Cosmosapiens. La Evolución Humana Desde Los Orígenes Del Universo — John Hands / Cosmosapiens: Human Evolution from the Origin of the Universe by John Hands

Es un libro muy completo. El autor ha resumido en un solo tomo las principales teorías e ideas sobre la evolución humana desde los orígenes del universo. Es imprescindible porque está escrito con una visión multidisciplinar y muy actual. En esa materia las teorías e hipótesis cambian muy deprisa y el libro recoge todo lo importante hasta su fecha de edición. Esperemos una secuela. John Hands no se limita a describir y glosar la ideas de otros sino que aporta su visión propia en muchos aspectos, especialmente en lo referente a la colaboración como eficiente medio de supervivencia. Aunque todavía no llega al altruismo amplio, concepto nuevo que incluye la colaboración y los altruismos clásicos. Ni, aunque está implícito en el libro, no explicita el objetivo vital prioritario de supervivencia de las especies, idea que fundamenta el origen y el fin de la evolución de todos los seres vivos. Este libro fue galardonado con el “Scientific & Medical Network Book Prize 2016”.

CosmoSapiens es uno de esos libros raros que trata del panorama general, pero también informa el estado del campo con precisión y no triunfalmente.
Si este libro fuera de Richard Dawkins o Stephen Hawking o Sean Carroll, mostraría un giro particular y una confianza falsa tranquilizadora. Pero John Hands es, en cambio, iconoclasta e implacablemente honesto en su evaluación de todo el campo de los orígenes, desde la cosmología hasta la teoría de cuerdas, desde el origen de la vida hasta la paleontología.
Hands abarca literalmente 40 especialidades científicas diferentes, consistentemente desenterrando conocimientos útiles, dilemas vergonzosos, anécdotas fascinantes y notas a pie de página, que muestran un gran don para encontrar la punta de lanza de cada disciplina.
El único tipo de persona que odiará este libro es el dogmático que cree que la ciencia está “establecida”. En todos los casos, el autor muestra que no lo es.
Sin embargo, él no es anarquista. Este no es un libro de teorías de conspiración ni nada por el estilo. Este es un libro de un tipo que tiene un tremendo don para la investigación, y que lo ha aplicado con el propósito de mostrarle al lector exactamente dónde están en desacuerdo las mentes más agudas de la ciencia, por qué no están de acuerdo y, en muchos casos, niegan . Muchas veces muestra donde el consenso del tiempo presente desafía hechos observables.
Esto debe haber tomado 10 años para escribir. Es un recorrido enciclopédico de una amplia gama de disciplinas científicas. A pesar de que este libro es grande y costoso, es mejor que los 10 mejores libros representativos que pueda reunir de todos los estantes de las librerías que abarca su material. La bibliografía representa un excelente punto de partida para todo tipo de investigaciones que el lector pueda llevar a cabo.
Una de las virtudes es que él, a diferencia de muchos en el campo, está abierto a las observaciones de personas externas creíbles. Así que, además de citar las luces y autoridades más destacadas, cita a los iconoclastas y pensadores originales: Johnjoe McFadden, Lynn Margulis, James Shapiro, Eva Jablonka, Fred Hoyle y Rupert Sheldrake.
No puedo nombrar un solo lugar donde haya cometido un error obvio o evidente. Su investigación es consistentemente excelente. Su cobertura del campo de la evolución es sobresaliente, y descubre cosas que son desconocidas para la mayoría de los forasteros.
Sus batallas con los neodarwinistas tradicionales son fascinantes de leer. Él no vino con una agenda, solo buscó descubrir hechos. Y a algunos no les gustaron los hechos que desenterró. Esas secciones solo valen el precio de la entrada.
Él camina por una línea muy fina aquí, y sospecho que se gastó mucho esfuerzo con sus editores para obtener el tono correcto. Porque él enciende una linterna en las grietas de casi todo. Sin embargo, al mismo tiempo, no es cínico, desdeñoso o insultante. No hay chip en el hombro. Si el viejo guardia termina teniendo razón, John Hands no se pone huevos en la cara. Él no tiene un perro en la pelea. Él solo te está diciendo lo que está pasando.
Es muy respetuoso y reconoce las cuestiones filosóficas y religiosas, pero no tiene tiempo para las personas que piensan que la ciencia “no debería ir allí”. Y a medida que lea, sentirá una sensación creciente de que en 100 años a partir de ahora, las cosas que se consideran establecidas y absolutas en la ciencia actual se considerarán absurdas. Al igual que los dogmas de hace 100 años parecen pintorescos en 2016.
Sí, este libro es largo y costoso, y la mayoría de la gente no lo leerá todo. Pero incluso si solo perfila este, descubrirá mucho. Merece estar en la estantería de todos los estudiantes de ciencias serios y de la filosofía de la ciencia.

Este libro es un intento muy ambicioso de “reunir este conocimiento científico y evaluar sin prejuicios ni prejuicios todas las teorías y evidencias sobre el origen y la evolución de la materia, la vida, la conciencia y la humanidad”. Dudo seriamente que el autor haya tenido éxito.
Aunque el autor organiza el trabajo de una manera algo diferente, lo consideré como 1.) Física y Cosmología, 2.) Química y 3.) Biología.
2. Química: quiero hablar sobre la química primero. Hay dos razones para esto. Mi experiencia es en química. El autor fue entrenado como químico; pero comete errores graves y triviales sobre la química. Esto cuestiona sus declaraciones en otras disciplinas, donde aparentemente no tiene entrenamiento formal.

Enlace químico:
En las páginas 137 y amp; 138 el autor describe los enlaces metálicos como átomos ionizados en una nube de electrones. En realidad, la unión metálica es solo un caso especial de unión covalente donde se superponen las bandas de unión y conducción (que surgen de los enlaces y los orbitales antiadherentes). La alta conductividad de los metales resulta de la disponibilidad de transferencia de electrones fácil.
En la página 138 él solo describe parcialmente las fuerzas de Van der Waals como interacciones dipolo-dipolo. Descuida las fuerzas inducidas por dipolos y las fuerzas de dispersión de Londres. Las fuerzas de dispersión de Londres son interacciones de las fuerzas inductoras de distribución de electrones dependientes del tiempo. Estas fuerzas son la principal contribución a los diferentes puntos de ebullición de los gases nobles y otras moléculas no polares.
En p.164 al discutir enlaces de hidrógeno; él afirma que esto puede ser más fuerte que el enlace covalente en las moléculas de agua que resulta en la ionización del agua en H3O + y OH- iones. En realidad, la ionización del agua es un estado de mayor energía. A temperatura ambiente, se ionizan aproximadamente aproximadamente 2 de cada 100 millones de moléculas de agua. Este número es más grande a temperaturas más altas y más pequeño a temperaturas más bajas.
Error trivial:
En la página 139, el autor hace referencia al éter transetílico de metilo. No hay formas cis y trans de esta molécula. Es solo etil metil éter.

1. Física y Cosmología
El autor tiene problemas considerables con la visión ortodoxa actual de la formación del universo (la Teoría del Big Bang). No soy competente para evaluar los diversos argumentos. El autor ciertamente siente que hay presión para suprimir puntos de vista alternativos.
Mi punto de vista, ciertamente ajeno, es que la física puede estar en un estado similar a su condición alrededor de 1900. Las cosas se veían bastante bien resueltas, con algunos cabos sueltos. Entonces la relatividad y la teoría cuántica dieron como resultado una revolución. Cosas como la materia oscura y la energía parecen cabos sueltos que podrían conducir a una revolución.

3. Biología: no tengo la energía ni el tiempo para entrar en esta área con gran detalle; pero, algunos pensamientos.
La descripción de los autores de un planeta donde podría desarrollarse la vida me parece demasiado restrictiva.
El autor identifica claramente uno de los grandes problemas en la evolución de la vida como la formación de la primera célula (o células). Las celdas son máquinas muy complicadas.
No recuerdo haber visto ninguna referencia al cambio en el color del océano de verde a azul a medida que se producía el oxígeno y se eliminaban los iones ferrosos del océano. Uno de los cambios físicos más espectaculares en la tierra debido a organismos vivos.
El autor siente que el desarrollo de la conciencia define a los humanos. Sé que al menos algunos lingüistas piensan que podría ser el desarrollo del lenguaje.

Cosmosapiens debe leerse como un tipo diferente de “Gran Historia”. Enlaza tres evoluciones desde el comienzo del tiempo en el universo hasta el Hoy en la sociedad humana. Las evoluciones de la materia, la vida y las ideas se explican con mucha información y enormes resúmenes. El autor hace un buen trabajo (y al mismo tiempo una terrible injusticia, que describiremos más adelante) al exponer lo que las teorías realmente explican, así como simplemente especular / asumir / concluir dudosamente acerca de las fases de estas evoluciones.
El trabajo de información es de alcance enciclopédico. Casi todos los lectores pueden tener muchos momentos “aha” cuando se topan con algo que nunca antes escucharon.
El libro debe ser recomendado por la estructura y el flujo lógico. Los temas separados están bien ligados a categorizaciones sensatas y novedosas. Cada capítulo y conjunto de capítulos se presentan y concluyen con mensajes contundentes y contundentes. El cuerpo del texto detalla bien la base, principalmente a través de un resumen satisfactorio del trabajo teórico que sustenta los temas considerados. El ritmo es absolutamente agitado dado el alcance del trabajo, y uno siempre puede quejarse sobre los detalles que se pasan por alto como resultado. Sin embargo, esto es insignificante en comparación con lo que el libro contiene y cubre.
Si bien el autor es tremendo en agregar la estructura y la coherencia a un vasto cuerpo de diferentes tipos de trabajo, él es casi una persona diferente al ventilar los defectos de casi todas las teorías ampliamente aclamadas. Suena repetidamente amargo al describir sus defectos (muchos triviales) mientras discute con desprecio cualquiera de sus logros. El autor parece tener un profundo amor por las teorías de los marginados, no aceptadas por lo que él considera los grupos principales. Una pequeña fracción de estas ideas rechazadas son absolutamente correctas, pero la forma en que el autor las celebra denunciando repetidamente la sabiduría aceptada, parece anhelar que el mundo teórico sea dirigido por aquellos considerados locos por los eruditos, quienes a su vez serán arrojados como los idiotas egoístas, egoístas y arrogantes.
Intenta responder “los factores que llevaron a Donald Trump como presidente”. Incluso con toda la información sobre cómo llegamos aquí, no es probable que dos académicos estén de acuerdo con las respuestas propuestas. Por supuesto, ningún modelo o teoría puede explicar lo que sucedió hace miles de millones de años o incluso hace un par de siglos, excepto como esquemas básicos. El modelo más pequeño que explicaría todo es el universo mismo. El resto, siempre que se mire en detalle, solo tendrá insuficiencias. Como resultado, la mayoría de los modelos científicos mejorarán con el tiempo. Cada explicación generará más preguntas. Considere el hecho de que los científicos son individuos que construyen sus propias reputaciones, carreras, etc. La mayoría de los especialistas tienen mucho más que aportar a través de críticas al trabajo de los demás que constructivas.
El autor no se da cuenta -a pesar de su loable perspicacia- de que los campeones de las teorías neodarwinistas o los principales defensores del Big Bang son conscientes de los defectos destacados y más. Cuando rechazan algunas hipótesis alternativas, lo hacen debido a la falta de evidencias suficientes. Si cada idea alternativa fuera probada antes del rechazo, un presupuesto de investigación miles de veces no puede ser suficiente. La ciencia se verá continuamente sacudida por teorías externas de vez en cuando, pero aún más de 999 de cada 1000 de esas teorías son incorrectas. Lo contrario es cierto sobre las ideas principales: todas necesitarán modificaciones a lo largo del tiempo y ninguna puede explicar realmente ni una pizca del todo, pero lo que explican a partir de ahora es más que cualquier otra cosa. Los científicos coinciden en que todas las teorías son falibles eventualmente o fuera de los contextos estrechos asumidos.
Pero para el martilleo repetido e innecesario de la corriente principal, el libro es una buena lectura para aquellos más interesados ​​en el trabajo de investigación resumido.

¿Qué somos?» y «¿por qué estamos aquí?» son preguntas que llevan fascinando al ser humano desde hace al menos veinticinco mil años. Durante la inmensa mayoría de este tiempo, hemos buscado respuesta a través de las creencias sobrenaturales. Hace apenas tres mil años, empezamos a buscar la respuesta a esas preguntas a través de la visión filosófica y el razonamiento. Hace poco más de ciento cincuenta años, la obra de Charles Darwin, El origen de las especies, aportó un enfoque completamente distinto. Adoptaba el método empírico de la ciencia y llegó a la conclusión de que somos producto de la evolución biológica. Cincuenta años atrás, los cosmólogos declararon que la materia y la energía de la que estamos compuestos tenían su origen en un Big Bang que creó el universo. Y luego, hará cuestión de treinta años, los neurocientíficos empezaron a demostrar que lo que vemos, oímos, sentimos y pensamos está correlacionado con la actividad que desarrollan las neuronas en distintas partes del cerebro.
Estos grandiosos logros en la ciencia fueron posibles gracias a avances tecnológicos que generaron un incremento de datos de carácter exponencial.

La primera palabra a definir es «ciencia». Deriva del latín scientia, que significa conocimiento. Cada tipo de conocimiento puede adquirirse, o afirmarse que se ha adquirido, de una manera distinta. Desde el siglo xvi se equipara con conocimiento sobre el mundo natural —inanimado y animado— adquirido mediante la observación y la experimentación, a diferencia del conocimiento adquirido únicamente a través del razonamiento, la percepción o la revelación. En consecuencia, la definición de ciencia debe incluir los medios a través de los cuales se adquiere el conocimiento. Nuestro concepto actual de ciencia podría resumirse como

Ciencia: el intento de comprender y explicar los fenómenos naturales mediante la observación y la experimentación sistemáticas, y preferiblemente mensurables, y de aplicar el razonamiento al conocimiento obtenido de esta manera para deducir leyes verificables y realizar predicciones o retrodicciones.
Retrodicción: un resultado que se ha producido en el pasado y que se deduce o predice a partir de una ley o teoría científica posterior.
La ciencia pretende formular una ley, o una teoría más general, que explique la conducta invariable de un sistema de fenómenos.
La ciencia puede también informarnos sobre resultados del pasado. Un ejemplo de retrodicción es que, a partir de la teoría de las placas tectónicas, podemos deducir que cerca de la costa este de América del Sur y de la costa oeste del África austral podremos encontrar fósiles similares anteriores a la ruptura del súper continente Pangea, que se produjo hace unos doscientos millones de años.
A partir del siglo xviii, el estudio de los fenómenos naturales incluyó también el ser humano y sus relaciones sociales. En el siglo xix, la aplicación del método científico a estos estudios dio como resultado el desarrollo de las ciencias sociales, un término amplio que abarca disciplinas como la arqueología, la antropología, la sociología, la psicología, las ciencias políticas e incluso, la historia. En la tercera parte evaluaré los descubrimientos más relevantes de estas disciplinas.
En la ciencia, el término «teoría» tiene un significado más concreto que en su uso general, aunque incluso en la ciencia, tanto «teoría» como «hipótesis» se utilizan a menudo de forma vaga. Es importante distinguir entre ambos conceptos.
Hipótesis: teoría provisional planteada para explicar un fenómeno o un conjunto de fenómenos y utilizada como base de posteriores investigaciones; suele llegarse a ella bien por revelación, bien por razonamiento inductivo después de examinar evidencias incompletas y puede ser susceptible de ser falsa.
El criterio de la falsabilidad fue propuesto por el filósofo científico Karl Popper. En la práctica, puede no resultar claro, pero la mayoría de científicos actuales acepta el principio de que para distinguir una hipótesis científica de una conjetura o creencia, debe estar sujeta a pruebas empíricas que puedan falsarla.
Teoría: explicación de un conjunto de fenómenos que ha quedado confirmada por diversos experimentos y observaciones y que se utiliza para realizar predicciones o retrodicciones precisas sobre dichos fenómenos.

Desde el 11 de febrero de 2013, el relato ortodoxo de la ciencia, que se presenta habitualmente como un hecho, afirma que hace 13,7 miles de millones de años el universo, incluyendo el espacio y el tiempo y también la materia y la energía, explotó e inició su existencia como una bola de fuego de densidad infinita y temperatura increíblemente elevada que se expandió y se enfrió para dar lugar al universo tal y como lo vemos hoy en día. Fue el Big Bang a partir del cual hemos evolucionado.
Toda cultura a lo largo de la historia posee uno o más relatos sobre el origen del universo y el ser humano: comprender de dónde venimos forma parte del deseo humano inherente de comprender qué somos. El Rigveda, el texto sagrado más antiguo del mundo y el escrito más importante de lo que hoy conocemos como hinduismo presenta tres de estos mitos en su décimo libro de himnos a los dioses. Los Brahmanas, la segunda parte de cada veda dedicada básicamente a los rituales, contienen otros, mientras que las Upanishads, relatos sobre las percepciones místicas de videntes que la tradición vincula al final de los vedas, expresan de diversas maneras una perspectiva única sobre el origen del universo. Las culturas judeo-cristiana e islámica comparten, en términos generales, la misma explicación para la creación, mientras que otras culturas tienen otras. Los chinos poseen, como mínimo, cuatro mitos sobre el origen que presentan, además, en distintas versiones. Pero a pesar de que cada mito es diferente, hay nueve temas principales recurrentes, algunos de los cuales se solapan.
En determinadas partes de India, Europa y el Pacífico, el origen de la creación es un huevo. El Satapatha Brahmana dice que las aguas primigenias produjeron el dios creador Prajapati en forma de huevo dorado. Al cabo de un año, salió del huevo e intentó hablar. Su primera palabra se transformó en la tierra, la segunda en el aire, y así sucesivamente. De un modo similar, una versión del mito chino del P’an Ku.
En varios mitos, los descendientes se rebelan contra los padres del mundo. Los hijos del mito maorí —bosques, plantas alimenticias, océanos y el hombre— luchan contra sus padres para obtener espacio. Tal vez el mito más conocido de este tipo sea la Teogonía, compuesta por el griego Hesíodo en el siglo viii a. C. En ella se relata la rebelión de varias generaciones de dioses contra sus padres, los primeros de los cuales fueron Caos, Tierra, Tártaro (el inframundo) y Eros (el amor); la rebelión acabó con el triunfo de Zeus.
La gran epopeya babilónica, el Enûma Elish, describe la guerra entre los dioses sumerios y la deidad babilónica, Marduk, y sus seguidores. Marduk mata a la diosa original superviviente, Tiamat, y a sus monstruos del Caos, establece el orden y se convierte en el dios supremo y creador del universo: toda la naturaleza, incluyendo los humanos, le debe a él su existencia. Encontramos mitos similares en todo el mundo, por ejemplo en la victoria olímpica de los dioses masculinos del cielo de los invasores arios sobre las fértiles diosas de la tierra de los pelasgos y los cretenses.

Varios mitos originarios de India niegan que el universo fuera creado y sostienen que el universo ha existido siempre, pero que este universo eterno está sometido a ciclos.
En el siglo v a. C., Buda dijo que realizar conjeturas sobre el origen del universo provoca la locura a aquellos que lo intentan. Esto, sin embargo, no impidió que sus seguidores lo intentaran. Aplicaron su punto de vista de que todo es temporal, que todo surge, se crea, cambia y desaparece constantemente, con el resultado de que la mayoría de escuelas budistas predica en la actualidad que el universo se expande y se contrae, se disuelve en la nada y evoluciona para volver a ser siguiendo un ritmo eterno.
Posiblemente estuvieron influidos por los jainistas, cuyo último Tirthankara (literalmente «constructor de vados», aquel que enseña a cruzar el río de los renacidos para alcanzar el estado de liberación eterna del alma) empezó a predicar sus enseñanzas en el este de India antes que Buda. Los jainistas sostienen que el universo no está creado y es eterno. El tiempo es como una rueda con doce ejes que miden los yugas, o edades del mundo, cada uno de los cuales tiene una duración fija de miles de años. Seis yugas forman un arco ascendente en el que el conocimiento humano y la felicidad aumentan, elementos que disminuyen en el arco descendiente de seis yugas. Cuando el ciclo alcance su nivel más bajo, desaparecerá incluso el jainismo. Entonces, en el transcurso del siguiente ascenso, se redescubrirán los conocimientos jainistas y nuevos Tirthankaras se encargarán de reintroducirlo, aunque al final del nuevo ciclo descendente de la rueda eterna del tiempo, el proceso se repetirá.
Todo esto es similar a las principales creencias yóguicas, que derivan de la filosofía védica. Suelen postular solo cuatro yugas. La primera, Satya Yuga o Krita Yuda, dura 1.728.000 años, mientras que la cuarta, Kali, dura 432.000 años. El descenso desde Satya hasta Kali va asociado con un deterioro progresivo del dharma, o rectitud, manifestado en forma de disminución de la duración de la vida humana y de la calidad de los estándares éticos de la humanidad. Por desgracia, actualmente estamos en el periodo Kali.
La mayoría de mitos se remonta a culturas de la Edad de Bronce en las que la ciencia, con la excepción de la astronomía, era completamente desconocida. Cuando a los hombres sabios se les preguntaba cuál era el origen del mundo, recurrían a sus propias experiencias de creación para dar la respuesta. Hombres y animales eran resultado de la unión sexual de sus padres y madres y, en consecuencia, también el mundo tenía que ser resultado de la unión de un padre y una madre. Para fertilizar el mundo, este padre tenía que ser todopoderoso, y la fuerza más poderosa que conocían era el cielo, de donde provenía el calor del sol, los truenos, los rayos y la lluvia que fertilizaba todo lo que crecía. Para gestar el mundo, la madre tenía que ser tremendamente fecunda, y lo más fecundo que conocían era la tierra, de donde provenían los árboles, la vegetación y los cultivos. De ahí el dios-cielo padre y la diosa-tierra madre.
Sabios de distintos pueblos consideraron el huevo como el objeto a partir del cual emerge la vida. De ahí que el cosmos, o el dios que lo crea, hubieran surgido de un huevo. Otros sabios tomaron debida nota de los ciclos del sol, la luna, las estaciones y los cultivos. Todos ellos menguan, mueren, resurgen y se desarrollan en una serie aparentemente eterna. Así, dedujeron, debe de ser cómo funcionan los elementos esenciales del universo y cómo debe de funcionar el universo en sí.
Algunas culturas de India y China valoraban el entrenamiento de la mente para concentrarse en el interior y adquirir conocimientos directos fusionándose con el objeto a estudiar. A través de la meditación, los videntes de India tuvieron la visión de que atman, el Yo esencial, era idéntico al universo, que a su vez era idéntico a Brahmán, la inefable entidad omnipresente de la que procedía. Esta visión mística es muy similar a la de los primeros taoístas y a la de los posteriores videntes de otros países. Es importante distinguir, sin embargo, entre la esencia de estas visiones comunes y las interpretaciones culturalmente sesgadas que realizaron los discípulos, que a menudo mostraban una falta de comprensión de los fenómenos naturales o eran un reflejo de una necesidad social o política.

A diferencia del método científico comúnmente aceptado, la teoría del Big Bang no derivó de la observación sino que surgió a partir de soluciones a las ecuaciones de la teoría general de la relatividad de Einstein, una de las cuales fue seleccionada por ser la que mejor encajaba con las observaciones.
La visión de Einstein produjo leyes del movimiento que no dependen de que el observador se mueva de un modo particular en relación con lo que está observando. Einstein asumió que la velocidad de la luz (c) es constante, que es la misma para todos los observadores en cualquier momento y en todas las partes del universo.
Con tantos supuestos carentes de validez y dependientes de la incorporación o la variación de los valores de parámetros arbitrarios para que los resultados coincidan con las observaciones, se hace difícil no llegar a la conclusión de que la teoría ortodoxa de la cosmología no es fiable. Además, los diversos modelos de inflación introducidos para explicar las contradicciones reconocidas del modelo básico del Big Bang con respecto a las evidencias aportadas por la observación, no solo carecen de fiabilidad sino que además su reivindicación principal no es verificable.
Y lo que es más, no aborda tampoco, ni explica adecuadamente, varios conflictos.
La teoría ortodoxa sobre el origen de la materia invoca la teoría estándar de física de partículas para explicar la creación de la materia a partir de la energía que liberó la explosión del Big Bang.
Según la teoría estándar, una partícula elemental de materia se materializa espontáneamente a partir de un campo de energía junto con una partícula de antimateria simétricamente opuesta a ella, que posee la misma masa y espín pero carga eléctrica opuesta. Así pues, un electrón (con carga negativa) aparece con un positrón (carga positiva), y un protón (carga positiva) lo hace con un antiprotón (carga negativa). En condiciones de laboratorio, estas partículas y antipartículas pueden separarse y «embotellarse» mediante campos electromagnéticos. Sin embargo, sin campos aplicados externamente, la vida de estas partículas y antipartículas elementales es ínfima, normalmente de 10-21 segundos, después de lo cual se aniquilan mutuamente en una explosión de energía, un proceso contrario al que las crea.

1. Si el principio de conservación de la energía aplica al universo, entonces el universo tiene que tener la misma energía a partir de la cual fue creado.
2. Si el universo fue creado de la nada, entonces la energía total del universo tiene que ser cero.
3. Como que es evidente que el universo observable está lleno a rebosar de la inmensa energía-masa de cien miles de millones de galaxias en expansión, dicha expansión tiene que estar originada por otra energía.
4. Como que el campo gravitatorio tiene energía negativa, la inmensa energía que observamos puede quedar anulada por una contribución negativa de igual magnitud del campo gravitatorio.
5. Como que la magnitud de energía del campo gravitatorio no tiene límite, tampoco tiene límite la cantidad de energía-masa que es capaz de anular.
6. Por lo tanto, el universo podría haber evolucionado a partir de absolutamente nada y de forma consistente con todas las leyes de conservación conocidas.
Incluso con dos añadidos importantes —la materia oscura y la energía oscura—, la teoría actual sigue sin ofrecer respuestas convincentes a seis preguntas clave: si hubo o no una singularidad y, en caso afirmativo, cómo se originó el universo como singularidad; cómo se formó la materia oscura a partir de la energía liberada por el Big Bang para producir la proporción entre materia y energía que observamos en la actualidad; qué es esa materia oscura que al parecer es necesaria para explicar por qué las galaxias y los cúmulos de galaxias no se disgregan, y qué y dónde está esa cantidad mucho mayor de materia adicional necesaria para explicar por qué el ritmo de expansión del universo es el pronosticado por la teoría; cómo y cuándo este ritmo desacelerado de expansión cambió a un ritmo acelerado y qué es la energía oscura invocada como su causa; cómo y por qué el universo adoptó la forma que adoptó habiendo tantas otras formas disponibles; y, lo que es más importante, cómo se creó todo a partir de la nada cuando la burbuja de vacío originaria posee una energía fundamental y, por lo tanto, no es la nada.
En 1989, Nature publicó un editorial en el que calificaba de «inaceptable» el modelo del Big Bang y predecía que «es poco probable que sobreviva la próxima década». Pero ha sobrevivido más que eso: el Big Bang caliente inflacionario sigue siendo la explicación ortodoxa de la cosmología para el origen del universo.

La palabra «universo» se aplica hoy en día a cosas muy distintas. Para evitar malentendidos, definiré el concepto tanto de este término como de términos relacionados.
Universo: toda la materia y energía que existe en la única dimensión de tiempo y las tres dimensiones de espacio que perciben nuestros sentidos.
Universo observable: la parte del universo que contiene materia capaz de ser detectada mediante la observación astronómica. Según la cosmología ortodoxa actual, queda circunscrito por la velocidad de la luz y por el tiempo, puesto que la materia y la radiación se escindieron unos 380.000 años después de que el universo empezara a existir a partir del Big Bang.
Megaverso: un hipotético universo con más dimensiones en el que estaría incrustado nuestro universo de tres dimensiones espaciales. Algunas especulaciones defienden que el cosmos comprende muchos megaversos.
Cosmos: todo lo que existe, incluyendo varias dimensiones hipotéticas adicionales a las tres dimensiones de espacio y una de tiempo que percibimos, así como otros universos con los que no tenemos contacto físico y de los que no podemos obtener información observable o experimental.
Multiverso: un cosmos hipotético que contiene nuestro universo más múltiples, e incluso infinitos, universos con los que no tenemos contacto físico y de los que no podemos obtener información observable o experimental. Se han propuesto distintos tipos de multiverso, cada uno con distintas propiedades.
A pesar de los anuncios optimistas, y a veces triunfalistas, que suelen realizar los científicos responsables de los proyectos después de analizar los datos obtenidos a partir de observaciones caras y prolongadas, la cosmología se enfrenta a muchas dificultades prácticas. Se enfrenta también a problemas de interpretación de los datos obtenidos, lo que incluye la puesta en duda de supuestos subyacentes a menudo sobreentendidos. Por lo tanto, es imposible conocer con seguridad el valor de muchos parámetros clave —como la constante de Hubble y la densidad del universo— y, en consecuencia, la edad del universo y su ritmo de expansión. Ni el modelo ortodoxo del Big Bang ni las conjeturas que compiten con él, ofrecen teorías científicamente robustas que expliquen el origen y la forma del universo. Además, las dos teorías que sustentan todos los modelos cosmológicos —la teoría de la relatividad y la teoría cuántica— son incompletas y presentan sus propios problemas.
A medida que mejoren las técnicas de detección, y se desarrollen interpretaciones y teorías como respuesta a nuevos datos y nuevos puntos de vista, las limitaciones prácticas, de interpretación y de teoría quedarán relegadas y la cosmología nos ofrecerá una mejor comprensión del origen del universo.

1. Para que las moléculas orgánicas de hasta trece átomos que encontramos en el espacio interestelar y en determinados asteroides evolucionen hasta crear objetos tan complejos como el ser humano, son necesarias seis condiciones: un planeta con elementos y moléculas esenciales, fuentes de energía, una masa mínima y probablemente también una masa máxima, una protección contra la radiación nociva y los impactos, un rango de temperatura estrecho justo debajo y justo encima de su superficie, y la estabilidad de esta biosfera durante miles de millones de años.
2. La concurrencia de diversos factores galácticos, estelares y planetarios proporciona estas condiciones en la Tierra.
2.1. Su estrella madre es única, posee una masa que se ubica dentro del estrecho margen exigido para mantener la estabilidad durante 4,5 miles de millones de años y permanece localizada dentro de la relativamente pequeña y cambiante zona galáctica habitable durante este periodo.
2.2. Se formó como un planeta rocoso integrando, y posteriormente incorporando, elementos y moléculas esenciales.
2.3. Su masa se sitúa dentro del rango que sustenta una biosfera.
2.4. Su localización dentro de una estrecha zona circunestelar habitable ha quedado atípicamente protegida durante 4,5 miles de millones de años del bombardeo destructivo de los cometas por el efecto gravitatorio de un gigantesco planeta gaseoso exterior.
2.5. Cuando el planeta estaba formándose, recibió el impacto, a la velocidad relativa idónea y con el ángulo idóneo, de un planetesimal con masa suficiente como para producir varias características favorables para la evolución de la vida compleja: un núcleo de hierro anormalmente grande que genera una potente magnetosfera protectora; una corteza anormalmente fina que permite el movimiento de placas tectónicas; y una luna anormalmente grande que produce una rotación optima, una inclinación axial estable y mareas en sus océanos.
2.6. El planeta posee uno o más mecanismos de retroalimentación que mantienen un rango de temperatura de superficie favorable para las reacciones bioquímicas y que ha permitido que el agua en forma líquida permanezca en su superficie durante cerca de cuatro mil millones de años a pesar del gran incremento de la energía irradiada por su estrella madre.
3. La combinación de estos factores produce un flujo cambiante de energía a través de un sistema fisicoquímico que ha permanecido estable, pero alejado del equilibrio termodinámico, durante cerca de cuatro miles de millones de años y que ha generado el incremento de complejidad necesario para permitir la aparición y evolución de una amplia variedad de formas de vida.
4. Estos factores contradicen el punto de vista de la cosmología ortodoxa, que defiende que la Tierra no es más que un planeta normal que orbita alrededor de una estrella normal en una galaxia normal integrada por varios centenares de millones de estrellas que forma parte del universo observable que se estima que está integrado por cien mil millones de galaxias.
5. La Tierra, si no es única, sí que es una excepción en la galaxia, e incluso en el universo, en cuanto a que posee las condiciones necesarias para la aparición y la evolución de formas de vida tan complejas como el ser humano.
La Tierra evolucionó desde ser un planeta con la superficie caliente y una atmósfera probablemente compuesta por sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre, dióxido de carbono, vapor de agua, nitrógeno y amoniaco, componentes venenosos para el ser humano y que no ofrecen protección contra la radiación ultravioleta.

Los primeros intentos de comprender la esencia de la vida se realizaron en India. Los videntes utilizaban la meditación —una introspección disciplinada que busca comprender fusionándose con el objeto de estudio— y sus puntos de vista quedaron registrados en las Upanishads. Distintas Upanishads caracterizan la vida como «prana».
Esta palabra sanscrita tiene probablemente su origen en el prefijo «pra», que significa completar (seguramente utilizado aquí a modo de intensificador) y la raíz «na», que significa respirar. Podría interpretarse literalmente como respiración, pero la Prashna Upanishad deja su significado claro. Seis buscadores de la verdad formulan seis preguntas al vidente Pippalda. Para responder a la primera, quién creó el universo, Pippalda responde que el Señor meditó y creó prana y ravi (la materia), y que a partir de esta dualidad brotaron las dualidades de masculino y femenino, el sol y la luna, y la luz y la oscuridad. Como en otras Upanishads, el resto de la Prashna Upanishad deja claro mediante metáforas, símiles y parábolas, que prana es la energía fundamental y vital de cualquier cuerpo, del mismo modo que es la energía fundamental y vital del universo. La medicina ayurdévica busca alcanzar un equilibro del prana, mientras que el yoga intenta mejorar su flujo a través del cuerpo.

1. Las especies vivas forman un patrón de incremento de la complejidad que va desde las bacterias hasta el hombre.
2. Las evidencias que aportan las estructuras homólogas, los vestigios, la embriología, la biogeografía, la bioquímica, la genética y la genómica apuntan hacia la evolución de las especies vivas a partir de un antepasado universal común en la Tierra.
3. Muchas especies experimentan variaciones reversibles a modo de respuesta a los cambios medioambientales, pero el cambio reversible no tiene que ver con la evolución de las especies (los biólogos clasifican algunas variedades como nuevas especies; son decisiones discutibles que empañan la comprensión de los hechos que caracterizan a una nueva especie).

Igual que sucede con la definición de la vida, no existe un acuerdo en la definición del término «humano». Los científicos definen el humano según la perspectiva de sus distintas especialidades e, incluso dentro de una misma disciplina, encontramos diferencias importantes.
Los paleoantropólogos recurren a los conocimientos de la arqueología, la antropología y la anatomía para estudiar la emergencia de los humanos, razón por la cual resulta instructivo empezar considerando cómo identifican ellos a los humanos. Según Donald Johanson, que descubrió el esqueleto parcialmente fosilizado de una criatura a la que bautizó como «Lucy» y que dictaminó que había caminado erecta sobre los dos pies, «la bipedestación es la característica definitoria más primitiva y distintiva de los humanos». Pero los pingüinos, los emús, los avestruces y otras aves también son bípedos. Entre los primates, los chimpancés caminan a veces erectos, aunque con las rodillas dobladas. Cuando los orangutanes se desplazan por las ramas de los árboles en los que viven, suelen hacerlo erectos, con las piernas estiradas como el hombre y los brazos levantados para mantener el equilibrio o sujetarse. E incluso Johanson asignó a Lucy el taxón pre-humano Australopithecus afarensis.
Los dientes son con frecuencia los únicos fósiles de homíninos que encontramos en los yacimientos prehistóricos y se han utilizado cantidades tan mínimas como uno o dos dientes para definir un fósil como humano o como perteneciente a otra especie. El razonamiento que se sigue en estos casos es que el chimpancé actual, la especie genéticamente más próxima al humano actual, posee caninos grandes, puntiagudos y sobresalientes, premolares inferiores con una única cúspide que afilan los caninos superiores, y una capa fina de esmalte dental; el hombre actual tiene caninos más pequeños, muy similares a sus incisivos centrales.
Una serie de antropólogos actuales defiende que lo que define al humano no son los genes, sino la cultura; la ortodoxia actual es co-evolución genético-cultural. Pero dentro de este marco de trabajo, la mayoría proclama que la cultura es exclusiva de los humanos.
Lo que hace a los humanos únicos no es la bipedestación, los dientes, la capacidad craneal, la estructura esquelética, la ausencia de pelo, los genes, la cultura tal y como se acaba de describir o la actividad neural en distintas regiones del cerebro. Se trata, en todos los casos, de características presentes en otros organismos o en las que la variante humana se diferencia muy poco de la presente en otros organismos.
Poseemos, sin embargo, una característica que, por lo que yo sé, es única.
El patrón de evidencias identificado en la segunda parte nos dio una pista. La evolución de la vida, en general, está marcada por un aumento de consciencia, definida como:

Consciencia: la percepción del entorno, de otros organismos y de uno mismo que incentiva a la acción; una propiedad compartida por todos los organismos en mayor o menor grado, desde niveles rudimentarios en organismos muy simples hasta niveles más sofisticados en organismos con sistemas cerebrales complejos.
Con el aumento de complejidad, la centralización y, en el caso de los humanos, la optimización del sistema nervioso, la consciencia aumenta a lo largo del linaje humano hasta el punto en que se convierte en consciente de sí misma.
Los humanos serían los únicos que como especie podrían definirse como:

Homo sapiens: la única especie que sabemos que posee consciencia reflexiva.
Esta facultad permite al humano pensar sobre sí mismo y sobre su relación con el resto del universo, del que sabe que forma parte.

La capacidad única del lenguaje de transmitir experiencias e ideas no solo a otros miembros vivos de la especie humana, sino también a generaciones sucesivas, que de este modo se benefician de la sabiduría acumulada, permitió el florecimiento cada vez más rápido de la consciencia reflexiva.
Resulta difícil determinar cuándo surgió el lenguaje. Algunos investigadores defienden que el área de Broca del cerebro es la evidencia del habla y se basan para ello en que cuando esta área está dañada, el individuo pierde la capacidad de hablar. La posesión del área de Broca se deduce a partir de un molde endocraneal, la impresión que deja el cerebro en el cráneo. Sin embargo, algunos chimpancés tienen un área de Broca prominente y ninguno de ellos ha sido capaz de articular una sola frase a pesar de los esfuerzos que se han dedicado a enseñarlos.
La mayoría de eruditos considera que los primeros sistemas de escritura escrita fueron los cuneiformes, con ejemplos que encontramos grabados en tablillas de arcilla en Sumeria, Mesopotamia, con una antigüedad aproximada de 5.000 años, y los jeroglíficos, que encontramos grabados en piedra en Egipto hacia la misma época. Estos sistemas evolucionaron a partir de la proto-escritura —cuyo límite con la escritura es confuso—, que consiste en símbolos abstractos que registraban cantidades de los productos, como el trigo, que se comerciaban o entregaban a modo de tributo o impuesto. Estos símbolos habían evolucionado a su vez a partir de símbolos pictóricos, el origen de los cuales se encuentra probablemente en el arte y los símbolos rupestres junto con los símbolos grabados en ocre antes mencionados.
1. La única característica que distingue a los humanos de todas las demás especies es la consciencia reflexiva.
2. Su aparición puede rastrearse a partir del aumento de consciencia en los primates hasta que llega un punto en que la consciencia se vuelve consciente de sí misma. Los signos de los primeros destellos de esta consciencia reflexiva se encuentran en las indiscutibles evidencias que muestran que facultades ya poseídas por los primates se transforman radicalmente y en las nuevas facultades secundarias que dicha consciencia reflexiva genera.
3. La escasez de evidencias, sin embargo, hace imposible seguir la pista del linaje que va desde los primates hasta el humano moderno. La escasez de evidencias hace también imposible elegir entre las distintas hipótesis que pretenden explicar dónde y cómo se produjo este proceso. Y por lo que al «cuándo» se refiere, las evidencias disponibles son compatibles hasta cierto punto tanto con el modelo de la revolución humana como con el modelo gradualista. La consciencia reflexiva no surgió de repente de la nada. La consciencia emergió de forma gradual en distintos homininos hace aproximadamente 2,5 millones de años; aunque el ritmo de cambio aumentó, y siguió aumentando, en los últimos 250.000 años, cuando los distintos indicios de consciencia reflexiva aparecen con relativa rapidez en distintos lugares, hasta llegar al momento en que encontramos todos estos indicios en la Edad de Piedra tardía en África y en el Paleolítico superior en distintos continentes, hace entre 40.000 y 10.000 años
4. La misma escasez de evidencias hace imposible identificar la causa o causas concretas de la emergencia del hombre. Posiblemente, la causa básica fue el instinto de supervivencia ante los depredadores y la necesidad de encontrar sustento en un entorno fluctuante, consecuencia de un clima fluctuante.
5. En términos generales, parece que nos encontramos ante un caso de emergencia de sistemas en el que la interacción de facultades en un nivel de complejidad inferior —como la comprensión, la inventiva, el aprendizaje y la comunicación— genera una facultad novedosa en un nivel de complejidad superior —en este caso, la consciencia reflexiva— y esa facultad de nivel superior interactúa causalmente con las facultades de nivel inferior para transformarlas y generar facultades nuevas —como la imaginación, el lenguaje, la abstracción y las creencias.
6. Igual que sucede con la aparición de la materia y la aparición de la vida, la escasez inherente de evidencias hace que sea prácticamente seguro que la ciencia nunca conseguirá identificar cuándo, cómo y por qué aparecieron los humanos. Pero esto no implica que haya que negar, ni mucho menos, la emergencia del hombre.

1. Durante la mayor parte del tiempo transcurrido desde que emergió del hominino, hace aproximadamente 25.000 años, el humano moderno ha vivido como cazador-recolector y ha vivido en pequeños grupos integrados por la familia extendida en los que la competencia por la supervivencia con otros grupos similares y con los depredadores dio como resultado una tasa de mortalidad elevada.
2. Los primeros destellos de consciencia reflexiva evolucionaron muy lentamente hasta hace aproximadamente 10.000 años, momento en el cual los humanos inventaron la agricultura como un método de sustento más efectivo que la caza y la recolección y comprendieron los beneficios de la cooperación, lo que los llevó a establecerse en poblados agrícolas más grandes. Este avance se produjo en distintos lugares y en distintos momentos, y en algunos lugares no ha llegado a producirse nunca.
3. Con más oportunidades para reflexionar y transmitir ideas a través del dibujo, el habla y la escritura, los humanos de estas comunidades agrícolas cooperaron para inventar tecnologías que ayudaron a mejorar y ampliar el tamaño de sus tierras de cultivo, y empezaron a cooperar con otros asentamientos para comerciar tanto bienes como ideas, lo que permitió el crecimiento de los poblados tanto bienes como ideas, lo que permitió el crecimiento de los poblados tanto en tamaño como en complejidad.
4. A pesar de que la cooperación había empezado a evolucionar, chocaba constantemente con el instinto de competencia arraigado durante millones de años de antepasados pre-humanos; como consecuencia de ello, abundaron las luchas por el control de los poblados y sus recursos, tanto dentro de los asentamientos como con otros poblados. El resultado fue la centralización y la colaboración forzada.
5. A medida que los asentamientos crecieron, fueron desarrollando una jerarquía social que reflejaba las distintas habilidades transmitidas de padres a hijos: gobernantes, sacerdotes, guerreros, comerciantes y artesanos, campesinos y esclavos. Los poblados dieron lugar a ciudades gobernadas autocráticamente, luego a ciudades-estado y finalmente a imperios.
6. La evolución del pensamiento primitivo estuvo íntimamente relacionada con la evolución de creencias supersticiosas surgidas de la imaginación, combinadas con la falta de comprensión de los fenómenos naturales y el miedo a lo desconocido. A partir del animismo, el totemismo y el culto a los antepasados de los cazadores-recolectores, las creencias dieron paso a religiones organizadas que fueron un reflejo del crecimiento en tamaño, complejidad, estructura y especialización de las sociedades humanas. Las religiones evolucionaron a partir del culto a una diosa de la fertilidad, pasaron por el politeísmo y por los panteones gobernados por un poderoso dios del cielo y de la guerra, hasta llegar al monoteísmo patriarcal, donde todos los dioses quedan sometidos a un Dios único o degradados a la categoría de ángeles.
7. Al aplicar la consciencia reflexiva a la concepción de tecnologías para la supervivencia y la reproducción, así como destinadas a influir a las fuerzas naturales que supuestamente determinaban estos factores, el pensamiento primitivo sentó las bases del arte, la música el lenguaje hablado y escrito, las matemáticas y la astronomía.
8. A pesar de que muchas ideas e invenciones se difundieron y desarrollaron mediante transmisión cultural, existen casos evidentes de evolución convergente o paralela, ejemplificados por la evolución independiente de la escritura y la evolución independiente de la astronomía y los sistemas numéricos.
9. Esta primera fase de la evolución humana, el pensamiento primitivo, se caracteriza, pues, por la necesidad de sobrevivir y reproducirse, por el dominio de un instinto competitivo profundamente arraigado sobre la recién surgida cooperación, y por la superstición.

Según Eknath Easwaran, uno de sus traductores modernos, es:
Descubrir con seguridad quién somos, qué es el universo y cuál es el significado del breve drama de la vida y de la muerte que representamos con el telón de fondo de la eternidad.

Lo cual es directamente relevante para la pregunta que aquí nos formulamos.
Los Upanishads siguieron escribiéndose, pero los más antiguos, y en especial los diez comentados por el filósofo y maestro Adi Shankara (circa 788-820 d. C.), están generalmente reconocidos como los más importantes. A pesar de que todos son distintos, comparten dos visiones fundamentales: sarvam idam Brahma (todo es Brahmán) y ayam atma brahma (el Yo —traducido con Y mayúscula, porque se refiere al Yo esencial en contraposición con el yo fenomenológico o la personalidad individual— es Brahmán). Esta identidad —la respuesta de los Upanishads a la pregunta introspectiva fundamental de «qué soy»— se expresa sucintamente como tat tavm asi (tü eres Eso, donde «Tú» es la consciencia pura «que hace que el ojo vea y la mente piense», es decir, el Yo, y «Eso» es la realidad suprema indescriptible, Brahmán).
Los Upanishads emplean metáforas, símiles, alegorías, dialéctica y experimentos mentales para transmitir el significado del inefable Braman. Se expresa como la Consciencia Cósmica de la que todas las cosas manan y de la que todas las cosas consisten; es trascendente, existe sin forma alguna fuera del espacio y el tiempo, y es además inmanente a los fenómenos percibidos por nuestros cinco sentidos físicos y por nuestra mente, nuestro principal instrumento de percepción.
Según los Upanishards, el entrenamiento de la mente mediante el ejercicio disciplinado de la meditación para centrarnos en el objeto interior de contemplación hasta que la mente queda absorbida por él, nos permite percibir esta realidad suprema.
A diferencia de los antiguos filósofos griegos, las evidencias de los Upanishads son directas.
Sin abandonar la lucha por emerger de sus raíces primitivas, el pensamiento filosófico empezó a evolucionar en India. Se dividió básicamente en seis tradiciones ortodoxas hinduistas y en un movimiento que rechazaba las creencias y los rituales religiosos y a partir del cual emergieron dos tradiciones más.
La palabra «hinduista» deriva de la antigua palabra persa «indo» y probablemente hacía referencia a los pueblos del valle del Indo y sus descendientes. Utilizo la palabra «ortodoxo» para referirme a las diversas tradiciones interrelacionadas que, en términos generales, comparten la veneración a los Vedas junto con tres creencias: la realidad suprema es Brahmán, o Consciencia Cósmica, que se identifica con el alma individual o Yo (Atman); todas las criaturas están atrapadas en samsara, un ciclo infinito de nacimiento, sufrimiento, muerte y renacimiento dependiente del karma, el principio según el cual los actos cometidos por un individuo en otras vidas determinan su vida actual; y que existe la posibilidad de alcanzar moksha, o la liberación de este ciclo de reencarnación.
Cada una de las tradiciones está enraizada en muchas escuelas, que discuten posturas contradictorias como el dualismo y el monismo, si Brahma es o no es Dios, y la existencia de dioses como realidades o aspectos de Dios.
Shramana
El shramana es un movimiento poco definido integrado por videntes que, a nivel individual, buscaban una visión más directa, normalmente renunciando a la vida en sociedad y practicando el ascetismo. De los muchos videntes, dos acabaron teniendo muchos seguidores y convirtiéndose a su vez en tradiciones.

El cuerpo de las enseñanzas budistas recibe el nombre de Dharma. Esta palabra sanscrita se utilizaba en el hinduismo para hacer tanto referencia a la ley natural del cosmos como a la conducta del individuo en conformidad con esta ley. Su significado, tanto budista como hinduista, es similar en concepto al Tao chino.
Siddhartha Gautama y su pequeña sangha no fueron más que uno de muchos grupos shramana hasta que un poderoso gobernante decidió adoptar sus enseñanzas. En el siglo iii a. C., el poderoso emperador Ashoka, perturbado por el sufrimiento que su conquista había provocado en el reino de Kalinga, en la costa este de India, abrazó las enseñanzas del budismo. En aquella época, el emperador controlaba gran parte de India y envió misioneros budistas al sur, hasta lo que en la actualidad es Sri Lanka, y hasta los reinos del mundo helenístico.
Pero ya en el siglo iii a. C. el budismo había empezado a dividirse. El budismo theravada, o doctrina de los antiguos, afirmaba conservar las ideas y las enseñanzas originales de Siddartha.
Surgieron otras escuelas adoptaron la postura de que la vida en una sangha, o monasterio, era demasiado exclusiva y que el budismo debería ser accesible para todo el mundo. A principios del siglo i a. C., este movimiento se había desarrollado y dado lugar al budismo mahayana, o Gran Camino. Esta escuela sostenía que buscar la liberación del sufrimiento y la reencarnación a nivel individual era egoísta y que el camino ideal era el del bodhisattva, el que pospone la liberación que el individuo se merece hasta después de que dicho individuo haya ayudado a los demás a alcanzar este estado. Siddhartha Gautama había sido uno de estos bodhisattvas, la manifestación terrenal temporal del Buda eterno y omnisciente. Las escuelas mahayana veneraban reliquias e imágenes de bodhisattvas y apelaban a ellos en busca de ayuda y asistencia, una práctica que apenas se distingue de la adoración a dioses.
Entre tanto, el budismo siguió expandiéndose hacia el sur y hacia el este y, finalmente, también hacia el norte, adaptándose a las condiciones locales de cada lugar. Los misioneros habían llevado el budismo theravada hasta Sri Lanka, donde se convirtió en la religión dominante, y desde allí, y también desde India hasta Tailandia, Birmania e Indonesia.
Sin embargo en India, hacia 1000 d. C. el budismo como filosofía había desaparecido debido principalmente a dos factores. En primer lugar, la adopción de rituales y creencias por parte del budismo mahayana lo hacía menos diferenciable de la religión brahmánica, conocida comúnmente como hinduismo, y, por otra parte, el carácter ecléctico del hinduismo lo llevó a asimilar las ideas y las prácticas budistas. En segundo lugar, las invasiones musulmanas destruyeron muchos monasterios budistas, pues consideraban blasfemas las imágenes de Siddhartha y otros bodhisattvas.
En el siglo viii d. C., distintas versiones del budismo se habían propagado hacia Nepal y Tíbet, pero el budismo no logró echar raíces allí hasta que los gobernantes del Tíbet occidental lo adoptaron en el siglo xi. La versión dominante adoptaba muchos rituales religiosos hindúes, como la recitación repetitiva de mantras, los sonidos sagrados para invocar el poder de las deidades, y las mandalas, o diagramas sagrados, que jugaban un papel similar. Las consortes de los bodhisattvas cobraron gran importancia como deidades y se convirtieron en versiones de la antigua diosa madre. Esta rama del budismo recibe el nombre de vajrayana, o del camino del diamante. Asimiló diversos elementos de la religión tibetana bon, basada en el animismo y el chamanismo, y se desarrolló en una religión que a su vez se dividió en distintas escuelas, cada una de ellas gobernada por el abad, o gran lama, de su monasterio principal.
La autoridad de los grandes lamas aumentó después de que se llegara al acuerdo de que eran bodhisattvas reencarnados. Los monasterios compitieron por el poder político —a veces incluso con conflictos armados de por medio— después de que los mongoles llegados desde China nombraran virrey al gran lama del monasterio de Sakia. En el siglo xvii, este control pasó al gran lama del orden Dge-lugs-pa, conocido como el Dalai Lama, y considerado la quinta reencarnación.
Tíbet pasó de ser una teocracia a una «budocracia».

-. Es prácticamente seguro que la disciplina empírica de la ciencia nunca será capaz de explicar el origen de la materia y de la energía de las que estamos hechos.
-. Probablemente, la energía-materia primigenia consistía en un plasma denso tremendamente energético que perdió energía (es decir, se enfrió) a medida que fue expandiéndose y la materia se condensó. En el proceso, la materia se volvió cada vez más compleja. A escala del universo observable, el plasma caótico se enfrió y formó una jerarquía de estructuras en rotación integrada por sistemas solares, galaxias, cúmulos galácticos, supercúmulos y sábanas de supercúmulos separados entre sí por vacíos que juntos constituyen un todo complejo. A escala microscópica, las partículas fundamentales de materia se combinaron para formas núcleos más complejos de hidrógeno que fueron aumentando de complejidad al combinarse para formar los núcleos de unos 95 elementos de composición natural.
-. La vida emergió en la superficie de una de estas agregaciones de materia, el planeta Tierra, que se formó hace entre 4,6 y 4 miles de millones de años a partir de la combinación de los desechos materiales que orbitaban alrededor del recién encendido sol. Se han planteado diversas conjeturas para explicar cómo se combinaron, probablemente dentro de los primeros 500 mil millones de años de vida de la Tierra, las materias inanimadas compuestas por hasta 13 átomos para formar la complejidad, el tamaño, las estructuras cambiantes y el funcionamiento de las formas de vida independientes más sencillas.
-. A pesar de que los límites son borrosos, la emergencia de la vida —la capacidad de una entidad cerrada de responder a cambios que se produzcan tanto en su interior como en su entorno, de extraer energía y materia de su entorno, y de convertir esa energía y esa materia en actividad dirigida internamente, incluyendo en dicha actividad el mantenimiento de su propia existencia— marca un cambio de tipología, no simplemente de grado, con respecto a la materia inanimada.
-. Es altamente probable, aunque no seguro, que la vida emergiera solo una vez en la Tierra, y que todos loso seres vivos del planeta evolucionaran a partir de este suceso único.
-. Muy posiblemente, la colaboración activa de algunas de las primeras formas de vida para su supervivencia mutua llevó a su fusión y dio como resultado la divergencia de la vida en distintas ramas, la mayoría de las cuales se ramificó aún más para crear especies cada vez más complejas.
-. El número cada vez mayor de especies se propagó por la superficie del planeta y ocupó hábitats propicios para sus formas concretas de mantener su existencia y reproducirse. Por encima de la geoesfera inanimada se formó una biocapa.
-. La competencia por los recursos, las mutaciones genéticas nocivas y los rápidos cambios medioambientales que dieron como resultado la pérdida de los hábitats propicios provocaron el patrón más dominante entre los seres vivos, a saber, la extinción de especies.
-. La colaboración a nivel de genes, genomas, células, tejidos, órganos y organismos provocó la evolución de especies más complejas.
-. La rama animal se caracterizó por la movilidad, la reproducción sexual que incrementó la complejidad y el desarrollo de una centralización de un sistema nervioso para percibir y responder a estímulos internos y externos. Estos tres factores llevaron a la rama animal a evolucionar en forma de linajes divergentes y, en ocasiones, fusionados.
-. La evolución de especies con una complejidad morfológica cada vez mayor y un sistema nervioso centralizado se correlacionó con un incremento de la consciencia de dichas especies.
-. Con una única excepción, los linajes supervivientes terminaron en la estasis de su última especie, con cambios morfológicos menores en respuesta a cambios medioambientales reversibles.
-. Esa única excepción fue la especie humana, en la que la consciencia alcanzó un punto en el que se hizo consciente de sí misma: sus miembros no solo saben, sino que además saben que saben; de forma exclusiva, poseen la capacidad para reflexionar sobre sí mismos y sobre el cosmos del que saben que forman parte.
-. Debido a la irremediable escasez del registro fósil y de otras evidencias, es prácticamente seguro que la ciencia nunca será capaz de explicar con confianza y exactitud dónde, cuándo, por qué y cómo se produjo la emergencia de los humanos. Es probable que ocurriera en África, aunque no necesariamente en el este de África, y que estuviera completa hace entre 40.000 y 10.000 años, posiblemente incluso antes.
-. Las religiones se expandieron cuando fueron adoptadas por imperios, y los gobernadores autocráticos de los imperios, incluso hasta tiempos de la Primera Guerra Mundial, reivindicaron gobernar por mandato divino para legitimar y consolidar su poder.
-. El pensamiento primitivo se aplicó para concebir tecnologías para la supervivencia de las sociedades humanas y para influir las fuerzas sobrenaturales que consideraban como determinantes de su destino. Así nacieron las bases del arte, la música, el lenguaje hablado y escrito, las matemáticas y la astronomía.
-. La consciencia reflexiva permitió a las sociedades humanas, de forma exclusiva, adaptar cualquier territorio del planeta a sus necesidades para convertirlo en su hábitat y, en el proceso, seguir manteniéndose como una única especie sin cruces con ninguna otra.
-. El pensamiento filosófico emergió hace alrededor de 3.000 años —lo que representa apenas el último 10 por ciento de la existencia humana—
-. La ciencia desaprobó numerosas creencias supersticiosas y conjeturas filosóficas sobre los fenómenos naturales. Pero su emergencia no produjo el rechazo de la superstición, que llevaba decenas de miles de años inculcada, razón por la cual muchos pioneros del pensamiento científico conservaron sus creencias supersticiosas. Además, creían que las leyes naturales que pretendían descubrir habían sido creadas por Dios.
-. La fase científica constituye hasta el momento menos del 2 por ciento de la existencia humana, pero en este tiempo el ritmo de la evolución humana se ha acelerado más que nunca.
-. Desde mediados del siglo xx, los físicos intentan demostrar que toda la materia y energía —es decir, todos los fenómenos físicos— son manifestaciones de energía inferior de una única energía que estaba presente en los inicios del universo. Esta tendencia convergente en la ciencia fundamental, en contraposición con la hasta ahora tendencia divergente de las ciencias, está asimismo en consonancia con la revelación antigua de una energía fundamental que subyace todas las cosas.
-. Después de cruzado el umbral de la consciencia reflexiva, los humanos desarrollaron una naturaleza dual. La herencia arraigada de la competencia instintiva y agresiva y la colaboración forzada empezó a sentir el contrapeso de la reflexión, que daba como resultado la cooperación pacífica y el altruismo.
-. Durante este brevísimo periodo de la historia de la humanidad, y gracias a los avances científicos y tecnológicos, ha emergido una tendencia a la globalización y la convergencia que se asocia a ella, tanto a nivel físico como noético, es decir, por el pensamiento reflexivo. A partir de la dispersión global, con distintas sociedades humanas ocupando distintos hábitats repartidos por todo el planeta, los humanos, al menos en las sociedades científicamente avanzadas que ocupan la vanguardia de la evolución humana, utilizan cada vez más el planeta entero como su hábitat.
-. En consecuencia, a partir de la biocapa que había evolucionado a partir de la geosfera que había evolucionado a su vez a partir de la energía primigenia, ha evolucionado una capa noética, o mental.
-. El ritmo de este proceso evolutivo cósmico se ha acelerado exponencialmente, con la fase inanimada calculada en entre 10 y 20 miles de millones de años, la fase biológica en alrededor de 3,5 miles de millones de años y la fase humana en decenas de miles de años; la fase filosófica de la humanización ha ocupado unos 3.000 años, la fase científica unos 450 años, mientras que la globalización y la convergencia en la vanguardia de la evolución humana empezaron hace apenas 65 años.

La respuesta corta a la pregunta de quién somos es que, al menos por lo que sabemos hasta el momento, somos el producto inacabado de un proceso evolutivo cósmico acelerado que se caracteriza por la combinación, el aumento de complejidad y la convergencia, además de ser los agentes introspectivos de nuestra futura evolución.

This book was awarded “Scientific & Medical Network Book Prize 2016”.
It is a very complete book. The author has summarized in a single volume the main theories and ideas about human evolution since the origins of the universe. It is essential because it is written with a multidisciplinary and very current vision. In this matter the theories and hypotheses change very quickly and the book collects everything important until its date of publication. Let’s hope for a sequel. John Hands does not limit himself to describing and glossing the ideas of others but he contributes his own vision in many aspects, especially in relation to collaboration as an efficient means of survival. Although it still does not reach broad altruism, a new concept that includes collaboration and classic altruisms. Neither, although it is implicit in the book, does not specify the priority vital objective of survival of the species, an idea that bases the origin and the end of the evolution of all living beings.

CosmoSapiens is one of those rare books that is about the big picture, yet also reports the state of the field accurately and not triumphantly.
Were this book by Richard Dawkins or Stephen Hawking or Sean Carroll, it would exhibit a particular spin and reassuring false confidence. But John Hands is instead iconoclastic and ruthlessly honest in his appraisal of the entire origins field, from cosmology to string theory to origin of life to paleontology.
Hands spans literally 40 different scientific specialties, consistently unearthing useful insights, embarrassing dilemmas, fascinating anecdotes and footnotes, showing a keen gift for finding the bleeding edge of every discipline.
The one kind of person who will hate this book is the dogmatist who believes that the science is “settled.” In every case, the author shows that it is not.
However he is no anarchist. This is not a book of conspiracy theories or anything of the sort. This is a book by a guy who has a tremendous gift for research, and who has applied it for the purpose of showing the reader exactly where the sharpest minds in science disagree, why they disagree, and in many cases things they are in denial about. Many times he shows where the consensus of the present time defies observable facts.
This must’ve taken 10 years to write. It is an encyclopedic tour of a wide range of scientific disciplines. Even though this book is large and expensive, it’s better than the 10 best representative books you might gather from all the different bookstore shelves that its subject material encompasses. The bibliography represents a superb jump off point for all kinds of investigations that the reader might carry out.
One of the virtues is that he, unlike many in the field, is open to the observations of credible outsiders. So in addition to quoting the obvious leading lights and authorities, he cites iconoclasts and original thinkers – Johnjoe McFadden, Lynn Margulis, James Shapiro, Eva Jablonka, Fred Hoyle and Rupert Sheldrake come to mind.
I can’t name a single place where he made an obvious or glaring error. His research is consistently superb. His coverage of the field of evolution is outstanding, and he uncovers things that are unknown to most outsiders.
His battles with the traditional neo-Darwinists are fascinating to read about. He did not come with an agenda, he only sought to uncover facts. And some did not like the facts he dug up. Those sections alone are worth the price of admission.
He walks a very fine line here, and I suspect much effort was expended with his editors to get the tone right. Because he shines a flashlight into the cracks of almost everything. Yet at the same time, he is not cynical, dismissive, or insulting. There is no chip on the shoulder. If the old guard ends up being right, John Hands gets no egg on his face. He doesn’t have a dog in the fight. He is just telling you what is going on.
He is properly respectful and acknowledging of philosophical and religious questions, yet has no time for people who think science “should not go there”. And as you read, you will feel a growing sense that 100 years from now, things that are considered settled and absolute in science today will be considered absurd. Just like the dogmas of 100 years ago seem quaint in 2016.
Yes, this book is long and expensive, and most people will not read the whole thing. But even if you only skim, you will discover much. It deserves to be on the bookshelf of every serious student of science and the philosophy of science.

This book is a very ambitious attempt “to bring together this scientific knowledge and evaluate without bias or preconception all the theories and evidence about the origin and evolution of matter, life, consciousness, and human kind”. I seriously doubt that the author has succeeded.
Although the author organizes the work in somewhat different way, I looked at it as 1.) Physics and Cosmology, 2.) Chemistry and 3.) Biology.
2. Chemistry: Want to discuss chemistry first. There are two reasons for this. My expertise is in chemistry. The author was trained as a chemist; but, makes both serious and trivial mistakes about chemistry. This calls into questions his statements in other disciplines, where apparently he has no formal training.

Chemical Bonding:
On pages 137 & 138 the author describes metallic bonding as having ionized atoms in a cloud of electrons. Actually metallic bonding is just a special case of covalent bonding were the bonding and conduction bands (arising from the bonding and anti-bonding orbitals) overlap. The high conductivity of metals results from the availability of easy electron transfer.
On page 138 he only partial describes Van der Waals forces as dipole – dipole interactions. He neglects dipole induced forces and London dispersion forces. London dispersion forces are interactions from the time dependent electron distribution inducing forces. These forces are the primary contribution to the different boiling points of noble gases and other non-polar molecules.
On p.164 while discussing hydrogen bonding; he claims that this can be stronger than the covalent bond in water molecules resulting in the ionization of water into H3O+ and OH- ions. Actually ionization of water is a higher energy state. At room temperature very approximately about 2 in 100 million water molecules are ionized. This number is larger at higher temperatures and smaller at lower temperatures.
Trivial Mistake:
On p.139 the author refers to trans-ethyl methyl ether. There are no cis and trans forms of this molecule. It is just ethyl methyl ether.
1. Physics and Cosmology
The author has considerable problems with the current orthodox view of the formation of the universe (the Big Bang Theory). I am not competent to evaluate the various arguments. The author certainly feels there is pressure to suppress alternate views.
My, admittedly outsider view, is that physics may be in a state similar to its condition in about 1900. Things looked pretty well sorted out, with a few loose ends. Then relativity and quantum theory resulted in a revolution. Things like dark matter and energy look like loose ends that could lead to a revolution.

3. Biology: I do not have the energy or time to go into this area in great detail; but, a few thoughts.
The authors description of a planet where life could develop strikes me as too restrictive.
The author clearly identifies one of the great problems in the evolution of life as the formation of the first cell (or cells). Cells are very complicated machines.
Do not recall seeing any reference to the change in color of the ocean from green to blue as oxygen was produced and removed ferrous ions from the ocean. One of the most spectacular physical changes on the earth due to living organisms.
The author feels that the development of consciousness defines humans. I know that at least some linguist think it might be the development of language.

Cosmosapiens should be read as a different type of “Big History”. It strings together three evolutions from the start of time in the universe to Today in human society. The evolutions of matter, life and ideas are explained with a lot of information and tremendous summarizations. The author does a good job (and simultaneously a terrible injustice, described later) in laying out what theories truly explain as well as merely speculate/assume/doubtfully conclude about the phases of these evolutions.
The information work is encyclopedic in scope. Almost every reader is likely to have many “aha” moments when they come across something they have never heard before.
The book must be commended for the structure and the logical flow. Disparate topics are tied well under sensible, novel categorizations. Every chapter, and sets of chapters, are introduced and concluded with hard-hitting, precise messages. The body of the text detail the basis well – mostly through satisfactory summary of the theoretical work underpinning the subjects under consideration. The pace is absolutely hectic given the scope of the work, and one can always complain about the overlooked details as a result. However this is trifling compared to what the book contains and covers.
While the author is tremendous in adding the structure and coherence to a vast body of different type of work, he is almost a different person when airing the flaws of nearly any widely acclaimed theories. He repeatedly sounds bitter while describing their shortcomings (many trivial) while disdainful discussing any of their achievements. The author seems to have a deep-rooted love for underdog theories not accepted by what he sees as the mainstream groups. A small fraction of these rejected ideas are absolutely right, but the way author celebrates them while repeatedly denouncing the accepted wisdom, he appears to yearn for the theoretical world to be run by those seen as loonies by the scholars, who in turn to be thrown out as the arrogant, self-serving, egoistic idiots.
Try answering “the factors that led to Donald Trump as President”. Even with all the information on how we got here, no two scholars are likely to agree on any answers propounded. Of course, no models or theories can explain what happened billions of years ago or even a couple of centuries ago except as basic outlines. The smallest model that would explain everything is the universe itself. The rest – whenever looked in detail – will only have inadequacies. As a result, most scientific models will improve over time. Every explanation will raise more questions. Throw in the fact that scientists are individuals building their own reputations, careers etc – most specialists have much more to contribute through criticisms of others’ work than constructive of their own.
The author fails to realize – despite his otherwise laudable perspicacity – that the champions of Neo-Darwinian theories or the biggest proponents of the Big Bang are well aware of the flaws highlighted and more. When they reject some alternate hypothesis, they do that on account of lack of sufficient evidences. If every alternate idea were to be tested before rejection, a research budget thousands of times over cannot prove sufficient. Science will continuously be jolted by outside theories every now and then, but still more than 999 out of 1000 of those theories are wrong. The reverse is true about the mainstream ideas: all of them will need modifications over time and none can truly explain even a sliver of the whole, but what they explain as of now is more than anything else. Scientists all agree that all the theories are fallible eventually or outside the narrow contexts assumed.
But for the repeated, needless hammering of the mainstream, the book is a good read for those more interested in the research work summarized.

What are we? “And” Why are we here? “Are questions that have fascinated the human being for at least twenty-five thousand years. For the vast majority of this time, we have sought answers through supernatural beliefs. Just three thousand years ago, we began to seek the answer to those questions through philosophical vision and reasoning. A little over one hundred and fifty years ago, Charles Darwin’s work, The Origin of Species, brought a completely different approach. He adopted the empirical method of science and came to the conclusion that we are a product of biological evolution. Fifty years ago, cosmologists declared that the matter and energy that we are composed of had their origin in a Big Bang that created the universe. And then, thirty years from now, neuroscientists began to show that what we see, hear, feel and think is correlated with the activity that neurons develop in different parts of the brain.
These great achievements in science were possible thanks to technological advances that generated an exponential increase of data.

The first word to define is “science”. It derives from the Latin scientia, which means knowledge. Each type of knowledge can be acquired, or affirmed that it has been acquired, in a different way. From the sixteenth century on, it is equated with knowledge about the natural world – nuanced and animated – acquired through observation and experimentation, unlike the knowledge acquired only through reasoning, perception or revelation. Consequently, the definition of science must include the means through which knowledge is acquired. Our current concept of science could be summarized as

Science: the attempt to understand and explain natural phenomena through systematic observation and experimentation, and preferably measurable, and to apply reasoning to the knowledge obtained in this way to deduce verifiable laws and make predictions or retrodictions.
Retrodicción: a result that has occurred in the past and that is deduced or predicted from a law or later scientific theory.
Science aims to formulate a law, or a more general theory, that explains the invariable behavior of a system of phenomena.
Science can also inform us about past results. An example of retrodiction is that, from the theory of plate tectonics, we can deduce that near the east coast of South America and the west coast of southern Africa we can find similar fossils before the rupture of the Pangea supercontinent, that occurred about two hundred million years ago.
From the eighteenth century, the study of natural phenomena also included the human being and his social relations. In the nineteenth century, the application of the scientific method to these studies resulted in the development of the social sciences, a broad term encompassing disciplines such as archeology, anthropology, sociology, psychology, political science and even history. . In the third part I will evaluate the most relevant discoveries of these disciplines.
In science, the term “theory” has a more concrete meaning than in its general use, although even in science, both “theory” and “hypothesis” are often used in a vague way. It is important to distinguish between both concepts.
Hypothesis: provisional theory proposed to explain a phenomenon or a set of phenomena and used as a basis for further research; it is usually reached by revelation, or by inductive reasoning after examining incomplete evidence and may be susceptible to being false.
The criterion of falsifiability was proposed by the scientific philosopher Karl Popper. In practice, it may not be clear, but most current scientists accept the principle that to distinguish a scientific hypothesis from a conjecture or belief, it must be subject to empirical evidence that may falsify it.
Theory: explanation of a set of phenomena that has been confirmed by various experiments and observations and is used to make accurate predictions or retrodictions on these phenomena.

Since February 11, 2013, the orthodox account of science, which is usually presented as a fact, states that the universe, including space and time and also matter and energy, made 13,7 billion years ago. , it exploded and began its existence as a ball of fire of infinite density and incredibly high temperature that expanded and cooled to give place to the universe as we see it today. It was the Big Bang from which we have evolved.
Every culture throughout history has one or more stories about the origin of the universe and the human being: understanding where we come from is part of the inherent human desire to understand what we are. The Rigveda, the oldest sacred text in the world and the most important writing of what we know today as Hinduism presents three of these myths in his tenth book of hymns to the gods. The Brahmanas, the second part of each veda dedicated basically to rituals, contain others, while the Upanishads, stories about the mystic perceptions of seers that tradition links to the end of the Vedas, express in different ways a unique perspective on the origin of the universe. The Judeo-Christian and Islamic cultures share, in general terms, the same explanation for creation, while other cultures have others. The Chinese possess, at least, four myths about the origin that they present, in addition, in different versions. But even though each myth is different, there are nine recurring main themes, some of which overlap.
In certain parts of India, Europe and the Pacific, the origin of creation is an egg. The Satapatha Brahmana says that the primal waters produced the creator god Prajapati in the form of a golden egg. After a year, he came out of the egg and tried to speak. His first word was transformed into the earth, the second into the air, and so on. In a similar way, a version of the Chinese myth of P’an Ku.
In several myths, the descendants rebel against the fathers of the world. The children of the Maori myth – forests, food plants, oceans and man – fight against their parents to obtain space. Perhaps the best known myth of this type is the Theogony, composed by the Greek Hesiod in the eighth century BC. C. In it the rebellion of several generations of gods against their parents is related, the first of which were Chaos, Earth, Tartarus (the underworld) and Eros (love); the rebellion ended with the triumph of Zeus.
The great Babylonian epic, the Enûma Elish, describes the war between the Sumerian gods and the Babylonian deity, Marduk, and his followers. Marduk kills the original surviving goddess, Tiamat, and his monsters of Chaos, establishes order and becomes the supreme and creator god of the universe: all nature, including humans, owes him his existence. We find similar myths all over the world, for example in the Olympic victory of the male gods of heaven of the Aryan invaders over the fertile goddesses of the land of the Pelasgians and the Cretans.

Several myths originating in India deny that the universe was created and maintain that the universe has always existed, but that this eternal universe is subject to cycles.
In the fifth century a. C., Buddha said that making conjectures about the origin of the universe causes madness to those who try. This, however, did not prevent his followers from trying. They applied their point of view that everything is temporary, that everything arises, is created, changes and disappears constantly, with the result that most Buddhist schools preach now that the universe expands and contracts, dissolves in the nothing and evolves to return to be following an eternal rhythm.
Possibly they were influenced by the Jains, whose last Tirthankara (literally “builder of fords”, the one who teaches to cross the river of the reborn to reach the state of eternal liberation of the soul) began to preach his teachings in East India before Buddha. The Jains hold that the universe is not created and is eternal. Time is like a wheel with twelve axes that measure the yugas, or ages of the world, each of which has a fixed duration of thousands of years. Six yugas form an ascending arc in which human knowledge and happiness increase, elements that decrease in the descending arc of six yugas. When the cycle reaches its lowest level, even Jainism will disappear. Then, in the course of the next ascent, the Jain knowledge will be rediscovered and new Tirthankaras will be responsible for reintroducing it, although at the end of the new downward cycle of the eternal wheel of time, the process will be repeated.
All this is similar to the main yogic beliefs, which derive from the Vedic philosophy. They usually postulate only four yugas. The first, Satya Yuga or Krita Yuda, lasts 1,728,000 years, while the fourth, Kali, lasts 432,000 years. The descent from Satya to Kali is associated with a progressive deterioration of dharma, or righteousness, manifested in the form of diminishing the duration of human life and the quality of the ethical standards of humanity. Unfortunately, we are currently in the Kali period.
Most myths go back to Bronze Age cultures in which science, with the exception of astronomy, was completely unknown. When the wise men were asked what was the origin of the world, they resorted to their own experiences of creation to give the answer. Men and animals were the result of the sexual union of their fathers and mothers and, consequently, also the world had to be the result of the union of a father and a mother. To fertilize the world, this father had to be almighty, and the most powerful force they knew was the sky, where the heat of the sun came from, the thunder, lightning and rain that fertilized everything that grew. In order to create the world, the mother had to be tremendously fertile, and the most fertile thing they knew was the earth, where the trees, vegetation and crops came from. Hence the god-heaven father and the goddess-mother earth.
Sages of different peoples considered the egg as the object from which life emerges. Hence, the cosmos, or the god that creates it, would have emerged from an egg. Other wise men took due note of the cycles of the sun, moon, seasons and crops. They all dwindle, die, resurface and develop into a seemingly eternal series. Thus, they deduced, it must be how the essential elements of the universe work and how the universe itself should work.
Some cultures of India and China valued the training of the mind to concentrate in the interior and acquire direct knowledge merging with the object to be studied. Through meditation, the seers of India had the vision that atman, the essential Self, was identical with the universe, which in turn was identical with Brahman, the ineffable omnipresent entity from which it came. This mystical vision is very similar to that of the first Taoists and that of the later seers of other countries. It is important to distinguish, however, between the essence of these common visions and the culturally skewed interpretations made by the disciples, which often showed a lack of understanding of natural phenomena or were a reflection of a social or political need.

Unlike the commonly accepted scientific method, the Big Bang theory did not derive from observation but emerged from solutions to the equations of Einstein’s general theory of relativity, one of which was selected as the one that best fitted with the observations.
Einstein’s vision produced laws of motion that do not depend on the observer moving in a particular way in relation to what he is observing. Einstein assumed that the speed of light (c) is constant, which is the same for all observers at any time and in all parts of the universe.
With so many assumptions lacking validity and dependent on the incorporation or variation of the values ​​of arbitrary parameters so that the results coincide with the observations, it is difficult not to reach the conclusion that the orthodox theory of cosmology is not reliable. In addition, the various inflation models introduced to explain the recognized contradictions of the basic model of the Big Bang with respect to the evidence provided by observation, not only lack reliability but also its main claim is not verifiable.
And what is more, does not address either, nor adequately explains, several conflicts.
Orthodox theory about the origin of matter invokes the standard theory of particle physics to explain the creation of matter from the energy that released the Big Bang explosion.
According to the standard theory, an elementary particle of matter spontaneously materializes from an energy field together with an antimatter particle symmetrically opposite to it, which has the same mass and spin but opposite electrical charge. Thus, an electron (with a negative charge) appears with a positron (positive charge), and a proton (positive charge) appears with an antiproton (negative charge). Under laboratory conditions, these particles and antiparticles can be separated and “bottled” by electromagnetic fields. However, without externally applied fields, the life of these elementary particles and antiparticles is negligible, usually 10-21 seconds, after which they annihilate each other in an explosion of energy, a process contrary to the one that creates them.

1. If the principle of conservation of energy applies to the universe, then the universe must have the same energy from which it was created.
2. If the universe was created from nothing, then the total energy of the universe must be zero.
3. Since it is evident that the observable universe is full to overflowing with the immense mass-energy of a hundred billion expanding galaxies, this expansion must be originated by another energy.
4. Since the gravitational field has negative energy, the immense energy that we observe can be canceled out by a negative contribution of equal magnitude of the gravitational field.
5. Since the magnitude of energy of the gravitational field has no limit, there is no limit to the amount of energy-mass that it is capable of canceling.
6. Therefore, the universe could have evolved from absolutely nothing and in a manner consistent with all known conservation laws.
Even with two important additions – dark matter and dark energy – the current theory still fails to offer convincing answers to six key questions: whether or not there was a singularity and, if so, how the universe originated as a singularity; how dark matter was formed from the energy released by the Big Bang to produce the ratio between matter and energy that we observe today; what is that dark matter that apparently is necessary to explain why galaxies and galaxy clusters do not disintegrate, and what and where is that much larger amount of additional matter needed to explain why the rate of expansion of the universe is the predicted by the theory; how and when this decelerated pace of expansion changed at an accelerated rate and what is the dark energy invoked as its cause; how and why the universe adopted the form it adopted with so many other forms available; and, what is more important, how everything was created from nothing when the original vacuum bubble possesses a fundamental energy and, therefore, is not nothingness.
In 1989, Nature published an editorial in which he described the Big Bang model as “unacceptable” and predicted that “it is unlikely that the next decade will survive.” But it has survived more than that: the hot inflationary Big Bang remains the orthodox explanation of cosmology for the origin of the universe.

The word “universe” is applied today to very different things. To avoid misunderstandings, I will define the concept of both this term and related terms.
Universe: all the matter and energy that exists in the only dimension of time and the three dimensions of space that our senses perceive.
Observable universe: the part of the universe that contains matter capable of being detected by astronomical observation. According to current orthodox cosmology, it is circumscribed by the speed of light and time, since matter and radiation split about 380,000 years after the universe began to exist after the Big Bang.
Megaverse: a hypothetical universe with more dimensions in which our universe of three spatial dimensions would be embedded. Some speculations defend that the cosmos comprises many megaverses.
Cosmos: everything that exists, including several hypothetical dimensions in addition to the three dimensions of space and one of time that we perceive, as well as other universes with which we have no physical contact and from which we can not obtain observable or experimental information.
Multiverse: a hypothetical cosmos that contains our universe more multiple, and even infinite, universes with which we have no physical contact and from which we can not obtain observable or experimental information. Different types of multiverses have been proposed, each with different properties.
Despite the optimistic, and sometimes triumphalist, announcements that are often made by the scientists responsible for the projects after analyzing the data obtained from long and expensive observations, cosmology faces many practical difficulties. It also faces problems of interpretation of the data obtained, which includes the questioning of underlying assumptions often implied. Therefore, it is impossible to know with certainty the value of many key parameters -such as the Hubble constant and the density of the universe- and, consequently, the age of the universe and its rate of expansion. Neither the orthodox Big Bang model nor the conjectures that compete with it offer scientifically robust theories that explain the origin and form of the universe. In addition, the two theories that underlie all cosmological models – the theory of relativity and quantum theory – are incomplete and present their own problems.
As the detection techniques improve, and interpretations and theories are developed as a response to new data and new points of view, the practical, interpretative and theoretical limitations will be relegated and cosmology will offer us a better understanding of the origin of the universe.

1. For the organic molecules of up to thirteen atoms that we find in interstellar space and in certain asteroids to evolve to create objects as complex as the human being, six conditions are necessary: ​​a planet with essential elements and molecules, sources of energy, a minimum mass and probably also a maximum mass, a protection against noxious radiation and impacts, a narrow temperature range just below and just above its surface, and the stability of this biosphere for billions of years.
2. The concurrence of various galactic, stellar and planetary factors provides these conditions on Earth.
2.1. Its parent star is unique, has a mass that is within the narrow range required to maintain stability for 4.5 billion years and remains located within the relatively small and changing habitable galactic zone during this period.
2.2. It was formed as a rocky planet integrating, and later incorporating, essential elements and molecules.
2.3. Its mass is within the range that sustains a biosphere.
2.4. Its location within a narrow, circumstellar, habitable zone has been uncharacteristically protected for 4.5 billion years from the destructive bombardment of comets by the gravitational effect of a gigantic gaseous outer planet.
2.5. When the planet was forming, it received the impact, at the ideal relative speed and with the ideal angle, of a planetesimal with enough mass to produce several favorable characteristics for the evolution of complex life: an abnormally large iron core that generates a powerful protective magnetosphere; an abnormally thin crust that allows the movement of tectonic plates; and an abnormally large moon that produces optimal rotation, a stable axial tilt and tides in its oceans.
2.6. The planet has one or more feedback mechanisms that maintain a favorable temperature range for biochemical reactions and that has allowed water in liquid form to remain on its surface for about four billion years despite the large increase in the energy radiated by its mother star.
3. The combination of these factors produces a changing flow of energy through a physicochemical system that has remained stable, but away from thermodynamic equilibrium, for about four billion years and that has generated the increase in complexity necessary to allow the appearance and evolution of a wide variety of life forms.
4. These factors contradict the view of orthodox cosmology, which argues that the Earth is no more than a normal planet orbiting a normal star in a normal galaxy composed of several hundred million stars that is part of the universe observable that is estimated to be composed of one hundred billion galaxies.
5. The Earth, if it is not unique, it is an exception in the galaxy, and even in the universe, in that it has the necessary conditions for the appearance and evolution of life forms as complex as the human being.
The Earth evolved from being a planet with a hot surface and an atmosphere probably composed of hydrogen sulfide, sulfur dioxide, carbon dioxide, water vapor, nitrogen and ammonia, components that are poisonous to humans and do not offer protection against ultraviolet radiation.

The first attempts to understand the essence of life were made in India. Seers used meditation-a disciplined introspection that seeks to understand by merging with the object of study-and their views were recorded in the Upanishads. Different Upanishads characterize life as “prana.”
This Sanskrit word probably has its origin in the prefix “pra”, which means to complete (surely used here as an intensifier) ​​and the root “na”, which means to breathe. It could be interpreted literally as breathing, but the Prashna Upanishad leaves its meaning clear. Six seekers of truth ask six questions to the seer Pippalda. To answer the first, who created the universe, Pippalda responds that the Lord meditated and created prana and ravi (matter), and that from this duality sprung the dualities of masculine and feminine, the sun and the moon, and the light and darkness. As in other Upanishads, the rest of the Prashna Upanishad makes clear through metaphors, similes and parables, that prana is the fundamental and vital energy of any body, just as it is the fundamental and vital energy of the universe. Ayurvedic medicine seeks to achieve a balance of prana, while yoga tries to improve its flow through the body.

1. Live species form a pattern of increasing complexity ranging from bacteria to man.
2. The evidence provided by homologous structures, vestiges, embryology, biogeography, biochemistry, genetics and genomics point towards the evolution of living species from a common universal ancestor on Earth.
3. Many species experience reversible variations in response to environmental changes, but reversible change is not related to the evolution of species (biologists classify some varieties as new species, they are debatable decisions that obscure the understanding of the facts that characterize a new species).

As with the definition of life, there is no agreement on the definition of the term “human”. Scientists define the human from the perspective of their different specialties and, even within the same discipline, we find important differences.
Paleoanthropologists resort to the knowledge of archeology, anthropology and anatomy to study the emergence of humans, which is why it is instructive to start considering how they identify humans. According to Donald Johanson, who discovered the partially fossilized skeleton of a creature he named “Lucy” and who ruled that he had walked erect on both feet, “standing is the most primitive and distinctive defining characteristic of humans.” But penguins, emus, ostriches and other birds are also bipedal. Among primates, chimpanzees sometimes walk erect, although with knees bent. When the orangutans move through the branches of the trees in which they live, they tend to make it erect, with the legs stretched out like the man and the arms raised to maintain balance or hold. And even Johanson assigned Lucy the pre-human taxon Australopithecus afarensis.
Teeth are often the only fossils of hominins we find in prehistoric sites and have used as little as one or two teeth to define a fossil as human or as belonging to another species. The reasoning that is followed in these cases is that the current chimpanzee, the genetically closest to the current human species, has large, pointed and protruding canines, lower premolars with a single cusp that sharpen the upper canines, and a thin layer of dental enamel ; Today’s man has smaller canines, very similar to his central incisors.
A series of current anthropologists defends that what defines the human is not genes, but culture; the current orthodoxy is genetic-cultural co-evolution. But within this framework, most proclaim that culture is unique to humans.
What makes humans unique is not the standing, the teeth, the cranial capacity, the skeletal structure, the absence of hair, the genes, the culture as just described or the neural activity in different regions of the brain. It is, in all cases, characteristics present in other organisms or in which the human variant differs very little from that present in other organisms.
We have, however, a characteristic that, as far as I know, is unique.
The pattern of evidence identified in the second part gave us a clue. The evolution of life, in general, is marked by an increase in consciousness, defined as:

Consciousness: the perception of the environment, of other organisms and of oneself that encourages action; a property shared by all organisms to a greater or lesser degree, from rudimentary levels in very simple organisms to more sophisticated levels in organisms with complex brain systems.
With the increase of complexity, centralization and, in the case of humans, the optimization of the nervous system, consciousness increases along the human lineage to the point where it becomes conscious of itself.
Humans would be the only ones that as a species could be defined as:

Homo sapiens: the only species that we know has reflective consciousness.
This faculty allows the human to think about himself and about his relationship with the rest of the universe, which he knows is part of.

The unique ability of the language to transmit experiences and ideas not only to other living members of the human species, but also to successive generations, who thus benefit from the accumulated wisdom, allowed the increasingly rapid flowering of reflective consciousness.
It is difficult to determine when the language emerged. Some researchers argue that the area of ​​Broca of the brain is the evidence of speech and are based on it in that when this area is damaged, the individual loses the ability to speak. The possession of Broca’s area is deduced from an endocranial mold, the impression left by the brain in the skull. However, some chimpanzees have a prominent Broca area and none of them has been able to articulate a single phrase despite the efforts that have been devoted to teaching them.
Most scholars believe that the first writing systems were the cuneiform, with examples that are recorded on clay tablets in Sumer, Mesopotamia, with an approximate age of 5,000 years, and hieroglyphs, which are found engraved in stone in Egypt to the same time. These systems evolved from proto-writing, whose limit with writing is confusing, consisting of abstract symbols that recorded quantities of products, such as wheat, that were traded or delivered as tribute or tax. These symbols had evolved in turn from pictorial symbols, the origin of which is probably found in the art and rock symbols along with the aforementioned ocher-etched symbols.
1. The only characteristic that distinguishes humans from all other species is reflective consciousness.
2. Its appearance can be traced from the increase of consciousness in primates until it reaches a point where consciousness becomes conscious of itself. The signs of the first flashes of this reflective consciousness are found in the indisputable evidences that show that faculties already possessed by primates are transformed radically and in the new secondary faculties that reflective consciousness generates.
3. The lack of evidence, however, makes it impossible to trace the lineage that goes from primates to the modern human. The lack of evidence also makes it impossible to choose between the different hypotheses that try to explain where and how this process occurred. And as far as the “when” is concerned, the available evidence is compatible to some extent with both the human revolution model and the gradualist model. Reflective consciousness did not suddenly emerge from nothing. Consciousness emerged gradually in different hominins about 2.5 million years ago; although the rate of change increased, and continued to increase, in the last 250,000 years, when the different indications of reflective consciousness appear relatively quickly in different places, until we reach all these indications in the Late Stone Age in Africa and in the Upper Palaeolithic in different continents, between 40,000 and 10,000 years ago
4. The same lack of evidence makes it impossible to identify the cause or causes of the emergence of man. Possibly, the basic cause was the instinct of survival before the predators and the need to find sustenance in a fluctuating environment, consequence of a fluctuating climate.
5. In general terms, we seem to be faced with a case of system emergence in which the interaction of faculties at a lower level of complexity -such as understanding, inventiveness, learning and communication- generates a novel faculty in a level of higher complexity-in this case, reflective consciousness-and that higher-level faculty causally interacts with the lower-level faculties to transform them and generate new faculties -such as imagination, language, abstraction, and beliefs.
6. As with the appearance of matter and the appearance of life, the inherent lack of evidence makes it virtually certain that science will never be able to identify when, how and why humans appeared. But this does not imply that we have to deny, much less, the emergence of man.

1. For most of the time since it emerged from the hominin, about 25,000 years ago, the modern human has lived as a hunter-gatherer and lived in small groups composed of the extended family in which competition for survival with others similar groups and with predators resulted in a high mortality rate.
2. The first flashes of reflexive consciousness evolved very slowly until about 10,000 years ago, at which time humans invented agriculture as a livelihood method more effective than hunting and gathering and understood the benefits of cooperation, which led to settle in larger agricultural towns. This advance took place in different places and at different times, and in some places it has never happened.
3. With more opportunities to reflect and transmit ideas through drawing, speaking and writing, humans from these farming communities cooperated to invent technologies that helped improve and expand the size of their farmland, and began to cooperate with other settlements to trade both goods and ideas, which allowed the growth of the villages both goods and ideas, which allowed the growth of the villages in both size and complexity.
4. Although cooperation had begun to evolve, it constantly clashed with the instinct of competition rooted in millions of years of pre-human ancestors; As a consequence, struggles for the control of the towns and their resources abounded, both within the settlements and with other settlements. The result was centralization and forced collaboration.
5. As the settlements grew, they developed a social hierarchy that reflected the different skills transmitted from parents to children: rulers, priests, warriors, merchants and artisans, peasants and slaves. The towns gave rise to cities governed autocratically, then to city-states and finally to empires.
6. The evolution of primitive thought was intimately related to the evolution of superstitious beliefs arising from the imagination, combined with the lack of understanding of natural phenomena and fear of the unknown. From animism, totemism and the ancestor cult of hunter-gatherers, beliefs gave way to organized religions that were a reflection of the growth in size, complexity, structure and specialization of human societies. The religions evolved from the cult to a goddess of fertility, they passed through polytheism and through the pantheons ruled by a powerful god of heaven and war, until they reached patriarchal monotheism, where all the gods are subjected to a unique God or degraded to the category of angels.
7. By applying reflective awareness to the conception of technologies for survival and reproduction, as well as aimed at influencing the natural forces that supposedly determined these factors, primitive thought laid the foundations of art, music, spoken and written language , mathematics and astronomy.
8. Although many ideas and inventions were disseminated and developed through cultural transmission, there are clear cases of convergent or parallel evolution, exemplified by the independent evolution of writing and the independent evolution of astronomy and numerical systems.
9. This first phase of human evolution, primitive thought, is characterized, then, by the need to survive and reproduce itself, by the domination of a competitive instinct deeply rooted in the newly emerged cooperation, and by superstition.

According to Eknath Easwaran, one of his modern translators, is:
Discover with certainty who we are, what the universe is and what is the meaning of the brief drama of life and death that we represent with the backdrop of eternity.

Which is directly relevant to the question we are asking here.
The Upanishads continued to be written, but the oldest, and especially the ten commented by the philosopher and teacher Adi Shankara (circa 788-820 AD), are generally recognized as the most important. Although they are all different, they share two fundamental visions: sarvam idam Brahma (all is Brahman) and ayam atma brahma (the Self-translated with capital Y, because it refers to the essential Self as opposed to the phenomenological self or the individual personality – it is Brahman). This identity – the response of the Upanishads to the fundamental introspective question of “what I am” – is expressed succinctly as tat tavm asi (you are That, where “You” is the pure consciousness “that makes the eye see and the mind think” “, That is, the Self, and” That “is the supreme indescribable reality, Brahman).
The Upanishads employ metaphors, similes, allegories, dialectics and mental experiments to convey the meaning of the ineffable Braman. It is expressed as the Cosmic Consciousness from which all things flow and from which all things consist; it is transcendent, it exists without form outside of space and time, and it is also immanent to the phenomena perceived by our five physical senses and by our mind, our main instrument of perception.
According to the Upanishards, the training of the mind through the disciplined exercise of meditation to focus on the inner object of contemplation until the mind is absorbed by it, allows us to perceive this supreme reality.
Unlike the ancient Greek philosophers, the evidences of the Upanishads are direct.
Without abandoning the struggle to emerge from its primitive roots, philosophical thought began to evolve in India. It was basically divided into six Hindu orthodox traditions and a movement that rejected religious beliefs and rituals and from which emerged two more traditions.
The word “Hindu” derives from the old Persian word “Indo” and probably referred to the peoples of the Indus valley and their descendants. I use the word “orthodox” to refer to the various interrelated traditions that, in general terms, share the veneration of the Vedas along with three beliefs: the supreme reality is Brahman, or Cosmic Consciousness, which is identified with the individual soul or I ( Atman); all creatures are trapped in samsara, an infinite cycle of birth, suffering, death and rebirth dependent on karma, the principle according to which the acts committed by an individual in other lives determine their current life; and that there is the possibility of attaining moksha, or the liberation of this cycle of reincarnation.
Each of the traditions is rooted in many schools, which discuss contradictory positions such as dualism and monism, whether Brahma is or is not God, and the existence of gods as realities or aspects of God.
Shramana
The shramana is an ill-defined movement composed of seers who, on an individual level, sought a more direct vision, usually renouncing life in society and practicing asceticism. Of the many seers, two ended up having many followers and becoming in turn traditions.

The body of Buddhist teachings is called Dharma. This Sanskrit word was used in Hinduism to make as much reference to the natural law of the cosmos as to the behavior of the individual in accordance with this law. Its meaning, both Buddhist and Hindu, is similar in concept to the Chinese Tao.
Siddhartha Gautama and his little sangha were but one of many shramana groups until a powerful ruler decided to adopt his teachings. In the third century a. C., the powerful Emperor Ashoka, disturbed by the suffering that his conquest had caused in the kingdom of Kalinga, on the east coast of India, embraced the teachings of Buddhism. At that time, the emperor controlled much of India and sent Buddhist missionaries to the south, to what is now Sri Lanka, and to the kingdoms of the Hellenistic world.
But already in the third century a. C. Buddhism had begun to divide. Theravada Buddhism, or doctrine of the ancients, claimed to retain the original ideas and teachings of Siddartha.
Other schools emerged that took the position that life in a sangha, or monastery, was too exclusive and that Buddhism should be accessible to everyone. At the beginning of the first century a. C., this movement had developed and led to Mahayana Buddhism, or Great Way. This school held that seeking liberation from suffering and reincarnation at the individual level was selfish and that the ideal path was that of the bodhisattva, which postpones the liberation that the individual deserves until after that individual has helped others to reach This status. Siddhartha Gautama had been one of these bodhisattvas, the temporal earthly manifestation of the eternal and omniscient Buddha. The Mahayana schools venerated relics and images of bodhisattvas and appealed to them for help and assistance, a practice that is hardly distinguishable from the worship of the gods.
Meanwhile, Buddhism continued to expand to the south and east and, finally, also to the north, adapting to the local conditions of each place. The missionaries had taken Theravada Buddhism to Sri Lanka, where it became the dominant religion, and from there, and also from India to Thailand, Burma and Indonesia.
However in India, around 1000 d. C. Buddhism as a philosophy had disappeared due mainly to two factors. First, the adoption of rituals and beliefs by Mahayana Buddhism made it less differentiable from the Brahminical religion, commonly known as Hinduism, and, on the other hand, the eclectic character of Hinduism led him to assimilate Buddhist ideas and practices. . Secondly, the Muslim invasions destroyed many Buddhist monasteries, because they considered the images of Siddhartha and other bodhisattvas blasphemous.
In the eighth century d. C., different versions of Buddhism had spread to Nepal and Tibet, but Buddhism failed to take root there until the rulers of Western Tibet adopted it in the eleventh century. The dominant version adopted many Hindu religious rituals, such as repetitive recitation of mantras, sacred sounds to invoke the power of deities, and mandalas, or sacred diagrams, that played a similar role. The consorts of bodhisattvas became very important as deities and became versions of the ancient mother goddess. This branch of Buddhism is called Vajrayana, or the path of the diamond. He assimilated various elements of Bon tibetan religion, based on animism and shamanism, and developed into a religion that in turn was divided into different schools, each governed by the abbot, or grand lama, of its main monastery .
The authority of the great lamas increased after it was agreed that they were reincarnated bodhisattvas. The monasteries competed for political power – sometimes even with armed conflicts in between – after the Mongols who came from China named the great lama of the Sakia monastery viceroy. In the seventeenth century, this control passed to the great lama of the Dge-lugs-pa order, known as the Dalai Lama, and considered the fifth reincarnation.
Tibet went from being a theocracy to a “budocracy”.

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-. It is virtually certain that the empirical discipline of science will never be able to explain the origin of matter and the energy from which we are made.
-. Probably, the primordial energy-matter consisted of a tremendously energetic dense plasma that lost energy (ie, cooled) as it expanded and the matter condensed. In the process, the matter became increasingly complex. At the scale of the observable universe, the chaotic plasma cooled and formed a hierarchy of structures in rotation composed of solar systems, galaxies, galactic clusters, superclusters and supercluster sheets separated from each other by voids that together constitute a complex whole. On a microscopic scale, the fundamental particles of matter were combined to form more complex nuclei of hydrogen that were increasing in complexity when combined to form the nuclei of about 95 elements of natural composition.
-. Life emerged on the surface of one of these aggregations of matter, the planet Earth, which formed between 4.6 and 4 billion years ago from the combination of the material debris that orbited around the newly glowing sun. Various conjectures have been put forward to explain how inanimate materials composed of up to 13 atoms were combined, probably within the first 500 billion life years of the Earth, to form the complexity, size, changing structures and functioning of the simplest independent life forms.
-. Although the boundaries are blurred, the emergence of life – the ability of a closed entity to respond to changes that occur both within and in its environment, to extract energy and matter from its environment, and to convert that energy and that matter in internally directed activity, including in this activity the maintenance of its own existence-marks a change of typology, not simply of degree, with respect to inanimate matter.
-. It is highly probable, although not sure, that life would emerge only once on Earth, and that all living beings on the planet will evolve from this unique event.
-. Quite possibly, the active collaboration of some of the first forms of life for their mutual survival led to their merger and resulted in the divergence of life in different branches, most of which branched out even more to create species more and more. complex
-. The increasing number of species spread across the planet’s surface and occupied favorable habitats for their concrete ways of maintaining their existence and reproducing. A biolayer was formed above the inanimate geosphere.
-. Competition for resources, harmful genetic mutations and rapid environmental changes that resulted in the loss of favorable habitats led to the most dominant pattern among living beings, namely the extinction of species.
-. Collaboration at the level of genes, genomes, cells, tissues, organs and organisms caused the evolution of more complex species.
-. The animal branch was characterized by mobility, sexual reproduction that increased complexity and the development of a centralization of a nervous system to perceive and respond to internal and external stimuli. These three factors led the animal branch to evolve in the form of divergent and, sometimes, fused lineages.
-. The evolution of species with increasing morphological complexity and a centralized nervous system was correlated with an increase in the consciousness of these species.
-. With one exception, the surviving lineages ended up in the stasis of their last species, with minor morphological changes in response to reversible environmental changes.
-. That one exception was the human species, in which consciousness reached a point where it became aware of itself: its members not only know, but also know that they know; exclusively, they have the capacity to reflect on themselves and on the cosmos they know they are part of.
-. Due to the irremediable scarcity of the fossil record and other evidence, it is virtually certain that science will never be able to explain with confidence and accuracy where, when, why and how the emergence of humans occurred. It is likely to have occurred in Africa, although not necessarily in East Africa, and that it was complete between 40,000 and 10,000 years ago, possibly even earlier.
-. The religions expanded when they were adopted by empires, and the autocratic governors of the empires, even up to the times of the First World War, claimed to govern by divine mandate to legitimize and consolidate their power.
-. Primitive thought was applied to conceive technologies for the survival of human societies and to influence the supernatural forces that they considered as determinants of their destiny. This is how the foundations of art, music, spoken and written language, mathematics and astronomy were born.
-. The reflective conscience allowed human societies, exclusively, to adapt any territory of the planet to their needs to convert it into their habitat and, in the process, continue to remain as a single species without any other crossings.
-. Philosophical thought emerged around 3,000 years ago – representing only the last 10 percent of human existence
-. Science disapproved of numerous superstitious beliefs and philosophical conjectures about natural phenomena. But its emergence did not produce the rejection of superstition, which took tens of thousands of years inculcated, which is why many pioneers of scientific thought retained their superstitious beliefs. In addition, they believed that the natural laws they sought to discover had been created by God.
-. The scientific phase is so far less than 2 percent of human existence, but at this time the pace of human evolution has accelerated more than ever.
-. Since the middle of the twentieth century, physicists have tried to show that all matter and energy – that is, all physical phenomena – are manifestations of lower energy of a single energy that was present at the beginning of the universe. This convergent tendency in fundamental science, as opposed to the divergent tendency of the sciences, is also in keeping with the ancient revelation of a fundamental energy that underlies all things.
-. After crossing the threshold of reflective consciousness, humans developed a dual nature. The ingrained heritage of instinctive and aggressive competition and forced collaboration began to feel the counterbalance of reflection, which resulted in peaceful cooperation and altruism.
-. During this brief period of the history of humanity, and thanks to scientific and technological advances, a tendency towards globalization and the convergence associated with it has emerged, both on a physical and noetic level, that is, reflective thinking . From the global dispersion, with different human societies occupying different habitats scattered around the planet, humans, at least in the scientifically advanced societies that occupy the forefront of human evolution, increasingly use the entire planet as their habitat.
-. Consequently, from the biofilm that had evolved from the geosphere that had evolved in turn from the primal energy, a noetic, or mental, layer has evolved.
-. The rhythm of this cosmic evolutionary process has accelerated exponentially, with the inanimate phase calculated in between 10 and 20 billion years, the biological phase in about 3.5 billion years and the human phase in tens of thousands of years; the philosophical phase of humanization has taken about 3,000 years, the scientific phase about 450 years, while globalization and convergence at the forefront of human evolution began only 65 years.

The short answer to the question of who we are is that, at least for what we know so far, we are the unfinished product of an accelerated cosmic evolutionary process characterized by combination, increased complexity and convergence, as well as being the introspective agents of our future evolution.

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