Los Crímenes De Las Grandes Compañías Farmacéuticas — Teresa Forcades i Vila / The Crimes Of The Big Pharmaceutical Companies by Teresa Forcades i Vila (spanish book edition)

Muy interesante libro. En el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro de estos casos las compañías farmacéuticas implicadas –TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer– han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas.

En el año 1998, la empresa Pfizer, la principal compañía farmacéutica de EEUU, comercializó un medicamento conocido con el nombre de “Viagra” para el tratamiento de la disfunción sexual masculina (concebida como disminución o desaparición de la capacidad de erección).
Tres años más tarde, a 17 millones de hombres del mundo entero les había sido recetado dicho medicamento y su volumen de ventas en un solo año (2001) superaba los mil quinientos millones de dólares. Con este nuevo producto, Pfizer había superado largamente los criterios de definición de un “blockbuster”, que es el nombre con que se conoce en el argot de las farmacéuticas un medicamento con un volumen de ventas anual superior a los mil millones de dólares (o de euros). Los directivos de Pfizer se preguntaron: “¿Y si fuera posible conseguir un éxito semejante con un producto similar dedicado a las mujeres?”. El problema era que si bien existía un criterio aparentemente claro para hablar de “disfunción” en el caso de la sexualidad masculina (las dificultades en la erección), en el caso de las mujeres esto era más difícil de probar.
La disfunción sexual femenina (como cualquier otra enfermedad) tiene que ser estudiada en función de los intereses médicos de las mujeres afectadas y no por intereses económicos. En diciembre de 2004, la agencia reguladora de los medicamentos en EEUU impidió que se comercializara el primer medicamento destinado a satisfacer a las mujeres mas ricas del planeta.

El 23 de marzo de 2005, el parlamento indio se vio obligado a aprobar, por imperativo de los acuerdos internacionales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), una nueva ley de patentes que modifi-caba la de 1970 para que en el futuro la comercialización de medicamentos en India estuviera sometida al sistema de patentes. Hasta aquel momento, en caso de que los propietarios de las patentes hicie-ran un uso abusivo de las mismas (por ejemplo, proponiendo precios inasequibles para la población india), los laboratorios farmacéuticos de India podían producir legalmente preparados genéricos de medicamentos que aún estaban protegidos por patentes en los países ricos.
La industria india de genéricos daba trabajo en el año 2003 a 500.000 personas pero los beneficios de los medicamentos no pueden ser lesivos a las grandes compañías.
La crisis VIH/SIDA ha evidenciado la necesidad urgente de asegurar que los medicamentos esenciales estén disponibles a precios asequibles. Hoy, aproximadamente la mitad del millón de personas que reciben tratamiento antirretroviral en los países en vías de desarrollo dependen de la industria de genéricos. Las dosis combinadas que se producen en India simplifican enormemente la administración del tratamiento antirretroviral y han jugado en papel crítico en hacer llegar el tratamiento a las áreas de escasos recursos.

Otro ejemplo aún más reciente es el de los antiinflamatorios Vioxx (de la casa Merck) y Bextra y Celebrex (de Pfizer). Estos medicamentos no demostraron ningún beneficio objetivo en los ensayos clínicos previos a su comercialización que los comparaba con otros antiinflamatorios ya existentes. Entonces ¿Por qué los producen los laboratorios? ¿Por qué las agencias reguladoras los aprueban? ¿Por qué los médicos los recetan?.
¿Por qué el fluconazol, un medicamento utilizado en enfermos de SIDA, tiene un precio de mercado que varía entre 14 y 25 euros en los países donde Pfizer ha mantenido su monopolio y de sólo 0,75 euros en los países donde existen genéricos? ¿Por qué la compañía india de genéricos Cipla pro-pone a MSF un coste anual de la triterapia antisida de 350 euros por paciente contra los 10.400 euros exigidos por los laboratorios occidentales?

*. El sistema de patentes favorece los intereses de los industriales a expensas del bien común.
A la práctica existe contradicción entre los intereses de los industriales y el bien común. El mercado en general – muy particularmente el mercado de los medicamentos– no es libre; está sometido a regulación en todos los países. Actualmente, esta regulación favorece a los industriales.
El sistema de patentes imposibilita una auténtica competencia. Eso nadie lo dice. Sí permite la competencia, pero conforme a unas reglas que no favorecen el bien común.

*. El sistema de patentes es singularmente injusto con los países subdesarrollados, que deben dar respuesta a situaciones sociales y económicas muy comple-jas y deberían estar exentos de las obligaciones ligadas a la propiedad intelectual internacional, especialmente en el caso de ciertos medicamentos.
Ello no sólo no es un mito sino que se trata de una urgencia sanitaria de primera magnitud. Debe instaurarse un forum internacional en el que EEUU no posea derecho de veto.

*. Los tratados internacionales sobre la protección mediante patentes impiden el ejercicio del derecho humano fundamental a disponer de los medicamentos que pueden salvar la vida.

En el bienio 1994-96, los grandes laboratorios estaban dispuestos a pagar 59 millones de dólares a un laboratorio menor para adquirir una molécula que hubiera completado con éxito las fases de estudio preclínicas, con la intención de llevar a cabo bajo su responsabilidad los necesarios estudios clínicos y poder patentar a su nombre y comercializar en beneficio propio los medicamentos obtenidos. En el bienio 2000-02, la cifra que estos mismos grandes laboratorios estaban dispuestos a pagar había aumentado a 148 millones de dólares.

1. Las compañías farmacéuticas producen demasiados medicamentos de “yo también” y demasiado pocos medicamentos auténticamente nuevos.
2. La agencia reguladora más influyente del mundo (la FDA de EEUU) está demasiado vinculada a la industria que tiene por obligación regular.
3. Las compañías farmacéuticas tienen demasiado control sobre los ensayos clínicos que sirven para evaluar dichos medicamentos.
4. Las patentes y otros derechos de monopolio tienen una duración excesiva y disfrutan de demasiada elasticidad.
5. Las compañías farmacéuticas tienen demasiada influencia en la educación médica que tiene que ver con sus productos (…).
6. Existe importante información sobre la investigación, el desarrollo, marketing y la determinación del precio de los medicamentos que se mantiene en secreto.
7. Los precios de los medicamentos son demasiado elevados y variables.

Se debe dar:
1. Definición de las prioridades de investigación y de asignación de recursos. No a los nombres comerciales.
2. Desarrollo de la investigación (sb.los ensayos clínicos).
3. Comercialización: política de patentes y precios, para conseguir los siguientes objetivos:
– Abrir licitaciones según prioridades nacionales e internacionales definidas de la forma más democrática posible.
– Dar valor a los principios activos.
– Premiar el valor añadido real y no de promoción.
– Negociar la duración de las patentes; por ejemplo, podrían prolongarse en los países riscos a cambio de eliminarlas
– Crear un observatorio de la investigación, un registro independiente de los procesos reales.
– Decidir democráticamente. Esto debería ser una constante en toda la dinámica económica, pero en el caso de la industria farmacéutica es plenamente operativo y factible y de implementación.

La economía tiene que ser regulada por la política porque ya lo está siendo. Como hemos visto, sin las leyes favorables del Congreso estadounidense y sin los acuerdos de la OMC no podría haber proliferado esta industria de la forma en que lo ha hecho. Lo que es preciso es que la política que necesariamente regula el mercado sea una política justa, una política del bien común, una política que tenga en cuenta a todo el mundo y no sólo a los más privilegiados. Una política democrática no sólo de forma.

Very interesting book. In the short period from 2000 to 2003, almost all of the large pharmaceutical companies went through US courts, accused of fraudulent practices. Eight of those companies have been ordered to pay more than 2.2 trillion dollars in fines. In four of these cases, the pharmaceutical companies involved -TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca and Bayer- have recognized their responsibility for criminal actions that have endangered the health and lives of thousands of people.

In 1998, the company Pfizer, the main pharmaceutical company in the USA, marketed a drug known as “Viagra” for the treatment of male sexual dysfunction (conceived as a decrease or disappearance of erection capacity).
Three years later, 17 million men around the world had been prescribed this medicine and its sales volume in a single year (2001) exceeded one thousand five hundred million dollars. With this new product, Pfizer had long exceeded the definition criteria of a “blockbuster”, which is the name that is known in the jargon of pharmaceuticals a drug with an annual sales volume of more than one billion dollars (or of euros). The directors of Pfizer asked themselves: “What if it were possible to achieve similar success with a similar product dedicated to women?” The problem was that although there was an apparently clear criterion to talk about “dysfunction” in the case of male sexuality (difficulties in erection), in the case of women this was more difficult to prove.
Female sexual dysfunction (like any other disease) has to be studied in terms of the medical interests of the affected women and not because of economic interests. In December of 2004, the regulatory agency of medicines in the US prevented the marketing of the first drug destined to satisfy the richest women on the planet.

On March 23, 2005, the Indian parliament was forced to approve, by imperative of the international agreements of the World Trade Organization (WTO), a new patent law that modified the 1970’s so that in the future the marketing of medicines in India was subject to the patent system. Until then, if the owners of the patents made an abusive use of them (for example, by proposing prices unaffordable for the Indian population), pharmaceutical laboratories in India could legally produce generic preparations of medicines that were still in use. protected by patents in rich countries.
The Indian generic industry gave work in 2003 to 500,000 people but the benefits of medicines can not be harmful to large companies.
The HIV / AIDS crisis has shown the urgent need to ensure that essential medicines are available at affordable prices. Today, approximately half of the one million people receiving antiretroviral treatment in developing countries depend on the generic industry. The combined doses produced in India greatly simplify the administration of antiretroviral treatment and have played a critical role in bringing treatment to areas of limited resources.

Another even more recent example is the anti-inflammatories Vioxx (from the Merck house) and Bextra and Celebrex (from Pfizer). These drugs did not show any objective benefit in the clinical trials prior to their commercialization that compared them with other existing anti-inflammatories. So why are laboratories producing them? Why do the regulatory agencies approve them? Why do doctors prescribe them?
Why fluconazole, a drug used in AIDS patients, has a market price that varies between 14 and 25 euros in countries where Pfizer has maintained its monopoly and only 0.75 euros in countries where there are generics? Why does the Indian generic company Cipla provide MSF with an annual cost of anti-AIDS triple therapy of 350 euros per patient against the 10,400 euros demanded by Western laboratories?.

*. The patent system favors the interests of industrialists at the expense of the common good.
In practice there is a contradiction between the interests of industrialists and the common good. The market in general – particularly the market for medicines – is not free; It is subject to regulation in all countries. Currently, this regulation favors industrialists.
The patent system precludes genuine competition. That nobody says it. Yes, it allows competition, but according to rules that do not favor the common good.

*. The patent system is singularly unfair to underdeveloped countries, which must respond to very complex social and economic situations and should be exempt from obligations related to international intellectual property, especially in the case of certain medicines.
Not only is this not a myth but it is a first-rate health emergency. An international forum should be established in which the US does not have the right of veto.

*. International treaties on patent protection impede the exercise of the fundamental human right to dispose of life-saving medicines.
In the 1994-96 biennium, the large laboratories were willing to pay $ 59 million to a smaller laboratory to acquire a molecule that had successfully completed the preclinical study phases, with the intention of carrying out the necessary studies under its responsibility. and to be able to patent on their behalf and commercialize the medicines obtained for their own benefit. In the 2000-02 biennium, the figure that these same large laboratories were willing to pay had increased to 148 million dollars.

1. Pharmaceutical companies produce too many “me too” drugs and too few genuinely new drugs.
2. The most influential regulatory agency in the world (the US FDA) is too linked to the industry that has a regular obligation.
3. Pharmaceutical companies have too much control over the clinical trials used to evaluate these medications.
4. Patents and other monopoly rights have an excessive duration and enjoy too much elasticity.
5. Pharmaceutical companies have too much influence in medical education that has to do with their products (…).
6. There is important information about research, development, marketing and pricing of medicines that is kept secret.
7. The prices of medicines are too high and variable.

It must be given:
1. Definition of research priorities and resource allocation. No to commercial names.
2. Development of the research (sb.los clinical trials).
3. Marketing: patent policy and prices, to achieve the following objectives:
– Open bids according to national and international priorities defined in the most democratic way possible.
– Give value to the active ingredients.
– Reward real added value and not promotion.
– Negotiate the duration of patents; for example, they could be prolonged in the cliff countries in exchange for eliminating them
– Create an observatory of research, an independent record of real processes.
– Decide democratically. This should be a constant throughout the economic dynamics, but in the case of the pharmaceutical industry it is fully operational and feasible and of implementation.

The economy has to be regulated by politics because it is already being. As we have seen, without the favorable laws of the US Congress and without the WTO agreements, this industry could not have proliferated in the way it has done. What is necessary is that the policy that necessarily regulates the market is a fair policy, a policy of the common good, a policy that takes into account the whole world and not only the most privileged. A democratic politics not only in facade.

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