Agrietar El Capitalismo — John Holloway / Crack Capitalism by John Holloway

Holloway me lo recomendó y no me decepcionó. Crítica contemporánea de nuestra economía y cultura mundial dominante desde el punto de vista marxista moderno. Útil tanto si uno es marxista o no.

Protestamos y hacemos algo más, lo hacemos y debemos hacerlo. Si sólo protestáramos, permitiríamos que los poderosos impusiesen su programa. Si todo lo que hiciéramos fuese oponemos a lo que ellos intentan hacer, entonces, sencillamente seguiríamos sus pasos. Romper significa que hacemos más que eso, que tomamos la iniciativa, que imponemos el orden del día. Negamos, pero a partir de nuestra negación crece una creación, un otro hacer: una actividad que no está determinada por el dinero, una actividad que no está configurada por las reglas del poder A menudo, la alternativa parte de la necesidad. El funcionamiento del mercado capitalista no nos permite sobrevivir, y necesitamos hallar otras formas de vida, formas de solidaridad y cooperación A menudo, surge de una elección; rechazamos someter nuestras vidas al dominio del dinero, nos dedicamos a lo que consideramos necesario o deseable.
A menudo, esto parece algo que no tiene remedio: como tantas revoluciones fracasadas, tantos experimentos emocionantes, apasionados ejemplos de anticapitalismo que han terminado en frustración y recriminación. Se ha dicho que “hoy es más fácil imaginar el fin del mundo que imaginar el fin del capitalismo”.

La apertura de las grietas es la apertura de un mundo que se nos presenta como cerrado, es la apertura de categorías que en la superficie niegan el poder del ser humano para descubrir en su núcleo fundamental el hacer que ellas niegan y encarcelan. En palabras de Marx ésta es una crítica ad hominem, es decir, el intento por irrumpir a través de las apariencias de un mundo de cosas y de fuerzas incontrolables para comprender el mundo en términos del poder del hacer humano.
El método de la grieta es el método de la crisis: quisiéramos comprender a la pared, pero no a partir de su solidez, sino desde sus grietas. Queremos comprender al capitalismo pero no como dominación, sino desde la perspectiva de sus crisis, contradicciones, sus debilidades, y queremos entender cómo nosotros mismos somos esas contradicciones. Ésta es teoría crítica, teoría de crisis. La teoría crítica o de crisis es la teoría de nuestro choque con el entorno. La humanidad -en todos sus sentidos- choca cada vez más con el capitalismo, se le hace cada vez más y más difícil conformarse a medida que el capital exige más y más. Sencillamente, cada vez más gente no encaja con el sistema.
En todo esto existen inquietudes, dudas, peligros. Cuando aguzamos nuestra vista y nuestro oído para percibir algo que apenas vemos, que apenas discernimos o distinguimos, puede ser que estemos ejercitando nuestros sentidos o puede ser que sólo estemos fantaseando y que eso que apenas vemos y oímos realmente no exista, que sea tan sólo el producto de nuestras ilusiones. Quizá. Pero necesitamos actuar, hacer algo, romper el terror de nuestra estampida hacia la destrucción. Preguntando caminamos, pero caminando, no quedándonos quietos, es como desarrollamos nuestras preguntas. Mejor es salir, encaminarse hacia lo que puede ser la mala dirección, e ir creando el camino, en lugar de quedarse y estudiar detenidamente un mapa que no existe. Entonces, guardemos nuestros temores y dudas hacia la esperanza.
Rompamos las paredes. Abramos lo encerrado. El mundo del trabajo abstracto es un mundo de cercamientos, un mundo de paredes físicas y metafóricas. Éstas son las paredes invasoras de la metáfora que presentamos al comienzo del libro. Las paredes invasoras están haciendo insoportable la vida para millones y millones de humanos, y las cosas amenazan con empeorar aún más. Pero esto genera una contrafuerza, una tremenda presión contra las paredes, lo que nos da esperanzas de que las paredes se resquebrajen y se desmoronen ¿Cuántos millones de personas deberán morir de hambre antes de que ceda la pared de la propiedad privada? Ya está siendo quebrada en tantas diferentes formas, a menudo por robos y violencias que ofrecen pocas perspectivas para el futuro, pero a veces por la ocupación consciente de la tierra.

Agrietemos el capitalismo. Luchemos desde lo particular, luchemos desde donde estamos, aquí y ahora. Crear espacios o momentos de otredad, espacios o momentos que van en la dirección opuesta, que no encajan. Hacer agujeros en nuestra reiterada creación del capitalismo. Crear grietas y dejarlas expandir, dejarlas multiplicar, dejarlas resonar, dejarlas fluir juntas. Crear dimensiones en las que no seamos más servidores y contemplemos al tirano capital, “como un gran coloso cuyo pedestal ha sido destrozado, caer por su propio peso y partirse en pedazos”.

Holloway was recommended to me and did not disappoint. Contemporary critique of our dominant world economy and culture from modern Marxist viewpoint. Useful whether one is Marxist or not.

We protest and do something more, we do it and we must do it. If we only protested, we would allow the powerful to impose their program. If everything we did was opposed to what they were trying to do, then we would simply follow in their footsteps. Breaking means that we do more than that, that we take the initiative, that we impose the order of the day. We deny, but from our denial grows one creation, another doing: an activity that is not determined by money, an activity that is not shaped by the rules of power. Often, the alternative part of the need. The functioning of the capitalist market does not allow us to survive, and we need to find other forms of life, forms of solidarity and cooperation. Often, it arises from an election; We refuse to submit our lives to the domain of money, we devote ourselves to what we consider necessary or desirable.
Often, this seems something that has no remedy: like so many failed revolutions, so many exciting experiments, passionate examples of anti-capitalism that have ended in frustration and recrimination. It has been said that «today it is easier to imagine the end of the world than to imagine the end of capitalism».

The opening of the cracks is the opening of a world that appears to us as closed, it is the opening of categories that on the surface deny the power of the human being to discover in its fundamental core the making that they deny and imprison. In Marx’s words this is an ad hominem critique, that is, the attempt to break through the appearances of a world of things and uncontrollable forces to understand the world in terms of the power of human doing.
The method of the crack is the method of crisis: we would like to understand the wall, but not from its solidity, but from its cracks. We want to understand capitalism but not as domination, but from the perspective of its crises, contradictions, its weaknesses, and we want to understand how we ourselves are those contradictions. This is critical theory, crisis theory. Critical or crisis theory is the theory of our clash with the environment. Humanity – in all its senses – collides more and more with capitalism, it is becoming more and more difficult for it to conform as capital demands more and more. Quite simply, more and more people do not fit in with the system.
In all this there are concerns, doubts, dangers. When we sharpen our sight and our hearing to perceive something we barely see, that we hardly discern or distinguish, we may be exercising our senses or we may just be fantasizing and that what we hardly see and hear really does not exist, that it is only the product of our illusions. Maybe But we need to act, to do something, to break the terror of our stampede towards destruction. Asking we walk, but walking, not staying still, is how we develop our questions. It is better to go out, go towards what may be the wrong direction, and go creating the road, instead of staying and carefully study a map that does not exist. So, we keep our fears and doubts towards hope.
Let’s break the walls. Let’s open what is locked up. The world of abstract labor is a world of enclosures, a world of physical and metaphorical walls. These are the invading walls of the metaphor that we present at the beginning of the book. The invading walls are making life unbearable for millions and millions of humans, and things threaten to get even worse. But this generates a counterforce, a tremendous pressure against the walls, which gives us hope that the walls will crack and crumble. How many millions of people will have to starve before the wall of private property gives way? It is already being broken in so many different ways, often by theft and violence that offer little prospect for the future, but sometimes for the conscious occupation of the land.

Let’s crack capitalism. Fight from the particular, fight from where we are, here and now. Create spaces or moments of otherness, spaces or moments that go in the opposite direction, that do not fit. To make holes in our reiterated creation of capitalism. Create cracks and let them expand, let them multiply, let them resonate, let them flow together. Create dimensions in which we are no longer servants and contemplate the capital tyrant, «like a great colossus whose pedestal has been shattered, fall by its own weight and break into pieces».

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