Heroínas De La II Guerra Mundial — Kathryn J. Atwood / Woman heroes of World War II by Kathryn J. Atwood

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Los años en los que Europa se encontró sumida en la oscuridad de la terrible Segunda Guerra Mundial, fueron muchas las personas que intentaron por todos los medios a su alcance terminar con la barbarie del nazismo y su «solución final». Desde altos cargos políticos hasta personas anónimas en sus casas, pasando por soldados, enfermeras, espías… Muchos fueron hombres, la mayoría de los nombres propios reconocidos. Pero hubieron muchas mujeres que se jugaron su vida y la de los suyos. Mujeres que demostraron un coraje digno de los más valientes héroes de guerra. Ellas fueron las heroínas de la Segunda Guerra Mundial.
Veintiséis son los nombres propios que recoge Kathryn J. Atwood en este precioso libro que supone un merecidísimo homenaje a estas espías, cantantes, condesas o simplemente mujeres que se indignaron ante un mundo que se derrumbaba.
La obra se divide en ocho partes, organizadas por países: Alemania, Polonia, Francia, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña y Estados Unidos. En cada uno de estos capítulos, después de un breve pero exhaustivo resumen de la situación en la que cada uno de estos países afrontó el ascenso del nazismo, se presenta a varias mujeres que operaron en ellos.
Mujeres tan conocidas como las cantantes Josephine Baker y Marlene Dietricht; hasta otras que, al menos para mí, eran totalmente desconocidas. Mujeres adultas y muchachas jóvenes; de la alta sociedad o humildes trabajadoras. Nombres como Sophie Scholl, conocida como La Rosa Blanca que plantó cara a los nazis en la universidad de Munich, o Andrée de Jongh, quien organizó una vía de escape hasta España desde Bélgica en la conocida como Línea Cometa…
Todas ellas protagonizaron historias que si no estuvieran fundadas en fuentes históricas parecerían sacadas de una novela o una historia bélica. Mujeres escapando de cárceles o escondiendo judíos en las narices de los nazis o desesperando a los temibles miembros de la Gestapo, como Nancy Wake. Algunas perecieron en su camino heroico, otras sobrevivieron y pudieron contarlo, a pesar sufrir lógicas secuelas psicológicas. Tal fue el caso de la condesa Maria von Maltzan, que demostró una sangre fría impresionante ante los oficiales nazis pero que tras la guerra tuvo que recibir tratamiento psicológico.
Cada una de sus historias no es una biografía al uso, sino más bien el relato de sus hechos más valientes, intercalados con fotografías de ellas y fichas informativas de palabras clave para entender aquellos años terribles. Al final de cada historia, un valiosísismo compendio de referencias bibliográficas para poder profundizar en la vida de cada una de ellas.
Kathryn J. Atwood es una escritora que ha dedicado varias de sus obras a recopilar la historia de mujeres valerosas como las aquí mostradas.
Heroínas de la Segunda Guerra Mundial es una preciosa obra, un magnífico homenaje a mujeres que merecen estar en la primera línea de la historia. Mujeres que no siempre creyeron en sí mismas, pero que fueron capaces de poner en jaque a uno de los ejércitos más temibles de la historia; mujeres que aportaron un pequeño-gran grano de arena para terminar con el horror del nazismo.

-Maria von Maltzan ayudó personalmente a rescatar a más de 60 judíos y presos políticos del régimen nazi, y ayudó a rescatar a muchos otros. Tras la guerra. Maria practico la veterinaria y a menudo trataba a los animales gratis.
En 1984 se rodó en Berlín una película basada en la relación entre Maria y Hans llamada Versteckt («Su Amor Prohibido», en España). En 1986, Maria publicó su autobiografía, Schlage die trommel undfürchte dich nicht (golpea el tambor y no temas). Murió en Berlín en 1997.
-Irene Gut no habló de sus experiencias a lo largo de la guerra durante años. Entonces, en 1975, escuchó a un neonazi afirmar que el Holocausto era un embuste; que nunca había sucedido. Irene se dio cuenta de que ahora tenía una responsabilidad: comenzó a viajar para hablar de lo que había visto y, finalmente, escribió su historia (junto a la escritora Jennifer Armstrong), llamada In my Hands: Memoirs of a Holocaust.
En 1982 la organización judía Yad Vashem reconoció a Irene como Justa Entre las Naciones. También recibió la bendición del Papa Juan Pablo II en 1995. Irene murió en 2003. En 2006 fue galardonada póstumamente con la Orden del Mérito de la República de Polonia.
-Andrée Virot (la agente rosa). Por su labor en la Resistencia francesa, que comprendía salvar la vida de más de 100 soldados aliados, Andrée recibió numerosas condecoraciones de los gobiernos de Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. En 1999 Andrée escribió sus memorias, Miracles Do Happen! (¡Los milagros existen!) y, en 2008, se rodó una película británica sobre su vida llamada Rose: Portrait of a Resistance Fighter. Murió en marzo de 2010, a la edad de 104 años en el pueblo de Long Ashton, North Somerset, Inglaterra, donde vivía desde hacía muchos años.
-Josephine Baker se convirtió en la primera mujer nacida en los Estados Unidos en recibir la Cruz de Guerra. También recibió la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia y la hicieron miembro de las Fuerzas Francesas Libres. Llevaba el uniforme de las FFL cuando habló en la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, el 28 de agosto de 1963, justo antes de que el Dr. Martin Luther King Jr. pronunciara su histórico discurso «Yo Tengo un Sueño».
Josephine Baker murió en 1975, a la edad de 68 años, cuatro días después de actuar en un musical muy aclamado en París que celebraba sus 50 años en el mundo del espectáculo. En su funeral, recibió todos los honores militares del gobierno Francés.
-Corrie Ten Boom también escribió muchos libros. El más famoso, El Refugio Secreto, basado en sus experiencias durante la guerra, fue llevado al cine en 1975. Corrie obtuvo el titulo de Justa Entre las Naciones, de Yad Vashem, y también fue ordenada caballero por la Reina de los Países Bajos. Murió en California en 1983 a la edad de 91.
El Beje es ahora un museo (encima de una verdadera relojería), y los visitantes pueden ver el cuarto secreto donde una vez los ten Boom escondieron judíos.
-Andrée De Jongh sobrevivió a la dura experiencia del campo de concentración y recibió numerosas condecoraciones de los gobiernos de Bélgica, Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Después de recuperar la salud, se fue a trabajar de enfermera en una colonia de leprosos en el Congo. Cuando su salud y su vista comenzaron a fallarle, regresó a Bruselas, donde murió en 2007 a la edad de 90.
-Fernande Keufgens sobrevivió a la guerra y luchó con la Resistencia belga hasta el final. Se casó con un soldado estadounidense llamado Bill Davis, que estaba destinado en Bélgica, se trasladaron a los Estados Unidos y, allí, se hizo profesora de francés en la universidad. En 2008 escribió un libro en el que detallaba sus experiencias durante los años de guerra titulado Girl in the Belgian Resistance. Fernande sigue dando charlas sobre su labor en la Resistencia.
-Monica Wichfeld cumpliría la pena en Alemania, donde las condiciones iban a ser, con seguridad, mucho más duras. Obviamente, su indulto era una estrategia para prevenir una posible protesta violenta, no para perdonarle la vida. Tras soportar unas condiciones extenuantes en la cárcel, a la vez que se convertía en fuente de inspiración para sus compañeros de prisión, Monica cayó enferma, y murió el 27 de febrero de 1945, poco más de un año después de su arresto, y tan solo unos meses antes de que los aliados derrotasen a Alemania. Su muerte fue llorada en toda Dinamarca. Debido a su labor en la Resistencia y a su valerosa negativa a dar información a los nazis, se convirtió en símbolo e inspiración de la Resistencia danesa.
-Ebba Lund se sentía obligada a trabajar por el rescate de los judíos antes de conocer a los detalles porque, como diría muchos años más tarde, «Para mí no se trataba de un problema judío, era un sencilla cuestión de humanidad». El grupo Holger Danske ayudó aproximadamente a unos 700 u 800 judíos a escapar de Dinamarca en tan solo unas pocas semanas.
Después de la guerra, Ebba estudió ingeniería química e inmunología (el estudio de cómo el cuerpo combate las enfermedades) y realizó importantes estudios acerca del virus de la polio. Más tarde se convirtió en jefa del Departamento de Virología e Inmunología de la universidad Royal Veterinary and Agricultural University de Copenhague. Estuvo muy implicada en la investigación científica y trabajó durante su vida en muchas comisiones relacionadas con la ciencia. Murió en 1999.
-Noor Inayat Khan no fue olvidada. Francia le concedió la Cruz de Guerra, y Gran Bretaña la Cruz de San Jorge, la máxima condecoración por el valor mostrado. También hay muchas placas y memoriales que la recuerdan en Alemania y Gran Bretaña dedicados a Noor y los demás agentes del SOE que perdieron la vida durante la guerra. Justo a las puertas de Fazal Manzil, el hogar de la infancia de Noor, hay una placa dedicada a Noor. Cada 14 de julio, el Día de la Bastilla, una orquesta militar toca en el exterior de la casa en honor a la mujer, amable y artística que creció allí, una mujer que resultó ser uno de los agentes más valientes del SOE.
-Tras la guerra, Nancy Wake se convirtió en una de las mujeres más condecoradas de la Segunda Guerra Mundial; recibió numerosas condecoraciones del más alto nivel de los gobierno de Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos.
Pero de lo que más orgullosa estaba Nancy era de aquel viaje en bicicleta, con un total de 500 kilómetros, que ella completó en solo 72 horas, una de las cosas más difíciles que jamás hizo, y un momento clave en la lucha de los maquis contra los alemanes.
En 1985 Nancy escribió sus memorias, llamadas The Autobiography of the Woman the Gestapo Called «The White Mouse» (La autobiografía de la mujer a la que la Gestapo llamaba «el ratón blanco»). En la actualidad reside en una comunidad para jubilados, en Londres.
-Después de la guerra, el Presidente Truman quiso condecorar públicamente a Virginia Hall en una ceremonia en la Casa Blanca, pero dado que ella no consideraba que su labor en Francia mereciera una condecoración especial, y porque quería seguir trabajando en el espionaje (y mantener su identidad como agente en secreto), Virginia declinó la invitación del presidente. En su lugar, el 27 de septiembre de 1945, en una oficina privada de la OSS, Virginia Hall recibió la Cruz de los Servicios Distinguidos, y se convirtió en la única mujer estadounidense y el primer civil en recibir este honor durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras la guerra, la OSS se disolvió y sus operaciones fueron asumidas por la Agencia Central de Inteligencia, el FBI, según sus siglas en inglés. A Virginia le denegaron su solicitud para trabajar en otros campos, pero trabajó en diversas áreas para el FBI antes de jubilarse forzosamente en 1966 a los 60 años. Murió a los 82.
-Marlene Dietricht en la 101a división aerotransportada con la que Marlene había estado viajando tampoco cayó en manos del enemigo y, finalmente, los alemanes perdieron la batalla.
Marlene Dietrich pasó por muchas adversidades mientras sirvió junto a las tropas aliadas —ratas, piojos, congelación, comida militar, fuego de ametralladora y bombardeos— todo porque quería ayudar a las tropas aliadas, pero no volvería a acercarse tanto al peligro.
Cuando terminó la guerra, los Estados Unidos le concedieron la Medalla de la Libertad (la mayor condecoración que puede recibir un civil), Francia la ordenó Caballero de la Orden de Leopoldo, pero su mayor recompensa fue saber que había contribuido en la lucha contra los nazis. Más tarde se referiría a su labor en la OSS y la USO como «la única cosa importante que jamás he hecho».
-Martha Gellhorn, mientras recorría Dachau, Martha perdió su fe en que la verdad y justicia prevalecerían: el hombre, en su opinión, tenía una capacidad demasiado grande para hacer el mal. Pero eso no hizo que dejara de informar sobre guerras. Ella siguió cubriendo muchos conflictos, entre ellos Vietnam, la Guerra de los Seis Días en oriente medio, y las guerras civiles en centro América. Murió en 1998 a los 89 años habiendo cumplido su ambición de escribir novelas y relatos cortos, muchos de los tuvieron muy buena acogida (y la mayoría de los cuales estaban basados en sus propias experiencias). Pero las habilidades de Martha para el periodismo superaban ampliamente a sus dotes para la novela, y ha sido ampliamente reconocida como un de las mejores corresponsales del siglo XX.
Al año siguiente a su muerte, se estableció el Premio Martha Gellhorn de Periodismo que se otorga cada año al periodista que mejor destaca el aspecto humano de una historia importante.

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The years in which Europe found itself sunk in the darkness of the terrible Second World War, there were many people who tried by all means within their reach to end the barbarism of Nazism and its «final solution». From high political offices to anonymous people in their homes, passing by soldiers, nurses, spies … Many were men, most of the proper names recognized. But there were many women who played their lives and theirs. Women who showed a courage worthy of the bravest war heroes. They were the heroines of World War II.
Twenty-six are the proper names collected by Kathryn J. Atwood in this beautiful book that is a deserved tribute to these spies, singers, countesses or simply women who were outraged by a world that was collapsing.
The work is divided into eight parts, organized by countries: Germany, Poland, France, the Netherlands, Belgium, Denmark, Great Britain and the United States. In each of these chapters, after a brief but exhaustive summary of the situation in which each of these countries faced the rise of Nazism, several women were presented who operated in them.
Women as well-known as singers Josephine Baker and Marlene Dietricht; to others that, at least to me, were totally unknown. Adult women and young girls; of high society or humble workers. Names like Sophie Scholl, known as The White Rose who stood up to the Nazis at the University of Munich, or Andrée de Jongh, who organized an escape route to Spain from Belgium in the well-known Comet Line …
All of them staged stories that if they were not based on historical sources would seem to be taken from a novel or a war story. Women escaping from jails or hiding Jews in the noses of the Nazis or desperate the fearsome members of the Gestapo, like Nancy Wake. Some perished in their heroic way, others survived and could tell, despite suffering psychological sequelae. Such was the case of the countess Maria von Maltzan, who showed an impressive coolness to the Nazi officers but who after the war had to receive psychological treatment.
Each of his stories is not a biography to use, but rather the story of his bravest deeds, interspersed with photographs of them and information sheets of keywords to understand those terrible years. At the end of each story, a valiosismo compendium of bibliographical references to deepen the life of each of them.
Kathryn J. Atwood is a writer who has devoted several of her works to compiling the story of courageous women like the ones shown here.
Heroines of the Second World War is a beautiful work, a magnificent tribute to women who deserve to be in the front line of history. Women who did not always believe in themselves, but were able to put in check one of the most fearsome armies in history; women who contributed a small-big grain of sand to end the horror of Nazism.

-Maria von Maltzan personally helped rescue more than 60 Jews and political prisoners from the Nazi regime, and helped rescue many others. After the war. Maria practiced veterinary medicine and often treated animals for free.
In 1984 a film was filmed in Berlin based on the relationship between Maria and Hans called Versteckt («His Forbidden Love», in Spain). In 1986, Maria published her autobiography, Schlage die trommel undfürchte dich nicht (hit the drum and do not fear). He died in Berlin in 1997.
-Irene Gut did not talk about her experiences throughout the war for years. Then, in 1975, he heard a neo-Nazi claim that the Holocaust was a lie; that had never happened. Irene realized that she now had a responsibility: she started traveling to talk about what she had seen and, finally, she wrote her story (along with the writer Jennifer Armstrong), called In My Hands: Memoirs of a Holocaust.
In 1982 the Jewish organization Yad Vashem recognized Irene as Justa Entre Naciones. He also received the blessing of Pope John Paul II in 1995. Irene died in 2003. In 2006 he was awarded posthumously with the Order of Merit of the Republic of Poland.
-Andrée Virot (the pink agent). For his work in the French Resistance, which included saving the lives of more than 100 Allied soldiers, Andrée received numerous decorations from the governments of France, England and the United States. In 1999 Andrée wrote his memoirs, Miracles Do Happen! (Miracles exist!) And, in 2008, a British film was filmed about his life called Rose: Portrait of a Resistance Fighter. He died in March 2010, at the age of 104 in the town of Long Ashton, North Somerset, England, where he had lived for many years.
-Josephine Baker became the first woman born in the United States to receive the War Cross. She also received the Legion of Honor and the Medal of Resistance and made her a member of the Free French Forces. He wore the FFL uniform when he spoke at the March on Washington for Work and Freedom, on August 28, 1963, just before Dr. Martin Luther King Jr. delivered his historic «I Have a Dream» speech.
Josephine Baker died in 1975, at the age of 68, four days after performing in a highly acclaimed musical in Paris that celebrated 50 years in the world of entertainment. At his funeral, he received all military honors from the French government.
-Corrie Ten Boom also wrote many books. The most famous, El Refugio Secreto, based on his experiences during the war, was taken to the cinema in 1975. Corrie obtained the title of Justa Entre Naciones, by Yad Vashem, and was also ordained knight by the Queen of the Netherlands. He died in California in 1983 at the age of 91.
The Beje is now a museum (on top of a real watchmaking), and visitors can see the secret room where once Boom had hid Jews.
-Andrée De Jongh survived the ordeal of the concentration camp and received numerous decorations from the governments of Belgium, France, Great Britain and the United States. After regaining health, she went to work as a nurse in a leper colony in the Congo. When his health and vision began to fail him, he returned to Brussels, where he died in 2007 at the age of 90.
-Fernande Keufgens survived the war and fought with the Belgian Resistance to the end. He married an American soldier named Bill Davis, who was stationed in Belgium, moved to the United States and, there, became a French teacher at the university. In 2008 he wrote a book detailing his experiences during the war years entitled Girl in the Belgian Resistance. Fernande continues giving talks about his work in the Resistance.
Monica Wichfeld would serve the sentence in Germany, where the conditions were sure to be much harsher. Obviously, his pardon was a strategy to prevent a possible violent protest, not to spare his life. After enduring strenuous conditions in prison, while becoming a source of inspiration for his fellow prisoners, Monica fell ill, and died on February 27, 1945, just over a year after his arrest, and so only a few months before the allies defeated Germany. His death was mourned throughout Denmark. Due to his work in the Resistance and his courageous refusal to give information to the Nazis, he became the symbol and inspiration of the Danish Resistance.
-Ebba Lund felt obliged to work for the rescue of the Jews before knowing the details because, as she would say many years later, «For me it was not a Jewish problem, it was a simple matter of humanity». The Holger Danske group helped approximately 700 or 800 Jews escape from Denmark in just a few weeks.
After the war, Ebba studied chemical engineering and immunology (the study of how the body fights diseases) and made important studies about the polio virus. She later became head of the Department of Virology and Immunology at the Royal Veterinary and Agricultural University in Copenhagen. She was very involved in scientific research and worked during her life in many commissions related to science. He died in 1999.
-Nor Inayat Khan was not forgotten. France granted him the Cross of War, and Great Britain the Cross of Saint George, the highest decoration for the value shown. There are also many plaques and memorials that remind her in Germany and Great Britain dedicated to Noor and the other SOE agents who lost their lives during the war. Right at the gates of Fazal Manzil, Noor’s childhood home, there is a plaque dedicated to Noor. Every July 14, the Bastille Day, a military orchestra plays outside the house in honor of the kind, artistic woman who grew up there, a woman who turned out to be one of the most courageous SOE agents.
After the war, Nancy Wake became one of the most decorated women of the Second World War; He received numerous decorations of the highest level of the governments of France, Great Britain and the United States.
But what Nancy was most proud of was that bicycle trip, with a total of 500 kilometers, which she completed in just 72 hours, one of the most difficult things she ever did, and a key moment in the maquis’ struggle against the Germans.
In 1985 Nancy wrote her memoirs, called The Autobiography of the Woman the Gestapo Called «The White Mouse» (The autobiography of the woman whom the Gestapo called «the white mouse»). He currently resides in a retirement community in London.
-After the war, President Truman wanted to publicly decorate Virginia Hall in a ceremony at the White House, but since she did not consider her work in France worthy of a special decoration, and because she wanted to continue working in espionage (and maintain his identity as a secret agent), Virginia declined the president’s invitation. Instead, on September 27, 1945, in a private office of the OSS, Virginia Hall received the Cross of Distinguished Services, and became the only American woman and the first civilian to receive this honor during World War II. .
After the war, the OSS was dissolved and its operations were assumed by the Central Intelligence Agency, the FBI, according to its acronym in English. Virginia was denied her application to work in other fields, but she worked in various areas for the FBI before she forcedly retired in 1966 at the age of 60. He died at 82.
-Marlene Dietricht in the 101st Airborne Division that Marlene had been traveling with did not fall into the hands of the enemy either, and finally the Germans lost the battle.
Marlene Dietrich went through many adversities while serving with the allied troops – rats, lice, freezing, military food, machine gun fire and bombing – all because she wanted to help the Allied troops, but would not come so close to danger.
When the war ended, the United States awarded him the Medal of Freedom (the highest decoration a civilian can receive), France ordered him Knight of the Order of Leopold, but his greatest reward was knowing that he had contributed in the fight against the Nazis Later he would refer to his work in OSS and USO as «the only important thing I have ever done».
-Martha Gellhorn, while touring Dachau, Martha lost her faith that truth and justice would prevail: man, in his opinion, had too great a capacity to do evil. But that did not stop him from reporting wars. She continued to cover many conflicts, including Vietnam, the Six Day War in the Middle East, and the civil wars in Central America. He died in 1998 at the age of 89, having fulfilled his ambition to write novels and short stories, many of which were very well received (and most of which were based on his own experiences). But Martha’s skills in journalism far outweighed her talents for the novel, and she has been widely recognized as one of the best correspondents of the 20th century.
The year following his death, the Martha Gellhorn Journalism Prize was awarded every year to the journalist who best emphasizes the human aspect of an important story.

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