Enciclopedia De La Ignorancia — Katrin Passig & Aleks Scholz / Encyclopedia Of Ignorance by Katrin Passig & Aleks Scholz

Bajo el epígrafe de 50 preguntas que todavía no han teñido respuesta en la ciencia, nos da un interesante a la par que didáctico libro.
¿Qué es la lluvia roja? ¿Por qué bostezamos? ¿En qué consiste la hipótesis de Riemann? ¿Qué es la materia oscura? ¿Cómo nos afectan los alucinógenos? ¿Existe la eyaculación femenina? ¿Por qué hay animales que necesitan dormir horas y otros tan sólo minutos? ¿Es más lo que sabemos sobre la realidad o lo que ignoramos?…
Las lagunas del conocimiento surgen habitualmente de la antigua técnica cultural del olvido. Lo desconocido sólo se puede describir perfilando sus bordes, mientras nos agarramos a las últimas certezas.
Lo desconocido que aquí nos ocupa debe satisfacer tres criterios: no puede existir ninguna solución que haya sido aceptada por una gran parte de los especialistas en la materia y que sólo precise todavía algunos retoques en cuestiones de detalle. Sin embargo, el problema debe haber sido tratado con la profundidad suficiente para que su perfil esté claramente definido. Además, debe ser un problema básicamente resoluble. Muchos interrogantes que la historia tiene abiertos son de tal naturaleza que nunca podremos darles respuesta (salvo que alguien invente una máquina del tiempo).
La descripción realizada por Donald Rumsfeld, provoca a menudo risas, pero esto es injusto, ya que se trata de un hito en la forma de presentar públicamente lo desconocido. Según esta descripción, lo desconocido se puede clasificar en dos categorías: cosas de las que sabemos que no las conocemos, y cosas de las que ni siquiera sabemos que no las conocemos.

El agua es un producto químico abundante en el mundo, ya sea como líquido incoloro, como vapor incoloro o como trozo de hielo incoloro. En comparación con otras sustancias químicas como el aceite de marmota, el agua tiene una gran importancia para el ser humano. A pesar de ello, o precisamente por ello, el agua es una de las sustancias más enigmáticas del planeta.
Gran parte de su caprichoso comportamiento se debe a la estructura de la molécula de agua, que, como todos aprendimos de jóvenes, está formada por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. Mientras que el oxígeno posee ocho electrones, los átomos de hidrógeno tienen tan sólo uno cada uno.
Muchas peculiaridades del agua se deben al hecho de que el agua caliente se comporta de forma distinta que el agua fría en muchos sentidos. Una anomalía de la lista que de momento no ha sido aclarada es el llamado efecto Mpemba, que aborda la cuestión de por qué el agua caliente a veces se congela más rápido que el agua fría. El primero en describir el fenómeno fue Aristóteles; al parecer, en su época era una práctica común poner al sol el agua que luego había que congelar, porque el calor acelera el posterior proceso de congelación.
En condiciones normales, cuando el agua se congela se convierte en el llamado «Hielo II» (abreviación de «hielo uno hexagonal»). Seis moléculas se encuentran en un hexágono y se sujetan con brazos y piernas al hexágono siguiente. La formación tiene forma de colmena y, como ya hemos dicho, una estructura ligera. Con una mayor presión atmosférica y temperaturas más bajas, algo que en la tierra es bastante infrecuente por no decir inexistente, pueden formarse estructuras completamente distintas y en ocasiones muy complejas, desde «hielo II» hasta «hielo XIV», cuyas moléculas presentan una densidad mayor que en el vulgar «hielo II».

¿Quiénes eran pues los primitivos habitantes de América, y de dónde vinieron? Dado que las dudas sobre el paradigma de Clovis son inmensas, se discuten múltiples variantes. La mejor solución sería, por supuesto, que los habitantes de América descendieran de extraterrestres, pero rara vez se pronuncian los arqueólogos serios sobre esta posibilidad. Una teoría popular sostiene que la colonización de América fue un prolongado viaje en barco a lo largo de la costa del Pacífico; o, como lo llama Adovasio «el “club náutico” de finales del pleistoceno». Es posible que los japoneses primitivos durante el período glacial se desplazaran hacia América sin darse cuenta, en canoa o con embarcaciones de vela en dirección norte hasta el puente de tierra de lo que hoy es el estrecho de Bering, y siguieran después la costa americana.

Lo que creemos saber actualmente sobre la vida de la anguila: tras salir de los huevos en el mar de los Sargazos, las larvas de la anguila europea flotan y nadan a lo largo de la costa americana hacia el norte y cambian finalmente la dirección de su avance para seguir la corriente del Golfo hacia Europa. Al principio van acompañadas por las larvas de la anguila americana, que proceden de la misma zona, pero que luego prefieren renunciar a la fatigosa travesía del Atlántico. No se sabe por qué esas larvas europeas, en vez de quedarse en América, emprenden una penosa travesía del Atlántico, que dura varios años. Al llegar a las costas europeas, las larvas se convierten en las llamadas angulas, aunque no está claro qué es lo que desencadena esa metamorfosis; puede que sea el alivio de ver por fin tierra otra vez. Las angulas son pequeños animales transparentes, parecidos a los gusanos, que están considerados como un bocado exquisito y se pescan en grandes cantidades. La experiencia de haber realizado una travesía de varios años por el Atlántico.
Al parecer, las pequeñas larvas de anguila surgen de la nada. Al mismo tiempo los adultos desaparecen sin dejar rastro en el mar de los Sargazos. ¿Acaso los progenitores se convierten de nuevo sencillamente en larvas? ¿Es la anguila, por lo tanto, inmortal? Esto es un gran misterio. Por otra parte, en el caso de las anguilas asiáticas se plantea exactamente el mismo problema. Se conoce en muchos casos el origen de las anguilas, se puede deducir cómo llegan las larvas a las corrientes de agua dulce, se sabe que los adultos vuelven al mar y a los lugares de desove, pero queda por conocer el último paso, el que constituye en realidad la reproducción, así como la relación entre madre, padre y larvas.
Desde siempre hay también mucho campo para los mitos sobre la fertilidad, las divinidades con forma de anguila y las especulaciones sobre la telequinesia en los peces. La investigación sobre las anguilas podría mantener su impulso en el futuro a causa de la también misteriosa disminución de la población de angulas. Cada vez llegan menos anguilas jóvenes a las costas de Europa, lo cual podría deberse a la acción de los parásitos, al calentamiento de los mares, a la contaminación medioambiental y a otras cosas totalmente diferentes.

La cuestión relativa a cuánto dinero existe, no es sólo una sutil pregunta definitoria, pues los billetes de banco pretenden controlar la masa monetaria, con el fin de que el poder adquisitivo permanezca estable. Alan Greenspan, que fue durante muchos años presidente del banco emisor estadounidense, explicaba en una entrevista: «El problema principal es definir qué parte de nuestra estructura de liquidez es realmente dinero. Hace años que intentamos hallar indicadores para esto. El criterio que aplicamos aquí es que, con ayuda de dichos indicadores, se podría predecir la dirección del desarrollo económico y financiero. Lamentablemente hasta ahora no lo hemos conseguido con ninguno de los indicadores que hemos inventado […]. Esto no significa que el dinero no nos parezca importante; se trata sólo de que nuestros métodos de medición eran insuficientes. […] No se puede manejar aquello que uno no ha podido definir previamente».
Por una parte, hay que asombrarse de que, a pesar de la naturaleza misteriosa del dinero, en última instancia todo funciona muy bien, e incluso se consigue de vez en cuando pagar puntualmente las facturas. Por otra parte, los críticos de nuestro sistema monetario alegan que hemos perdido de vista las consecuencias perniciosas de las actuales prácticas monetarias y crediticias, porque las consideramos lógicas e inevitables. Con sólo dar un par de vueltas de tuerca al sistema, se conseguiría poner a raya la explotación, la distribución injusta de la riqueza e incluso la guerra. Quizá lo descubramos algún día. Siguiendo la vieja norma que dice «Primero limpiar la habitación y luego acabar con las costumbres guarras», seguramente no nos haría daño esforzarnos por conseguir una explicación de las cuestiones relacionadas con el dinero, antes de cambiar de arriba abajo la economía mundial.

En unas doscientas cincuenta especies de aves se observa una de las costumbres más misteriosas del mundo animal: la actividad llamada einemsen o «baño de hormigas». Este bello concepto fue inventado en 1935 por el ornitólogo alemán Erwin Stresemann y expresa la acción de restregarse el plumaje con hormigas y otros insectos, así como con sustancias aromáticas como bolas antipolilla, cebolla cruda, agua jabonosa, trozos de manzana, vinagre, colillas de cigarrillos y frutos cítricos. Otros pájaros prefieren quedarse pasivos y que se lo hagan, mientras ellos permanecen con las alas desplegadas junto a un hormiguero o encima de él. Este frotamiento se ha observado también en jóvenes cuervos domesticados, sin que se lo hubieran enseñado antes otros cuervos mayores que ellos.
Pero no sólo las aves practican este deporte tonto, sino que también se ha observado en ardillas y especialmente en las ranas.
¿Y para qué todo esto? La hipótesis, una y otra vez formulada de que el ácido fórmico de las hormigas contribuye a mantener a raya los parásitos que viven en el plumaje (o en la piel rugosa o en el pelaje), fue refutada en 2004 por las ecólogas Hannah Revis y Deborah Waller: la concentración de ácido fórmico que hay en los cuerpos de las hormigas evidentemente no basta para frenar la proliferación de bacterias y hongos. Por lo tanto, mientras no surja otra cosa, hemos de suponer que los animales se hacen esas friegas, o sea se dedican a bañarse con hormigas.

¿Por qué algunos seres humanos son más bajos y otros más altos?
Para la altura definitiva de una persona es importante su predisposición genética, que queda establecida de manera fija al crearse un nuevo ser humano. La herencia tiene importancia sobre todo al considerar casos individuales significativos: los padres bajos rara vez traen al mundo hijos altos, y los padres altos no suelen tener hijos bajos. No obstante, si se manejan las alturas medias de pueblos completos, desaparecen ampliamente esas diferencias individuales. La medida en que la estatura corporal media de un gran grupo de población es independiente de los genes, se puede constatar al comparar dos grupos tomados como muestra que, por término medio, presenten parecidas condiciones genéticas, pero hayan estado separados el uno del otro durante largo tiempo.
Además, parece que la estatura de las personas depende también de factores difíciles de calibrar, como el cariño, la seguridad y la felicidad. Se cuenta que Maria Colwell, una niña inglesa nacida en la década de 1960, dejaba de crecer cuando la dejaban con sus padres, porque con ellos lo pasaba mal. Si la llevaban al hospital, empezaba a crecer inmediatamente.
Parece ser que la estatura corporal definitiva está determinada también por una serie de factores difíciles de precisar que en conjunto reciben el nombre de «nivel de vida biológico». Recordemos lo anteriormente dicho: esto sólo tiene sentido cuando se trata de grandes grupos de población, por lo que en la mayoría de los casos no procede quejarse a los padres de que el suministro de alimentos ha sido insuficiente…

Como suele suceder con la mayoría de enigmas antiguos, es muy probable que la historia de la estrella de Belén no llegue a aclararse nunca. Por otro lado, la astronomía reciente ha realizado progresos importantes al respecto, por ejemplo descartando la teoría de la supernova o estableciendo la fecha exacta de la aparición del cometa Halley. Además, algunas de las teorías más plausibles han sido sugeridas en los últimos veinte años y eso resulta realmente esperanzador. Sin embargo, hay algo que conviene no perder de vista: existe la posibilidad de que, al final, todos los intentos serios de explicar el fenómeno resulten ser vanos.

Desde la década de 1980, el discutido fenómeno de la eyaculación femenina se investigó ocasionalmente en condiciones de laboratorio. Por desgracia no es fácil obtener ese fluido aislándolo de los otros que están presentes en la actividad sexual. Sin embargo, en el análisis se encontró en muchos casos, aunque no siempre, una elevada concentración (en comparación con la de la orina) de una sustancia llamada «fosfatasa ácida prostática» (PAP en inglés, FAP en castellano), así como fructosa, siendo ambas sustancias características de las secreciones masculinas de la próstata. En cambio, las concentraciones de urea y creatinina, que son importantes componentes de la orina, eran bajas en la mayoría de los casos. Más tarde se constató, sin embargo, la presencia de la FAP también en la secreción vaginal, con lo que surgió una pregunta relativa a si el fluido no viene, al menos en parte, de la vejiga y simplemente sucede que se mezcla con secreciones glandulares en la uretra. Para poner las cosas aún más difíciles se constató el hecho de que las mujeres, tanto individualmente como según la fase del ciclo en que se encuentren, producen fluidos de distintas composición: unas veces la secreción recogida era blanquecina, otras veces transparente, en unas muestras se encontraban más similitudes con la orina, en otras menos, y también la cantidad descrita en las distintas publicaciones oscilaba entre 10 y 900 mililitros. En contra de la teoría de la orina se puede alegar que el característico olor a espárragos que, por causas genéticas, aparece en la orina en más o menos la mitad de las personas después de consumir esta hortaliza, no se presenta en el líquido eyaculado por las mujeres (y tampoco en el de los hombres). Un experimento privado, hasta ahora no reproducido, de una alumna del investigador canadiense Edwin Belzer dio como resultado que el fluido eyaculado no presentaba influencia alguna de un medicamento que tiñe la orina de un intenso color azul.
Si se llegara a aclarar finalmente cuál es exactamente la composición del fluido eyaculado y dónde se produce, éste sería un conocimiento útil, entre otras razones porque los resultados influirían en el trabajo de los censores del British Board of Film Classification: en Inglaterra están prohibidas todas las imágenes que tengan relación con juegos urinarios en las relaciones sexuales, y la eyaculación femenina está considerada por el BBFC simplemente como una expresión inventada para minimizar esas cochinadas ilegales.

En el año 2004 unos biólogos israelíes que trabajaban con Simcha Lev-Yadun publicaron una teoría según la cual las distintas coloraciones del follaje servirían en general para no facilitar el camuflaje de los insectos. Así los insectos verdes que devoran las hojas estarían en otoño más expuestos a que sus enemigos los devoraran. Dado que el cambio de color que se produce en otoño dura poco, la presión de la selección para que los insectos se adapten no es muy fuerte; en cualquier caso, ningún insecto verde ha sido hasta hora suficientemente refinado como para cambiar de color al mismo tiempo que lo hace el follaje. La psicóloga Linda Chalker-Scott desarrolló la teoría de que los antocianos sirven como protección contra las heladas: al contrario que la clorofila y muchos otros tintes, los antocianos se disuelven en el agua, y el agua en que están disueltas las sustancias se congela a una temperatura más baja que el agua normal. Pero, también se podría pensar que los antocianos frenan el crecimiento de ciertos hongos. Esta hipótesis surgió en la década de 1970, cuando se observó que las hormigas criadoras de hongos ponían sumo cuidado en no alimentarlos con hojas rojas. Quizá las hormigas tuvieran sus razones para actuar así, y en cualquier caso una razón mejor que el hecho de que no les gustara el color rojo, porque también un estudio de la Universidad de Friburgo demostró que los extractos de antocianos frenan el crecimiento de los hongos en los frutos de las plantas.
¿Qué función tiene el cambio al color rojo que se observa a veces en hojas jóvenes? ¿Por qué algunas plantas son rojas durante todo el año? ¿Por qué sucede a menudo que árboles muy próximos, de la misma especie, cambian a colores muy diferentes en el otoño? ¿O es que en realidad no cambian de color?.

En el año 2003, Godfrey Louis y su discípulo A. Santhosh Kumar explicaron que las células rojas contenidas en la lluvia no eran de este mundo. Es de suponer que su teoría no encontró aceptación de manera inmediata, ya que pasaron tres años hasta su publicación oficial en la revista especializada Astrophysics & Space Science. Louis no había encontrado ADN en las partículas rojas y, como éste es un componente importante de cualquier célula existente en la Tierra, llegó a la conclusión de que las partículas «posiblemente no serían de origen terrestre». Dicho de otro modo, proceden del universo exterior. Louis añadía que un meteorito habría explotado en la parte superior de la atmósfera terrestre con un gran estruendo y habría liberado así grandes cantidades de células biológicas extraterrestres, que luego caerían en forma de lluvia roja sobre la superficie de la Tierra. Si esto fuera cierto, tendríamos la primera demostración de la llamada hipótesis panespérmica, según la cual las células vivas están ampliamente diseminadas por el universo. Y sería también la primera prueba de que existe vida fuera de nuestro planeta. Eso hizo que Louis fuera de repente famoso.
Pero, como suele pasar con las teorías, quizá todo esto no sea en absoluto cierto. Por ejemplo, no queda claro en qué medida se puede aceptar la afirmación de que las células no contenían ADN. Investigaciones posteriores realizadas en centros de investigación británicos aportaron indicios de la existencia de ADN, si bien «aún no confirmada del todo». Carl Sagan precisó en una ocasión que «las afirmaciones insólitas requieren pruebas también insólitas.

La investigación de los rayos globulares se basa esencialmente en informes de testigos presenciales. Desde hace más de quinientos años están documentadas las observaciones de rayos globulares; un banco de datos ruso contiene por sí solo unos diez mil casos registrados durante las últimas décadas. Sin embargo, se trata de un fenómeno raro.
La mayoría de los rayos globulares tiene color amarillo, blanco o rojizo, y su luminosidad viene a ser la de una bombilla de poca potencia. Por su tamaño y su aspecto luminoso se parece a un farolillo para niños, pero sin cara pintada. Algunos rayos globulares planean, otros caen hacia abajo. Pueden emitir un silbido, apestar a azufre o hacer que el agua hierva. A veces botan sobre el suelo como una pelota de goma. La mayoría de las veces se desintegran al cabo de unos pocos segundos, pero a veces duran casi un minuto. Algunos son fríos al tacto, pero otros están muy calientes. Según ciertas observaciones parecen atravesar libremente muros o lunas de cristal, lo cual es una habilidad que plantea dificultades a la hora de formular cualquier teoría. Así entró un rayo globular en una iglesia del condado inglés de Devon en 1638, con el resultado de cuatro personas muertas y sesenta heridas. Rara vez se comportan los rayos globulares de una forma tan inconveniente; casi siempre se les ve tranquilos y mesurados, y desaparecen pacíficamente, aunque también se han observado algunos ejemplares extrovertidos que proyectan chispas.
Actualmente son mayoría las explicaciones que se basan en la suposición de que la bola de fuego está formada por plasma. El plasma se forma cuando se calientan los gases durante tanto tiempo que las partículas individuales de dichos gases, a causa de las elevadas temperaturas, empiezan a desprenderse de electrones de una manera desesperada. El Sol, por ejemplo, está formado esencialmente por uno de estos gases que tienen carga eléctrica. Sin embargo, el plasma no explica por sí solo la aparición de rayos globulares, entre otras cosas porque las burbujas de aire caliente y con carga eléctrica tendrían que ascender, y eso rara vez lo hacen los rayos globulares.
Otros expertos explican el fenómeno como la consecuencia de descargas eléctricas sobre superficies de agua. Al contrario que en la teoría de los aerosoles, en este caso el rayo no cae en la tierra, sino en un lago, en un recipiente con agua o incluso en un charco, como sucede a menudo cuando hay tormenta.

El 30 de junio de 1908, poco después de las siete de la mañana, hubo en Siberia una explosión «que podría reproducirse vagamente como un zabum» (Robert Gernhardt). O tal vez fueron más de una, y aquí es donde comienzan los problemas, pues según muchos testigos auriculares se oyeron hasta veinte detonaciones. Lo único que no admite discusión es que cerca de un afluente del Yeniséi que lleva el encantador nombre de Tunguska Pedregoso explotó algo, probablemente en el cielo. La explosión (según se ha podido calcular décadas más tarde a partir de los indicios disponibles) tuvo una fuerza explosiva de entre diez y veinte megatones de TNT, que corresponde a cinco o diez veces todas las bombas convencionales lanzadas durante la Segunda Guerra Mundial o, para convertirlo a una medida más al uso, a bastantes buscapiés. En el cielo se elevó una nube fungiforme, llovió barro y el temblor se registró en las estaciones sismográficas de Irkutsk, Taschkent, Tiflis e incluso en la de Jena, situada a más de cinco mil kilómetros de distancia.
Lo que se conoce de la trayectoria del objeto parece reforzar la teoría del asteroide, pues es más propio de éstos. Así, en el año 2001 científicos italianos determinaron que de las 886 trayectorias posibles del cuerpo celeste, el 83 por ciento corresponden a trayectorias de asteroide y sólo un 17 por ciento a trayectorias de cometa. Además, desde la colisión del cometa Shoemaker-Levy con Júpiter (que se resolvió a favor de Júpiter) sabemos que para que se produzca una gran explosión, el cometa debe tener una masa de más de cien millones de toneladas. A partir de su velocidad y de la altura de la explosión, se ha calculado que el objeto de Tunguska debía de tener una masa de aproximadamente cien mil toneladas. Contrariamente a lo que sucedería con un asteroide, un cometa de dimensiones tan reducidas no soportaría la presión que supone la entrada en la atmósfera. Si el objeto de Tunguska hubiera sido significativamente mayor, la explosión (según afirma el astrónomo estadounidense Zdenek Sekanina) habría oscurecido el sol y habría dejado un invierno nuclear tras de sí. Las consecuencias habrían sido tan dramáticas que hoy no habría ninguna discusión sobre el suceso de Tunguska.

Under the heading of 50 questions that have not yet dyed answer in science, it gives us an interesting as well as a didactic book.
What is red rain? Why do we yawn? What is the Riemann hypothesis? What is dark matter? How do hallucinogens affect us? Is there female ejaculation? Why are there animals that need to sleep hours and others just minutes? Is more what we know about reality or what we ignore? …
Gaps in knowledge usually arise from the ancient cultural technique of forgetting. The unknown can only be described by shaping its edges, while we cling to the latest certainties.
The unknown that concerns us here has to satisfy three criteria: there can not be any solution that has been accepted by a large part of the specialists in the field and that only needs some adjustments in matters of detail. However, the problem must have been treated with sufficient depth so that its profile is clearly defined. In addition, it must be a basically solvable problem. Many questions that history has open are of such a nature that we can never answer them (unless someone invents a time machine).
The description made by Donald Rumsfeld, often provokes laughter, but this is unfair, since it is a milestone in the way of publicly presenting the unknown. According to this description, the unknown can be classified into two categories: things that we know we do not know about, and things we do not even know we do not know about.

Water is an abundant chemical in the world, either as a colorless liquid, as a colorless vapor or as a piece of colorless ice. In comparison with other chemical substances such as marmot oil, water is of great importance to humans. Despite this, or precisely because of this, water is one of the most enigmatic substances on the planet.
Much of its capricious behavior is due to the structure of the water molecule, which, as we all learned from young people, is formed by an oxygen atom and two hydrogen atoms. While oxygen has eight electrons, hydrogen atoms have only one each.
Many peculiarities of water are due to the fact that hot water behaves differently than cold water in many ways. An anomaly of the list that has not yet been clarified is the so-called Mpemba effect, which addresses the question of why hot water sometimes freezes faster than cold water. The first to describe the phenomenon was Aristotle; Apparently, in his time it was a common practice to put the water in the sun that then had to be frozen, because the heat accelerates the subsequent freezing process.
Under normal conditions, when the water freezes it becomes the so-called “Ice II” (short for “hexagonal ice”). Six molecules are in a hexagon and are attached with arms and legs to the next hexagon. The formation is shaped like a hive and, as we have already said, a light structure. With higher atmospheric pressure and lower temperatures, something that is quite infrequent in the earth, if not nonexistent, completely different and sometimes very complex structures can be formed, from “ice II” to “ice XIV”, whose molecules have a density greater than in the vulgar “Ice II”.

Who were the primitive inhabitants of America, and where did they come from? Given that the doubts about the Clovis paradigm are immense, multiple variants are discussed. The best solution, of course, would be for the inhabitants of America to descend from extraterrestrials, but serious archaeologists rarely comment on this possibility. A popular theory holds that the colonization of America was a prolonged boat trip along the Pacific coast; or, as Adovasio calls it «the” nautical club “of the end of the Pleistocene». It is possible that the primitive Japanese during the glacial period moved to America without realizing it, in canoe or sailing vessels north to the land bridge of what is now the Bering Strait, and then followed the American coast.

What we think we currently know about the life of the eel: after leaving the eggs in the Sargasso Sea, the larvae of the European eel float and swim along the American coast to the north and finally change the direction of their advance to follow the Gulf current to Europe. At first they are accompanied by the larvae of the American eel, which come from the same area, but then prefer to renounce the tiring Atlantic crossing. It is not known why these European larvae, instead of staying in America, undertake a painful crossing of the Atlantic, which lasts several years. When reaching the European coasts, the larvae become the so-called elvers, although it is not clear what triggers this metamorphosis; it may be the relief of finally seeing land again. The eels are small transparent animals, similar to worms, which are considered as an exquisite snack and are caught in large quantities. The experience of having made a journey of several years across the Atlantic.
Apparently, the small eel larvae emerge from nowhere. At the same time the adults disappear without a trace in the Sargasso sea. Do the parents simply become larvae again? Is the eel, therefore, immortal? This is a great mystery. On the other hand, in the case of Asian eels the exact same problem arises. The origin of the eels is known in many cases, it can be deduced how the larvae reach the fresh water currents, it is known that the adults return to the sea and to the spawning places, but the last step, which constitutes actually reproduction, as well as the relationship between mother, father and larvae.
There has always been a lot of ground for the myths about fertility, the eel-shaped divinities and the speculations about telekinesis in fish. Research on eels could maintain its momentum in the future because of the also mysterious decline in the elver population. There are fewer and fewer young eels arriving on the coasts of Europe, which could be due to the action of parasites, the warming of the seas, environmental pollution and other totally different things.

The question of how much money there is, is not just a subtle defining question, as the bank notes are intended to control the money supply, so that the purchasing power remains stable. Alan Greenspan, who was president of the US bank for many years, explained in an interview: “The main problem is to define what part of our liquidity structure is really money. We’ve been trying to find indicators for this for years. The criterion we apply here is that, with the help of these indicators, the direction of economic and financial development could be predicted. Unfortunately, we have not achieved this yet with any of the indicators we have invented […]. This does not mean that money does not seem important to us; it’s just that our measurement methods were insufficient. […] You can not handle what you have not been able to define previously ».
On the one hand, we must be amazed that, in spite of the mysterious nature of money, ultimately everything works very well, and even from time to time pay bills on time. On the other hand, critics of our monetary system claim that we have lost sight of the pernicious consequences of current monetary and credit practices, because we consider them logical and unavoidable. Just by twisting the system a couple of times, it would be possible to put exploitation at bay, the unfair distribution of wealth and even war. Maybe we’ll discover it someday. Following the old rule that says “First clean the room and then put an end to the dirty habits”, surely it would not hurt us to strive to get an explanation of money issues, before changing the world economy upside down.

In some two hundred and fifty species of birds one of the most mysterious customs of the animal world is observed: the activity called einemsen or “bath of ants”. This beautiful concept was invented in 1935 by the German ornithologist Erwin Stresemann and expresses the action of rubbing the plumage with ants and other insects, as well as with aromatic substances such as moth balls, raw onion, soapy water, apple pieces, vinegar, butts cigarettes and citrus fruits. Other birds prefer to remain passive and to do so, while they remain with their wings spread out next to an anthill or on top of it. This rubbing has also been observed in young domesticated crows, without other crows older than them having taught it to him before.
But not only birds practice this silly sport, but it has also been observed in squirrels and especially in frogs.
And why all this? The hypothesis, again and again formulated that the formic acid of the ants contributes to keep at bay the parasites that live in the plumage (or in the rough skin or in the fur), was refuted in 2004 by the ecologists Hannah Revis and Deborah Waller: the concentration of formic acid in the bodies of the ants is obviously not enough to stop the proliferation of bacteria and fungi. Therefore, as long as nothing else arises, we must assume that the animals do these scrubs, that is, they dedicate themselves to bathing with ants.

Why are some human beings lower and others higher?
For the final height of a person is important genetic predisposition, which is established in a fixed way to create a new human being. Inheritance is especially important when considering significant individual cases: low fathers rarely bring tall children to the world, and tall fathers do not usually have short children. However, if the average heights of entire villages are managed, these individual differences disappear widely. The extent to which the average body stature of a large population group is independent of the genes can be seen by comparing two groups taken as samples that, on average, have similar genetic conditions, but have been separated from one another during long time.
In addition, it seems that the height of people also depends on factors that are difficult to gauge, such as love, security and happiness. It is said that Maria Colwell, an English girl born in the 1960s, stopped growing when they left her with her parents, because she had a bad time with them. If they took her to the hospital, she would begin to grow immediately.
It seems that the final body stature is also determined by a series of factors that are difficult to specify, which together are called the “biological life level”. Recall the above: this only makes sense when dealing with large population groups, so in most cases it is not appropriate to complain to the parents that the food supply has been insufficient …

As is often the case with most ancient enigmas, it is very likely that the story of the star of Bethlehem will never become clear. On the other hand, recent astronomy has made important progress in this regard, for example discarding the supernova theory or establishing the exact date of the appearance of Halley’s comet. In addition, some of the most plausible theories have been suggested in the last twenty years and that is really encouraging. However, there is something that should be kept in mind: there is the possibility that, in the end, all serious attempts to explain the phenomenon turn out to be in vain.

Since the 1980s, the discussed phenomenon of female ejaculation was occasionally investigated under laboratory conditions. Unfortunately, it is not easy to obtain that fluid by isolating it from the others that are present in sexual activity. However, the analysis found in many cases, although not always, a high concentration (compared to urine) of a substance called “prostatic acid phosphatase” (PAP in Spanish, FAP in Spanish), as well as fructose , both being characteristic of male prostate secretions. In contrast, the concentrations of urea and creatinine, which are important components of urine, were low in most cases. Later, however, the presence of FAP was also found in the vaginal discharge, with which a question arose as to whether the fluid does not come, at least in part, from the bladder and simply happens to be mixed with glandular secretions. in the urethra. To make things even more difficult, it was found that women, both individually and according to the stage of the cycle in which they are, produce fluids of different composition: sometimes the secretion collected was whitish, sometimes transparent, in some samples there were more similarities with urine, in others less, and also the amount described in the different publications ranged between 10 and 900 milliliters. Against the theory of urine, it can be argued that the characteristic smell of asparagus that, for genetic reasons, appears in the urine in about half of people after consuming this vegetable, does not occur in the liquid ejaculated by women (and not in men). A private experiment, hitherto not reproduced, by a student of the Canadian researcher Edwin Belzer resulted in the ejaculate fluid not having any influence of a drug that dyes the urine of an intense blue color.
If it were finally clarified what exactly the composition of the ejaculate fluid is and where it is produced, this would be a useful knowledge, among other reasons because the results would influence the work of the censors of the British Board of Film Classification: in England they are prohibited the images that have relation with urinal games in the sexual relations, and the feminine ejaculation is considered by the BBFC simply like an invented expression to minimize those illegal filthy ones.

In 2004, Israeli biologists who worked with Simcha Lev-Yadun published a theory according to which the different foliage colors would serve in general not to facilitate the camouflage of insects. Thus the green insects that devour the leaves would be in autumn more exposed to their enemies devour them. Since the color change that occurs in autumn is short, the pressure of the selection for the insects to adapt is not very strong; In any case, no green insect has been sufficiently refined to change its color at the same time as the foliage does. Psychologist Linda Chalker-Scott developed the theory that anthocyanins serve as protection against frost: unlike chlorophyll and many other dyes, anthocyanins dissolve in water, and water in which substances are dissolved freezes a lower temperature than normal water. But, it could also be thought that anthocyanins slow down the growth of certain fungi. This hypothesis arose in the decade of 1970, when it was observed that the ants raising fungi were very careful not to feed them with red leaves. Perhaps the ants had their reasons to act this way, and in any case a better reason than the fact that they did not like the color red, because also a study of the University of Freiburg showed that anthocyanin extracts stop the growth of fungi in the fruits of the plants.
What function does the change to the red color sometimes observed in young leaves? Why are some plants red all year round? Why does it often happen that very close trees, of the same species, change to very different colors in the fall? Or is it that they do not really change color?

In 2003, Godfrey Louis and his disciple A. Santhosh Kumar explained that the red cells contained in the rain were not of this world. Presumably, his theory did not find acceptance immediately, since it took three years until its official publication in the specialized magazine Astrophysics & amp; Space Science. Louis had found no DNA in the red particles and, as this is an important component of any existing cell on Earth, he concluded that the particles “could not possibly be of terrestrial origin.” In other words, they come from the outer universe. Louis added that a meteorite would have exploded in the upper part of the Earth’s atmosphere with a great rumble and would have released large amounts of extraterrestrial biological cells, which would then fall in the form of red rain on the surface of the Earth. If this were true, we would have the first demonstration of the so-called panespermic hypothesis, according to which living cells are widely disseminated throughout the universe. And it would also be the first proof that there is life outside our planet. That made Louis suddenly famous.
But, as often happens with theories, perhaps all this is not true at all. For example, it is not clear to what extent the claim that the cells contained no DNA can be accepted. Subsequent investigations carried out in British research centers provided evidence of the existence of DNA, although “not yet fully confirmed”. Carl Sagan once said that “unusual claims require also unusual tests.

The investigation of the globular rays is essentially based on reports of eyewitnesses. Observations of globular rays have been documented for more than five hundred years; a Russian data bank alone contains about ten thousand cases recorded during the last decades. However, it is a rare phenomenon.
Most of the globular rays have a yellow, white or reddish color, and their brightness is that of a light bulb. Due to its size and luminous appearance, it resembles a lantern for children, but without a painted face. Some globular rays glide, others fall down. They may emit a whistle, stink of sulfur or cause the water to boil. Sometimes they bounce on the ground like a rubber ball. Most of the time they disintegrate after a few seconds, but sometimes they last almost a minute. Some are cold to the touch, but others are very hot. According to certain observations, they seem to go through walls or glass moons freely, which is a skill that poses difficulties when formulating any theory. Thus a globular ray entered a church in the English county of Devon in 1638, with the result of four people dead and sixty wounded. Rarely do the globular rays behave in such an inconvenient manner; they are almost always calm and measured, and they disappear peacefully, although some extroverted specimens that project sparks have also been observed.
Most explanations are currently based on the assumption that the fireball is made up of plasma. Plasma is formed when the gases are heated for so long that the individual particles of these gases, due to the high temperatures, begin to detach electrons in a desperate manner. The Sun, for example, is essentially formed by one of these gases that have electric charge. However, plasma alone does not explain the appearance of globular rays, among other things because hot air bubbles with an electrical charge would have to rise, and that is rarely done by globular rays.
Other experts explain the phenomenon as the consequence of electric shocks on water surfaces. Unlike the theory of aerosols, in this case the ray does not fall on the earth, but in a lake, in a container with water or even in a puddle, as often happens when there is a storm.

On June 30, 1908, shortly after seven in the morning, there was an explosion in Siberia “that could be reproduced vaguely like a zabum” (Robert Gernhardt). Or maybe there were more than one, and this is where the problems begin, because according to many hearing witnesses up to twenty detonations were heard. The only thing that does not admit discussion is that near a tributary of the Yeniséi that takes the charming name of Tunguska Stony exploded something, probably in the sky. The explosion (as could be calculated decades later from the available evidence) had an explosive force of between ten and twenty megatons of TNT, which corresponds to five or ten times all conventional bombs dropped during the Second World War or, to convert it to a measure more to the use, to enough buscapiés. In the sky a mushroom cloud rose, it rained mud and the tremor was recorded in the seismic stations of Irkutsk, Taschkent, Tbilisi and even in Jena, located more than five thousand kilometers away.
What is known about the trajectory of the object seems to reinforce the theory of the asteroid, since it is more typical of them. Thus, in 2001 Italian scientists determined that of the 886 possible trajectories of the celestial body, 83 percent correspond to asteroid trajectories and only 17 percent to comet trajectories. In addition, since the collision of Comet Shoemaker-Levy with Jupiter (which was resolved in favor of Jupiter) we know that for a large explosion to occur, the comet must have a mass of more than one hundred million tons. From its speed and the height of the explosion, it has been calculated that the object of Tunguska must have a mass of approximately one hundred thousand tons. Contrary to what would happen with an asteroid, a comet of such small dimensions would not support the pressure of entry into the atmosphere. If the Tunguska object had been significantly larger, the explosion (according to the American astronomer Zdenek Sekanina) would have darkened the sun and left a nuclear winter behind it. The consequences would have been so dramatic that today there would be no discussion about the Tunguska event.

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