Qué Nos Ha Pasado, España De La Ilusión Al Desencanto — Fernando Ónega / What Has Happened To Us, Spain From Illusion to Disenchantment by Fernando Ónega (spanish book edition)

Interesante libro aunque se deben poner peros como la mitificación de la Transición, a todo el papel del rey emérito es para poner constantemente en duda como muchos de nuestros gestores públicos de antaño que el no dice pero de estos lodos… el final del libro viene con imágenes de esas décadas que nos recuerda el autor.
De nuevo Fernando Ónega, testigo de excepción de nuestra transición democrática, hace un repaso fluido y lúcido por los acontecimientos de nuestra historia reciente, que nos han abocado al desencanto por la política con minúsculas, cuando no hace tanto tiempo una cantera de políticos con talla de hombres de estado consiguieron llevar a la anquilosada sociedad española, hacia la homologación democrática de las sociedades modernas de nuestro entorno. Aquella avalancha de entusiasmo se ha esfumado y Fernando Ónega reflexiona por las razones de ese desencanto. Un libro bien documentado y ecuánime sobre procesos que nos afectan y que merece la pena repasar y reflexionara sobre ellos.
Sirve para rellenar lagunas informativas y nos hace reflexionar de todos los cambios sucedidos.
Por eso, considero que puede servir a muchos jóvenes, un poco perdidos en temas actuales o de las últimas dècadas (al menos, lo que nos ofrece la televisión en forma de entrevistas callejeras…).
El lenguaje es claro y sencillo y esto es de agradecer.

Lo que parecía un hermanamiento ha desembocado en un cainismo total, de regiones prósperas con regiones menos pudientes, del centro con las periferias, de las supuestas nacionalidades históricas con el resto de españolitos de a pie que parecemos haber salido de un limbo sin lustre histórico alguno.
Tal vez sea que aquella ilusión fue un fingimiento, o un endeble punto de partida, una carrera, una disputa entre hermanos que después de media vida dándose leches por los juguetes, se enfrentaron sin madurez alguna al reparto más relevante de la identidad.
Y cada uno tiró a lo suyo. Y siempre se encontraron fundamentos, mitos, ídolos y demás fanfarria que acompaña con su ruido y sus devotos procesos de evolución de pueblos que nunca existieron.
La ilusión sí existió. El dictador se había ido. Pero el odio ya estaba sembrado. Unos creían disponer del legado de la nueva España y otros buscaban alegatos y réplicas para acopiar autonomía, y con ella poder y consecuentemente desarrollo…, hasta ese momento fatídico en el que el dinero lo reinventa todo, la insolidaridad encuentra su rey godo, su reino de Taifas o su condado para justificar un mutis por el foro en pleno proceso de ejecución.

¡Pobre España, cuya información básica es de escándalos en todas las escalas del poder! ¡Qué pena de país, cuyas miserias y vergüenzas consumen más energías que los esfuerzos para resolver sus problemas económicos y territoriales! ¡Qué desgracia de tiempo donde una corrupción tapa a la anterior y se convierte en argumento primordial de la actualidad! Aquí sólo sale beneficiado quien defraudó o robó, pues al día siguiente se olvida, porque hay un escándalo mayor. Se habla mucho de indignación popular. Anotemos con alarma que se están amontonando los motivos para esa indignación.

Si algún sector cambió durante estos cuarenta años, ha sido el sector financiero. En 1977 podía decirse que cada gran rico tenía un banco, porque había 110 entidades en España, sin contar las Cajas de Ahorros y las Cajas Rurales. Cuarenta años después, tan sólo quedan dieciséis bancos. Las Cajas de Ahorros fueron liquidadas, fusionadas o convertidas en bancos, y la última crisis arrasó el sistema, como si fuese una apisonadora.
Por el camino se han ido quedando nombres que a la gente de mi edad le resultaban familiares: Banco Atlántico, Banca Garriga Nogués, Urquijo, Mercantil de Manresa, Coca, Ibérico, Banco Internacional de Comercio, Banca Catalana, Banco Central, Banco Hispanoamericano… Fueron arrastrados por alguna crisis. Podríamos decir que la crisis es la palabra que acompaña a la banca desde que la banca se inventó. Y podríamos decir también que padecimos alguna crisis durante el período democrático. Por ejemplo, la iniciada en el mismo 1977 y que duró hasta 1985 y que afectó a cerca del 30 por ciento de los recursos ajenos.
El ajuste del sistema financiero continúa. Desde el año 2008, los bancos españoles han cerrado 14.500 oficinas y llegará en fechas próximas a las 16.000. Han efectuado 75.000 despidos, en una sucesión de expedientes de regulación de empleo que todavía no ha terminado. Naturalmente, las entidades en las que se despidió más personal han sido las Cajas de Ahorros, con 53.435 despidos y prejubilaciones.
El sector tiene miedo a las nuevas exigencias de capital. El Instituto Internacional de Finanzas alerta sobre un «aumento desproporcionado de los requerimientos de solvencia». Y tiene encendidas las alarmas de sus cuentas de resultados por la devolución del dinero cobrado de forma indebida por las cláusulas suelo.

Respecto a Cataluña, quizás lo referido por Bismarck adquiera relevancia «Los españoles llevan más de quinientos años haciendo lo posible para destruir a España y no lo han conseguido».

Ante todo se va cambiando, desde el año 2006 el número de mujeres de cuarenta y cinco años o más que fueron madres aumentó en un 170 por ciento. Gracias a los avances médicos el reloj biológico ha cambiado. La menopausia ya no constituye ninguna barrera. El trabajo de la mujer ha retrasado su maternidad. ¡Quién sabe si la solución al descenso de la natalidad y al envejecimiento de la población, los grandes problemas demográficos de España, pasan sorprendentemente por promover la maternidad en edad tardía! ¡Quién sabe si la maternidad tardía ha dejado de existir…!
El segundo hecho nuevo y altamente sugestivo es el mencionado en otro capítulo: la mujer también aprendió a disfrutar de su edad más madura. Sin alharacas, está empezando a cerrar el capítulo de «quedarse para vestir santos» o condenarse a una vejez en soledad o con una compañía que no desea. Pasados los sesenta años de edad se divorcia, busca otro novio (aunque, en la estadística, no consta en qué orden) y se casa. No son tan mediáticas como Richard Gere, Carlos Falcó o Cayetano de Alba, porque no es frecuente que se emparejen con jóvenes de veinte o treinta años. Pero se cuentan decenas de miles de recién casadas que contrajeron nupcias en una edad que antes sólo era la de jubilación.
La vida ya no es lo que era.

Además los mass media, la mentira existió siempre como indeseable compañera de la información. La mentira ha sido utilizada como arma de destrucción masiva desde que existen las masas. Pero últimamente es todo un fenómeno mundial. Se ha convertido en el gran peligro de las relaciones sociales. Es la destructora de valores consagrados. E incluso, desde que el señor Trump está en el poder, representa la más seria amenaza para la paz mundial, dada su impúdica administración.
«El ambiente está contaminado por noticias falsas», certificó Steve Coll, decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia.
Mientras tanto, queda claro que los medios clásicos han perdido la exclusiva de comunicar las noticias. Ya no son los grandes creadores de opinión que fueron siempre. Su gran humillación es que le ganan, y cada día más, unos advenedizos que no se distinguen precisamente por su profesionalidad y sus principios morales. Y las grandes dudas de futuro apuntan a cómo se devuelven la credibilidad y la confianza; qué destino espera a la propia profesión periodística; cómo se recupera el imperio ético de la verdad.
Son, digamos, las dudas filosóficas.
Sin embargo se le olvida los intereses económicos de los grandes grupos mediáticos que son los que dicen y como lo dicen la hoja de ruta.

Interesting book but must be put as the mythification of the Transition, all the role of the king emeritus is to constantly question how many of our public managers of yesteryear he does not say but these muds … the end of the book It comes with images of those decades that the author reminds us of.
Once again Fernando Ónega, exceptional witness of our democratic transition, makes a fluid and lucid review of the events of our recent history, which have led us to the disenchantment with politics with small letters, when not so long ago a quarry of politicians with size of men of state managed to lead the stagnant Spanish society towards democratic homologation of modern societies in our environment. That avalanche of enthusiasm has vanished and Fernando Ónega reflects on the reasons for this disenchantment. A well-documented and balanced book about processes that affect us and that are worth reviewing and reflecting on.
It serves to fill information gaps and makes us reflect on all the changes that have taken place.
Therefore, I think it can serve many young people, a little lost in current issues or the last decades (at least, what television offers in the form of street interviews …).
The language is clear and simple and this is appreciated.

What seemed like a twinning has led to total cainism, from prosperous regions with less affluent regions, from the center to the peripheries, from the supposed historical nationalities with the rest of ordinary Spaniards that seem to have come out of a limbo without any historical luster. .
Perhaps that illusion was a pretense, or a weak point of departure, a race, a dispute between brothers who after half life giving milk for toys, faced without maturity the most relevant distribution of identity.
And everyone pulled theirs. And always found fundamentals, myths, idols and other fanfare that accompanies with its noise and devout processes of evolution of peoples who never existed.
The illusion did exist. The dictator was gone. But the hatred was already sown. Some believed to have the legacy of the new Spain and others sought allegations and replicas to collect autonomy, and with it power and consequently development …, until that fateful moment in which money reinvents everything, the lack of solidarity finds its Gothic king, his kingdom of Taifas or his county to justify a mutis for the forum in the process of execution.

Poor Spain, whose basic information is scandals at all scales of power! What a shame of country, whose miseries and shame consume more energy than efforts to solve their economic and territorial problems! What a misfortune of time where a corruption covers the previous one and becomes the primordial argument of today! Here only benefited who defrauded or stole, because the next day is forgotten, because there is a major scandal. There is much talk of popular outrage. Let us note with alarm that the reasons for this outrage are piling up.

If any sector changed during these forty years, it has been the financial sector. In 1977 it could be said that each rich man had a bank, because there were 110 entities in Spain, not counting the Savings Banks and the Rural Savings Banks. Forty years later, there are only sixteen banks left. The Savings Banks were liquidated, merged or converted into banks, and the last crisis devastated the system, as if it were a steamroller.
Along the way there have been names that people of my age were familiar with: Banco Atlántico, Banca Garriga Nogués, Urquijo, Mercantile de Manresa, Coca, Ibérico, Banco Internacional de Comercio, Banca Catalana, Banco Central, Banco Hispanoamericano … They were dragged by some crisis. We could say that the crisis is the word that accompanies banking since the bank was invented. And we could also say that we suffered some crisis during the democratic period. For example, the one started in 1977 and that lasted until 1985 and affected about 30 percent of the resources of others.
The adjustment of the financial system continues. Since 2008, Spanish banks have closed 14,500 offices and will arrive at dates close to 16,000. They have made 75,000 dismissals, in a succession of records of employment regulation that has not yet ended. Naturally, the entities in which more staff were dismissed have been Savings Banks, with 53,435 dismissals and early retirements.
The sector is afraid of the new demands of capital. The International Finance Institute warns of a “disproportionate increase in solvency requirements”. And it has the alarms of its profit and loss accounts turned on due to the refund of the money unduly charged by the floor clauses.

Regarding Catalonia, perhaps what Bismarck refers to acquires relevance “The Spaniards have been doing what they can to destroy Spain for more than five hundred years and they have not succeeded”.

First of all it is changing, since 2006 the number of women of forty-five years or more who were mothers increased by 170 percent. Thanks to medical advances, the biological clock has changed. Menopause is no longer a barrier. The work of the woman has delayed her motherhood. Who knows if the solution to the decline in the birth rate and the aging of the population, the great demographic problems of Spain, happen surprisingly to promote late-age motherhood! Who knows if late motherhood has ceased to exist …!
The second new and highly suggestive fact is the one mentioned in another chapter: women also learned to enjoy their more mature age. Without fuss, it is beginning to close the chapter “stay to dress saints” or condemn yourself to an old age in solitude or with a company that you do not want. After sixty years of age, she divorces, looks for another boyfriend (although, in the statistics, it does not appear in what order) and gets married. They are not as mediatic as Richard Gere, Carlos Falcó or Cayetano de Alba, because it is not often that they are paired with young people of twenty or thirty years old. But there are tens of thousands of newly married women who remarried at an age that was previously only retirement.
Life is not what it used to be.

In addition to the mass media, the lie always existed as an undesirable companion of information. The lie has been used as a weapon of mass destruction since the masses have existed. But lately it is a worldwide phenomenon. It has become the great danger of social relations. It is the destroyer of consecrated values. And even, since Mr. Trump is in power, he represents the most serious threat to world peace, given his impudent administration.
“The environment is contaminated by false news,” said Steve Coll, dean of the School of Journalism at Columbia University.
Meanwhile, it is clear that the classical media have lost the exclusive right to communicate the news. They are no longer the great opinion makers that were always. His great humiliation is that they earn him, and every day more, upstarts who are not distinguished precisely by their professionalism and moral principles. And the great doubts about the future point to how credibility and trust are returned; what fate awaits the journalistic profession itself; how the ethical empire of truth recovers.
They are, let’s say, philosophical doubts.
However, he forgets the economic interests of the large media groups that are the ones who say and as the road map says.

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