Santa Muerte: La Segadora Segura — R. Andrew Chesnut / Devoted to Death: Santa Muerte, the Skeleton Saint by R. Andrew Chesnut

4C96730B-965D-4954-8E55-0ABBDC184112
Magnífico libro. Si desea comprender la cultura mexicana, DEDICADO A LA MUERTE debe estar en su biblioteca personal. Es un examen detallado de Santa Muerte, el santo popular más famoso de México. Santa Muerte es considerada como la personificación de la muerte; una deidad activa con poderes increíbles.
Esperaba un contenido seco y real que ocasionalmente se desviaba hacia lo aterrador y espeluznante. Pero Chesnutt, un profesor de estudios religiosos, tiene un estilo muy legible que combina la investigación de campo, el rigor académico y el humor personal. El libro está organizado en capítulos basados ​​en el color de la vela encendida en muchos altar de Santa Muerte. Cada color representa una petición o característica diferente del santo popular, que siempre se muestra como un esqueleto femenino con una guadaña y un globo. Chesnutt explica todo el simbolismo relacionado con el santo popular, así como sus orígenes y los perfiles de los adoradores de hoy.

Su investigación lo llevó a los altares hechos por devotos en todo México. También explica la oposición de la Iglesia Católica a Santa Muerte, los vínculos del santo con los cárteles de la droga y la relación en la narrativa de México con la Virgen de Guadalupe. Una lectura fascinante y el único libro de este tipo que he encontrado en inglés.
El tema del culto a la Santa Muerte está muy cargado. Hay un montón de misterio a su alrededor, pero tal vez incluso más exageración e histeria dada su perfil en los medios. Si quería hechos o información confiable, era difícil de encontrar, hasta ahora. Chesnut ha creado un libro que satisfará al devoto (ya que presenta sus diversas apariencias de forma muy imparcial) así como a los curiosos (brinda información detallada sobre sus orígenes potenciales y los orígenes y el estado actual del culto en sí). Si desea información basada en investigaciones académicas, este es su libro.
Después de leer la información que el FBI y otras agencias de la ley promueven como «hecho» sobre el culto a la Santa Muerte y sus devotos (la mayor parte al parecer basada en exageraciones y verdades a medias recogidas de las redes sociales y el mito urbano), diría que ellos, también, estarían bien atendidos al buscar este libro y leerlo de principio a fin.
Si está buscando un manual de instrucciones sobre cómo convertirse en devoto, o cómo hacer una petición a The Bony Lady, este NO es su libro. PERO, si desea hechos e información que sean objetivos y directos, este es un excelente lugar para comenzar.

Algunas personas se vuelven devotas por iniciativa propia y van en busca de la Santa Muerte por recomendación de amigos o parientes. Otras reciben un llamado inesperado o una visita en que la Flaquita (uno de sus numerosos epítetos) les ofrece resolver sus problemas.
Algunos lectores se habrán topado con la Niña Blanca (otro de sus populares apelativos) en sus viajes a México, en tanto que otros la habrán encontrado en calcomanías en los automóviles y en los camiones, o en velas votivas en los supermercados de Los Ángeles, Houston, Nueva York y otras ciudades que cuentan con grandes comunidades de inmigrantes mexicanos. Pero me figuro que la mayor parte de los lectores sabrán por primera vez quién es la Madrina (otro epíteto popular). A los que ya estén familiarizados con la Santa Muerte les pido que me tengan paciencia mientras presento una breve introducción de esta santa a las personas que aún no han tenido contacto con sus manifestaciones.
Como su nombre lo indica, la Santa Muerte es una santa popular mexicana que personifica a la muerte. Sea como estatua de yeso o como vela votiva, como medallón dorado o como estampa, generalmente se muestra como Sombrío Segador femenino con guadaña y ataviada con sudario, en forma similar a su contraparte masculina. A diferencia de los santos oficiales, canonizados por la Iglesia católica, los santos populares son espíritus de la muerte considerados sagrados gracias a su poder de hacer milagros.
Ante todo, la Santa Muerte es una santa no oficial que cura, protege y conduce a los devotos a sus destinos en la otra vida. Hay una variante de su nombre: los devotos tienden a llamarla Santísima Muerte en sus rituales, como en el rosario de la Santa Muerte. De este modo, su nombre, Santa Muerte, y la miríada de epítetos que posee revelan claramente su identidad como una santa femenina popular que personifica a la muerte.

Su reputación de obrar milagros de manera rápida y eficaz es precisamente lo que ha provocado el meteórico crecimiento de su culto a partir de 2001. Un breve perfil de los devotos de la Santa Muerte ayudará a revelar las razones de su inmensa popularidad. Dado que su culto generalmente es informal, que carece de organización y que solo se volvió público hace 12 años, resulta imposible saber con exactitud cuántos mexicanos e inmigrantes —de origen mexicano y centroamericano— en los Estados Unidos se cuentan entre sus devotos. El otro gran pionero de la devoción, el padre David Romo, fundador de la primera Iglesia de la Santa Muerte, situada en la ciudad de México, me dijo que alrededor de unos cinco millones de mexicanos veneraban al Ángel de la Muerte.
La Santa Muerte se ha convertido en una de las figuras religiosas más importantes para millones de mexicanos de todos los ámbitos sociales y entre miles de inmigrantes mexicanos y centroamericanos de los Estados Unidos. Aunque no se puede negar la especial atracción que ejerce este culto en las personas que viven, trabajan y mueren en el mundo del hampa —incluidos a los agentes policíacos—, uno de los principales objetivos de este libro es considerar en forma íntegra el fascinante mundo de la santa de la muerte. Si solo nos concentráramos en el simbolismo de las velas votivas negras, que representan el lado oscuro de la devoción, ignoraríamos el de las veladoras rojas, blancas y doradas, que son aún más populares y que los devotos encienden con fines muy alejados del crimen y el castigo.
Con su arcoíris, la poderosa veladora de siete colores (una de las más vendidas) capta claramente la identidad variopinta de la Dama Poderosa. Los devotos ofrecen esta veladora cuando buscan una intervención sobrenatural en múltiples frentes.

Los españoles ni siquiera tendrían que ser muy indulgentes respecto de su género, pues su propia personificación de la muerte, la Parca, es un esqueleto femenino. Sin embargo, los mexicanos tienden a considerar a la santa esquelética como la versión adaptada de una diosa indígena (generalmente azteca o maya) de la muerte. Por más extraño que esto pueda parecer a los observadores extranjeros, para muchos mexicanos las realidades de la historia indígena y los mitos del nacionalismo convergen para dar a la Hermana Blanca un lugar de nacimiento local en el México precolombino.
La versión más común de la historia sobre la identidad indígena de la Santa destaca sus supuestos orígenes aztecas. En particular se cree que la Santa Muerte es una derivación de Mictecacíhuatl, diosa azteca de la muerte que junto con su esposo Mictlantecuhtli reinaba en el inframundo, el Mictlán. Al igual que la Huesuda, la pareja de la muerte generalmente se representaba como esqueletos o cuerpos humanos con calaveras como cabezas. Los aztecas no solo creían que los que morían por causas naturales iban al Mictlán, sino que invocaban los poderes sobrenaturales de estos dioses para intervenir en causas terrenas.
En respuesta a la persecución de la Iglesia, los devotos de la Flaquita volvieron aún más clandestina su veneración, al grado de desaparecer de los testimonios históricos mexicanos durante el siguiente siglo y medio. Los mexicanos declararon su independencia de España, perdieron una guerra contra los Estados Unidos y pelearon en su primera gran revolución del siglo XX. No cabe duda de que la Dama Poderosa acompañaba a sus discípulos y era testigo de estos y muchos otros acontecimientos, pero los observadores mexicanos y extranjeros no dejaron constancia de su presencia hasta la década de 1940. La Santa Muerte que reaparece en los testimonios históricos en el curso de los siguientes cincuenta años, esto es, hasta finales del siglo XX, es casi exclusivamente la Dama Poderosa del amor, simbolizada por la vela votiva roja.
Si desplazamos el enfoque hacia su mano izquierda, observamos otro de sus símbolos icónicos, la Tierra. El globo terráqueo que descansa en la palma de su mano simboliza su dominio absoluto del mundo. Es la santa mundial, que reina sobre todas las vidas humanas, sin importar su nacionalidad, sexo, edad o clase social. La imaginería de dominio es aún más fascinante en estatuas como las que se encuentran en la tienda esotérica de Guillermo, en Morelia, en las que los pies huesudos de la Santa están colocados sobre el globo terráqueo. Literalmente tiene el mundo postrado a sus pies. Es posible suponer la influencia que tal imaginería ejerce entre aquellos devotos cuyo tráfico ilícito de drogas implica peligrosos cruces en la frontera e intentos de expandir su control sobre zonas más amplias.
Encaramado a los pies de la Santa se encuentra el búho totémico, el cual enriquece el significado simbólico de la estatua. La mayor parte de los observadores estadounidenses interpretarían a la criatura nocturna como símbolo de sabiduría, el búho viejo y sabio. Los mexicanos también establecen la misma asociación.

Dada la fuerte vinculación de la Santa Muerte con el comercio de drogas, resulta completamente natural que ella misma se haya convertido en la estrella de algunos corridos y que incluso atraiga a los aficionados a la salsa, la cumbia y el rap de los gánsteres. Un corrido en particular, La Santísima Muerte, se volvió un clásico de inmediato. Vale la pena examinar todo el corrido, que cantan los conocidos baladistas Beto Quintanilla y Los Cadetes de Linares, ambos del estado de Nuevo León.
Muchos tienen un corrido, el bueno, el malo y el fuerte;
hay de narcos y de damas y de ilegales sin suerte.
Hoy le canto a la Patrona, a la Santísima Muerte.
La muerte está en todos lados, de ella no quieren hablar.
No hay que olvidar que nacimos y un día nos van a enterrar,
Diosito nos dio la vida, y ella nos la va a quitar.
Yo adoro y quiero a la Muerte, y hasta le tengo un altar;
Ya hay millones que le rezan, la Iglesia empieza a temblar.
Abiertamente ya hay curas que la empiezan a adorar;
mafiosos y de la ley se la empiezan a tatuar;
políticos y altos jefes…

El «Ritual para alejar la energía negativa que nos rodea» da instrucciones precisas no solo para romper los hechizos y maleficios, sino para que regresen al que los envió:
Si eres blanco fácil de la envidia, del hostigamiento y de la mala vibra,
tanto a nivel familiar como laboral, te sugerimos que elabores este ritual.
El día apropiado es el primer viernes de cada mes.
Ingredientes:
1 espejo cuadrado, ya que este representa los cuatro elementos con los cuales trabaja la Santísima Muerte.
1 estampa de la Santa Muerte.
1 trozo de carbón vegetal.
1 plato de barro.
1 frasco de esencia de la Santa Muerte (deberá ser transparente).
1 frasco de esencia Abrecaminos.
Pegamento blanco.

El reciente arresto y condena del líder del culto de la Santa Muerte, David Romo, me coloca en una posición extraña. El sacerdote fundador y cabeza de la primera Iglesia de la Santa Muerte, en la ciudad de México, fue detenido a principios de enero de 2011, junto con ocho sospechosos, acusados de pertenecer a una banda de secuestradores. En la oficina del procurador general se sostuvo que el padre Romo tenía cuentas de banco para depositar el dinero de los rescates. A la manera típicamente mexicana, se presentó a Romo y a sus presuntos cómplices frente a los medios de comunicación, todos vestidos con batas blancas, lo que los hacía lucir como pacientes de un hospital psiquiátrico. Mientras los otros permanecían completamente callados, el padrino del culto lanzó una diatriba en el sentido de que él había sido incriminado como parte de una campaña preelectoral para llenar las cárceles de prisioneros, a fin de que ciertos políticos pudieran presentarse como funcionarios severos contra el crimen. Resultaba sorprendente ver al mismo hombre elocuente y bien vestido con el que había conversado largamente en la oficina de su Iglesia.
Basándose, en gran medida, en la liturgia y la doctrina del catolicismo romano, la Santa Iglesia Católica Apostólica Tradicional México-Estados Unidos ofrece misas, matrimonios, bautismos, exorcismos y otros oficios que se proporcionan en la mayor parte de las iglesias cristianas de Latinoamérica. Como reacción a la revocación del estatus legal de su iglesia en 2005, el sacerdote de la Santa Muerte se convirtió en el principal defensor público de esta fe. Él, y no doña Queta, encabezó la mayor parte de las protestas e hizo casi todas las denuncias públicas contra la Iglesia y el Estado por las campañas que habían dirigido contra este culto.
Aparte de su mexicanidad, la santa esquelética atrae a los seguidores por su omnipotencia y por la prontitud de su actuación. Ha adquirido rápidamente la reputación de ser el más «cumplidor» de los santos populares de México. Muchos devotos me dijeron que habían recurrido a ella después de haber pedido favores, sin éxito alguno, a otros santos, como el popular San Judas Tadeo. Gran parte de su reputación de poder y efectividad proviene de su posición en la teología popular. Los devotos de la Santa Muerte en general la consideran situada solo por debajo de Dios en la jerarquía celestial, y en la práctica incluso suplanta a Dios mismo, en términos de milagros obrados y de la centralidad de la devoción.
La práctica de la devoción se basa, en gran medida, en los rituales católicos. Los altares de los hogares, las oraciones establecidas, las novenas, los rosarios, e incluso las misas, generalmente preservan la forma y estructura católicas, si no es que también el contenido. De este modo, al venerar a un santo popular nuevo, el culto ofrece a los neófitos la familiaridad con el catolicismo mexicano. Los altares, tanto privados como públicos, representan uno de los principales medios que utilizan los devotos para comunicarse con la Dama de las Sombras, o bien para honrarla.

Una parte importante de la novedad del culto es la Santa Muerte de la veladora negra, que definitivamente es acristiana o incluso anticristiana. Al realizar milagros de venganza, la santa esquelética difiere por completo del cristianismo. Y esto es precisamente lo que distingue al culto de esta santa en las economías religiosas libres de México y los Estados Unidos. Los que buscan un ser sobrenatural que cumpla peticiones que, en el contexto cristiano, se consideran moralmente dudosas, o incluso pecaminosas, no necesitan buscar más. La Santa Muerte acrítica, a menudo amoral, de la veladora negra otorgará favores que los santos canonizados no harían. De este modo, no es sorprendente que la Sombría Segadora resulte tan atractiva para quienes se especializan en actividades que causan daño a otros, y también para los que buscan protección contra quienes se dedican a causar muerte y destrucción.
El culto de la Santa Muerte aún ha de elaborar un mito creacional unificado de la Santa, pero aparentemente esta no lo necesita para destacar como una de las curanderas sobrenaturales más potentes en el ámbito religioso mexicano. La fuerza y popularidad de la Santa se derivan de dos factores. En primer lugar, en el meollo de la religión popular de toda Latinoamérica, y de hecho en gran parte del mundo, existe una inquietud por la curación a través de la fe. Los creyentes pobres que carecen de acceso a los cuidados modernos de salud y que no pueden hacer uso de hospitales y clínicas de salud, recurren a santos, espíritus, Jesucristo y otros seres sobrenaturales para curar sus males. Si el pentecostalismo y el catolicismo carismático han florecido en Latinoamérica, se debe en gran medida a su promesa de curar a los enfermos, cuyos males a menudo están relacionados con la pobreza.
La demanda de milagros en múltiples frentes se refleja en las altas ventas de la más reciente veladora del culto. Compite con la dorada entre las más vendidas de los colores no tradicionales (los tradicionales son rojo, blanco y negro). La veladora policroma también refleja la influencia, cada vez mayor, que ha tenido la santería en el culto, ya que es una adaptación de la popular veladora de las siete potencias que emplean los seguidores de la religión afrocaribeña.

Con la sentencia de uno de los padrinos del culto acusado de secuestro, la condena de la Santa por parte del Vaticano y la reciente profanación de decenas de espacios sagrados en la frontera México-Estados Unidos, el futuro de este nuevo movimiento religioso podría parecer sombrío. Sin embargo, la capacidad de la Dama Poderosa para obrar milagros en múltiples frentes, y no solo en uno en particular, significa que un número cada vez mayor de mexicanos, latinoamericanos e incluso de afroamericanos y euroamericanos se convertirán en devotos de la Muerte.

122C4AED-7449-456C-8090-8D25078D18B5

Excellent book. If you want to understand Mexican culture, DEVOTED TO DEATH must be in your personal library. It is a detailed examination of Santa Muerte, Mexico’s most famous folk saint. Santa Muerte is regarded as the personification of death; a active deity with amazing powers.
I expected dry and factual content that occasionally strayed into the scary and creepy. But Chesnutt, a professor of religious studies, has a very readable style blending field research, academic rigor, and personal humor. The book is organized into chapters based on the color of candle lit at many a Santa Muerte altar. Each color represents a different petition or characteristic of the folk saint, who is always shown as a female skeleton holding a scythe and a globe. Chesnutt explains all of the symbolism related to the folk saint, as well as its origins and profiles of today’s worshippers.

His research took him to the altars made by devotees across Mexico. He also explains the Catholic Church’s opposition to Santa Muerte, the saint’s links to drug cartels, and the relationship in Mexico’s narrative with the Virgin of Guadalupe. A fascinating read and the only book of its kind I have found in English.
The topic of the cult of Santa Muerte is highly charged. There’s a lot of mystery surrounding her, but maybe even more hype and hysteria given her profile in the media. If you wanted facts, or reliable information, it was difficult to find — until now. Chesnut has created a book that will satisfy the devotee (as he presents her various guises very even-handedly) as well as the curious (he gives in-depth information on her potential origins and the origins and current state of the cult itself). If you want information grounded in scholarly research, this is your book.
Having read the information that the FBI and other law enforcement agencies promote as «fact» about the Santa Muerte cult and her devotees (most of it apparently grounded in hype and half-truths gleaned from social media and urban myth), I would say that they, too, would be well-served by picking up this book and reading it cover to cover.
If you’re looking for a how-to manual on becoming a devotee, or how-to petition The Bony Lady, this is NOT your book. BUT, if you want facts and information that are objective and straightforward, this is an excellent place to start.

Some people become devotees on their own initiative and go in search of Santa Muerte on the recommendation of friends or relatives. Others receive an unexpected call or a visit in which La Flaquita (one of its numerous epithets) offers to solve their problems.
Some readers will have run into La Niña Blanca (another of their popular names) on their trips to Mexico, while others will have found it on decals in cars and trucks, or votive candles in supermarkets in Los Angeles, Houston, New York and other cities that have large communities of Mexican immigrants. But I guess most readers will know for the first time who is the Godmother (another popular epithet). To those who are already familiar with Santa Muerte, I ask you to be patient while I present a brief introduction of this saint to people who have not yet had contact with their manifestations.
As its name implies, Santa Muerte is a popular Mexican saint who personifies death. Whether as a plaster statue or as a votive candle, as a gold medallion or as a stamp, it is usually shown as a gloomy female Reaper with a scythe and wearing a shroud, similar to her male counterpart. Unlike the official saints, canonized by the Catholic Church, the popular saints are spirits of death considered sacred thanks to their power to perform miracles.
First of all, Santa Muerte is an unofficial saint who heals, protects and leads devotees to their destinies in the afterlife. There is a variant of its name: devotees tend to call it the Most Holy Death in their rituals, as in the rosary of Santa Muerte. In this way, her name, Santa Muerte, and the myriad of epithets she possesses clearly reveal her identity as a popular female saint who personifies death.

His reputation for working miracles quickly and efficiently is precisely what has caused the meteoric growth of his cult since 2001. A brief profile of devotees of Santa Muerte will help reveal the reasons for its immense popularity. Since his cult is usually informal, lacking in organization and only became public 12 years ago, it is impossible to know exactly how many Mexicans and immigrants -of Mexican and Central American origin- in the United States are among his devotees. The other great pioneer of devotion, Father David Romo, founder of the first Church of Santa Muerte, located in Mexico City, told me that about five million Mexicans worshiped the Angel of Death.
La Santa Muerte has become one of the most important religious figures for millions of Mexicans from all walks of life and among thousands of Mexican and Central American immigrants from the United States. Although there is no denying the special attraction of this cult in the people who live, work and die in the underworld – including the police agents – one of the main objectives of this book is to consider the fascinating world in its entirety. of the saint of death. If we only concentrate on the symbolism of the black votive candles, which represent the dark side of devotion, we would ignore the red, white and golden candles, which are even more popular and which the devotees light with purposes far removed from the crime and the penalty.
With its rainbow, the powerful candle of seven colors (one of the most sold) clearly captures the variegated identity of the Powerful Lady. Devotees offer this candle when they seek a supernatural intervention on multiple fronts.

The spaniards would not even have to be very lenient about their gender, because their own personification of death, the Grim Reaper, is a female skeleton. However, Mexicans tend to regard the skeletal saint as the adapted version of an indigenous goddess (usually Aztec or Mayan) of death. As strange as this may seem to foreign observers, for many Mexicans the realities of indigenous history and the myths of nationalism converge to give Sister Blanca a local birthplace in pre-Columbian Mexico.
The most common version of the story about the Santa’s indigenous identity highlights her supposed Aztec origins. In particular it is believed that the Santa Muerte is a derivation of Mictecacíhuatl, Aztec goddess of death who along with her husband Mictlantecuhtli reigned in the underworld, the Mictlán. Like the Huesuda, the death couple was usually represented as skeletons or human bodies with skulls as heads. The Aztecs not only believed that those who died of natural causes went to Mictlán, but invoked the supernatural powers of these gods to intervene in earthly causes.
In response to the persecution of the Church, the devotees of La Flaquita made their veneration even more clandestine, to the point of disappearing from the Mexican historical testimonies during the following century and a half. The Mexicans declared their independence from Spain, lost a war against the United States and fought in their first great revolution of the 20th century. There is no doubt that the Powerful Lady accompanied her disciples and was witness to these and many other events, but the Mexican and foreign observers did not record their presence until the 1940s. The Santa Muerte reappears in the historical testimonies in the course of the next fifty years, that is, until the end of the twentieth century, is almost exclusively the Powerful Lady of love, symbolized by the red votive candle.
If we shift the focus to his left hand, we see another of his iconic symbols, the Earth. The globe that rests in the palm of your hand symbolizes your absolute dominion of the world. It is the world saint, who reigns over all human lives, regardless of their nationality, sex, age or social class. The domain imagery is even more fascinating in statues such as those found in the esoteric shop of Guillermo, in Morelia, in which the bony feet of the Saint are placed on the globe. Literally he has the world prostrate at his feet. It is possible to suppose the influence that such imagery exerts among those devotees whose illicit drug trafficking involves dangerous crossings on the border and attempts to expand their control over larger areas.
Perched at the feet of the Saint is the totemic owl, which enriches the symbolic meaning of the statue. Most American observers would interpret the nocturnal creature as a symbol of wisdom, the wise old owl. Mexicans also establish the same association.

Given the strong link between Santa Muerte and the drug trade, it is completely natural that she herself has become the star of some corridos and that she even attracts fans of salsa, cumbia and rap of gangsters. A particular run, La Santisima Muerte, became a classic immediately. It is worth examining the whole corrido, which is sung by well-known baladistas Beto Quintanilla and Los Cadetes de Linares, both from the state of Nuevo León.
Many have a run, the good, the bad and the strong;
there are narcos and ladies and illegals without luck.
Today I sing to the Patroness, to the Most Holy Death.
Death is everywhere, they do not want to talk about it.
We must not forget that we were born and one day they are going to bury us,
Diosito gave us life, and she will take it from us.
I adore and love Death, and I even have an altar for it;
There are already millions who pray to him, the Church begins to tremble.
Openly there are already priests who begin to adore it;
mafiosos and the law they start to tattoo;
politicians and high bosses …

The «Ritual to ward off the negative energy that surrounds us» gives precise instructions not only to break the spells and curses, but to return them to the one who sent them:
If you are easy targets of envy, harassment and bad vibes,
both at the family and work levels, we suggest you elaborate this ritual.
The appropriate day is the first Friday of each month.
Ingredients:
1 square mirror, since this represents the four elements with which the Most Holy Death works.
1 stamp of Santa Muerte.
1 piece of charcoal.
1 clay dish
1 bottle of essence of Santa Muerte (should be transparent).
1 Bottle of Essence Abrecaminos.
White glue.

The recent arrest and conviction of the cult leader of Santa Muerte, David Romo, puts me in a strange position. The founding priest and head of the first Church of Santa Muerte, in Mexico City, was arrested in early January 2011, along with eight suspects, accused of belonging to a gang of kidnappers. In the attorney general’s office it was held that Father Romo had bank accounts to deposit the money for the ransoms. In the typically Mexican way, he introduced himself to Romo and his alleged accomplices in front of the media, all dressed in white coats, which made them look like patients in a psychiatric hospital. While the others remained completely silent, the godfather of the cult launched a tirade in the sense that he had been framed as part of a pre-election campaign to fill the prisons’ jails, so that certain politicians could present themselves as severe officials against crime. . It was surprising to see the same eloquent and well-dressed man with whom he had conversed at length in the office of his Church.
Based, to a large extent, on the liturgy and doctrine of Roman Catholicism, the Holy Catholic Church Apostolic Traditional Mexico-United States offers masses, marriages, baptisms, exorcisms and other services that are provided in most Christian churches in Latin America . In reaction to the revocation of the legal status of his church in 2005, the priest of Santa Muerte became the main public defender of this faith. He, and not Dona Queta, led most of the protests and made almost all public denunciations against the Church and the State for the campaigns they had directed against this cult.
Apart from its mexicanidad, the skeletal santa attracts the followers for its omnipotence and for the promptness of its performance. It has quickly acquired the reputation of being the most «compliant» of the popular saints of Mexico. Many devotees told me that they had resorted to it after asking favors, without success, to other saints, such as the popular San Judas Tadeo. Much of his reputation for power and effectiveness comes from his position in popular theology. The devotees of the Santa Muerte in general consider it located only below God in the celestial hierarchy, and in practice even supplant God himself, in terms of worked miracles and the centrality of devotion.
The practice of devotion is based, to a large extent, on Catholic rituals. House altars, established prayers, novenas, rosaries, and even Masses, generally preserve the Catholic form and structure, if not the content as well. In this way, by venerating a new popular saint, the cult offers neophytes familiarity with Mexican Catholicism. The altars, both private and public, represent one of the main means used by devotees to communicate with the Lady of the Shadows, or to honor her.

An important part of the novelty of the cult is the Santa Muerte of the black candle, which is definitely Christian or even anti-Christian. By performing miracles of revenge, the holy skeleton differs completely from Christianity. And this is precisely what distinguishes the cult of this saint in the free religious economies of Mexico and the United States. Those who seek a supernatural being that fulfills petitions that, in the Christian context, are considered morally dubious, or even sinful, do not need to search anymore. The uncritical Santa Muerte, often amoral, of the black candle will grant favors that canonized saints would not do. In this way, it is not surprising that the Somber Harvester is so attractive to those who specialize in activities that cause harm to others, and also to those seeking protection from those who are dedicated to causing death and destruction.
The cult of Santa Muerte has yet to elaborate a unified creational myth of the Saint, but apparently she does not need it to stand out as one of the most powerful supernatural healers in the Mexican religious sphere. The strength and popularity of Santa are derived from two factors. First, at the core of popular religion throughout Latin America, and indeed in much of the world, there is a concern for healing through faith. Poor believers who lack access to modern health care and who can not use hospitals and health clinics, turn to saints, spirits, Jesus Christ and other supernatural beings to cure their ills. If Pentecostalism and charismatic Catholicism have flourished in Latin America, it is largely due to its promise to heal the sick, whose ills are often related to poverty.
The demand for miracles on multiple fronts is reflected in the high sales of the latest cult voter. It competes with the golden one among the most sold of the nontraditional colors (the traditional ones are red, white and black). The polychrome candle also reflects the growing influence of Santeria in the cult, since it is an adaptation of the popular candle of the seven powers used by followers of the Afro-Caribbean religion.

With the sentence of one of the sponsors of the cult accused of kidnapping, the condemnation of the Holy by the Vatican and the recent desecration of dozens of sacred spaces on the US-Mexico border, the future of this new religious movement may seem grim. . However, the ability of the Powerful Lady to work miracles on multiple fronts, and not just one in particular, means that an increasing number of Mexicans, Latin Americans and even African-Americans and Euro-Americans will become devotees of Death.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.