2. Capitán de navío (Narrativas Históricas) — Patrick O’Brian / Post Captain (Vol. Book 2) (Aubrey/Maturin Novels) by Patrick O’Brien

Soy fan de O’Brian y de la serie Aubrey / Mautrin (aunque solo he leído dos de los libros hasta la fecha). El ritmo, el lenguaje, las minutas y la atención al detalle son magníficos, las tramas de O’Brian me mantienen atención absorta. _Post Captain_, sin embargo, tiene una sensación (y ritmo) muy diferente desde el primer libro de la serie Master and Commander (Movie Tie-In Edition). Parte de esto, como señala un crítico anterior, se debe a que gran parte de _Post Captain_ ocurre en tierra; Sin embargo, lo que me sorprendió un poco fue la trama, gran parte de la cual giraba en torno a la cortejo de mujeres por Aubrey y Maturin, y por las confabulaciones, de su madre que buscaba hacer una “buena pareja” y la una y otra vez la naturaleza de la relación en ciernes entre estas mujeres y sus beaus.
Cuando leo a O’Brian, espero acción, manos sobre cubierta luchando con líneas, velas y clima, sangre corriendo de los imbornales, y toda clase de detalles náuticos que tanto me han ganado estos libros. Para ser justos, hay una buena porción de esto, no temas. Pero las letras, los movimientos, las danzas y los matices sutiles que formaban parte del ritual de cortejo a principios del siglo XIX contrastaban con la vida en el mar, y aquí me recordaba a Austen. (No llamar a Austen, sino alabanza de O’Brian). De hecho, la atención al detalle que O’Brian ofrece en sus aventuras de mar también se aplica al cortejo, romance (y rivalidad) entre Maturin y Aubrey.
También cabe destacar la condenable política que entonces (como ahora) forma parte del mando principal, ya que Aubrey lucha para ser promovido a “Publicar Capitán” (de ahí el título), una promoción que lo guiaría para eventualmente convertirse en un oficial de la bandera. Que su superior inmediato detesta a Aubrey con desdén y busca activamente hacer fracasar sus posibilidades de ascenso era fascinante si le preocupaba leer. (Me preocupa que esté profundamente identificado con AUbrey y sus valientes intentos de hacerlo bien a pesar de recibir el mando de un barco en movimiento con una tripulación verde.) El hecho de que sea tan empático con la carrera de Aubrey habla del poder de la escritura de O’Brian.
A pesar de la revisión mediocre, el libro es una lectura que vale la pena, aunque solo sea para proporcionar un contexto y detalles históricos más amplios a los personajes y el momento en que se establecen los libros.

I’m a fan of O’Brian and the Aubrey / Mautrin series, (although I have only read two of the books to date.) The pace, language, minutae and attention to detail are magnificent, O’Brian’s plots keep me in rapt attention. _Post Captain_, however, has a very different feel (and pace) from theif irst book in the series Master and Commander (Movie Tie-In Edition). Part of this, as a previous reviewer points out, is because so much of _Post Captain_ takes place on land; what threw me for a bit of a loop, however, was the plot – much of it revolved around the courting of women by Aubrey and Maturin, and by the conivances, of their mother seeking to make a “good match” and the on-again-off-again nature of the budding relationship between these women and their beaus.
When I read O’Brian, I expect action, hands above deck wrestling with lines, sails and weather, blood running from the scuppers, and all manner of nautical detail that has so endeared these books to me. To be fair, there is a goodly portion of this, fear not. But the letters, motions, dances and subtle nuance that was a part of the courting ritual in the early 19th century made for a stark contrast to life at sea, and here reminded me of Austen. (No knock on Austen; rather, this is high praise for O’Brian.) Indeed, the close attention to detail that O’Brian provides in his sea-faring adventures is equally applied to the courtship, romance (and rivalry) between Maturin and Aubrey.
Also of note was the damnable politics that then (as now) are a part of senior command, as Aubrey struggles to be promoted to “Post Captain” (hence the title) – a promotion which would pipeline him to eventually becomming a flag officer. That his immediate superior holds Aubrey in disdain and actively seeks to derail his chances of promotion was fascinating if troubling to read. (Troubling in that I deeply empathized with AUbrey and his valiant attempts to do well inspite of being given command of a challening ship with a green crew.) That I so strongly empathized with Aubrey’s career speaks to the power of O’Brian’s writing.
In spite of the mediocre review, the book is very much a worthwhile read, if only to provide some context and broader historical detail to the characters and the time in which the books are set.

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