Transgénicos Sin Miedo: Todo Lo Que Necesitas Saber Sobre Ellos De Mano De La Ciencia — J.M.Mulet / Transgenic Without Fear: Everything You To Know Through Of Science by J.M. Mulet (spanish book edition).

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Este es el 4 libro del autor comentado en mi blog. El nuevo libro de Mulet, esta vez sobre transgénicos. Está dividido en capítulos claros y concretos, que aclaran conceptos y dejan en evidencia las malas artes de aquellos que se oponen, sin argumentos válidos ni datos objetivos. Un libro bien llevado, con la fina ironía a la que nos tiene acostumbrados y, sobre todo, bien documentado, con hechos y argumentos contrastables. Un libro imprescindible si quieres estar bien informado.
Fácil de leer, muy ameno, con información contrastada y lo que es más importante, contrastable.
La verdad es que me he visto reflejado en algunas de las opiniones sin fundamento contra los transgénicos y me ha hecho reflexionar: debemos hacer mas caso a los científicos, entre los que hay bastante consenso sobre la utilidad y potencial de la tecnología transgénica, y menos a gente con buenas intenciones pero poca formación.

Un transgénico, u Organismo Genéticamente Modificado (OGM), no es más que un organismo vivo cuyo genoma (el ADN que contienen sus células) se ha modificado mediante técnicas de ingeniería genética. Esta modificación puede implicar incorporar material genético de otro organismo. Hay que decir que la definición legal de lo que es un OGM y lo que no es cambia de país en país, por lo que puede haber matices sobre esta idea básica. Es importante remarcar lo de métodos de ingeniería genética. Un organismo puede tener genes de otro organismo de forma natural y no se considera transgénico u OGM, o incluso de forma artificial utilizando métodos que no son de ingeniería genética.
El estudio de las domesticaciones de las especies agrícolas nos ha dado muchas pistas sobre la historia de las civilizaciones. El pionero de este estudio fue el ruso Nikolái Vavílov, prestigioso botánico al que debemos el establecimiento de los bancos de germoplasma, es decir, los depósitos de material (principalmente semillas) a partir del cual se puede generar una planta. Vavílov postuló que cuanto más antigua fuera la domesticación de una planta, más usos tendría en la actualidad, y que en los lugares donde se domesticó esta planta deberían de existir más variedades silvestres de la misma. Estos principios sencillos han servido para identificar los lugares de domesticación de numerosos cultivos.

Algo tan obvio como que los genes siempre están cambiando de forma natural o artificial, a veces no se entiende o no se quiere entender. En uno de los primeros debates sobre OGM que se celebraron en España, se enfrentaron un naturalista y el catedrático de genética Francisco García Olmedo. El imbatible argumento del naturalista fue leer un poema de san Juan de la Cruz y aseverar que era el mejor poema jamás escrito en lengua castellana, y que no podía cambiársele ni una letra. Según él, el hombre tampoco tiene derecho a cambiar ni una letra del ADN de una planta o un animal. Cuando uno debate con alguien lo mejor es saber a quién tiene enfrente. García Olmedo, además de científico, tiene publicadas novelas y libros de poesía, y si el naturalista hubiera investigado un poco más, igual hasta habría descubierto que el García de García Olmedo es el mismo que el de García Lorca, puesto que eran primos segundos. En un momento, García Olmedo desmontó los dos argumentos, el literario y el genético, ninguno de los cuales tenía demasiado sentido. La científica americana Barbara McClintock descubrió, mientras trabajaba con maíz, que existen unos elementos en los cromosomas, a los que llamó «genes saltarines», que tienen la capacidad de ir moviéndose por el genoma.
La berenjena, de origen africano pero domesticada en la India, donde la mayoría de las especies silvestres que existen provienen de la variedad cultivada originalmente. Las berenjenas y las sandías son ejemplos de domesticaciones rápidas, y lo podemos explicar fácilmente fijándonos en los genes. En la naturaleza las plantas tratan de dispersar su ADN de varias formas. Para empezar hacen las semillas con largas plumas o filamentos, para facilitar su propagación; también maduran de forma escalonada para aumentar las posibilidades de germinar y acumulan la mínima energía necesaria para facilitar la germinación del embrión de la planta y a su vez que la semilla sea ligera y resistente. En cambio, en agricultura nos interesa que la semilla no se disperse, sino que se quede en la espiga, que madure a la vez para facilitar la cosecha y que cuantos más nutrientes acumule y más grande sean la semilla o el fruto mejor. También nos interesa que las plantas estén desprovistas de defensas como espinas o productos tóxicos. En la naturaleza las plantas seleccionan genes que sirvan para la supervivencia de sus propios genes.

Para hacer modificaciones heredables hay diferentes técnicas, que dependen del tipo de planta o cultivo. Para plantas crucíferas (de la familia de la col) se puede hacer un cultivo de células de una bacteria (Agrobacterium) e infectar directamente la flor. Estas plantas se autopolinizan, por lo que en la flor tienes células germinales masculinas y femeninas. Si se infectan estas células germinales puedes obtener plantas transgénicas en las cuales el transgén sea estable y esté en todas las células.
En otras plantas hay que tirar de ingenio. Las plantas, al contrario que los animales, tienen tejidos donde hay células embrionarias en todas las etapas de su desarrollo, generalmente en las yemas, en la punta del tallo y de la raíz. A partir de tejido de hoja o de otras partes, simplemente aplicando un tratamiento de hormonas vegetales, se puede regenerar una planta completa. Podemos hacer la transformación en esa hoja o en células obtenidas a partir de plantas utilizando técnicas parecidas a las que utilizamos en microorganismos y luego regenerar la planta completa. Esto se hace, entre otras, en cucurbitáceas (la familia del melón o la calabaza).
Para los cereales hay otro método que consiste en hacer que las plantas incorporen ADN foráneo poniendo el ADN que quieres incorporar en microbolitas de oro o titanio y disparándolas con una pistola de aire comprimido, de forma que algunas células incorporan el ADN foráneo.
Si quieres puedes hacerlo tú mismo. Si te animas, te recomiendo empezar con bacterias, es más fácil: puedes recoger todas las que quieras a partir de material fecal (el cómo lo dejo a tu elección). No es broma. La más utilizada en biología molecular se llama Escherichia coli, y en la naturaleza vive precisamente ahí, en tu colon y en el mío, por lo que cada vez que tienes un momento de reflexión matutina expulsas millones al medio ambiente.

En 1996 en Gran Bretaña la compañía Zeneca produjo un tomate OGM para ser usado en la elaboración de purés y sopas que se pusieron a la venta bajo los nombres comerciales de Safeway Double Concentrated Tomato Puree y Sainsbury’s California Tomato Puree. Estos productos tenían mejor precio que los no OGM y se vendían en tamaños mayores. En 1999 habían alcanzado una cuota del 60 por ciento del mercado de tomate procesado, pero fueron retirados por la presión de los grupos ecologistas, que aprovecharon el miedo alimentario suscitado a raíz de la crisis de las vacas locas, a pesar que no tenía nada que ver con los transgénicos.
Como vemos, el principio no invita al optimismo. Pero el shock pasó pronto. La cosa se arregló con la soja tolerante a herbicidas. En los años ochenta Paul Christou y Dennis McCabe, de la empresa Agracetus en Madison (Estados Unidos), desarrollaron la técnica de la pistola de genes, que ha demostrado ser la más efectiva para transformar cereales. Entre los primeros éxitos estuvo la soja tolerante a herbicida, presentada en 1991. Este es el transgénico responsable de que el 89 por ciento de la soja mundial

Una variedad nueva no transgénica sale al mercado sin apenas pruebas de toxicidad ni controles y con un proceso de autorización muy sencillo. La excusa es que al ser un derivado de un producto que ya existía o un cruce debe de ser seguro. Pero este criterio no se aplica a un nuevo OGM, que ha sufrido menos cambios en el genoma que una variedad que venga por cruce, hibridación o mutagénesis, y más si tenemos en cuenta que en la mejora clásica no conocemos los cambios producidos en el genoma. Puede pasar que una nueva variedad salga al campo, que luego se vea un problema y se tenga que retirar, como de hecho pasó con una variedad de puerros que acumulaba psoralenos y con cepas de levadura que se utilizan en panadería que son alérgenas. Con un transgénico esto es difícil que pase porque se hacen toda una batería de pruebas. Los OGM tienen la consideración de nuevos alimentos y según la ley europea deben someterse a todo tipo de controles.
Hay un factor más que avala la seguridad de los OGM: la comida está muy controlada. Tenemos una sólida seguridad alimentaria que es fruto del esfuerzo de muchos organismos. Todos los alimentos pasan un control de calidad y continuamente se realizan inspecciones por parte de diferentes autoridades europeas como la European Food Safety Authority (EFSA), la Food and Feed Safety Alerts (RASFF) o, a nivel nacional, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), que periódicamente publican informes sobre seguridad alimentaria. En estos informes nunca se han denunciado problemas de salud relacionados con OGM, a pesar de que están tan monitorizados como los otros alimentos. De hecho, si os preocupa la seguridad alimentaria, mejor no consumir ecológico, que en estos informes suele salir peor parado que lo convencional. No es alarmante pero sí significativo. La última alerta grave en Europa, en 2011, con 48 muertos, la mal llamada crisis del pepino, fue por consumo de brotes de fenogreco ecológicos y aquí nadie ha invocado el «principio de precaución» para pedir una moratoria sobre productos ecológicos, algo que estaría plenamente justificado.

El Lolium perenne, también llamado ballico o césped inglés, es uno de los céspedes típicos de los campos de golf. En 2013 la empresa de semillas Fitó anunció el lanzamiento de una variedad de césped no OGM resistente al glifosato llamada JS501 (GLY RYE). Su principal virtud es que soporta hasta 1,13 litros de glifosato por hectárea. La existencia de esta hierba plantea toda una serie de preguntas incómodas. Resulta que es una planta desarrollada para ser resistente a un herbicida, pero hay casos descritos de alergia a esta hierba y, lo que es más preocupante, existen al menos tres plantas silvestres que pueden hibridar con ella, por lo que existe un riesgo de que el gen de tolerancia al glifosato se propague por la naturaleza y se creen hierbas resistentes. ¿Habéis visto alguna manifestación o recogida de firmas contra esta hierba? ¿Alguien preocupado por alguna posible catástrofe ecológica? No. Queda claro que la preocupación ambiental por los transgénicos es postureo. Cuando existe un riesgo real de propagación de genes de resistencia en el medio ambiente, no le importa a nadie.
En conclusión, los miedos a problemas ambientales debidos a los OGM no están justificados.

Antiguamente el peligro de los transgénicos es que nos iban a envenenar a todos o que se iban a cargar el medio ambiente. Con el tiempo, la mayoría de las organizaciones ecologistas han tenido que cambiar o moderar este discurso, porque sus argumentos cada vez tienen menos fuerza dado que las catástrofes que llevan años vaticinando no llegan. No obstante, el mensaje se ha ido adaptando a las nuevas condiciones. En los últimos años, la tendencia es a decir que el problema con los transgénicos no es tanto de salud y medio ambiente como que fomentan los desequilibrios sociales y la brecha entre ricos y pobres. Puede parecer un argumento sólido, pero peca de lo mismo que la mayoría de los argumentos en contra de los OGM: analizado en profundidad, se ve claramente que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y fácilmente puede volverse en contra del que lo utiliza.
Ahora mismo Europa está exportando el modelo anti OGM a países en vías de desarrollo con los que todavía tiene dependencia económica. Y esto es una política general, no acciones puntuales. En junio de 2016 la Unión Europea votó una resolución para instar al G8 a que presionara para que no se permitiese el desarrollo de cultivos transgénicos en África. Para empezar, el simple hecho de que se vote esta resolución no deja de ser un reflejo de que Europa sigue anclada en el más rancio colonialismo.

Europa es declaradamente antitransgénica. La visión que podemos tener desde aquí es que es una tecnología denostada en todo el mundo y que apenas se utiliza. Pero los números dicen exactamente lo contrario. La superficie sembrada sigue creciendo cada año, al igual que el número de variedades nuevas disponibles. De hecho Europa viene a ser la excepción dentro de lo que es el uso y el impacto de esta tecnología, excepción que se hace notar en muchos aspectos, sobre todo a nivel de percepción social, puesto que seguimos importando y consumiendo OGM y sembrando un evento.
Si Europa es la antipotencia en el campo de los OGM, Estados Unidos es la potencia sin matices. Hoy por hoy, es el primer productor mundial y a la vez el primer consumidor. Son los primeros en utilizarla alegremente y es el primer sitio donde se comercializan la mayoría de las variedades, que allí utilizan para consumo humano mientras que aquí se suelen utilizar para consumo animal. En efecto, el ganado europeo come lo mismo que los estadounidenses, otra de las paradojas. De hecho, para la mayoría de la población estadounidense el debate no existe. En el corn belt, la zona productora de maíz, cuando llega la época de la siembra en la televisión se pueden ver anuncios de semillas de maíz transgénicas.
En el vecino del norte, Canadá, a pesar de que la legislación es mucho más restrictiva en el uso de patentes sobre variedades agrícolas, se están sembrando OGM a gran escala, siendo el quinto país del mundo que más superficie tiene sembrada, con cultivos de colza, maíz, soja y remolacha.

Respecto al etiquetado. ¿Es necesario en el caso de los OGM? Yo creo que no, puesto que no aporta nada al consumidor. El azúcar que proviene de la remolacha OGM es exactamente igual que el azúcar que viene de la remolacha no OGM. ¿Qué sentido tiene etiquetar algo cuando el alimento es el mismo? Sucede igual con el resto de los OGM alimentarios. En aquellos en los que te comes la planta entera (una mazorca de maíz OGM, por ejemplo) la diferencia es un trozo de ADN y la proteína que codifica, que posiblemente estás ingiriendo de forma natural con alguna bacteria y que en tu estómago va a quedar reducida a nada. Por lo tanto es irrelevante.
Un detalle en el que nadie parece reparar es que la etiqueta de «contiene OGM» nos cuesta muchísimo dinero. Solo hay que ver lo que ha pasado en Estados Unidos. En algunos estados como California y Oregón se ha votado en referéndum sobre si etiquetar los OGM, y el resultado ha sido negativo. ¿Por qué? ¿Los ha comprado Monsanto? ¿Se han vendido a las aspirinas de Bayer? Muy fácil, por algo que nunca nos explican nuestros políticos. Etiquetar es muy caro. Una ley que obligue a etiquetar obliga a dotar de una partida presupuestaria para realizar inspecciones y análisis, asegurar que se cumple la ley y poner sanciones en caso de incumplimiento.
En Europa todo es libre de OGM salvo que esté etiquetado, al revés que en Estados Unidos, donde todo puede ser OGM salvo que se diga lo contrario. Este exceso europeo de celo normativo contra los transgénicos ha quitado un nicho de mercado a los productos ecológicos, puesto que podrían anunciarse con el carácter distintivo de estar libres de OGM, algo que a nivel de marketing funciona muy bien en Estados Unidos, pero en Europa, al ser todo sin OGM, es irrelevante. Europa quiere ser anti OGM y a la vez promocionar la alimentación ecológica. Pues parece que todo a la vez es complicado.

En realidad, el problema que ha tenido el desarrollo de esta tecnología, principalmente en Europa, ha sido un problema de comunicación. A la opinión pública le ha llegado una imagen falsa de lo que realmente era y para qué servía. Peligros hipotéticos o remotamente posibles se han presentado como ciertos y los beneficios se han tapado, a pesar de que gran parte de la población ya los está disfrutando. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Pues por una conjunción de determinados factores. Como toda ignorancia u opinión fundada en creencias y no en evidencias, las consecuencias están siendo muy caras y las estamos pagando todos.
Muchas organizaciones ecologistas utilizan el principio maquiavélico de que el fin justifica los medios y no tienen ningún reparo a la hora de mentir. Un ejemplo práctico: en 2002 Ecologistas en Acción anunció que habían encontrado un pez con tres ojos en el Ebro debido a la contaminación producida por la central nuclear de Garoña, y que había unos científicos alemanes que habían hecho un estudio detallado que iban a publicar en Science. La propia organización reconoció días después que mintió para buscar impacto mediático. Los responsables de este comunicado siguieron trabajando en la organización. Esta actitud no ha mejorado con el tiempo. A principios de 2017 Ecologistas en Acción publicó un informe sobre política forestal que el Colegio de Ingenieros de Montes calificó textualmente de «confuso, frivoliza con los incendios y fomenta el desapego hacia determinados bosques».
Otro problema que ha tenido la comunicación sobre transgénicos es la falacia del principio de equidistancia.
El principio de equidistancia puede ser más perverso todavía, ya que a veces supone poner en categoría de igualdad opiniones ciertas con opiniones falsas. Por ejemplo, cuando en 2013 salió la noticia de que iba a comercializarse el primer salmón OGM varios medios de comunicación dieron la noticia ofreciendo lo que ellos llaman «las dos versiones». Una fue la de José Pío Beltrán, profesor de investigación del CSIC. Para dar la «otra versión» el escogido fue Luis Ferreirim, de Greenpeace, cuya trayectoria ha estado siempre vinculada a organizaciones ecologistas.
Cuando te ponen en un debate sobre transgénicos, enfrente puedes tener a dos tipos de personas: el que se lo cree o el que cobra. Son muy fáciles de distinguir. El que realmente se lo cree nunca se ha planteado las incongruencias del discurso y es sencillo dejarle en evidencia. Cuando se notan muy acorralados suelen acabar con exabruptos del tipo «La Biotecnología es una ciencia enferma»…
En cambio, el que solo cobra conoce los puntos débiles y trata de evitarlos o de llevar el debate hacia un terreno más favorable. Lo más normal es que adopte la estrategia de la metralleta: ocupar casi todo el tiempo que pueda y no dejarte hablar, sacar muchos argumentos que puedan calar e intentar que no tengas tiempo suficiente para rebatirlos.

Una de las críticas que se hacen sobre los OGM es que están en manos de multinacionales y que sus procesos de autorización son opacos. Ninguna de estas afirmaciones es cierta ya que la generalización es inadecuada. Pero ¿y si la aplicamos a una organización ecologista? ¿Su gestión es transparente? ¿Alguien sabe cuánto cobra un director general de Greenpeace? ¿O qué criterios siguen para ser elegidos? En los numerosos debates que he tenido es una pregunta que he formulado repetidas veces. En directo cambian de tema y por Twitter abandonan la conversación.
Volvemos a Greenpeace, pero a nivel global. ¿Y quién paga a Greenpeace Fund? Se pueden encontrar las listas de donantes por internet, y no dejan de ser peculiares. Por ejemplo, si accedéis a la página de la Fundación Hermanos Rockefeller y en el buscador ponéis Greenpeace, veréis que está recibiendo millonadas de una fundación filantrópica creada por los magnates del petróleo americano. Quizás así se entienda que las principales campañas sean en contra de Shell, BP —la primera angloholandesa, la segunda británica— o las compañías rusas. También se pueden encontrar empresas «rarunas» como Sustainable Markets Foundation.
Lo que hace Greenpeace con el dinero también es cuestionable. En 2012 Greenpeace España participó en una manifestación delante del Congreso para imponer la tasa Tobin a las operaciones especulativas. Menos de un año después el semanario alemán Der Spiegel anunció que la organización había perdido 3,8 millones de euros especulando en los mercados financieros. La respuesta de la organización fue simplemente echarle la culpa a un único empleado y despedirlo.
Amigos de la Tierra tiene una financiación más divertida. Realmente no puede ser considerada una Organización No Gubernamental, puesto que menos del 2 por ciento de sus ingresos nace de las aportaciones de sus socios. La mayoría de su presupuesto procede de subvenciones de organismos públicos o privados. En 2007, en plena explosión de la burbuja inmobiliaria, buena parte de estas fundaciones estaban ligadas a la obra social de bancos y cajas de ahorros.
¿Y qué tienen que ver los transgénicos con todo esto? Los transgénicos se han convertido en una víctima propiciatoria, algo que en su momento sirvió para volver a enganchar al público cuando campañas históricas como la de las ballenas o la de las nucleares o bien estaban empezando a cansar al público o habían conseguido ya sus objetivos. Solo eso explica que la campaña sea tan virulenta en Europa y tan poco en Estados Unidos. Puedes comprobarlo tú mismo: compara el apartado «Trabajamos en» de la página española de Greenpeace (Greenpeace.es) y el apartado «What we do» en la página de Greenpeace en Estados Unidos (Greenpeace.org). No son iguales. En la de España habla de agricultura y transgénicos, en la de Estados Unidos los transgénicos no son tema de portada.
Espero que en el futuro la violencia contra la ciencia y los científicos no sea más que un mal recuerdo. Porque si obviamos la existencia de los grupos violentos, lo cierto es que los próximos años pintan muy pero que muy bien.

Bajo el nombre genérico de new breeding techniques, o nuevas técnicas de mejora, hay una serie de avances que nos permiten mejorar las especies agrícolas y ganaderas interviniendo directamente en su ADN, pero que no tienen nada que ver con la transgénesis, a nivel biológico, y sobre todo, a nivel legal.
La técnica de la que más se ha oído hablar últimamente es el CRISPR. La verdad es que la palabra es fea, y si decimos que significa clustered regularly interspaced short palindromic repeats, es decir, «repeticiones palindrómicas cortas interespaciadas y agrupadas regularmente» tampoco parece que ayude mucho. A veces se le pone la coletilla de CRISPR/Cas9 haciendo referencia a la proteína que participa. Sigue siendo algo indescifrable. La mayoría de los medios de comunicación han recogido los nombres de Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier como inventoras, lo cual es cierto —
La tecnología CRISPR, basada en un sistema que de forma natural utilizan las bacterias, nos permite un paso adelante más, ya que podemos editar el ADN del propio organismo. Para entendernos, imaginemos que el genoma es un texto en un procesador. La mutagénesis inducida sería como aporrear a ciegas el teclado y ver si por casualidad sale algún texto que valga la pena. Un transgénico sería como si hiciéramos un copia-pega de otro texto y lo introdujéramos en el nuestro. El CRISPR sería como si con el cursor fuéramos a la parte del genoma que nos interesa, borráramos un trozo y lo volviéramos a teclear corregido, exactamente lo mismo que se hace cuando se revisa un texto. ¿Cómo se consigue esto? Todo surge de una observación, y es que en el genoma de las bacterias aparecían secuencias de virus flanqueadas de secuencias palindrómicas (Sí, las de «dábale arroz a la zorra el abad»). Esto es una especie de sistema inmune, de forma que cuando una bacteria ha sido infectada por un virus guarda un trozo de la secuencia de ese virus en su propio genoma.

La intransigencia en temas tecnológicos nos ha hecho perder miles de millones de euros y ha frenado la carrera europea de I+D respecto a Asia y Estados Unidos. Esperemos estar a tiempo de recuperar las oportunidades perdidas. En general, de cara al futuro, vamos a ver si tomamos las decisiones sobre temas técnicos en base a informes reales. Las creencias deben quedarse en el ámbito particular de cada uno, y que nadie trate de imponer las suyas. Así que si no te gustan los OGM no los consumas, me parece lícito, pero no vayas por ahí destrozando campos o pidiendo a los políticos que aprueben leyes en contra.

This is the author’s 4 book commented on my blog. Mulet’s new book, this time about transgenics. It is divided into clear and concrete chapters, which clarify concepts and expose the bad arts of those who oppose, without valid arguments or objective data. A well-worn book, with the fine irony to which we are accustomed and, above all, well documented, with verifiable facts and arguments. An essential book if you want to be well informed.
Easy to read, very pleasant, with verified information and what is more important, verstable.
The truth is that I have seen myself reflected in some of the unfounded opinions against transgenics and it has made me reflect: we must pay more attention to scientists, among whom there is quite a consensus on the usefulness and potential of transgenic technology, and less to people with good intentions but little training.

A transgenic, or Genetically Modified Organism (GMO), is no more than a living organism whose genome (the DNA contained in its cells) has been modified by genetic engineering techniques. This modification may involve incorporating genetic material from another organism. It must be said that the legal definition of what is a GMO and what is not changed from country to country, so there may be nuances on this basic idea. It is important to highlight the methods of genetic engineering. An organism can have genes from another organism naturally and is not considered transgenic or GMO, or even artificially using methods that are not genetic engineering.
The study of the domestication of agricultural species has given us many clues about the history of civilizations. The pioneer of this study was the Russian Nikolai Vavilov, a prestigious botanist to whom we owe the establishment of the germplasm banks, that is, the deposits of material (mainly seeds) from which a plant can be generated. Vavilov postulated that the older the domestication of a plant, the more uses it would have today, and that in places where this plant was domesticated there should be more wild varieties of it. These simple principles have served to identify the domestication sites of numerous crops.

Something as obvious as that genes are always changing in a natural or artificial way, sometimes they do not understand or do not want to understand. In one of the first debates on GMOs that were held in Spain, a naturalist and geneticist Francisco García Olmedo confronted each other. The unbeatable argument of the naturalist was to read a poem by Saint John of the Cross and assert that it was the best poem ever written in the Spanish language, and that no letter could be exchanged. According to him, man also has no right to change even a letter of the DNA of a plant or an animal. When you debate with someone, the best thing is to know who is in front of you. García Olmedo, as well as a scientist, has published novels and poetry books, and if the naturalist had researched a little more, he would have even discovered that García de García Olmedo is the same as García Lorca, since they were second cousins. At one point, García Olmedo dismantled the two arguments, the literary and the genetic, neither of which made much sense. The American scientist Barbara McClintock discovered, while working with corn, that there are elements in the chromosomes, which she called «jumping genes», which have the ability to move through the genome.
The eggplant, of African origin but domesticated in India, where most of the wild species that exist come from the originally cultivated variety. Aubergines and watermelons are examples of rapid domestication, and we can easily explain this by looking at the genes. In nature plants try to disperse their DNA in several ways. To begin they make the seeds with long feathers or filaments, to facilitate their propagation; They also mature in stages to increase the chances of germinating and accumulate the minimum energy necessary to facilitate the germination of the embryo of the plant and in turn that the seed is light and resistant. On the other hand, in agriculture we are interested that the seed does not spread, but stays in the spike, that matures at the same time to facilitate the harvest and that the more nutrients accumulate and the bigger the seed or the better fruit. We are also interested in plants being devoid of defenses such as thorns or toxic products. In nature, plants select genes that serve the survival of their own genes.

To make inheritable modifications there are different techniques, which depend on the type of plant or crop. For cruciferous plants (from the cabbage family) a cell culture of a bacterium (Agrobacterium) can be made and the flower can be directly infected. These plants are self-pollinated, so in the flower you have male and female germ cells. If these germ cells are infected you can obtain transgenic plants in which the transgene is stable and is in all cells.
In other plants you have to pull ingenuity. Plants, unlike animals, have tissues where there are embryonic cells at all stages of their development, usually in the buds, the tip of the stem and the root. From leaf tissue or other parts, simply by applying a plant hormone treatment, a whole plant can be regenerated. We can do the transformation in that leaf or in cells obtained from plants using techniques similar to those we use in microorganisms and then regenerate the whole plant. This is done, among others, in cucurbits (the melon or pumpkin family).
For cereals there is another method that consists in having the plants incorporate foreign DNA by putting the DNA you want to incorporate into gold or titanium microbolites and shooting them with a compressed air gun, so that some cells incorporate the foreign DNA.
If you want, you can do it yourself. If you dare, I recommend you start with bacteria, it’s easier: you can collect all you want from fecal material (the how I leave it to your choice). It is not a joke. The most used in molecular biology is called Escherichia coli, and in nature lives precisely there, in your colon and mine, so every time you have a moment of morning reflection you expel millions into the environment.

In 1996 in Great Britain the company Zeneca produced an OGM tomato to be used in the production of purées and soups that were put on sale under the trade names Safeway Double Concentrated Tomato Puree and Sainsbury’s California Tomato Puree. These products had a better price than non-GMOs and were sold in larger sizes. In 1999 they had reached a quota of 60 percent of the processed tomato market, but they were withdrawn due to the pressure of the environmental groups, which took advantage of the food fears aroused by the mad cow crisis, even though they had nothing to see with transgenics.
As we see, the principle does not invite optimism. But the shock happened soon. The thing was arranged with herbicide tolerant soybeans. In the 1980s, Paul Christou and Dennis McCabe, of the Agracetus company in Madison (United States), developed the technique of the gene gun, which has proven to be the most effective for transforming cereals. Among the first successes was herbicide-tolerant soybeans, introduced in 1991. This is the transgenic responsible for 89 percent of the world’s soybeans.

A new, non-transgenic variety comes onto the market with little evidence of toxicity or controls and a very simple authorization process. The excuse is that being a derivative of a product that already existed or a crossing must be safe. But this criterion does not apply to a new GMO, which has undergone less changes in the genome than a variety that comes by crossing, hybridization or mutagenesis, and more if we take into account that in the classical improvement we do not know the changes produced in the genome . It can happen that a new variety goes out into the field, which then sees a problem and has to be removed, as in fact it happened with a variety of leeks that accumulated psoralens and with strains of yeast that are used in bakeries that are allergenic. With a transgenic this is difficult to pass because they make a whole battery of tests. GMOs are considered new foods and, according to European law, they must undergo all kinds of controls.
There is one more factor that supports the safety of GMOs: food is very controlled. We have a solid food security that is the result of the efforts of many organisms. All the food passes a quality control and inspections are continuously carried out by different European authorities such as the European Food Safety Authority (EFSA), the Food and Feed Safety Alerts (RASFF) or, nationally, the Spanish Consumption Agency, Food Security and Nutrition (AECOSAN), which periodically publish reports on food security. These reports have never reported any health problems related to GMOs, even though they are as monitored as other foods. In fact, if you are concerned about food security, it is better not to consume organic, which in these reports tends to be worse off than conventional. It is not alarming but it is significant. The last serious warning in Europe, in 2011, with 48 dead, the misnamed cucumber crisis, was due to the consumption of ecological fenugreek sprouts and here no one has invoked the «precautionary principle» to ask for a moratorium on organic products, something that I would be fully justified.

The perennial Lolium, also called ryegrass or English grass, is one of the typical lawns of the golf courses. In 2013 the seed company Fitó announced the launch of a variety of non-GMO resistant glyphosate grass called JS501 (GLY RYE). Its main virtue is that it supports up to 1.13 liters of glyphosate per hectare. The existence of this herb raises a whole series of uncomfortable questions. It turns out that it is a plant developed to be resistant to a herbicide, but there are reported cases of allergy to this herb and, what is more worrying, there are at least three wild plants that can hybridize with it, so there is a risk that the glyphosate tolerance gene is propagated by nature and resistant herbs are created. Have you seen any manifestation or collection of signatures against this herb? Anyone worried about a possible ecological catastrophe? No. It is clear that the environmental concern for transgenics is posture. When there is a real risk of spreading resistance genes in the environment, it does not matter to anyone.
In conclusion, fears of environmental problems due to GMOs are not justified.

Formerly the danger of transgenics is that they were going to poison us all or that they were going to load the environment. Over time, most environmental organizations have had to change or moderate this discourse, because their arguments have less strength because the catastrophes that have been predicting for years do not come. However, the message has adapted to the new conditions. In recent years, the tendency is to say that the problem with transgenics is not so much about health and the environment as it is about fostering social imbalances and the gap between rich and poor. It may seem a solid argument, but it is the same as most of the arguments against GMOs: analyzed in depth, it is clear that any resemblance to reality is purely coincidental and can easily turn against the user.
Right now Europe is exporting the anti-GMO model to developing countries with which it still has economic dependence. And this is a general policy, not specific actions. In June 2016, the European Union voted a resolution urging the G8 to press for the development of GM crops in Africa not to be allowed. To begin with, the simple fact that this resolution is voted on is still a reflection that Europe remains anchored in the most rancid colonialism.

Europe is avowedly anti-transgenic. The vision that we can have from here is that it is a technology reviled all over the world and that it is barely used. But the numbers say exactly the opposite. The area planted continues to grow each year, as does the number of new varieties available. In fact, Europe is the exception within what is the use and impact of this technology, an exception that is noted in many aspects, especially at the level of social perception, since we continue importing and consuming GMOs and planting an event .
If Europe is the antipotence in the field of GMOs, the United States is the power without nuances. Today, it is the first world producer and at the same time the first consumer. They are the first to use it happily and it is the first place where most of the varieties are sold, which they use there for human consumption, while here they are usually used for animal consumption. In effect, European cattle eat the same as Americans, another of the paradoxes. In fact, for the majority of the American population the debate does not exist. In the Corn Belt, the corn-producing area, when the planting season arrives on television you can see advertisements for transgenic corn seeds.
In the northern neighbor, Canada, although the legislation is much more restrictive in the use of patents on agricultural varieties, GMOs are being planted on a large scale, being the fifth country in the world that has more surface sowed, with crops of rapeseed, corn, soybeans and beets.

In reference to the labeling. Is it necessary in the case of GMOs? I do not think so, since it does not contribute anything to the consumer. The sugar that comes from the OGM beet is exactly the same as the sugar that comes from the non-GMO beet. What is the point of labeling something when the food is the same? It happens the same with the rest of the food GMOs. In those in which you eat the whole plant (an ear of corn OGM, for example) the difference is a piece of DNA and the protein that codes, that you are possibly ingesting naturally with some bacteria and that in your stomach goes to be reduced to nothing. Therefore it is irrelevant.
A detail that nobody seems to notice is that the label «contains GMOs» costs us a lot of money. You just have to see what happened in the United States. In some states such as California and Oregon, a referendum on whether to label GMOs has been voted, and the result has been negative. Why? Have Monsanto bought them? Have they been sold to Bayer’s aspirin? Very easy, for something that our politicians never explain to us. Labeling is very expensive. A law that requires labeling requires the provision of a budget line to carry out inspections and analyzes, ensure that the law is complied with and impose sanctions in case of non-compliance.
In Europe everything is GMO free unless it is labeled, unlike in the United States, where everything can be GMO unless otherwise stated. This European excess of normative zeal against transgenics has removed a niche market for organic products, since they could be announced with the distinctive character of being free of GMOs, something that at a marketing level works very well in the United States, but in Europe , being everything without GMO, is irrelevant. Europe wants to be anti GMO and at the same time promote organic food. Well, it seems that everything at once is complicated.

In fact, the problem that the development of this technology has had, mainly in Europe, has been a communication problem. Public opinion has received a false image of what it really was and what it was for. Hypothetical or remotely possible dangers have been presented as certain and the benefits have been covered, despite the fact that a large part of the population is already enjoying them. How has this situation been reached? Well, by a conjunction of certain factors. Like all ignorance or opinion based on beliefs and not on evidence, the consequences are very expensive and we are paying them all.
Many environmental organizations use the Machiavellian principle that the end justifies the means and have no qualms when it comes to lying. A practical example: in 2002 Ecologists in Action announced that they had found a fish with three eyes in the Ebro due to the contamination produced by the Garoña nuclear power plant, and that there were some German scientists who had made a detailed study that they were going to publish in Science. The organization itself acknowledged days later that it lied to seek media impact. Those responsible for this release continued to work in the organization. This attitude has not improved over time. At the beginning of 2017, Ecologistas en Acción published a report on forestry policy that the College of Forestry Engineers described as «confusing, frivolized with fires and encourages detachment towards certain forests».
Another problem that has been the communication about transgenics is the fallacy of the principle of equidistance.
The principle of equidistance may be even more perverse, since it sometimes involves putting certain opinions with false opinions in the category of equality. For example, when in 2013 the news came out that the first OGM salmon was going to be commercialized, several media outlets gave the news offering what they call «the two versions». One was that of José Pío Beltrán, a research professor at the CSIC. To give the «other version», the chosen one was Luis Ferreirim, from Greenpeace, whose trajectory has always been linked to environmental organizations.
When they put you in a debate about transgenics, in front you can have two types of people: the one who believes it or the one who charges. They are very easy to distinguish. The one who really believes it has never considered the incongruities of the speech and it is easy to leave it in evidence. When they feel very cornered they usually end up with outbursts of the type «Biotechnology is a sick science» …
On the other side, the one that only charges knows the weak points and tries to avoid them or to take the debate to a more favorable ground. The most normal thing is to adopt the strategy of the submachine gun: occupy almost as much time as you can and not let you talk, take out many arguments that may sink and try not to have enough time to refute them.

One of the criticisms that are made about GMOs is that they are in the hands of multinationals and that their authorization processes are opaque. None of these statements is true since generalization is inadequate. But what if we apply it to an environmental organization? Is your management transparent? Does anyone know how much a general manager of Greenpeace charges? Or what criteria continue to be chosen? In the many debates that I have had, it is a question that I have repeatedly asked. Live change the subject and on Twitter leave the conversation.
We return to Greenpeace, but globally. And who pays the Greenpeace Fund? You can find the lists of donors online, and they are still peculiar. For example, if you access the page of the Rockefeller Brothers Foundation and see Greenpeace in the search engine, you will see that you are receiving millions of dollars from a philanthropic foundation created by the American oil magnates. Perhaps this way it is understood that the main campaigns are against Shell, BP – the first Anglo-Dutch, the second British – or the Russian companies. You can also find «rare» companies such as the Sustainable Markets Foundation.
What Greenpeace does with money is also questionable. In 2012, Greenpeace Spain participated in a demonstration before Congress to impose the Tobin tax on speculative operations. Less than a year later the German weekly Der Spiegel announced that the organization had lost 3.8 million euros speculating in the financial markets. The organization’s response was simply to blame a single employee and sacked him.
“Friends of the Earth” has more fun funding. It really can not be considered a Non-Governmental Organization, since less than 2 percent of its income is born from the contributions of its members. The majority of its budget comes from subsidies from public or private organizations. In 2007, during the explosion of the real estate bubble, a large part of these foundations were linked to the social work of banks and savings banks.
And what do GMOs have to do with all this? GMOs have become a scapegoat, something that in turn served to re-engage the public when historical campaigns such as the whale or the nuclear or were either beginning to tire the public or had already achieved their goals. That alone explains why the campaign is so virulent in Europe and so little in the United States. You can check it yourself: compare the section «We work on» from the Spanish page of Greenpeace (Greenpeace.es) and the section «What we do» on the page of Greenpeace in the United States (Greenpeace.org). They are not the same. In the one of Spain it talks about agriculture and transgenics, in the one of the United States the transgénicos are not subject of cover.
I hope that in the future violence against science and scientists will be nothing more than a bad memory. Because if we ignore the existence of violent groups, the truth is that the next few years paint very, very well.

Under the generic name of new breeding techniques, or new techniques of improvement, there is a series of advances that allow us to improve agricultural and livestock species intervening directly in their DNA, but that have nothing to do with transgenesis, at a biological level, and above all, at the legal level.
The technique most recently heard about is the CRISPR. The truth is that the word is ugly, and if we say that it means clustered regularly interspaced short palindromic repeats, that is, «short palindromic repetitions interspersed and grouped regularly» does not seem to help much either. Sometimes the CRISPR / Cas9 tagline is referenced to the protein involved. It remains something indecipherable. Most of the media have picked up the names of Jennifer Doudna and Emmanuelle Charpentier as inventors, which is true –
The CRISPR technology, based on a system that bacteria use naturally, allows us a step forward, since we can edit the DNA of the organism itself. To understand each other, imagine that the genome is a text in a processor. The induced mutagenesis would be like blindly punching the keyboard and see if by chance it comes out some worthwhile text. A transgenics would be like making a copy-paste of another text and introducing it into ours. The CRISPR would be as if with the cursor we were to the part of the genome that we are interested in, we would erase a piece and re-type it corrected, exactly the same as when reviewing a text. How is this achieved? Everything arises from an observation, and that is in the genome of bacteria appear sequences of viruses flanked by palindromic sequences (Yes, those of «give rice to the fox the abbot»). This is a kind of immune system, so that when a bacterium has been infected by a virus it keeps a piece of the sequence of that virus in its own genome.

The intransigence in technological issues has caused us to lose billions of euros and has slowed down the European R & D career with respect to Asia and the United States. We hope to be in time to recover lost opportunities. In general, for the future, let’s see if we make decisions on technical issues based on real reports. The beliefs must remain in the particular field of each one, and that nobody tries to impose theirs. So if you do not like GMOs do not consume them, it seems lawful, but do not go around destroying fields or asking politicians to pass laws against.

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