El Gobierno Es El Problema — Jorge Valín / Government Is The Problem by Jorge Valín (spanish book edition)

El libro es ameno, se lee bien, tiene mucha información y, evidentemente trata la economía desde el pundo de vista liberal. Hasta ahí bien, el problema es que es demasiado sesgado, el autor no siempre apoya sus opiniones en hechos, y demasiadas veces las opiniones son demasiado duras. En mi modesta opinión, cuanto más dura sea la opinión mejor fundada debe estar, y no es el caso. Le faltan fundamentos y le sobran opiniones, para bien debería analizar mejor los fallos del mercado, y cómo podrían superarse aplicándose una política liberal, todo eso queda en el aire.
Algo ocurrió en la llamada “revolución neolítica” que propicio la aparición del Estado. Los antropólogos no saben en concreto qué pudo ser, aunque le han dado un nombre: “la desgracia primigenia”. Efectivamente algo malo tuvo que ocurrir que propició la radical escisión social en dos clases- o tal vez sea más adecuado hablar de “estamentos”- de hombres: por un lado los que mandan, los que viven del tributo y del Presupuesto y que forman eso que llamamos “Estado”; por otro, los que obedecen, los que pagan esos tributos, los que viven de su trabajo y que constituyen eso que llamamos Pueblo o súbditos.
La “desgracia primigenia”: un hecho luctuoso que impelió a los hombres a abandonar su libertad natural y su humanidad. El hombre es un-ser-para-la-libertad, y en el momento en que renuncia a ella, renuncia también a su humanidad. Y sabemos, por E. de la Boétie y Pierre Clastres que toda sociedad escindida es una sociedad desgraciada, y que donde empieza el territorio del Estado termina el territorio de la Libertad.
Este libro no trata de indagar sobre el origen de la escisión social, sobre cuál pudo ser esa desgracia primigenia que alumbró al Estado, al “monstruo más frío de todos los monstruos fríos, que miente fríamente cuando dice ser el Pueblo y que todo lo que tiene es robado” (Nietzsche). Se limita a dar una visión de las consecuencias de esa escisión, las consecuencias que para las sociedades humanas se derivan de “tener Estado”: formación de una casta privilegiada que tiene el monopolio legislativo y el monopolio de la violencia, atenta únicamente a sus intereses obviando los del Pueblo; intromisión aplastante en la vida del súbdito; impuestos exorbitantes; confluencia de los poderosos estatales con los poderosos económicos en perjuicio de la nación; utilización del monopolio legislativo, del “Derecho del Estado” -al que para mayor hipocresía llaman “Estado de derecho”- en provecho propio de los que fabrican ese “derecho”; imposibilidad de la democracia, o, simplemente, guerras entre Estados que causan millones de muertos (entre los súbditos, normalmente; pocos o ninguno entre los que militan en el Estado)
No es este libro, por tanto un “discurso político” en el sentido de tener una determinada orientación política, sino un discurso sobre lo político, es decir sobre la relación política que se establece entre los hombres y que, hoy por hoy, mientras subsista el Estado, es una relación de dominación de unos hombres sobre otros.

Independientemente de nuestra orientacion politica, no podemos obviar que el Gobierno, del color que sea, no es el mejor modo de arreglar los problemas, si es que no ha contribuido directamente a su creacion o es parte interesada para que estos problemas no desaparezcan.
Jorge Valin hace un resumen del ideario liberal, desgranandolo en temas que, tradicionalmente, todos nos planteamos que no pueden existir o funcionar correctamente sin el Gobierno. Valin demuestra no solo que el Gobierno no es la solucion, sino que es parte del problema en un libro que se puede leer tanto de fotma lineal como por capitulos, e incluye claros puntos resumen al final de cada uno de ellos.
Especialmente recomendable el final, donde apunta las bases del cambio de mentalidad que debemos hacer para olvidarnos del Gobierno, que solo trabaja para justificarse a si mismo, y no es otro que darnos cuenta de que una alternativa es posible y de que debemos, con valentia, tomar las riendas y responsabilidad de nuestras propias vidas en lugar de dejar que otros tomen decisiones por nosotros mismos, para seguir enriqueciendose y acumulando poder a nuestra costa.

¿Para qué necesitamos al Gobierno? Ah, el Gobierno nos da estabilidad y seguridad mientras convivimos en sociedad. Nos asegura bienes, servicios y derechos que otros serían incapaces de establecer y hacer cumplir. Nos trae prosperidad y nos libra de las personas y organizaciones que intentan abusar de nosotros, los ciudadanos. El Gobierno, pese a los males que pueda tener nos protege.
¿Para qué necesitamos al Gobierno? Ah, el Gobierno nos da estabilidad y seguridad mientras convivimos en sociedad. Nos asegura bienes, servicios y derechos que otros serían incapaces de establecer y hacer cumplir. Nos trae prosperidad y nos libra de las personas y organizaciones que intentan abusar de nosotros, los ciudadanos. El Gobierno, pese a los males que pueda tener nos protege.
Todo lo que hace y quiere el Gobierno ahora es democrático. La soberanía del Pueblo ha pasado a la soberanía del propio Poder. Y así, hemos visto degenerar la democracia en una Oclocracia.
Según Aristóteles, la oclocracia era el Gobierno de la muchedumbre, el Gobierno que se guía por las emociones y el odio en lugar de por el sentido común, la convivencia o racionalidad. Es decir, para Aristóteles la oclocracia era lo que ahora nosotros llamamos populismo, o el Gobierno que busca intereses particulares a través de las emociones.
La locura del Estado del Bienestar, o de subvencionarlo todo, nos ha llevado a que incluso la industria del porno en EE.UU. pidiera un rescate. La gente está pagando por medio de la coerción todo aquello por lo que no apuesta de forma voluntaria.

Cada español debe al Gobierno unos 17.400 euros en concepto de deuda. Esto significa que cada familia tiene comprometido con el Estado, sin que les hayan preguntado, alrededor de 47.000 euros. Dinero que pagaremos nosotros, nuestros hijos y nietos a través de futuros impuestos.
Las decisiones de los burócratas son totalmente irresponsables. Si hacen una ley que perjudica la economía y hace cerrar centenares de empresas, el político seguirá en su puesto. Si el desempleo del país aumenta convirtiéndose en el campeón del paro europeo, el ministro de turno seguirá en su sitio.
Los políticos no asumen su culpa siquiera cuando tienen procesos judiciales en marcha. A finales de 2012 el alcalde de una gran ciudad fue acusado de cobrar comisiones urbanísticas ilegales entre otros delitos. En su primera comparecencia solo dijo que ¡era un ataque contra la ciudad! Si el alto directivo de una empresa privada es acusado por la justicia pocas veces veremos que tenga la desfachatez de aseverar que en realidad es un complot contra la firma que preside. Simplemente aceptará la culpa y callará.
Un cargo público lo ha de ostentar una persona con vocación. Es como el oficio de clérigo. Nadie se hace misionario o párroco de un pueblecito para enriquecerse, sino para ayudar. De hecho, la figura del político profesional tiene poco tiempo.

Además el Estado Nación ya no es suficiente y vamos al Gobierno Total. Ahora nos dan las órdenes desde Alemania y Maastricht. Son políticos a los que ni hemos votado ni conocemos, pero deciden sobre nuestra economía, política y vidas gastándose cantidades ingentes de nuestro dinero en sus proyectos personales y delirios de grandeza. De hecho, la Unión Europea tenía un presupuesto de 142.000 millones de euros para 2011 según sus propias fuentes, lo que representa algo más del 1 por ciento del PIB continental. Eso significa que cada familia europea pagó ese año para mantener al monstruo burocrático entre 650 y 850 euros. Y el presupuesto de la UE crece cada año.
Más allá incluso, los Gobiernos se unen para hacer políticas mundiales que nos involucran y no lo sabemos. Esta tendencia al nuevo súper Gobierno solo nos deja como piezas de una gran maquinaria que solo tiene el objetivo de crear una súper casta de privilegiados. Hemos pasado de una democracia a una aristocracia global.

La economía privada se caracteriza por su dinamismo. Los procesos de información del mercado son muy rápidos. Si una empresa, o el producto que vende no cuajan, la empresa o lo que produce desaparecen rápidamente. Es un sistema de eficiencia continuo que se basa en la muy simple ley del mercado: prueba–error. ¿Pero qué ocurre cuando este sistema desaparece y un servicio lo ofrece un monopolio burocratizando las libres decisiones de la sociedad?
Entonces la gente no tiene la capacidad de elegir y se ve como un cliente cautivo del sistema.
A esto se suma la poca «orientación al cliente» (o ciudadano) que es intrínseco en el Gobierno. Una gran empresa privada también necesita de burocracia para vivir, de lo contrario se ahogaría en su caos, pero nunca intentan traspasar los costes de este sistema organizativo al cliente. La poca orientación al ciudadano de la administración hace que transfiera los costes de su estructura al usuario. Mil formularios que llenar, varios días para pedir un simple sello, movilización de un lugar a otro de la administración para una licencia… Es una desvinculación absoluta del buen servicio.

Sabe cuál es la principal función de un Gobierno? Recaudar impuestos. Más que nada porque vive de eso. Si una empresa no consigue beneficios, cierra. Sin embargo, el Gobierno es totalmente incapaz de recaudar el suficiente dinero para su financiación y ha de recurrir a métodos oscuros y poco transparentes para el ciudadano como son la emisión de deuda. Según diferentes organismos, España tiene entre un 20 y 25 por ciento de economía sumergida. Pero los burócratas son incapaces de controlarla, luego emiten más deuda que pagaremos en el futuro.
¿Por qué es ineficiente el Gobierno?
1-Su sistema de gestión es ineficaz trasladando costes a la economía privada
2-No se basa en el esquema básico de llegar al beneficio, esto es, a la excelencia de la gestión. Más bien al revés. Tiene más incentivos para gastar que para ganar.
3-No es responsable del dinero que maneja y lo usará en la satisfacción de proyectos personales, compra de votos y reforzar alianzas con lobbies.
4-Su gestión es tan nefasta que ni siquiera sabe hacer bien su principal tarea.

Si el Gobierno sube el impuesto a los ricos no es por una cuestión de justicia social por más que lo «vendan» así. Simplemente es porque necesita el dinero para sus proyectos corporativistas. Al ver que no pueden recaudar lo esperado entonces suele entrar el Plan B en marcha. Esto es: subir impuestos al resto de ciudadanos para obtener el dinero que habían pensado.
Eso sí, para el bien de todos otra vez. Y los políticos siempre usarán el grito de «subamos los impuestos a los que más tienen» para acabar subiéndolos a las clases medias y pobres, que como ve, es la medida más eficiente para los intereses del Gobierno.
Las subidas y creación de impuestos siempre empiezan igual. Al principio solo afectan a los ricos y con el tiempo se amplían al resto de la población porque ningún Gobierno puede vivir de «los ricos».
Concluiremos diciendo que, según la falacia del Nirvana:
1-No hay soluciones políticamente fáciles a problemas socialmente complejos.
2-Las prohibiciones que van contra el espíritu humano de Vida, Libertad y Propiedad, solo generan desastres sociales.
3-El uso de la lucha de clases —como penalizar a los ricos— solo generan tensión y crean un efecto boomerang que acaba pagando el resto de la sociedad.
4-No hay soluciones perfectas a situaciones colectivas porque la sociedad somos diversidad; por más que lo odie el Gobierno. Las soluciones perfectas solo son un delirio de la estupidez humana. Mientras el hombre quiera mantener su personalidad y diversidad, con el uso de la fuerza no haremos un mundo mejor. Pero no querría dar ideas porque la próxima medida sería la lobotomización.

1-Las regulaciones de los bancos centrales limitan una variada y libre cartera reduciendo la flexibilidad de la banca ante situaciones adversas siendo, muchas veces, incapaces de maniobrar ante shocks no previstos.
2-Los bancos centrales, forzando impuestos implícitos reducen los beneficios bancarios, y por tanto, reducen las plusvalías o dividendos para los accionistas así como provocan un encarecimiento de los productos y servicios destinados al consumidor final.
3-La creciente regulación crea un evidente riesgo moral (moral hazard) anteponiendo los beneficios del banco central al del sector bancario y al del usuario final. Además, el riesgo moral es también discrecional ya que muchas veces parece que las directivas o leyes del banco central no tienen la misma fuerza para bancos pequeños o grandes, teniendo estos últimos más libertades que los primeros en la aplicación de tales leyes.
La experiencia nos enseña que un banco central muy lejos de estabilizar la economía sólo genera distorsiones, altos costes y pérdida de libertad y calidad debilitando la innovación financiera y las enormes posibilidades de la banca y del mercado.
Pero no solo suponen un riesgo, sino que también son un fuerte gasto para el ciudadano. Los desproporcionados costes de los bancos centrales sólo drenan dinero de la economía privada no aportando ningún beneficio directo ni indirecto a ésta, como proyectos, estudios, burocracia… De hecho, el BCE se gasta cada año más de 440 millones de euros en gastos administrativos (sin contar el coste del nuevo edificio que ahora veremos). Eso supone una capitalización por empleado de casi 170.000 euros al año.

1-Usted no puede crear prosperidad desalentando el ahorro.
2-Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3-Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4-Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5-Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6-Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7-Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8-Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9-Usted no puede formar el carácter y el valor de un hombre quitándole su independencia, libertad e iniciativa.
10-Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos, lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.
Sin duda son valores más conformes a la humanidad intrínseca del hombre que no los que impulsa la fría y tortuosa maquinaria del Gobierno.

Una sociedad y economía sanas simplemente son aquellas libres de agresiones externas. Aquellas donde la comunidad lo decide todo sobre sí misma y da suficiente espacio al individuo como para expandir su potencial para mejorar su vida y la de los demás mediante el voluntarismo.
En una sociedad verdaderamente libre, no importa quién sea el presidente de la nación, ni lo que decidiesen desde Alemania o Maastricht, ni el partido que saliese vencedor en las elecciones, ni los grupos de presión casados con el Gobierno. No tendría ni que votar, ni prestar atención a los absurdos debates televisivos donde cada uno intenta gritar más que su oponente para tener más razón. Podríamos ignorar los molestos anuncios de las campañas electorales. Su vida no dependería del capricho de políticos que le pueden hacer perder su negocio, trabajo, obligar a pagar más impuestos, hacer colas más largas en el médico o someterle a un sistema judicial obsoleto y que solo premia al que tiene Poder y es laxo con el delincuente y el criminal.
Conseguir una utopía así no es fácil. Se requiere de la lucha diaria por su libertad. Es necesario combatir cada día el mal y la tiranía de las buenas intenciones impuestas. Es un activismo diario y personal. Es un esfuerzo titánico en realidad, porque el peor enemigo de la libertad es la indiferencia del ciudadano. Por esta razón, como ya hemos visto, nos hemos desplazado de la libertad a la oclocracia, al Gobierno de la indiferencia, los grupos de presión e intereses de los políticos. Nos hemos dejado demasiado. Como dijo Thomas Jefferson:
«Los hombres mediocres prefieren la calma del despotismo al mar tempestuoso de la Libertad».

Si una empresa impone altos precios a sus productos, ofrece un mal servicio o nos trata mal, no la intentamos quemar, ni saboteamos sus cadenas de montaje, ni organizamos manifestaciones en sus puertas para que sea más humilde con nosotros; simplemente le dejamos de comprar. Así es como actúa una sociedad voluntaria y sostenible, evitando siempre el inicio de la violencia. Mostramos nuestro rechazo ante ella mediante la indiferencia y apostando por otros productos o servicios mejores en la competencia. Y de esta forma, el mal comportamiento acaba teniendo su justo castigo. La obesidad mórbida del Gobierno, su afán recaudatorio y obsesión por controlar nuestras vidas seguirá el mismo destino si le damos la espalda.
Con la crisis hemos visto como todos los gobiernos solo han presionado a los ciudadanos y empresas para llenar las arcas del aparato burocrático. El primer objetivo de todos los países en crisis no es reactivar la economía, aumentar el bienestar de las personas ni hacer una situación mejor, sino pagar la deuda que ellos mismos han creado. Antes, a esto, se le llamaba tiranía.
El Gobierno es el problema. Y la única solución es hacerlo tan pequeño que ni se vea, ni se oiga, ni se note. Y eso no se consigue confiando en políticos, programas gubernamentales o presionando sobre el propio Gobierno para que se haga el mismo más pequeño. Eso solo nos mantendrá engañados. El primero y último que puede acabar con esta situación de injusticia es usted dando la espalda a la maldad. No la alimente más.

The book is entertaining, it reads well, it has a lot of information and obviously it deals with the economy from the liberal point of view. So far, the problem is that it is too biased, the author does not always support his opinions in deeds, and too often the opinions are too harsh. In my modest opinion, the harder the better informed opinion should be, and that is not the case. He lacks foundations and he has many opinions, for better he should analyze better the failures of the market, and how they could be overcome by applying a liberal policy, all that remains in the air.
Something happened in the so-called “Neolithic revolution” that favored the emergence of the State. Anthropologists do not know in detail what it could be, although they have given it a name: “the primal misfortune”. Indeed something bad had to happen that led to the radical social split in two classes – or perhaps it is more appropriate to speak of “estates” – of men: on the one hand those who rule, those who live on tribute and Budget and who form that that we call “State”; on the other, those who obey, those who pay those taxes, those who live off their work and who constitute what we call people or subjects.
The “primal misfortune”: a sad fact that impelled men to abandon their natural freedom and humanity. Man is un-being-for-freedom, and the moment he renounces it, he also renounces his humanity. And we know, from E. de la Boétie and Pierre Clastres that every splinter society is a miserable society, and that where the territory of the State begins, the territory of Freedom ends.
This book does not try to inquire about the origin of the social split, about what could be that primal misfortune that gave birth to the State, to the “coldest monster of all cold monsters, that coldly lies when it claims to be the People and that everything that has is stolen “(Nietzsche). It limits itself to giving a vision of the consequences of this split, the consequences that for human societies derive from “having a State”: formation of a privileged caste that has a legislative monopoly and a monopoly of violence, attentive only to their interests obviating those of the People; overwhelming meddling in the life of the subject; exorbitant taxes; confluence of the powerful state with the powerful economic to the detriment of the nation; the use of the legislative monopoly, of the “Right of the State” -which, for greater hypocrisy, they call “State of right” – for the benefit of those who manufacture this “right”; impossibility of democracy, or, simply, wars between states that cause millions of deaths (among the subjects, normally, few or none among those who work in the State)
This book is not, therefore, a “political discourse” in the sense of having a certain political orientation, but a discourse on the political, that is, on the political relationship that is established between men and that, today, as long as it subsists the State is a relationship of domination of some men over others.

Regardless of our political orientation, we can not ignore that the government, of whatever color, is not the best way to fix problems, if it has not directly contributed to its creation or is an interested party so that these problems do not disappear.
Jorge Valin summarizes the liberal ideology, breaking it down into issues that, traditionally, we all consider that can not exist or function properly without the Government. Valin demonstrates not only that the government is not the solution, but that it is part of the problem in a book that can be read both in linear terms and in chapters, and includes clear summary points at the end of each one of them.
Especially recommendable the end, where points the bases of the change of mentality that we must do to forget the Government, which only works to justify itself, and is not other than to realize that an alternative is possible and that we should, with courage , take the reins and responsibility of our own lives instead of letting others make decisions for ourselves, to continue enriching and accumulating power at our expense.

Why do we need the Government? Ah, the government gives us stability and security while we live together in society. It assures us goods, services and rights that others would be unable to establish and enforce. It brings us prosperity and frees us from the people and organizations that try to abuse us, the citizens. The Government, despite the evils it may have protects us.
Why do we need the Government? Ah, the government gives us stability and security while we live together in society. It assures us goods, services and rights that others would be unable to establish and enforce. It brings us prosperity and frees us from the people and organizations that try to abuse us, the citizens. The Government, despite the evils it may have protects us.
Everything the government does and wants now is democratic. The sovereignty of the People has passed to the sovereignty of the Power itself. And so, we have seen democracy degenerate into an Oclocracy.
According to Aristotle, the occlocracy was the Government of the crowd, the Government that is guided by emotions and hatred instead of common sense, coexistence or rationality. That is to say, for Aristotle the oclocracy was what we now call populism, or the government that seeks particular interests through emotions.
The madness of the welfare state, or subsidize everything, has led us to even the porn industry in the US. I asked for a ransom. People are paying through coercion everything that they do not voluntarily bet on.

Each Spanish owes the Government about 17,400 euros in debt. This means that each family has committed to the State, without being asked, around 47,000 euros. Money that we, our children and grandchildren will pay through future taxes.
The decisions of the bureaucrats are totally irresponsible. If they make a law that harms the economy and closes hundreds of companies, the politician will remain in office. If the unemployment of the country increases becoming the champion of European unemployment, the minister of the day will continue in his place.
Politicians do not assume their guilt even when they have legal proceedings underway. At the end of 2012, the mayor of a large city was accused of charging illegal urban fees among other crimes. In his first appearance he only said that it was an attack on the city! If the top manager of a private company is accused by the courts, we will seldom see that he has the nerve to assert that it is really a plot against the firm he presides over. He will simply accept the blame and remain silent.
A public position must be held by a person with a vocation. It is like the clerical office. No one becomes a missionary or parish priest of a village to enrich himself, but to help. In fact, the figure of the professional politician has little time.

In addition, the Nation State is no longer enough and we go to the Total Government. Now they give us orders from Germany and Maastricht. They are politicians whom we have neither voted nor know, but they decide on our economy, politics and lives, spending enormous amounts of our money on their personal projects and delusions of greatness. In fact, the European Union had a budget of 142,000 million euros for 2011 according to its own sources, which represents just over 1 percent of the continental GDP. That means that each European family paid that year to keep the bureaucratic monster between 650 and 850 euros. And the EU budget grows every year.
Beyond that, the governments come together to make global policies that involve us and we do not know. This tendency to the new super-government only leaves us as pieces of a great machinery that only aims to create a super-privileged caste. We have gone from a democracy to a global aristocracy.

The private economy is characterized by its dynamism. The information processes of the market are very fast. If a company, or the product it sells, does not set, the company or what it produces disappear quickly. It is a system of continuous efficiency that is based on the very simple law of the market: test-error. But what happens when this system disappears and a service is offered by a monopoly bureaucratizing the free decisions of society?
Then people do not have the ability to choose and they see themselves as a captive customer of the system.
To this is added the little “customer orientation” (or citizen) that is intrinsic in the Government. A large private company also needs bureaucracy to live, otherwise it would drown in its chaos, but never try to pass on the costs of this organizational system to the client. The lack of orientation to the citizen of the administration makes it transfer the costs of its structure to the user. A thousand forms to fill, several days to ask for a simple seal, mobilization from one place to another of the administration for a license … It is an absolute separation from good service.

Do you know what the main function of a government is? Collecting taxes. More than anything because he lives from that. If a company does not get benefits, it closes. However, the government is totally incapable of raising enough money for its financing and has to resort to obscure and opaque methods for the citizen, such as debt issuance. According to different organizations, Spain has between 20 and 25 percent of the underground economy. But the bureaucrats are unable to control it, then issue more debt that we will pay in the future.
Why is the Government inefficient?
1-Its management system is inefficient by transferring costs to the private economy
2-It is not based on the basic scheme of reaching profit, that is, the excellence of management. Rather the other way around. He has more incentives to spend than to earn.
3-He is not responsible for the money he manages and will use it to satisfy personal projects, buy votes and strengthen alliances with lobbies.
4-His management is so bad that he does not even know how to do his main task well.

If the government raises the tax to the rich, it is not a matter of social justice even if they “sell” it that way. It is simply because he needs the money for his corporatist projects. Seeing that they can not raise what was expected, then Plan B will usually start running. This is: raise taxes to other citizens to get the money they had thought.
Of course, for the good of all again. And politicians will always use the cry “let’s raise taxes to those who have more” to end up raising them to the middle and poor classes, which as you see, is the most efficient measure for the interests of the Government.
Uploads and tax creation always start the same. At first they only affect the rich and over time they are extended to the rest of the population because no government can live on “the rich”.
We will conclude by saying that, according to the fallacy of Nirvana:
1-There are no politically easy solutions to socially complex problems.
2-The prohibitions that go against the human spirit of Life, Freedom and Property, only generate social disasters.
3-The use of class struggle -as penalizing the rich- only generates tension and creates a boomerang effect that ends up paying the rest of society.
4-There are no perfect solutions to collective situations because society is diversity; no matter how much the government hates it. The perfect solutions are only a delirium of human stupidity. While man wants to maintain his personality and diversity, with the use of force we will not make a better world. But I would not give ideas because the next step would be lobotomization.

1-The regulations of the central banks limit a varied and free portfolio, reducing the flexibility of the bank in adverse situations, often being unable to maneuver in the face of unforeseen shocks.
2-The central banks, forcing implicit taxes reduce the banking benefits, and therefore, reduce the capital gains or dividends for the shareholders as well as cause an increase of the products and services destined to the final consumer.
3-The growing regulation creates a clear moral hazard (moral hazard) by putting the benefits of the central bank before the banking sector and the end user. In addition, the moral hazard is also discretionary since it often seems that the directives or laws of the central bank do not have the same force for small or large banks, the latter having more freedom than the first in the application of such laws.
Experience shows that a central bank far from stabilizing the economy only generates distortions, high costs and loss of freedom and quality, weakening financial innovation and the enormous possibilities of banking and the market.
But not only do they pose a risk, but they are also a heavy expense for the citizen. The disproportionate costs of the central banks only drain money from the private economy, not contributing any direct or indirect benefits to it, such as projects, studies, bureaucracy … In fact, the ECB spends more than 440 million euros every year on administrative expenses ( without counting the cost of the new building that we will now see). That means a capitalization per employee of almost 170,000 euros per year.

1-You can not create prosperity by discouraging savings.
2-You can not strengthen the weak, weakening the strong.
3-You can not help the little ones, crushing the big ones.
4-You can not help the poor, destroying the rich.
5-You can not raise the employee, pressing who pays the salary.
6-You can not solve your problems while spending more than you earn.
7-You can not promote the fraternity of humanity, admitting and inciting class hatred.
8-You can not guarantee adequate security with borrowed money.
9-You can not form the character and value of a man by taking away his independence, freedom and initiative.
10-You can not help men permanently, by doing for them, what they can and should do for themselves.
Undoubtedly, these values ​​are more in accordance with the intrinsic humanity of man than those that drive the cold and tortuous machinery of the Government.

A healthy society and economy are simply those free from external aggression. Those where the community decides everything about itself and gives enough space to the individual to expand their potential to improve their lives and the lives of others through voluntarism.
In a truly free society, it does not matter who the president of the nation is, nor what they decided from Germany or Maastricht, nor the party that won the elections, nor the pressure groups married to the government. I would not have to vote, nor pay attention to the absurd televised debates where everyone tries to shout more than their opponent to have more reason. We could ignore the annoying announcements of the electoral campaigns. His life would not depend on the caprice of politicians who can make him lose his business, work, force pay more taxes, make longer queues at the doctor or subject him to an obsolete judicial system and that only rewards the one with Power and is lax the criminal and the criminal.
Getting a utopia like that is not easy. It requires the daily struggle for their freedom. It is necessary to fight every day the evil and the tyranny of the good intentions imposed. It is a daily and personal activism. It is a titanic effort in reality, because the worst enemy of freedom is the indifference of the citizen. For this reason, as we have already seen, we have moved from freedom to theoclocracy, to the Government of indifference, pressure groups and interests of politicians. We have left too much. As Thomas Jefferson said:
“Mediocre men prefer the calm of despotism to the stormy sea of ​​Liberty.”

If a company imposes high prices on its products, offers a bad service or treats us badly, we do not try to burn it, nor sabotage its assembly lines, nor organize demonstrations at its doors to be more humble with us; we simply stop buying. This is how a voluntary and sustainable society acts, always avoiding the beginning of violence. We show our rejection of it through indifference and betting on other products or services better in the competition. And in this way, the bad behavior ends up having its just punishment. The morbid obesity of the Government, its tax drive and obsession to control our lives will follow the same fate if we turn our backs on it.
With the crisis we have seen how all governments have only pressured citizens and companies to fill the coffers of the bureaucratic apparatus. The first objective of all countries in crisis is not to reactivate the economy, increase the welfare of people or make a better situation, but pay the debt that they themselves have created. Before, this was called tyranny.
The government is the problem. And the only solution is to make it so small that it can not be seen, heard or noticed. And that is not achieved by trusting politicians, government programs or pressing on the government itself to make it smaller. That alone will keep us deceived. The first and last thing that can end this situation of injustice is you turning your back on evil. Do not feed her anymore.

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