Enfermedades Que Cambiaron La Historia — Pedro Gargantilla / Diseases That Changed History by Pedro Gargantilla (spanish book edition)

Un libro muy interesante y ameno de leer, en cada capítulo se resume a la perfección un escenario histórico y un diagnóstico médico, se centra más en la parte histórica que en la médica.

La inflamación de la glándula pancreática, una enfermedad que a pesar del tiempo transcurrido sigue revistiendo una enorme gravedad, terminó con uno de los mayores imperios de la humanidad. Si Alejandro no hubiese muerto con tan solo treinta y dos años es posible que se hubiese planteado la conquista del Mediterráneo occidental y, quién sabe, a lo mejor habría llegado hasta la Península Ibérica. Pero esto nunca lo sabremos.
A partir de ese momento comenzó la leyenda, que sigue vigente veintitrés siglos después y que no ha sido eclipsada por ninguna otra figura de la historia. ¿Cómo habría sido el mundo si Alejandro Magno no hubiera muerto tan joven? ¿Su imperio se habría extendido por el Mediterráneo occidental? Nunca lo sabremos.
La rapidez con la que se produjo la desaparición de Alejandro Magno impidió que pudiera designar un sucesor, por lo que el imperio se repartió entre sus generales, a los que se les denominó diádocos.

Adriano murió a los sesenta y dos años en el puerto de Bayas, en la bahía de Nápoles, andados ya seis días de julio. Antes de morir mandó que pusiesen el siguiente epitafio en su sepulcro: Turba medicorum regem interfecit (Por fiarse de los médicos dio tan presto fin a sus años).
Si observamos con atención algunas esculturas que nos han llegado del emperador, como las que se encuentran en el Metropolitan Museum de Nueva York, en el Museo del Prado de Madrid o en el Museo Arqueológico de Atenas, y prestamos atención a una parte de la anatomía que suele pasar desapercibida al visitante no advertido, como son las orejas, podremos comprobar que el lóbulo imperial está «partido», es decir, tiene una línea diagonal que lo atraviesa. Uno podría pensar a priori que fue un capricho del escultor, pero este hallazgo es lo que en medicina se conoce con el nombre de signo de Frank, en alusión al primer médico que lo describió en la década de los setenta del siglo pasado, el cual lo asoció con la existencia de cardiopatía isquémica. Este médico norteamericano estableció la hipótesis de que las personas que tenían el lóbulo de la oreja partido corrían un mayor riesgo de sufrir esa enfermedad cardiaca (angina de pecho o infarto agudo de miocardio). Por ese motivo, este hallazgo en las esculturas del emperador vendría a reafirmar el diagnóstico de la enfermedad que acabó con su vida.

¿Qué tipo de enfermedad fue la peste antoniana? Durante siglos los escritores e historiadores han empleado diferentes términos griegos y latinos (peste, pestilencia, plaga, nosa , loimos ) para designar cualquier enfermedad epidémica que amenazara la vida de la colectividad, sin que se asigne ninguna característica diferente a «muerte por enfermedad». Las etiologías que se han barajado para explicar esta peste son muy numerosas y variadas, la más aceptada en este momento es la viruela si bien no se puede asegurar con total exactitud, puesto que Galeno en sus descripciones nos dejó un abigarrado conjunto de síntomas que hacen difícil establecer un diagnóstico retrospectivo.

En las civilizaciones mesopotámica, cretense y egipcia no existe información que nos haga pensar que hubo una exposición sustancial al plomo. A pesar de todo, en el antiguo Egipto el plomo se utilizaba fundamentalmente como pesario en las redes para pescar, como polvo cosmético ( kohl ) para proteger los ojos, en esculturas y en utensilios para el culto de la diosa Osiris. Su uso se menciona en uno de los papiros médicos más importantes (papiro de Ebers) escrito en torno al 1500 a. C. En el siglo V a. C. vivió Hipócrates (460-370 a. C.), el padre de la medicina, quien en su Corpus Hipocraticum describió un ataque de dolor abdominal en un hombre que se dedicaba a la extracción de los metales: es muy probable que pudiese estar relacionado con la exposición al plomo.
Durante el Imperio romano el contacto y el uso del plomo se incrementó de forma considerable. Esto se debió a que su densidad, maleabilidad y resistencia a la corrosión lo convierten en un candidato ideal para fabricar vasijas, tuberías y otros utensilios. Se calcula que durante el periodo de la civilización romana se depositaron unas 400 toneladas de plomo en la capa de hielo de Groenlandia, por la vía de la lluvia y la congelación.
El vino que consumían los romanos recibía diversos nombres, según los tipos: mostum , merum y mulsum . El mostum era simplemente zumo de uva; el merum era vino puro, zumo de uva fermentado sin ningún tipo de aditivo; por último, el mulsum era vino endulzado con miel. Por otra parte, había dos grandes grupos: vina dulcia (licores obtenidos en frío) y vina cocta (resultantes de cocción). En el último caso los vinos podían ser: sapa, defrutum o carenum . El sapa era un vino que se obtenía al reducir mediante cocción el mosto hasta dos terceras partes; en el caso del defrutum la reducción era a la mitad y en el carenum a un tercio. Cuando se ha analizado la forma de producción de sapa se ha encontrado que la concentración de plomo en el mosto de la uva era de unos 800 mg/l, lo cual equivale a una exposición dieciséis mil veces superior a lo recomendado en la actualidad. Una cucharadita de este líquido tomada diariamente basta para provocar una intoxicación crónica por plomo. ¡Una barbaridad!

La hemorragia que acabó con la vida del caudillo estepario hundió la confederación de tribus, ningún guerrero tuvo el suficiente empuje para coger su relevo y el sueño del Imperio huno se diluyó. Serían otros pueblos, fundamentalmente los godos, los que se aprovecharían de la situación, haciendo sucumbir poco tiempo después de la muerte de Atila al Imperio romano de Occidente.

En la autopsia se concluye que la enfermedad responsable de la muerte fue una úlcera gástrica perforada con hemorragia digestiva. Algunos estudiosos han señalado que es posible que el emperador muriese a consecuencia de un cáncer gástrico, basándose en la epigastralgia crónica que sufrió a lo largo de toda su vida (empezó a manifestarse cuando apenas contaba veintiocho años) y en el hecho de que el padre de Napoleón falleció por dicha dolencia. Sin embargo, en la autopsia no se encontró ninguna masa gástrica, ni afectación de los ganglios linfáticos regionales ni metástasis, hallazgos que habrían avalado la hipótesis del tumor gástrico.

Ricardo III es conocido universalmente gracias a la obra homónima de William Shakespeare, en donde grita la conocida frase: «¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!». En ella el bardo inglés nos muestra a un rey cainita, malevolente, de corazón yermo, un vil jorobado decidido a vengarse del mundo que lo rechaza por su deformidad. En mayo de 2014 un grupo de científicos de la Universidad de Leicester, más de cinco siglos después de que el monarca perdiera la vida en el fragor de la batalla, salieron en su defensa afirmando que no cojeaba y que mucho menos tenía joroba. Esta aseveración se deduce de la reconstrucción en tres dimensiones de los restos óseos de Ricardo III, encontrados en un aparcamiento de la ciudad de Leicester. Los científicos han señalado que el soberano sufrió al menos once heridas traumáticas, de las que dos, detectadas en el cráneo, fueron fatales. Una tercera, en la zona de la pelvis, también pudo haber provocado una muerte rápida, si bien piensan que fue provocada por un puñal sobre el cuerpo ya inerte del soberano.
En definitiva, el desequilibrio mental de Enrique VI fue la justificación para iniciar la Guerra de las Dos Rosas, un conflicto armado que dio término al feudalismo inglés, tras el cual la aristocracia quedó sumida en la ruina, los nobles perdieron tierras y poder, al tiempo que la monarquía se hizo más autoritaria.

La locura de Iván IV, bien por la sífilis o bien por los efectos del mercurio, debilitó el poder de Rusia en el complejo tablero europeo, en un momento en el que los países meridionales disfrutaban de un siglo de oro.

El icono por excelencia de Rusia es la Plaza Roja, uno de los espacios más reconocibles del mundo. En sí misma es una necrópolis, en la que hay cuatro tipos de formas funerarias, la primera y más llamativa, la que atrae a todos los turistas, el Mausoleo de Lenin. La segunda se encuentra por detrás, y allí están los enterrados de forma individual. Entre el Mausoleo de Lenin y la muralla del Kremlin, cuentan con su tumba y un busto, entre otros, Stalin, Brezhnev y Andropov. La tercera forma funeraria es la de los que también están enterrados entre el mausoleo y la muralla pero carecen de busto, tan solo tienen una pequeña lápida común; por último están los restos mortales de los que descansan en la propia muralla y que tienen una pequeña placa-lápida individual. Entre los así enterrados destacan Nadia y Yuri Gagarin. Tan solo los turistas advertidos buscan entre la tercera forma funeraria la tumba de un norteamericano, la de John Reed. En ella hay una lápida común y una escultura de color rojizo de mármol y granito en forma de corona de flores. ¡Un americano enterrado en la Plaza Roja!.

En 1772 Struensee fue acusado de ofender a la monarquía y de mantener una relación extramarital con la reina, y sentenciado a muerte. La reina Carolina Matilde no tuvo más remedio que confesar su culpabilidad, por lo que el matrimonio real fue anulado y se la obligó a abandonar el país, siendo desterrada a la ciudad alemana de Celle, sin sus dos hijos, quienes, según la sentencia de divorcio, deberían permanecer en Dinamarca, al ser considerados legítimos.
Struensee fue ejecutado a finales de abril de 1772. Con su desaparición Dinamarca perdió el tren de la luz, la ilustración y el progresismo, si bien había dejado una semilla que germinaría en los hijos del rey, en especial en el primogénito, que reinaría con el nombre de Federico VI. Durante su reinado hubo un cambio silencioso y expeditivo, que devolvió al país parte de las leyes dictadas por el médico alemán, eliminando de la nobleza y el clero.

La verdad es que durante mucho tiempo el reinado de Enrique IV ha sido catalogado por la mayoría de los historiadores como uno de los más calamitosos de Castilla a lo largo de su historia, pero en este momento se tiende a pensar que esa situación ha estado sobredimensionada gracias a una campaña de desprestigio político auspiciada por los Reyes Católicos.
Quedaría por resolver, finalmente, una cuestión: ¿era Juana la Beltraneja hija de Enrique IV? Desgraciadamente nunca podremos saberlo, debido a que sus restos se han perdido y no es posible realizar una prueba de ADN.

Es muy posible que Goliat sufriese gigantismo, enfermedad que suele ser debida a un exceso de la hormona de crecimiento, a una secreción exagerada por un tumor hipofisario o a una hipertrofia de la hipófisis, glándula tremendamente compleja que produce, entre otras hormonas, la de crecimiento. La glándula está en vecindad con el quiasma óptico, lugar en el que se cruzan las señales ópticas en su recorrido desde los ojos al cerebro, para ser interpretadas allí correctamente. Pues bien, si la glándula crece en exceso puede comprimir al quiasma óptico y producir un defecto visual, que se podría manifestar en el hecho de que Goliat no advirtiese la presencia y situación exacta de David, a lo que contribuiría además su baja estatura. Mucho menos habría podido ver la piedra lanzada.
David se aprovechó, sin saberlo, de un problema endocrinológico que le ayudó a vencer al gigante Goliat desde un punto ciego en su ángulo visual, y de esta forma libró a su pueblo de la amenaza filistea, comenzando un periodo de estabilidad y riqueza.

Finalmente, en 1774 una infección por viruela, enfermedad que hacía estragos en la Europa del siglo XVIII , acabó con la vida de Luis XV. Antes de su fallecimiento tuvo el tiempo suficiente para prohibir que su amante entrase en las habitaciones reales, y para confesarse, comulgar y pedir perdón por su «escandalosa conducta».
El desinterés por el gobierno y la debilidad constante en la toma de decisiones propiciaron la impopularidad que tuvo el monarca durante los últimos años de su vida. No cabe duda de que su reinado contribuyó a sentar las bases de la Revolución Francesa. Es muy posible que si madame de Pompadour no hubiese fallecido tan joven la situación hubiese sido muy diferente.

A very interesting and enjoyable book to read, in each chapter it summarizes perfectly a historical scenario and a medical diagnosis, focusing more on the historical part than on the medical one.

The inflammation of the pancreatic gland, a disease that despite the time elapsed continues to be extremely serious, ended with one of the greatest empires of humanity. If Alejandro had not died when he was only thirty-two years old, he might have considered the conquest of the western Mediterranean and, who knows, maybe he would have reached the Iberian Peninsula. But this we will never know.
From that moment began the legend, which is still valid twenty-three centuries later and which has not been eclipsed by any other figure in history. What would the world have been like if Alexander the Great had not died so young? Would his empire have spread across the western Mediterranean? We will never know.
The rapidity with which the disappearance of Alexander the Great took place prevented him from designating a successor, so the empire was divided among his generals, who were called Diadocs.

Adriano died at the age of sixty-two in the port of Bayas, in the Bay of Naples, already six days in July. Before he died, he ordered the following epitaph to be placed in his sepulcher: Turba medicorum regem interfecit (Because he trusted the doctors he gave his years as a quick end).
If we observe carefully some sculptures that have come to us from the emperor, such as those found in the Metropolitan Museum in New York, in the Prado Museum in Madrid or in the Archaeological Museum of Athens, and we pay attention to a part of the anatomy that usually goes unnoticed to the visitor not noticed, as are the ears, we can verify that the imperial lobe is “broken”, that is, it has a diagonal line that crosses it. One could think a priori that it was a whim of the sculptor, but this finding is what in medicine is known by the sign of Frank, in reference to the first doctor who described it in the seventies of the last century, which it was associated with the existence of ischemic heart disease. This American doctor established the hypothesis that people with a split ear lobe were at greater risk of suffering from this heart disease (angina pectoris or acute myocardial infarction). For that reason, this finding in the sculptures of the emperor would come to reaffirm the diagnosis of the disease that ended his life.

What kind of disease was the antonial plague? For centuries writers and historians have used different Greek and Latin terms (plague, pestilence, plague, nosa, loimos) to designate any epidemic disease that threatened the life of the community, without assigning any feature other than “death by disease” . The etiologies that have been shuffled to explain this plague are very numerous and varied, the most accepted at this time is smallpox although it can not be assured with total accuracy, since Galen in his descriptions left us a motley set of symptoms that make a retrospective diagnosis difficult.

In the Mesopotamian, Cretan and Egyptian civilizations, there is no information to suggest that there was substantial exposure to lead. In spite of everything, in the ancient Egypt the lead was used fundamentally like pesario in the networks to fish, like cosmetic powder (kohl) to protect the eyes, in sculptures and in utensils for the cult of the goddess Osiris. Its use is mentioned in one of the most important medical papyri (papyrus of Ebers) written around 1500 a. C. In the V century a. C. lived Hippocrates (460-370 BC), the father of medicine, who in his Corpus Hipocraticum described an attack of abdominal pain in a man who was engaged in the extraction of metals: it is very likely that he could be related to lead exposure.
During the Roman Empire contact and the use of lead increased considerably. This was due to its density, malleability and resistance to corrosion make it an ideal candidate to manufacture vessels, pipes and other utensils. It is estimated that during the period of the Roman civilization some 400 tons of lead were deposited in the Greenland ice sheet, by way of rain and freezing.
The wine that the Romans consumed received different names, according to the types: mostum, merum and mulsum. The mostum was simply grape juice; the merum was pure wine, fermented grape juice without any additive; Finally, the mulsum was wine sweetened with honey. On the other hand, there were two large groups: vina dulcia (liqueurs obtained in cold) and vina cocta (resulting from cooking). In the latter case the wines could be: sapa, defrutum or carenum. The sapa was a wine that was obtained by reducing the wort by cooking up to two thirds; in the case of defrutum the reduction was in half and in the carenum a third. When the sapa production form has been analyzed it has been found that the concentration of lead in the grape must was about 800 mg / l, which is equivalent to an exposure sixteen thousand times higher than currently recommended. One teaspoon of this liquid taken daily is enough to cause chronic lead poisoning. An atrocity!

The hemorrhage that ended the life of the steppe caudillo sank the confederation of tribes, no warrior had enough push to take his relief and the dream of the Hun Empire was diluted. It would be other peoples, mainly the Goths, who would take advantage of the situation, making succumb soon after the death of Attila to the Roman Empire of the West.

In the autopsy it is concluded that the disease responsible for the death was a perforated gastric ulcer with digestive hemorrhage. Some scholars have pointed out that it is possible that the emperor died as a result of gastric cancer, based on the chronic epigastralgia he suffered throughout his life (began to manifest itself when he was just twenty-eight years old) and in the fact that the father Napoleon died of this disease. However, no gastric mass was found at the autopsy, nor regional lymph node involvement nor metastasis, findings that would have supported the hypothesis of gastric tumor.

Richard III is universally known thanks to the homonymous work of William Shakespeare, where he shouts the well-known phrase: «A horse, a horse! My kingdom for a horse! ” In it the English bard shows us a Cainite king, malevolent, heartless, a vile hunchback determined to take revenge on the world that rejects him for his deformity. In May 2014, a group of scientists from the University of Leicester, more than five centuries after the monarch lost his life in the heat of battle, came to his defense stating that he did not limp and that much less had a hump. This statement is deduced from the reconstruction in three dimensions of the bone remains of Richard III, found in a car park in the city of Leicester. Scientists have noted that the sovereign suffered at least eleven traumatic injuries, of which two, detected in the skull, were fatal. A third, in the area of ​​the pelvis, could also have caused a quick death, although they think it was caused by a dagger on the already inert body of the sovereign.
In short, the mental imbalance of Henry VI was the justification for starting the War of the Roses, an armed conflict that ended English feudalism, after which the aristocracy was plunged into ruin, the nobles lost land and power, time that the monarchy became more authoritarian.

The madness of Ivan IV, either because of syphilis or because of the effects of mercury, weakened the power of Russia in the European complex, at a time when the southern countries enjoyed a golden century.

The icon par excellence of Russia is the Red Square, one of the most recognizable spaces in the world. In itself it is a necropolis, in which there are four types of funerary forms, the first and most striking, the one that attracts all tourists, the Lenin Mausoleum. The second one is behind, and there are those buried individually. Between the Mausoleum of Lenin and the Kremlin wall, they have his tomb and a bust, among others, Stalin, Brezhnev and Andropov. The third funerary form is that of those who are also buried between the mausoleum and the wall but lack a bust, they only have a small common tombstone; finally there are the mortal remains of those who rest in the wall itself and who have a small individual plaque-tombstone. Among the well buried are Nadia and Yuri Gagarin. Only the warned tourists seek between the third funerary form the tomb of an American, that of John Reed. In it there is a common gravestone and a reddish sculpture of marble and granite in the shape of a flower crown. An American buried in the Red Square!

In 1772 Struensee was accused of offending the monarchy and of maintaining an extramarital relationship with the queen, and sentenced to death. Queen Carolina Matilde had no choice but to confess her guilt, so the royal marriage was annulled and she was forced to leave the country, being exiled to the German city of Celle, without her two children, who, according to the sentence of divorce, should remain in Denmark, to be considered legitimate.
Struensee was executed at the end of April 1772. With his disappearance Denmark lost the train of light, illustration and progressivism, although he had left a seed that would germinate in the sons of the king, especially in the firstborn, who would reign with the name of Federico VI. During his reign there was a silent and expeditious change, which returned to the country part of the laws dictated by the German doctor, eliminating the nobility and the clergy.

The truth is that for a long time the reign of Enrique IV has been cataloged by most historians as one of the most calamitous in Castile throughout its history, but at this time it tends to think that this situation has been over-dimensioned thanks to a campaign of political discrediting sponsored by the Catholic Monarchs.
Finally, there was one question that remained: was Juana la Beltraneja the daughter of Enrique IV? Unfortunately we can never know, because their remains have been lost and it is not possible to perform a DNA test.

It is very possible that Goliath suffered gigantism, a disease that is usually due to an excess of growth hormone, an exaggerated secretion by a pituitary tumor or a hypertrophy of the pituitary gland, tremendously complex gland that produces, among other hormones, growth . The gland is in close proximity to the optic chiasm, the place where the optical signals cross in their path from the eyes to the brain, to be interpreted correctly there. Well, if the gland grows too much it can compress the optic chiasm and produce a visual defect, which could be manifested in the fact that Goliath did not notice the presence and exact situation of David, to which his short stature would also contribute. Much less could have seen the stone thrown.
David took advantage, without knowing it, of an endocrinological problem that helped him to defeat the giant Goliath from a blind spot in his visual angle, and in this way freed his people from the Philistine threat, beginning a period of stability and wealth.

Finally, in 1774 a smallpox infection, a disease that was raging in eighteenth-century Europe, ended the life of Louis XV. Before his death he had enough time to prohibit his lover from entering the royal rooms, and to confess, receive communion and apologize for his “scandalous behavior.”
The lack of interest in the government and the constant weakness in the decision making propitiated the unpopularity that the monarch had during the last years of his life. There is no doubt that his reign helped to lay the foundations of the French Revolution. It is quite possible that if Madame de Pompadour had not died so young the situation would have been very different.

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