Cultura — John Brockman / Culture: Leading Scientists Explore Societies, Art, Power, and Technology by John Brockman

“Cultura” es un libro de ensayos científicos que te trae The Edge. The Edge es una organización que presenta ideas originales de los principales pensadores actuales de un amplio espectro de campos científicos. Para este segundo volumen, académicos de diversos campos exploran nuevas formas de pensar sobre la cultura. Este interesante libro de 307 páginas incluye los siguientes diecisiete capítulos / ensayos: 1. La evolución de la cultura, 2. ¿Por qué algunas sociedades toman decisiones desastrosas ?, 3. Arte y realidad humana, 4. Una gran teoría de la cultura, 5. Nosotros Son como dioses y tienen que ser buenos para eso, 6. La catedral de Turing, 7. Hora de comenzar a tomar Internet en serio, 8. Reciprocidad indirecta, evaluación de cableado y reputación, 9. Maoísmo digital, 10. Sobre el “maoísmo digital” de Jaron Lanier “An Edge Conversation, 11, Social Networks Are Like the Eye, 12, The Next Renaissance, 13. El poder digital y sus descontentos, 14. ¿La tecnología evoluciona ?, 15. Aristóteles, 16. The Pancake People vs. the Godel-To -Google Net, y 17. The Age of the Informavore.

Positivos:
1. ensayos de alta calidad.
2. El fascinante tema de la cultura desde varias perspectivas intelectuales.
3. Los cuatro niveles paralelos de selección memética en la cultura humana.
4. Jared Diamond proporciona uno de los mejores ensayos en el libro. Causas del colapso social. “Antes que nada, un grupo puede no anticipar un problema antes de que el problema llegue realmente. Segundo, cuando llega el problema, el grupo puede dejar de percibir el problema. Luego, después de que perciben el problema, pueden incluso fallar al tratar de resolver el problema. Finalmente, pueden tratar de resolverlo, pero pueden fallar en sus intentos de hacerlo “.
5. Una explicación darwiniana explicada en tres factores: placer, universalidad y espontaneidad de las artes.
6. Ofrece una gran teoría sobre la cultura.
7. Una mirada interesante al cambio climático y por qué China tiene el potencial de tomar la iniciativa en este esfuerzo.
8. Una narración fascinante sobre la visión de Alan Turing de un mundo digital y la propuesta de John von Neuman para ello.
9. Algunas observaciones interesantes de internet. “Internet, después de todo, es una máquina para reforzar nuestros prejuicios. Mientras más amplia sea la selección de información, más quisquillosos podemos ser para elegir solo lo que nos gusta e ignorar el resto “.
10. El impacto de la equidad y la reciprocidad. “Hay muchos experimentos que muestran que los impulsos espontáneos como la tendencia a la equidad o los actos de simpatía o generosidad juegan un papel muy importante en la vida humana”.
11. El impactante ensayo de Jaron Lanier, El maoísmo digital: los peligros del nuevo colectivismo en línea sirve como pieza central de las discusiones que giran en torno a Wikipedia. Intercambios interesantes incluyendo aportes de los cofundadores de Wiki. “Wikipedia no es genial porque es como Britannica. Britannica es genial para ser autoritario, editado, caro y monolítico. Wikipedia es genial para ser libre, peleón, universal e instantáneo “.
12. Declaraciones provocativas. “Somos malos futuristas, nosotros los humanos. Somos malos para predecir lo que será importante y útil mañana. Creemos que el teléfono se usará mejor para llevar la ópera a las salas de estar de los Estados Unidos. Nos propusimos noblemente convertir la televisión en un medio educativo. Creamos hipertexto funcional para facilitar el intercambio de documentos de borrador de física “.
13. Una mirada a las redes sociales.
14. Ejemplos prácticos proporcionados. “Esta es la diferencia entre ideología y normas. La gente ve estas imágenes de supermodelos, pero pueden estar menos influenciados por ellos que por las acciones y la apariencia de las personas que los rodean de inmediato “.
15. Entonces, ¿cuál es el próximo renacimiento? Descubrir. Un buen ensayo sobre el tema.
16. Libertad de internet y política global. Muy revelador como se aplica hoy.
17. Una mirada interesante a la web del conocimiento. Diferentes formas de aprender.

Negativos:
1. No tan pulido como los libros Edge más recientes, pero siempre vale la pena leerlo.
2. No fluye tan bien como me gustaría. No tan centrado como debería ser.
3. Un poco anticuado, algunas ideas presentadas aquí han sido actualizadas.
4. Pasa demasiado tiempo revisando Wikipedia.
5. Cobertura limitada de la cultura en términos de variedad y alcance.
6. No tan agradable como esperaba.
7. Me gusta el Dr. Dennett como filósofo, pero su estilo de escritura es aburrido.

En resumen, la serie Edge de libros provocativos siempre vale la pena leer. Sin embargo, este libro no fue tan divertido como los libros posteriores de la serie. Los ensayos no fluyeron juntos y dejaron mucha “cultura”. Ensayos buenos para la media, lea si le interesa la cultura.

En el reino de los memes, el beneficiario último, al que hay que aplicar los cálculos definitivos sobre costes y beneficios, es el propio meme, y no sus portadores. Esto no debe entenderse como una aseveración empírica enérgica que excluya, por ejemplo, la función que desempeñan los agentes humanos individuales a la hora de concebir, valorar y garantizar la propagación y prolongación de caracteres culturales. Tal como he dicho ya, el punto de vista tradicional sobre la evolución cultural explica de un modo espléndido muchas de las pautas que deben observarse. Mi propuesta se basa, más bien, en la adopción de una perspectiva desde la que poder comparar una amplia variedad de asertos empíricos diferentes, incluidos los tradicionales, y las pruebas que los sustentan consideradas en un marco neutro, en el que considerar tan polémicas preguntas sin prejuicio alguno.
La analogía del trematodo nos invita a considerar un meme como el parásito que se apodera de un organismo para beneficiarse de las posibilidades de reproducción que le brinda, aunque deberíamos recordar que semejantes autoestopistas o simbiontes pueden clasificarse en tres categorías fundamentales:
• parásitos, cuya presencia disminuye las capacidades del anfitrión;
• comensales, cuya presencia es neutra —aunque, tal como nos recuerda la etimología, «comparten mesa con él»—, y
• mutualistas, cuya presencia aumenta las capacidades tanto del huésped como del anfitrión.
Dado que estas variantes se encuentran dispuestas a lo largo de un continuo, las líneas que las dividen no siempre están bien delimitadas. No hay prueba práctica alguna que pueda medir de forma directa el punto en el que el beneficio se vuelve nulo o se hace negativo, aunque sí nos es dado explorar con modelos las consecuencias de dichos límites.

Algunos memes son como animales domesticados: son valiosos por los beneficios que procuran, y sus propietarios humanos fomentan su réplica y la comprenden relativamente bien. Otros, en cambio, semejan más a ratas: prosperan en el entorno del hombre pese a que sus reacios anfitriones han tratado —sin éxito—
Uno de los motivos de malestar más persistente en lo relativo a los memes es la espantosa sospecha de que dar explicación a las mentes humanas entendiéndolas como cerebros en los que han anidado aquellos en calidad de parásitos pueda servir de menoscabo a las preciosas tradiciones de la creatividad humana. Un servidor piensa, por el contrario, que es evidente que solo concibiendo la creatividad a través de los memes podemos tener ocasión de poseer un medio que nos permita identificarnos con el producto de nuestro propio intelecto. Aunque los seres humanos extrudimos a diario otros productos, desde la infancia no tendemos a observar nuestras propias heces con el orgullo propio de un autor o un artista: se trata de simples productos biológicos secundarios, y aunque poseen su modesta individualidad e idiosincrasia propias, no puede decirse que los apreciemos.

Las sociedades humanas y otros colectivos menores pueden adoptar decisiones desastrosas por toda una serie de motivos: por no prever un problema, no percibirlo una vez que se ha dado, no tratar de resolverlo una vez detectado o fracasar en el intento de resolverlo. Todo esto puede sonar pesimista, como si el descalabro fuera la norma en el proceso de toma de decisiones del ser humano. Huelga decir, sin embargo, que no es ese el caso, ni en el terreno medioambiental ni en el de los negocios, el académico o cualquier otro. Son muchas las sociedades que han sabido prevenir, advertir, tratar de resolver y lograr solventar los problemas que se planteaban en su medio ambiente. Así, por ejemplo, el imperio inca, Nueva Guinea, los gaélicos, el Japón del siglo XVIII, la Alemania decimonónica y el reino de Tonga supieron tomar conciencia del riesgo de deforestación al que se enfrentaban, y todos adoptaron medidas eficaces de repoblación y administración forestal.

La relación que establecemos con la cultura constituye un modo de entender esto último. Huelga decir que la historia del arte del pasado se ha servido siempre de ello para respaldar esta idea antigua de que el valor está en el objeto y nosotros somos como receptores de radio; claro: la Piedad de Miguel Ángel es hermosa porque sus proporciones guardan cierta resonancia divina semejante a la que posee la proporción áurea, y algo así se comunica a través de ella hasta nosotros. Yo ya no estoy dispuesto a aceptar este modelo trasnochado de transmisor y receptor: el valor se encuentra en la transacción. El objeto en sí puede ser punto menos que irrelevante, como lo era el inodoro de Duchamp. De hecho, podía haber elegido en su lugar una pala o una rueda de bicicleta. Lo que hizo fue crear una situación que le permitiese decir: «Ven, espectador; entra y crea valor». Buena parte del arte del siglo XX se ha fundado en eso, en recordarnos que somos nosotros los que damos valor a las cosas, que no existen antes en un estado valioso.

Sería interesante preguntarse si los pioneros de Google, eBay y Amazon son conscientes de estas teorías procedentes de la biología evolutiva. El de la reputación es un concepto que tenemos bien grabado en el cerebro, y que nos preocupa enormemente —no ya a los profesores de edad, sino a todo el mundo—. He leído que el momento en que se desesperan y enloquecen las personas es aquel en que sienten que su entorno social los considera por entero inútiles.
Quisiera hacer hincapié en que hemos estado hablando, en esencia, de naturaleza humana. La idea, más o menos oficial, de que los seres humanos son egoístas y racionales (concepción que solo los economistas toman de veras en serio, o tomaban, ya que ahora hasta ellos están negando haberlo hecho nunca) ha quedado refutada por completo. Existen muchos experimentos que demuestran que en la vida del ser humano están por demás presentes impulsos espontáneos como la tendencia a la justicia o los actos de compasión y generosidad.

El problema está alcanzando un punto crítico: la cantidad de conocimiento disponible está llegando a extremos abrumadores, y cada vez tenemos más necesidad de poder usarlo. Todo el mundo está convencido de que hay que tomar medidas radicales respecto de la educación, tanto la de los niños como la de los adultos. El mundo se está volviendo tan complicado que las escuelas ya no son capaces de enseñar a los alumnos lo que deben saber, pero la industria tampoco está equipada para hacer frente al problema. Algo tiene que cambiar.
Con la red del conocimiento, la información que ha ido acumulando la humanidad se hará más accesible, más manejable y más útil. Todo aquel que quiera aprender podrá dar con las explicaciones más valiosas y mejores de lo que desea saber, y todo el que tenga algo que enseñar dispondrá de un medio de alcanzar a quienes quieren aprender. Los profesores superarán su papel presente de dispensadores de información para convertirse en guías, mentores, auxiliares y autores. La red del conocimiento nos hará a todos más inteligentes, y, como idea, está en sazón.

“Culture” is a thought-provoking book of scientific essays brought to you by The Edge. The Edge is an organization that presents original ideas by today’s leading thinkers from a wide spectrum of scientific fields. For this second volume, scholars from various fields explore new ways of thinking about culture. This interesting 307-page book includes the following seventeen chapters/essays: 1. The Evolution of Culture, 2. Why Do Some Societies Make Disastrous Decisions?, 3. Art and Human Reality, 4. A Big Theory of Culture, 5. We Are As Gods and Have to Get Good at It, 6. Turing’s Cathedral, 7. Time to Start Taking the Internet Seriously, 8. Indirect Reciprocity, Assessment Hardwiring, and Reputation, 9. Digital Maoism, 10. On Jaron Lanier’s “Digital Maoism” An Edge Conversation, 11, Social Networks Are Like the Eye, 12, The Next Renaissance, 13. Digital Power and Its Discontents, 14. Does Technology Evolve?, 15. Aristotle, 16. The Pancake People vs. the Godel-To-Google Net, and 17. The Age of the Informavore.

Positives:
1. High-quality essays.
2. The fascinating topic of culture from various intellectual perspectives.
3. The four parallel levels of memetic selection in human culture.
4. Jared Diamond provides one of the best essays in the book. Causes for societal collapse. “First of all, a group may fail to anticipate a problem before the problem actually arrives. Second, when the problem arrives, the group may fail to perceive the problem. Then, after they perceive the problem, they may fail even to try to solve the problem. Finally, they may try to solve it but may fail in their attempts to do so.”
5. A Darwinian explanation explained in three factors: pleasure, universality, and spontaneity of the arts.
6. Provides a big theory about culture.
7. An interesting look at climate change and why China has the potential of taking the lead in this effort.
8. A fascinating narrative on Alan Turing’s vision of a digital world and John von Neuman’s proposal for it.
9. Some interesting observations of the internet. “The Internet today is, after all, a machine for reinforcing our prejudices. The wider the selection of information, the more finicky we can be about choosing just what we like and ignoring the rest.”
10. The impact of fairness and reciprocity. “There are many experiments that show that spontaneous impulses like the tendency for fairness or acts of sympathy or generosity play a huge role in human life.”
11. Jaron Lanier’s impactful essay, Digital Maoism: The Hazards of the New Online Collectivism serves as a centerpiece of discussions revolving around Wikipedia. Interesting exchanges including inputs from the cofounders of Wiki. “Wikipedia isn’t great because it’s like Britannica. Britannica is great at being authoritative, edited, expensive, and monolithic. Wikipedia is great at being free, brawling, universal, and instantaneous.”
12. Provocative statements. “We’re bad futurists, we humans. We’re bad at predicting what will be important and useful tomorrow. We think the telephone will be best used to bring opera to America’s living rooms. We set out nobly to make TV into an educational medium. We create functional hypertext to facilitate the sharing of draft physics papers.”
13. A look at social networks.
14. Practical examples provided. “This is the difference between ideology and norms. People see these images of supermodels, but they might be less influenced by them than by the actions and appearance of the people immediately around them.”
15. So what is the next renaissance? Find out. A good essay on the topic.
16. Internet freedom and global politics. Quite revealing as it applies today.
17. An interesting look at the knowledge web. Different ways of learning.

Negatives:
1. Not quite as polished as the more recent Edge books but always worth reading.
2. It doesn’t flow quite as well as I would like. Not as focused as it should be.
3. A little dated, some ideas presented here have been updated.
4. Spends too much time going over Wikipedia.
5. Limited coverage of culture in terms of variety and scope.
6. Not as enjoyable as I had hoped for.
7. I like Dr. Dennett as a philosopher but his writing style is dull.

In summary, the Edge series of provocative books are always worth reading. This book however wasn’t quite as enjoyable as subsequent books in the series. The essays didn’t flow together as well and leaves a lot of “culture” out. Good to average essays, read if you are interested in culture.

In the realm of memes, the ultimate beneficiary, to whom the definitive calculations of costs and benefits must be applied, is the meme itself, and not its bearers. This should not be understood as a strong empirical assertion that excludes, for example, the role played by individual human agents when conceiving, valuing and guaranteeing the propagation and extension of cultural characteristics. As I have already said, the traditional point of view on cultural evolution explains in a splendid way many of the guidelines that must be observed. My proposal is based, rather, on the adoption of a perspective from which to compare a wide variety of different empirical statements, including traditional ones, and the evidence that sustains them considered in a neutral framework, in which to consider such controversial questions without prejudice.
The analogy of the trematode invites us to consider a meme as the parasite that seizes an organism to benefit from the possibilities of reproduction that it offers, although we should remember that similar hitchhikers or symbionts can be classified into three fundamental categories:
• parasites, whose presence diminishes the capabilities of the host;
• diners, whose presence is neutral – although, as the etymology reminds us, they “share a table with him” -, and
• mutualists, whose presence increases the capabilities of both the host and host.
Since these variants are arranged along a continuum, the lines that divide them are not always well delimited. There is no practical test that can measure directly the point at which the benefit becomes null or becomes negative, although it is possible to explore the consequences of these limits with models.

Some memes are like domesticated animals: they are valuable for the benefits they provide, and their human owners foster their replication and understand it relatively well. Others, on the other hand, resemble rats more: they thrive in the environment of man despite the fact that their reluctant hosts have tried – unsuccessfully –
One of the most persistent reasons for discomfort regarding memes is the dreadful suspicion that giving explanations to human minds by understanding them as brains in which they have nested as parasites can undermine the precious traditions of creativity. human A server thinks, on the contrary, that it is evident that only by conceiving creativity through memes can we have the opportunity to possess a means that allows us to identify ourselves with the product of our own intellect. Although human beings extrude other products on a daily basis, from infancy we tend not to observe our own feces with the pride of an author or an artist: they are simple secondary biological products, and although they possess their own modest individuality and idiosyncrasies, they do not it can be said that we appreciate them.

Human societies and other minor groups can make disastrous decisions for a variety of reasons: not foresee a problem, not perceive it once it has occurred, not try to solve it once detected or fail in the attempt to solve it. All this may sound pessimistic, as if the disaster was the norm in the decision-making process of the human being. Needless to say, however, that is not the case, neither in the environmental field nor in the business, academic or any other. There are many societies that have known how to prevent, warn, try to solve and manage to solve the problems that arose in their environment. Thus, for example, the Inca empire, New Guinea, the Gaels, eighteenth-century Japan, nineteenth-century Germany and the kingdom of Tonga were aware of the risk of deforestation they faced, and all adopted effective measures of repopulation and administration forest.

The relationship we establish with culture is a way of understanding the latter. Needless to say, the history of the art of the past has always been used to support this ancient idea that value is in the object and we are like radio receivers; Clear: Michelangelo’s Pieta is beautiful because its proportions have a certain divine resonance similar to that of the golden ratio, and something like that is communicated through it to us. I am no longer willing to accept this outdated model of transmitter and receiver: the value is found in the transaction. The object itself can be a point less than irrelevant, as was Duchamp’s toilet. In fact, he could have chosen a shovel or a bicycle wheel instead. What he did was create a situation that would allow him to say: “Come, spectator; enter and create value ». Much of the art of the twentieth century has been founded on that, to remind us that we are the ones who give value to things, who do not exist before in a valuable state.

It would be interesting to ask if the pioneers of Google, eBay and Amazon are aware of these theories from evolutionary biology. The reputation is a concept that we have well recorded in the brain, and that worries us greatly – not the old teachers, but the whole world. I have read that the moment when people despair and go mad are those in which they feel that their social environment considers them completely useless.
I would like to emphasize that we have been speaking, in essence, of a human nature. The idea, more or less official, that human beings are selfish and rational (a conception that only economists take seriously, or took, since now even they are denying having ever done so) has been completely refuted. There are many experiments that show that spontaneous impulses such as the tendency towards justice or acts of compassion and generosity are present in the life of the human being.

The problem is reaching a critical point: the amount of knowledge available is reaching overwhelming extremes, and we are increasingly in need of being able to use it. Everyone is convinced that radical measures must be taken regarding education, both that of children and that of adults. The world is becoming so complicated that schools are no longer able to teach students what they should know, but the industry is not equipped to deal with the problem either. Something has to change.
With the knowledge network, the information that humanity has accumulated will become more accessible, more manageable and more useful. Everyone who wants to learn can find the most valuable and best explanations of what they want to know, and anyone who has something to teach will have a means of reaching those who want to learn. Teachers will overcome their present role as information providers to become guides, mentors, assistants and authors. The network of knowledge will make us all smarter, and, as an idea, it is in season.

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