En La Oscuridad. Diez Meses Secuestrado Por Al Qaeda En Siria — Antonio Pampliega / In The Dark. Ten Months Kidnapped From Al Qaeda in Syria by Antonio Pampliega (spanish book edition)

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El relato de Antonio Pampliega sobre sus 10 meses de secuestro en Siria por un grupo terrorista asociado a Al Qaeda, es sin lugar a duda una de las historias más duras que he leido, recomiendo libros de esta temática comentados en mi blog como el de Nadia Murad. El libro es apasionante, y a la vez que se comienza a leer es dificil de dejar a un lado; uno quiero seguir leyendo sus paginas hasta ver cual es el desenlace. El autor consigue, de una forma brillante, que el lector se identifique completamente con el rehén y «experimente» los horrores de su cautiverio.
Es una historia real, llena de ansiedades y torturas fisicas y mentales, pero al final con un gran mensaje de esperanza en el espíritu humano, y un ejemplo para todos de perseverancia, Fe y valores familiares.

Solo soy un periodista que ha venido a hacer su trabajo. A contar lo que está ocurriendo en esta maldita guerra, como llevo haciendo desde que vine la primera vez en diciembre de 2011. Ellos, sin embargo, piensan que soy espía y que trabajo para el Gobierno. No sé si saldré de aquí con vida. He perdido la esperanza o, mejor dicho, me la han robado. Lo mismo que la felicidad, la alegría, la ilusión, la sonrisa… ¡Hace tanto tiempo que no sonrío!.
No aguanto más. No soporto más golpes, más amenazas de muerte, insultos, interrogatorios ni risas a mi costa. No puedo con este sadismo. Me han convertido en un perro al que sacan dos veces al día a pasear. Abren la puerta, si se acuerdan, solo para que pueda ir al baño o para darme de comer. Y cuando consideran que hago algo mal, me pegan para «educarme». A veces lo hacen simplemente por diversión.
Pienso mucho en la muerte. No estoy preparado para morir. Ni de coña. Trato de hacerme a la idea, pero me atormenta pensarlo. Además, no quiero que mi familia vea por televisión cómo me cortan el cuello. No quiero que mi madre o mi hermana lo tengan que ver una y otra vez.

Los días transcurren entre la monotonía y el tedio. El tiempo se consume muy despacio cuando te pasas el día en el suelo o en un sofá comiendo techo. Los carceleros tardan poco en darse cuenta de que dejarnos la puerta abierta de la habitación para que campemos a nuestras anchas no ha sido la idea más brillante. Así que la cierran a cal y canto.
Es pleno verano. El calor es insoportable. Tenemos las ventanas abiertas de par en par, pero ni por esas. De día no corre nada de aire; de noche la situación no es mucho mejor, aunque refresca ligeramente. Mis dos compañeros deciden matar las horas haciendo ejercicio; yo prefiero mirarlos desde el sofá. Lo de las flexiones y los abdominales no me acaba de convencer. Ellos se imponen una rutina diaria. Es una de las pocas formas de evadirse de este lugar.
Las noches son complicadas. Escucho a nuestros carceleros reír en el exterior de la casa. Hay más de cinco, seguro. Puedo oír sus voces. No sé de qué hablan, pero, de vez en cuando, pronuncian las palabras «Estado Islámico».
¿Qué ha sido de Usama? Su mejor amigo nos vendió. ¿Y él? Es colaborador necesario. Cuando preguntamos por él, la respuesta siempre es la misma: «Está detenido». ¿Dos meses después sigue retenido? ¿Con qué propósito? Es sirio y los que nos tienen no van a sacar absolutamente nada de él. Entonces ¿para qué retenerlo? ¿Se habrán deshecho de él para que no hable? ¿Le habrán amenazado? Lo dudo mucho.
Sin él, jamás habrían accedido al piso donde estaban nuestras pertenencias. De estar en libertad, habría ido corriendo a denunciar a Abu Hamza ante Ahrar al-Sham. Usama está metido en esto tanto o más que su amigo. Y yo confié en él.

Desde su diario:
18 DE OCTUBRE DE 2015
Mi querida niña Alejandra:
¿Sabes? Pienso en ti todos los días. ¡Te echo muchísimo de menos! No imaginas las ganas que tengo de darte un abrazo fuerte. Me apetece mucho sentirte cerca y no soltarte. Detener el tiempo sin que nada más importe. Nosotros dos. Abrazados. Llorando. Besándonos. Mirándonos. Sí, necesito llorar sobre tu hombro. Mirarte a los ojos, esos ojos enormes que tienes, y pedirte perdón por todo lo que estás sufriendo por mi culpa.
Espero que algún día sepas perdonar a tu hermano mayor por su mala cabeza. Por ser un egoísta y pensar solo en mí. Ojalá nunca me guardes rencor por todo lo que te estoy haciendo sufrir. No eres más que una niña y has tenido que madurar a pasos agigantados por mi culpa. Lo siento. ¡Lo siento tantísimo!
Sueño con el día en el que nos volvamos a ver. Te has convertido en mi salvavidas en este lugar de mierda.

Demoledora carta:
Mi nombre es Antonio Pampliega y, junto a mis dos compañeros, llevo cinco meses secuestrado en Siria, donde vine a trabajar para mi Gobierno. Hasta el momento estamos con vida.
Antes de nada, queremos enviar un mensaje de agradecimiento a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de profesión y a toda la gente que se está preocupando por nuestra situación y que nos está apoyando.
Debéis saber que nuestro Gobierno se ha desentendido de nuestra situación y desde ahora serán los responsables de cualquier mal que nos pueda ocurrir. Hay alguien que no quiere que volvamos a casa junto a nuestras familias, por lo que os pedimos que nos ayudéis a encontrar al responsable de nuestra situación y lo desenmascaréis. Por favor, ayudadnos a volver a casa.

Sé que en el fondo de su alma no son malas personas. Quiero creer que siguen conservando algo de humanidad en su interior.
Sí, hermana. Los perdono y jamás podré odiarlos. ¡Jamás! Sé que ahora mismo no lo entiendes y que te gustaría hacerles pagar por todo lo que me han hecho. Pero no lo hagas. Perdónalos como he hecho yo. Disfruta de tu vida; es algo que ellos nunca podrán hacer.
—¿Doscientos noventa y nueve días secuestrados? ¿De verdad? —me pregunta un policía turco
Al escuchar la voz entrecortada de mi madre, me acuerdo de aquella última frase de Espikinglish: «Don’t forget us». No. Desde luego que no voy a olvidarme de vosotros.
—Mamá, se acabó. Vuelvo a casa.

The story of Antonio Pampliega about his 10 months of kidnapping in Syria by a terrorist group associated with Al Qaeda, is undoubtedly one of the hardest stories I have read besides I recommend books as Nadia Murad commented in my blog. The book is exciting, and at the same time you start to read it is difficult to leave aside; I want to continue reading your pages until you see what the outcome is. The author achieves, in a brilliant way, that the reader identifies himself completely with the hostage and «experiences» the horrors of his captivity.
It is a true story, full of physical and mental anxieties and tortures, but at the end with a great message of hope in the human spirit, and an example for all of perseverance, Faith and family values.

I’m just a journalist who has come to do his job. To tell what is happening in this damn war, as I have been doing since I came the first time in December 2011. They, however, think that I am a spy and that I work for the Government. I do not know if I’ll get out of here alive. I have lost hope or, rather, I have been robbed. The same as happiness, joy, excitement, smile … I have not smiled for so long!
I can not take anymore. I can not stand more blows, more death threats, insults, interrogations or laughter at my expense. I can not with this sadism. They have turned me into a dog that they take twice a day to take a walk. They open the door, if they remember, just so I can go to the bathroom or to feed myself. And when they consider that I do something wrong, they beat me to «educate me». Sometimes they do it just for fun.
I think a lot about death. I’m not ready to die. Not of coña. I try to get used to the idea, but it torments me to think about it. Also, I do not want my family to see on the television how they cut my neck. I do not want my mother or sister to have to see it again and again.

The days pass between monotony and boredom. Time is consumed very slowly when you spend the day on the floor or on a sofa eating a roof. The jailers take little time to realize that leaving the door open to the room for us to roam free has not been the brightest idea. So they close it shut.
It’s full summer. The heat is unbearable. We have the windows wide open, but not for those. During the day there is no air flow; At night the situation is not much better, although it refreshes slightly. My two companions decide to kill the hours exercising; I prefer to look at them from the couch. The push-ups and the abs do not just convince me. They impose a daily routine. It is one of the few ways to escape from this place.
The nights are complicated. I hear our jailers laughing outside the house. There are more than five, sure. I can hear their voices. I do not know what they are talking about, but from time to time they pronounce the words «Islamic State».
What has become of Usama? Your best friend sold us. And the? He is a necessary collaborator. When we ask about him, the answer is always the same: «He is detained.» Two months later he is still being held? For what purpose? He is Syrian and those who have us are not going to get anything out of him. So why hold it? Have they gotten rid of him so he will not talk? Have you been threatened? I really doubt it.
Without him, they would never have accessed the floor where our belongings were. If he were free, he would have run to denounce Abu Hamza before Ahrar al-Sham. Usama is involved in this as much or more than his friend. And I trusted him.

From his diary:
OCTOBER 18, 2015
My dear girl Alejandra:
You know? I think about you every day. I miss you so much! Do not imagine the desire I have to give you a strong hug. I really want to feel close and not let go. Stop the time without anything else to matter. Both of us. Embraced. Crying. Kissing. Looking at us Yes, I need to cry on your shoulder. Look into your eyes, those huge eyes that you have, and apologize for everything you are suffering because of me.
I hope that one day you know how to forgive your big brother for his bad head. For being selfish and thinking only about me. I hope you never hold a grudge for all that I am making you suffer. You’re just a girl and you’ve had to mature by leaps and bounds because of me. I am sorry. I’m so sorry!
I dream of the day when we meet again. You’ve become my lifeline in this shitty place.

Demolishing letter:
My name is Antonio Pampliega and, together with my two colleagues, I have been kidnapped in Syria for five months, where I came to work for my Government. So far we are alive.
First of all, we want to send a message of thanks to our families, our friends, our colleagues and to all the people who are worrying about our situation and who are supporting us.
You must know that our Government has disregarded our situation and from now on they will be responsible for any evil that may occur to us. There is someone who does not want us to return home with our families, so we ask you to help us find the person responsible for our situation and unmask it. Please, help us back home.

I know that deep down in your soul you are not bad people. I want to believe that they still keep some humanity inside them.
Yes Sister. I forgive them and I will never be able to hate them. Never! I know that right now you do not understand and that you would like to make them pay for everything they have done to me. But do not do it. Forgive them as I have done. Enjoy your life; It’s something they can never do.
«Two hundred ninety-nine days kidnapped? For real? – a Turkish policeman asks me
When I hear my mother’s choked voice, I remember that last Espikinglish phrase: «Do not forget us». No. Of course I’m not going to forget about you.
-Mom, it’s over. I come back home.

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