Jaque Al Rey — Michael Dobbs / To Play The King by Michael Dobbs

Esta es la segunda de las entregas de la magnífica serie de la BBC “House of Cards”. Esta es la continuación de la novela y serie de televisión House of Cards del autor. Francis Urquhart es ahora Primer Ministro y la trama de esta novela se refiere a su lucha constitucional con un Rey con conciencia social (claramente basado en el Príncipe Carlos) consternado por las acciones del Primer Ministro que gobierna en su nombre, pero que Urquhart considera que interfieren con el derecho del gobierno elegido a gobernar. Se presentan así argumentos constitucionales y políticos cruciales, y el autor como en otras partes establece el cinismo completo de la manipulación política y mediática, aunque está pintado de colores un poco demasiado simplista, careciendo de las complejidades de las relaciones entre la política, los medios y el público que siempre está en realidad presente debajo de la superficie. Este libro está tan bien escrito como su predecesor, pero en cierto modo carece de su impulso narrativo, ya que Urquhart, después de haber subido a la cima, ahora está buscando esencialmente enemigos para luchar mientras ejerce el poder por sí mismo. A diferencia de la novela de House of Cards, la finalización de esta no ha cambiado para coincidir con la versión de TV, y aunque las divergencias no son tan severas como en el caso de su predecesor, Urquhart está significativamente dañado aquí al final de la historia.

Estas versiones de libros de la serie de Francis Urquhart no son tan buenas como la versión televisada, pero aún mejor que uno o dos críticos aquí. Dobbs es un buen escritor, creo, y proyecta a los personajes muy hábilmente. La trama es excelente, ya que es apasionante y entretenida, pero es obvio que el autor también se está burlando de nosotros. Todos sabemos que ‘Francis Urquhart’ está exagerado, pero aún desarrollamos una relación curiosa con este personaje malvado, admirándolo y respetándolo mientras que al mismo tiempo anhelamos su merecido.
En esta entrega, ‘Francis Urquhart’, el primer ministro británico y el villano, está consolidando su base de poder. Un hombre astuto, percibe una amenaza emergente en la forma de un rey idealista y franco. Dobbs combina hábilmente este conflicto entre el Rey y el Primer Ministro con una historia interesante sobre la búsqueda de gloria de Urquhart en las negociaciones de paz en Chipre, un caldero hirviendo de tensiones entre dos grupos étnicos -los griegos y los turcos- que amenaza con descender en cualquier momento una violenta mêlée. Resulta que Urquhart tiene una conexión personal con Chipre que amenaza con destruirlo a él y a su gobierno.
En la versión televisada, Urquhart habla con el Cuarto Muro – un dispositivo convincente – y no puedo evitar preguntarme si los libros de Dobbs, aunque eran buenos, podrían haber sido incluso mejores si él hubiera adoptado esa técnica también aquí: en efecto, una primera persona narrativa. Imagine a Francis Urquhart dirigiéndose al lector. Eso hubiera sido escalofriante e interesante, pero también más desafiante desde el punto de vista técnico para el autor y tal vez Dobbs decidió que no valía la pena. El logro de Dobbs aquí es haber escrito un sólido thriller popular que entretendrá a casi cualquier persona, ya sea que esté interesado en la política o no.
La información es poder, más allá de sondeos y sin duda es una lectura muy comfortable.

This is the sequel to the author’s House of Cards novel and TV series. Francis Urquhart is now Prime Minister and the plot of this novel concerns his constitutional struggle with a King with a social conscience (clearly based heavily on Prince Charles) appalled by the actions of the PM who governs in his name, but whom Urquhart regards as interfering with the right of the elected government to govern. Crucial constitutional and political arguments are thus laid out, and the author as elsewhere lays out the full cynicism of political and media manipulation, albeit that it is painted in colours a little too simplistic, lacking the complexities of the relationships between politics, the media and the public that are always in reality present beneath the surface. This book is as well written as its predecessor, but somewhat lacks its narrative drive, as Urquhart, having risen to the top, is now essentially looking for enemies to fight as he exercises power for its own sake. Unlike the House of Cards novel, the ending of this one has not changed to match the TV version, and while the divergences are not quite as stark as in its predecessor’s case, Urquhart is nevertheless significantly damaged here by the end of the story.

These book versions of the Francis Urquhart series are not nearly as good as the televised version, but still better than one or two reviewers here say. Dobbs is a good writer, I feel, and he projects the characters very ably. The plot is excellent in that it is gripping and entertaining, but it’s obvious the author is gently poking fun at us as well. We all know that ‘Francis Urquhart’ is overdone, but we still develop a curious relationship with this evil character, admiring and respecting him while at the same time longing for his comeuppance.
In this instalment, ‘Francis Urquhart’, British Prime Minister and the villain, is consolidating his power base. An astute man, he perceives an emerging threat in the form of an idealistic and outspoken King. Dobbs skilfully blends this conflict between King and Prime Minister with an interesting back story concerning Urquhart’s quest for glory in peace negotiations over Cyprus, a simmering cauldron of tensions between two ethnic groups – the Greeks and the Turks – that threatens to descend at any moment into a violent mêlée. It turns out that Urquhart has a personal connection to Cyprus that threatens to destroy him and his government.
In the televised version, Urquhart talks to the Fourth Wall – a compelling device – and I can’t help but wonder whether Dobbs’ books, while good, might have been even better had he adopted that technique here too: in effect, a first person narrative. Imagine a Francis Urquhart addressing the reader. That would have been chilling and interesting, but also more technically challenging for the author and perhaps Dobbs decided it wasn’t worth the candle. Dobbs’ accomplishment here is to have written a solid popular thriller that will entertain almost anyone, whether interested in politics or not.
Information is power, beyond soundings and without doubt is a very comfortable reading.

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