Los Refranes Esotéricos Del Quijote — Julio Peradejordi / The Esoteric Proverbs in Don Quixote by Julio Peradejordi (spanish book edition)

Este es un magnífico breve libro donde se nos expone a través de los refranes que Cervantes a través de dichos sefardíes conocía la Cábala
Hay dos esoterismos, el de las apariencias, fantasmal y desencarnado, y el del cuerpo glorioso, perteneciente a lo que los judíos llaman Olam haBa, el «mundo futuro» o «mundo por venir».
En algunos de los refranes de El Quijote, por no decir en todos, el sentido profundo y cabalístico, el Sod (סוד), no tiene aparentemente nada que ver con el contexto, que correspondería al «vestido» exterior del mismo, a las «apariencias».
Alonso Quijano era un gran aficionado a la lectura de novelas de caballerías, como él, que veló armas en el monasterio de Montserrat, don Quijote las velaría en una venta que confunde con un castillo. Con esta parodia Cervantes logra algo mucho más importante para él que escribir en poco tiempo un libro que haría reír a la gente; logra despistar, desviar la atención del trasfondo judío de su libro en el que sólo repararán aquellos que estén muy familiarizados con el judaísmo.
La mayoría de refranes salen de la boca de Sancho. Sabemos que Sancho es nombrado «gobernador» de la ínsula Barataria. Resulta interesante señalar que el verbo «gobernar» en hebreo es Limshol (למשׁל), que comparte raíz con Mashal (משׁל), «refrán». Sancho aprovecha cualquier ocasión para soltar un refrán que contiene una enseñanza.
Uno de los primeros personajes en aparecer en El Quijote, antes que Sancho y antes incluso que Dulcinea, es Rocinante que «por pecados de flaqueza», fue «a poder de un don Quijote». El término Rocinante, es obvio, viene de Rocín. Pero con este nombre Cervantes nos lleva a la raíz hebrea Raz (רז) o Razi (רזי), que significa «secreto». El caballo es la Cábala, el secreto.
La dicotomía entre don Quijote y Sancho, entre el Caballero (o el cabalista) y el Escudero (el hombre vulgar), paralela a la de esoterismo/exoterismo o Sod y Pshat estará presente a lo largo de todo el libro. Donde don Quijote ve gigantes, Sancho verá molinos, donde don Quijote ve damas, Sancho rústicas campesinas, todo ello porque no puede penetrar hasta el Sod, el sentido que está más allá de las apariencias. Don Quijote va a caballo y Sancho va en asno. Hay una gran diferencia entre el caballo y el mulo o entre el caballo y el asno. Los cabalistas juegan con la palabra Pardes (פרדס). Si le quitamos la letra Samej (ס), la inicial de Sod (סוד), nos queda Pered (פרד), que significa «mulo». La letra Samej (ס) que corresponde al Sod (סוד), el Secreto, se relaciona con el caballo Sus (סוס), palabra en la que aparece dos veces.
El Caballero es, por su actividad redentora, una imagen del Tsadik, (צדיק) el Justo, el hombre bendito.

Es de todos sabido que los judíos se distinguen por llevar unos rizos a la altura de la patilla. Pero el rizo tiene también otro sentido, y Cervantes tenía por fuerza, al menos simbólicamente, que tener rizos. Para Rabí Najman el cabello rizado corresponde a Eva y a la sefirah Binah, el «entendimiento». Recordemos que El Quijote es «hijo del entendimiento».
Sancho dice refranes y don Quijote da consejos. Hay una gran diferencia entre un refrán y un consejo.
En hebreo «mancha» se dice Quetem (כתמ), palabra que significa también «manchado de sangre», sin embargo Quetem (כתמ) tiene otro sentido, aparentemente opuesto: «oro puro». Es precisamente la palabra que aparece en la expresión «Oro de Ofir», Quatam Ofir. Para unos, los que no saben leer, don Quijote es el caballero de La Mancha, pero para otros, los que sí saben, es el cabalista del oro puro o, utilizando la feliz expresión de Sánchez Ferré, el Caballero del Oro puro. La «mancha» «oculta» al «oro», podríamos decir haciendo un juego de palabras utilizando las tres letras que componen Quetem (כתמ), «mancha» y «oro» y Quemet (כמת), «ocultar».

Cervantes comienza su libro comparándolo con un hijo al que califica como «el más discreto que pudiera imaginarse». Nos podríamos aventurar a decir que es hijo de un Testigo, si consideramos que la primera parte consta de 52 capítulos (52 es la guematria de Ben (בן) «hijo») y la segunda de 74 (74 es la guematria de Ed (עד), «testigo»), de un Testigo muy discreto. La suma de 52 y 74, 126, no puede ser más explícita: es la guematria de Nimol (נמול), «circunciso». Acudir a la guernatria de Ed (עד), «testigo», es un guiño típico de cabalista y son muchos los que nos han explicado que este misterio alude al famoso Shemah, la oración que cualquier judío hace varias veces al día.
En el capítulo de los juicios que realiza Sancho en la ínsula Barataria se reproduce casi literalmente una página del tratado Nedarim (25 a) del Talmud de Babilonia. Se trata de lo que se conoce como «el incidente de la vara de Raba». La historia de las monedas ocultas en el báculo es una paráfrasis casi exacta de la de Raba. Baruch nos explica que la «sentencia de la cañaheja» es una «reproducción de lo que es conocido en las escuelas Talmúdicas con el nombre de «Caña D’Raba», sin embargo creo que en este episodio se encuentra la clave de la otra etimología de Barataria que nos propone Cervantes. Nuestro autor utiliza a propósito la palabra «cañaheja» pues es la que se empleaba para designar a las varas con las que los maestros enseñaban e incluso castigaban a los alumnos.

El jefe de los bandoleros, el famoso Pere Roca Guinarda al que Cervantes llama Roque Guinart, viendo la cara que pone don Quijote le dice: «No estéis tan triste, buen hombre, porque no habéis caído en las manos de algún cruel Osiris, sino en las de Roque Guinart, que tienen más de compasivas que de rigurosas». Cervantes, gran conocedor de la mitología clásica confunde aquí intencionadamente a Osiris con Busiris, y con esto se queda el lector sin reparar en que Roque Guinart tiene las manos «más compasivas que rigurosas». El tema del Rigor y la Misericordia (o la Compasión) es recurrente en la literatura talmúdica y cabalística. Tiene que ver, como Busilis, con el Juicio final. Porque en realidad no hemos de leer Busiris, sino Busilis, una alusión a in diebus illis, «en esos días», una conocida expresión latina que se refiere al Juicio Final.

En castellano antiguo, «humillación» quería decir bajar la cabeza en signo de respeto. De hecho es un gesto que simboliza lo que en hebreo se conoce como «quebrar la nuca», una imagen de la Teshuvah, el arrepentimiento o la Conversión.

This is a magnificent short book where we are exposed through the proverbs that Cervantes through Sephardic sayings knew the Cabala
There are two esotericisms, that of appearances, ghostly and disembodied, and that of the glorious body, belonging to what the Jews call Olam haBa, the “future world” or “world to come.”
In some of the sayings of Don Quixote, if not all, the profound and Kabbalistic meaning, the Sod (סוד), has apparently nothing to do with the context, which would correspond to the external “dress” of the same, to the « appearances ».
Alonso Quijano was a great fan of reading novels of chivalry, like him, who veiled weapons in the monastery of Montserrat, Don Quixote velaría in a sale that confused with a castle. With this parody Cervantes achieves something much more important for him than to write in a short time a book that would make people laugh; he manages to mislead, divert attention from the Jewish background of his book in which only those who are very familiar with Judaism will repair.
Most proverbs come from Sancho’s mouth. We know that Sancho is named “governor” of the island of Barataria. It is interesting to note that the verb “to govern” in Hebrew is Limshol (למשׁל), which shares root with Mashal (משׁל), “proverb”. Sancho takes advantage of any occasion to drop a proverb that contains a teaching.
One of the first characters to appear in Don Quixote, before Sancho and even before Dulcinea, is Rocinante who “for sins of weakness” was “in the hands of a Don Quixote.” The term Rocinante, it is obvious, comes from Rocín. But with this name Cervantes takes us to the Hebrew root Raz (רז) or Razi (רזי), which means “secret”. The horse is the Cabala, the secret.
The dichotomy between Don Quixote and Sancho, between Caballero (or Kabbalist) and Escudero (vulgar man), parallel to that of esotericism / exoterism or Sod and Pshat will be present throughout the book. Where Don Quixote sees giants, Sancho will see mills, where Don Quixote sees ladies, rustic peasant Sancho, all because he can not penetrate to the Sod, the sense that is beyond appearances. Don Quixote goes horseback and Sancho goes donkey. There is a big difference between the horse and the mule or between the horse and the donkey. Kabbalists play with the word Pardes (פרדס). If we remove the letter Samej (ס), the initial of Sod (סוד), we have Pered (פרד), which means «mule». The letter Samej (ס) that corresponds to the Sod (סוד), the Secret, is related to the horse Sus (סוס), word in which it appears twice.
The Knight is, by his redeeming activity, an image of the Tsadik, (צדיק) the Just, the blessed man.

It is well known that Jews are distinguished by curls at the height of the temple. But the curl also has another meaning, and Cervantes had by force, at least symbolically, to have curls. For Rabbi Nachman the curly hair corresponds to Eve and to the sefirah Binah, the “understanding.” Remember that Don Quixote is “son of the understanding.”
Sancho says proverbs and Don Quixote gives advice. There is a big difference between a saying and a tip.
In Hebrew “spot” is Quetem (כתמ), a word that also means “stained with blood”, however Quetem (כתמ) has another sense, apparently opposite: “pure gold”. It is precisely the word that appears in the expression «Gold of Ofir», Quatam Ofir. For some, those who can not read, Don Quixote is the knight of La Mancha, but for others, those who do know, is the pure gold cabalist or, using the happy expression of Sanchez Ferré, the Pure Gold Knight. The «stain» «hidden» to the «gold», we could say making a play on words using the three letters that make up Quetem (כתמ), «stain» and «gold» and Quemet (כמת), «hide».

Cervantes begins his book by comparing him with a son he calls “the most discreet one imaginable.” We could venture to say that he is the son of a Witness, if we consider that the first part consists of 52 chapters (52 is the gematria of Ben (בן) “son”) and the second of 74 (74 is the gematria of Ed (עד) ), “Witness”), of a very discreet Witness. The sum of 52 and 74, 126, can not be more explicit: it is the gematria of Nimol (נמול), “circumcised”. Going to the guerrilla of Ed (עד), “witness”, is a typical nod to a Kabbalist and many have explained that this mystery alludes to the famous Shemah, the prayer that every Jew makes several times a day.
In the chapter of the judgments that Sancho makes in the Barataria island, a page of the Nedarim treatise (25 a) of the Babylonian Talmud is reproduced almost literally. It is about what is known as “the incident of the rod of Raba.” The story of the coins hidden in the staff is an almost exact paraphrase of Raba’s. Baruch explains that the “sentence of the cañaheja” is a “reproduction of what is known in the Talmudic schools with the name of” Caña D’Raba “, however I think that in this episode is the key to the other etymology of Barataria proposed by Cervantes. Our author purposely uses the word “cañaheja” because it is the one used to designate the sticks with which the teachers taught and even punished the students.

The leader of the bandits, the famous Pere Roca Guinarda, whom Cervantes calls Roque Guinart, seeing Don Quixote’s face, says: “Do not be so sad, good man, because you have not fallen into the hands of some cruel Osiris, but in those of Roque Guinart, who are more compassionate than rigorous ». Cervantes, a great connoisseur of classical mythology here intentionally confuses Osiris with Busiris, and this leaves the reader without noticing that Roque Guinart has “more compassionate than rigorous” hands. The theme of Rigor and Mercy (or Compassion) is recurrent in Talmudic and Kabbalistic literature. It has to do, like Busilis, with the final Judgment. Because we really do not have to read Busiris, but Busilis, an allusion to in diebus illis, “in those days,” a well-known Latin expression that refers to the Last Judgment.

In old Castilian, “humiliation” meant to lower your head in a sign of respect. In fact it is a gesture that symbolizes what in Hebrew is known as “breaking the nape of the neck”, an image of Teshuvah, repentance or Conversion.

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