Yo Fui Masón — Maurice Caillet / Du Secret Des Loges À La Lumière Du Christ Ou La Conversion d Un Franc-Maçon ( I Was A Free-Mason) by Maurice Caillet

Libro interesante que abre las puertas a conocer más de cerca los “misterios” de la masonería, a través del testimonio de un convertido al Catolicismo. Lo recomiendo a todos aquellos que consciente o inconscientemente creen que no hay problema alguno en ser católico y masón a la vez. Gracias, Sr. Caillet por su valiente y edificante testimonio.
Algunos son peligrosos cuando caen en el fanatismo, como bien lo explica en este libro el autor, cuya Fe se vio aumentada y finalmente se dio su verdadera conversión, solo así alcanzo esa Paz que Dios nos da en este mundo caótico…

El autor es un ateo que nos cuenta cómo se introdujo en la masonería buscando verdades racionales que le dieran sentido a su vida.
Su deseo de búsqueda de verdades racionales le llevó a meterse en la masonería. Al principio todo le fue bien. Pero en un momento todo cambió, perdió los favores de sus hermanos masones y empezó el acoso y las amenazas, su compañera, una católica no practicante, y la enfermedad de ella, le llevó a Lourdes, donde tuvo una inesperada conversión.
El libro se lee rápido y con avidez, nos muestra la falsa tolerancia propugnada por la masonería al no soportar el cristianismo y la influencia de la masonería en la aprobación de leyes abortistas y de esterilización.

Un amigo me puso en contacto con el Venerable de la logia La Perfecta Unión del GODF en Rennes. una de las más antiguas de Francia. Me reveló que siguiendo la vía iniciática recibiría «la Luz» y «el Conocimiento de la Tradición Primordial», un saber anterior al de los caldeos y los egipcios de la Antigüedad. Como cualquier otro, fui sometido a una entrevista con este personaje, de profesión impresor, quien —lo supe más tarde— tras consultar a los Maestros de la logia y colgar mi foto y mi currículum en la sede de la misma, envió a mi casa, uno tras otro, a tres inspectores, cuya tarea era interrogarme sobre mi estilo de vida y mis convicciones. El primero se interesó por mi vida personal y familiar, el segundo, por mi actividad profesional y social, y el tercero, por mis inquietudes morales y espirituales. Por supuesto, ignoraba que esas tres personas eran Maestros que corrían el riesgo de descubrirse ante mí con el objeto de asegurarse de la sinceridad y coherencia de mis respuestas.

Durante un instante, observé una inscripción que adornaba la pared: V.I.T.R.I.O.L, que me pareció totalmente hermética. Más adelante supe que es un acróstico de la expresión Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum: «Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la Piedra Oculta».
Al no tener la menor noción del tiempo transcurrido desde mi entrada en aquel reducto, me acordé con inquietud de que tenía que escribir. Me incliné sobre el folio y leí las preguntas en él escritas: «¿Cuáles son para usted los deberes del hombre hacia si mismo, hacia su familia, hacia la humanidad?».
El Venerable me pidió que reparara en las «tres grandes luces» —la Escuadra, el Compás y el Libro de las Constituciones— que ornaban el mismo pequeño escritorio donde se había depositado mi juramento definitivo. Y añadió:
—En la logia aprenderá que ninguna verdad es indiscutible y que ninguna creencia está al abrigo de la duda.
Hizo que me acercara. En su mano izquierda sujetaba una espada y en la derecha un mazo. Lentamente, uniendo el gesto a la palabra, me dijo «yo te creo».

—¿Cuáles son los principios de la masonería?
—La tolerancia mutua, el respeto a uno mismo y a los demás, la libertad absoluta de conciencia y la búsqueda de la verdad, a condición de que nadie tenga la pretensión de alcanzarla o de conocerla con certeza.
—¿Cómo se hace la señal?
—Por escuadra, nivel y perpendicular (hice el gesto).
—¿Qué significa?
—Que prefiero que me corten la cabeza antes que revelar los secretos que me han sido confiados.
—¿Por qué el triángulo es nuestro emblema?
—Porque reúne tres en uno, porque es la figura primordial de la geometría y porque, puesto que sirve para medir las mayores distancias, es una de las bases de la ciencia.
—¿Qué significan el triángulo luminoso colocado en el oriente, detrás del Venerable, y el ojo que hay en su interior?
—Este triángulo es el emblema de la ciencia, que ilumina e iluminará cada vez más a los hombres. El ojo abierto simboliza la conciencia que dirige, la sabiduría que observa y que prevé el principio del bien, que fija el mal para vencerlo. Evoca la Luz que debe disipar las tinieblas, en las cuales se debate todavía la atormentada humanidad.
—¿Qué hace falta para que una logia sea justa y perfecta?
—Tres la dirigen; cinco la iluminan; siete la hacen justa y perfecta; es decir, hacen falta siete miembros, por lo menos, para que la logia trabaje de forma regular.

El progreso a través de los grados de conocimiento se efectuaba sobre todo por medio de auto-iniciaciones, cuya finalidad era la adquisición de poderes parapsicológicos: autohipnosis para desembocar en «lo astral», en lo invisible, y entrar en contacto con los maestros cósmicos, visión del aura (especie de anillo luminoso que rodea al cuerpo), acción a distancia sobre los seres y sobre las cosas… Se estimulaba el pensamiento positivo, persuadiendo a los adeptos de que pueden obtener todo lo que desean visualizando los resultados previstos. Asistimos a algunas reuniones en la logia y me sorprendió descubrir que el Maestro de logia (equivalente al Venerable en la masonería) monopolizaba el uso de la palabra, y que los adeptos recibían las enseñanzas de forma pasiva.

Decidí volver a la logia, pero con la intención bien precisa de poner a prueba la famosa tolerancia masónica y la amistad de mis hermanos. Propuse al Venerable preparar una plancha para el día de San Juan Evangelista (honrado en las logias por las razones que luego diré). Sería una plancha sobre el personaje histórico de Jesús. Nuestras dos logias del GODF (Gran Oriente de Francia) se hallaban reunidas en esta ocasión. Mi trabajo se titulaba: Jesús, ¿personaje mítico o iniciado?.

Oficialmente, la masonería es una asociación filosófica y filantrópica que, en su forma «especulativa», apareció a principios del siglo XVIII. Las obediencias son federaciones de logias, de las que existen una o varias en cada ciudad de cierta importancia. Se estima en 140.000 el número de francmasones en Francia, es decir, un 0.2 por ciento de la población. En cada obediencia existen, al menos, tres estructuras paralelas de naturaleza diferente.
Una estructura que se puede calificar de democrática, que agrupa los talleres o logias azules o de San Juan, responsable de la gestión de los tres primeros grados: Aprendiz. Compañero y Maestro. Oficiales y Venerables que dirigen los trabajos de la logia, delegados en el Convento, miembros del Consejo de la Orden. Gran Maestre y sus adjuntos (que dirigen la obediencia), son elegidos y no pueden ser reelegidos más allá de dos o tres años. Estas logias de base se declaran como asociación, según la ley de 1901, en las prefecturas, y las obediencias aparecen con frecuencia en la primera página de los periódicos semanales, con fotografía del Gran Maestre incluida, como si no existiera secreto alguno. En este nivel, hay una Constitución, unos estatutos e, incluso, una justicia.
Una segunda estructura, iniciática, es mucho menos conocida, si no ignorada, por los profanos, es decir, los no iniciados —entre otros, los poderes públicos— y curiosamente, ¡hasta por algunos iniciados! Se trata de los talleres de perfeccionamiento, compartimentados en cuatro niveles estancos que van del 4° al 33° grado, según ciertos ritos (por ejemplo el Rito Escocés Antiguo Aceptado, en el que yo fui iniciado), o al 26°, al 6° o al 7º según otros ritos. No hay comunicación entre los talleres superiores y los inferiores. El paso de un nivel a otro se hace por cooptación, y la gestión de esta pirámide corresponde a un colegio de grandes iniciados, desconocidos para los masones de base y aún más para la prensa, que preside un Gran Comendador elegido de por vida.
La tercera estructura ni siquiera tiene un estatuto oficial en las obediencias, y algunos grandes maestres han intentado hacerla desaparecer. Se trata de las fraternales, que agrupan a masones en función de sus profesiones o de sus intereses, lo cual, según un antiguo Gran Maestre, Alain Bauer, abre la puerta a toda clase de compromisos y de corrupciones, sobre todo porque en ellas se reúnen masones pertenecientes a obediencias diferentes, que no dudan en lanzarse públicamente anatemas como el de constituir una «masonería irregular». Es el caso, en Francia, de la Gran Logia Nacional Francesa, que por un lado condena, en un totum revolutum, al Gran Oriente de Francia, a la Gran Logia de Francia, a Le Droit Humain (mixta) y a la Gran Logia Femenina, mientras por otro sus miembros se reúnen en las fraternales organizadas por esas mismas obediencias. En Francia hay hasta una fraternal, Los Amigos de Cambacérés. que agrupa a masones gays.
Las Constituciones fundadoras, llamadas de Anderson (1723), mencionan a Dios una sola vez y en un comienzo de capítulo, pero nunca aluden a la Santísima Trinidad, el pecado, la salvación, la Resurrección, la Ascensión, Pentecostés ni la venida del Espíritu Santo. En Francia, la masonería aparece ya en 1725, entre otros lugares, en Burdeos, con el filósofo Montesquieu. Sus miembros, nobles, grandes burgueses, incluso eclesiásticos, son galicanos, es decir opuestos a la preeminencia del obispo de Roma, el Papa, sobre los demás obispos. Lo prueba el hecho de que la primera condena de Clemente XII contra la masonería, en 1738, no fuera jamás aplicada en Francia.
En cualquier caso, la masonería, sea operativa o especulativa, es un resurgimiento de la gnosis, herejía ya condenada por San Ireneo en el siglo II. La gnosis trata siempre de pervertir la verdadera fe cristiana mediante la introducción de filosofías y de símbolos paganos.
El cristianismo está fundado sobre el kerygma, es decir, el anuncio de la muerte y de la resurrección del Señor por testigos oculares entre los cuales se encuentra el apóstol San Juan. Los fundamentos de la masonería son fábulas, mitos, con el de Hiram como mito central. Hiram, arquitecto del Templo de Salomón, que habría sido asesinado por tres malos Compañeros, lo cual no reposa sobre ninguna prueba escrita, ni histórica, ni más ni menos que la pretendida transmisión por San Juan de una enseñanza secreta de Jesús a las órdenes iniciáticas sucesivas, pasando por los Templarios…y olvidando el hecho de que entre los Apóstoles y esas órdenes transcurrió cerca de un milenio.

En cuanto a los principios, son completamente opuestos. El cristianismo es una religión revelada por el mismo Dios, primero a Moisés, luego a Jesús y por Jesús, el Mesías. Comporta un determinado número de verdades reveladas o dogmas, incluidos en el Credo, que un católico bien formado no puede poner en duda sin renegar de su fe. La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo del hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como «centro de unión».
En la Iglesia Católica las enseñanzas son accesibles a todos: Catecismo de la Iglesia Católica, actas de los concilios, encíclicas dirigidas en el encabezamiento a los obispos pero divulgadas urbi et orbi…
La masonería parte de una formación esotérica, secreta y sólo impartida a los iniciados en función de su grado, cuya finalidad es revelar progresivamente los misterios que esconderían los dirigentes de la religión exotérica, que sería la Iglesia Católica. Apostólica y Romana. Uno se pregunta por qué entonces las iglesias ortodoxas y protestantes esconden esos mismos misterios, cuando también han combatido durante mucho tiempo a la Iglesia Católica. Todos los rituales juegan, a los ojos de los iniciados, con el señuelo del conocimiento de una pretendida Tradición Primordial prehistórica y de una Luz que, en el mejor de los casos, consistiría en un mejor conocimiento de sí mismo por parte del iniciado, en esa especie de psicodrama que son las iniciaciones, pero que en ningún caso sería la Luz de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor o la de los santos transfigurados, como Serafin de Sarov, a quien venera la Iglesia Ortodoxa.
La primera condena pontificia de la pertenencia de los católicos a la masonería data de 1738 y se debe a Clemente XII. Desde entonces, numerosos papas han confirmado este punto de vista. Tras el Concilio Vaticano II y el nuevo Código de Derecho Canónico, publicado en 1983, las obediencias espiritualistas o pretendidamente «crísticas» se valieron del hecho de que este Código no condenaba de manera explícita a la masonería, para justificar la doble pertenencia a ella y a la Iglesia. Pero la Congregación para la Doctrina de la Fe, con el hoy Papa Benedicto XVI como prefecto, a través de la declaración del 26 de noviembre de 1983 aprobada por Juan Pablo II, confirmó que el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas no ha cambiado, porque:
Sus principios se han considerado siempre irreconciliables con la doctrina de la Iglesia. Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas se encuentran en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión.

Tú sabes que muchos masones, extraviados por una filosofía engañosa, buscan verdades vanas. Libérales, Señor, de los espíritus que les confunden. Que el Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, inunde su inteligencia y su corazón. Que les revele la Verdad primera y última, el Alfa y la Omega: tu hijo Jesús. Cristo, su Vida, su Enseñanza: la Buena Nueva de Tu Amor.

Interesting book that opens the doors to learn more about the “mysteries” of Freemasonry, through the testimony of a convert to Catholicism. I recommend it to all those who consciously or unconsciously believe that there is no problem in being a Catholic and Mason at the same time. Thank you, Mr. Caillet for your brave and uplifting testimony.
Some are dangerous when they fall into fanaticism, as the author explains in this book, whose Faith was increased and finally his true conversion was given, only this way he achieved that Peace that God gives us in this chaotic world …

The author is an atheist who tells us how he entered Masonry looking for rational truths that gave meaning to his life.
His desire to search for rational truths led him to get into freemasonry. At first everything went well. But at one point everything changed, he lost the favors of his freemason brothers and began the harassment and threats, his companion, a non-practicing Catholic, and her illness, took him to Lourdes, where he had an unexpected conversion.
The book is read quickly and avidly, shows us the false tolerance advocated by Freemasonry by not supporting Christianity and the influence of Freemasonry in the adoption of abortion and sterilization laws.

A friend put me in touch with the Venerable of the La Perfecta Unión del GODF lodge in Rennes. one of the oldest in France. He revealed to me that following the initiatory path he would receive “the Light” and “the Knowledge of the Primordial Tradition”, a knowledge previous to that of the Chaldeans and the Egyptians of antiquity. Like any other, I was subjected to an interview with this character, a print profession, who -I learned later- after consulting the Masters of the lodge and hanging my photo and my resume at the headquarters of the same, sent to my house , one after another, three inspectors, whose task was to question me about my lifestyle and my convictions. The first one was interested in my personal and family life, the second, because of my professional and social activity, and the third, because of my moral and spiritual concerns. Of course, I did not know that these three people were Masters who ran the risk of discovering themselves before me in order to ensure the sincerity and coherence of my answers.

For a moment, I observed an inscription that adorned the wall: V.I.T.R.I.O.L, which seemed totally hermetic. Later I learned that it is an acrostic of the expression Interiora Visit Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum: «Visit the interior of the earth and rectifying you will find the Hidden Stone».
Not having the least notion of the time elapsed since my entry into that redoubt, I remembered with concern that I had to write. I leaned over the folio and read the questions written on it: “What are for you the duties of man towards himself, towards his family, toward humanity?”
The Venerable asked me to notice the “three great lights” -the Square, the Compass and the Book of Constitutions-that ornamented the same small desk where my definitive oath had been deposited. And he added:
– In the lodge you will learn that no truth is indisputable and that no belief is safe from doubt.
He made me come closer. In his left hand he held a sword and in the right a mallet. Slowly, joining the gesture to the word, he said “I believe you.”


-What are the principles of Freemasonry?
– Mutual tolerance, respect for oneself and others, absolute freedom of conscience and the search for truth, provided that no one has the pretension to achieve it or to know it with certainty.
– How is the signal made?
-For squad, level and perpendicular (I made the gesture).
-What does it mean?
– That I prefer that they cut my head before revealing the secrets that have been entrusted to me.
-Why is the triangle our emblem?
-Because it gathers three in one, because it is the primordial figure of geometry and because, since it serves to measure the greatest distances, it is one of the bases of science.
-What do they mean the luminous triangle placed in the east, behind the Venerable, and the eye that is inside it?
-This triangle is the emblem of science, which illuminates and enlightens men more and more. The open eye symbolizes the conscience that it directs, the wisdom that observes and that foresees the principle of good, that fixes the evil to overcome it. It evokes the Light that must dispel the darkness, in which the tormented humanity is still being debated.
-What does it take for a lodge to be fair and perfect?
Three direct it; five illuminate it; seven make it just and perfect; that is, it takes seven members, at least, for the lodge to work on a regular basis.

The progress through the degrees of knowledge was carried out mainly by means of self-initiations, whose purpose was the acquisition of parapsychological powers: self-hypnosis to lead to “the astral”, in the invisible, and to get in touch with the cosmic masters , vision of the aura (kind of luminous ring that surrounds the body), action at a distance on beings and on things … Positive thinking was encouraged, persuading the adepts that they can get everything they want by visualizing the expected results . We attended some meetings in the lodge and I was surprised to discover that the Master of Lodge (equivalent to the Venerable in Freemasonry) monopolized the use of the word, and that the adepts received the teachings passively.

I decided to return to the lodge, but with the precise intention of testing the famous Masonic tolerance and the friendship of my brothers. I proposed to the Venerable to prepare an iron for the day of St. John the Evangelist (honored in the lodges for the reasons I will later say). It would be an iron on the historical character of Jesus. Our two lodges of the GODF (Grand Orient of France) were meeting on this occasion. My work was entitled: Jesus, mythical character or initiate ?.

Officially, Freemasonry is a philosophical and philanthropic association that, in its “speculative” form, appeared at the beginning of the 18th century. Obediences are federations of lodges, of which there are one or several in each city of certain importance. The number of freemasons in France is estimated at 140,000, that is, 0.2 percent of the population. In each obedience there are, at least, three parallel structures of a different nature.
A structure that can be described as democratic, which groups the workshops or blue lodges or San Juan, responsible for the management of the first three grades: Apprentice. Companion and Teacher. Officers and Venerables who direct the works of the lodge, delegates in the Convent, members of the Council of the Order. Grand Master and his deputies (who direct obedience), are elected and can not be reelected beyond two or three years. These base lodges are declared as an association, according to the 1901 law, in the prefectures, and obediences frequently appear on the first page of the weekly newspapers, with a photograph of the Grand Master included, as if there were no secret. At this level, there is a Constitution, statutes and, even, justice.
A second structure, initiatory, is much less known, if not ignored, by the profane, that is, the uninitiated – among others, the public powers – and curiously, even by some initiates! These are the refurbishment workshops, divided into four watertight levels ranging from the 4th to the 33rd degree, according to certain rites (for example the Old Accepted Scottish Rite, in which I was initiated), or to the 26th, to the 6th. ° or the 7th according to other rites. There is no communication between the higher and lower workshops. The transition from one level to another is done by cooptation, and the management of this pyramid corresponds to a college of great initiates, unknown to the freemasons and even more to the press, which presides over a Great Commander elected for life.
The third structure does not even have an official status in obediences, and some great masters have tried to make it disappear. It is the fraternal, grouping Masons according to their professions or their interests, which, according to a former Grand Master, Alain Bauer, opens the door to all kinds of compromises and corruption, especially because they are They gather Masons belonging to different obediences, who do not hesitate to publicly launch anathemas such as constituting an “irregular Masonry”. This is the case, in France, of the French National Grand Lodge, which on the one hand condemns, in a totum revolutum, the Grand Orient of France, the Grand Lodge of France, Le Droit Humain (mixed) and the Grand Lodge of Women , while on the other its members meet in the fraternal organized by those same obediences. In France there is even a fraternal one, Los Amigos de Cambacérés. that groups gay masons.
The founding Constitutions, called Anderson (1723), mention God only once and at the beginning of a chapter, but never allude to the Holy Trinity, sin, salvation, Resurrection, Ascension, Pentecost or the coming of the Spirit Holy. In France, Freemasonry appears already in 1725, among other places, in Bordeaux, with the philosopher Montesquieu. Its members, nobles, great bourgeoisie, even ecclesiastics, are Gallicans, that is, opposed to the preeminence of the Bishop of Rome, the Pope, over the other bishops. Proof of this is the fact that Clement XII’s first condemnation against Freemasonry, in 1738, was never applied in France.
In any case, Freemasonry, whether operative or speculative, is a resurgence of gnosis, a heresy already condemned by St. Irenaeus in the second century. Gnosis always tries to pervert the true Christian faith by introducing philosophies and pagan symbols.
Christianity is founded on the kerygma, that is, the announcement of the death and resurrection of the Lord by eyewitnesses among whom is the Apostle Saint John. The foundations of Freemasonry are fables, myths, with Hiram’s as the central myth. Hiram, architect of the Temple of Solomon, who would have been killed by three bad Companions, which does not rest on any written or historical evidence, neither more nor less than the intended transmission by Saint John of a secret teaching of Jesus to the initiatory orders successive, passing through the Templars … and forgetting the fact that between the Apostles and those orders spent about a millennium.

As for the principles, they are completely opposite. Christianity is a religion revealed by the same God, first to Moses, then to Jesus and for Jesus, the Messiah. It involves a certain number of revealed truths or dogmas, included in the Creed, that a well-educated Catholic can not doubt without denying his faith. Freemasonry, in all its obediences, proposes a humanist philosophy, concerned above all with man and devoted to the search for truth, even affirming that it is inaccessible. It rejects all dogma and maintains relativism, which places all religions on the same plane, while since 1723, in the Constitutions of Anderson, it erects itself on a higher plane, as “center of union.”
In the Catholic Church the teachings are accessible to all: Catechism of the Catholic Church, acts of the councils, encyclicals addressed in the heading to the bishops but divulged urbi et orbi …
Freemasonry is part of an esoteric formation, secret and only imparted to the initiates according to their degree, whose purpose is to progressively reveal the mysteries that would hide the leaders of the exoteric religion, which would be the Catholic Church. Apostolic and Roman One wonders why then the Orthodox and Protestant churches hide those same mysteries, when they have also fought for a long time to the Catholic Church. All rituals play, in the eyes of the initiates, with the lure of knowledge of a pretended prehistoric Primordial Tradition and of a Light that, in the best of cases, would consist of a better knowledge of oneself by the initiate, in that kind of psychodrama that are the initiations, but that in no case would be the Light of the Transfiguration of the Lord on Mount Tabor or that of the transfigured saints, like Seraphim of Sarov, whom the Orthodox Church venerates.
The first pontifical condemnation of the belonging of Catholics to Freemasonry dates from 1738 and is due to Clement XII. Since then, numerous popes have confirmed this point of view. After the Second Vatican Council and the new Code of Canon Law, published in 1983, spiritualistic or supposedly “Christic” obediences made use of the fact that this Code did not explicitly condemn Freemasonry, to justify the double belonging to it. church. But the Congregation for the Doctrine of the Faith, with today Pope Benedict XVI as prefect, through the declaration of November 26, 1983 approved by John Paul II, confirmed that the negative judgment of the Church on masonic associations has not changed, because:
Its principles have always been considered irreconcilable with the doctrine of the Church. The faithful who belong to Masonic associations are in a state of grave sin and can not access Holy Communion.

You know that many Freemasons, misled by a deceptive philosophy, seek vain truths. Free them, Lord, from the spirits that confuse them. May the Holy Spirit, Spirit of Truth, flood your intelligence and your heart. May he reveal to you the first and last Truth, the Alpha and the Omega: your son Jesus. Christ, his Life, his Teaching: the Good News of Your Love.

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