Los Alemanes Se Vuelan La Cabeza Por Amor — María Zaragoza / The Germans Cut Their Heads For Love by María Zaragoza (spanish book edition)

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Esta novela fue galardonada con el LVIII de novela Ateneo, Ciudad de Valladolid. Para mi gusto esta breve novela no es su mejor obra. Es una novela diferente con varias voces narradoras en diferentes personas gramaticales, ni en su planteamiento conceptual, que nos acerca al género de la ciencia ficción sin serlo del todo. Tiempos paralelos y el eterno retorno del mundo se plantean aquí de manera simultánea. Personajes de diferentes partes del planeta que viven y se encuentran o desencuentran en la vida real y en el mundo virtual que simboliza La Plaza, un entorno peculiar dentro del decorado cambiante de La Ciudad, donde los anocheceres toman la forma de una grulla que se cierne sobre sus edificios y sus calles.
Futuros posibles, imaginados e imaginarios, se mezclan con sueños de vidas pasadas. Errores condenados a repetirse una y otra vez en las visiones de uno de los personajes, secretos que se ocultan para no recordar ni revivir traumas que marcan de por vida, hermanos gemelos sin saberlo viviendo cada uno en una punta del mundo que guardan los pensamientos y las palabras que completan al otro, un joven mitad chino mitad japonés unido espiritualmente a una Nobel de la Paz birmana recluida en su casa por un régimen opresor que toca el piano como símbolo de resistencia, un traductor obsesionado con Anna Politkovskaya, pastillas de color rojo y azul capaces de lograr que miles de personas recuperen su pasado perdido, de activar la memoria colectiva, la verdadera historia del hombre, de manera que ningún recuerdo quede impune, ninguna verdad sin conocerse.

La autora plantea la novela como una batalla, en tres partes: Estudio del terreno y elección de la táctica/ La batalla en sí / Vencedores y vencidos. La guerra, la violencia, la lucha parecen ser los ejes que mueven el mundo, la Historia, las relaciones personales. Frente a ellas el amor, la resistencia, la creación, la belleza y el arte. La salvación es posible para algunos, pero no para todos. La realidad es compleja y el triunfo y el fracaso no tienen que ver con ser buenos o malos, sino con estar en el bando de los vencedores o de los vencidos.
Sólo unos pocos son capaces de acceder a La Plaza. Seres especiales, con una capacidad o un don o una visión. Un no-lugar simultáneo a la realidad que representa una huida, un lugar común donde esos espíritus raros y dispersos se encuentran y hablan un idioma común que no entiende de nacionalidades, etnias, culturas, profesiones.
Reflexiones, nunca he sido un hombre justo y eso es algo que es difícil de admitir. Pero ¿qué es la justicia? La justicia no es ciega, es estúpida, despistada. Siempre llega tarde porque no es capaz de llevar reloj, las correas le dan alergia. Tiene sentimientos, no es abstracta ni objetiva, caza desprevenidos a unos y evade a otros porque le resultan despreciables. Desmerece a los que no soporta y se porta demasiado bien con los que lo tienen todo.

Para mí la esencia a reflexionar es “Los alemanes se vuelan la cabeza por amor” lleva al lector a comprender cómo la naturaleza humana a veces cruel o cobarde, otras valiente y despiadada acaba por trascender de la realidad al universo virtual y viceversa porque esa condición de semidioses atormentados, de almas conscientes, individuales y egoístas siempre se manifiesta porque, al cabo, somos los mismos seres humanos los que damos vida a ambos mundos. Somos los mismos en La Plaza, en Madrid, en Londres o en Sevilla. Los mismos con nuestros defectos, nuestros miedos y miserias, nuestras mezquindades, y tanto allí como aquí encontramos víctimas sabedoras, verdugos desquiciados y testigos mudos e impotentes atrapados en una espiral sin fin de deseos, perversiones y traiciones.
Es disparatado el mundo y lo construimos cada día (aquí Agneta levanta la copa en el restaurante y brinda conmigo, con la sombra de Violeta alargada contra la bañera, con la mirada tumultuosa de Basil del otro lado de la pared, observando. Mirándome). Bianca que mima a su hermano porque no tiene hijos a los que mimar y es la primera vez que los echa de menos, Reza que se deja, Pelayo que llora todas las lágrimas ahorradas, Agneta que coge la muñeca y camina sobre el Rin como quien camina sobre las aguas, Violeta de cabeza al infierno, Basil que se ve de nuevo en pesadillas interminables no pudiendo parar la espada, Israel condensa el mundo en una pastilla roja y azul y yo como, lamo, amo, huyo, huyo, huyo de la realidad que es Violeta alejándose agua adentro, Violeta terminando su estancia en Madrid, Violeta saliendo del agua en los brazos de Basil, Violeta en la puerta del hotel con rostro de despedida eterna. Todo eso es el mundo, como después supimos. La vida en un instante. El fondo del mar en un grano de arena.

A recordar. El ser humano es mentiroso por naturaleza. El que diga lo contrario es porque miente más que el resto. A cualquiera le supondría un esfuerzo terrible exponer su alma a la visión del mundo.

This novel was awarded with the LVIII of novel Ateneo, City of Valladolid. For my taste this short novel is not his best work. It is a different novel with several narrative voices in different grammatical people, or in its conceptual approach, which brings us closer to the genre of science fiction without being so at all. Parallel times and the eternal return of the world are posed here simultaneously. Characters from different parts of the planet that live and meet or disengage in real life and in the virtual world that symbolizes La Plaza, a peculiar environment within the changing scenery of the city, where the evening takes the form of a crane that hangs about its buildings and its streets.
Possible futures, imagined and imaginary, are mixed with dreams of past lives. Errors condemned to be repeated over and over again in the visions of one of the characters, secrets that are hidden so as not to remember or relive traumas that mark for life, twin brothers unknowingly living each in a corner of the world that keep the thoughts and the words that complete the other, a young Chinese half half Japanese united spiritually to a Burmese Nobel Peace Prize held at home by an oppressive regime that plays the piano as a symbol of resistance, a translator obsessed with Anna Politkovskaya, red pills and blue capable of making thousands of people recover their lost past, activate the collective memory, the true history of man, so that no memory goes unpunished, no truth without knowing.

The author poses the novel as a battle, in three parts: Study of the terrain and choice of tactics / The battle itself / Victors and losers. War, violence, struggle seem to be the axes that move the world, history, personal relationships. In front of them love, resistance, creation, beauty and art. Salvation is possible for some, but not for all. Reality is complex and triumph and failure have nothing to do with being good or bad, but with being on the side of the victors or the vanquished.
Only a few are able to access La Plaza. Special beings, with a capacity or a gift or a vision. A non-simultaneous place to reality that represents a flight, a common place where those rare and scattered spirits meet and speak a common language that does not understand nationalities, ethnicities, cultures, professions.
Reflections, I have never been a just man and that is something that is difficult to admit. But what is justice? Justice is not blind, it is stupid, confused. He is always late because he is not able to wear a watch, the straps give him an allergy. It has feelings, it is not abstract or objective, it catches people unawares and evades others because they are despicable. It demeans those who do not support and behaves too well with those who have everything.

For me the essence to reflect is «Germans blow their heads out of love» leads the reader to understand how human nature sometimes cruel or cowardly, others courageous and ruthless ends up transcending reality to the virtual universe and vice versa because that condition of tormented demigods, of conscious, individual and selfish souls always manifests because, in the end, we are the same human beings who give life to both worlds. We are the same in La Plaza, in Madrid, in London or in Seville. The same with our faults, our fears and miseries, our pettiness, and both there and here we find victims who know, deranged executioners and silent and impotent witnesses trapped in an endless spiral of desires, perversions and betrayals.
The world is crazy and we build it every day (here Agneta lifts the glass in the restaurant and toasts with me, with the shadow of Violeta stretched out against the bathtub, with the tumultuous look of Basil on the other side of the wall, watching. Bianca who pampers her brother because she has no children to pamper and it is the first time she misses them, Reza is left, Pelayo who cries all the tears saved, Agneta who takes the doll and walks on the Rhine like someone walks on the waters, Violet head to hell, Basil is seen again in endless nightmares unable to stop the sword, Israel condenses the world into a red and blue pill and I eat, I love, I flee, I flee, I flee from the reality that Violeta is moving away inside, Violeta ending her stay in Madrid, Violeta coming out of the water in the arms of Basil, Violeta in the door of the hotel with face of eternal farewell. All that is the world, as we later learned. Life in an instant. The bottom of the sea in a grain of sand.

To remember. The human being is a liar by nature. He who says otherwise is because he lies more than the rest. It would be a terrible effort for anyone to expose their soul to the vision of the world.

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