La Politización Del Dinero: El Porqué De La Crisis Económica — Ricardo Beleta Guasch / The Politization of Money: The Reason of the Economic Crisis by Ricardo Beleta Guasch (spanish book edition)

El breve libro es una defensa del sistema capitalista y para encauzar dicha tesis simplifica, supongo que para hacerse entender, en exceso la complicada economía mundial que es mucho más sofisticada e inabarcable de lo que propone el autor. Solo en las referencias históricas alcanza más interés el libro, aunque también obviando demasiadas variantes. Aunque no le falta razón en muchas de las cuestiones que plantea la simplificación no ayuda a aceptar su propuesta de la bondad del capitalismo.
Amena su lectura. Su visión y exposición, algo ingenua e incompleta. Así y todo, para iniciarse, y a modo de recordatorio, aceptable y clarificadora de muchos de los aspectos de la situación en que estamos inmersos.

La actual crisis económica y financiera no es la crisis del capitalismo. Es la crisis de un sistema alejado de los valores fundamentales del capitalismo al que se ha traicionado. Nuestro enemigo no es el capitalismo en sí, sino el anticapitalismo disfrazado de pseudo-capitalismo.
El desprecio a toda referencia ética y a todo valor moral ha preparado el terreno a este “todo vale” sin escrúpulos. Se confunde el bien con el mal, lo verdadero con lo falso, lo que cuela y lo que no cuela. Todo está permitido, y “dos y dos” ya no son cuatro, sino seis, ocho, veinte, o lo que políticamente convenga, para hacer ver al electorado que se puede ser rico sin esforzarse.
Sin embargo, el capitalismo sólo puede funcionar con “cuentas claras y honestas” y con unos valores consagrados e indiscutibles, como el ahorro, el duro trabajo y la honestidad.
Por el contrario, ahora vivimos en una sociedad donde sólo cuenta la cantidad de dinero que uno puede embolsarse, poco importa cómo se consiga. El empresario clásico es sustituido por una burocracia empresarial. Y en cuanto al dinero, las especulaciones, en inmobiliaria o en bolsa, las OPA y las operaciones financieras reportan mucho más que cualquier actividad empresarial.
Ciertamente no es lo mismo riqueza que prosperidad. La riqueza es una situación final, mientras que la prosperidad es el proceso que conduce a ésta.
Es decir: en una economía moderna, ya pretenda hacerse pasar por ser de derechas o de izquierdas, es imprescindible que todos los agentes económicos que participan en el mercado cumplan su papel, funcionen satisfactoriamente y sean debidamente atendidos y recompensados.
¿Qué está pasando ahora? Todo lo contrario, nadie está contento: en vez de estar de camino hacia la “prosperidad”, estamos en “decadencia”.

La gran mayoría de los economistas dicen que el exceso de ahorro está destruyendo la economía. Después de todo —insisten— el consumo es el motor de la economía y el ahorro es lo contrario al consumo. De todas maneras, los más “lúcidos” admiten que el ahorro allana el camino hacia la riqueza personal, pero a continuación admiten que, si al conjunto de la nación le da por ahorrar, el resultado será la pobreza para todos.
¿Tiene sentido todo eso? Parece que la mayoría de los expertos han caído en la trampa al confundir el ahorro con el dinero.
El ahorro no sólo no es malo para el crecimiento económico sino que es indispensable. Apoyando a que el ahorro sea gastado básicamente en un consumo productivo, se promueve el crecimiento económico general.
Igual suerte espera a cualquier sistema, si el Poder, para atender a las inacabables exigencias de la masa, expolia a la clase media. Sin embargo, a corto plazo, la propia masa se ve afectada. Al final, tanto la clase media, como la masa y el Estado, acaban todos arruinados.
La realidad: el “crak” de septiembre 2007 ha puesto en evidencia que las hipotecas subprime no han sido, ni mucho menos, el corazón de la crisis, aunque como siempre, la cadena se rompió por su eslabón más débil. El origen del verdadero problema ha sido el enorme volumen de la pirámide crediticia.
Ya en octubre del 2008 se podía apreciar que el porcentaje de las hipotecas basura era sólo una pequeña parte de lo perdido. Todas las instituciones financieras se han visto afectadas, todas: bancos comerciales, bancos de inversión, grandes compañías de seguros, fondos de pensiones, fondos de inversión de todo tipo (derivados, hedge funds, swaps, opciones, futuros, preferentes, etc.) y organismos oficiales de crédito o garantía. No se trata sólo de chiringuitos financieros, sino que se ha hundido todo el sistema financiero. Se empezó financiando el consumo por el consumo y se ha acabado financiando la financiación misma ¡Política!.
Sin embargo, todo ello no ha sido más que el primer acto de la GRAN CRISIS de verdad: la CRISIS DE LA DEUDA PÚBLICA.

Cuatro posibilidades que la Unión tiene, parece que ninguna es “viable”:
1º Un Pacto (serio) de Estabilidad, pide rebajar el gasto público a la mitad. Esta posibilidad nadie se la cree. Es “políticamente” inviable.
2º Que los Estados “fuertes” se nieguen a seguir financiando, a su costa la irresponsabilidad de los “débiles”, exigiendo a los países más débiles a declararse en quiebra y a dejar la Unión Europea.
Esta opción tampoco parece posible, los bancos comerciales europeos están muy “cogidos”. Y si uno de los “débiles” cae, caen todos los demás.
3º Que los países más débiles de la UE sigan aumentando su déficit, externalizando los costos de su política complaciente. Es decir, que sigan corrompiendo y empobreciendo a sus otros socios europeos. Esto conduce, sin duda, a la hiperinflación de la zona euro y a su colapso. De manera que no hacer nada tampoco es viable
4º Y en el caso que sea el FMI el que acuda puntualmente en su ayuda, exigirá a los países débiles cumplir sus deberes a rajatabla para no contaminar al resto del mundo.
Pero existe una 5ª posibilidad, aunque sé que, hoy por hoy, es una utopía. Tal vez, dentro de unos años…
Que todas las naciones europeas se autodisuelvan en un único estado: EUROPA. Es decir, una única política europea, un único parlamento, compuesto por políticos de todos los antiguos estados europeos, que establezca unas “mismas reglas para todos”: unos únicos presupuestos válidos para todos, una única política fiscal europea, una CAJA COMÚN a todos, una ley bancaria única; un mismo sistema judicial para todos; una misma ley social, laboral, mercantil y penal; una “seguridad” interior y exterior común a todos. Un sistema educativo común, etc., etc. No más alemanes, españoles, daneses, portugueses catalanes, vascos, escoceses o flamencos. Sólo europeos.
Esto, a efectos prácticos, eliminaría el inmenso gasto que provocan los quebrados mini-reinos de taifa.
Cuando estalle la crisis de la deuda de los Estados, la crisis financiera nos parecerá un juego de niños. La verdadera crisis aún no ha estallado.
Este es el verdadero cáncer de las economías occidentales. Enfermedad que absorbe todas sus energías, que consume todo su capital, todos sus ahorros y degrada el valor del dinero; deja exhaustos a los empresarios y autónomos, expolia a los ahorradores, a los bancos les priva de sus clientes naturales, mientras que a los empleados, si aún conservan su puesto de trabajo, se les pide que acepten reducciones salariales y entreguen sus últimas gotas de sangre. He aquí la verdadera causa de nuestra crisis económica el final de la cual será terrible para todos.
Mientras no estemos dispuestos a asumir nuestras obligaciones como seres adultos y a no delegar todo al “papá” Estado, los políticos, y toda su corte, seguirán viviendo a costa nuestra, sofocando nuestra capacidad para ser responsables ciudadanos. Mientras tanto…

1º- Los Bancos Centrales deberían negarse a financiar los déficit de los Estados
2º- Los Bancos Centrales deberían dejar de manipular las tasas de interés. La recuperación económica implica la reconstrucción del stock de capital, trabajando de nuevo y ahorrando, y para ello hace falta más ahorro y no su expolio y menos consumo. Es lo único que ayudará a restablecer el suministro de crédito.
3º- Reducción drástica del gasto público. El hecho de que los gobiernos y las empresas privadas pidan préstamos en los mismos mercados de capitales, explica lo que los economistas llaman efecto-expulsión. El exceso de los Estados desvía fondos de las inversiones que deberían ayudar a la economía a crecer.
4º- Menos impuestos. Aumentar impuestos desalienta el ahorro y la inversión, por lo que se pierde en capacidad de producción y se gana en desempleo.
5º- Disminución de la burocracia. Cuanta menos burocracia, menos impuestos y menos trabas a la actividad económica.
6º- Terminar con cualquier tipo de subvención. Si con ello nos exponemos a que caigan muchas empresas, organismos o chanchullos, que caigan…
7º- Libertad y facilidad absoluta de “entrada y salida” para todo tipo de empresas, tanto grandes como pequeñas o autónomos. En un mundo tan cambiante como el actual, ha de haber mucho más dinamismo y flexibilidad. Cuanto más tiempo dure el calvario, debido a la rigidez laboral, de las empresas ineficientes o que ya se les haya “pasado el tiempo”, más se retrasa la aparición de otras nuevas con sus consiguientes nuevos puestos de trabajo. Nadie cierra una empresa porque quiere.
8º- Libertad de salarios y precios; permitir que éstos se ajusten a la realidad del mercado.
9º- La recuperación requiere, además, la rápida liquidación de inversiones equivocadas. Las crisis es ya el proceso de recuperación. Las crisis, lejos de ser un azote del mal, son necesarias para conducir la economía a la normalidad después de las distorsiones causadas por los “excesos”. Si los gobiernos desean que la crisis termine lo antes posible, lo más importante es no interferir en el proceso de ajuste del mercado que, por supuesto, incluye el dejar caer, como ya hemos comentado, a las empresas inadecuadas, permitir el saneamiento del crédito y la caída de precios y salarios.
10º- La recuperación también requiere olvidarse definitivamente de “estímulos”, ya que, según se ha demostrado en todos los países europeos, sólo ha servido para chupar el poco capital que le queda a la actividad productiva, dilapidándolo en tonterías o subsidiando a empresas ineficiente u obsoletas.
11º- La recuperación también requiere el final de la “simulación” financiera. Sin embargo, ni los bancos ni las cajas de ahorros quieren mostrar la “licuefacción” de sus activos.
12º- En último lugar, separación real de poderes. Así se terminaría con la impunidad.
Si se aplicaran todos los “correctivos”, el proceso de contracción financiera llegaría a su fin, la rentabilidad empresarial quedaría restablecida y la recuperación podrá iniciarse.
Una “recuperación” supone que los emprendedores emprenden, los bancos se dedican a sus clientes naturales, los ahorradores ahorran y los consumidores consumen sólo si pueden hacerlo tanto corto como a largo y si confían en instituciones estables, sobrias y previsibles.
También requiere una moneda verdadera, libertad de intercambios, continuidad de contratos, jueces incorruptibles, dejar trabajar, confiar en la madurez de la sociedad y pocas trabas.

Como decía Epíteto, “al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de su actitud personal ante cualquier tipo de circunstancias”
Trabajar y concentrarse en ese tipo de bienes in-enajenables es lo que, en esta época tan difícil para los bienes enajenables. La ideología actual, tanto política como intelectual, pretende quitarnos ambos tipos de bienes ya que ellos creen ser los únicos depositarios y administradores de ambos. Sin embargo, por mucho que quieran, los bienes in-enajenables son los únicos que —si nosotros no queremos— nunca nos los podrán quitar. Hacer “prosperar” este tipo de bienes es nuestra responsabilidad y nuestra verdadera riqueza.

Deja de tratar de controlar.
Déjate de ‘grandes planes y proyectos’,
y el mundo se gobernará a sí mismo.
Cuanto más prohibiciones tenga la gente,
menos virtuosa será.
Cuanto más armas tengas,
la gente menos segura estará.
Cuantas más subvenciones des,
menos libres e independientes serán.
Deja ir a la economía y la gente prosperará.
Deja ir la religión y la gente se serenará.
Deja partir todo deseo de ‘bien común’,
y el bien común aparecerá
Lao Tsé
siglo IV a. C.

The brief book is a defense of the capitalist system and to direct this thesis simplifies, I suppose that to make itself understood, in excess the complicated world economy that is much more sophisticated and incomprehensible than the author proposes. Only in the historical references the book reaches more interest, although also avoiding too many variants. Although it does not lack reason in many of the questions that the simplification poses does not help to accept its proposal of the goodness of the capitalism.
It threatens your reading. His vision and exposure, something naive and incomplete. Anyway, to start, and as a reminder, acceptable and clarifying of many aspects of the situation in which we are immersed.

The current economic and financial crisis is not the crisis of capitalism. It is the crisis of a system away from the fundamental values ​​of capitalism to which it has betrayed. Our enemy is not capitalism itself, but anti-capitalism disguised as pseudo-capitalism.
The contempt for all ethical references and all moral values ​​has prepared the ground for this “anything goes” without scruples. The good is confused with the bad, the true with the false, what is strained and what does not strain. Everything is allowed, and “two and two” are no longer four, but six, eight, twenty, or whatever is politically convenient, to show the electorate that one can be rich without effort.
However, capitalism can only function with “clear and honest accounts” and with consecrated and indisputable values, such as savings, hard work and honesty.
On the contrary, we now live in a society where only the amount of money that one can pocket is counted, no matter how it is achieved. The classic entrepreneur is replaced by a business bureaucracy. And in terms of money, speculation, in real estate or stock market, the OPA and financial operations report much more than any business activity.
Certainly wealth is not the same as prosperity. Wealth is a final situation, while prosperity is the process that leads to it.
That is to say: in a modern economy, whether pretending to be a right or a leftist, it is essential that all economic agents that participate in the market fulfill their role, function satisfactorily and be duly attended and rewarded.
What is happening now? On the contrary, nobody is happy: instead of being on the road to “prosperity”, we are in “decadence”.

The vast majority of economists say that excess savings are destroying the economy. After all, they insist, consumption is the engine of the economy and saving is the opposite of consumption. Anyway, the most “lucid” admit that saving paves the way to personal wealth, but then admit that, if the nation as a whole to save, the result will be poverty for all.
Does all that make sense? It seems that most experts have fallen into the trap of confusing savings with money.
Not only is saving not bad for economic growth, it is indispensable. Supporting that the savings are spent basically in a productive consumption, general economic growth is promoted.
The same fate awaits any system, if the Power, to attend to the endless demands of the masses, plunder the middle class. However, in the short term, the mass itself is affected. In the end, both the middle class, the mass and the state end up all ruined.
The reality: the “crak” of September 2007 has shown that subprime mortgages have not been, far from it, the heart of the crisis, although as always, the chain was broken by its weakest link. The origin of the real problem has been the enormous volume of the credit pyramid.
Already in October 2008 it could be seen that the percentage of junk mortgages was only a small part of what was lost. All financial institutions have been affected, all: commercial banks, investment banks, large insurance companies, pension funds, investment funds of all kinds (derivatives, hedge funds, swaps, options, futures, preferred, etc.) and official credit or guarantee agencies. It is not just financial bars, but the entire financial system has collapsed. It began financing consumption for consumption and has ended up funding the same funding ¡Política !.
However, all this has not been more than the first act of the BIG CRISIS of truth: the CRISIS OF THE PUBLIC DEBT.

Four possibilities that the Union has, it seems that none is “viable”:
1º A (serious) Stability Pact, asks to reduce public spending by half. This possibility nobody believes it. It is “politically” unfeasible.
2º That the “strong” states refuse to continue financing, at their expense the irresponsibility of the “weak”, demanding the weakest countries to declare bankruptcy and to leave the European Union.
This option also does not seem possible, European commercial banks are very “caught”. And if one of the “weak” falls, all the others fall.
3º That the weakest countries of the EU continue to increase their deficit, externalizing the costs of their complacent policy. That is, they continue to corrupt and impoverish their other European partners. This leads, no doubt, to the hyperinflation of the euro zone and its collapse. So doing nothing is not viable either
4º And in the case that the IMF is the one that comes punctually in its aid, it will demand to the weak countries to fulfill its duties to rajatabla not to contaminate to the rest of the world.
But there is a 5th possibility, although I know that, today, it is a utopia. Maybe, in a few years …
Let all European nations self-dissolve in a single state: EUROPE. That is, a single European policy, a single parliament, composed of politicians from all the former European states, which establishes “same rules for all”: only valid budgets for all, a single European fiscal policy, a COMMON BOX for all , a unique banking law; the same judicial system for all; the same social, labor, commercial and criminal law; an internal and external “security” common to all. A common educational system, etc., etc. No more Germans, Spaniards, Danes, Portuguese Catalans, Basques, Scotsmen or Flemings. Only Europeans
This, for all practical purposes, would eliminate the immense expense caused by the broken mini-kingdoms of taifa.
When the debt crisis of the States erupts, the financial crisis will seem child’s play. The real crisis has not yet erupted.
This is the true cancer of Western economies. A disease that absorbs all its energies, consumes all its capital, all its savings and degrades the value of money; leaves the businessmen and the self-employed exhausted, savages the savers, the banks deprives them of their natural customers, while the employees, if they still have their jobs, are asked to accept wage reductions and deliver their last drops of money. blood. Here is the true cause of our economic crisis, the end of which will be terrible for all.
As long as we are not willing to assume our obligations as adult beings and not to delegate everything to the “daddy” State, the politicians, and their entire court, will continue to live at our expense, stifling our capacity to be responsible citizens. In the meantime…

1º- The Central Banks should refuse to finance the deficits of the States
2º- The Central Banks should stop manipulating the interest rates. The economic recovery implies the reconstruction of the stock of capital, working again and saving, and for that, more savings are needed and not their plunder and less consumption. It is the only thing that will help restore the supply of credit.
3º- Drastic reduction of public expenditure. The fact that governments and private companies borrow in the same capital markets explains what economists call effect-expulsion. Excess states divert funds from investments that should help the economy grow.
4th – Less taxes. Increasing taxes discourages savings and investment, so that you lose production capacity and earn unemployment.
5th – Reduction of bureaucracy. The less bureaucracy, less taxes and fewer obstacles to economic activity.
6º- End with any type of subsidy. If we expose ourselves to that many companies, agencies or scams that fall …
7º- Freedom and absolute ease of “entry and exit” for all types of companies, both large and small or self-employed. In a world as changing as today, there must be much more dynamism and flexibility. The longer the ordeal lasts, due to labor rigidity, inefficient companies or that they have already “spent time”, the more delayed the appearance of new ones with their consequent new jobs. Nobody closes a company because he wants to.
8º- Freedom of wages and prices; allow them to adjust to the reality of the market.
9º- Recovery also requires the quick liquidation of wrong investments. The crisis is already the process of recovery. Crises, far from being a scourge of evil, are necessary to drive the economy back to normal after the distortions caused by “excesses”. If the governments want the crisis to end as soon as possible, the most important thing is not to interfere in the process of market adjustment, which, of course, includes dropping, as we have already mentioned, inadequate companies, allowing the loan to be sanitized and the fall in prices and wages.
10º- The recovery also requires to forget definitively of “stimuli”, since, as it has been demonstrated in all the European countries, it has only served to suck the little capital that is left to the productive activity, squandering it in nonsense or subsidizing inefficient companies or obsolete.
11º- The recovery also requires the end of the financial “simulation”. However, neither banks nor savings banks want to show the “liquefaction” of their assets.
12º- Lastly, real separation of powers. This would end impunity.
If all the “corrections” were applied, the process of financial contraction would come to an end, business profitability would be restored and recovery could begin.
A “recovery” assumes that entrepreneurs undertake, banks are dedicated to their natural customers, savers save and consumers consume only if they can do so both short and long and if they rely on stable, sober and predictable institutions.
It also requires a true currency, freedom of exchanges, continuity of contracts, incorruptible judges, letting work, trust in the maturity of society and few obstacles.

As Epithet said, “everything can be taken from man, except for one thing: the last of human liberties, the choice of his personal attitude in any kind of circumstances”
Working and concentrating on this type of undesirable assets is what, in this difficult time for disposable assets. The current ideology, both political and intellectual, aims to take away both types of goods as they believe they are the only depositories and administrators of both. However, no matter how much they want, the inalienable goods are the only ones that -if we do not want- can never be taken away from us. Making “prosper” this type of goods is our responsibility and our true wealth.

Stop trying to control.
Stop ‘big plans and projects’,
and the world will govern itself.
The more prohibitions people have,
less virtuous will be.
The more weapons you have,
the less secure people will be.
The more subsidies you give,
less free and independent will be.
Let go of the economy and people will prosper.
Let religion go and people will calm down.
Let go of all desire for ‘common good’,
and the common good will appear
Lao Tse
4th century a. C.

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