details the points to check depending on the type of company we are analyzing and gives us your opinion on other issues related to investment in stock market as derivatives and short sales.
In short, a highly recommended book for both beginner and advanced investors, written in a cordial and casual tone by one of the largest in the history of investment management, which will almost certainly be useful to anyone who Read it with a mind free of prejudices.

I have always believed that investors should ignore the ups and downs of the market.
1) Do not let noise ruin a good portfolio; 2) Do not let noise ruin a good vacation; and 3) never travel abroad if you are short of cash.
Despite all the crashes, depressions, wars, recessions, the ten presidencies and the numerous changes in the length of the skirts, the actions in general have yielded a return fifteen times higher than the corporate bonds, and more than thirty times higher than the Treasury bills!
There is a logical explanation for all this. In the stock market the growth of the company is in your favor. You are a partner in a prosperous and expanding business. In bonuses, you are nothing other than the quickest way to get cash. When you lend money to someone, the most you can expect is to return it to you, with interest.
These tips should be taken into account:
-Do not overestimate the competence or wisdom of professionals.
-Attake what you already know.
– Look for opportunities that have not yet been discovered or certified by Wall Street (companies that are “out of radar range”).
-Invest in a house before in stocks.
-Invest in companies, not in the stock market.
-Ignore short-term fluctuations.
-Great benefits can be achieved with the actions.
-You can have big losses with the actions.
-It is useless to try to predict the evolution of the economy.
-It is useless to try to predict the direction the stock market will take in the short term.
-The long-term yield of the shares is relatively predictable and far superior to the long-term yield of the bonds.
-Following a company that we have in our portfolio is like playing an endless hand to stud poker.
-The actions are not for everyone, nor for all the moments of a person’s life.
-Any person knows by direct experience companies or interesting local products years before the professionals.
– Having an advantage helps you make money in the stock market.
-In the bag, one in the hand is worth more than a hundred flying.
-Know the nature of the companies you have in your portfolio and the specific reasons for having them. (“It’s going up!” Is not a valid argument).
-Classifying actions by categories will allow you to better understand what can be expected of them.
-Great companies experience small movements; Small companies experience large movements.
-Take into account the size of a company if you expect it to improve its benefits for a particular product.
– Look for small companies that are already profitable and have demonstrated their ability to reproduce their model.
– Beware of companies that offer annual growth rates of between 50 and 100 percent.
-Avoid fashionable actions in fashion sectors.
– Beware of diversification, because as a rule they are diempeoraciones.
– The risky bets almost never go well.
– It is preferable to miss the first movements of an action and wait to see if the plans of the company give results.
-Workers get incredibly valuable information that can take months or even years to reach professionals.
-Separate any advice related to the director’s values, even if he is very smart, very rich and that his last recommendation is listed on the upside.
-The purchase of shares of a company by their own employees is a good sign, especially if they do several simultaneously.
-Dice at least one hour a week to study investments. Adding the dividends collected and taking account of your own profits and losses does not count.
-Be patient. Things happen when you least expect it.
-It is dangerous and illusory to buy shares only on the basis of the declared book value. What counts is the real value.
-If you have doubts, leave it for later.
Finally, the design of a portfolio can change depending on the age of the investor. The youngest, with a lifetime of income ahead, can afford to take more risks in search of 10-baggers, unlike the older, who live on the results of their investments. On the other hand, young people have more time to experiment and make mistakes before they find those investments that mark the career of an investor. Circumstances vary so much from one person to another that any further analysis on this subject should be carried out by each person.

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