El Color De Los Ángeles — Eva Díaz Pérez / Angels’s Colours: Bartolomé Murillo. A Life by Eva Díaz Pérez (spanish book edition)

Bienvenidos a otra magnífica obra de esta escritora de quien ya he reseñado varias en el blog, gracias a Laura Tinajero, otra autora a leer. Su prosa y su forma de escribir te atrapan y si se tiene interés en Murillo, con multitud de curiosidades, como a la buena literatura, bienvenido está obra espera ser leída por ti.
Un día de enero de 1682 Bartolomé Esteban Murillo cae desde el andamio en elque pinta un cuadro. Obligado al reposo, se refugia en el recuerdo de su vida remontándose a su niñez y adolescencia en la aún poderosa Sevilla, ciudad que poco a poco entrará en su decadencia, asolada por las riadas del Guadalquivir o por epidemias como la de la peste en la que el pintor pierde a tres de sus hijos. Una Sevilla devota y lujuriosa, que se disfraza de la falsa alegoría de su glorioso pasado.
Murillo, pintor de Inmaculadas, santos y milagros, también será el favorito de acaudalados mercaderes y aristócratas caprichosos. El mejor pintor de ángeles que se verá envuelto en un turbio asunto que descubre el lado lúbrico y secreto de una Sevilla contradictoria.

La novela está formada por tres partes, cada una de ellas dividida en diferentes capítulos, con un total de 42 de ellos. Está escrita en tercera persona.
Eva Díaz nos ofrece una narración calmada y descriptiva, necesaria para conducir la novela poniendo los cinco sentidos y mantener al lector con la curiosidad deseada donde Eva Díaz Pérez más que una pluma utiliza un pincel dándonos una obra sobresaliente.
La ciudad de Sevilla está perfectamente reflejada en la época, una ciudad esplendorosa y devota, en gran apogeo gracias al comercio con las Américas, pero que entra en un periodo de decadencia marcado por el deterioro del cauce del rio Guadalquivir, y por las graves inundaciones que padece y la horrible epidemia de peste de 1649 que la sume en la hambruna, potenciando a Cádiz como nuevo referente. Pasearemos por las calles sevillanas…

Desde este punto de partida, la narración irá hacia el pasado haciendo flashbacks, y volverá al presente, descubriéndonos muchas partes desconocidas de la biografía de Murillo.
Conoceremos a su esposa, Beatriz, con la que tuvo 10 hijos, de los cuales algunos murieron por las epidemias de peste u otros motivos, pero que Murillo dejó inmortalizados en muchos de sus cuadros. (os sorprenderá descubrir quién se esconde detrás de su fabulosa pintura de Santa Catalina).
Su arte cruzó fronteras y fue muy querido en las Américas, y muy admirado en flandes. Las pinturas de Tintoretto y Tiziano influyeron en la manera de pintar del maestro Murillo.
Aunque no está documentado, la autora nos narra un encuentro y una cena con Velázquez y su esposa. Los dos genios sevillanos confluyen en esta ficción histórica.
Murillo pintó sobretodo grandes iconografías religiosas, magníficos ángeles, como ningún otro pintor español, pero también tuvo una época donde plasmo imágenes costumbristas. Fundó la Academia de Pintura de Sevilla en la Casa Lonja de Mercaderes y enseñó a Rodrigo de Salazar. Pero además de aprender cosas sobre Murillo, la novela nos narra una trama con más intriga, y con asuntos turbios.

Intenta espantar los malos pensamientos y regresar a su obsesión por el azul de los Desposorios. Ayer tuvo una idea: mezclar el pigmento con agua del mar de Cádiz. Ya lo había hecho con la del Guadalquivir en algunos de sus cuadros. Era un pequeño secreto. En sus pinturas añadía agua del río y barro para que cada lienzo llevara el recuerdo de la ciudad en la que se había pintado. Tal vez por eso sus cuadros respiran y están llenos de vida como el paisaje de un río en tránsito hacia el océano. Aunque puede que esa agua putrefacta y hedionda del gran río Betis, dulce y salitrosa por la cercanía del mar de Sanlúcar, sea la causa del color quebradizo que descubre ahora en todos sus lienzos.
El albayalde… ¡El albayalde es el pan de la pintura! —habla a solas recordando la letanía que suele repetir a sus discípulos.
Albayalde, el milagroso color que, mezclado con ocres y sombra, vuelve tostadas y curtidas las pieles de los anacoretas. La carne de los santos que sufren suplicios por la inclemencia de los soles salvajes. El mismo blanco que, unido al bermellón, nutre la piel rosada de miel de los ángeles. Esa pincelada de color que había creado la leyenda de que el maestro Murillo pintaba con sangre y leche, de forma tal que parecía que se pudiera mojar bizcocho en las pieles arreboladas. Esa carne blanca y dulce le trae buenos y malos recuerdos.

Una vez que Murillo tuvo un accidente junto a Sigüenza, su médico, amigo… nos comenta su vida, Sigüenza lo observa intranquilo porque no le gusta el color que tiene la piel del enfermo. Pensaba que con las sangrías y los purgantes conseguiría que las tripas volvieran a su cavidad, pero por el momento no lo ha conseguido. Los días siguientes serán cruciales. El maestro Murillo camina entre la vida y la muerte, aunque ahora por fin sueña plácidamente. Los malos sueños en los que contemplaba un oscuro río lleno de delfines muertos se transforman en una escena en la que se come con deleite una cazuela entera de berenjenas cocinadas por la mismísima santa Ana.

Beatriz lamentaba haber caído en el pecado de recelar de una santa, pero sospechaba de la mujer que se escondía en esa Magdalena penitente. Su marido la había pintado arrepentida y mostrando los hombros desnudos porque se desprendía de sus ropas de vanidad. Y Beatriz no podía soportar que pintara a la santa tan impúdica y hermosa, aunque fuera una forma de contar la sagrada historia. Pero, sobre todo, lo que la devoraba de celos por dentro era que esa mujer existiera, que hubiera posado y que Murillo contemplara largo tiempo el color de su hermosa piel hasta hallar el pigmento adecuado.
No, no era sólo carne de ángeles lo que pintaba Murillo en su obrador de santos.

Murillo era humano y con miedos. Morir sin sacramento. Era la obsesión de Murillo: que su hijo muriera sin recibir sacramento. ¿Y dónde lo enterraría? La parroquia de la collación ya no tenía sitio para más cadáveres en su camposanto ni en las criptas bajo las naves. Hacía unos días que se había abierto un carnero para que sirviera de fosa, pero algunos vecinos vieron a perros escarbando y llevándose trozos de los muertos enterrados con prisas porque ya no había tiempo para el respeto que exigen las ceremonias de difuntos. José Felipe había empeorado de tal forma que su final parecía cercano… Beatriz se encaminaba entonces al convento de Madre de Dios, donde sabía que había otro cuadro en el que su marido había pintado a José Felipe: La Virgen con el Niño y san Juanito. José Felipe era san Juanito y, aunque el cuadro estaba colocado muy alto y apenas había luz en la iglesia, Beatriz lo reconocía. Con eso se consolaba todo el día.

Sin duda frases como esta me atraparon, los pobres son la luz del mundo. Ellos son mis amos y señores.
El legado pasa a sus discípulos. Maestro, ¿los ángeles se pintan mejor en verano?
—No tiene nada que ver, Rodrigo. ¿Por qué haces preguntas tan raras?
—Porque si los pigmentos se llenan de sol saldrá un color más dorado, más de luz para esas criaturas del cielo…

Sin duda el maestro de los ángeles… Qué placer dejar de sentir dolor y notar cómo algo muy tierno se posa sobre él con una blandura imposible. Huele a ámbar y leche con miel, a pan tierno y a piel de niño. Sí, no hay duda, porque siente un aleteo y una leve brisa en la cara. Y ahora ya no ve a Juana ni a Sigüenza ni a su hijo ni a ese hombre que le sigue preguntando. Él sólo oye ese rumor de alas, y el aroma que deja en el aire una tiernísima carne de ángeles.

Otros libros de la autora muy recomendados y comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/25/memoria-de-cenizas-eva-diaz-perez/

https://weedjee.wordpress.com/2018/02/10/travesias-historicas-viajeros-andaluces-que-contaron-el-mundo-eva-diaz-perez-historical-crossings-andalusian-travelers-who-counted-the-world-by-eva-diaz-perez-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2018/03/15/el-sonambulo-de-verdun-eva-diaz-perez-a-verduns-somnambulist-by-eva-diaz-perez-spanish-book-edition/

 

Welcome to another magnificent work by this writer who I have already reviewed several on the blog, thanks to Laura Tinajero, another author to read. His prose and his way of writing catch you and if you have an interest in Murillo, with a multitude of curiosities, like good literature, welcome this work is waiting to be read by you.
One day in January 1682 Bartolomé Esteban Murillo falls from the scaffolding in which he paints a painting. Obliged to rest, he takes refuge in the memory of his life going back to his childhood and adolescence in the still powerful Seville, a city that little by little will enter its decadence, devastated by the floods of the Guadalquivir or by epidemics such as the plague in the that the painter loses three of his children. A devout and lustful Seville, which disguises itself as the false allegory of its glorious past.
Murillo, painter of the Immaculate, saints and miracles, will also be the favorite of wealthy merchants and capricious aristocrats. The best painter of angels who will be involved in a murky affair that discovers the ludic and secret side of a contradictory Seville.

The novel is made up of three parts, each of them divided into different chapters, with a total of 42 of them. It is written in the third person.
Eva Díaz offers us a calm and descriptive narrative, necessary to conduct the novel putting the five senses and keep the reader with the desired curiosity where Eva Díaz Pérez more than a pen uses a brush giving us an outstanding work.
The city of Seville is perfectly reflected in the time, a splendid and devout city, in great apogee thanks to the commerce with the Americas, but that enters a period of decay marked by the deterioration of the Guadalquivir river bed, and by the serious floods that suffers and the horrible plague epidemic of 1649 that adds to the famine, promoting Cádiz as a new reference. We will walk through the streets of Seville …

From this point of departure, the narrative will go back to the past making flashbacks, and will return to the present, discovering many unknown parts of Murillo’s biography.
We will meet his wife, Beatriz, with whom he had 10 children, some of whom died from epidemics of plague or other reasons, but which Murillo left immortalized in many of his paintings. (You will be surprised to discover who is hiding behind his fabulous painting of Santa Catalina).
His art crossed borders and was much loved in the Americas, and much admired in Flanders. The paintings of Tintoretto and Titian influenced the manner of painting of the master Murillo.
Although it is not documented, the author tells us about a meeting and a dinner with Velázquez and his wife. The two Sevillian geniuses converge in this historical fiction.
Murillo painted above all great religious iconographies, magnificent angels, like no other Spanish painter, but he also had a time where he captured traditionalist images. He founded the Painting Academy of Seville in the Lonja de Mercaderes House and taught Rodrigo de Salazar. But in addition to learning things about Murillo, the novel tells us a plot with more intrigue, and shady issues.

Try to frighten away the bad thoughts and return to his obsession with the blue of the Betrothal. Yesterday he had an idea: mix the pigment with water from the Cadiz sea. He had already done with the Guadalquivir in some of his paintings. It was a little secret. In his paintings he added water from the river and mud so that each canvas carried the memory of the city in which it had been painted. Maybe that’s why his paintings breathe and are full of life like the landscape of a river in transit to the ocean. Although it may be that rotten and stinking water of the great river Betis, sweet and salty due to the proximity of the sea of ​​Sanlúcar, is the cause of the brittle color that he now discovers in all his canvases.
The white lead … The white lead is the bread of the painting! -he speaks alone remembering the litany that he often repeats to his disciples.
Albayalde, the miraculous color that, mixed with ocher and shade, renders the skins of anchorites toasted and tanned. The flesh of the saints who suffer torments because of the inclemency of the wild suns. The same white that, together with the vermilion, nourishes the pink honey skin of the angels. That brushstroke of color that had created the legend that the master Murillo painted with blood and milk, so that it seemed that you could dip sponge cake in the furs. That white and sweet flesh brings good and bad memories.

Once Murillo had an accident with Sigüenza, his doctor, friend … tells us his life, Sigüenza observes him uneasily because he does not like the color of the patient’s skin. I thought that with the bloodletting and the purgatives I would get the guts back to their cavity, but for the moment it has not succeeded. The following days will be crucial. Master Murillo walks between life and death, although now at last he dreams placidly. The bad dreams in which he contemplated a dark river full of dead dolphins are transformed into a scene in which one eats with delight a whole casserole of aubergines cooked by the very saint Anne.

Beatrice regretted having fallen into the sin of being suspicious of a saint, but she suspected the woman who was hiding in that penitent Magdalene. Her husband had painted her repentant and showing bare shoulders because she was stripped of her clothes of vanity. And Beatriz could not bear to paint the saint so impudent and beautiful, even if it was a way of telling the sacred story. But, above all, what devoured her with jealousy inside was that this woman existed, that she had posed and that Murillo contemplated for a long time the color of her beautiful skin until she found the right pigment.
No, it was not just the flesh of angels that Murillo painted in his workshop of saints.

Murillo was human and with fears. Dying without a sacrament. It was Murillo’s obsession: that his son died without receiving a sacrament. And where would he bury it? The parish of the collation no longer had room for more corpses in its cemetery or in the crypts under the ships. A few days ago a ram had been opened to serve as a grave, but some neighbors saw dogs digging and taking pieces of the buried dead in a hurry because there was no time for the respect demanded by the ceremonies of the dead. José Felipe had worsened in such a way that his end seemed close … Beatriz then went to the convent of Madre de Dios, where she knew that there was another painting in which her husband had painted José Felipe: La Virgen con el Niño y san Juanito José Felipe was San Juanito and, although the painting was placed very high and there was hardly any light in the church, Beatriz recognized it. With that he consoled himself all day.

No doubt phrases like this caught me, the poor are the light of the world. They are my masters and masters.
The legacy passes to his disciples. Teacher, do angels paint themselves better in summer?
-It has nothing to do, Rodrigo. Why do you ask such strange questions?
-Because if the pigments are filled with sun, a more golden color will come out, more light for those creatures of the sky …

No doubt the master of angels … What a pleasure to stop feeling pain and notice how something very tender rests on him with an impossible softness. It smells like amber and milk with honey, tender bread and child’s skin. Yes, there is no doubt, because he feels a flutter and a light breeze on his face. And now he does not see Juana or Sigüenza or his son or that man who keeps asking him. He only hears that murmur of wings, and the aroma that leaves in the air a very tender flesh of angels.

Books from this author commented in my blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/25/memoria-de-cenizas-eva-diaz-perez/

https://weedjee.wordpress.com/2018/02/10/travesias-historicas-viajeros-andaluces-que-contaron-el-mundo-eva-diaz-perez-historical-crossings-andalusian-travelers-who-counted-the-world-by-eva-diaz-perez-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2018/03/15/el-sonambulo-de-verdun-eva-diaz-perez-a-verduns-somnambulist-by-eva-diaz-perez-spanish-book-edition/

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