España Se Escribe Con E De Endeudamiento — José María Gay De Liébana / Spain Is Written With I Of Indebtedness by José María Gay De Liébana (spanish book edition)

Estupendo libro sobre economía social. Te hace pensar sobre la sociedad en la que vivimos y dejaremos a nuestros hijos. Un libro muy didáctico con información que no encontrarás en ningún sitio, altamente recomendado a cualquier tipo de público, nadie debería perdérselo.

Estamos ante una España trémula y de rumbo torcido, con una clase política que ha perdido, y perdió, por completo la brújula de un país que, de no remediarse, está abocado al abismo. España da la espalda a sus pequeñas y medianas empresas sin percatarse de que ellas están condenadas a ser los jabatos y salvadores de esta odisea que nos toca vivir. Una España en la que los puñados de millardos de euros iban que volaban, donde endeudarse venía a ser más o menos lo mismo que si te tocara la lotería. Y todos nos endeudamos. Familias, empresas, Estado, comunidades autónomas… ¡y hasta el propio sistema financiero se endeudaba para seguir dando más crédito a los endeudados! Con tanto abuso de deuda no se antoja difícil presumir cuál es el final. Aquello que pájaros de mal agüero anticipábamos —¡antipatriotas!, nos soltaban—, se confirmó plenamente, por desdicha. Aquí y así estamos.

El dinero público, procedente de nuestros impuestos, se pierde por las alcantarillas de la corrupción y por los laberintos de las corruptelas… No importa el color del dinero, como tampoco el color político.
Deuda galopante, consumo agonizando, bravura rampante. Vivimos años de ebullición en cuestiones de deuda. ¡La fanfarria de la deuda se disparaba! De una deuda total en aquel 2003 de algo menos de 1,6 billones de euros pasábamos a deber en 2011 unos 2,9 billones y los guarismos, entrados en 2012, no decaen: menos deuda privada y más deuda pública.
Existe en nuestros gobernantes la obsesión de recortar y recortar en lo que se da al pueblo a cambio de sus impuestos, mas no de podar el voluminoso gasto público multiplicado en cantidades industriales ni actuar en el sobrecoste de la clonación del aparato estatal, que reproduce nuestra Administración. Aumentar impuestos, eso sí. En gran parte, la irresponsabilidad política ha conducido a este infierno de 2012, cristalizado en un gasto público total, entre el Estado y las comunidades autónomas, de ¡460.000 millones de euros! Se trata al unísono de que nuestros mandamases se conciencien de que hace falta revitalizar la economía…
A nuestra clase política de estos últimos años le ha faltado preparación, cultura económica, saber financiero y mucha, demasiada, responsabilidad en su quehacer, y a algunos de sus representantes les han sobrado intereses mezquinos e ínfulas filibusteras. Alguien tendría que haber explicado a nuestros gerentes aquello de que no se puede gastar más de lo que se ingresa porque el déficit es sinónimo de pérdida y el déficit público no es algo etéreo, sino real, que incumbe a todos los ciudadanos porque en resumidas cuentas somos nosotros quienes lo pagamos: más impuestos, menos prestaciones, deterioro del Estado de bienestar.
Esas pymes (pequeñas y medianas empresas) que resisten estoicamente se les niega el pan y la sal, se les recorta el grifo de la financiación, los bancos no les dan crédito y los problemas de liquidez hacen que muchas de ellas se bamboleen. No apoyar a las pymes por parte de los estamentos oficiales y del sistema financiero equivale a herirlas cuando no a matarlas lentamente, y un país que mata a sus pymes se está suicidando. Si en España no se presta atención, no se da cariño, no se mima a las pymes, nuestra economía, en pocos años, se precipitará al vacío. Apostar por las pymes es invertir por España, por todos nosotros, por hacer grandes a nuestras tierras.
Cuando hablo de pymes, me estoy refiriendo a la vez a empresas familiares, a las que fijan objetivos a largo plazo y cuya filosofía no radica en el lucro inmediato, sino en la capitalización persistente.

Será difícil que en años venideros el crédito hacia las familias rebrote con fluidez para incrementarse hasta los niveles de aquellos fantásticos años, que en 2008 tuvieron su punto álgido. Ni los unos —léase el sector financiero— están prestos ni en disposición de regar con tanto crédito, ni las otras —léase las familias— pueden ni podrán asumir endeudamientos tan brutales ni manejar, en el contexto de este teatro económico y el que sobrevendrá, capacidades de endeudamiento como antaño, sencillamente por la imposibilidad de pagar tanta montaña de deuda.
Si la prima de riesgo de la deuda española anda disparada y se desboca a partir de mayo de 2012, no es un mero capricho especulativo de los mercados, sino la desconfianza generada por la intervención de Bankia, primero; el no crecimiento económico de España, segundo; la imparable hemorragia del paro y las nulas expectativas no sólo de que el desempleo amaine, sino de que se reduzca o se cree nuevo empleo, tercero; la endeble salud financiera y económica de conglomerados españoles de mucho don pero poco din, cuarto; el abominable endeudamiento de empresas, familias y sistema financiero, quinto; la monstruosa deuda pública española, sexto; el irrefrenable déficit público y la falta de soluciones para enmendarlo, séptimo…, y paremos aquí que por el momento basta y sobra con toda esa plaga enunciada.
El indiscutible motor del crédito a nuestra economía ha sido el de las instituciones financieras, que al cierre de 2010 habían comprometido 2.174.914 millones de euros; de hecho, el préstamo a la economía española de las instituciones financieras se ha duplicado en ese espacio de tiempo que consideramos. En menor medida, las propias Administraciones Públicas acreditan un saldo prestamista de 105.273 millones de euros. Las sociedades no financieras y los hogares sufragan 170.113 millones de euros. Finalmente, la deuda exterior, con el resto del mundo, ha seguido desde 2003 hasta 2010 una marcada evolución al alza pasando de 339.724 millones de euros a 634.761 millones.

Si hay gente en el paro, no se compran casas y no se liquida el impuesto sobre transmisiones patrimoniales. Las comunidades autónomas se quedan con un palmo de narices dado que ese impuesto les pertenece. Y si no se compran casas, no se paga el IBI y otras tantas figuras tributarias que representan para los ayuntamientos un buen filón recaudatorio. Por eso, algunos ayuntamientos ponen en marcha ERE.
Asistimos por desgracia al empobrecimiento de un país, de esta España. Si toda esa tragedia que hoy se vive en España y que afecta lamentablemente a muchas familias persiste, el futuro es simplemente descorazonador. Las estadísticas ponen de manifiesto que la clase alta en España hoy representa un porcentaje superior (6,7 por ciento) al de 1975 (5 por ciento). Por el contrario, también ponen de relieve un dato estremecedor: la clase media, sostén de todo país desarrollado y con brío económico, cae en picado, del 56 por ciento que suponía en 1975 al 42,9 por ciento de 2008. Entre la clase baja y la clase pobre, España agrupa al 50,4 por ciento de su población; en 1975, era el 39 por ciento. Estamos más cerca de los años sesenta y cincuenta del siglo XX que del siglo XXI.

Uno de los grandes problemas con los que España topará, y al paso que vamos no dentro de muchos años, es el de la preparación de su gente, sobre todo de la gente joven, quienes tendrían que abrir las puertas al futuro. Nos empeñamos en mantener que las generaciones que suben son las mejor preparadas de la historia. Tiempo habrá para constatarlo. Tendrá que calibrarse cómo reaccionan nuestros jóvenes cachorros en épocas de crisis, cuando las cosas no sean tan sublimes como vivieron en sus infancias. La incógnita reside en si es solvente la formación y el grado de preparación de las actuales generaciones de gente joven ante el futuro. Ahí parece que hay pifias. Son nuestros jóvenes de hoy quienes a la larga se responsabilizarán de sacarnos las castañas del fuego.
Los recortes presupuestarios que influyen sobre el gasto tanto por parte del Estado como de varias comunidades autónomas se están concentrado sobre dos parcelas muy sensibles: educación y sanidad. Se reducen los fondos asignados a escuelas y universidades y se dosifica alarmantemente el suministro de recursos a nuestro sistema sanitario. Mal vamos y peor iremos. Los países más y mejor desarrollados son los que destinan importantes dotaciones de sus presupuestos a la formación. El modelo universitario español, y sobre todo el catalán, serían mucho más potentes buscando las sinergias de esa interesante oferta que ofrecen sus centros universitarios. La universidad necesita investigar y desarrollar, y si no hay fondos con los que sufragar esas siembras, el día de mañana no se recogerán los frutos.

La agregación de las cuentas de resultados de los aeropuertos que componen la red de AENA, gestora aeroportuaria por antonomasia en España y otros países, por desdicha arroja resultados negativos. Los ingresos de explotación de AENA Aeropuertos, que suman 2.374,82 millones de euros, se quedan cortos para encajar el volumen de los gastos de explotación, que asciende a 2.348 millones; en términos porcentuales, por cada 100 euros que ingresa, AENA gasta 99 euros, con lo cual el resultado de explotación se cifra en unos raquíticos 26,82 millones de euros, que suponen el 1 por ciento de la facturación.
Este es el problema de AENA, pero al propio tiempo de otras muchas empresas: incurrir en gastos desmesurados con relación a lo que se ingresa, menoscaba los márgenes. Los ingresos de AENA, distribuidos entre los servicios aeroportuarios y los comerciales, con otros ingresos que representan un mero papel testimonial, carecen de potencia con la que apechugar esa embestida de gastos. Los de personal se muestran moderados, ya que con 379 millones de euros equivalen al 16 por ciento de los ingresos. Por tanto, es, sin duda, el capítulo de los otros gastos de explotación, que suma 1.110 millones de euros y constituye el 47 por ciento de la facturación, el que abre una vía de agua económica agudizada por el golpe de las amortizaciones, que con 830 millones absorben el 35 por ciento de los ingresos.

Spanair fue una compañía aérea que prometía —gestionada durante varios años por Gerardo Díaz Ferrán, presidente que fue de la CEOE, y su socio Gonzalo Pascual, desaparecido en el verano de 2012—, bajo la tutela de la escandinava Scandinavian Airlines System (SAS). Aspiraba a ser una línea aérea que rivalizara con Iberia, máxime cuando la Generalitat junto con otras influyentes instituciones de peso de Cataluña se hizo con ella para que liderara la T1 del aeropuerto de Barcelona tras el portazo de Iberia a la ciudad condal. Spanair estaba integrada en uno de los grupos aéreos más importantes del mundo, el megacarrier Star Alliance, lo cual le permitía globalizar su actividad de transporte aéreo.
Con fecha 31 de enero de 2009 la sociedad Iniciatives Empresarials Scandinavian Airlines (IEASA) adquiría el 80,1 por ciento de Spanair, mientras que el grupo SAS pasaba a ser socio industrial con el 19,9 por ciento del capital social.
Sin embargo, aquellos proyectos se vinieron abajo. Las cosas se complicaron para Spanair a lo largo de varios ejercicios y cerró 2011 con unas pérdidas operativas de 97 millones de euros frente a los 104 millones también negativos de 2010 y una cifra de facturación de 605 millones ligeramente por debajo de los 608 millones facturados en 2010. A comienzos de 2012, la Generalitat de Cataluña interrumpió la financiación de un proyecto que olía a fracaso.
La crisis también pilla a encopetados clubes de golf. Los balances que aquí se presentan resumen la situación patrimonial y financiera de un club de golf de notable pedigrí que, como consecuencia de su reubicación, creció de manera relevante. Los problemas fueron surgiendo a medida que las inversiones se agrandaban considerablemente, los imprevistos hacían acto de presencia, la deuda se desbocaba y las tensiones a corto plazo no tardaban en aparecer. Pese a contar con unos regulares fondos propios, la carga de la deuda hería la economía golfística.

Las alarmas sobre el sector financiero español saltaron con estridencia en el mes de mayo de 2012. Fue el detonante que derivaría en el proceso de rescate oficialmente de entidades financieras españolas enfermizas y como colofón de nuestras maltrechas finanzas públicas. Uno de los asuntos más relevantes que depara el año 2012 es el de Bankia. De una grandeza singular como entidad financiera, la cuarta de España tras Santander, BBVA y CaixaBank, el grupo liderado por Caja Madrid se hundía en el barrizal. En la primera quincena de mayo se procedía a apartar de la presidencia de Bankia a Rodrigo Rato, mientras se negaba en primera instancia desde áreas gubernamentales que se tratara de una intervención. Para España y la famosa prima de riesgo ese paso fue algo así como destapar la caja de Pandora. Desde ese momento, la prima de riesgo se disparó para España, las sombras de la sospecha invadieron a sus entidades financieras y nuestro país pasó a estar en el ojo del huracán. De ahí a la intervención de España mediaría poco trecho. La excusa de un rescate parcial sobre nuestras entidades financieras, aunque alguien preferiría llamarlo, por aquello de los santificados eufemismos, vehículos financieros ad hoc, servía para justificar, sin condicionalidad según el gobierno aunque con un farragoso pliego de condiciones de facto excesivamente duro con la ciudadanía, la canalización de hasta 100.000 millones de euros para capitalizar a las entidades de nuestro sistema financiero en cuyos balances campaba la toxicidad.
Con el entierro de las cajas de ahorros, entramos en una fase de concentración financiera. Unas pocas, muy pocas, entidades financieras, en forma de bancos, dominarán el cotarro financiero en España. Eso significa que nos adentramos en una era de dictadura crediticia y bancaria u oligopolio financiero. Las familias se quedan sin su tradicional sistema bancario, encarnado en las cajas de ahorros, y los menos favorecidos sufrirán penurias financieras. En cierto modo, con la desaparición de las cajas de ahorros desaparecerán los dividendos sociales.
¿Causas de una defunción? En síntesis, podríamos señalar que los problemas financieros de las cajas vinieron, por un lado, por culpa de su exposición excesiva al riesgo inmobiliario; por otro, por sus afanes de expansión rompiendo sus tradicionales barreras locales a la vez que por sus ansias de competir con los propios bancos; igualmente como consecuencia del crédito excesivo a proyectos de nula rentabilidad a la par que por la concentración de crédito en empresas de amigos y amiguetes y, desde luego, por aquella financiación exagerada de proyectos faraónicos y de inversiones improductivas bajo la responsabilidad de la mala gestión de unos políticos ineptos al mando de esas instituciones.

La crisis económica es, en gran manera y como se ha explicado en otros epígrafes del libro, una auténtica crisis de deuda. Recapitulando: se creció de forma brutal, invirtiendo a lo grande y recurriendo a la deuda fácil, barata y accesible para todos los públicos. Reiterándonos: a veces uno piensa que durante los años de excesivo culto al becerro de oro del dios endeudamiento, acaso por los amplios y dilatados plazos de cancelación o igual por los bajos intereses, pocos se percataban de una cuestión crucial: las deudas se tienen que devolver, o sea, pagar.
El conjunto de empresas no financieras que conforman el selectivo Ibex 35, desde Abengoa hasta Telefónica, o sea, de la A a la T, en 2008 sumaba inversiones por 788.010 millones de euros. Las grandes operaciones corporativas, con copiosos fondos de comercio y desorbitados valores razonables de los activos, tanto del sector inmobiliario como derivadas del ambicioso proceso de diversificación de las tradicionales constructoras —que penetraban en otros mercados a sabiendas de que el chollo hispano estaba entrando en coma a la par que en busca de otros márgenes más saneados y actividades generadoras de caja recurrente y segura—, propiciaron financiaciones mayúsculas, con enormes pasivos bancarios, tensando la cuerda del equilibrio financiero a corto plazo. Fue la imparable época expansiva. El fenómeno del apalancamiento, sugestión bien resuelta con la que eludir la ruda y malsonante palabra que es endeudamiento, encontró su caldo de cultivo.
Al cierre de 2008, aquellos 788.010 millones de euros de activos de nuestras empresas no financieras del Ibex 35, que eran veintinueve, se sufragaban con 574.045 millones de deuda pura y dura y mediante 213.964 millones de recursos propios.
En 2011, año de desinversiones y desapalancamientos, el activo conjunto de las veintiocho empresas no financieras del Ibex 35 asciende a 846.677 millones de euros, sufragado por deuda en 603.558 millones y patrimonio neto por 243.119
millones. Resumiendo, por cada 100 euros invertidos, 71 euros corresponden a deuda y solamente 29 euros a financiación propia.
En el fondo, las empresas no financieras del Ibex 35 concentran una deuda excesiva, que es el vivo reflejo de esta España endeudada. Se ha crecido con abundancia exagerada sobre la base de un endeudamiento exuberante.
A destacar la gestión de Inditex, Mercadona, Estrella Damn… Un oasis entre tanto derroche.

Nuestro fútbol, nuestra vibrante Liga de las Estrellas —cada vez menos por culpa de su bipolarización— es endeble y padece una doble crisis: la que cual maldita epidemia se extiende a lo largo y ancho de España y la suya propia, la de los números desgarradores y erráticos que afligen al grueso de nuestros clubes de fútbol.
El fair play financiero, sin necesidad de penetrar en otros considerandos —verbigracia, la situación financiera y económica de los clubes— por el momento, y después de varios años trabajando con las cuentas del fútbol, tiene que decirse sin remilgos, se salta a la torera por parte de determinados clubes que, no obstante, sí están compitiendo en nuestra mundialmente famosa, aunque económicamente penosa, Liga de las Estrellas.
Procede, por ende, una actuación comme il faut por parte de quien corresponda para que se cumplan las reglas del juego en términos mercantiles y contables. La transparencia financiera es una exigencia ineludible en aras de la higiene de la competición.
Primero, porque la crisis económica actual castiga a todos los sectores económicos por igual, aunque es cierto que algunos se muestran más protegidos y con mejores escudos que otros, como el de los artículos de lujo. Y segundo, porque el fútbol español arrastra desde hace años un estado crítico per se que con el paso del tiempo se agudiza. Aquellas nubes amenazantes sobre las que advertíamos tiempo atrás, van descargando con toda su fuerza. Los concursos de acreedores y las inestabilidades financieras, la falta de un modelo económico sostenible, las nulas garantías ante una explosión de crisis económica, pilla a contrapié a un buen número de clubes.
La porción de la tarta televisiva que devoran el Barça y el Madrid. De hecho, la mitad de los ingresos por el concepto televisivo van para ellos y los dieciocho clubes restantes tienen que conformarse con la otra mitad. Juego desigual, Liga descompensada, resultados desajustados, competición desafinada.
La Premier League, en cambio, muestra bien a las claras un modelo impecable de reparto de los derechos televisivos entre los clubes participantes.
La Premier League se vende como tal, como producto y marca conjunta, en todo el mundo. La Liga de las Estrellas no ha centralizado sus derechos televisivos y cada cual campa a sus anchas. La Premier League mira al mundo, se vende a éste, a todos los rincones del planeta, bajo una unidad de marca. La gente, en cualquier punto de la Tierra, consume el producto llamado Premier League, que luego resulta ser un partido entre el Tottenham Hotspur y el Wigan Athletic o entre el Manchester City y el Fulham. Que juegue el Manchester United, el Chelsea, el Liverpool, el Arsenal, es importante, claro, a efectos del consumidor del producto Premier League, pero no decisivo ni determinante.
Nuestra Liga de las Estrellas no muestra esa unidad de actuación. Aquí cada cual mira por sus intereses, no se muestra solidario ni corporativista, barre para casa.

Antes hablábamos de los problemas de España. Pues bien, algo o mucho de eso ocurre con el fútbol español. La Liga, con unos ingresos de 1.666 millones de euros acumula unas deudas de 3.530 millones; esto es, más del doble de lo que produce. Los ingresos totales de la Liga equivalen al 47 por ciento del monto global de la deuda.
El problema se agrava si se deja de computar al FC Barcelona y el Real Madrid a los efectos de calcular la relación entre ingresos y deuda. Si del total de ingresos —1.666,5 millones de euros— descontamos los generados por el Real Madrid —479,3 millones— y el FC Barcelona —450,7 millones—, los ingresos producidos por los dieciocho restantes clubes se reducen a 736,5 millones. Si de la deuda total cifrada en 3.530,2 millones se resta la del Real Madrid —589,9 millones— y la del FC Barcelona —578,1 millones euros—, la deuda correspondiente a los otros dieciocho conjuntos asciende a 2.362,2 millones de euros.
De ello se colige que la proporción entre los ingresos de los dieciocho clubes de nuestra Liga —736,5 millones de euros— y la deuda de los mismos—2.362,2 millones— es de un euro de ingresos frente a 3,2 de deuda.
Dicho de manera muy sencilla, la industria del fútbol en España apenas arroja excedentes financieros, dinero, y, en cambio, se ha endeudado muy por encima de sus posibilidades.

Great book on social economy. It makes you think about the society in which we live and we will leave our children. A very didactic book with information that you will not find anywhere, highly recommended to any type of public, nobody should miss it.

We are facing a tremulous and twisted Spain, with a political class that has lost, and lost, completely the compass of a country that, if not remedied, is doomed to the abyss. Spain turns its back on its small and medium enterprises without noticing that they are condemned to be the jabatos and saviors of this odyssey that we have to live. A Spain in which the handful of billions of euros went flying, where getting into debt came to be more or less the same as if you were the lottery. And we all get into debt. Families, companies, the State, autonomous communities … and even the financial system itself went into debt to continue giving more credit to the indebted! With so much debt abuse it does not seem difficult to presume what the end is. That which ill-omens birds anticipated – unlike our countrymen! – they let go of us -, it was fully confirmed, unfortunately. Here and here we are.

Public money, from our taxes, is lost through the sewers of corruption and the labyrinths of corruption … No matter the color of money, nor the political color.
Galloping debt, dying consumption, rampant bravery. We live years of boiling in debt issues. The fanfare of debt skyrocketed! From a total debt in that year of just under 1.6 trillion euros, we were due to owe 2.9 trillion in 2011 and the figures, entered in 2012, do not decline: less private debt and more public debt.
There is in our rulers the obsession to cut and cut in what is given to the people in exchange for their taxes, but not to prune the bulky public spending multiplied in industrial quantities or act in the extra cost of cloning the state apparatus, which reproduces our Administration. Increase taxes, yes. In large part, political irresponsibility has led to this hell of 2012, crystallized in a total public expenditure, between the State and the autonomous communities, of 460,000 million euros! It is at the same time that our leaders are made aware of the need to revitalize the economy …
Our political class in recent years has lacked preparation, economic culture, financial knowledge and much, too much, responsibility in their work, and some of their representatives have overriding petty interests and filibus filipusteras. Someone should have explained to our managers what can not be spent more than what is entered because the deficit is synonymous with loss and the public deficit is not something ethereal, but real, which is incumbent on all citizens because in short we are the ones who pay for it: more taxes, less benefits, deterioration of the welfare state.
Those SMEs (small and medium-sized companies) that resist stoically are denied bread and salt, the financing tap is cut off, banks do not give them credit and liquidity problems cause many of them to wobble. Not supporting SMEs by the official bodies and the financial system is tantamount to hurting them when they are not killed slowly, and a country that kills its SMEs is committing suicide. If in Spain we do not pay attention, we do not care, we do not spoil SMEs, our economy, in a few years, will rush into the void. Betting on SMEs is investing in Spain, for all of us, to make our land big.
When I speak of SMEs, I am referring at the same time to family businesses, to which they set long-term goals and whose philosophy is not based on immediate profit, but on persistent capitalization.

It will be difficult in the coming years for credit to families to rebound fluently to increase to the levels of those fantastic years, which in 2008 had their peak. Not even the ones – read the financial sector – are ready or willing to irrigate with as much credit, nor the others – read the families – can neither assume such brutal debts nor manage, in the context of this economic theater and what will happen, debt capabilities as in the past, simply because of the impossibility of paying so much mountain debt.
If the risk premium of the Spanish debt goes off and runs wild from May 2012, it is not a mere speculative whim of the markets, but the distrust generated by the intervention of Bankia, first; the economic growth of Spain, second; the unstoppable haemorrhage of the unemployment and the null expectations not only that the unemployment dies, but that it is reduced or new employment is created, third; the weak financial and economic health of Spanish conglomerates of much gift but little din, fourth; the abominable indebtedness of companies, families and the financial system, fifth; the monstrous Spanish public debt, sixth; the unstoppable public deficit and the lack of solutions to amend it, seventh …, and we stop here for the moment enough and surplus with all this plague enunciated.
The undisputed motor of credit to our economy has been that of financial institutions, which at the end of 2010 had committed 2,174,914 million euros; in fact, the loan to the Spanish economy from financial institutions has doubled in that space of time that we consider. To a lesser extent, the Public Administrations themselves credit a loan balance of 105,273 million euros. Non-financial corporations and households pay 170,113 million euros. Finally, the external debt, with the rest of the world, has continued from 2003 to 2010 a marked upward evolution from 339,724 million euros to 634,761 million.

If there are people unemployed, houses are not bought and property transfer tax is not paid. The autonomous communities are left with a span of noses given that this tax belongs to them. And if you do not buy houses, you do not pay the IBI and many other tax figures that represent a good collection fund for the municipalities. For this reason, some town councils start up ERE.
We are, unfortunately, witnessing the impoverishment of a country, of this Spain. If all that tragedy that today lives in Spain and that unfortunately affects many families persists, the future is simply disheartening. The statistics show that the upper class in Spain today represents a higher percentage (6.7 percent) than in 1975 (5 percent). On the contrary, they also highlight a shocking fact: the middle class, the support of every developed country and with economic vigor, plummets, from 56 percent in 1975 to 42.9 percent in 2008. Between the class low and the poor class, Spain groups 50.4 percent of its population; in 1975, it was 39 percent. We are closer to the sixties and fifties of the twentieth century than the twenty-first century.

One of the biggest problems that Spain will face, and at the pace that we are not going to be in many years, is the preparation of its people, especially young people, who would have to open the doors to the future. We strive to maintain that the generations that come up are the best prepared in history. There will be time to verify it. It will have to be calibrated how our young puppies react in times of crisis, when things are not as sublime as they lived in their childhoods. The question is whether the training and the degree of preparation of the current generations of young people for the future is solvent. There it seems that there are blunders. It is our young people today who in the long run will be responsible for taking the chestnuts out of the fire.
The budget cuts that influence spending by both the State and several autonomous communities are concentrated on two very sensitive parcels: education and health. The funds assigned to schools and universities are reduced and the supply of resources to our health system is alarmingly dosed. We are going bad and we will go worse. The more and better developed countries are those that allocate important allocations of their budgets to training. The Spanish university model, and especially the Catalan one, would be much more powerful looking for the synergies of this interesting offer offered by its university centers. The university needs to research and develop, and if there are no funds to pay for these plantings, tomorrow will not reap the fruits.

The aggregation of the accounts of results of the airports that compose the network of AENA, airport manager by antonomasia in Spain and other countries, by misfortune throws negative results. The operating income of AENA Aeropuertos, amounting to 2,374.82 million euros, falls short to accommodate the volume of operating expenses, amounting to 2,348 million; in percentage terms, for every 100 euros that enters, AENA spends 99 euros, with which the operating result is estimated at a paltry 26.82 million euros, which account for 1 percent of turnover.
This is the problem of AENA, but at the same time of many other companies: incurring excessive expenses in relation to what is paid, undermines the margins. The revenues of AENA, distributed between the airport services and the commercial ones, with other revenues that represent a mere testimonial role, lack the power with which to attack this charge of expenses. The staff are moderate, with 379 million euros equivalent to 16 percent of revenue. Therefore, it is undoubtedly the chapter of other operating expenses, which totals 1,110 million euros and constitutes 47 percent of turnover, which opens an economic waterway exacerbated by the blow of amortizations, which with 830 million absorb 35 percent of the income.

Spanair was an airline that promised – managed for several years by Gerardo Díaz Ferrán, president of the CEOE, and his partner Gonzalo Pascual, who disappeared in the summer of 2012 – under the tutelage of the Scandinavian Scandinavian Airlines System (SAS) . It aspired to be an airline that rivaled Iberia, especially when the Generalitat together with other influential institutions of weight in Catalonia took it to lead the T1 at the Barcelona airport after the slamming of Iberia to Barcelona. Spanair was integrated into one of the most important air groups in the world, the Star Alliance megacarrier, which allowed it to globalize its air transport activity.
On January 31, 2009, the company Iniciatives Empresarials Scandinavian Airlines (IEASA) acquired 80.1 percent of Spanair, while the SAS group became an industrial partner with 19.9 percent of the share capital.
However, those projects came down. Things got complicated for Spanair over several years and closed 2011 with operating losses of 97 million euros compared to 104 million also negative in 2010 and a turnover of 605 million slightly below the 608 million billed in 2010. At the beginning of 2012, the Government of Catalonia interrupted the financing of a project that smelled of failure.
The crisis also pillars encopetados golf clubs. The balance sheets presented here summarize the financial and patrimonial situation of a golf club of notable pedigree that, as a result of its relocation, grew significantly. Problems arose as investments increased considerably, unforeseen events appeared, debt broke out and short-term tensions soon appeared. Despite having regular funds of their own, the burden of debt hurt the golf economy.

The alarms on the Spanish financial sector jumped with stridency in the month of May 2012. It was the trigger that would result in the process of officially rescue of unhealthy Spanish financial institutions and as the culmination of our battered public finances. One of the most relevant issues for 2012 is Bankia. Of a singular greatness as a financial entity, the fourth in Spain after Santander, BBVA and CaixaBank, the group led by Caja Madrid sank in the mud. In the first half of May, Rodrigo Rato was removed from the Bankia presidency, while he denied in the first instance from government areas that it was an intervention. For Spain and the famous risk premium that step was something like uncover Pandora’s box. From that moment, the risk premium shot up for Spain, the shadows of suspicion invaded its financial entities and our country happened to be in the eye of the hurricane. From there to the intervention of Spain would mediate little distance. The excuse of a partial rescue on our financial institutions, although someone would prefer to call it, because of the sanctified euphemisms, ad hoc financial vehicles, served to justify, without conditionality according to the government although with a cumbersome sheet of de facto conditions excessively hard with the citizenship, the channeling of up to 100,000 million euros to capitalize the entities of our financial system in whose balances the toxicity was on.
With the burial of the savings banks, we entered a phase of financial concentration. A few, very few, financial institutions, in the form of banks, will dominate the financial landscape in Spain. That means we are entering an era of credit and banking dictatorship or financial oligopoly. Families are left without their traditional banking system, embodied in savings banks, and the least favored will suffer financial hardship. In a way, with the disappearance of the savings banks will disappear social dividends.
Causes of a death? In short, we could point out that the financial problems of the savings banks came, on the one hand, because of their excessive exposure to real estate risk; on the other hand, for its efforts of expansion breaking its traditional local barriers at the same time as for its desire to compete with the banks themselves; also as a result of excessive credit to projects with no profitability at the same time as the concentration of credit in companies of friends and friends and, of course, by that exaggerated financing of pharaonic projects and unproductive investments under the responsibility of mismanagement some inept politicians in charge of those institutions.

The economic crisis is, in a great way and as it has been explained in other sections of the book, an authentic debt crisis. Recapitulating: he grew up in a brutal way, investing big and resorting to easy, cheap and accessible debt for all audiences. Reiterating ourselves: sometimes one thinks that during the years of excessive worship of the golden calf of the god indebtedness, perhaps due to the wide and long cancellation periods or the same for the low interest, few realized a crucial question: debts have to be return, that is, pay.
The set of non-financial companies that make up the selective Ibex 35, from Abengoa to Telefónica, that is, from A to T, in 2008 added investments for 788,010 million euros. The large corporate operations, with copious funds of commerce and exorbitantly reasonable values ​​of the assets, both in the real estate sector and derived from the ambitious process of diversification of the traditional construction companies -which penetrated into other markets knowing that the Hispanic bargain was entering into a coma at the same time that in search of other more healthy margins and generating activities of recurrent and safe cash, they propitiated capital financing, with enormous bank liabilities, tightening the rope of financial equilibrium in the short term. It was the unstoppable expansive time. The phenomenon of leveraging, a well-resolved suggestion with which to avoid the rude and bad word that is indebtedness, found its breeding ground.
At the close of 2008, those 788,010 million euros of assets of our non-financial companies of the Ibex 35, which were twenty-nine, were covered by 574,045 million of pure and hard debt and by 213,964 million of own resources.
In 2011, the year of divestments and deleveraging, the joint assets of the twenty-eight non-financial companies of the Ibex 35 amounted to 846,677 million euros, paid for by debt in 603,558 million and net worth for 243,119
millions. Summing up, for every 100 euros invested, 71 euros correspond to debt and only 29 euros to own financing.
In the end, the non-financial companies of the Ibex 35 concentrate excessive debt, which is the clear reflection of this indebted Spain. It has grown with exaggerated abundance on the basis of exuberant indebtedness.
To emphasize the management of Inditex, Mercadona, Estrella Damn … An oasis between so much waste.

Our football, our vibrant League of the Stars – less and less because of its bipolarization – is weak and suffers from a double crisis: the one that damn epidemic spreads across Spain and its own, that of numbers heartbreaking and erratic that afflict the bulk of our football clubs.
The financial fair play, without the need to enter into other considerations -specification, the financial and economic situation of the clubs- for the moment, and after several years working with the football accounts, has to be said without fuss, it jumps to the bullfighting on the part of certain clubs that, nevertheless, are competing in our world famous, although economically painful, League of the Stars.
Proceed, therefore, a performance comme il faut by whoever corresponds to comply with the rules of the game in terms of trade and accounting. Financial transparency is an unavoidable requirement for the hygiene of competition.
First, because the current economic crisis punishes all economic sectors equally, although it is true that some are more protected and better shield than others, such as luxury goods. And second, because Spanish football has dragged on for years a critical state per se that with the passage of time is sharpened. Those threatening clouds that we warned about a while ago, are unloading with all their strength. The bankruptcy competitions and financial instabilities, the lack of a sustainable economic model, the nil guarantees in the face of an economic crisis explosion, catch a good number of clubs.
The portion of the TV cake that devours Barca and Madrid. In fact, half of the revenue from the television concept goes to them and the remaining eighteen clubs have to settle for the other half. Uneven play, unbalanced League, mismatched results, out of tune competition.
The Premier League, on the other hand, clearly shows an impeccable model of distribution of television rights among the participating clubs.
The Premier League is sold as such, as a product and joint brand, throughout the world. The League of the Stars has not centralized its television rights and everyone is at ease. The Premier League looks at the world, is sold to it, to all corners of the planet, under a brand unit. People, anywhere on Earth, consume the product called Premier League, which later turns out to be a match between Tottenham Hotspur and Wigan Athletic or between Manchester City and Fulham. Playing Manchester United, Chelsea, Liverpool, Arsenal, is important, of course, for consumer purposes of the Premier League product, but not decisive or decisive.
Our League of Stars does not show that unity of action. Here everyone looks for their interests, does not show solidarity or corporatism, sweeps home.

We used to talk about the problems of Spain. Well, something or much of that happens with Spanish football. The League, with an income of 1,666 million euros accumulates debts of 3,530 million; that is, more than double what it produces. The League’s total revenues are equivalent to 47 percent of the total amount of the debt.
The problem is aggravated if you stop computing FC Barcelona and Real Madrid in order to calculate the relationship between income and debt. If from the total revenue -1,666.5 million euros- we discount those generated by Real Madrid -479.3 million- and FC Barcelona -450.7 million-, the income produced by the remaining eighteen clubs is reduced to 736, 5 million. If the total debt of 3,530.2 million is subtracted from Real Madrid -589.9 million- and that of FC Barcelona -578.1 million euros-, the debt corresponding to the other eighteen sets amounts to 2,362.2 million of euros.
It follows that the ratio between the income of the eighteen clubs in our League -736.5 million euros- and their debt -2,362.2 million- is one euro of income versus 3.2 of debt .
Put very simply, the football industry in Spain barely throws financial surpluses, money, and, instead, has borrowed well above its means.

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