Guía De La España Misteriosa — Pedro Amorós / Mysterious Spain Guide by Pedro Amorós (spanish book edition)

Si eres un amante del misterio, no puede faltar este libro en tu colección..sobre todo si te gusta visitar lugares con cierta leyenda negra detrás. Aquí podrás escoger entre cientos de destinos e investigar por tu propia cuenta… Sin duda ese es su gran acierto de un libro releído.

La famosa frase de «¡Que viene el hombre del saco y te va a llevar!», sobre todo para amedrentar a los niños desobedientes. Hace ya muchos años, era costumbre de la mayoría de las madres amenazar a sus hijos con que se iba a llamar al hombre del saco. Y es bien cierto que la mayoría sabía de sobra que el hombre del saco era una «figura» propia de un cuento o de una leyenda. Sin embargo dicha historia, creencia o mito viene cargada de una realidad tan patente como la que nos vamos a encontrar en un precioso paraje de la sierra almeriense de Gádor.
Con suma premeditación, la tarde del 28 de junio de 1910, Francisco Leona y Julio Hernández paseaban por los alrededores de Rioja observando y seleccionando a su víctima. Vieron a tres niños que se acercaban hacia donde ellos estaban, y uno de ellos, el pequeño Bernardo, se alejó un poco más del grupo. Leona se abalanzó sobre él como si fuera una cabra, y, tapándole la nariz y la boca con un trapo empapado en cloroformo, sostuvo el peso muerto del joven totalmente inconsciente. Sin que los otros dos muchachos se percatasen, su amiguito Bernardo se dirigía hacia el final de su vida en las manos de dos sanguinarias bestias.
Fue entonces cuando Julio Hernández el Tonto crearía el mito del hombre del saco, pues entre ambos metieron el cuerpo del niño en un saco, y el Tonto lo cargó al hombro para conducirlo hasta su patíbulo.
Cuando la navaja atravesó con una puñalada certera la axila del niño, la sangre comenzó a brotar en un chorro continuo; caía en el interior del vaso que la curandera sostenía debajo. Luego, ésta añadió a la sangre un par de cucharadas de azúcar y se la dio a beber al enfermo, que la tragaba con los ojos cerrados y que, a intervalos, repetía: «Mi vida es antes que Dios».
Terminada la sangría, Leona ordenó al enfermo que regresara a su casa y allí recibiría el segundo remedio para curar su enfermedad. Vendó el brazo del niño para detener la hemorragia, volvió a meter al niño, medio muerto, en el saco, y de nuevo Leona y el Tonto cruzaron los campos hasta llegar al lugar que habían elegido para esconderlo (el barranco de El Pilar, y concretamente Las Pocicas); allí lo remataron machacándole la cabeza con varias piedras.
Después de que el niño dejase de respirar, Leona abrió el vientre del cadáver y extirpó la grasa de los intestinos y del epiplón y la envolvió en un pañuelo. Luego, entre los dos hombres introdujeron el cadáver del pequeño Bernardo en una grieta de la quebrada y lo cubrieron con algunas piedras y matas.

Se cuenta que en el centro de Córdoba existe un antiguo y viejo caserón en el que se produjo un hecho sobrenatural que aún hoy se recuerda. (Calle de la Hoguera, en Córdoba).
Allí vivía una adinerada familia con su hija y una sirvienta. Cierto día, en mitad de la noche, se oyeron unos extraños ruidos en el pasillo de la casa, y la niña se despertó y abrió su puerta. Allí descubrió a un misterioso niño que levantaba una loseta del suelo y escondía algo, que gracias a la tenue luz que entraba por una de las ventanas de la casa, la niña identificó como unas monedas.
Tenían ya muchas monedas, una pequeña fortuna, y ambas guardaban el secreto de aquel extraño ser que en forma de niño se presentaba todas las noches en el lugar y dejaba el preciado metal. Sin embargo, cierto día ocurrió algo que nunca iban a olvidar.
Tras la desaparición de la misteriosa figura, acudieron al lugar para recoger las monedas y la niña se introdujo dentro del agujero. Cuando terminó de sacarlas, la luz de la vela que portaba la criada y que era el único sistema de iluminación que tenían comenzó a debilitarse, y la criada le dijo a la niña que saliese de allí rápidamente, que la vela se apagaba. La niña, ayudada por la sirvienta, salió del agujero, pero una de las monedas del saco cayó al oscuro interior del hoyo. La vela se apagó del todo y, pese a la negativa de la sirvienta, la niña saltó al agujero y éste se cerró de repente, sin que quedase señal alguna de aquella baldosa abierta ni tampoco de la pequeña, quien desde aquel día desapareció sin dejar rastro.
Nadie supo más de aquella desdichada muchacha, pero las gentes del lugar decían que ciertas noches, cuando todo estaba en calma, podía oírse la voz de la muchacha pidiendo ayuda para que la sacaran del agujero de las monedas de oro.

Grosso modo, se puede decir que los famosos Libros plúmbeos han generado toda una serie de polémicas religiosas, morales e históricas.
Apareció un total de veinticinco libros. Uno de los santos mártires (san Cecilio) fue ejecutado durante el imperio de Nerón (siglo I d. C.). Se dice que éste era un converso al cristianismo, pero no español, sino árabe. Tras su conversión, fue ejecutado por los romanos, al igual que el resto de sus compañeros.
Fueron muchos los que pusieron en duda la autenticidad de estos libros que fueron condenados por el Papa en el año 1682 y por ello decidieron destruirlos, aunque esto nunca llegó a suceder.
Posteriormente, se otorgó la custodia de los mismos a un grupo de musulmanes conversos tras la Reconquista (moriscos).
En la actualidad se celebra la fiesta del día de San Cecilio, el patrono de Granada, el 1 de febrero, y el domingo más cercano tiene lugar una romería a la abadía. Después de la primera misa, tiene lugar una fiesta con bailes y música, donde los asistentes llevan su propia comida y se reparten las tradicionales habas, «saladillas» y bacalao.
Para llegar, nos situaremos en la parte este de la capital y buscaremos la carretera Abadía del Sacromonte, denominada así. Nos conducirá inequívocamente hasta nuestro destino, que se halla en la calle Barranco de los Negros, s/n.

En las cercanías de Sierra Nevada existe una preciosa laguna llamada Vacares.
Una antigua leyenda habla de la existencia de una ondina por estos lugares, que suele dejarse ver cuando cae la tarde. Se dice que esta ninfa aparece en forma de precioso pájaro y conduce a sus desdichadas víctimas hasta la orilla de la laguna. Cuando el visitante lo sigue, encantado por sus trinos y su dulce volar, al estar próximo a la orilla, el pájaro se transforma en la temible ondina que arrastra al visitante hasta las aguas, donde en su guarida lo devora.
Cuentan que cierto día el espíritu se enamoró de un joven apuesto y que en lugar de devorarlo, lo llevó a su guarida y dejó que la contemplase. El muchacho, al ver los cadáveres que había a su alrededor, se asustó tanto que escapó, aprovechando un descuido de la ondina, que fue engañada por su apuesto galán.
Dicen que desde entonces ya nunca perdona a nadie y que, cuando cae la noche, la despiadada ondina acecha la orilla de la laguna de Vacares para ver si algún desdichado se encanta con sus cánticos y termina en el fondo de sus aguas con el resto de infelices que fueron cautivados por ingenuos.

Uno de los lugares con más referencias del curanderismo, y es, sin duda, Noalejo. Un pequeño pueblecito que se encuentra partiendo desde la población de Bélmez de la Moraleda hacia Huelma.
Hablamos del santo Custodio, o de Ángel Custodio Pérez Aranda, uno de los curanderos más populares en toda la geografía española.
Aunque ya hace casi medio siglo de la muerte de este buen paisano, parece que sus poderes y acciones milagrosas no se han agotado ni han desaparecido.
Ángel Custodio Pérez Aranda recibió la denominada «gracia» de la mano del «santo» Luisico Aceituno, sobre el año 1911, y según cuentan las leyendas populares, a la edad de veintiséis años tuvo una especie de revelación divina de la Virgen, que le indicó que su hija de cuatro años iba a morir cuando la dejara sola en su casa. Al regresar a su casa, Ángel Custodio se encontró con la casa en llamas, y su hija, que se hallaba en el interior, lamentablemente había muerto.
Días después, desesperado, intentó comunicarse otra vez con la Virgen para que le diese una explicación a tan triste suceso. Al poco, tuvo otra revelación, pero esta vez dirigida hacia él mismo ya que la aparición le indicó que tenía que ejercer de médico de Dios, sanando tanto física como espiritualmente a todo aquel semejante que fuera a verlo.

(Huesca) Uno de los árboles que más abunda por estos parajes es precisamente el roble, también conocido como caixico —voz de origen celta—. Son muchas y variadas las virtudes que, desde el punto de la magia verde —de las plantas—, poseía este árbol en la Antigüedad, pero, sin duda, una de las más conocidas en las regiones pirenaico-aragonesas era que este árbol podía sanar las hernias en los niños, un problema muy frecuente en la época.
Todo se dispone en la noche de San Juan y antes de que salga el sol, hay que encontrar un roble y buscarle una horquilla —rama en forma de Y—, hacer una incisión en la unión de la misma —entre los dos palos de la Y— y dejar que brote la salvia o resina. Luego se debe ir en busca del niño enfermo con ayuda de dos hombres —si son dos gemelos mejor, pues se los consideraba «almas blancas» y dotados de mágicos poderes—. El padre o la madre del muchacho debe quitarle toda la ropa, y después los hombres han de coger al niño a pulso y pasarlo siete o nueve veces (según la gravedad de la dolencia) entre la horquilla y justo donde se ha practicado la incisión, con uno de los hombres a un lado, y el otro, al otro.
Mientras se pasa, hay que recitar una oración:
Tómalo, Pedro.
Dámelo Juan.
Que este niño lo cure…
La mañana de San Chuan.
O bien:
Tómalo, Juan.
Dámelo, Pedro.
Tómalo malo.
Dámelo bueno.
Tras esto, una vez acabado el ritual, con una venda blanca, se debe atar las dos partes de la horquilla que hemos cortado del árbol.
El muchacho comenzará a sanar y, cuando las dos partes de la Y en la que hemos hecho la incisión se hayan juntado del todo, el chico se habrá curado definitivamente.
Hay muchas variantes, según la zona donde se practique. Algunos cuelgan la ropa del niño de las ramas del árbol y dan tantas vueltas al árbol como días tiene el mes.
Incluso en otros lugares utilizan también la carrasca para tal fin, aunque el roble es el más extendido.

(Hellín) En una humilde casa de una calle en el cerro de San Rafael vivían una mujer y su hijo recién nacido. El caso es que, conforme pasaban los días, se veía que el niño no ganaba peso, cosa que delata una alimentación deficiente o, peor, la falta de la misma. Sin embargo, su madre tenía los pechos a rebosar de leche, que le salía sólo con tocarlos. Y por esto sus vecinos sospechaban que algo raro le estaba ocurriendo al bebé, ya que leche no le faltaba a su madre.
Algunos dijeron que era ella la que no lo alimentaba bien; otros, que el niño estaba aojado (presa del conocido mal de ojo o de una maldición); e incluso otros, que no tragaba lo suficiente o que la leche de la madre era mala. Sea como fuere, el caso es que algo tenían que hacer; si no, el bebé moriría. Así pues, acordaron vigilar a la madre y a éste para dar con la respuesta.
Tras unos días, una de las vecinas, presa del terror, convocó al resto frente a la casa de la mujer sometida a espionaje.
Según dedujeron, la «culebra» hipnotizaba a la madre, y, luego, el ofidio, con una inteligencia fuera de lo normal, silenciaba al bebé con su propia cola, como si fuera el pezón de la madre. De este modo, la serpiente ganaba peso poco a poco y el bebé lo perdía.
Se cuentan muchas historias de serpientes, sobre todo por los antiguos pueblos y casas de campo. Estos animales, aunque los hay peligrosos, suelen ser inofensivos y compañeros respetados por los más sabios, pues se comen a los roedores y a los bichos que tan indeseables son para la mayoría. Aunque visto lo visto y dada la historia de Adán y Eva en el Paraíso, parecen más listos que peligrosos.

En la calle Arenal, número 13, encontramos una magnífica y bonita iglesia que además es uno de los templos más antiguos de Madrid, construido entre los siglos XII y XIII.
Se cuenta que, cierto día del año 1353, unos asaltantes decidieron robar en la iglesia. Dados los tiempos inquisitoriales y religiosos en los que se vivía, sabían —a ciencia cierta— que, si eran acusados o si dejaban testigos, acabarían ajusticiados y probablemente ahorcados en la plaza pública. Por ello, un anciano que estaba en el lugar y que había sido el único testigo del robo pagó justo por pecador, ya que los ladrones le cortaron la cabeza allí mismo.
Se dice que el espectro sin cabeza del anciano apareció como una misteriosa sombra en la puerta de la iglesia de San Ginés, pues había vuelto desde el más allá para revelar el nombre de sus asesinos.

El emblemático edificio que acoge hoy el Ministerio de Asuntos Exteriores fue construido sobre la antigua cárcel de la Corte y posterior palacio de Santa Cruz (1767) que, tras ser reformado, dio paso al ministerio.
La cárcel fue construida en el año 1617 por Juan Bautista Crescendi, y los vecinos repudiaban dicho lugar porque era un centro de tortura y escarnio.
En el año 1831 se trasladaron estas dependencias hasta donde se ubicaba un antiguo saladero de tocino, ya que, según parece, se había producido el brote de una epidemia que ponía en peligro la zona.
La gente que vivía por los alrededores de la cárcel aseguraba que durante muchos años pudieron oírse gritos desgarradores en su interior, y según narra la leyenda, provenían de las torturadas almas en pena de los antiguos presos que aquí fueron maltrechos y ejecutados.

Se dice y se cuenta que en el barrio de Salamanca, y concretamente en la calle Ayala, número 126, había hace años un chalé de color amarillo y de cuatro plantas, adosado a bloques de apartamentos modernos. Según testimonios, muchos vecinos de los pisos de ambos lados terminaron por mudarse del lugar pues no soportaban los molestos golpes que a todas horas provenían del chalé.
Muchos atribuían dichos molestos e inexplicados golpes al espíritu de un obispo que murió en el lugar cuando dicho inmueble era un prostíbulo.
Hoy en día es un bloque de oficinas, y aun así mucha gente cree haber escuchado rumores de vecinos que todavía oyen extraños golpes en los locales comerciales —a pesar de estar cerrados— que hoy ocupan el lugar.

Durante la construcción del metro de Madrid, y concretamente en la antigua plaza del Progreso, hoy conocida como plaza de Tirso de Molina, unos obreros oyeron unos gritos de auxilio tras unos muros. Al derribarlos, encontraron un esqueleto que volvieron a emparedar en el lugar. La antigua plaza del Progreso, hoy plaza de Tirso de Molina, es donde se centra el caso.
Desde aquel entonces, muchos vecinos de la zona dicen oír gritos misteriosos por los alrededores, y también se ha llegado a recoger un testimonio —del que sólo tengo conocimiento oral— que decía haber visto algo muy extraño en dicha estación.
Y es que no es casualidad, lo lógico es que no encontrasen más, puesto que la actual plaza de Tirso de Molina era el lugar donde se ubicaba el convento de Nuestra Señora de la Merced, fundado en 1564 por fray Gaspar de Torres.

En las cercanías del santuario Virgen de la Barca se encuentra una curiosa y fantástica maravilla de la técnica antigua. Se trata de otra de las enormes moles de miles de kilos de piedra que, apoyadas sobre un pequeño punto, oscilan. Ésta se llama Pedra de Abalar, y se calcula que su peso puede ser, aproximadamente de 60 toneladas.
Cercana a ésta se encuentra también la llamada Pedra dos Cadrís, por debajo de la cual incluso puede pasarse. Hay una tradición que dice que quien pasa por debajo de esta segunda piedra cura de reuma, dolores musculares o en la espalda.
Una leyenda cuenta cómo la Pedra de Abalar servía de barca al apóstol Santiago, y la otra piedra era la vela. Éste es el hecho por el que muchos peregrinos, en lugar de terminar su camino de Santiago en la tumba del apóstol, lo hacen en este santuario, con la visita a ambas piedras.

Se dice de este lugar que fue escenario de uno de los casos poltergeist más intrigantes y virulentos que se conoce en Galicia. Hacia el año 1900, misteriosos y extraños fenómenos poltergeist hicieron la vida imposible a una mujer y a su nieta. Los sucesos que allí acontecieron crearon una formidable leyenda que Jesús Blanco recoge y transmite para su conocimiento a pesar del paso de los años. Parece ser que tras pasar un siglo abandonado, el inmueble ha sido rehabilitado y se prepara posiblemente como una casa rural.
La leyenda o historia nos cuenta que una anciana, de nombre Juliana Rodríguez, y su nieta, María Cundíns, necesitaron del auxilio de los vecinos y la intercesión de la Iglesia para librarse de los fenómenos extraños que acontecían en su vivienda. Los misteriosos episodios paranormales comenzaron a producirse pocos meses después de que falleciera el marido de la anciana, José García Pérez.
Juan Antonio Combarro era el cura de la parroquia de San Fiz de Anllóns.
Poco a poco, los fenómenos, en lugar de remitir, como era lo normal, aumentaron. Según se contaba, tanto la anciana como su nieta eran zarandeadas, les tiraban del pelo, las empujaban e incluso les realizaban tocamientos obscenos; así lo explicaba la crónica del cura: «Notará V. que nada le dije de la niña. Nunca se asustó, porque a ella nada le hacían, pero le llegó su hora y fue palmoteada y apedreada y hasta dos cuerdas con un lazo se las arrollaron a la garganta, hasta no dejarla gritar, y zarandeándola por la cocina. Desde esto, la niña estaba triste, llena de temor por lo que pueda sucederle».
Fue tal la repercusión social y mediática del tema que el propio cardenal Martín de Herrera decidió atender las peticiones del párroco Combarro y nombró una comisión para que investigara lo que allí sucedía. Fuera ya del ámbito religioso, el notario de Ponteceso, Vázquez Amarelle, se desplazó al lugar para levantar acta de lo sucedido.
Los fenómenos perduraron hasta que la anciana y su nieta abandonaron la vivienda y se fueron a vivir a otro lugar. Desde aquellos tiempos, la casa ha sido comprada por varias personas, pero nadie la ha habitado. Ahora Javier Nogueira la ha adquirido con la intención, muy probablemente, de establecer una casa rural o algo similar.

Existe una tradicional y curiosa leyenda que narra la existencia de una curiosa meiga que deambulaba por la zona de Ourense hace ya muchos años. Se llamaba Maruxina, a pesar de que las gentes la conocían como Maruxiña la Botona pues, para realizar sus tareas de clarividencia y adivinación, utilizaba botones de hueso muy probablemente procedentes de vestidos antiguos de difuntos.
Maruxiña vagaba por los caminos en busca de algo en lo que centrarse. Caminaba y trashumaba por las aldeas desempeñando variadas funciones.
Solía llevar, siempre asidos a la cintura, cinco o seis refajos y siempre calzaba unos gastados zuecos. Portaba un bastón de tojo y tenía la faltriquera llena de botones.
Algunos de éstos eran blancos y otros negros. Los primeros tenían que ser de hueso, y los segundos de asta de animal. Los botones eran de tres tamaños: los grandes provenían de chaquetas o abrigos; los medianos, de corpiños o chalecos; y los pequeños, de ropa interior. Según el ritual, tenían que proceder de la ropa de muertos y ser arrancados de la tela con un cuchillo, jamás con tijeras.
Llevaba a cabo esta operación de la siguiente manera: primero, clavaba el cuchillo en la tierra varias veces, mientras repetía «Po la terra onde estades mandaime a forza dos mortos», luego, con el brazo en alto, trazaba en el aire unos círculos y decía «Po lo aire a donde fuches, a sabiduría dos espíritus». Una vez pronunciadas estas palabras, cortaba los hilos que sujetaban los botones a la prenda. Realizados estos rituales, se guardaba los botones en la faltriquera, concretamente en una saca de tela de lino que colgaba escondida entre sus refajos.
La meiga también utilizaba sangre de animales, y, sobre todo, lo más importante, cuando se realizaban todo este tipo de cosas, se solía recitar alguna oración mágica, que se transmitía verbalmente de las brujas a sus discípulos; por ello, esa oración se perdió con la meiga Maruxiña la Botona.

En esta bella población podemos encontrar uno de los elementos de la historia, de la tradición y culto del saber, representado con un ser vivo. Se trata de un árbol, un roble sagrado que data del siglo XIV y que lamentablemente se secó en 1811. Tras su muerte, se replantó un vástago del mismo en 1892.
Sobre este árbol podíamos decir que es fruto de las más antiguas tradiciones del País Vasco, respecto a celtas y druidas, pueblos que se reunían bajo los grandes y sabios árboles para realizar sus ceremonias más sagradas.
El árbol fue utilizado por los antiguos vascos para realizar acuerdos personales, sirviendo éste de noble testigo.

If you are a lover of mystery, you can not miss this book in your collection … especially if you like to visit places with a certain black legend behind. Here you can choose between hundreds of destinations and investigate on your own … Without a doubt that is your great success of a reread book.

The famous phrase “The man in the bag is coming and will take you!”, Especially to intimidate disobedient children. Many years ago, it was the custom of most mothers to threaten their children with what was going to be called the bogeyman. And it is quite true that most knew very well that the man in the jacket was a “figure” of a story or a legend. However, this history, belief or myth is charged with a reality as obvious as the one we are going to find in a beautiful place in the Almería mountain range of Gádor.
With great premeditation, on the afternoon of June 28, 1910, Francisco Leona and Julio Hernández strolled around Rioja observing and selecting their victim. They saw three children approaching where they were, and one of them, little Bernardo, moved a little further away from the group. Leona pounced on him like a goat, and, covering his nose and mouth with a rag soaked in chloroform, held the dead weight of the young man totally unconscious. Without the other two boys noticing, his little friend Bernardo was heading towards the end of his life in the hands of two bloodthirsty beasts.
It was then that Julio Hernández the Fool would create the myth of the bogeyman, because between them they put the child’s body in a sack, and the Fool loaded him on his shoulder to lead him to his scaffold.
When the knife crossed with an accurate stab into the child’s armpit, the blood began to flow in a continuous stream; It fell inside the glass that the healer held underneath. Then, she added a couple of tablespoons of sugar to the blood and gave it to the patient to drink, who swallowed it with his eyes closed and who, at intervals, repeated: “My life is before God.”
After the bleeding, Leona ordered the patient to return home and there he would receive the second remedy to cure his illness. He bandaged the child’s arm to stop the bleeding, put the child back, half dead, in the sack, and again Leona and the Fool crossed the fields until they reached the place they had chosen to hide it (El Pilar ravine, and specifically Las Pocicas); there they finished him by mashing his head with several stones.
After the child stopped breathing, Leona opened the belly of the corpse and removed the fat from the intestines and the omentum and wrapped it in a handkerchief. Then, between the two men, they put the corpse of little Bernardo in a crack in the ravine and covered it with some stones and bushes.

It is said that in the center of Córdoba there is an old and old mansion in which there was a supernatural fact that is still remembered today. (Calle de la Hoguera, in Córdoba).
There lived a wealthy family with his daughter and a maid. One day, in the middle of the night, strange sounds were heard in the corridor of the house, and the girl woke up and opened her door. There he discovered a mysterious child who lifted a tile from the floor and hid something, which thanks to the dim light that entered through one of the windows of the house, the girl identified as coins.
They already had many coins, a small fortune, and both kept the secret of that strange being that in the form of a child appeared every night in the place and left the precious metal. However, one day something happened that they would never forget.
After the disappearance of the mysterious figure, they went to the place to collect the coins and the girl was introduced into the hole. When he finished taking them out, the light of the candle that the servant carried and that was the only lighting system they had began to weaken, and the maid told the girl to get out of there quickly, that the candle went out. The girl, helped by the maid, came out of the hole, but one of the sack coins fell into the dark interior of the hole. The candle was completely extinguished and, despite the refusal of the maid, the girl jumped into the hole and it suddenly closed, leaving no sign of that open tile or of the girl, who from that day disappeared without leaving trail.
Nobody knew more about that unfortunate girl, but the people of the place said that certain nights, when everything was calm, the girl’s voice could be heard asking for help to be taken out of the hole of the gold coins.

In plain words, it can be said that the famous leaded books have generated a whole series of religious, moral and historical polemics.
A total of twenty-five books appeared. One of the holy martyrs (San Cecilio) was executed during the empire of Nero (1st century AD). It is said that he was a convert to Christianity, but not Spanish, but Arabic. After his conversion, he was executed by the Romans, as well as the rest of his companions.
There were many who questioned the authenticity of these books that were condemned by the Pope in 1682 and therefore decided to destroy them, although this never happened.
Later, a group of Muslim converts after the Reconquest (Moriscos) was given custody of them.
At present, the feast day of San Cecilio, the patron saint of Granada, is celebrated on February 1, and on the closest Sunday there is a pilgrimage to the abbey. After the first mass, there is a party with dances and music, where the assistants bring their own food and distribute the traditional beans, “saladillas” and cod.
To get there, we will be located in the eastern part of the capital and we will look for the Abadía del Sacromonte road, named like this. It will lead us unmistakably to our destination, located in Barranco de los Negros street, s / n.

In the vicinity of Sierra Nevada there is a beautiful lagoon called Vacares.
An old legend speaks of the existence of an undine in these places, which is usually seen when the afternoon falls. It is said that this nymph appears as a beautiful bird and leads its unfortunate victims to the edge of the lagoon. When the visitor follows him, enchanted by his trills and his sweet flight, being close to the shore, the bird becomes the fearsome undine that drags the visitor to the waters, where it devours him in his lair.
They say that one day the spirit fell in love with a handsome young man and that instead of devouring him, he took him to his lair and let him contemplate her. The boy, seeing the corpses that were around him, was so scared that he escaped, taking advantage of an oversight of the undine, who was deceived by his handsome gallant.
They say that since then he never forgives anyone and that, when night falls, the ruthless ondina lurks on the shore of the Vacares lagoon to see if some unfortunate person is enchanted by his songs and ends at the bottom of its waters with the rest of unhappy that were captivated by naive.

One of the places with more references of the curanderismo, and is, without a doubt, Noalejo. A small village that is starting from the town of Bélmez de la Moraleda towards Huelma.
We speak of the saint Custodio, or Ángel Custodio Pérez Aranda, one of the most popular healers in the whole Spanish geography.
Although almost half a century since the death of this good countryman, it seems that his powers and miraculous actions have not been exhausted or have disappeared.
Ángel Custodio Pérez Aranda received the so-called “grace” from the hand of the “saint” Luisico Aceituno, about the year 1911, and according to popular legends, at the age of twenty-six he had a kind of divine revelation of the Virgin, which She indicated that her four-year-old daughter was going to die when she left her alone at home. When returning to his house, Angel Custodio was with the house in flames, and his daughter, who was in the interior, had unfortunately died.
Days later, desperate, tried to communicate again with the Virgin to give an explanation to such a sad event. Soon, he had another revelation, but this time directed towards himself since the apparition told him that he had to practice as a doctor of God, healing both physically and spiritually anyone who came to see him.

(Huesca) One of the most abundant trees in these areas is the oak, also known as caixico – a voice of Celtic origin. There are many and varied virtues that, from the point of green magic -of the plants-, had this tree in antiquity, but, undoubtedly, one of the best known in the Pyrenean-Aragonese regions was that this tree could heal hernias in children, a very frequent problem at the time.
Everything is available on the night of San Juan and before the sun comes up, you have to find an oak tree and look for a hairpin – a Y-shape, make an incision in the union of it – between the two poles of the Y- and let the sage or resin sprout. Then he must go in search of the sick child with the help of two men-if they are two twins better, because they were considered “white souls” and endowed with magical powers. The father or the mother of the boy must remove all the clothes, and then the men have to take the child by hand and pass it seven or nine times (depending on the severity of the ailment) between the fork and just where the incision has been made, with one of the men on one side, and the other on the other.
While passing, you have to recite a prayer:
Take it, Pedro.
Give it to me, Pedro.
Take it bad.
Give it to me good.
After this, once the ritual is finished, with a white bandage, we must tie the two parts of the fork that we have cut from the tree.
The boy will begin to heal and, when the two parts of the Y in which we have made the incision come together, the boy will have finally recovered.
There are many variants, depending on the area where it is practiced. Some hang the clothes of the child from the branches of the tree and give as many turns to the tree as days have the month.
Even in other places they also use oak for this purpose, although oak is the most widespread.

(Hellín) In a humble house on a street in the hill of San Rafael lived a woman and her newborn son. The fact is that, as the days passed, it was seen that the child did not gain weight, which reveals a deficient diet or, worse, the lack of it. However, her mother had her breasts overflowing with milk, which came out just by touching them. And this is why his neighbors suspected that something strange was happening to the baby, since milk was not missing from his mother.
Some said it was she who did not feed him well; others, that the child was angry (prey to the known evil eye or a curse); and even others, that did not swallow enough or that the mother’s milk was bad. Be that as it may, the fact is that something had to be done; if not, the baby would die. So, they agreed to watch the mother and him to find the answer.
After a few days, one of the neighbors, prey of terror, summoned the rest in front of the house of the woman subjected to espionage.
As they deduced, the “snake” hypnotized the mother, and then the snake, with unusual intelligence, silenced the baby with its own tail, as if it were the mother’s nipple. In this way, the snake gained weight little by little and the baby lost it.
Many stories of snakes are told, especially by the old villages and country houses. These animals, although there are dangerous, are usually harmless and respected companions by the wisest, because they eat the rodents and bugs that are so undesirable for most. Although seen as seen and given the story of Adam and Eve in Paradise, they seem smarter than dangerous.

In Calle Arenal, number 13, we find a magnificent and beautiful church that is also one of the oldest temples in Madrid, built between the 12th and 13th centuries.
One tells that, certain day of the year 1353, some assailants decided to steal in the church. Given the inquisitorial and religious times in which they lived, they knew – for sure – that if they were accused or left witnesses, they would be executed and probably hanged in the public square. Therefore, an old man who was in the place and who had been the only witness to the robbery paid just as a sinner, since the thieves cut off his head right there.
It is said that the headless specter of the old man appeared as a mysterious shadow on the door of the church of San Ginés, as he had returned from the beyond to reveal the name of his murderers.

The emblematic building that today houses the Ministry of Foreign Affairs was built on the old jail of the Court and later palace of Santa Cruz (1767) that, after being reformed, gave way to the ministry.
The prison was built in 1617 by Juan Bautista Crescendi, and the neighbors repudiated the place because it was a center of torture and derision.
In the year 1831 these units were moved to where an old bacon salting place was located, since, apparently, there had been the outbreak of an epidemic that endangered the area.
The people who lived around the jail assured that for many years there could be heard heartbreaking cries inside, and according to the legend, they came from the tortured souls in pain of the old prisoners who were battered and executed here.

It is said and said that in the neighborhood of Salamanca, and specifically in the street Ayala, number 126, there were years ago a yellow villa with four floors, attached to blocks of modern apartments. According to testimonies, many residents of the flats on both sides ended up moving because they could not stand the annoying blows that came from the house at all times.
Many attributed such annoying and unexplained blows to the spirit of a bishop who died on the spot when the building was a brothel.
Today is a block of offices, and even so many people believe they have heard rumors of neighbors who still hear strange blows in commercial premises-despite being closed-that today occupy the place.

During the construction of the Madrid metro, and specifically in the old Plaza del Progreso, now known as Tirso de Molina square, some workers heard cries of help behind walls. When they were knocked down, they found a skeleton that they re-walled in place. The old Plaza del Progreso, now Tirso de Molina square, is where the case is centered.
Since then, many neighbors in the area say they hear mysterious cries in the surroundings, and they have also come to collect a testimony – of which I have only oral knowledge – that said they had seen something very strange in that station.
And it is not coincidence, the logical thing is that they did not find more, since the current square of Tirso de Molina was the place where the convent of Our Lady of Mercy was located, founded in 1564 by Fray Gaspar de Torres.

In the vicinity of the Virgen de la Barca sanctuary is a curious and fantastic marvel of ancient technique. It is another of the enormous moles of thousands of kilos of stone that, resting on a small point, oscillate. This is called Pedra de Abalar, and it is estimated that its weight can be approximately 60 tons.
Close to this is also the so-called Pedra dos Cadrís, below which you can even pass. There is a tradition that says that whoever goes under this second stone cures rheumatism, muscle pains or back pain.
A legend tells how the Pedra de Abalar served as a boat for the apostle Santiago, and the other stone was the sail. This is the fact for which many pilgrims, instead of finishing their way to Santiago in the tomb of the apostle, do so in this sanctuary, with the visit to both stones.

It is said of this place that it was the scene of one of the most intriguing and virulent poltergeist cases known in Galicia. Around the year 1900, mysterious and strange poltergeist phenomena made life impossible for a woman and her granddaughter. The events that took place there created a formidable legend that Jesús Blanco collects and transmits for his knowledge despite the passage of time. It seems that after spending an abandoned century, the property has been rehabilitated and is possibly prepared as a rural house.
The legend or history tells us that an old woman, named Juliana Rodríguez, and her granddaughter, María Cundíns, needed the help of the neighbors and the intercession of the Church to get rid of the strange phenomena that took place in their home. The mysterious paranormal episodes began to take place a few months after the husband of the old woman, José García Pérez, passed away.
Juan Antonio Combarro was the priest of the parish of San Fiz de Anllóns.
Little by little, the phenomena, instead of remitting, as was normal, increased. As it was told, both the old woman and her granddaughter were shaken, pulled their hair, pushed and even made obscene touching; This was the explanation of the priest’s chronicle: “You will notice that I did not tell you anything about the girl. She never got scared, because they did not do anything to her, but her time came and she was slapped and stoned and up to two ropes with a lasso they rolled them to her throat, until she let her scream, and shaking her around the kitchen. From this, the girl was sad, full of fear for what might happen to her ».
Such was the social and media impact of the theme that Cardinal Martin de Herrera himself decided to attend to the requests of the parish priest Combarro and appointed a commission to investigate what happened there. Outside the religious sphere, the notary of Ponteceso, Vázquez Amarelle, went to the place to record what happened.
The phenomena lasted until the old woman and her granddaughter left the house and moved to another place. Since those times, the house has been bought by several people, but nobody has inhabited it. Now Javier Nogueira has acquired it with the intention, most likely, to establish a rural house or something similar.

There is a traditional and curious legend that tells the existence of a curious meiga that roamed the area of ​​Ourense for many years. Her name was Maruxina, despite the fact that people knew her as Maruxiña la Botona because, for her tasks of clairvoyance and divination, she used bone buttons most likely from ancient dresses of the dead.
Maruxiña wandered the roads looking for something to focus on. He walked and passed through the villages performing various functions.
He used to wear, always around his waist, five or six refajos and always wore worn-out clogs. He carried a staff of gorse and had a pouch full of buttons.
Some of these were white and other blacks. The first ones had to be of bone, and the second ones had to be an animal horn. The buttons were of three sizes: the large ones came from jackets or coats; the medium ones, of bodices or vests; and the little ones, in their underwear. According to the ritual, they had to come from the clothes of the dead and be torn from the cloth with a knife, never with scissors.
He carried out this operation in the following manner: first, he nailed the knife to the ground several times, while repeating “Po the terra onde estades mandaime to forza dos mortos”, then, with his arm raised, he drew some circles in the air and he said “Po lo aire a fuches a, a sabbena dos espíritus”. Once pronounced these words, I cut the threads that held the buttons to the garment. When these rituals were performed, the buttons were stored in the pouch, specifically in a linen cloth bag that hung hidden among its refajos.
The meiga also used the blood of animals, and, above all, the most important thing, when all this kind of thing was done, it used to recite some magical prayer, which was transmitted verbally from the witches to their disciples; for that reason, that prayer was lost with meiga Maruxiña la Botona.

In this beautiful town we can find one of the elements of history, of the tradition and cult of knowledge, represented with a living being. It is a tree, a sacred oak that dates from the fourteenth century and unfortunately dried up in 1811. After his death, replanted a scion of the same in 1892.
On this tree we could say that it is the fruit of the oldest traditions of the Basque Country, with respect to Celts and Druids, peoples who gathered under the great and wise trees to perform their most sacred ceremonies.
The tree was used by the ancient Basques to make personal agreements, serving as a noble witness.

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