La Vieja Tierra — Dörte Hansen / This House Is Mine: A Novel by Dörte Hansen

Este libro es una historia honesta, desgarradora y reconfortante. Debido a que la historia se mueve a través de diferentes momentos he aprendido a entender y apreciar a los personajes.

El argumento es el siguiente hace más de sesenta años que Vera Eckhoff vive en una casa en el campo. Está situada en una fértil región del norte de Alemania cercana a Hamburgo, llena de manzanos y cerezos, llamada la Vieja Tierra, que se extiene a orillas del río Elba. Llegó allí de niña, refugiada junto a su madre, luego se quedó a vivir y trabajó como dentista, pero durante toda su vida se ha sentido forastera en el pueblo.
Un día sin previo aviso, otros dos «refugiados» se presentan ante la puerta de su casa: Anne, sobrina de Vera, y su hijo pequeño, León. Anne ha decidido abandonar el barrio residencial donde vivía en la cercana Hamburgo, huyendo ee padres ambiciosos que pasean a sus hijos como si fueran trofeos y de su pareja, que se ha enamorado de otra.

La vieja tierra comienza cuando Hildegard von Kamcke y su hija Vera, de cinco años, llegan a una granja en la región de Altes Land, a orillas del río Elba. Las dos proceden de Prusia Oriental y van huyendo de la guerra. A Ida Eckhoff, la propietaria de la granja, no le hace mucha gracia estas dos nuevas inquilinas y no las recibe con mucha hospitalidad. Sin embargo, ellas no están dispuestas a marcharse.
Sesenta años despues Vera sigue viviendo en la granja y es a ella a quien le toca acoger en la misma granja a otras dos personas que van huyendo. Se trata de su sobrina Anne, que ha abandonado Hamburgo tras ser abandonada por su esposo, y su hijo León.
La vieja tierra es una novela tipo saga familiar más bien de personajes que si bien su argumento es sencillo te va dejando muy buen sabor de boca. Y digo que su argumento es sencillo porque en ella no hay grandes tragedias ni episodios tremendamente dramáticos pero la autora te va conquistando con las cotidianidades de un grupo de personajes que viven en una misma región.

Así Altes Land (que significada “Tierra Vieja”) se convierte en una protagonista más de la historia. Me ha encantado el concepto que la autora crea de tierra, raíces y hogar con unos personajes que no tienen ese sentimiendo de pertenencia real en ningún lugar. Los tiempos cambian como lo hace la forma de vida de unos y de otros y sin embargo la tierra permanece.
Dos personajes de dos generaciones diferentes cuyas vidas también lo han sido. Lo unico que tienen en común es que ambas en algun momento de su vida han tenido que huir. Vera, hija de aristocratas, de la II Guerra Mundial y Anne de una vida frustante que le genera una gran insatisfacción personal. Conocemos dos personajes que han tenido o tienen que luchar contra las dificultades propias de la época en que viven.
El gran acierto aparte de estar muy bien escrita es el sentimiento de la tierra, la naturaleza y el sentimiento e idea del desarraigo con el cual juega la autora. Debo decir que me ha recordado por las referencias a los cerezos al valle del Jerte en España y donde debe ser leída al ritmo que marca la madre naturaleza y no leerla escuchando la marcha turca.

This book evolved into an honest, heartbreaking and heartwarming story. Because the story moves through different times, I got lost a couple of times (it may have been because of my unfamiliarity with German names) but I am so happy I stuck with it and truly learned to understand and appreciate the characters. I highly recommend you do the same.

The argument is the following more than sixty years ago that Vera Eckhoff lives in a house in the field. It is situated in a fertile region of northern Germany near Hamburg, full of apple trees and cherry trees, called the Old Earth, which lies on the banks of the Elbe. She arrived there as a child, a refugee with her mother, then lived and worked as a dentist, but throughout her life she has felt a stranger in the village.
One day without warning, two other “refugees” appear before the door of his house: Anne, Vera’s niece, and her young son, Leon. Anne has decided to leave the residential district where she lived in nearby Hamburg, fleeing from ambitious parents who walk their children as if they were trophies and their partner, who has fallen in love with another.

The old land begins when Hildegard von Kamcke and her five-year-old daughter Vera arrive on a farm in the Altes Land region on the banks of the Elbe. The two come from East Prussia and flee from the war. Ida Eckhoff, the owner of the farm, does not like these two new tenants and does not receive them with much hospitality. However, they are not willing to leave.
Sixty years later, Vera continues to live on the farm and it is she who has to welcome two other people who are fleeing on the same farm. This is his niece Anne, who has left Hamburg after being abandoned by her husband, and her son Leon.
The old land is a saga-like family novel rather than characters that although its argument is simple leaves you very good taste. And I say that her argument is simple because there are no great tragedies or dramatically dramatic episodes but the author is conquering with the daily lives of a group of characters living in the same region.

Thus Altes Land (which means “Old Earth”) becomes one more protagonist of the history. I loved the concept that the author creates land, roots and home with characters that do not have that feeling of real belonging anywhere. Times change as does the way of life of one and the other and yet the earth remains.
Two characters from two different generations whose lives have also been. The only thing they have in common is that both at some point in their lives have had to flee. Vera, daughter of aristocrats, of World War II and Anne of a frustrating life that generates a great personal dissatisfaction. We know two characters who have had or have to fight the difficulties of the time in which they live.
The great success aside from being very well written is the feeling of the earth, the nature and the feeling and idea of ​​uprooting with which the author plays. I must say that it reminded me of the references to the cherry trees to the Jerte Valley in Spain and where it should be read to the rhythm that marks mother nature and not read it listening to the “turkish march” tune on piano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .