Juan Carlos I. La Biografía Sin Silencios — Rebeca Quintans / Juan Carlos I (The King Emeritus Of Spain). The Biography Without Silences by Rebeca Quintans (spanish book edition)

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Un libro que debe ser leído para conocer la restauración de la monarquía en España – tan celebrada por los medios de comunicación – de la mano del Generalísimo Franco y los poderes económicos.
Repaso a la historia de como Franco se salto el orden dinástico para llegar a Juan Carlos.
Un exhaustivo repaso a la figura de nuestro rey emérito: Sus relaciones con el mundo económico, político y familiar. Repaso también a la Familia Real en su conjunto, analizando los últimos acontecimientos que les afectan. En realidad este libro es un buen documento para analizar toda la transición y los años de democracia formal.
Rebeca Quintans es la autora de este libro valiente. Desmonta la propaganda continuada de los medios de comunicación sobre la vida del que fue nuestro rey, y lo hace con un ritmo trepidante que nunca hace caer el interés, lo que incentiva seguir leyendo. Aunque el libro toma como realmente nuevos los últimos 11 capítulos.
Se debe leer para conocer los acontecimientos de los últimos cuarenta y cinco años en España con todas las implicaciones que esto conlleva.
Tiene una gran validez por la cantidad de datos contrastados , documentación etc que aporta… Muy bien escrito y que sirve para formarnos aún más el espíritu crítico.

Que Juan Carlos fuera el heredero de los Borbones no era precisamente algo que cayera de cajón. Una dificultad nada desdeñable era que nacía fuera de España. No tenía siquiera el derecho a la nacionalidad, puesto que su abuelo lo había perdido al mismo tiempo que la corona, por decreto republicano para castigar su complicidad en el golpe de Estado de Primo de Rivera. Además, una antigua ley que regulaba las normas de sucesión en la Corona española (el Autoacordado del 10 de mayo de 1713), pensada en contra de los archiduques austríacos, para que los Habsburgo no regresaran a España, establecía que nacer en el extranjero era impedimento para poder acceder al trono. Pero esta ley ya se la había cargado otro Borbón a su conveniencia, Carlos IV, que también había nacido fuera, sustituyéndola por la famosa Pragmática Sanción de 1789, que es la que hoy todavía está en vigor. Los Borbones siempre supieron arreglárselas y arreglar las leyes a su medida.
También había que saltarse a varias mujeres para poder llegar por línea torcida a Juan Carlos, apoyándose en eso de que los varones, porque así lo ha decidido la Casa Real, tienen preferencia.

En 1939 Alfonso XIII celebró la victoria de Franco como el que más, y le felicitó generosamente. Pero Franco ya estaba en otra onda. Desde luego quería que Alfonso XIII abdicase, porque le hacía responsable del desastre de la llegada de la República. Franco decía que no quería ser otro Primo de Rivera. Pero, además, sólo seis meses después del final de la guerra, cuando estalló el conflicto en Europa, Franco se situó al lado de Hitler, en una tendencia ideológica en la que la monarquía no tenía cabida. Aunque su entrevista con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940 no fue ningún éxito, su postura era claramente pro III Reich.
En un último intento por salvar la situación, Alfonso XIII abdicó en favor de su hijo Juan en enero del 41. Pero ya era demasiado tarde. Murió un mes después en Roma, y Don Juan inauguró una nueva etapa, asesorado por su consejo privado, apostando por la rama anglófona, la de los aliados, en la nueva fase de la guerra que se veía venir.
La vida que los condes de Barcelona y sus hijos llevaron en Estoril, pese a tratarse del exilio y a estar teóricamente sin ingresos, no fue precisamente un infierno. Semanal o mensualmente, representantes de la nobleza española se trasladaban a Portugal para turnarse asistiéndoles como mayordomos. La marquesa de Pelayo, acostumbrada a meterse en gastos importantes como financiar la CEDA, les había dejado gratis dos palacetes: uno para vivir, y otro, Malmequer, para que montasen aquella especie de colegio particular sólo para «Juanito», al que veían sus padres que le hacía falta toda la ayuda que pudieran conseguirle. Además, Juan March gestionó que Pedro Galíndez Vallejo, otro altruista, les cediera un velero de 30 toneladas y 26 metros de eslora durante todos los veranos, con tripulación y todos los gastos pagados, que disfrutaron durante 17 años hasta que el barco se murió de viejo.
Al médico de la familia, el doctor Loureiro, tampoco le pagaban nada. Juan Carlos iba con frecuencia a la consulta, no se sabe con qué motivo, y ya en la adolescencia, cuando salía con sus amigos y se tomaba unas cervezas o copas, le pedía al doctor que le diera algo para que no notasen en su casa que estaba alegre.
La Casa Real de los Borbón pasaban los días en febril actividad. Iban al picadero de la Sociedad Estoril Plage; de caza en la Herdade do Pinheiro o el Condado da Palma; a practicar el tiro de pichón; a jugar al golf por las tardes, con contrincantes, entre otros, como el embajador de Estados Unidos, en el Club de Golf de Estoril; al Casino…
Dicen que las relaciones entre Don Juan y Nicolás Franco, el hermano mayor del Caudillo y embajador en Portugal, fueron siempre difíciles. Pero lo cierto es que, una vez normalizada la residencia de la familia Borbón en Estoril, pasaron a saludarse cordialmente; y sus descendientes respectivos, Juan Carlos de Borbón y Nicolás hijo, entablaron una gran amistad que duró muchos años.
Algunas de las 51 habitaciones de Villa Giralda estaban dedicadas a las oficinas de la secretaría de Don Juan, que mantenía sus actividades político-conspirativas. No estaba allí sólo para darse la gran vida. Entre sus ocupaciones, rodeado por el consejo privado que había formado, aparte de redactar comunicados y manifiestos, se dedicaba a negociar con el Régimen de Franco. Utilizando hasta a sus hijos herederos como moneda de cambio, para ir consolidando la idea de la restauración monárquica, un objetivo al que nunca renunció. Posturas internacionales como la retirada de los embajadores extranjeros de España, tras la condena de la ONU del Régimen de Franco, eran lo que le permitían conservar la esperanza.
Nadie pone en duda que Alfonso era el inteligente, y el favorito de Don Juan, en más de un sentido. Jugaba al golf como él, y además muy bien. Y de mayor quería ser marino, siguiendo sus pasos. Estaba previsto que Alfonso ingresara al año siguiente en la Escuela Naval de Marín. Juan Carlos, en cambio, aparte de un pésimo jugador de golf, deporte del que no disfrutaba en absoluto, había sido un niño difícil, siempre condenado a estudiar a doble jornada para intentar seguir el ritmo que le correspondía a su edad. Unos dicen que era «muy distraído». Otros, que las «deficiencias» en su formación se debían a sus ajetreadas circunstancias familiares. Otros, que era un estudiante «notable», y que la causa de su preparación especial se debía a un excesivo celo por parte de sus padres porque estaba destinado a ser rey. Pero su hermano, el «Senequita» Alfonso, no parecía afectado por ninguna de esas razones. Tenía bula. Decían todos que había salido al padre, mientras que Juan Carlos se parecía más a su madre. Hay quien piensa que de no haber muerto, Alfonso habría sido el elegido por Don Juan para sucederle, por la misma razón que Franco había puesto sus ojos en «Juanito», al considerarle más manejable, justo en la línea de lo que necesitaba para dar continuidad al Régimen bajo la dirección de sus seguidores.
Nunca se le hizo autopsia al fallecido. El hermano de Don Juan, Jaime, pidió una investigación, pero Don Juan no la consideró oportuna, y no se hizo. En un documento fechado en 1957, Jaime decía:
Varios amigos me han confirmado que fue mi sobrino Juan Carlos quien mató accidentalmente a su hermano Alfonso.
Esta confirmación de la certidumbre que yo tenía desde el día en que mi hermano Juan se abstuvo de citar ante los tribunales a quienes habían expuesto públicamente tan terrible realidad, me obliga a solicitar de las jurisdicciones nacionales e internacionales adecuadas que se proceda a la encuesta judicial indispensable para establecer oficialmente las circunstancias de la muerte de mi sobrino Alfonso.
Exijo que se proceda a esta encuesta judicial porque es mi deber de jefe de la Casa de Borbón y porque no puedo aceptar que aspire al trono de España quien no ha sabido asumir sus responsabilidades.

La lucha política entre las familias del régimen se definía a finales de los 50 con toda claridad en dos bloques: de un lado, los tecnócratas del Opus; del otro, la Secretaría General del Movimiento, la Falange pura y dura. Los primeros se decantaban por la monarquía, pero no encarnada en Don Juan, sino en un hijo del régimen domado a sus pechos, Juan Carlos. Los segundos, todo lo contrario, gastaban sus energías en intensas campañas contra los Borbón, construidas en torno a una idea-consigna básica: «No queremos príncipes tontos que no saben gobernar».
Junto al himno de las viejas JONS, que proclamaba «no más reyes de estirpe extranjera», también se cantaba sobre las notas de una zarzuela de época «Viva la revolución», que se difundió como «Himno de las milicias andaluzas de la Falange». Causó furor durante décadas, como grito de desahogo en algaradas y manifestaciones ilegales. Decía su texto:
¡Viva, viva la revolución!,
¡Viva, viva Falange de las JONS!
¡Muera, muera, muera el capital!,
¡Viva, viva el Estado Sindical!,
Que no queremos –¡no!– reyes idiotas,
que no sepan gobernar.
Lo que queremos e implantaremos:
el Estado Sindical.
¡Abajo el Rey!
Don Juan no quiso enfadar demasiado a Franco y aprovechó la ocasión de invitarle oficialmente a la boda de Juan Carlos, en septiembre del 61, para ofrecerle el Toisón de Oro. Laureano López Rodó le había transmitido sutilmente que al Caudillo le gustaría recibirlo, y era un detalle que en aquel preciso momento le pareció de lo más oportuno al conde de Barcelona.
La Orden del Toisón de Oro había sido creada en Brujas por Felipe el Bueno, duque de Borgoña, en 1426. Y el documento que la instituía establecía que se concedía por tres causas: «La primera, para honrar a los antiguos caballeros que sus altos y nobles hechos son dignos de recomendación. La segunda, a fin de que aquellos que de presente son fuertes y robustos de cuerpo, y se ejercitan cada día en hazañas pertenecientes a la caballería, tengan motivo de continuarlas de bien en mejor; y la tercera, a fin de que los caballeros y nobles que vieren llevar la insignia (…) se animen a emplearse aún mejor que ellos en nobles hechos». Siguiendo las normas de la tradición, Don Juan explicó a Franco en su carta que, a él en concreto, se le concedía como «expresión del reconocimiento por parte de la Dinastía de los altos servicios prestados por V. E. a España a lo largo de toda su vida de soldado y de hombre público», incluidos expresamente los merecimientos «del General victorioso en una guerra que más que civil lo fue contra el comunismo internacional», y «la gratitud al gobernante». Era una bajada de prendas en toda regla por parte del pretendiente al trono, una más de tantas… Pero Franco lo rechazó secamente, diciéndole textualmente: «Deberíais pedir información histórica sobre la materia».
En la casa Spink de Londres, numismáticos de fama mundial, se han vendido en las últimas décadas al menos cuatro Toisones de oro españoles, todos fabricados en el siglo XX en vil metal sobredorado, que es como se hacen últimamente. El precio de cada uno oscilaba entre las 250 y las 350 libras esterlinas (menos de 500 euros). En agosto de 2015, bajo la autoridad de su vigesimosegundo Jefe y Soberano el Rey de España Don Felipe VI, también eBay (la conocida página web de subastas online) ofertaba un ejemplar del Toisón de oro a un precio de salida de 580 euros. Procedente de Barcelona y fabricado en plata de ley, oro y esmaltes al fuego, su propietario advertía a posibles compradores: «No es una réplica»; por lo que pedía «seriedad absoluta».

Mucho se han quejado siempre de que no tenían dinero ni para la luna de miel (Juan Carlos y Sofía), pero lo cierto es que el viaje en cuestión duró cinco meses, visitando «casas de amigos». Comenzó en aguas griegas, a bordo del yate que el armador Niarchos les había prestado.
A bordo de ese yate tuvo lugar la conversión. Sofía se casó como cismática (separada de la Iglesia), y 15 días después tuvo lugar la ceremonia en la que abrazaría el catolicismo. Y es que esto no se iba a poder pasar por alto. Se puede suponer la importancia que Franco daba a este punto, si entre los requisitos del que iba a ser su sucesor a título de rey fijó, entre otros, que fuera católico. Y más teniendo en cuenta la exaltación franquista de los Reyes Católicos (que le gustaban mucho más que Alfonso XIII), un título concedido por el papa a Isabel y Fernando en 1494 y que lo reyes de España ostentan desde entonces (como los de Francia son «Cristianísimos», los de Portugal «Fidelísimos» y los de Hungría «Apostólicos»).
Para su completa conversión, Sofía firmó un documento de obediencia al papa en presencia del arzobispo de Atenas. Y se supone que debió abjurar de la Iglesia ortodoxa.
Roma y el Vaticano, donde fueron recibidos por el papa Juan XXIII.
Luego, las siguientes paradas ofrecieron un poco más de glamour: Mónaco, visitando a los príncipes Grace y Rainiero; Jordania, para ver a su amigo el rey Hussein; Japón, donde saludaron al emperador Hiro Hito; Tailandia; India; y, por último, como fin de fiesta, Estados Unidos, país en el que las principales atracciones fueron la visita al presidente Kennedy en Washington y la excursión a Hollywood, a ver de cerca y saludar a los famosos de moda.
Hasta qué punto Sofía de Grecia sabía dónde se había metido, no lo sabemos. Todo parece indicar que no tuvieron una convivencia muy íntima antes del matrimonio. Sin embargo las alarmas debieron de empezar muy pronto. A lo largo de su vida matrimonial hubo varios amagos de separación, aunque sólo muy recientemente han empezado a salir a la luz pública informaciones que dan cuenta de que la pareja real lleva décadas sin ser una pareja real; de que los malos tratos y la violencia de género formaron parte del menú cotidiano; y de las múltiples infidelidades e hijos ilegítimos que Juan Carlos fue dejando por doquier.
De todo esto, lo único que nos ha mostrado Sofía a lo largo de los años es su «profesionalidad» impertérrita. Ni un gesto, ni una mala cara, aunque por dentro estuviera tragando quina (cosa que no se puede decir del temperamental Juan Carlos, cada año más suelto en eso de abandonarse a su mala uva en público).
Eso era lo que le gustaba a Franco de la princesa: que tragaba con todo, en silencioso sufrimiento, como una reina, educada para soportar cualquier sacrificio por razones de Estado. Sofía tuvo una crianza al estilo de la realeza: rodeada de lujos y protocolos, enseñada a fingir… Y presume en especial de su capacidad para no mostrar sus verdaderos sentimientos mediante «tácticas escapistas». En sus propias palabras: «esa táctica “escapista” me dio tan buen resultado que la uso muy a menudo en actos públicos importantes, para no emocionarme, para no ponerme nerviosa, para no sufrir: me salgo de la escena y la vivo desde fuera. Incluso he llegado ya a cierto “dominio de la técnica” y, en ocasiones, controlo todas mis emociones y mis actitudes a base de vivir aquello en lo que estoy como si hubiera ocurrido ayer o anteayer, y yo estuviera recordándolo».
El último romance conocido de Juan Carlos es el de Corinna, con la que mantuvo una relación estable –que iba más allá de lo sentimental– durante más de 10 años, llevándola como acompañante en algunos viajes casi oficiales e incluso disponiendo para ella una residencia dentro del recinto de La Zarzuela, donde se alojaba con su hijo pequeño. Aunque había comenzado bastantes años antes, la tormenta estalló en el año 2012 cuando Juan Carlos parecía decidido a un divorcio en toda regla. Pero eso no era lo que quería Sofía, sino la abdicación a favor de su hijo, y se opuso con uñas y dientes al divorcio por razones institucionales. El asunto acabaría resolviéndose dos años más tarde, cuando Juan Carlos se avino por fin a renunciar al trono. Tan contenta estaba Sofía que no dejó entrever más que satisfacción en aquellos últimos besos fingidos al dimitido rey en las celebraciones de la coronación de Felipe. Desde entonces, viven una especie de divorcio de hecho que no se esfuerzan demasiado en disimular.

El 23 de julio de 1969, Juan Carlos de Borbón y Borbón juró en ceremonia solemne, como sucesor a título de rey del Generalísimo Franco, los Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales (una especie de compendio, a modo de constitución, de todas las disposiciones legales del franquismo). «Mi pulso no temblará para hacer cuanto fuera preciso en defensa de los principios y leyes que acabo de jurar», declaraba en el posterior discurso, que fue muy bien acogido por la audiencia franquista. Sólo los carlistas mostraron su desacuerdo ausentándose de la sala, y algunos juanistas votando un sonoro «no» al príncipe. Los procuradores restantes, incluidos los de Falange, le interrumpieron hasta en diez ocasiones con aplausos y aclamaciones. Fueron en total cuatro minutos de discurso y doce de aplausos. «Ya hay un Estado monárquico definido: la Monarquía del Movimiento», publicaba exultante el diario Informaciones en portada dos días después.
Mucho tuvo que aguantar la sufrida ciudadanía años después, cuando a los padres de la transición se les dio por querer convencernos con sesudos estudios de que todo aquello no había sido, en realidad, más que una pesada broma. Juan Carlos, el defensor de la democracia, ya tenía de aquellas completamente decidido liquidar el régimen de Franco, según ellos. En fin, que había jurado los Principios del Movimiento y las Leyes Fundamentales con los dedos cruzados. Y eso aun después de que, en 1993, el propio Juan Carlos hubiera declarado públicamente: «No lo comprenderá todo el mundo… Pero si uno lo piensa bien… A menudo me he preguntado si la democratización de España hubiera sido posible al finalizar la guerra civil». Asegurando a continuación que la Victoria de Franco había sido «una paz que me transmitió unas estructuras en las que me pude apoyar».
Desde la designación de Juan Carlos como sucesor hasta 1972 Don Juan no quiso verlo. El reencuentro fue con motivo de la boda de la infanta Margarita con el doctor Carlos Zurita, el 12 de octubre, en Estoril. Aun así, con ambiente de fiesta y todo, el conde evitó que le fotografiasen con su hijo.
Fueron años difíciles para el príncipe, sobre todo porque, mientras esperaba como millones de españoles –aunque con sus motivaciones particulares– a que Franco se muriera de una vez, se aburría. «Estoy aburrido –dijo en una ocasión–. He pensado en poner una granja en La Zarzuela. Estoy cansado de esta situación. Quiero saber de una vez y para siempre qué voy a hacer. Si voy a ser carpintero, que me lo digan».
La muerte de Carrero supuso un importante trastorno para los planes ya elaborados por el grupo concreto de los tecnócratas monárquicos del Opus, involucrados en la «Operación Lolita». Más que nada porque a Franco, ya en plena decadencia física, se le ocurrió inexplicablemente aprovechar la ocasión para hacer un cambio en la línea de gobierno, probablemente influenciado por su familia. Ante la sorpresa general, nombró a Carlos Arias Navarro, un falangista, presidente del gobierno, cuando lo más lógico hubiera sido que a Carrero le sucediera su vicepresidente, Torcuato Fernández Miranda. Arias era precisamente el ministro responsable de la catástrofe del atentado, como ministro de la Gobernación (Interior). Conocido popularmente con el sobrenombre de «el carnicero de Málaga» (que se había ganado en su época de represor, como fiscal militar en la posguerra en esa circunscripción), no se podía decir que fuera un hombre especialmente carismático. Y nadie entendió su nombramiento. Pero tampoco la enigmática frase «No hay mal que por bien no venga», que dijo el Caudillo al referirse a la muerte de Carrero, en su surrealista discurso de fin de año. No era una de las mayores preocupaciones de Franco que sus decisiones fueran o no comprendidas.
Recibió una llamada del rey Hassan II. Según la versión oficial, su viaje le había dejado tan impresionado que iba a abortar la «Marcha Verde». La verdad de lo que ocurrió fue que el Estado español evacuó a sus tropas y dejó a los saharauis abandonados a la invasión marroquí y mauritana, lo que no resolvió el conflicto, salvo en lo que correspondía al príncipe, que dio el asunto por zanjado.
Después de esta brillante operación, Juan Carlos continuó con sus visitas diarias a Franco, hasta que murió, el 20 de noviembre de 1975. Poco antes tuvieron una emotiva despedida. El príncipe se acercó a su cabecera y el dictador le cogió la mano, la apretó muy fuerte y le dijo en un suspiro: «Alteza, la única cosa que os pido es que mantengáis la unidad de España».

Con el título de «Rey de España», Juan Carlos asumía además todos los que corresponden a la Corona (más tarde confirmados como legítimos por la Constitución de 1978), que forman lo que tradicionalmente se denomina el «título grande de su majestad», compuesto por: Majestad Católica; Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, del Algarve, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, de las Islas y tierra firme del Mar Oceánico; archiduque de Austria; duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y de Neopatria; conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, de Barcelona, de Goceano, y del Rosellón y la Cerdaña; señor de Vizcaya y de Molina; y marqués de Oristán.
Montejurra, el 9 de mayo, también con Suárez de ministro interino (de nuevo sustituyendo a Fraga, esta vez en Venezuela). Se trataba de un acto de un sector de los carlistas, los de Carlos Hugo, que apoyaban la ruptura desde una postura nacionalista. El suceso se quiso presentar como un enfrentamiento entre ésta y otra sección carlistas, la que apoyaba a otro Borbón, Sixto. Pero en realidad eran miembros de la ultraderecha los que, apostados en una ladera, dispararon sobre la multitud que ascendía hacia el monasterio de Iratxe, ya cerca de la cumbre de Montejurra. Hubo un muerto y varios heridos, pero José Luis Marín García-Verde, más conocido como «el hombre de la gabardina», que fue fotografiado allí mismo con la pistola en la mano, nunca fue juzgado. Hoy vive como jubilado en Huelva. Fue una llamada de atención a los que se querían salir del redil, del camino que iba marcando la Transición. Y el modo en que se resolvió –aunque la sangre hubiese llegado al río– fue considerado un mérito más para que Suárez apuntase en su historial de pacifista y neutralizador de histerias vengativas, cara un futuro ascenso que no tardaría en llegar.

El PCE acababa de ser legalizado. Salvo a los que fue imprescindible informar, la noticia pilló por sorpresa a casi todo el mundo. Suárez y Carrillo habían hecho exactamente lo mismo: no comunicárselo a nadie, no consultar con nadie. A Martín Villa, como ministro de interior, sólo se lo dijo el presidente una hora antes. A Torcuato, Mondéjar, Armada y el propio Juan Carlos, cuando ya era un hecho consumado. Rápidamente se organizó una reunión en La Zarzuela, con todos ellos y Suárez. El rey se pilló un cabreo monumental, pero sobre todo fue otra discusión entre Armada y el presidente de las que hacen época, con el general gritando que había puesto en peligro la Corona.
Pero Suárez ganó. Lo había hecho y los tanques no habían salido a la calle. En cambio, Armada recibió un claro mensaje, a través de Mondéjar, de que tendría que ir pensando en abandonar La Zarzuela. Pero transcurrirían varios meses antes de que eso ocurriera.
Otro logro político importante de esta etapa Suárez fue la abdicación de Don Juan, el padre del rey. También fue el presidente el que asumió esta responsabilidad en nombre del monarca. Todos, incluido el propio Don Juan, le atribuyen a él el haber impedido que la ceremonia se hiciera en el Palacio Real, como quería hacerlo el Conde, con la solemnidad que merecía su renuncia a los derechos dinásticos heredados de Alfonso XIII. Se celebró en La Zarzuela, casi en la intimidad, el 14 de mayo de 1977, un mes antes de las elecciones generales. Don Juan leyó un breve discurso, y al terminar se cuadró ante su hijo e inclinó la cabeza: «¡Majestad, por España, todo por España, viva España, viva el rey!». Pero nunca, hasta su muerte, tendría una relación cordial con su hijo.
No se había advertido. Los partidos no habían hablado de ello en sus campañas electorales. Pero aquella iba a ser la legislatura encargada de elaborar una constitución acorde con los nuevos tiempos. Los diputados y senadores elegidos tuvieron ocasión de pactar por su cuenta lo que les vino en gana, sin tener que dar explicación alguna a los electores ni tener que someter cada cuestión al juicio de los votantes. Luego se sometería a referéndum un todo global, sin dar opción a debatir aspectos concretos y ni a hacer modificaciones.
La Casa Real, por supuesto, tenía ideas propias para este gran proyecto y, aparte de contar con información privilegiada sobre el proceso de gestación de la criatura, con el gobierno y con todos los diputados de UCD, se proveyó de otros apoyos. Siguiendo la tradición heredada de Franco de nombrar directamente un cupo de procuradores (los llamados «cuarenta de Ayete»), en la legislatura constituyente de 1977-1979 Juan Carlos nombró 41 senadores reales, elegidos con su real dedo. Formaron un grupo parlamentario y a veces actuaron corporativamente, al servicio de La Zarzuela, con la que mantenían frecuentes contactos, sobre todo a través de Sabino Fernández Campo.
Suárez desapareció del mapa político, pese a sus vanos intentos por volver a la cima con un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS), del que dimitió como presidente en 1991 tras los malos resultados obtenidos en las elecciones municipales y que más tarde lideró temporalmente otro fracasado en sus relaciones con el monarca, Mario Conde. Pero siguió estando ahí algún tiempo, desempeñando un papel de mediador, de hombre con influencia en las altas esferas, gracias al poder que dan años de secretos compartidos; hasta el 2003, en que un Alzheimer declarado le apartó definitivamente de la vida pública (tomando el relevo su hijo, Adolfo Suárez Illana, como candidato del Partido Popular a la presidencia de Castilla-La Mancha). Cuando se fue en 1981, el rey le escribió una carta de despedida: «Para Adolfo, Amparo y sus hijos, y para la Historia…», en la que se justificaba por haberle abandonado. Pero años más tarde, cuando Suárez negociaba con una editorial la publicación de sus memorias, el rey no quería saber nada de la «Historia» y le llamó: «¡A ver lo que vas a escribir!». No se volvió a hablar de las memorias nunca más, y el mal de Alzheimer le hizo olvidar hasta que había sido presidente. Al parecer, Suárez dejó todos sus documentos microfilmados y depositados en la caja fuerte de un banco suizo. No hay expectativas razonables, sin embargo, de que alguna vez vayan a ver la luz.
La política autonómica de Suárez consistió en un «café para todos» que otorgaba los mismos derechos a todas las comunidades, sin tener en cuenta su identidad nacional. Con ello se pretendía difuminar los conflictos vasco, catalán y gallego, en un mare magnum de descentralización administrativa.
«¡Es un fenómeno!», dijo el monarca entusiasmado refiriéndose a Adolfo Suárez, cuando leyó el artículo 2 de la Constitución: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». La defensa de este principio se encomendó a las Fuerzas Armadas, en un artículo 8 que reproducía sin grandes cambios el artículo 38 de la Ley Orgánica del Estado de Franco.

Mal o bien ejecutado, antes del fracaso –sólo relativo– del desenlace final, el golpe del 23F pasó por un proceso más o menos largo de preparación, con multitud de reuniones y actuaciones previas de los implicados que no dejan lugar a dudas del alcance de la conjura.
En los meses previos al golpe hubo repetidas reuniones de José Luis Cortina tanto con Juan Carlos como con el embajador de Estados Unidos, Terence Todman, y con el nuncio del Vaticano. Sólo en el mes de febrero (1981) visitó Zarzuela hasta en 11 ocasiones.
Desde junio de 1980 políticos de todo signo se prodigaron en cenas, citas, encuentros… Participaban desde Alfonso Osorio y Manuel Fraga, de AP; hasta Herrero de Miñón, del partido gubernamental, UCD, y de forma bastante activa además. A los del PSOE, Felipe González, Enrique Múgica y Gregorio Peces-Barba, les puso al tanto del asunto el propio Sabino Fernández Campo, en una comida en La Gran Tasca (en la calle Santa Engracia de Madrid), en la que terminó diciéndoles: «la voluntad del Rey es que ese Gobierno de muchos, de cuantos más mejor, se forme en tiempo breve».
En fecha indeterminada, a finales de año, Armada, temiendo que le espiasen, encargó a Aseprosa (una empresa de seguridad que servía de tapadera al CESID, controlada por Antonio Cortina, hermano de José Luis, el jefe de la AOME) el barrido de sus teléfonos, que fue realizado por técnicos del CESID. Estaba el general todavía destinado en Lleida desde donde, según se pudo constatar, sólo en el mes de diciembre habló con el rey al menos en tres ocasiones. El día 18, cuando se fue de vacaciones a Madrid, lo visitó en La Zarzuela. Aparte de aprovechar para citarse el 3 de enero en Baqueira, revisaron juntos el discurso que el rey pronunciaría en Nochebuena. Armada conserva una fotocopia de las cuartillas con retoques de su puño y letra.
El 24 diciembre el rey lanzó aquel mensaje navideño lleno de sugerentes ideas, por primera vez solo ante las cámaras, sin su familia, sentado ante su mesa de trabajo: «La Monarquía que en mí se encarna (…) impulsora de una acción de todos para todos…». Dirigiéndose a los políticos, dijo: «consideremos la política como un medio para
conseguir un fin y no como un fin en sí misma. Esforcémonos en proteger y consolidar lo esencial si no queremos exponernos a quedarnos sin base ni ocasión para ejercer lo accesorio». Y al pueblo en general: «No podemos desaprovechar, en inútiles vaivenes, compromisos y disputas, esta voluntad de transformar y estabilizar a España…».
El equipo de RTVE llegó a Zarzuela a las 23:30, con los periodistas Pedro Erquicia y Jesús Picatoste. Aparte del equipo de grabación, traían con ellos la peliculera irrupción de Tejero en el Congreso, que estuvieron repasando con el rey. Era la primera vez que veían las imágenes y causaron un gran impacto. Hasta ese momento sólo habían escuchado ruidos confusos –con tiros nada confusos, eso sí– en la retransmisión radiofónica de la SER. Pero verlo resultaba espeluznante. Toda la ilusión se vino abajo. Juan Carlos rápidamente ordenó que se destruyeran de inmediato aquellas imágenes que tanto daño iban a causar a España. Afortunadamente, ya era demasiado tarde, porque ya circulaban por todo el mundo.
Todo se detuvo en Zarzuela. Picatoste y Erquicia esperaban y esperaban mientras el rey seguía en chándal, vociferando: «Tal como están las cosas, ¿cómo me voy a definir…? Si me precipito puedo quemarme en vano. Yo no creo que convenga que el rey se queme, ¿no?».
Pero Armada ya estaba en marcha. Un cuarto de hora más tarde de que los de la tele llegaran a Zarzuela, a las 23:45, salió del despacho de Gabeiras, que le despidió con un abrazo.
No hay explicación oficial sobre cómo llegó a conocimiento de Armada el santo y seña para entrar en el edificio, «Duque de Ahumada».
El elemento verdaderamente distorsionador fue Tejero. Uno de los puntos más débiles del plan era que, con un estilo similar al que Suárez había utilizado para legalizar el PCE, sin informar del todo a los militares, aquí se había utilizado a Tejero sin desvelarle toda la verdad del plan. Y en el momento crucial, Tejero fue el que realmente abortó el golpe.
Su espectacular irrupción en el Parlamento, que pudo seguirse en directo por la radio (y, luego, por televisión en diferido, en todo el mundo), ya había significado el fracaso del plan desde el principio, aunque algunos tardaran más que otros en darse cuenta. No es que la entrada no estuviera prevista, pero los modos zarzueleros de sargento chusquero, lanzando tiros y «coños» al aire, la desigual batalla con un anciano general para intentar sin éxito derribarlo, el desafío del líder comunista como héroe solitario que se mantiene erguido entre una multitud medrosa, hasta el tricornio acharolado que el duque de Ahumada había diseñado para la Guardia Civil en el siglo XIX (y que hoy ya no está en uso salvo en ocasiones especiales) añadía a la escena un toque carnavalesco… Todo esto unido tenía una difícil salida digna. Sobre todo en el extranjero, la bochornosa chapuza el 23F se había convertido en «el golpe de los 10 minutos» de modo irremediable, porque eso fue exactamente lo que habían durado sus posibilidades de éxito.
El cabreo de Tejero fue monumental. Aquello no era lo que él esperaba, no era lo que le habían dicho… Insistió en que el rey tenía que promulgar unos decretos disolviendo las Cortes, que Milans tenía que estar en el gobierno, que nada de comunistas. Y, naturalmente, no se pusieron de acuerdo.
A la 1:20 de la madrugada Tejero daba por finalizada la conversación con Armada, y ordenaba a dos guardias que le condujesen a la salida e impidiesen que volviera a entrar sin su permiso. Armada salió del Congreso desolado. ¡Lo que en aquel momento le pasaría por la cabeza…!
Dentro, Tejero se quedó comentando la conversación con sus oficiales, lleno de ira.
Ahora que el reinado de Juan Carlos I ha tocado a su fin envuelto en un mar de escándalos, la historia oficial ha tenido que desvestirse de gran parte de sus velos hagiográficos, pero no de todos. La hazaña del 23F se enarbola todavía como una antorcha que ilumina su reinado. Y todavía da miedo la pasión con que sus acólitos la defienden. Poco antes de su muerte, el amiguísimo Prado y Colón de Carvajal escribía esta profética soflama: «Nadie debe llamarse a escándalo si digo que el príncipe Felipe, como futuro monarca, quizá necesite otro 23F para reinar en España. Hablo, naturalmente, de un metafórico 23F, acorde con los nuevos tiempos de esta España cansina de hoy, con tanta democracia adormecida por el orfidal del aburrimiento, con tanto nacionalismo cuarteador de este país en porciones del que, sospecho, es más juancarlista que monárquico». Inaugurado el reinado de Felipe VI, ojalá esta peregrina idea haya caído en el olvido, porque el poder sigue estando de su parte para repetirlo.

Los líos económicos se convirtieron en moneda de chantaje contra la Corona, utilizados por los que tenían acceso a ellos. Sobre todo cuando el PP llegó al gobierno, el rey tuvo que dejar de estar permanentemente de vacaciones, para intervenir en varios asuntos que requerían su atención, en favor del gobierno que durante tantos años le había dado una vida regalada.
Tenía cinco o seis años cuando el rey reconoce haber hecho el primer mal negocio de su vida. Fue en Lausana. Un español que había ido a visitar a su padre le regaló una pluma de oro. Justo delante del hotel Royal, donde vivían entonces, había una tienda en la que los niños solían comprar caramelos y chocolate. Como «Juanito» no tenía un céntimo en el bolsillo tuvo la luminosa idea de venderle la pluma de oro al portero del hotel por cinco francos, y correr a gastárselos en golosinas. En cuanto Don Juan se enteró fue a ver al portero, y tuvo que compensarle con diez francos para recuperar la pluma. «¡Me has hecho perder cinco francos!», le riñó al hijo que, con el tiempo, le haría perder muchísimo más.
Siempre tuvo alma de negociante, que afloraba a la mínima ocasión. Ya adulto, continuó demostrando escaso talento para los asuntos económicos, haciendo tratos poco afortunados, como cuando le cambió al periodista Jaime Peñafiel, habitual en La Zarzuela, una cámara fotográfica Nikkon moderna que éste tenía, por una valiosa Leika-Flex con motor propiedad de la Casa Real.
Pero con el tiempo fue aprendiendo y otros le salieron bastante mejor. A finales de 2008 el rey vendió al jefe de la patronal madrileña, Arturo Fernández, íntimo amigo suyo y dueño del grupo hostelero que lleva su nombre, el Maserati Quattroporte que le había regalado un jeque árabe de una de las monarquías del Golfo Pérsico, valorado en más de 150.000 euros. El presidente de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM) y vicepresidente de la CEOE reconoció haber comprado la berlina de lujo después de que el monarca se pusiera en contacto con él para ofrecérsela. «No tengo por qué ocultarlo. Pagué a Su Majestad unos 100.000 euros por el coche», aseguró a la prensa, y nadie se escandalizó. Quiso negar, sin embargo, que el vehículo fuera un regalo de un jeque árabe: «El Rey compró el vehículo a la casa Maserati y lo pagó de su bolsillo. Lo sé porque me enseñó la factura. Lo que yo le pagué a él fue menos de lo que le había costado el coche», añadió. Pero esta versión resulta poco creíble si tenemos en cuenta que Fernández tuvo que desembolsar otros 40.000 euros para modificar los sistemas de navegación, seguridad, emisiones, frenos y dirección del vehículo, a fin de adaptarlos a los requerimientos y especificaciones europeas, obligatorios para homologar un automóvil procedente del mercado asiático.
Nunca dio puntada sin hilo, ni se cortó en pedir comisiones para sacar provecho de todo. Por eso extrañaría que hubiera salido gratis su presencia en actos de promoción, una actividad constante a lo largo de su reinado, sólo a favor de las entidades que le dio la gana, claro. De hecho puso siempre mucho celo la Casa Real en no permitir que se conocieran los nombres de quienes le servían y proveían de todo lo necesario para vivir. En la época de Alfonso XIII, muchas eran las personas físicas o los establecimientos que tenían a gala ser merecedores de la autorización para ostentar el título de «Proveedores de la Real Casa». Pero entre las muchas medidas que tomó Juan Carlos cuando accedió al trono en 1975, una fue la de suprimir toda clase de privilegios de este tipo. Eso sí, no ponía ningún reparo en dejarse fotografiar con su familia ante clínicas privadas como Teknon de Barcelona, prefiriéndola a la Seguridad Social para sus partos y otras eventualidades médicas. Siguiendo otra de sus aficiones, también apadrinaron los reyes bodegas como Bach, de Sant Esteve de Sesrovires, y Codorniu, con sus visita a las cavas en Sant Sadurní d’Anoia.
La primera etapa de gobiernos del PSOE fue especialmente fructífera. Aunque él no figurara en ellos oficialmente, sus amigos íntimos no se quedaron fuera prácticamente de ningún gran acontecimiento: Ibercorp, Expo 92, KIO, etc. Luego todo les explotó en la cara pero, que se sepa, no tuvieron que devolver ni una peseta.
Con talento o sin él, casi siempre utilizando mecanismos –como se verá– muy simples, Juan Carlos ha logrado ir amasando a lo largo de los años una nada modesta fortuna personal. Como su vida está sujeta al control de la opinión pública, no puede hacer gran cosa con ella. De todos modos casi todos los gastos se los paga el Estado. Pero al parecer sí ha tenido la previsión de situarla en bancos extranjeros. Algún día, si las cosas se tuercen en el Estado y tiene que salir corriendo, tanto él como su familia tendrán las espaldas cubiertas con unos ahorrillos que actualmente se calculan en unos 1.800 millones de euros, en bancos suizos y de Liechtenstein.
Desde 1947, cuando Franco convirtió formalmente a España en un reino, el gobierno comenzó a pasarles una renta anual, cuya cifra inicial aquel año fueron 250.000 pesetas de la época, entregadas a Victoria Eugenia como reina viuda.
Además, ya en 1939 Franco les había devuelto oficialmente las propiedades incautadas por la República y, a la muerte de Alfonso XIII, pasaron a poder de Don Juan de Borbón, no sin problemas. Alfonso de Borbón y Dampierre, el hijo de Don Jaime, siempre se ha quejado con resentimiento, no sólo por el tema sucesorio, sino de que Don Juan, según él, le había «robado» su patrimonio: «Se ha quedado con todo».
A la muerte de Franco, con su hijo ya coronado, lo primero que hizo Don Juan fue poner en orden sus asuntos y comenzó a vender palacios a toda prisa, como si tuviera miedo de que aquello de la monarquía fuera a durar poco. El palacio de Miramar, en Donostia, fue la operación más sencilla. Don Juan ya había tomado posesión de él cuando, en los primeros años 50, había enviado a sus hijos «Juanito» y Alfonso a estudiar allí, y nadie puso en cuestión su propiedad. La venta del palacio de la Magdalena, en Santander, resultó algo más conflictiva.
El palacio había sido regalado por los santanderinos en 1912 a Alfonso XIII, para residencia de verano. Se lo construyeron en estilo inglés para halagar a su esposa, con las aportaciones populares, de algunos miembros de la nobleza y de empresarios de la ciudad. Los reyes veranearon allí de 1913 a 1930. Pero después, con la República, recuperado por el pueblo, se dedicó a otros fines. El poeta Pedro Salinas fundó en él la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (la UIMP), de la que fue su primer rector y, aunque Salinas –como tantos otros– se fue al exilio después de la guerra, durante todo el franquismo la Magdalena no dejó de estar dedicado a sede de actividades académicas.
Pero en 1977 Don Juan no tuvo reparos en invocar que era suyo. El ayuntamiento negoció la compra para no tener que desalojar la UIMP de allí, tanto del palacio como de la península (28 hectáreas de terreno), que también pertenecían teóricamente a Don Juan. Protestó la oposición municipal la decisión del alcalde, Juan Ormaechea. Consideraban la compra improcedente, y se constituyó un organismo de partidos, centrales sindicales y asociaciones de ciudadanos para revocar el acuerdo. Pero no hubo nada que hacer. Eso sí, como estaba claro que aquello era muy anómalo, sólo le dieron a Don Juan una cantidad simbólica de 150 millones de pesetas, para lo cual el ayuntamiento tuvo que endeudarse con un crédito del Banco Santander de Botín. El trato se firmó el 25 de noviembre.
Poco después empezaron a planificar la remodelación del palacio, que tardó en ejecutarse más de 10 años y estuvo rodeada de irregularidades. Acabó costando más de 6.000 millones de pesetas, aunque el presupuesto inicial aprobado en la adjudicación de la obra era de sólo 895 millones. De nuevo, se contó con créditos del Banco Santander, gestionados por el gobierno municipal del PP. Y cuando el palacio estuvo preparado, fue a inaugurarlo el rey Juan Carlos, en 1995. Dejaron una placa de mármol, en la sala de ordenadores, de reconocimiento al que había sido el fundador de la UIMP, Pedro Salinas.
La isla de Cortegada, en la ría de Arousa, sólo disfrutaron de la visita real un día de septiembre de 1907. El tiempo justo para que Alfonso XIII, a bordo de una canoa, fuese a tomar posesión y volviese a marcharse para no volver jamás.
Cortegada había sido expropiada a los vecinos de Carril a principios de siglo, para regalársela al rey con la misma idea en mente que tuvieron los santanderinos muy poco después con más éxito. Querían que Alfonso XIII construyese allí su palacio de verano, una idea del empresario local Daniel Poyán, que consideraba que sería un gran negocio para Galicia. A su proyecto se unieron hacendados, hombres de fortuna amasada en las Américas, empresarios, banqueros adeptos a la causa… Para aceptar el regalo, Alfonso XIII, como si les estuviera haciendo un favor, puso varias condiciones: la primera, que la donación se transformara en escritura de propiedad en su favor con todas las garantías; y la segunda, que la isla le fuera donada en su integridad. El ayuntamiento aceptó ambas cosas, y como en ella había en aquella época 211 propietarios, familias de mariscadores, hubo que expropiarlos a todos y obligarlos a abandonarla.
Aunque en la concesión se planteaba la pertenencia a perpetuidad de la isla a la Corona, y con el objetivo de que la familia real instalase su residencia de verano en ella, cosa que nunca hicieron, setenta años más tarde, en 1978, el regalo real fue vendido por su heredero, Don Juan de Borbón. De nuevo, se trató de una venta irregular. Esta vez los compradores eran miembros de su propio «Consejo», encabezados por Ramón Pais Ferrín, a través de la inmobiliaria Cortegada S.A., constituida al efecto. El precio establecido, ridículo pero cierto, fue de tan sólo 60 millones de pesetas.
Los compradores (de los que siempre hubo sospechas de que fueran meros testaferros del propio Don Juan) querían construir una urbanización de lujo y un puente que comunicase la isla con tierra firme, pero la oposición de grupos ecologistas y otros movimientos sociales se lo pusieron difícil. La isla está muy valorada por la riqueza de sus fondos marinos y por poseer el mayor bosque de laurel que existe en Europa; y, ante el conflicto, la Xunta de Manuel Fraga quiso recomprarla con dinero público. Los hombres de Cortegada S.A., que no tienen un pelo de tontos, decidieron pedir una indemnización 200 veces superior al valor de la compra que hicieron a Don Juan de Borbón (20.000 millones de las antiguas pesetas, unos 120 millones de euros), en compensación por los beneficios urbanísticos que dejaban de ganar. Pero como se pasaron de la raya, el asunto acabo encasquillándose durante años en los tribunales. Los vecinos de Vilagarcía, mediante la Comisión Pro-Cortegada, consiguieron finalmente que se declarase parque natural público, paralizándose así las pretensiones constructoras (o destructoras, según se entienda). Su lucha se vio coronada con la integración de la isla dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia. El 30 de agosto de 2007, fue expropiada por la Xunta de Galicia, no sin antes pasar por el pago de un justiprecio de 1,8 millones de euros. Así la isla volvió definitivamente a ser de dominio público.
En 1990 el alemán Klaus Saalfel, empresario y abogado de patentes en Múnich, propietario de una tipografía en Lisboa, le compró su querida Villa Giralda de Estoril, a través de su testaferro, Nils Peter Sieger. Un palacio que también había sido un regalo, esta vez de los nobles que querían ayudar a Don Juan y su familia en el exilio. Y, una vez más, el precio establecido fue una cifra irrisoria: 85 millones de escudos (poco más de 400.000 euros) por un palacio que 10 años después su propietario quiso vender a la Fundación Conde de Barcelona, formada en parte por los mismos que se lo habían regalado en primer término, por un precio tres o cuatro veces superior.
A la muerte de Don Juan se llegó a publicar que no tenía dinero ni para pagar la clínica, que sólo dejaba dos millones de pesetas (12.000 euros). Luego se dijo que en su testamento legaba a sus hijos un chalet en Puerta de Hierro, parte de un edificio de la Gran Vía de Madrid, un apartamento en Estoril y unos 6 millones de las antiguas pesetas (36.000 euros) en una cuenta… de Suiza. Lo de Suiza ya pintaba mal, pero además recientemente se conocieron más pormenores de ese testamento (por la información publicada por El Mundo en 2013, para conmemorar –tiene guasa– el vigésimo aniversario de su muerte) y las cifras eran bastante superiores. Juan de Borbón habría dejado una fortuna de 1.100 millones de pesetas (6,6 millones de euros), incluidos 728 millones en cuentas de Suiza, de las cuales el rey habría heredado 375 (2,25 millones de euros).
Un empresario muy conectado al monarca desde sus tiempos como sucesor de Franco fue Camilo Mira, el introductor de la cultura de la hamburguesa en España como pionero de la instalación de los restaurantes McDonald’s. El granadino Camilo Mira había conocido a Armada a través del general Juan Castañón de Mena, ministro del Ejército con Franco. Además de presidente de La Unión y el Fénix, Camilo Mira era entonces socio, en una empresa inmobiliaria, de Florentino Martínez, cuya hija, Maita, estaba casada con Juan Castañón hijo. En 1969, aprovechando sus conexiones en Zarzuela, consiguió que el príncipe acudiera a inaugurar el selecto Club Las Lomas, una urbanización de lujo. El difícilmente explicable apoyo del príncipe garantizó el éxito de la promoción de la urbanización. Además de Juan Carlos, asistieron los ministros más influyentes del momento, como eran López Rodó y Silva Muñoz. Mira se convirtió en un visitante frecuente de La Zarzuela a partir de entonces, y congenió especialmente bien con Armada, que hizo varios intentos de meterlo en el staff de la casa que no cuajaron. Se dedicó de lleno a los negocios, pero siguiendo todos los avatares políticos de cerca. La tradición de hacerle favores al rey continuó durante décadas, a cargo de personajes como Mario Conde o Javier de la Rosa. El alma inquieta de negociante de Juan Carlos no le permitiría estar inactivo, y se embarcó en todo tipo de aventuras financieras, pero el vicio de pedir no se le quitó nunca.

Tienen a su disposición 70 vehículos que integran el parque móvil de la Casa Real (y que complementan los coches de lujo personales de cada uno, con frecuencia regalados por particulares o los propios concesionarios de los vehículos).
Del cuidado y mantenimiento se encargan en total unas 160 personas que trabajan en palacio, incluyendo a los guardias, chóferes y hasta al cuidador de los perritos. Juan Carlos cuenta con dos ayudas de cámara para vestirle por las mañanas, y la Reina con dos doncellas.
La Zarzuela, que era en origen un pequeño chalet para las cacerías de los últimos Borbones, elegido por Franco para residencia de los príncipes por su proximidad a El Pardo, ha sido rehabilitado varias veces desde que lo ocuparon por primera vez, en 1962. Durante la Guerra Civil el pabellón original había quedado casi destruido por los combates y Carmen Polo se encargó personalmente de restaurarlo y decorarlo. Luego pasó por otra reforma, una pequeña ampliación, poco después de que Juan Carlos fuera proclamado rey; y la tercera, más ambiciosa, se realizó entre 1987 y 1988. Aprovechando el desnivel en el que está ubicado el palacio se construyeron nuevas plantas para despachos, salones de reuniones, oficinas, archivos, salas de visitas y un salón de audiencias… En aquella remodelación también se construyó un refugio antinuclear y se instaló un moderno sistema informático y de comunicaciones, que cuenta incluso con un pequeño estudio de televisión desde el cual el rey puede dirigirse al país cuando quiera. La nueva superficie construida ocupa 2.660 metros cuadrados en la planta principal y 1.540 en la planta semisótano. En total, 4.200 metros.
La parte antigua y la moderna se comunican a través de dos largos túneles que discurren por debajo del jardín y la piscina de la familia real. La construcción es noble, de granito y mármol fundamentalmente. Los muebles y la decoración son una combinación entre lo clásico y lo funcional, con piezas procedentes del Patrimonio Nacional.
Hay también un moderno pabellón de caza, construido a espaldas de la opinión pública por 3 millones de euros, para los trofeos cinegéticos del rey; la casita de La Angorilla, en donde residió un tiempo Corinna con su hijo; y, por último, el de más reciente construcción, el palacete del príncipe, construido para Felipe cuando era Príncipe de Asturias, en el que ha mantenido su residencia tras pasar a ser Felipe VI.
Pero todo esto no lo podemos ver, ni siquiera desde lejos. Apenas la fachada cuando graban allí algún acto oficial. La finca cuenta con varios accesos, los principales desde la carretera de A Coruña y por la de El Pardo. Este último, llamado de Somontes, es la entrada más habitual. Tras cruzar un puente, a unas decenas de metros, un control de la Guardia Real identifica a vehículos y personas. No se puede acceder sin contar con un permiso especial. La Zarzuela se alza en una pequeña hondonada, lo que impide ser vista desde el exterior (salvo desde los propios montes de El Pardo, pero ésta es zona reservada), lo que proporciona, en conjunto, muy buena seguridad.
A todas estas dádivas habría que sumar la ristra de regalos caros que la familia ha ido acumulando en Zarzuela a lo largo de los años. Como cargo público, como primer funcionario, no podría aceptar regalos de ninguna clase, ya que sería suspendido de empleo de uno a tres años, según el Código Penal reformado en 1996. Lo que sucede es que el soberano no es responsable ante la Ley, según el art. 56.3 de la Constitución, y ni siquiera tiene que dar cuenta de ellos, así que no hubo más problema que un poco de mala prensa en contadas ocasiones. En una ocasión, en 1988, rechazó un regalo, un reloj de coleccionista de unos 18.000 euros (en otras versiones se trataba de un reloj de abordo, un Patek Philippe modelo Nautilus, valorado en 3.000 euros).
Desde el comienzo del reinado, La Zarzuela convirtió el día de Reyes en una fiesta de solidaridad a cuenta de la generosidad de los demás. La tradición comenzó a raíz de una Feria del Juguete de Valencia en la que los organizadores ofrecieron a Juan Carlos unos regalos para las infantas y el príncipe. El rey, que no pierde una, les pidió que, en su lugar, le mandasen juguetes de menos valor pero más numerosos, con el fin de poder obsequiar a los hijos del personal de la Casa. El 6 de enero de 1976, primer año en que fue rey, los fabricantes entregan 250 lotes de juguetes para ser repartidos, y lo continuaron haciendo así durante años, como fieles vasallos, para que el rey, Felipe y sus hermanas, partícipes del espíritu caritativo de su padre, pudieran proceder a regalar los regalos en un entrañable acto en los salones de palacio. Con el paso del tiempo, esta tradición sería suprimida, cuando Elena, Cristina y Felipe se hicieron mayores y el aumento de personal en la Casa complicó la organización del evento.
Por otro lado, las cocheras reales fueron constantemente alimentadas por dádivas sin ningún tipo de control. Le regalaban motos, una de sus grandes aficiones, y no iba a decir que no. Cuando la edad se lo permitía, le gustaba salir de La Zarzuela a gran velocidad, en el anonimato que le da el casco.
Otra de las pasiones de Juan Carlos fueron siempre los coches de lujo y su casa dispone de una abundante flota, con más de 80 vehículos, de cuyo cuidado y mantenimiento se encargan más de 65 funcionarios. Del Parque Móvil del Estado, es decir, de titularidad pública, son 72, entre ellos 14 blindados y 8 motos. En propiedad, reconocidos, los reyes tienen tres turismos y cinco motos. Entre unos y otros, su colección de automóviles de gran cilindrada es digna del más caprichoso magnate. Destacan tres Rolls Royce Phantom IV, adquiridos por Franco en los años cincuenta. En Mallorca solía utilizar un Audi RS2 familiar, de una serie muy limitada. También tenía un Porsche 959 que se hizo famoso por un accidente que protagonizó cuando viajaba con la infanta Cristina hacia Baqueira Beret; y un Porsche Carrera de casi 150.000 euros que le había regalado un grupo de empresarios catalanes (entre los que figuraba Javier de la Rosa). Asimismo conocimos su Maserati Quattroporte, valorado en más de 150.000 euros, que le había regalado un jeque árabe de una de las monarquías del Golfo Pérsico, y que Juan Carlos revendió al jefe de la patronal madrileña, Arturo Fernández en 2008 por 100.000 (no sabemos por qué, quizá porque lo tenía repetido). Pero hay muchos más: BMW le suele regalar todos los modelos nuevos que va sacando; los que están a su altura, claro, porque los utilitarios no le interesan a Juan Carlos.
En 2003 recibió dos Nissan 350Z deportivos biplaza de 280 caballos valorados en más de 40.000 euros cada uno. Y en el 2005, el presidente de Daimler-Chrysler, Dieter Zetsche, le cedió un Maybach 57S. Además, la casa Mercedes «trabaja» con La Zarzuela, cediéndoles para su uso y disfrute modelos como un deportivo SL55 AMG valorado en 150.000 euros, varios todoterreno o el Smart que el rey regaló a Sofía a finales de los 90.

Después de la etapa PSOE del felipismo, las últimas décadas del no-gobierno de su majestad estuvieron llenas de borboneos y contradicciones que llegaron a confundir incluso a la izquierda antimonárquica. La misma izquierda que, por boca de Julio Anguita, le reprochaba con un «¿por qué no se calla?» cuando opinaba sobre el tratado de Maastricht y la integración europea, le pediría años más tarde que sí hablase y se manifestase contra la guerra, o mediase con el rey de Marruecos en el conflicto con la activista saharaui Aminetu Haidar, sin dejar de criticar al mismo tiempo su abrupto y etílico «¿por qué no te callas?» a Hugo Chávez. A la vez que se había mojado en la guerra del GAL, a favor de un grupo político concreto, hay constancia de que tomó partido a favor de la primera tregua de ETA y fomentó las negociaciones con el grupo armado en tiempos de Mayor Oreja (con el gobierno Aznar), no se sabe con certeza a favor de quién ni por qué. Bandazos en la pista, que dejaron a más de uno anonadado.
Aunque está bastante claro el fondo ideológico de la monarquía en general, y de Juan Carlos –sucesor
del Generalísimo– en particular, esto no parece haber afectado a su relación con los partidos políticos (conservador uno y presuntamente de izquierdas el otro) que se han ido alternando en el poder. Coherente en el fondo, sus posturas han estado siempre acordes con su propio interés, no precisamente político. Su ideología nunca ha sido óbice para mover la cadera a derecha e izquierda cuanto fuera necesario. Y su relación con sus colaboradores y gobernantes de turno no se vio tampoco afectada por ella a la hora de devolver simpatías y favores, o bien ejercer un revanchismo mezquino, en el terreno político. Y es que, ante todo y sobre todos, Juan Carlos se ha llevado bien con quien no le ponía problemas a que hiciera lo que le daba la real gana. Siempre con el permiso de los Estados Unidos, eso sí.
Antes de conseguir llegar a la Moncloa, pese a los escándalos del PSOE que trabajaban en su favor (sobre todo el tema GAL), el Partido Popular no lo había tenido nada fácil. No ya porque contase o no con la confianza de la banca o la patronal CEOE, o con la simpatía o no del monarca. Es que frente a los españoles defraudados por los presuntos socialistas, la derecha no era realmente una alternativa.
Hay que advertir, para los más incrédulos, que el rey suele estar enterado y meterse en muchas más cosas de las que, en principio, parece que le correspondan. Se sabe, por ejemplo, que en los 90 la Casa Real negoció una mediación con ETA, aunque no por qué. Fue una incongruencia quizá relacionada con estar buscando vías para cerrar el tema GAL.
Durante la gestión de Zapatero se le permitió consolidar la costumbre de efectuar viajes privados que incluían encuentros con los líderes del país de destino, pero que no seguían la línea de información establecida con el Ministerio de Asuntos Exteriores. La información sobre estos viajes era prácticamente nula. Como mucho se comunicaban al gabinete del ministro. Eran viajes privados, pero realizados con medios públicos y con entrevistas con los líderes de esos países.
Paralelamente a los placeres privados, el monarca «mediaba» en acuerdos económicos con implicaciones políticas. La cosa tendría un pase si al menos lo hiciera a iniciativa del gobierno, en beneficio de eso que llaman Marca España (que en la práctica es un grupúsculo de empresarios y financieros muy particular). Pero, digan lo que digan, esto no siempre fue así. Como cuando «medió» para que el Gobierno aprobase la entrada de la petrolera rusa Lukoil en el accionariado de Repsol: seis veces en un solo día llegó a telefonear a Zapatero.
La comisionista Corinna, en la que la erótica del poder se mezclaba con la erótica a secas, intervino en el asunto de la Lukoil, pero no sólo en eso. En 2007 también participó directamente en otra gestión problemática: un gran contrato de suministro de gas procedente de Argelia. Para ganarse el favor de los argelinos, el rey llegó a hacer una declaración donde defendía un acuerdo para el Sáhara respetando su libre determinación, llevando la contraria al entonces ministro Moratinos, más pro marroquí.
Poco antes de la abdicación, en mayo de 2014, el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón registró en el Congreso de los Diputados una batería de siete preguntas dirigidas al gobierno sobre los viajes del rey con empresarios, que en una buena parte el ejecutivo rechazó contestar. Ni Izquierda Unida ni la mayoría de los españoles sabían entonces que Juan Carlos estaba despidiéndose, en adelanto a su abdicación, cuando recorrió vertiginosamente en cinco viajes oficiales el Golfo Pérsico en apenas dos meses.
El gobierno se negó a aclarar si el rey había estado acompañado en sus viajes por empresarios españoles y, en ese caso, en cuántas de las visitas realizadas y qué empresarios acompañaban a Juan Carlos. Tampoco hubo respuesta a la cuestión de si el rey había operado «como intermediario comercial entre las grandes empresas españolas y los gobiernos de los países visitados» ni si el Gobierno o la Casa Real recibían «alguna comisión por operar como intermediario comercial entre las empresas españolas y los gobiernos extranjeros». No sería de extrañar que, en realidad, tampoco ellos tuvieran la respuesta.

Al lado de los compinches de siempre que milagrosamente habían sobrevivido a todas las batallas (los Albertos, Miguel Arias, Josep Cusí o Paco Sitges), en esa mezcla de negocio y placer con que ocupaba sus horas hacia el final del reinado, Juan Carlos frecuentaba a conocidos miembros de la aristocracia financiera y empresarial, en una entrañable amistad. Formaban un curioso grupo o pandilla de privilegiados, cada uno de ellos al frente de un feudo empresarial y todos bajo la protección real. El Santander, Telefónica, BBVA, Inditex, Iberdrola, OHL, Repsol…, es decir, las empresas con más liquidez que cotizan en el Sistema de Interconexión Bursátil Electrónico (SIBE), en las cuatro bolsas españolas (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia), y forman el Ibex 35, el principal índice bursátil de referencia de la bolsa española elaborado por Bolsas y Mercados Españoles (BME). Ellas eran la Marca España que el rey se encargaba de promocionar por el ancho mundo, encarnadas en los señores que las representaban. Algunos procedían de las grandes familias de empresarios y financieros que desde el franquismo han estado en la oligarquía (como Juan Miguel Villar Mir o Emilio Botín); la novedad estaba en los otros, los que no son propietarios de la entidad que utilizan para forrarse: altos cargos, directivos, presidentes o consejeros, de consorcios de accionistas, muchas veces provenientes de privatizaciones: como Telefónica / Movistar o Renfe / Adif; o de cajas de ahorros reconvertidas en bancos (como Cajamadrid / Bankia, La Caixa / Caixabank o la CAM). Se trataba de personajes como César Alierta, Isidro Fainé, Guillermo de la Dehesa o Javier Monzón, que habían sido puestos en el lugar adecuado por los políticos de turno.
Juan Miguel Villar Mir fue uno de los adláteres más fieles del monarca, y sin duda de los más próximos e íntimos del grupo. Entre otras cosas, se encargaba de Corinna durante su relación con Juan Carlos. Su lealtad la premió el monarca el 3 de febrero de 2011, otorgándole un marquesado «por su destacada y dilatada trayectoria al servicio de la Corona». El gesto no gustó demasiado al elenco de grandezas y títulos nobiliarios españoles; menos todavía que el pintoresco título otorgado al tiempo a Vicente del Bosque (entrenador de «la Roja» en el mundial de fútbol que acababan de ganar, el de 2010), porque aquél no había ganado nada de lo que los demás pudieran alegrarse. La aristocracia más rancia se preguntaba perpleja qué méritos le habrían granjeado la concesión del título al acaudalado empresario, pero lo cierto es que eso de ennoblecer a empresarios y banqueros no suponía más que una actualización de los motivos, y era ya tradición en los Borbones desde el siglo XVIII.
Juan Miguel Villar Mir, presidente de la constructora OHL, fue además uno de los hombres más beneficiados financieramente por las gestiones de «mediación» del rey en los últimos tiempos. Con su grupo empresarial y OHL, se mostró particularmente activo en las monarquías de la península arábiga y el Golfo Pérsico, gracias a la intervención de Juan Carlos. Por ejemplo, su grupo se adjudicó en consorcio un contrato en Kuwait por importe de 645,5 millones de euros; y otro, más importante todavía, para la construcción y explotación de la línea de alta velocidad Medina-La Meca en Arabia Saudí de 6.000 millones, que OHL compartirá con Renfe y Adif. Tras acompañar al rey en su viaje a la India en octubre de 2012, consiguió otro más con Ashok Hinduja, presidente del gigante constructor del mismo nombre y viejo conocido de Juan Carlos, dentro del programa de inversiones del gobierno hindú para construir infraestructuras por un billón de euros, el equivalente casi al PIB español de un año.
Juan Carlos y Villar Mir se habían conocido gracias a Emilio Botín López, que fue el que lo introdujo en palacio de forma paulatina.
Con la saga de banqueros de los Botín también tuvo Juan Carlos una larga y fructífera relación. Para el padre, Juan Carlos ya había hecho de «intermediario» con la dictadura militar argentina de Rafael Videla en el año 1976, consiguiendo acuerdos millonarios con el sanguinario régimen. Y con el hijo, el Emilio Botín fallecido en 2014, la colaboración fue más estrecha todavía. Con sus más y sus menos, eso sí, porque entre dos personalidades tan fuertes nunca se supo bien quién llevaba la batuta de verdad. El banquero tuvo gestos estrambóticos con el rey alguna que otra vez, con los que parecía estar diciéndole «¡cuidadín, cuidadín!». Como aquella vez en Brasil, en junio de 2012, cuando el presidente del Banco Santander logró eclipsar al monarca recibiéndolo ante la prensa con un llamativo look en rojo corporativo, formado por polo, bermudas y zapatillas perfectamente combinados en el mismo tono.
Fuera o no una llamada de atención y aviso a caminantes, Botín pudo por fin respirar tranquilo 3 meses después, cuando tras 25 años de litigio consiguió que su histórica causa de las cesiones de crédito terminara en nada, a pesar de haber llegado al Tribunal Constitucional. Era un caso que le había irritado durante años. Las cesiones de crédito fueron un producto financiero comercializado por el Banco Santander entre 1987-1989, a través del cual los clientes podrían haber cometido un delito fiscal (es decir, que estaban pensados para eso: para defraudar a Hacienda). Los directivos del banco, con su presidente a la cabeza, habían sido acusados de presuntos delitos fiscales que causaron un perjuicio patrimonial de 84 millones de euros a todos los españoles. En 2006, tras repetidas solicitudes presentadas por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional había archivado la causa; y en 2007 lo había confirmado el Tribunal Supremo. Un fallo que marcó jurisprudencia con la denominada «doctrina Botín», por la que se impedía abrir juicio oral a instancias exclusivas de la acusación popular; es decir, que quien tuviera controlada a la Fiscalía del Estado no tenía nada que temer.
Aberraciones tan habituales en el reino del príncipe Al Waleed no le importan nada al rey Juan Carlos, que no percibe más que alegría en el pueblo saudita en sus viajes de placer y negocios. España sigue cerrando con su monarquía contratos millonarios, entre otras cosas de venta de armas (por valor de 725 millones de euros entre 2003 y 2014). Y, mientras, Arabia Saudita sigue azotando mujeres y ejecutando a destajo (a un ritmo de un condenado, normalmente decapitado, cada dos días), sin ningún reproche de las democracias occidentales, y mucho menos de su entrañable hermano Juan Carlos de Borbón, pese lo que pese a Sorayas y chicas de Qatif.

Integran el Patrimonio Nacional los siguientes bienes:
1. El Palacio Real de Oriente y el Parque de Campo del Moro.
2. El Palacio Real de Aranjuez y la Casita del Labrador, con sus jardines y edificios anexos.
3. El Palacio Real de San Lorenzo de El Escorial, el Palacete denominado la Casita del Príncipe, con su huerta y terrenos de labor, y la llamada «Casita de Arriba», con las Casas de Oficios de la Reina y de los Infantes.
4. Los Palacios Reales de la Granja y de Riofrío y sus terrenos anexos.
5. El monte de El Pardo y el Palacio de El Pardo, con la Casita del Príncipe. El Palacio Real de La Zarzuela y el predio denominado «La Quinta», con su Palacio y edificaciones anexas; la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Convento de Cristo y edificios contiguos.
6. El Palacio de la Almudaina con sus jardines, sito en Palma de Mallorca.
7. Los bienes muebles de titularidad estatal, contenidos en los reales palacios o depositados en otros inmuebles de propiedad pública, enunciados en el inventario que se custodia por el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional.
8. Las donaciones hechas al uso y servicio de la Corona.

Aquí figuran, en efecto, 8 palacios reales y 5 residencias de campo; pero también «edificios anexos», «Casas de Oficios», «edificaciones anexas» y «edificios contiguos», sin especificar el número ni las características. Se trata de decenas de viviendas y casas forestales, gestionadas por Patrimonio, muchas de ellas reconvertidas en lujosas residencias, en cuya rehabilitación y conservación se han invertido varios millones de euros en la última década. Una de ellas, en El Pardo, es La Angorilla, remodelada en 2006 para dar acomodo a Corinna Zu Sayn-Wittgenstein.
Por otro lado, están «las donaciones hechas al uso y servicio de la Corona». Es curioso: en la página web de la Casa Real lo dicen justo al revés, explicando que Patrimonio administra «las donaciones hechas al Estado por Su Majestad el Rey», matizando que «conservando su derecho de uso». Sea como sea, en el gran cajón de sastre de las «donaciones» no se sabe lo que hay dentro exactamente; si se incluye o no, por ejemplo, el uso y disfrute de Son Vent, en Mallorca; o el palacio de La Mareta, en Lanzarote.
La Mareta, ubicado al borde del mar en la localidad turística de Costa Teguise, es un complejo formado por una villa principal y otras siete edificaciones más pequeñas, además de dos piscinas, erigido al estilo «magnate árabe». Lo mandó construir el rey Hussein I de Jordania a finales de los años 70, aunque nunca lo usó (sólo su hijo, una vez, durante su luna de miel). Hussein se la regaló a Juan Carlos en los años 80, no sabemos por qué o a cambio de qué, y ni siquiera para qué, porque Juan Carlos tampoco la usó nunca hasta 1993, y después muy poco.
Extrañamente, los Reales Alcázares de Sevilla no figuran en el listado de la Ley del Patrimonio Nacional, aunque son igualmente considerados residencia de los reyes durante sus estancias en Sevilla, y sí se da cuenta de ello tanto en la página web de la Casa Real como en la de Patrimonio Nacional (pero no en la Ley).
También es curioso que el complejo de La Zarzuela, que es la residencia principal, esté ahí perdido en medio del monte del punto 5, y que ni siquiera se mencione explícitamente el Pabellón del Príncipe, en el que continúa residiendo el ahora rey Felipe VI. Tampoco se hace alusión alguna a la segunda residencia en importancia: el complejo de Marivent y Son Vent, en Mallorca.

Algunos dicen que Juan Carlos es un «comisionista», y el término no suena demasiado mal, pero conviene aclarar qué significa exactamente. En la definición del diccionario de la RAE, que generalmente aclara poco, se establece que el comisionista es el que se «emplea en desempeñar comisiones mercantiles»; esto es, «mandatos» o encargos, encaminados a facilitar un acuerdo comercial. Es decir, que es una especie de recadero al servicio de empresas que quieren hacer un negocio determinado, normalmente no por amor al arte, sino a cambio de una retribución (comisión).
En la economía de mercado, el mercadeo o conchabeo de la contratación pública es cada vez más importante. Hay que tener en cuenta que las administraciones invierten una gran cantidad de dinero en obras y servicios (aeropuertos, carreteras, centros sanitarios…), en compras a gran escala de productos (armas, por ejemplo), etc. Y una institución pública es el cliente ideal, sobre todo si los políticos de turno pasan de eso del bien general. Un empresario normal intentará comprar lo más barato posible y que no le tanguen. Pero el político está ahí coyunturalmente y la «empresa» –el Estado– no es suya; así que, si la arruina, tanto le da.
Las nimiedades sin importancia están en torno al 3 por 100. Esto no está escrito en ningún sitio, pero es el porcentaje establecido como habitual. No parece mucho, pero si el contrato que se firma es de, supongamos, un millón de euros, la comisión asciende a 30.000, que no está nada mal. Ya es dinero. Y hay que tener en cuenta que hablamos de contratas de miles de millones, así que calculen ustedes.
¿Cómo podría el rey Juan Carlos influir en los que toman este tipo de decisiones económicas, para «ayudar» a los empresarios españoles? Por mucho que se hable de su «hermandad» con los monarcas del Golfo Pérsico y alrededores, sería muy ingenuo pensar que se dejan comer la cabeza sólo por su gran campechanía y entrañable amistad. Esto está bien para establecer el contacto; pero en estos asuntos hay más de intercambio, de un hoy por ti mañana por mí, que de franca generosidad entre colegas. De una u otra manera estos favores se pagan. Aunque, claro, el favor toca que lo devuelvan los españoles por él: dando apoyo internacional a un régimen que no respeta los derechos humanos, vendiéndoles armas que está prohibido venderles porque son para masacrar a su propio pueblo, o dejando en libertad a un violador.
Apollonia Associates era la cabeza visible de los negocios de la princesa Corinna, y la firma a través de la que cobraba sus trabajos de asesoría y mediación entre grandes empresas españolas y países árabes para la obtención de contratos milmillonarios. Aunque también operaba con dos cuentas en Suiza abiertas a nombre de «identidades operativas»; es decir, nombres completamente falsos pero dotados de documentación española (DNI y pasaporte) totalmente legal, cortesía del CNI. Por norma general, este tipo de identidades se generan con autorización judicial para facilitar el trabajo de agentes encubiertos que trabajan sobre el terreno para el Centro Nacional de Inteligencia; y éste no era el caso, evidentemente. Así que tuvieron que dar explicaciones. Los portavoces oficiales del CNI negaron de forma taxativa que se hubieran utilizado las identidades operativas para realizar pagos a Corinna.
Sobre el papel, Apollonia estaba ubicada en Londres, pero al menos desde octubre de 2010 operaba desde el paraíso fiscal de Malta. Allí, un despacho de abogados abrió dos compañías con nombres muy similares: Apollonia Associates Ltd y Apollonia Associates Holding. Su director, un fiduciario del despacho, nunca desveló quién estaba tras las sociedades. En febrero de 2012, como director de la primera firma figuraba Joseph M. Formosa, un ingeniero maltés que trabajó durante años para Repsol en Libia.
La entrada oficial de Corinna en las sociedades, en 2013, fue seguida casi inmediatamente por el cese de actividad comercial. Fue casi entrar para decir adiós. Ambas sociedades fueron liquidadas en verano de 2014, coincidiendo con la abdicación. Sobre el papel, la empresa ganó en limpio 25.811 euros en 2011 y 14.245 en 2010; en el segundo caso, apenas unos 5.000 euros más que el salario mínimo español.
El negocio del comisionista, se mire por donde se mire, siempre da beneficios. Aparte de viajes, reciben regalos tan golosos como Ferraris por pares, tal que si fueran capones lucenses de Vilalba. Además, aunque un negocio salga mal y se eche todo a perder, los gastos de gestión son los gastos de gestión, y el intermediario cobra cantidades nada risibles. Los ricos llevan muy bien las cuentas y nunca perdonan ni un céntimo. El comisionista, como la banca en los juegos de azar, siempre gana.
El tinglado de comisiones montado por Juan Carlos empezó bastante antes de la llegada de Corinna, en multitud de viajes oficiales con interés privado, durante los 90 sobre todo con destino a esquilmar a América Latina sus recursos naturales, en apoyo de los grandes señores de Fenosa, Repsol o el Santander. Y todavía antes, en los 70, con Prado y las comisiones por el petróleo de los países árabes. Pero no cabe duda de que con Corinna la cosa fue a más, también en la parte moral. No por su affaire privado, que eso es cosa de ellos, sino por lo que se ganó en hipocresía y cinismo a la hora de mezclar el interés privado con el público.
La Marca España que promociona el Estado está formada por transnacionales apátridas con directivos maleados en mil corruptelas. Empresas que, pese a la crisis…
Entre 2006 y 2010, el rey Juan Carlos se dedicó a impulsar la creación del Fondo Hispano-Saudí de Infraestructuras, una iniciativa surgida de su entorno más próximo para promover el desarrollo conjunto de construcciones y servicios. Se reclutó para él a empresas y bancos (como Caja Madrid, ACS, Iberdrola, Grupo Villar Mir, Endesa, Sacyr y otras), que pusieron dinero para las gestiones iniciales.
El proyecto estuvo muy conectado a la Sayn-Wittgenstein, ya muy activa en círculo de mayor proximidad de Juan Carlos. Al parecer fue Corinna la que facilitó los primeros contactos, aunque Juan Carlos ya tenía por su cuenta envidiables relaciones con las monarquías árabes. Se suele señalar la visita privada que el monarca realizó en febrero de 2006 al estado alemán de Baden-Württemberg como uno de los momentos clave de esta empresa común. El viaje había sido enteramente planificado por Corinna, incluida la cena en honor de Juan Carlos que ofreció el magnate de la construcción Manfred Osterwald en el castillo de Schöckingen, no lejos de la ciudad de Stuttgart, a la que asistieron los presidentes de las principales empresas alemanas.
Casi simultáneamente en el tiempo a las de los fondos SSIF, desde 2006 se desarrollaron las negociaciones para el contrato de la construcción de una línea ferroviaria de Alta Velocidad que unirá Medina con Yeda y La Meca, y que sí salieron bien. Fue el mayor contrato privado de la historia de España; y el más emblemático, aunque no el único, con la Saudi Arabian General Investment Authority, el fondo soberano de Arabia Saudí. Lo ganó el consorcio hispano-saudí Al Sula Group, español en un 88 por 100. Las empresas beneficiadas fueron Renfe, Adif, Imeco, Talgo, Copasa, Cobra, Consultrans, Imathia, Inabensa, Dimetronic, Indra y OHL.
Ascendió al montante de 6.736 millones de euros, de los que se calcula que sus «facilitadores» se llevaron una comisión del 3 por 100, lo que asciende a la astronómica cifra de 195 millones. Pero no se sabe entre cuántos exactamente se lo tuvieron que repartir.
Los colaboradores habituales de Juan Carlos en el negocio de las armas desaparecieron del mapa a comienzos de siglo. Manolo Prado primero cayó en desgracia por el caso KIO y luego falleció. Khashoggi, sencillamente, cayó en desgracia. Fue procesado por ayudar a evadir capitales a Imelda Marcos, la esposa del exdictador de Filipinas, se arruinó y se instaló en Estados Unidos bastante retirado. Pero esto no sirvió para que Juan Carlos abandonara la provechosa actividad de «facilitar» la contraventa de armamento, en transacciones tanto dentro como fuera de la legalidad.
Sus nuevos colaboradores, asesores, socios o como se les quiera llamar, eran, entre otros, su íntimo amigo Mohamed Eyad Kayali, mano derecha en España del príncipe Salman bin Abdelaziz, ministro de Defensa saudí. Kayali, también amigo de Corinna, jugó asimismo un papel importante en las negociaciones del AVE. Y él era uno de los acompañantes de la parejita en la escapada a Botsuana para cazar elefantes que terminó tan mal.
El rey Juan Carlos no dudó nunca en representar los intereses tremendamente nocivos de la inversión española en Hispanoamérica, que está depredando el entorno con una industria energética de amarga repercusión en comunidades rurales e indígenas. Los grandes empresarios españoles no tuvieron reparos en destruir sistemas culturales y ecológicos muy frágiles, apoyándose en mecanismos creados por la legislación de las dictaduras apoyadas por los Estados Unidos, en Chile, por ejemplo. Ni el rey, en apadrinarlos en multitud de viajes oficiales que hicieron juntos.
Pero lo que más le cundió en la última década de su reinado estuvo localizado en el mundo árabe, también en lo que respecta a la explotación de nuevas energías sin atender demasiado más que a los intereses de las transnacionales que contaron con su «mediación», o con la rentabilidad personal que podía obtener. Y también en este ámbito intervino la esclarecida Corinna con profusión.

En toda la Unión Europea está prohibido cazar urogallos, osos, lobos o bisontes; por eso tenía Juan Carlos que desplazarse tan al este para darle al gatillo a placer sin demasiados problemas. Porque en España no le quedaba más remedio que, junto a otros avezados cazadores y prohombres del sistema (como Juan Abelló, Alberto Alcocer, Emilio Botín, José María Amusátegui, Florentino Arzuaga, Samuel Flores o el exministro Francisco Álvarez Cascos), conformarse con lugares de caza como la Encomienda de Mudela, en Ciudad Real, especializado en perdiz roja; Quintanilla de Onésimo, en Valladolid, coto especializado en jabalí, corzo y ciervo; La Camacha, en La Mancha, donde compartió una jornada de caza con George Bush padre; o Las Golondrinas, en las proximidades del municipio extremeño de Torremocha.
Ser presidente de honor de la entidad protectora de animales WWF (World Wildlife Fund) nunca frenó su amor por la caza y siempre tuvo mucho donde elegir, entre las fincas de ricos terratenientes que se disputan su presencia y le asedian con invitaciones; y, como es natural, los paraísos cinegéticos pertenecientes a Patrimonio Nacional, dedicados sólo a su escopeta. Entre ellos destacan el monte de El Pardo (el patio de su casa), La Encomienda de Mudela, Los Quintos de Mora o el coto Nacional de Selladores-Contadero, en el Parque Nacional de la Sierra de Andújar.

Rann Safaris es una empresa especializada que organizó este tipo de excursiones para Juan Carlos en varias ocasiones. Para Jeff Rann, el aventurero norteamericano responsable de la empresa, contar con el rey entre sus clientes siempre fue un orgullo, y por eso mostraba en su página web diversas fotografías en las que aparecía con él, junto a un elefante abatido durante una cacería en el año 2005, por ejemplo. Pues, para hacerse una idea, con Rann un safari de 14 días con un elefante como objetivo venía a costar –tarifa básica con tasas incluidas– 44.700 euros. Este precio no contempla los gastos del viaje en avión a Maun (en torno a 1.200 euros), ni tampoco el desplazamiento desde el aeropuerto hasta el área de caza, que hay que realizar en avioneta privada (y que suele costar 1.600 dólares la ida y otros 1.600 dólares la vuelta, a cargo del cazador deportivo).
Resulta imposible saber quién lo pagó. «No ha tenido coste alguno», aseguró a la prensa la Casa Real, dando a entender que había sido una invitación, aunque sin desvelar de quién partía. Pero una parte al menos, indudablemente, provenía de fondos públicos: el rey había estado siempre acompañado por un médico de su equipo habitual y tres escoltas de su dispositivo de seguridad. Por otro lado, los gastos del viaje en avión eran imputables a la asignación de Juan Carlos o a otra de las partidas que tiene la Casa Real, pero no se sabe con certeza a cuál ni a cuánto ascendió exactamente. Una duda que tampoco se podría resolver con la Ley de Transparencia, aunque todavía no se había aprobado entonces. Todas las versiones de la prensa oficialista insistieron en la tesis de la invitación, atribuyendo el regalo a Mohamed Eyad Kayali, mano derecha en España del ministro de Defensa saudí, el príncipe Salman. Y al menos parece cierto que Kayali lo acompañaba, además de la princesa Sayn-Wittgenstein, su hijo, su exmarido y varios empresarios españoles, que volaron con el monarca a Botsuana en un jet privado. Lo que resulta más difícil explicar es el motivo de tanta generosidad. Los más próximos a Juan Carlos relacionaron el viaje con una promesa que había hecho el rey al hijo de Corinna por su cumpleaños, y con su euforia (personal y compartida con Corinna y Kayali) por haber conseguido el contrato del AVE del desierto.

En los últimos tiempos, en medio del maremágnum de escándalos por corrupción de su familia, sólo Elena parecía salvarse de la quema. De repente, sólo ella parecía digna y cada día más inteligente, al lado de su hermana Cristina, empeñada en demostrar a todos que era más tonta que nadie. Pero en esa nueva imagen no acaba de encajar que, desde 2008, la honesta primogénita legítima disfrute de un contrato de la Fundación MAPFRE, en la que presuntamente dirige el área de Acción Social, con una remuneración de 200.000 euros anuales. Estaba claro que con el sueldo de maestra no le llegaba para sostener su pisito de 468 m² en el barrio del Niño Jesús de Madrid, valorado en casi dos millones de euros.
Felipe nunca contó con el arsenal de chistes y chascarrillos de su hermana Elena. Pero un par de ellos fueron suficiente para que la Casa Real mostrase su profundo desagrado.
El noviazgo de Felipe y Letizia fue un visto y no visto, literalmente, porque nadie lo vio ni venir. Todo sucedió a una velocidad vertiginosa, paralelamente en el caso de la futura reina al solapamiento con otra relación y a un ascenso profesional meteórico.
Para la boda real, sólo el despliegue policial y del ejército costó 60 millones de euros. Pero todo quedó muy deslucido bajo el cielo de Madrid, que descargó lluvia para aburrir a los monárquicos que querían aplaudir al paso del cortejo y enfangó los bajos del vestido de la novia. La crónica social estuvo llena de anécdotas con los recién llegados Ortiz-Rocasolano al suelo regio de los Borbón.
Por petición de Juan Carlos, en la organización del bodorrio colaboró –no se sabe cómo– su entrañable amiga Corinna. Sus dotes para gestionar la privacidad permitieron que su presencia pasara inadvertida. La Casa Real no suele ofrecer a la prensa la nómina de los asistentes a este tipo de actos, que considera suficientemente publicitada con las instantáneas de la ceremonia y el tedioso besamanos. Y Corinna también se encargó de la luna de miel, con un éxito rotundo: de los 32 días viaje, sólo se difundieron informaciones e imágenes del breve periplo que comenzó mirando a Cuenca, y continuó por Teruel, Zaragoza, Navarra y País Vasco.
En los meses previos a la abdicación de Juan Carlos, antes de que ese colorido desfile de la proclamación ocupara el centro de Madrid como si estuviéramos en estado de sitio, surgió algo más que hubiera podido suponer un serio problema sucesorio. Varios supuestos hijos ilegítimos de Juan Carlos salían a la palestra y hacían visible su historia en los medios de comunicación internacionales y nacionales.
Ya antes, en 2001, María José de la Ruelle, ciudadana francesa, había presentado ante los tribunales de Burdeos una demanda de paternidad. Decía ser la hija natural de Juan Carlos y de María Gabriela de Saboya; y que había sido concebida a bordo del yate Agamenon. Nació en Argel en 1954 y fue dada en adopción. Las investigaciones sobre su verdadero origen la habían llevado a estas conclusiones. La Casa Real se pronunció al respecto y dijo que todo era «un infundio».

Las alarmas tendrían que haber saltado mucho antes. Cuando se casó con la infanta Cristina, en 1997, ya supimos algunas cositas que indicaban que Iñaki apuntaba maneras.
Por ejemplo que, en aquellos tiempos de lucha contra el Servicio Militar Obligatorio –con el Movimiento de Objetores de Conciencia primero y la desobediencia civil de los insumisos después (muchos de ellos fueron encarcelados en prisiones militares por negarse a hacer la mili)–, el yerno del rey había sido más listo y se había librado por la cara. Con los niños bien no iba la cosa, salvo con los que ya tenían querencia propia hacia lo cuartelero, que no era el caso de Urdangarin, de costumbres mucho más exquisitas. Así que alegó que era incapaz con un certificado médico que le declaraba sordo. Curiosamente, esto no le causó ningún problema en el balonmano profesional, ocupación que tenía cuando conoció a la infanta y que le llevó a las Olimpiadas de Atlanta de 1996.
En Barcelona, donde se celebró la boda el 4 de octubre de 1997, circuló meses antes una relación de deudas del futuro yerno de Su Majestad con la Ciudad Condal, a razón de: una colección de multas por mal aparcamiento (por un importe total de unos 933 euros); impuestos de circulación no satisfechos desde 1993 (otros 900 euros); e impuestos de bienes inmuebles de su piso, que tampoco pagaba (600 euros más). En total, una deuda con el pueblo de unos 2.500 euros y un año de vida de servicio a la patria.
Más tarde, en octubre de 2001, sería fichado como director de Planificación y Desarrollo de la empresa Octagon Esedos S.L., dedicada al marketing deportivo, controlada en un 51 por 100 por Samaranch el viejo, que entonces era presidente de honor vitalicio del Comité Olímpico Internacional.
Luego también fue administrador consejero de Motorpress Ibérica S.A., editora de varias revistas de automovilismo, cuyo director ejecutivo era José Luis Samaranch Sáenz de Buruaga, pariente lejano de Juan Antonio Samaranch. De hecho, Urdangarin y Samaranch Sáenz de Buruaga ya habían coincidido en Octagon Esedos, de la que este último fue consejero. Además, el yerno del rey participó en Dentipartnes S.L., Odont Mad S.L., Sport e Rormacziones S.L. y Enveitg XXI S.L.
Entre 2004 y 2005 Corinna compaginaba su trabajo en la londinense Boss (organizando cacerías de lujo) con sus labores como intermediaria en los premios de la Fundación Laureus. Y ahí introdujo a Urdangarin, consiguiéndole un trabajo en el que cobró una start-up fee de 50.000 euros, sólo por estudiar el establecimiento en España de la fundación, que se instaló finalmente en 2006. Pero Urdangarin ya había declinado la oferta de presidirla, lo que le hubiera permitido ganar 200.000 euros anuales. No se sabe por qué lo hizo, pero lo que adujo –sin ponerse colorado– fue que veía dificultades debido a su pertenencia a la Casa Real. La presidencia fue asumida por Juan Antonio Samaranch júnior.
Entre 2003 y 2007 Iñaki vivió su momento más dulce. Fue durante la gestión de Jaume Matas en el Gobierno balear, y especialmente con José Luis Ballester –Pepote– como director general de Deportes. La trama Nóos llegó a ingresar 16 millones de euros en nueve años (hasta 2012), y casi el 40 por 100 procedía del Govern balear y de la Generalitat valenciana, ambos en manos del Partido Popular.
La prensa y la oposición locales comenzaron a dar guerra con el asunto desde 2006 y no dejaron que el caso quedara impune. El 12 de diciembre de 2009 más de un millar de personas se manifestaron en una convocatoria espontánea por las calles de Palma para expresar el rechazo a la corrupción política. Fue la primera; y Jaume Matas, expresidente del Gobierno balear, el primero en caer, imputado de nueve delitos por el caso del velódromo Palma Arena: 22 millones de euros pagados por la construcción no estaban justificados y 30 más no tenían certificado de final de obra. La imputación de Urdangarin, como una ramificación de este proceso, tardaría un poco más en llegar. Y la de la infanta a punto estuvo de perderse por el camino.
G.Paltrow había recibido una oferta para rodar en España una serie televisiva, a medio camino entre reality show y road movie, sobre la gastronomía española, para la televisión pública de EEUU. El propósito de Urdangarin era recurrir a sus excelentes contactos políticos en la Comunidad Valenciana, utilizando a la actriz como tarjeta de presentación, para que el Ayuntamiento de Rita Barberá y la Comunidad de Francisco Camps patrocinasen un capítulo sobre la paella. El 11 de mayo de 2007, Mario Sorribas, secretario y mano derecha de Urdangarin en el Instituto Nóos y apoderado de Aizoon, envió un correo electrónico a Miguel Zorío, el abogado que hizo de intermediario entre el yerno del rey y la Administración Pública valenciana, para abordar el asunto.
Esta vez, sin embargo, Iñaki no consiguió sacar tajada. La Fundación Turismo Valencia se negó a desembolsar más fondos al yernísimo, y así se lo comunicó Sorribas a Ángel Díaz, otro colaborador de Urdangarin y la infanta Cristina en Aizoon, a vuelta de correo.
En la Casa Real le estaban viendo las orejas al lobo Castro cada vez más cerca. En mayo de 2010, a raíz de un problema de pulmón de Juan Carlos que creyeron que podría ser cáncer, se empezó a pensar en la sucesión y en empequeñecer la familia real. Había que dejar fuera a Elena y Cristina y concentrarse en el núcleo central: los reyes, los príncipes de Asturias y las infantas pequeñas. La línea divisoria se iba a establecer, básicamente, en los presupuestos generales del Estado: entre los que presuntamente vivían exclusivamente del dinero público y los que no.
Antes de que esto tomara cuerpo, ese mes de julio, el juez Castro abrió pieza informativa sobre los convenios firmados en 2005 y 2006 entre la Fundación Illesport, el Instituto Balear de turismo (Ibatur, dependiente del Gobierno balear) y el Instituto Nóos. Jaume Matas no pudo explicar satisfactoriamente por qué pagó 1,2 millones de euros a la entidad para organizar una conferencia.
Había comenzado la operación «Salvar a la Corona». Se anunció el alejamiento oficial de Urdangarin de todas las actividades relacionadas con la Casa. Pero ni él ni Cristina podrían dejar de pertenecer a la familia real, a no ser que se cambiaran las disposiciones legales, salvo que se divorciaran. Y el Hola continuaba mostrándolos muy sonrientes en Washington, de compras navideñas con la reina Sofía en visita sorpresa.
El rey se descolgó aquel 24 de diciembre, en su tradicionalmente siempre parecido mensaje navideño, con que «la justicia es igual para todos», con gesto de absoluta normalidad. Había expectación previa por qué iba a decir, y la frasecita no cayó en saco roto. Estaba claro que, una vez más, iba a sacrificar a los más próximos para quedar él incólume. Lo mismo que con Armada y Milans en el 23F, que con Prado en el caso KIO… Urdangarin lo tenía claro.
Cinco días después se hizo pública su imputación. La maquinaria se puso en marcha para evitar como fuera la de la infanta Cristina.
El sentido pragmático de Juan Carlos lo inclinó a dejar caer a Urdangarin, pero no a la infanta.
Después de las últimas elecciones autonómicas, adelantándose a lo que el nuevo gobierno progresista de las islas le iba a exigir formalmente, como había prometido hacer, Felipe VI tomó la decisión de revocar el uso del título de duquesa de Palma a su hermana, y su pulso borbónico no tembló al firmar el real decreto.

Corinna Zu Sayn-Wittgenstein contaba con un jet particular, dispuesto en la zona para uso militar del aeropuerto de Torrejón de Ardoz por órdenes superiores. Solía ser un avión Cessna Citation Excel de la empresa Netjets Europe. El coste del avión era de unos 5.000 euros por cada hora de vuelo, con espacio para sólo siete pasajeros. El trayecto, a veces con destino a Niza, a veces a Palma de Mallorca, a veces a Marrakech, se abonaba con una tarjeta prepago a nombre de una sociedad en Suiza, pagada por los servicios de inteligencia al margen de la contabilidad del Estado. A efectos oficiales, esos viajes nunca existieron.
La princesa comenzó a participar en operaciones comerciales para grandes empresas españolas; como la OHL de los grandes amigos del rey, Juan Miguel Villar Mir, y del príncipe Felipe, Javier López Madrid. Cobraba comisiones en torno al 3 por 100, trabajando en la mayoría de los casos sólo «a éxito» (es decir, cobrando sólo si la operación finalmente salía adelante), exceptuando los suculentos management fees (es decir, los gastos de gestión iniciales), que se cobraban en cualquier caso. Las empresas llegaban a estos acuerdos con Corinna porque les habían hecho una oferta que no podían rechazar, desde las más altas instancias del Estado: cuando una operación comercial importante se bloqueaba, era común que los empresarios interesados solicitaran la ayuda del rey, formalmente para que éste encabezara negociaciones diplomáticas. En ese contexto, Juan Carlos recomendaba la intervención de la señora Corinna como consultora, aunque con cargo a las empresas españolas que aspiraban al contrato.
A la par, Corinna actuaba en nombre del rey en otras operaciones, supuestamente para el Gobierno español; aunque siempre ha asegurado que éstos eran trabajos pro bono (es decir, gratis, voluntariamente y sin retribución monetaria por el bien del interés público). La Casa del Rey sólo dijo al respecto, con poca contundencia, que «no tiene constancia», y que al jefe del Estado «sólo le representan los altos cargos autorizados de la Administración española». Pero en una nota oficial –emitida en 2010– la Kingdom Holding Company de Arabia Saudí recordaba que tres años antes, en 2007, el príncipe Al Waleed bin Talal al-Saud había recibido a la princesa Corinna en su cuartel general de Riad, en su calidad de «representante de Su Majestad el Rey Juan Carlos de España». El presidente de la compañía también se había reunido con «Sayn-Wittgenstein, representante del Rey», en su oficina de la capital saudí, y posteriormente «ofreció un almuerzo en honor de su invitada».
Pero lo que más estupor causó en la prensa extranjera fue lo de los viajes oficiales al exterior. En la llegada al aeropuerto de Stuttgart, en 2006, Corinna compartió incluso alfombra roja y honores militares con el rey. Y llegó a viajar, en una visita oficial a Arabia Saudí, en el mismo avión militar en el que volaron la reina Sofía y dos ministros del Gobierno. La amiga del monarca se desplazó en calidad de «consejera estratégica» del jefe del Estado, integrándose en la delegación empresarial que visitó junto a los reyes la capital saudí, Riad, del 8 al 10 de abril de 2006. La comitiva fue recibida en la base aérea de la capital por el rey Abdalá. Después, el programa oficial de la visita, de tres días de duración, se ajustó al estricto código social de conducta saudí: hombres y mujeres por separado. Los reyes tuvieron agendas paralelas, y sólo coincidieron, en la última jornada del viaje, en la recepción que ofrecieron a la colonia española en Arabia Saudí. Pero mientras Sofía visitaba hospitales o ruinas históricas y cenaba con las mujeres, Corinna acompañaba a Juan Carlos en algunos de los actos programados exclusivamente para el monarca. Por ejemplo, en su visita a la Agencia Saudí de Inversiones Internacionales (SAGIA, en sus siglas en inglés), donde el rey se dirigió a un auditorio compuesto por autoridades y empresarios de ambos países para animar a sus anfitriones a invertir en España. Un año más tarde, en 2007, Al Waleed bin Talal la recibiría en su despacho de Riad como «representante de Su Majestad» sin tener que ir con él.
Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, que nunca hasta entonces había figurado en la sociedad, se había incorporado como directora a Apollonia Holdings a comienzos de 2013, coincidiendo prácticamente con su salida del país y también con el cese de actividad comercial de la compañía. A partir de ahí, dejó de entrar dinero en ella y Corinna rompió sus vínculos comerciales con España.
Se fue, ante las protestas de destacados empresarios, con 30 millones de euros cobrados por sus servicios, además de una cantidad indeterminada para taparle la boca, según algunas filtraciones bien documentadas; aunque los portavoces oficiales del CNI negaron de forma taxativa su participación. Porque al parecer, como en el caso de Bárbara Rey, se utilizaron los servicios de inteligencia y quizá fondos reservados para liquidar el asunto. Según filtraciones periodísticas, el Centro habría abierto dos cuentas en Suiza donde realizar pagos a la princesa Corinna (una en el Bank of Scotland de Zúrich y otra en el Private Bank de Ginebra), utilizando «identidades operativas» (nombres falsos pero dotados de documentación española legal). Una vez recibido el dinero, el bróker encargado de la gestión se lo haría llegar a la princesa alemana, que tendría un poder notarial sobre ella.
Las amistades y los negocios de Juan Carlos y Corinna, al margen del control gubernamental y de los estadounidenses, tanto con los países árabes como con Putin y empresas rusas, contrariaban los intereses de Bilderberg, evidentemente.
Pero no podemos saber en qué medida esto influyó en la decisión de la abdicación. Como tienen por costumbre, todas las ponencias y deliberaciones discurrieron en el más absoluto secreto: a puerta cerrada, sin acceso de más medios que los directamente involucrados y sin publicación de conclusiones. Recomiendo los libros de Cristina Martín Jiménez sobre Bilderberg.

Entre abril y septiembre de 2013 tiene lugar uno de los episodios más misteriosos en las peripecias de Letizia Ortiz. Venganzas, chantajes, espías, espantadas, amantes, mensajes de Whatsapp… Se sabe poco de lo que realmente pasó, pero se ha especulado mucho.
– 8 de abril de 2013. Sale a la venta Adiós, princesa. La publicación de un libro sobre la vida familiar de Letizia y los Borbones desata una tormenta en Zarzuela, aunque en público se da la callada por respuesta. El autor del libro, un primo de la princesa, desvela además que Letizia ha tenido un aborto voluntario en una clínica madrileña poco antes de su boda con Felipe, en su retrato de una personalidad fría, ambiciosa, autoritaria y cada día más hipócrita.
– 8 de agosto de 2013. Letizia deja plantados a Felipe y a las niñas en Mallorca. Adelanta su regreso a Madrid sin motivo aparente. Algunos medios hablan de un intento de chantaje con respecto a unos mensajes de móvil de Letizia a su cuñado, Jaime del Burgo. Un asunto turbio. Es entonces cuando Juan Carlos pide al príncipe que se divorcie, para salvar la monarquía. La familia real recurre al CNI para solucionar el asunto del chantaje.
– Agosto de 2013. Planes de boda en Sussex. De vacaciones en Sussex, el trío Juan Carlos, su entrañable Corinna y el exmarido de ésta, Philip Atkins, hacen planes a medio plazo. Será en noviembre de 2015, tras el 40.o aniversario de la coronación. Juan Carlos pasará la batuta a Felipe y se casará con Corinna. Luego, Juan Carlos y su alteza real Corinna de Borbón se retirarán a vivir a un lugar discreto en el extranjero.
– Mediados de agosto de 2013. Letizia viaja a Zúrich. Después de su interrumpida estancia en Mallorca, la princesa viaja en vuelo regular a Zúrich. Aparte de bancos, en Suiza está Jaime del Burgo, amigo íntimo de Letizia y supuesto autor de los mensajes del chantaje, en trámites de separación de Telma Ortiz, la hermana de Letizia.
– Septiembre de 2013. Todo queda en el olvido. Al parecer, por vías misteriosas, la supuesta incapacidad para reinar de Letizia queda enterrada. Ya hay un motivo menos para que Juan Carlos se resista a abdicar.
No parece que la justicia vaya a darle problemas a Juan Carlos en el futuro. Para acabar de limpiar su imagen y mantener en la historia su buen nombre, se gesta la puesta en marcha de –¡cómo no!– una fundación que lleve su nombre, y presidida por él, en la que estarán representadas importantes personalidades y en la que podrá recibir legalmente todas las donaciones que le hagan. Su estatus de rey le permitirá una jubilación emérita, como premio a sus buenos servicios, y morirá sin llegar nunca a conocer eso que llaman ser un ciudadano normal.

En los últimos años antes de la abdicación, se expulsó del entorno real y arrojó a los tiburones sin contemplaciones a otra buena partida de allegados y reputados asesores, al menos de cara a la opinión pública: el antes yernísimo, Iñaki Urdangarin; el antes primísimo, David Rocasolano; el antes secretario de las infantas, García Revenga; el antes Jefe de la Casa Real, Rafael Spottorno; la antes amiga entrañable, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein…
A todos, uno tras otro, Juan Carlos los fue dejando en la cuneta en el mejor de los casos, en el peor en prisión, asumiendo responsabilidades que presuntamente habían compartido. Y es dudoso que ninguno de ellos sea invitado a asistir a rendirle su último homenaje.
Claro que él era impune, y luego aforado por vía exprés, y eso lo sabe todo el mundo. No hay razón pues para que algunos se hayan sentido traicionados. Hablando sobre la amistad el propio rey Juan Carlos matizaba: «En España empleamos la palabra amigo con demasiada ligereza. Termina por no querer decir nada».
La entrega del cuerpo al Pudridero Real exenta del ceremonial digno de un rey, cosa que no sucede en el traslado habitual de allí al sepulcro definitivo. Éste se hace normalmente en la intimidad, salvo por la presencia un miembro de la comunidad agustina como testigo, de un arquitecto de Patrimonio Nacional para dirigir la operación, de dos operarios, y de un médico que testimonie que el proceso de descomposición ha finalizado. A la ceremonia del Pudridero, en cambio, asiste hasta el ministro de Justicia, que ha de pronunciar las palabras: «Padre prior y padres diputados, reconozcan vuestras paternidades el cuerpo del señor/señora … , que conforme al estilo y la orden de su majestad que ha sido dada voy a entregar para que lo tengáis en vuestra guarda y custodia». Luego el prior y los padres agustinos ancianos presentes contestan: «Lo reconocemos». Se cierra el féretro, se levanta un acta de entrega, y los agustinos se hacen cargo de la llave del ataúd.
La tradición manda también que se den tres fuertes golpes en la caja del monarca difunto, llamándole por su nombre, tras lo cual el jefe de la Casa Real ha de declarar solemnemente: «Puesto que el rey no responde, está muerto».

Lista de condecorados con el Toisón de Oro

CONDECORACIONES OTORGADAS POR JAIME DE BORBÓN Y BATTENBERG
Bormah, Lovell y Anders (astronautas norteamericanos) (1969)
Francisco Franco (1972)

CONDECORACIONES OTORGADAS POR JUAN DE BORBÓN Y BATTENBERG
Juan Carlos de Borbón y Borbón (1941)
Balduino de Bélgica (1960)
Pablo I de Grecia (1962)
Duque de Calabria (1964)
Duque Roberto II de Parma (1964)
Constantino II de Grecia (1964)

CONDECORACIONES OTORGADAS POR JUAN CARLOS DE BORBÓN Y BORBÓN
Marqués de Mondéjar (1977)
Torcuato Fernández Miranda (1977)
Beltrán Alfonso Osorio y Díez de Rivera (1977)
José María Pemán (1981)
Felipe de Borbón y Grecia (1981)
Carlos Gustavo de Suecia (1983)
Gran duque Juan de Luxemburgo (1983)
Olaf V de Noruega (1983)
Aki Hito del Japón (1985)
Hussein de Jordania (1985)
Beatriz de Holanda (1985)
Margarita II de Dinamarca (1985)
Isabel II de Inglaterra (1988)
Alberto II de Bélgica (1994)
Harald V de Noruega (1995)
Simeón II de Bulgaria (exrey), exprimer ministro de Bulgaria (2004)
Bhumibol Adulyadej de Tailandia (2006)
Enrique I de Luxemburgo (2007)
Adolfo Suárez (2007).
Abdalá bin Abdelaziz de Arabia Saudita (2007)
Francisco Javier Solana (2010)
Víctor García de la Concha (2010)
Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia (2011)
Enrique Iglesias, exsecretario general iberoamericano (2014)

CONDECORACIONES OTORGADAS POR FELIPE DE BORBÓN Y GRECIA
Leonor de Borbón, princesa de Asturias (2015)

A book that must be read to know the restoration of the monarchy in Spain – so celebrated by the media – by the hand of Generalissimo Franco and the economic powers.
Review of the history of Franco’s departure from the dynastic order to reach Juan Carlos.
An exhaustive review of the figure of our king emeritus: His relations with the economic, political and family world. Also review the Royal Family as a whole, analyzing the latest events that affect them. Actually this book is a good document to analyze the whole transition and the years of formal democracy.
Rebeca Quintans is the author of this brave book. Dismantles the continued propaganda of the media about the life of our king, and does so with a fast pace that never drops interest, which encourages us to continue reading. Although the book takes the last 11 chapters as really new.
It should be read to know the events of the last forty-five years in Spain with all the implications this entails.
It has a great validity by the amount of contrasted data, documentation etc that it contributes … Very well written and that serves to form us even more the critical spirit.

That Juan Carlos was the heir of the Bourbons was not exactly something that fell from the box. A not insignificant difficulty was that he was born outside of Spain. He did not even have the right to nationality, since his grandfather had lost it at the same time as the crown, by republican decree to punish his complicity in the coup of Primo de Rivera. In addition, an old law that regulated the rules of succession in the Spanish Crown (the Autoacordado of May 10, 1713), designed against the Austrian archdukes, so that the Habsburgs did not return to Spain, established that being born abroad was impediment to access the throne. But this law had already been charged by another Bourbon at his convenience, Carlos IV, who had also been born abroad, replacing it with the famous Pragmatic Sanction of 1789, which is still in force today. The Bourbons always knew how to cope and fix the laws to suit them.
It was also necessary to skip several women in order to reach Juan Carlos by a crooked line, relying on the fact that the males, because the Royal House has decided so, have preference.

In 1939 Alfonso XIII celebrated Franco’s victory as the most, and he congratulated him generously. But Franco was already in another wave. Of course he wanted Alfonso XIII to abdicate, because he was responsible for the disaster of the arrival of the Republic. Franco said he did not want to be another Primo de Rivera. But, also, only six months after the end of the war, when the conflict in Europe broke out, Franco stood next to Hitler, in an ideological tendency in which the monarchy had no place. Although his interview with Hitler in Hendaye on October 23, 1940 was not a success, his position was clearly pro III Reich.
In a last attempt to save the situation, Alfonso XIII abdicated in favor of his son Juan in January 41. But it was too late. He died a month later in Rome, and Don Juan inaugurated a new stage, advised by his private council, betting on the Anglophone branch, that of the allies, in the new phase of the war that was to come.
The life that the counts of Barcelona and their children took in Estoril, despite being exile and being theoretically without income, was not exactly a hell. Weekly or monthly, representatives of the Spanish nobility moved to Portugal to take turns assisting them as stewards. The Marquesa de Pelayo, accustomed to getting into important expenses such as financing the CEDA, had left two mansions for free: one for living, and another, Malmequer, to set up that kind of private school only for «Juanito», to whom they saw their parents who needed all the help they could get. In addition, Juan March managed to get Pedro Galíndez Vallejo, another altruist, to give them a 30-ton, 26-meter-long sailboat, with crew and all expenses paid, which they enjoyed for 17 years until the ship died of old.
The doctor of the family, Dr. Loureiro, was not paid anything either. Juan Carlos went frequently to the consultation, it is not known with what motive, and already in adolescence, when he went out with his friends and had a few beers or drinks, he asked the doctor to give him something so that they would not notice at home he was happy.
The Royal House of the Bourbons spent their days in feverish activity. They went to the stables of the Estoril Plage Society; of hunting in the Herdade do Pinheiro or the Condado da Palma; to practice the pigeon shooting; to play golf in the evenings, with opponents, among others, like the United States ambassador, at the Estoril Golf Club; to the Casino …
They say that the relations between Don Juan and Nicolás Franco, Caudillo’s elder brother and ambassador in Portugal, were always difficult. But the truth is that, once the residence of the Bourbon family in Estoril was normalized, they passed to greet each other cordially; and their respective descendants, Juan Carlos de Borbón and Nicolás Jr., had a great friendship that lasted many years.
Some of the 51 rooms of Villa Giralda were dedicated to the offices of Don Juan’s secretariat, which maintained its political-conspiratorial activities. He was not there just to give himself a great life. Among his occupations, surrounded by the private council he had formed, apart from writing communiques and manifestos, he was engaged in negotiating with the Franco Regime. Using even his heir children as currency, to consolidate the idea of ​​monarchical restoration, a goal he never gave up. International positions such as the withdrawal of foreign ambassadors from Spain, after the UN’s condemnation of the Franco regime, were what allowed him to keep hope.
No one doubts that Alfonso was the smart one, and Don Juan’s favorite, in more ways than one. He played golf like him, and also very well. And when he grew up he wanted to be a sailor, following in his footsteps. It was foreseen that Alfonso would enter the following year at the Naval School of Marin. Juan Carlos, on the other hand, apart from a lousy golf player, a sport he did not enjoy at all, had been a difficult child, always condemned to study a double day to try to follow the rhythm that corresponded to his age. Some say he was «very distracted.» Others, that the «deficiencies» in their training were due to their busy family circumstances. Others, that he was a «remarkable» student, and that the cause of his special preparation was due to excessive zeal on the part of his parents because he was destined to be king. But his brother, the «Senequita» Alfonso, did not seem affected by any of those reasons. I had a bull. They all said that the father had gone out, while Juan Carlos looked more like his mother. Some people think that if he had not died, Alfonso would have been chosen by Don Juan to succeed him, for the same reason that Franco had set his eyes on «Juanito», considering him more manageable, just in line with what he needed to give continuity to the Regime under the direction of its followers.
The deceased was never autopsied. Don Juan’s brother, Jaime, asked for an investigation, but Don Juan did not consider it timely, and it was not done. In a document dated 1957, Jaime said:
Several friends have confirmed that it was my nephew Juan Carlos who accidentally killed his brother Alfonso.
This confirmation of the certainty that I had since the day my brother Juan refrained from citing in court those who had publicly exposed such a terrible reality, obliges me to request from the appropriate national and international jurisdictions that the judicial inquiry be carried out. indispensable to officially establish the circumstances of the death of my nephew Alfonso.
I demand that this judicial inquiry be carried out because it is my duty as head of the House of Bourbon and because I can not accept that I aspire to the throne of Spain who has not been able to assume its responsibilities.

The political struggle between the families of the regime was defined at the end of the 50 with all clarity in two blocks: on the one hand, the technocrats of Opus; on the other, the General Secretariat of the Movement, the pure and simple Falange. The first opted for the monarchy, but not embodied in Don Juan, but in a son of the regime tamed to their breasts, Juan Carlos. The latter, on the contrary, spent their energies in intense campaigns against the Bourbons, built around a basic idea-slogan: «We do not want foolish princes who do not know how to govern.»
Along with the anthem of the old JONS, which proclaimed «no more kings of foreign stock,» was also sung on the notes of a zarzuela of the era «Viva la revolución», which was broadcast as «Hymn of the Andalusian militias of the Falange» . It caused furor for decades, as a cry of relief in riots and illegal demonstrations. He said his text:
Long live the revolution!
Live, live Falange de las JONS!
Die, die, die capital!
Live, long live the Trade Union State!
That we do not want – no! – idiotic kings,
that do not know how to govern.
What we want and will implement:
the Union State.
Down with the King!
Don Juan did not want to get Franco too angry and took the opportunity to officially invite him to Juan Carlos’s wedding, in September 61, to offer him the Golden Fleece. Laureano López Rodó had subtly conveyed to him that the Caudillo would like to receive him, and was a detail that at that precise moment seemed most opportune to the Count of Barcelona.
The Order of the Golden Fleece had been created in Bruges by Philip the Good, Duke of Burgundy, in 1426. And the document that instituted it was granted for three reasons: «The first, to honor the old knights that their high and noble deeds are worthy of recommendation. The second, in order that those who presently are strong and robust of body, and exercise each day in feats belonging to the cavalry, have reason to continue them from good to better; and the third, so that the knights and nobles who see wear the insignia (…) are encouraged to be employed even better than them in noble deeds ». Following the norms of the tradition, Don Juan explained to Franco in his letter that, in particular, he was granted as «expression of the recognition by the Dynasty of the high services rendered by Your Excellency to Spain throughout its the life of a soldier and a public man, «including the merits of» the victorious General in a war that was more than civil war against international communism, «and» gratitude to the ruler. » It was a descent of full-fledged garments by the pretender to the throne, one more of many … But Franco rejected it dryly, saying to him verbatim: «You should ask for historical information on the matter.»
In the Spink house in London, world-famous numismatists, at least four Spanish gold Toisons have been sold in recent decades, all made in the twentieth century in vile gilded metal, which is how they are made lately. The price of each one oscillated between 250 and 350 pounds sterling (less than 500 euros). In August 2015, under the authority of his Twenty-Second Chief and Sovereign the King of Spain Don Felipe VI, also eBay (the well-known website of online auctions) offered a copy of the Golden Fleece at a starting price of 580 euros. Coming from Barcelona and made of sterling silver, gold and fire enamels, its owner warned potential buyers: «It is not a replica»; so he asked for «absolute seriousness”.

Many have always complained that they had no money for the honeymoon (Juan Carlos and Sofia), but the truth is that the trip in question lasted five months, visiting «houses of friends.» It began in Greek waters, aboard the yacht that the ship owner Niarchos had lent them.
The conversion took place aboard that yacht. Sofia was married as schismatic (separated from the Church), and 15 days later the ceremony in which she would embrace Catholicism took place. And this was not going to be overlooked. One can suppose the importance that Franco gave to this point, if between the requirements of which it was going to be his successor as king he fixed, among others, that he was catholic. And more taking into account the Francoist exaltation of the Catholic Monarchs (who liked it much more than Alfonso XIII), a title granted by the pope to Isabella and Ferdinand in 1494 and that the kings of Spain held since then (as those of France are «Most Christian», those of Portugal «Fidelísimos» and those of Hungary «Apostolicos»).
For her complete conversion, Sofia signed a document of obedience to the pope in the presence of the archbishop of Athens. And he is supposed to have abjured the Orthodox Church.
Rome and the Vatican, where they were received by Pope John XXIII.
Then, the following stops offered a bit more glamor: Monaco, visiting Princes Grace and Rainier; Jordan, to see his friend King Hussein; Japan, where they greeted the Emperor Hiro Hito; Thailand; India; and, finally, as a celebration party, the United States, a country in which the main attractions were the visit to President Kennedy in Washington and the excursion to Hollywood, to see up close and to greet the famous celebrities.
To what extent Sofia of Greece knew where she had gotten, we do not know. Everything seems to indicate that they did not have a very intimate coexistence before marriage. However, the alarms must have started very soon. Throughout their married life there were several threats of separation, although only very recently they have begun to come to light public information that realize that the real couple has not been a real couple for decades; that mistreatment and gender violence were part of the daily menu; and of the multiple infidelities and illegitimate children that Juan Carlos was leaving everywhere.
Of all this, the only thing that Sofía has shown us over the years is her unperturbed «professionalism». Not a gesture, not a bad face, although inside he was swallowing quina (something that can not be said of the temperamental Juan Carlos, each year more loose in that of abandoning his bad grape in public).
That was what Franco liked about the princess: who swallowed everything, in silent suffering, like a queen, educated to endure any sacrifice for reasons of state. Sofia had a royal-style upbringing: surrounded by luxuries and protocols, taught to pretend … And she boasts in particular of her ability not to show her true feelings by «escapist tactics.» In his own words: «that» escapist «tactic gave me such a good result that I use it very often in important public events, so as not to get emotional, not to get nervous, not to suffer: I leave the scene and I live it from outside . I have even reached a certain «mastery of technique» and, on occasion, I control all my emotions and my attitudes based on living what I am as if it had happened yesterday or the day before, and I was remembering it ».
The last known romance of Juan Carlos is that of Corinna, with whom she maintained a stable relationship -which went beyond the sentimental- for more than 10 years, taking her as a companion on some almost official trips and even arranging for her a residence within from the La Zarzuela campus, where he was staying with his young son. Although it had started many years before, the storm broke out in 2012 when Juan Carlos seemed determined to a full-blown divorce. But that was not what Sofia wanted, but the abdication in favor of her son, and she opposed tooth and nail to divorce for institutional reasons. The matter would be resolved two years later, when Juan Carlos finally agreed to renounce the throne. Sofia was so happy that she did not let glimpse more than satisfaction in those last feigned kisses to the resigned king in the celebrations of the coronation of Felipe. Since then, they live a kind of divorce in fact they do not try too hard to disguise.

On July 23, 1969, Juan Carlos de Borbón y Borbón swore in solemn ceremony, as successor as King of Generalissimo Franco, the Principles of the National Movement and the Fundamental Laws (a sort of compendium, by way of constitution, of all the legal provisions of Francoism). «My pulse will not tremble to do what was necessary in defense of the principles and laws that I have just sworn,» he declared in the subsequent speech, which was very well received by the Francoist audience. Only the Carlists showed their disagreement by leaving the room, and some Juanistas voting a loud «no» to the prince. The remaining procurators, including the Falange, interrupted him ten times with applause and acclamation. There were a total of four minutes of speech and twelve minutes of applause. «There is already a definite monarchical State: the Monarchy of the Movement,» the front-page newspaper Informaciones exultante published two days later.
Much had to endure the suffering citizenship years later, when the parents of the transition were given to want to convince us with thoughtful studies that all that had not been, in reality, more than a heavy joke. Juan Carlos, the defender of democracy, already had those completely determined to liquidate Franco’s regime, according to them. In short, he had sworn the Principles of the Movement and the Fundamental Laws with crossed fingers. And that even after, in 1993, Juan Carlos himself had declared publicly: «Not everyone will understand … But if you think about it … I have often wondered if the democratization of Spain would have been possible at the end of the war civil». Ensuring then that the victory of Franco had been «a peace that gave me some structures that I could support.»
Since the appointment of Juan Carlos as successor until 1972 Don Juan did not want to see him. The reunion was on the occasion of the wedding of the Infanta Margarita with Dr. Carlos Zurita, on October 12, in Estoril. Even so, with a party atmosphere and everything, the count avoided being photographed with his son.
They were difficult years for the prince, especially because, while he waited like millions of Spaniards – albeit with his particular motivations – for Franco to die at once, he was bored. «I’m bored,» he said once. I have thought about putting a farm in La Zarzuela. I’m tired of this situation. I want to know once and for all what I am going to do. If I’m going to be a carpenter, tell me. »
The death of Carrero was a major upheaval for the plans already developed by the specific group of monarchist technocrats of Opus, involved in the «Operation Lolita.» More than anything because Franco, already in full physical decline, it occurred to him inexplicably to take the opportunity to make a change in the line of government, probably influenced by his family. To the general surprise, he named Carlos Arias Navarro, a Falangist, president of the government, when the most logical thing would have been for Carrero to be succeeded by his vice president, Torcuato Fernández Miranda. Arias was precisely the minister responsible for the catastrophe of the attack, as Minister of the Interior (Interior). Popularly known as the «butcher of Malaga» (which he had earned in his time as a repressor, as a postwar military prosecutor in that district), he could not be said to be a particularly charismatic man. And nobody understood his appointment. But neither the enigmatic phrase «There is no harm that does not come well», which the Caudillo said when referring to the death of Carrero, in his surrealist speech at the end of the year. It was not one of Franco’s greatest concerns that his decisions were or were not understood.
He received a call from King Hassan II. According to the official version, his trip had left him so impressed that he was going to abort the «Green March». The truth of what happened was that the Spanish State evacuated its troops and left the Saharawis abandoned to the Moroccan and Mauritanian invasion, which did not resolve the conflict, except in what corresponded to the prince, who gave the matter for settled.
After this brilliant operation, Juan Carlos continued with his daily visits to Franco, until he died on November 20, 1975. Shortly before they had an emotional farewell. The prince approached his head and the dictator took her hand, squeezed it very hard and said in a sigh: «Your Highness, the only thing I ask is that you maintain the unity of Spain”.

With the title of «King of Spain», Juan Carlos also assumed all those corresponding to the Crown (later confirmed as legitimate by the 1978 Constitution), which form what is traditionally called the «great title of his majesty», composed by: Catholic Majesty; King of Castile, Leon, Aragon, the Two Sicilies, Jerusalem, Navarra, Granada, Toledo, Valencia, Galicia, Mallorca, Menorca, Seville, Sardinia, Cordoba, Corsica , of Murcia, of Jaén, of the Algarve, of Algeciras, of Gibraltar, of the Canary Islands, of the East and West Indies, of the Islands and the mainland of the Oceanic Sea; Archduke of Austria; Duke of Burgundy, Brabant, Milan, Athens and Neopatria; Count of Hapsburg, Flanders, Tyrol, Barcelona, ​​Goceano, and Roussillon and Cerdanya; Señor de Vizcaya and de Molina; and Marquis of Oristano.
Montejurra, on May 9, also with Suárez as interim minister (again substituting Fraga, this time in Venezuela). It was an act of a sector of the Carlists, those of Carlos Hugo, who supported the break from a nationalist position. The event was intended as a confrontation between this and another Carlist section, which supported another Bourbon, Sixto. But in fact they were members of the extreme right who, posted on a hillside, fired on the crowd that ascended towards the monastery of Iratxe, and near the summit of Montejurra. There was one dead and several injured, but José Luis Marín García-Verde, better known as «the man in the raincoat,» who was photographed there with the gun in his hand, was never tried. Today he lives as a retiree in Huelva. It was a wake-up call to those who wanted to leave the fold, the path that marked the Transition. And the way in which it was resolved -although the blood had reached the river- was considered one more merit for Suárez to point to in his record as a pacifist and as a neutralizer of vengeful hysteria, facing a future ascent that would not be long in coming.

The PCE had just been legalized. Except for those who were essential to inform, the news caught almost everyone by surprise. Suarez and Carrillo had done exactly the same thing: not communicating to anyone, not consulting with anyone. Martin Villa, as interior minister, was only told by the president an hour earlier. To Torcuato, Mondéjar, Armada and Juan Carlos himself, when it was already an accomplished fact. A meeting was quickly organized in La Zarzuela, with all of them and Suarez. The king was caught a monumental anger, but above all it was another argument between Armada and the president of those who make time, with the general shouting that he had endangered the Crown.
But Suarez won. He had done it and the tanks had not gone out into the street. On the other hand, Armada received a clear message, through Mondéjar, that he would have to think about leaving La Zarzuela. But it would be several months before that happened.
Another important political achievement of this stage Suarez was the abdication of Don Juan, the father of the king. It was also the president who assumed this responsibility on behalf of the monarch. Everyone, including Don Juan himself, attributed to him the fact that he prevented the ceremony from taking place in the Royal Palace, as the Count wanted to do, with the solemnity that he deserved his renunciation of the dynastic rights inherited from Alfonso XIII. It was held in La Zarzuela, almost in privacy, on May 14, 1977, one month before the general elections. Don Juan read a short speech, and at the end he squared off before his son and bowed his head: «Majesty, for Spain, all for Spain, long live Spain, long live the king!» But never, until his death, would have a cordial relationship with his son.
He had not noticed. The parties had not talked about it in their electoral campaigns. But that one was going to be the legislature in charge to elaborate a constitution in agreement with the new times. The deputies and senators elected had the opportunity to agree on their own what they wanted, without having to give any explanation to the voters or have to submit each issue to the judgment of the voters. Then a global whole would be submitted to a referendum, without giving any option to debate specific aspects or make modifications.
The Royal House, of course, had its own ideas for this great project and, apart from having privileged information about the process of gestation of the creature, with the government and with all the deputies of UCD, it provided other support. Following the tradition inherited from Franco of directly naming a quota of procurators (the so-called «forty of Ayete»), in the constituent legislature of 1977-1979 Juan Carlos appointed 41 royal senators, elected with his real finger. They formed a parliamentary group and sometimes acted corporatively, at the service of La Zarzuela, with which they maintained frequent contacts, especially through Sabino Fernández Campo.
Suarez disappeared from the political map, despite his vain attempts to return to the top with a new party, the Democratic and Social Center (CDS), which he resigned as president in 1991 after the poor results obtained in the municipal elections and that later He temporarily led another unsuccessful in his relations with the monarch, Mario Conde. But he remained there for some time, playing a role of mediator, of man with influence in high places, thanks to the power that give years of shared secrets; until 2003, when a declared Alzheimer’s definitively separated him from public life (his son, Adolfo Suárez Illana, took over as candidate of the Popular Party for the presidency of Castilla-La Mancha). When he left in 1981, the king wrote him a farewell letter: «For Adolfo, Amparo and his children, and for History …», in which he justified himself for having abandoned him. But years later, when Suárez negotiated the publication of his memoirs with a publisher, the king wanted nothing to do with «History» and called him: «Let’s see what you’re going to write!» He never talked about memories again, and Alzheimer’s disease made him forget until he had been president. Apparently, Suarez left all his documents microfilmed and deposited in the safe of a Swiss bank. There are no reasonable expectations, however, that they will ever see the light.
The regional policy of Suarez consisted of a «coffee for all» that granted the same rights to all communities, without taking into account their national identity. This was intended to blur the Basque, Catalan and Galician conflicts, in a mare magnum of administrative decentralization.
«It’s a phenomenon!» Said the enthusiastic monarch, referring to Adolfo Suárez, when he read article 2 of the Constitution: «The Constitution is based on the indissoluble unity of the Spanish Nation, the common and indivisible homeland of all Spaniards, and recognizes and guarantees the right to autonomy of the nationalities and regions that integrate it and the solidarity among all of them ». The defense of this principle was entrusted to the Armed Forces, in an article 8 that reproduced without major changes Article 38 of the Organic Law of the State of Franco.

Bad or well executed, before the failure – only relative – of the final outcome, the blow of 23F went through a more or less long process of preparation, with many meetings and previous actions of those involved that leave no doubt about the scope of the plot
In the months leading up to the coup there were repeated meetings of José Luis Cortina with both Juan Carlos and with the United States Ambassador, Terence Todman, and with the Vatican nuncio. Only in the month of February (1981) visited Zarzuela up on 11 occasions.
From June of 1980 politicians of all sign were lavished in dinners, appointments, meetings … They participated from Alfonso Osorio and Manuel Fraga, of AP; until Herrero de Miñón, of the governmental party, UCD, and in a very active way in addition. Those of the PSOE, Felipe González, Enrique Múgica and Gregorio Peces-Barba, were introduced to the subject by Sabino Fernández Campo himself, at a lunch in La Gran Tasca (on Santa Engracia Street in Madrid), where he ended up telling them «The will of the King is that this government of many, of the more the better, is formed in a short time.»
On an unspecified date, at the end of the year, Armada, fearing spies, entrusted Aseprosa (a security company that served as cover for CESID, controlled by Antonio Cortina, brother of José Luis, the head of the AOME), to sweep the their telephones, which was carried out by CESID technicians. The General was still stationed in Lleida, from where, as it turned out, only in the month of December he spoke with the King on at least three occasions. On the 18th, when he went on vacation to Madrid, he visited him at La Zarzuela. Apart from taking the opportunity to meet on January 3 in Baqueira, they reviewed together the speech that the king would deliver on Christmas Eve. Armada keeps a photocopy of the pages with retouching in his own handwriting.
On December 24, the king sent out that Christmas message full of suggestive ideas, for the first time only before the cameras, without his family, sitting at his desk: «The Monarchy that incarnates in me … prompts everyone to act for all…». Addressing politicians, he said: «consider politics as a means to
to achieve an end and not as an end in itself. Let us strive to protect and consolidate what is essential if we do not want to expose ourselves to being left without a base or an opportunity to exercise the accessory «. And to the people in general: «We can not waste, in useless swings, compromises and disputes, this will to transform and stabilize Spain …».
The RTVE team arrived in Zarzuela at 11:30 pm, with journalists Pedro Erquicia and Jesús Picatoste. Aside from the recording equipment, they brought with them the movie «irrupción de Tejero» in the Congress, which they were reviewing with the king. It was the first time they saw the images and caused a great impact. Until that moment they had only heard confused noises – with no confusing shots, yes – in the radio broadcast of the SER. But seeing it was scary. All the illusion came down. Juan Carlos quickly ordered that those images that would cause so much damage to Spain be destroyed immediately. Fortunately, it was too late, because they were already circulating all over the world.
Everything stopped in Zarzuela. Picatoste and Erquicia waited and waited while the king continued in his tracksuit, shouting: «As things are, how am I going to define myself …? If I rush, I can burn in vain. I do not think it’s convenient for the king to burn, right? »
But Armada was already underway. A quarter of an hour after the TV arrived in Zarzuela, at 23:45, he left the office of Gabeiras, who dismissed him with a hug.
There is no official explanation on how the saint reached the knowledge of Armada to enter the building, «Duke of Ahumada.»
The truly distorting element was Tejero. One of the weakest points of the plan was that, with a style similar to the one Suárez had used to legalize the PCE, without fully informing the military, Tejero had been used here without revealing the whole truth of the plan. And at the crucial moment, Tejero was the one who really aborted the coup.
His spectacular appearance in Parliament, which could be followed live on the radio (and then on delayed television throughout the world), had already meant the failure of the plan from the beginning, although some took longer than others to take account. It’s not that the entrance was not planned, but the scouting sergeant’s zarzueleros modes, throwing shots and «pussies» into the air, the unequal battle with an old general to try unsuccessfully to bring him down, the communist leader’s challenge as a solitary hero that remains standing among a frightening crowd, to the accented tricorn that the Duke of Ahumada had designed for the Civil Guard in the nineteenth century (and that today is no longer in use except on special occasions) added to the scene a carnivalesque touch … All this together I had a difficult exit worthy. Especially abroad, the embarrassing fudge of the 23F had become «the 10 minute blow» irreparably, because that was exactly what his chances of success had lasted.
Tejero’s anger was monumental. That was not what he expected, it was not what he had been told … He insisted that the king had to promulgate decrees dissolving the Cortes, that Milans had to be in government, that nothing communists. And, of course, they did not agree.
At 1:20 in the morning, Tejero ended the conversation with Armada, and ordered two guards to lead him to the exit and prevent him from entering without his permission. Armada left the Congress desolate. What would happen to him at that moment …!
Inside, Tejero remained commenting on the conversation with his officers, full of anger.
Now that the reign of Juan Carlos I has come to an end wrapped in a sea of ​​scandals, official history has had to undress a large part of its hagiographic veils, but not all. The feat of 23F is still hoisted like a torch that illuminates his reign. And the passion with which her acolytes defend her is still scary. Shortly before his death, the beloved Prado and Colón de Carvajal wrote this prophetic soflama: «No one should be called a scandal if I say that Prince Felipe, as future monarch, may need another 23F to reign in Spain. I speak, of course, of a metaphorical 23F, according to the new times of this tiresome Spain of today, with so much democracy numbed by the orfidal of the boredom, with so much nationalist quartering of this country in portions of which, I suspect, is more juancarlista than monarchic » Inaugurated the reign of Felipe VI, I hope this pilgrimage has fallen into oblivion, because the power is still on your part to repeat it.

The economic troubles became a currency of blackmail against the Crown, used by those who had access to them. Especially when the PP came to the government, the king had to stop being permanently on vacation, to intervene in several matters that required his attention, in favor of the government that for so many years had given him a gift life.
He was five or six years old when the king acknowledges having done the first bad business of his life. It was in Lausanne. A Spaniard who had gone to visit his father gave him a gold pen. Just in front of the Royal Hotel, where they lived then, there was a store where children used to buy candy and chocolate. As «Juanito» did not have a penny in his pocket, he had the bright idea of ​​selling the golden pen to the hotel porter for five francs, and running to spend it on sweets. As soon as Don Juan found out he went to see the doorman, and had to compensate him with ten francs to retrieve the pen. «You made me lose five francs!» He scolded his son, who, in time, would lose him much more.
He always had the soul of a businessman, which appeared at the slightest opportunity. As an adult, he continued to show little talent for economic matters, making unfortunate deals, such as when he changed the journalist Jaime Peñafiel, a regular at La Zarzuela, a modern Nikkon camera that he had, for a valuable Leika-Flex with motor owned by the Royal House.
But over time he was learning and others came out much better. At the end of 2008, the king sold the head of the Madrid employers’ association, Arturo Fernández, an intimate friend and owner of the hotel group that bears his name, the Maserati Quattroporte that an Arab sheik from one of the monarchies of the Persian Gulf had given him. in more than 150,000 euros. The president of the Independent Business Confederation of Madrid (CEIM) and vice president of the CEOE acknowledged having bought the luxury saloon after the monarch contacted him to offer it. «I do not have to hide it. I paid His Majesty about 100,000 euros for the car, «he assured the press, and no one was shocked. He wanted to deny, however, that the vehicle was a gift from an Arab sheik: «The King bought the vehicle from the Maserati house and paid it out of his pocket. I know because he showed me the bill. What I paid him was less than what the car had cost him, «he added. But this version is not very credible if we take into account that Fernandez had to spend another 40,000 euros to modify the navigation systems, safety, emissions, brakes and steering of the vehicle, in order to adapt them to the European requirements and specifications, mandatory to approve a automobile from the Asian market.
He never stitched without thread, nor cut himself off in asking for commissions to take advantage of everything. For that reason it would be strange that his presence had gone out free in acts of promotion, a constant activity throughout his reign, only in favor of the entities that he pleased, of course. In fact, the Royal House was always very zealous in not allowing the names of those who served him to be known and provided everything necessary to live. In the time of Alfonso XIII, many were the physical persons or the establishments that had to be proud to be deserving of the authorization to show the title of «Suppliers of the Real House». But among the many measures taken by Juan Carlos when he acceded to the throne in 1975, one was to suppress all kinds of privileges of this type. Of course, did not put any objection to be photographed with his family at private clinics such as Teknon de Barcelona, ​​preferring it to Social Security for births and other medical eventualities. Following another of his hobbies, also sponsored the wineries such as Bach, Sant Esteve de Sesrovires, and Codorniu, with their visits to the cellars in Sant Sadurní d’Anoia.
The first stage of governments of the PSOE was especially fruitful. Although he did not appear in them officially, his close friends did not stay away from practically any great event: Ibercorp, Expo 92, KIO, etc. Then everything exploded in their faces but, as far as is known, they did not have to pay back a peseta.
With or without talent, almost always using mechanisms – as will be seen – very simple, Juan Carlos has managed to go on kneading over the years an unassuming personal fortune. Since his life is subject to the control of public opinion, he can not do much with it. In any case, almost all the expenses are paid by the State. But apparently it has had the foresight to place it in foreign banks. Someday, if things go wrong in the State and he has to run, both he and his family will have their backs covered with some savings that are currently estimated at some 1,800 million euros, in Swiss banks and Liechtenstein.
Since 1947, when Franco formally converted Spain into a kingdom, the government began to pass on an annual income, whose initial figure that year was 250,000 pesetas of the time, given to Victoria Eugenia as queen widow.
In addition, already in 1939 Franco had officially returned the properties seized by the Republic and, at the death of Alfonso XIII, they passed into the hands of Don Juan de Borbón, not without problems. Alfonso de Borbón and Dampierre, the son of Don Jaime, has always complained with resentment, not only because of the succession theme, but also because Don Juan, according to him, had «stolen» his patrimony: «He has stayed with everything» .
At the death of Franco, with his son already crowned, the first thing Don Juan did was to put his affairs in order and he began to sell palaces in a hurry, as if he were afraid that the monarchy would last only a short time. The palace of Miramar, in Donostia, was the simplest operation. Don Juan had already taken possession of him when, in the early 1950s, he had sent his sons «Juanito» and Alfonso to study there, and no one questioned his property. The sale of the Palacio de la Magdalena, in Santander, was somewhat more conflictive.
The palace had been given by the Santander people in 1912 to Alfonso XIII, for summer residence. They built it in English style to flatter his wife, with the popular contributions, of some members of the nobility and businessmen of the city. The kings spent the summer there from 1913 to 1930. But later, with the Republic, recovered by the people, it was dedicated to other purposes. The poet Pedro Salinas founded in him the Menéndez y Pelayo International University (the UIMP), of which he was its first rector and, although Salinas -like many others- went into exile after the war, during the Franco period the Magdalena did not He stopped being dedicated to the headquarters of academic activities.
But in 1977 Don Juan had no qualms about invoking that it was his. The city council negotiated the purchase to avoid having to vacate the UIMP from there, both from the palace and from the peninsula (28 hectares of land), which also belonged theoretically to Don Juan. The municipal opposition protested the decision of the mayor, Juan Ormaechea. They considered the purchase unfair, and a body of parties, trade union centers and citizens’ associations was set up to revoke the agreement. But there was nothing to do. Of course, as it was clear that this was very anomalous, they only gave Don Juan a symbolic amount of 150 million pesetas, for which the municipality had to borrow from a loan from Banco Santander de Botín. The deal was signed on November 25.
Shortly after they began to plan the remodeling of the palace, which took more than 10 years to complete and was surrounded by irregularities. It ended up costing more than 6,000 million pesetas, although the initial budget approved in the award of the work was only 895 million. Once again, there were loans from Banco Santander, managed by the municipal government of the PP. And when the palace was ready, it was inaugurated by King Juan Carlos, in 1995. They left a marble plaque, in the computer room, to recognize the former founder of the UIMP, Pedro Salinas.
The island of Cortegada, in the Arousa estuary, only enjoyed the royal visit one day in September 1907. The time just for Alfonso XIII, on board a canoe, to take possession and return to leave never to return .
Cortegada had been expropriated from Carril’s neighbors at the beginning of the century, to be presented to the king with the same idea in mind that the Santander people had soon after with more success. They wanted Alfonso XIII to build his summer palace there, an idea of ​​local businessman Daniel Poyán, who considered it would be a great business for Galicia. His project was joined by landowners, men of fortune kneaded in the Americas, businessmen, bankers adept at the cause … To accept the gift, Alfonso XIII, as if he were doing them a favor, put several conditions: first, that the donation was transform into property deed in your favor with all the guarantees; and the second, that the island was donated in its entirety. The town council accepted both, and since there were 211 owners, families of shellfishers, in those days, they had to be expropriated and forced to abandon it.
Although in the concession the perpetual belonging of the island to the Crown was proposed, and with the objective that the royal family would install their summer residence in it, something that they never did, seventy years later, in 1978, the royal gift It was sold by his heir, Don Juan de Borbón. Again, it was an irregular sale. This time the buyers were members of their own «Council», led by Ramón Pais Ferrín, through the real estate company Cortegada S.A., constituted for that purpose. The established price, ridiculous but true, was only 60 million pesetas.
The buyers (of whom there were always suspicions that they were mere figureheads of Don Juan himself) wanted to build a luxury urbanization and a bridge that would connect the island with the mainland, but the opposition of environmental groups and other social movements made it difficult. . The island is highly valued for the richness of its seabed and for having the largest laurel forest in Europe; and, before the conflict, the Xunta de Manuel Fraga wanted to buy it back with public money. Cortegada SA men, who do not have a fool’s hair, decided to ask for compensation 200 times higher than the value of the purchase made to Don Juan de Borbón (20,000 million pesetas, about 120 million euros), in compensation for the urban benefits that they stopped winning. But as they went over the line, the issue just stuck for years in court. The neighbors of Vilagarcía, through the Pro-Cortegada Commission, finally managed to declare themselves a public natural park, thereby paralyzing the construction (or destructive, as it is understood) pretensions. Their struggle was crowned with the integration of the island within the National Park of the Atlantic Islands of Galicia. On August 30, 2007, it was expropriated by the Xunta de Galicia, not without first going through the payment of a fair price of 1.8 million euros. Thus the island returned definitively to be of public domain.
In 1990 the German Klaus Saalfel, businessman and patent attorney in Munich, owner of a typography in Lisbon, bought his beloved Villa Giralda de Estoril, through his front man, Nils Peter Sieger. A palace that had also been a gift, this time from the nobles who wanted to help Don Juan and his family in exile. And, once again, the established price was a ridiculous figure: 85 million escudos (just over 400,000 euros) for a palace that 10 years later its owner wanted to sell to the Conde de Barcelona Foundation, formed in part by the same they had given it to him in the first place, for a price three or four times higher.
When Don Juan died, it was published that he had no money to pay for the clinic, which only left two million pesetas (12,000 euros). Then it was said that in his will he bequeathed his children a villa in Puerta de Hierro, part of a building on the Gran Vía in Madrid, an apartment in Estoril and about 6 million pesetas (36,000 euros) in an account … Switzerland. The Swiss already painted badly, but also recently more details of that testament were known (for the information published by El Mundo in 2013, to commemorate – it has a joke – the twentieth anniversary of his death) and the figures were much higher. Juan de Borbón would have left a fortune of 1,100 million pesetas (6.6 million euros), including 728 million in Swiss accounts, of which the king would have inherited 375 (2.25 million euros).
A businessman very connected to the monarch since his time as successor of Franco was Camilo Mira, the introducer of the culture of the hamburger in Spain as a pioneer of the installation of McDonald’s restaurants. Camilo Mira from Granada had met Armada through General Juan Castañón de Mena, Minister of the Army with Franco. Besides being president of La Union and the Phoenix, Camilo Mira was then a partner, in a real estate company, of Florentino Martínez, whose daughter, Maita, was married to Juan Castañón, son. In 1969, taking advantage of his connections in Zarzuela, he managed to get the prince to open the exclusive Club Las Lomas, a luxury urbanization. The prince’s hard to explain support guaranteed the success of urbanization promotion. In addition to Juan Carlos, the most influential ministers of the moment attended, such as López Rodó and Silva Muñoz. Mira became a frequent visitor to La Zarzuela thereafter, and was especially good with Armada, who made several attempts to put him in the staff of the house that did not work. He devoted himself fully to business, but following all the political vicissitudes up close. The tradition of doing favors for the king continued for decades, in charge of characters such as Mario Conde or Javier de la Rosa. The restless soul of Juan Carlos’ businessman would not allow him to be inactive, and he embarked on all kinds of financial adventures, but the vice of asking was never taken away from him.

They have at their disposal 70 vehicles that make up the mobile park of the Royal House (and that complement the personal luxury cars of each, often given by individuals or the dealers of the vehicles themselves).
A total of 160 people working in the palace are in charge of the care and maintenance, including the guards, drivers and even the puppies’ caretaker. Juan Carlos has two camera aids to dress him in the morning, and the Queen with two maidens.
La Zarzuela, which was originally a small chalet for the hunts of the last Bourbons, chosen by Franco for residence of the princes because of its proximity to El Pardo, has been rehabilitated several times since it was first occupied in 1962. During the Civil War the original pavilion had been almost destroyed by the combats and Carmen Polo was personally responsible for restoring and decorating it. Then he went through another reform, a small extension, shortly after Juan Carlos was proclaimed king; and the third, more ambitious, was carried out between 1987 and 1988. Taking advantage of the unevenness in which the palace is located, new plants were built for offices, meeting rooms, offices, archives, visiting rooms and a hearing room … In that In addition, an anti-nuclear shelter was built and a modern computer and communication system was installed, which even has a small television studio from which the king can go to the country whenever he wants. The new built surface occupies 2,660 square meters on the main floor and 1,540 on the semi-basement floor. In total, 4,200 meters.
The old and the modern part communicate through two long tunnels that run under the garden and the pool of the royal family. The construction is noble, mainly granite and marble. The furniture and decoration are a combination of classic and functional, with pieces from the National Heritage.
There is also a modern hunting pavilion, built behind public opinion for 3 million euros, for the king’s hunting trophies; the little house of La Angorilla, where Corinna once lived with her son; and, finally, the most recent construction, the prince’s palace, built for Felipe when he was Prince of Asturias, in which he has maintained his residence after becoming Felipe VI.
But all this we can not see, not even from afar. Just the front when they record there some official act. The farm has several accesses, the main ones from the A Coruña road and the El Pardo road. The latter, called Somontes, is the most common entrance. After crossing a bridge, a few tens of meters away, a control of the Royal Guard identifies vehicles and people. It can not be accessed without special permission. The Zarzuela stands in a small hollow, which prevents being seen from the outside (except from the mountains of El Pardo, but this is a reserved area), which provides, on the whole, very good security.
To all these gifts should be added the string of expensive gifts that the family has been accumulating in Zarzuela over the years. As a public officer, as a first official, he could not accept gifts of any kind, since he would be suspended from one to three years, according to the Penal Code reformed in 1996. What happens is that the sovereign is not responsible before the Law, according to art. 56.3 of the Constitution, and do not even have to account for them, so there was no more problem than a bit of bad press rarely. On one occasion, in 1988, rejected a gift, a collector’s watch of about 18,000 euros (in other versions it was a board clock, a Patek Philippe model Nautilus, valued at 3,000 euros).
From the beginning of the reign, La Zarzuela turned the day of Kings into a celebration of solidarity on account of the generosity of others. The tradition began in the wake of a Toy Fair in Valencia in which the organizers offered Juan Carlos some gifts for the princesses and the prince. The king, who does not lose one, asked them to send instead toys of less value but more numerous, in order to give gifts to the children of the House staff. On January 6, 1976, the first year he was king, the manufacturers delivered 250 batches of toys to be distributed, and they continued to do so for years, as faithful vassals, so that the king, Philip and his sisters, participants in the spirit charitable of his father, they could proceed to give away the gifts in an endearing act in the halls of the palace. With the passage of time, this tradition would be suppressed, when Elena, Cristina and Felipe became older and the increase in personnel in the House complicated the organization of the event.
On the other hand, the real garages were constantly fed by handouts without any control. They gave him motorcycles, one of his great hobbies, and he was not going to say no. When age allowed, he liked to leave La Zarzuela at great speed, in the anonymity that gives the helmet.
Another of Juan Carlos’s passions were always the luxury cars and his house has an abundant fleet, with more than 80 vehicles, whose care and maintenance are entrusted to more than 65 employees. Of the State Mobile Park, that is to say, of public ownership, there are 72, including 14 armored vehicles and 8 motorcycles. In property, recognized, the kings have three cars and five motorcycles. Between them, their collection of large displacement cars is worthy of the most capricious tycoon. They emphasize three Rolls Royce Phantom IV, acquired by Franco in the fifties. In Mallorca I used to use a familiar Audi RS2, from a very limited series. He also had a Porsche 959 that became famous for an accident that he starred in when traveling with the Infanta Cristina to Baqueira Beret; and a Porsche Carrera of almost 150,000 euros that had been given to him by a group of Catalan businessmen (including Javier de la Rosa). We also met his Maserati Quattroporte, valued at more than 150,000 euros, which had been given to him by an Arab Sheikh of one of the monarchies of the Persian Gulf, and that Juan Carlos resold the boss of the Madrid employers’ association, Arturo Fernández in 2008 for 100,000 (we do not know why, maybe because I had it repeated). But there are many more: BMW usually gives him all the new models he is taking; those who are at his height, of course, because utilities do not interest Juan Carlos.
In 2003 he received two Nissan 350Z two-seater sports cars of 280 horses valued at more than 40,000 euros each. And in 2005, the president of Daimler-Chrysler, Dieter Zetsche, gave him a Maybach 57S. In addition, the house Mercedes «works» with La Zarzuela, giving them for use and enjoyment models such as a sports SL55 AMG valued at 150,000 euros, several SUVs or the Smart that the king gave to Sofia at the end of the 90s.

After the PSOE stage of the felipismo (formerly prime minister Felipe González), the last decades of the non-government of his majesty were full of borboneos and contradictions that came to confuse even the anti-monarchical left. The same left that, by the mouth of Julio Anguita, reproached him with a «why not shut up?» When he opined about the Maastricht Treaty and European integration, he would ask him years later to speak and demonstrate against the war. , or mediated with the King of Morocco in the conflict with the Saharawi activist Aminetu Haidar, while continuing to criticize his abrupt and ethical «why do not you shut up?» to Hugo Chávez. At the same time that he had gotten wet in the GAL war, in favor of a specific political group, there is evidence that he took sides in favor of ETA’s first truce and fomented negotiations with the armed group in the time of Mayor Oreja (with the Aznar government), it is not known with certainty in favor of who or why. Strikes on the track, which left more than one stunned.
Although it is quite clear the ideological background of the monarchy in general, and Juan Carlos -sucesor
of the Generalissimo- in particular, this does not seem to have affected its relationship with the political parties (one conservative and presumably leftist the other) that have been alternating in power. Coherent in the background, his positions have always been in accordance with his own interest, not precisely political. His ideology has never been an obstacle to move the hip to the right and left as necessary. And his relationship with his collaborators and rulers in turn was not affected by it either when it came to returning sympathy and favors, or exercising a petty revenge, in the political arena. And is that, above all and above all, Juan Carlos has gotten along with who did not put problems to do what he really wanted. Always with the permission of the United States, yes.
Before getting to the Moncloa, despite the scandals of the PSOE that worked in their favor (especially the GAL issue), the Popular Party had not had anything easy. No longer because he counted on the confidence of the banking or employer CEOE, or with the sympathy or not of the monarch. It is that in front of the Spaniards defrauded by the presumed socialists, the right was not really an alternative.
It is necessary to warn, for the most incredulous ones, that the king usually is aware and to put in many more things of which, in principle, it seems that they correspond to him. It is known, for example, that in the 90s the Royal House negotiated a mediation with ETA, although not why. It was an incongruity, perhaps related to looking for ways to close the GAL issue.
During Zapatero’s administration he was allowed to consolidate the custom of making private trips that included meetings with the leaders of the destination country, but which did not follow the line of information established with the Ministry of Foreign Affairs. The information on these trips was practically nil. At most they communicated to the minister’s cabinet. They were private trips, but made with public media and with interviews with the leaders of those countries.
Parallel to private pleasures, the monarch «mediated» economic agreements with political implications. The thing would have a pass if at least it did at the initiative of the government, for the benefit of what they call Marca España (which in practice is a very small group of businessmen and financiers). But, whatever they say, this was not always the case. As when «mediated» for the Government to approve the entry of the Russian oil company Lukoil into the shareholding of Repsol: six times in a single day he even telephoned Zapatero.
The commissioner Corinna, in which the erotic of power was mixed with the erotic to dry, intervened in the matter of the Lukoil, but not only in that. In 2007, it also directly participated in another problematic management: a large gas supply contract from Algeria. To win the favor of the Algerians, the king came to make a statement where he defended an agreement for the Sahara respecting their self-determination, contrary to the then Minister Moratinos, more pro Moroccan.
Shortly before the abdication, in May 2014, United Left deputy Alberto Garzón registered in the Congress of Deputies a battery of seven questions addressed to the government on the trips of the king with businessmen, which in a good part the executive refused to answer . Neither Izquierda Unida nor most of the Spaniards knew then that Juan Carlos was saying goodbye, in advance of his abdication, when he traveled vertiginously on five official trips in the Persian Gulf in just two months.
The government refused to clarify if the king had been accompanied on his trips by Spanish businessmen and, in that case, on how many of the visits were made and what businessmen were accompanying Juan Carlos. There was also no answer to the question of whether the king had operated «as a commercial intermediary between the large Spanish companies and the governments of the countries visited» nor whether the Government or the Royal House received «any commission to operate as a commercial intermediary between Spanish companies. and foreign governments ». It would not be surprising if, in fact, they did not have the answer either.

Beside the usual cronies who had miraculously survived all the battles (the Albertos, Miguel Arias, Josep Cusí or Paco Sitges), in that mixture of business and pleasure with which he occupied his hours towards the end of the reign, Juan Carlos frequented to well-known members of the financial and business aristocracy, in an intimate friendship. They formed a curious group or gang of privileged people, each of them at the head of a business fiefdom and all under real protection. Santander, Telefonica, BBVA, Inditex, Iberdrola, OHL, Repsol …, that is to say, the companies with more liquidity that are listed in the Electronic Stock Market Interconnection System (SIBE), in the four Spanish stock exchanges (Madrid, Barcelona, ​​Bilbao and Valencia ), and form the Ibex 35, the main reference stock market index of the Spanish stock market prepared by Bolsas y Mercados Españoles (BME). They were the Marca España that the king was in charge of promoting throughout the wide world, embodied in the gentlemen who represented them. Some came from the great families of businessmen and financiers that since the Franco regime have been in the oligarchy (such as Juan Miguel Villar Mir or Emilio Botín); the novelty was in the others, those who do not own the entity they use to cover themselves: senior positions, directors, presidents or directors, of shareholder consortia, often coming from privatizations: such as Telefónica / Movistar or Renfe / Adif; or of savings banks converted into banks (such as Cajamadrid / Bankia, La Caixa / Caixabank or the CAM). These were characters like César Alierta, Isidro Fainé, Guillermo de la Dehesa or Javier Monzón, who had been put in the right place by the politicians of the day.
Juan Miguel Villar Mir was one of the monarch’s most faithful admirers, and undoubtedly the closest and most intimate of the group. Among other things, he was in charge of Corinna during his relationship with Juan Carlos. His loyalty was awarded by the monarch on February 3, 2011, giving him a marquisate «for his outstanding and extensive career in the service of the Crown.» The gesture did not like the cast of Spanish nobility and noble titles too much; less than the picturesque title given to Vicente del Bosque at the time (coach of «La Roja» in the football world cup they had just won, 2010), because he had not earned anything that others could rejoice. The rancid aristocracy wondered perplexed what merits would have won the granting of the title to the wealthy businessman, but the truth is that this ennoblement to businessmen and bankers was only an update of the reasons, and was already a tradition in the Bourbons since the eighteenth century.
Juan Miguel Villar Mir, president of the construction company OHL, was also one of the men most financially benefited by the «mediation» of the king in recent times. With his business group and OHL, he was particularly active in the monarchies of the Arabian Peninsula and the Persian Gulf, thanks to the intervention of Juan Carlos. For example, his group was awarded a consortium in Kuwait for an amount of 645.5 million euros; and another, more important still, for the construction and operation of the Medina-La Meca high-speed line in Saudi Arabia of 6,000 million, which OHL will share with Renfe and Adif. After accompanying the king on his trip to India in October 2012, he got another one with Ashok Hinduja, president of the giant builder of the same name and old acquaintance of Juan Carlos, within the investment program of the Hindu government to build infrastructure for a billion of euros, the equivalent to almost one-year Spanish GDP.
Juan Carlos and Villar Mir had met thanks to Emilio Botín López, who introduced him to the palace in a gradual manner.
Juan Carlos had a long and fruitful relationship with the saga of bankers of the Botín. For the father, Juan Carlos had already become an «intermediary» with the Argentine military dictatorship of Rafael Videla in 1976, achieving millionaire agreements with the bloodthirsty regime. And with the son, Emilio Botín deceased in 2014, the collaboration was even closer. With its pluses and minuses, yes, because between two such strong personalities it was never known who really carried the baton. The banker had bizarre gestures with the king again and again, with those who seemed to be saying «caretaker, caretaker!». Like that time in Brazil, in June 2012, when the president of Banco Santander managed to eclipse the monarch by receiving him before the press with a striking corporate red look, made up of polo, shorts and sneakers perfectly combined in the same tone.
Whether or not a wake-up call and notice to walkers, Botín was finally able to breathe easy 3 months later, when after 25 years of litigation he managed to get his historic cause of the loan assignments to end in nothing, despite having reached the Constitutional Court . It was a case that had irritated him for years. The loan assignments were a financial product marketed by Banco Santander between 1987-1989, through which the clients could have committed a fiscal offense (that is, they were designed for that: to defraud the Treasury). The directors of the bank, with its president at the head, had been accused of alleged tax crimes that caused a patrimonial loss of 84 million euros to all Spaniards. In 2006, after repeated requests submitted by the Office of the Prosecutor and the State Attorney, the Criminal Chamber of the National Court had closed the case; and in 2007 it had been confirmed by the Supreme Court. A ruling that marked jurisprudence with the so-called «Botín doctrine», by which it was impossible to open oral proceedings at the exclusive instance of the popular accusation; that is to say, that whoever had control of the State Prosecutor’s Office had nothing to fear.
Aberrations so common in the kingdom of Prince Al Waleed do not care about King Juan Carlos, who only perceives joy in the Saudi people in their travels of pleasure and business. Spain continues to close with its monarchy millionaire contracts, among other things selling weapons (worth 725 million euros between 2003 and 2014). And, meanwhile, Saudi Arabia continues to whip women and execute piecework (at the rate of a condemned, normally decapitated, every two days), without any reproach from the Western democracies, let alone their beloved brother Juan Carlos de Borbón, despite what despite Sorayas and girls of Qatif.

The following assets are included in the National Heritage:
1. The Royal Palace of the East and the Campo del Moro Park.
2. The Royal Palace of Aranjuez and the Casita del Labrador, with its gardens and annexed buildings.
3. The Royal Palace of San Lorenzo de El Escorial, the Palacete called the Casita del Príncipe, with its garden and fields of work, and the so-called «Casita de Arriba», with the «Casas de Oficios de la Reina» and the «Infantes».
4. The Royal Palaces of La Granja and Riofrío and their annexes.
5. Mount El Pardo and El Pardo Palace, with the Prince’s Cottage. The Royal Palace of La Zarzuela and the property called «La Quinta», with its Palace and annexed buildings; the Church of Our Lady of Carmen, the Convent of Christ and adjoining buildings.
6. The Almudaina Palace with its gardens, located in Palma de Mallorca.
7. The movable property of state ownership, contained in the royal palaces or deposited in other public property, listed in the inventory that is kept by the National Heritage Board.
8. Donations made to the use and service of the Crown.

Here, in fact, there are 8 royal palaces and 5 country residences; but also «annex buildings», «Craft Houses», «adjoining buildings» and «contiguous buildings», without specifying the number or characteristics. There are dozens of houses and forest houses, managed by Patrimonio, many of them converted into luxurious residences, in which several million euros have been invested in the last decade in the rehabilitation and conservation. One of them, in El Pardo, is La Angorilla, remodeled in 2006 to accommodate Corinna Zu Sayn-Wittgenstein.
On the other hand, there are «donations made to the use and service of the Crown». It is curious: on the website of the Royal House they say it just the other way around, explaining that Patrimonio administers «the donations made to the State by His Majesty the King», clarifying that «keeping his right to use.» Be that as it may, in the big box of «donations» you do not know exactly what is inside; whether or not it includes, for example, the use and enjoyment of Son Vent, in Mallorca; or the palace of La Mareta, in Lanzarote.
La Mareta, located on the edge of the sea in the tourist resort of Costa Teguise, is a complex consisting of a main villa and seven other smaller buildings, as well as two swimming pools, built in the style of «Arab magnate». He was ordered to build King Hussein I of Jordan in the late 70s, although he never used it (only his son, once, during his honeymoon). Hussein gave it to Juan Carlos in the 80s, we do not know why or in exchange for what, and not even for what, because Juan Carlos also never used it until 1993, and then very little.
Strangely, the Reales Alcázares de Sevilla do not appear in the list of the National Heritage Law, although they are also considered the residence of the kings during their stays in Seville, and they do realize this both on the website of the Royal Household and in the National Heritage (but not in the Law).
It is also curious that the complex of La Zarzuela, which is the main residence, is there lost in the middle of the mountain of point 5, and that not even explicitly mention the Pavilion of the Prince, which continues to reside the now King Felipe VI. There is no mention of the second residence in importance: the Marivent and Son Vent complex, in Mallorca.

Some say that Juan Carlos is a «comisionista», and the term does not sound too bad, but it is convenient to clarify exactly what it means. In the definition of the dictionary of the RAE, which generally clarifies little, it is established that the commission agent is the one who «is employed in carrying out mercantile commissions»; that is, «mandates» or commissions, aimed at facilitating a commercial agreement. That is, it is a kind of messenger at the service of companies that want to do a certain business, usually not for love of art, but in exchange for a fee (commission).
In the market economy, the marketing or conchabeo of public procurement is increasingly important. We must bear in mind that administrations invest a large amount of money in works and services (airports, roads, health centers …), in large-scale purchases of products (weapons, for example), etc. And a public institution is the ideal client, especially if the politicians of the day pass on that of the general good. A normal businessman will try to buy as cheap as possible and not tanguen him. But the politician is there momentarily and the «company» – the State – is not his; So, if he ruins it, he gives it so much.
The insignificant trifles are around 3 percent. This is not written anywhere, but it is the percentage established as usual. It does not seem like much, but if the contract signed is, say, one million euros, the commission amounts to 30,000, which is not bad. It is money. And you have to keep in mind that we talk about contracts of billions, so you calculate.
How could King Juan Carlos influence those who make these types of economic decisions, to «help» Spanish businessmen? No matter how much we talk about their «brotherhood» with the monarchs of the Persian Gulf and the surrounding area, it would be very naive to think that they allow themselves to eat their heads only because of their great camaraphany and close friendship. This is fine to establish contact; but in these matters there is more exchange, of a today for you tomorrow for me, than of frank generosity among colleagues. In one way or another these favors are paid. Although, of course, the favor is for the Spaniards to return him for him: giving international support to a regime that does not respect human rights, selling them weapons that are forbidden to sell because they are massacring their own people, or leaving a rapist free .
Apollonia Associates was the head of the business of Princess Corinna, and the firm through which she collected her advisory and mediation work between large Spanish companies and Arab countries to obtain billion-dollar contracts. Although it also operated with two accounts in Switzerland open in the name of «operational identities»; that is to say, completely false names but endowed with Spanish documentation (DNI and passport) totally legal, courtesy of the CNI. As a general rule, these types of identities are generated with judicial authorization to facilitate the work of undercover agents working in the field for the National Intelligence Center; and this was not the case, obviously. So they had to explain. The official CNI spokespersons denied that the operating identities had been used to make payments to Corinna.
On paper, Apollonia was located in London, but at least since October 2010 it operated from the tax haven of Malta. There, a law firm opened two companies with very similar names: Apollonia Associates Ltd and Apollonia Associates Holding. Its director, a fiduciary of the firm, never revealed who was behind the companies. In February 2012, Joseph M. Formosa, a Maltese engineer who worked for Repsol in Libya for years, was the director of the first firm.
The official entry of Corinna into the companies, in 2013, was followed almost immediately by the cessation of commercial activity. It was almost to enter to say goodbye. Both companies were liquidated in the summer of 2014, coinciding with the abdication. On paper, the company earned 25,811 euros in clean in 2011 and 14,245 in 2010; in the second case, only about 5,000 euros more than the Spanish minimum wage.
The commission’s business, wherever you look at it, always gives benefits. Apart from trips, they receive gifts as sweet as Ferraris by pairs, such as if they were capons from Vilalba. In addition, even if a business goes wrong and everything is lost, management expenses are management expenses, and the intermediary charges amounts that are not laughable. The rich carry the accounts very well and never forgive a penny. The commission agent, like the bank in games of chance, always wins.
The set-up of commissions mounted by Juan Carlos began well before the arrival of Corinna, in many official trips with private interest, during the 90s mainly destined to drain to Latin America its natural resources, in support of the great lords of Fenosa , Repsol or Santander. And even earlier, in the 70s, with Prado and the oil commissions of the Arab countries. But there is no doubt that with Corinna the thing was more, also in the moral part. Not because of their private affair, which is theirs, but because of what they gained in hypocrisy and cynicism when mixing private interest with the public.
The Spain Brand that promotes the State is made up of stateless transnationals with malevolent managers in a thousand corruption. Companies that, despite the crisis …
Between 2006 and 2010, King Juan Carlos dedicated himself to promoting the creation of the Hispano-Saudi Infrastructure Fund, an initiative that emerged from its immediate surroundings to promote the joint development of buildings and services. He recruited companies and banks for him (such as Caja Madrid, ACS, Iberdrola, Grupo Villar Mir, Endesa, Sacyr and others), which put money for the initial efforts.
The project was very connected to the Sayn-Wittgenstein, already very active in a circle of greater proximity to Juan Carlos. Apparently it was Corinna who facilitated the first contacts, although Juan Carlos already had on his own enviable relations with the Arab monarchies. It is usually noted the private visit that the monarch made in February 2006 to the German state of Baden-Württemberg as one of the key moments of this joint venture. The trip had been entirely planned by Corinna, including the dinner in honor of Juan Carlos offered by the construction magnate Manfred Osterwald in the Schöckingen castle, not far from the city of Stuttgart, which was attended by the presidents of the main companies German
Almost simultaneously in time to the SSIF funds, since 2006 negotiations have been developed for the contract for the construction of a high-speed railway line that will link Medina with Jeddah and Mecca, and that did go well. It was the largest private contract in the history of Spain; and the most emblematic, though not the only one, with the Saudi Arabian General Investment Authority, the sovereign fund of Saudi Arabia. It was won by the Spanish-Saudi consortium Al Sula Group, Spanish by 88%. The companies benefited were Renfe, Adif, Imeco, Talgo, Copasa, Cobra, Consultrans, Imathia, Inabensa, Dimetronic, Indra and OHL.
It amounted to the sum of 6,736 million euros, of which it is estimated that its «facilitators» took a commission of 3 per 100, which amounts to the astronomical figure of 195 million. But it is not known between how many exactly they had to distribute it.
The usual collaborators of Juan Carlos in the arms business disappeared from the map at the beginning of the century. Manolo Prado first fell into disgrace for the KIO case and then passed away. Khashoggi simply fell out of favor. He was prosecuted for helping to evade capital Imelda Marcos, the wife of the former dictator of the Philippines, was ruined and settled in the United States quite retired. But this did not help Juan Carlos abandon the profitable activity of «facilitating» the arms trade, in transactions both inside and outside the law.
His new collaborators, advisors, partners or whatever they are called, were, among others, his close friend Mohamed Eyad Kayali, right hand in Spain of Prince Salman bin Abdelaziz, Saudi Minister of Defense. Kayali, also a friend of Corinna, also played an important role in the AVE negotiations. And he was one of the companions of the couple in the Botswana getaway to hunt elephants that ended so badly.
King Juan Carlos never hesitated to represent the extremely harmful interests of Spanish investment in Spanish America, which is depredating the environment with an energy industry of bitter repercussion in rural and indigenous communities. The great Spanish businessmen had no qualms about destroying very fragile cultural and ecological systems, relying on mechanisms created by the legislation of the dictatorships supported by the United States, in Chile, for example. Not the king, to sponsor them in many official trips they did together.
But what most affected him in the last decade of his reign was located in the Arab world, also in regard to the exploitation of new energies without paying too much attention to the interests of the transnationals that had their «mediation», or with the personal profitability that could be obtained. And also in this area the enlightened Corinna intervened profusely.

Hunting of grouse, bears, wolves or bison is prohibited throughout the European Union; that’s why Juan Carlos had to move so far east to give the trigger at pleasure without too many problems. Because in Spain he had no choice but to, along with other seasoned hunters and pro-people of the system (such as Juan Abelló, Alberto Alcocer, Emilio Botín, José María Amusátegui, Florentino Arzuaga, Samuel Flores or the former minister Francisco Álvarez Cascos), settle for places of hunting like the Encomienda de Mudela, in Ciudad Real, specialized in red partridge; Quintanilla de Onésimo, in Valladolid, preserve specializing in wild boar, roe deer and deer; The Camacha, in La Mancha, where he shared a hunting day with George Bush Sr.; o Las Golondrinas, in the vicinity of the Extremaduran municipality of Torremocha.
Being honorary president of the animal protection organization WWF (World Wildlife Fund) never stopped his love for hunting and always had a lot to choose from among the estates of rich landowners who dispute his presence and besiege him with invitations; and, as is natural, the hunting paradises belonging to National Heritage, dedicated only to their shotgun. Among them, the El Pardo mountain (the patio of his house), the Commandery of Mudela, Los Quintos de Mora or the National reserve of Selladores-Contadero, in the Sierra de Andújar National Park.

Rann Safaris is a specialized company that organized this type of excursions for Juan Carlos on several occasions. For Jeff Rann, the American adventurer responsible for the company, having the king among his clients was always a source of pride, and for that reason he showed on his website several photographs in which he appeared with him, together with an elephant killed during a hunt in the year 2005, for example. Well, to get an idea, with Rann a 14-day safari with an elephant as a goal came to cost-basic rate with taxes included- 44,700 euros. This price does not include the cost of air travel to Maun (around 1,200 euros), nor the travel from the airport to the hunting area, which must be done in a private plane (usually costing $ 1,600 one way). another 1,600 dollars the return, in charge of the sports hunter).
It is impossible to know who paid for it. «He has not had any cost,» the Royal House assured the press, implying that it had been an invitation, although without revealing who it was from. But at least one part, undoubtedly, came from public funds: the king had always been accompanied by a doctor from his usual team and three escorts from his security device. On the other hand, the expenses of the trip in airplane were imputable to the assignment of Juan Carlos or to another one of the games that the Real House has, but it is not known with certainty to which nor exactly how much it ascended. A doubt that could not be resolved with the Transparency Law, although it had not yet been approved then. All versions of the official press insisted on the thesis of the invitation, attributing the gift to Mohamed Eyad Kayali, right hand in Spain of the Saudi Defense Minister, Prince Salman. And at least it seems certain that Kayali accompanied him, in addition to the Princess Sayn-Wittgenstein, his son, his ex-husband and several Spanish businessmen, who flew with the monarch to Botswana in a private jet. What is more difficult to explain is the reason for such generosity. Those closest to Juan Carlos related the trip with a promise the king made to Corinna’s son for his birthday, and with his euphoria (personal and shared with Corinna and Kayali) for having won the contract for the desert AVE.(High Speed Train)

In recent times, in the midst of the haze of corruption scandals of his family, only Elena seemed to be saved from burning. Suddenly, only she seemed worthy and every day more intelligent, next to her sister Cristina, determined to prove to everyone that she was more foolish than anyone else. But in this new image does not just fit that, since 2008, the honest legitimate first-born enjoys a contract of the MAPFRE Foundation, which allegedly directs the area of ​​Social Action, with a remuneration of 200,000 euros per year. It was clear that the teacher’s salary was not enough to support her 468 m² apartment in the Niño Jesús neighborhood of Madrid, valued at almost two million euros.
Felipe never counted on the arsenal of jokes and jokes of his sister Elena. But a couple of them were enough for the Royal House to show its deep displeasure.
The courtship of Felipe and Letizia was seen and not seen, literally, because nobody saw it or came. Everything happened at a dizzying speed, parallel in the case of the future queen to the overlap with another relationship and a meteoric professional rise.
For the royal wedding, only the deployment of the police and the army cost 60 million euros. But everything was very lackluster under the sky of Madrid, which discharged rain to bore the monarchists who wanted to applaud the passage of the procession and muddied the bottom of the dress of the bride. The social chronicle was full of anecdotes with the newcomers Ortiz-Rocasolano to the royal floor of the Bourbons.
At the request of Juan Carlos, in the organization of the bodorrio he collaborated -no know how- his dear friend Corinna. His ability to manage privacy allowed his presence to go unnoticed. The Royal House does not usually offer the press the list of attendees to this type of event, which is considered sufficiently publicized with the snapshots of the ceremony and the tedious kisses. And Corinna also took care of the honeymoon, with a resounding success: of the 32 days trip, only information and images of the short journey that began looking at Cuenca, and continued through Teruel, Zaragoza, Navarre and the Basque Country.
In the months prior to the abdication of Juan Carlos, before that colorful parade of the proclamation occupied the center of Madrid as if we were in a state of siege, something else arose that could have been a serious inheritance problem. Several alleged illegitimate children of Juan Carlos came to the fore and made their history visible in the international and national media.
Already before, in 2001, María José de la Ruelle, a French citizen, had filed a claim for paternity before the courts of Bordeaux. She claimed to be the natural daughter of Juan Carlos and María Gabriela de Saboya; and that it had been conceived aboard the yacht Agamenon. He was born in Algiers in 1954 and was given up for adoption. Investigations into her true origin had led her to these conclusions. The Royal House pronounced itself on the matter and said that everything was «an infundium».

The alarms should have jumped long before. When he married the Infanta Cristina, in 1997, we already knew some little things that indicated that Iñaki pointed out ways.
For example, in those times of struggle against Compulsory Military Service – with the Movement of Conscientious Objectors first and the civil disobedience of the rebels afterwards (many of them were imprisoned in military prisons for refusing to do the military) – the The king’s son-in-law had been smarter and had been freed in the face. With the children the thing was not going well, except with those who already had their own fondness for the barracks, which was not the case of Urdangarin, of much more exquisite customs. So he alleged that he was incapable with a medical certificate declaring him deaf. Interestingly, this did not cause him any problems in professional handball, an occupation he had when he met the infanta and that took him to the 1996 Atlanta Olympics.
In Barcelona, ​​where the wedding was held on October 4, 1997, a list of debts of Her Majesty’s future son-in-law with the Ciudad Condal circulated months before, at the rate of: a collection of fines for bad parking (for a total amount of about 933 euros); traffic taxes not paid since 1993 (another 900 euros); and real estate taxes on his apartment, which he did not pay either (600 euros more). In total, a debt to the town of about 2,500 euros and a year of life of service to the fatherland.
Later, in October 2001, he would be signed as director of Planning and Development of the company Octagon Esedos SL, dedicated to sports marketing, controlled by 51 per cent by Samaranch the elder, who was then honorary president of the International Olympic Committee .
Then he was also managing director of Motorpress Ibérica S.A., editor of several motorsports magazines, whose executive director was José Luis Samaranch Sáenz de Buruaga, a distant relative of Juan Antonio Samaranch. In fact, Urdangarin and Samaranch Sáenz de Buruaga had already met in Octagon Esedos, of which the latter was a counselor. In addition, the king’s son-in-law participated in Dentipartnes S.L., Odont Mad S.L., Sport e Rormacziones S.L. and Enveitg XXI S.L.
Between 2004 and 2005 Corinna combined her work in the Londoner Boss (organizing luxury hunts) with her work as an intermediary at the Laureus Foundation awards. And there he introduced Urdangarin, getting him a job in which he charged a start-up fee of 50,000 euros, just for studying the establishment in Spain of the foundation, which was finally installed in 2006. But Urdangarin had already declined the offer to preside, which would have allowed him to earn 200,000 euros per year. It is not known why he did it, but what he said – without turning red – was that he saw difficulties due to his membership of the Royal Household. The presidency was assumed by Juan Antonio Samaranch junior.
Between 2003 and 2007 Iñaki lived its sweetest moment. It was during the management of Jaume Matas in the Balearic Government, and especially with José Luis Ballester -Pepote- as general director of Sports. The plot Nóos came to enter 16 million euros in nine years (until 2012), and almost 40 percent came from the Balearic Government and the Valencian Government, both in the hands of the Popular Party.
The local press and opposition began to make war on the issue since 2006 and did not let the case go unpunished. On December 12, 2009 more than a thousand people demonstrated in a spontaneous convocation through the streets of Palma to express their rejection of political corruption. It was the first one; and Jaume Matas, former president of the Balearic Government, the first to fall, charged with nine crimes for the case of the Palma Arena velodrome: 22 million euros paid for the construction were not justified and 30 more did not have a certificate of completion. The imputation of Urdangarin, as a ramification of this process, would take a little longer to arrive. And that of the Infanta was about to get lost along the way.
G.Paltrow had received an offer to shoot in Spain a television series, halfway between reality show and road movie, on Spanish cuisine, for US public television. The purpose of Urdangarin was to use his excellent political contacts in the Valencian Community, using the actress as a presentation card, so that the City Council of Rita Barberá and the Community of Francisco Camps sponsored a chapter on paella. On May 11, 2007, Mario Sorribas, secretary and right-hand man of Urdangarin in the Nóos Institute and agent of Aizoon, sent an e-mail to Miguel Zorío, the lawyer who acted as an intermediary between the king’s son-in-law and the Valencian Public Administration, to address the issue.
This time, however, Iñaki did not manage to take a cut. The Turismo Valencia Foundation refused to disburse more funds to the youngest, and so Sorribas told Ángel Díaz, another collaborator of Urdangarin and the Infanta Cristina in Aizoon, by mail.
In the Royal House they were seeing the ears of the wolf Castro closer and closer. In May 2010, following a lung problem of Juan Carlos who believed that it could be cancer, he began to think about the succession and belittle the royal family. He had to leave Elena and Cristina out and concentrate on the central nucleus: the kings, the princes of Asturias and the little infantas. The dividing line was going to be established, basically, in the general budgets of the State: between those who presumably lived exclusively on public money and those who did not.
Before this took shape, that month of July, Judge Castro opened an informative piece about the agreements signed in 2005 and 2006 between the Illesport Foundation, the Balearic Institute of tourism (Ibatur, dependent on the Balearic Government) and the Nóos Institute. Jaume Matas could not explain satisfactorily why he paid 1.2 million euros to the entity to organize a conference.
The «Save the Crown» operation had begun. The official removal of Urdangarin from all the activities related to the House was announced. But neither he nor Cristina could stop belonging to the royal family, unless they changed the legal provisions, unless they divorced. And the Hello continued showing them very smiling in Washington, of Christmas shopping with Queen Sofia in surprise visit.
The king took off that December 24, in his traditionally always similar Christmas message, with which «justice is the same for everyone», with a gesture of absolute normality. There was anticipation before what he was going to say, and the little phrase did not fall on deaf ears. It was clear that, once again, he was going to sacrifice those closest to him to remain unharmed. The same as with Armada and Milans in 23F, which with Prado in the KIO case … Urdangarin had it clear.
Five days later his accusation was made public. The machinery was launched to avoid as it was the infanta Cristina.
The pragmatic sense of Juan Carlos inclined him to drop Urdangarin, but not the infanta.
After the last autonomous elections, ahead of what the new progressive government of the islands was going to formally demand of him, as he had promised to do, Felipe VI made the decision to revoke the use of the title of Duchess of Palma to his sister, and his Bourbon pulse did not tremble when signing the royal decree.

Corinna Zu Sayn-Wittgenstein had a private jet, arranged in the area for military use of the Torrejón de Ardoz airport by superior orders. It used to be a Cessna Citation Excel aircraft from Netjets Europe. The cost of the plane was about 5,000 euros for each flight hour, with space for only seven passengers. The route, sometimes to Nice, sometimes to Palma de Mallorca, sometimes to Marrakech, was paid with a prepaid card in the name of a company in Switzerland, paid by the intelligence services outside the State’s accounts. For official purposes, those trips never existed.
The princess began to participate in commercial operations for large Spanish companies; as the OHL of the king’s great friends, Juan Miguel Villar Mir, and of Prince Felipe, Javier López Madrid. It charged commissions around 3%, working in most cases only «to success» (ie, charging only if the operation finally went ahead), except for the succulent management fees (ie, the initial management fees) , which were charged in any case. The companies came to these agreements with Corinna because they had made an offer they could not refuse, from the highest levels of the State: when a major commercial operation was blocked, it was common for interested businessmen to request the king’s help, formally so that he will lead diplomatic negotiations. In this context, Juan Carlos recommended the intervention of Mrs. Corinna as a consultant, although with charge to the Spanish companies that aspired to the contract.
At the same time, Corinna acted in the name of the king in other operations, supposedly for the Spanish Government; although he has always assured that these were pro bono jobs (that is, free, voluntarily and without monetary compensation for the good of the public interest). The House of the King only said about it, with little forcefulness, that «it has no record», and that the head of the State «is only represented by the authorized officials of the Spanish Administration.» But on an official note – issued in 2010 – the Kingdom Holding Company of Saudi Arabia recalled that three years earlier, in 2007, Prince Al Waleed bin Talal al-Saud had received Princess Corinna at her headquarters in Riyadh, at her quality of «representative of His Majesty King Juan Carlos of Spain». The president of the company had also met with «Sayn-Wittgenstein, representative of the King», in his office in the Saudi capital, and later «offered a lunch in honor of his guest».
But what caused more stupor in the foreign press was that of official travel abroad. On arrival at the Stuttgart airport, in 2006, Corinna even shared red carpet and military honors with the king. And he came to travel, on an official visit to Saudi Arabia, on the same military plane in which Queen Sofia and two government ministers flew. The monarch’s friend traveled as a «strategic adviser» to the head of state, joining the business delegation that visited the Saudi capital, Riyadh, with the kings, from April 8 to 10, 2006. The delegation was received at the Air base of the capital by King Abdullah. Afterwards, the official program of the three-day visit was adjusted to the strict social code of Saudi behavior: men and women separately. The kings had parallel agendas, and only coincided, on the last day of the trip, in the reception they offered to the Spanish colony in Saudi Arabia. But while Sofia visited hospitals or historical ruins and dined with women, Corinna accompanied Juan Carlos in some of the events scheduled exclusively for the monarch. For example, in his visit to the Saudi International Investment Agency (SAGIA, in its acronym in English), where the king addressed an audience composed of authorities and businessmen from both countries to encourage their hosts to invest in Spain. A year later, in 2007, Al Waleed bin Talal would receive her in his office in Riyadh as «representative of His Majesty» without having to go with him.
Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, who had never before appeared in society, had joined Apollonia Holdings as director at the beginning of 2013, practically coinciding with her departure from the country and also with the cessation of the company’s commercial activity. From there, he stopped entering money in it and Corinna broke commercial ties with Spain.
He went, before the protests of prominent businessmen, with 30 million euros charged for their services, plus an indeterminate amount to cover his mouth, according to some well-documented leaks; although the official spokespersons of the CNI denied their participation. Because apparently, as in the case of Barbara Rey, intelligence services were used and perhaps funds reserved to settle the matter. According to newspaper leaks, the Center would have opened two accounts in Switzerland to make payments to Princess Corinna (one at the Bank of Scotland in Zurich and another at the Private Bank in Geneva), using «operational identities» (false names with documentation) Spanish legal). Once the money was received, the broker in charge of the management would send it to the German princess, who would have a power of attorney about her.
The friendships and the businesses of Juan Carlos and Corinna, to the margin of the governmental control and of the Americans, as much with the Arab countries as with Putin and Russian companies, opposed the interests of Bilderberg, evidently.
But we can not know to what extent this influenced the decision of the abdication. As usual, all the papers and deliberations proceeded in the most absolute secrecy: behind closed doors, without access to more means than those directly involved and without publication of conclusions. I recommend the books of Cristina Martín Jiménez about Bilderberg.

Between April and September of 2013 one of the most mysterious episodes takes place in the adventures of Letizia Ortiz. Revenge, blackmail, spies, scared, lovers, WhatsApp messages … Little is known about what really happened, but there has been much speculation.
– April 8, 2013. Goodbye, Princess, goes on sale. The publication of a book about the family life of Letizia and the Bourbons unleashes a storm in Zarzuela, although in public there is silence for an answer. The author of the book, a cousin of the princess, also reveals that Letizia has had a voluntary abortion in a Madrid clinic shortly before his wedding with Felipe, in his portrait of a cold personality, ambitious, authoritarian and increasingly hypocritical.
– August 8, 2013. Letizia leaves Felipe and the girls in Mallorca. He advances his return to Madrid for no apparent reason. Some media talk about an attempt to blackmail a few Letizia mobile messages to his brother-in-law, Jaime del Burgo. A murky affair. That is when Juan Carlos asks the prince to divorce, to save the monarchy. The royal family resorts to the CNI to solve the matter of blackmail.
– August 2013. Wedding plans in Sussex. On holiday in Sussex, the trio Juan Carlos, his beloved Corinna and his ex-husband, Philip Atkins, make medium-term plans. It will be in November 2015, after the 40th anniversary of the coronation. Juan Carlos will pass the baton to Felipe and will marry Corinna. Then, Juan Carlos and his royal highness Corinna de Borbón will retire to live in a discreet place abroad.
– Mid-August 2013. Letizia travels to Zurich. After her interrupted stay in Mallorca, the princess travels on a regular flight to Zurich. Apart from banks, in Switzerland there is Jaime del Burgo, a close friend of Letizia and the alleged author of the messages of blackmail, in the process of separating from Telma Ortiz, Letizia’s sister.
– September 2013. Everything is forgotten. Apparently, by mysterious means, the supposed incapacity to reign of Letizia is buried. There is already one less reason for Juan Carlos to resist abdication.
It does not seem that justice is going to give Juan Carlos problems in the future. In order to finish cleaning his image and keep his good name in history, the start-up of – how not! – is gestated – a foundation that bears his name, and presided over by him, in which important personalities will be represented and in the who can legally receive all donations made to him. His status as a king will allow him an emergency retirement, as a reward for his good services, and he will die without ever knowing what they call being a normal citizen.

In the last years before the abdication, he was expelled from the real environment and threw the sharks without contemplations to another good departure of close friends and reputable advisers, at least in the face of public opinion: the former yernísimo, Iñaki Urdangarin; the earlier one, David Rocasolano; the former secretary of the infantas, García Revenga; the former Head of the Royal House, Rafael Spottorno; the former close friend, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein …
To all, one after another, Juan Carlos was leaving them in the ditch at best, at worst in prison, assuming responsibilities that they had allegedly shared. And it is doubtful that any of them will be invited to attend to pay their last tribute.
Of course he was unpunished, and then gauged by express, and that everyone knows. There is no reason why some have felt betrayed. Speaking about friendship, King Juan Carlos said: «In Spain we use the word friend too lightly. It ends by not wanting to say anything ».
The delivery of the body to the Royal Rotting exempt from the ceremonial worthy of a king, which does not happen in the usual transfer from there to the final tomb. This is usually done in privacy, except for the presence of a member of the Augustinian community as a witness, an architect of National Heritage to direct the operation, two operators, and a doctor who testifies that the decomposition process has ended. To the ceremony of the Pudridero, however, assists even the Minister of Justice, who has to pronounce the words: «Father prior and parents deputies, recognize your paternity the body of the man / lady …, that according to the style and the order of your Majesty that has been given I will deliver so that you have it in your custody and custody ». Then the prior and the elderly Augustinian parents answer: «We recognize him.» The coffin is closed, a delivery certificate is drawn up, and the Augustinians take charge of the coffin key.
Tradition also orders that three strong blows be struck in the box of the deceased monarch, calling him by his name, after which the head of the Royal House has to solemnly declare: «Since the king does not answer, he is dead”.

List of decorated with the Golden Fleece

CONDECORATIONS GRANTED BY JAIME DE BORBÓN AND BATTENBERG
Bormah, Lovell and Anders (American astronauts) (1969)
Francisco Franco (1972)

CONDECORATIONS GRANTED BY JUAN DE BORBÓN AND BATTENBERG
Juan Carlos de Borbón y Borbón (1941)
Baldwin of Belgium (1960)
Paul I of Greece (1962)
Duke of Calabria (1964)
Duke Robert II of Parma (1964)
Constantine II of Greece (1964)

CONDECORATIONS GRANTED BY JUAN CARLOS DE BORBÓN Y BORBÓN
Marquis of Mondéjar (1977)
Torcuato Fernandez Miranda (1977)
Beltrán Alfonso Osorio and Díez de Rivera (1977)
José María Pemán (1981)
Philip of Bourbon and Greece (1981)
Carlos Gustavo of Sweden (1983)
Grand Duke John of Luxembourg (1983)
Olaf V of Norway (1983)
Aki Landmark of Japan (1985)
Hussein of Jordan (1985)
Beatriz of Holland (1985)
Margaret II of Denmark (1985)
Elizabeth II of England (1988)
Albert II of Belgium (1994)
Harald V of Norway (1995)
Simeon II of Bulgaria (exrey), former prime minister of Bulgaria (2004)
Bhumibol Adulyadej of Thailand (2006)
Enrique I of Luxembourg (2007)
Adolfo Suárez (2007).
Abdullah bin Abdelaziz of Saudi Arabia (2007)
Francisco Javier Solana (2010)
Víctor García de la Concha (2010)
Nicolas Sarkozy, former president of France (2011)
Enrique Iglesias, Ibero-American former general secretary (2014)

CONDECORATIONS GRANTED BY FELIPE DE BORBÓN AND GREECE
Leonor de Borbón, princess of Asturias (2015)

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