El Gobierno Mundial — Esteban Cabal / World Government by Esteban Cabal (spanish book edition)

Este es un interesante libro en la senda de los libros como los de la sevillana Cristina Martín Jiménez sobre Bilderberg y se busca en el lector una premisa. Si recuperamos el control de nuestras vidas, si somos capaces de generar vías de apoyo mutuo a nuestro alrededor, si dejamos de necesitar su trabajo, su dinero, sus objetos de consumo y sus recortados sistemas de seguridad social… Si somos capaces de sentirnos verdaderamente libres, y nos agrupamos todos los que ya desobedecemos, generaremos un gran contrapoderglobal.

La codicia de los hombres, su insaciable hambre de poder, no tiene límites. La historia está repleta de ejemplos: Ramsés II (Egipto), Ciro el Grande (Persia), Quin Shi Huangdi (China), Julio César (Roma), Atila (Rey de los Hunos), Carlomagno (Rey de los Francos), Justiniano I (Bizancio), Gengis Kan (Mongolia), Moctezuma (México), los Reyes Católicos (España), Napoleón (Francia), Iván el Terrible (Rusia), Hitler (Alemania)…
Siempre hubo imperios y emperadores, reyes, tiranos, caudillos, faraones, césares y califas que ambicionaron conquistar el mundo. «Es natural que los príncipes deseen extender su poder», decía Maquiavelo. Algunos llegaron a dominar extensos territorios a sangre y fuego, convirtieron la política en una partida de Risk, intentaron ejercer el monopolio de la violencia para perpetuar su poder a lo largo de los siglos y las generaciones.
Pero todos los imperios fueron efímeros, acabaron corrompiéndose y siendo derrotados; a quien se alza en armas nunca le faltan enemigos. Las victorias generan odio.
En un mundo globalizado, solo una fuerza omnipotente sería capaz de acometer con éxito tamaña aventura. Y esa fuerza existe: la fuerza del vil metal, la fuerza de los mercados. La fe mueve montañas y el dinero cordilleras. Esa fuerza está hoy, casi completamente, en manos de banqueros internacionales y sus mega-corporaciones.
Desde 1990, el poder de los Bancos y las multinacionales ha crecido desorbitadamente, desplazando a las obsoletas naciones-Estado en la toma de decisiones vitales. El poder privado se ha impuesto, por encima de los poderes públicos, gracias a la globalización, la deslocalización de las grandes corporaciones, las nuevas tecnologías y a la estafa del dinero «fiat» imaginario, el dinero-deuda de la nueva economía virtual.
La democracia ha sido derrotada. El Estado del Bienestar está siendo desmantelado. La libertad está tocada. El Nuevo Orden Mundial que propugna la elite globalista ya está llegando. Pero no consiste en una conspiración de carácter secreto, sino en un progresivo desplazamiento del poder político desde los parlamentos elegidos democráticamente hacia entidades no representativas controladas por la elite.
El «Nuevo Orden Mundial» que todos los últimos presidentes y primeros ministros occidentales anuncian efusiva y reiteradamente desde el atentado de 2001 contra las Torres Gemelas no es más que el nombre con el que la elite de las altas finanzas ha bautizado su proyecto político cuya finalidad última es el establecimiento de un Gobierno Mundial, lo que implica la desaparición, después de dos siglos, de las naciones-Estado, los países soberanos.
En un mundo sometido a la dictadura de los mercados, donde el verdadero poder efectivo no reside en el pueblo, ni siquiera en las naciones, sino en corporaciones privadas globales, ¿qué soberanía, qué autoridad, le queda a los Estados? Los políticos ya no gobiernan, solo administran, son meros gestores al servicio de las grandes corporaciones que, por otra parte, son quienes financian sus campañas electorales. Las «democracias» han dejado de serlo.
Parece tan evidente constituye el mayor desafío de la humanidad en este siglo xxi. Pero tampoco debemos olvidar que el sistema capitalista actual, tal como nos revela el poco conocido Informe Iron Mountain, es un sistema basado en el miedo y la guerra permanente, y que sustituirlo por un sistema más justo, basado en la solidaridad, los derechos humanos y la paz, es un reto impostergable que solo puede ser afrontado con éxito desde un cambio radical de conciencia, erradicando la usura y la corrupción, impregnando de nuevos valores a las instituciones políticas y económicas.
A menudo los hechos se obstinan en dar la razón a Miguel de Cervantes cuando afirma que «la falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde». Sin embargo, a largo plazo la verdad siempre triunfa, termina por imponerse; la luz vence a las tinieblas.

Los primeros bancos «centrales», o bancos que tenían poder para emitir dinero, comenzaron a operar en Europa a mediados del siglo xvii. El primer Banco Central fue el Banco de Ámsterdam, que financió la toma del poder de Oliver Cromwell en Inglaterra en 1649. El Banco de Suecia se fundó en 1656 y empezó a emitir notas en 1661. Pero la historia secreta del poder global comienza en 1694 con la fundación del Banco de Inglaterra.
Los Rothschild y los Rockefeller se asociaron y ocuparon la cúspide del gobierno mundial en la sombra durante los siglos xix y xx. Pero ya en el xviii despuntaban como los líderes natos de la elite plutocrática. En 1773, un joven Rothschild con apenas 30 años de edad, fue capaz de reunir en Frankfurt a 12 miembros de la elite financiera internacional y exponer su plan secreto, de 25 puntos, para saquear y dominar el mundo.
Mayer Amschel Rothschild se refirió a la Ley Natural como una fuerza al servicio de los poderosos. Pensaba que, según las leyes de la naturaleza, el derecho reside en la fuerza. «El derecho es un pensamiento abstracto y no demuestra nada» llegó a decir. Y añadió: «La libertad política es solo una idea, no un hecho», por lo que no había que temer la expansión de las ideas liberales si lo que se pretende es usurpar el poder político.
Los Rothschild y los Rockefeller no desistieron de sus propósitos, y finalmente consiguieron crear la Reserva Federal (el Banco Central de EE. UU.) en 1913, que fue también, y sigue siendo, un banco privado con capacidad legal para emitir moneda. Un dato que la mayoría de la gente desconoce y que la prensa siempre ha ocultado: los dólares (más de la mitad del dinero que existe hoy en el mundo) los fabrica un consorcio privado. Es una moneda privada. El llamado Sistema de la Reserva Federal proporciona a los banqueros internacionales un beneficio neto anual estimado en 150.000 millones de dólares.

La Comisión de las Naciones Unidas para el Gobierno Global 1999 concluyó: «El concepto de soberanía nacional ha sido inmutable, un principio sagrado de las relaciones internacionales. Es un principio que cederá solo lentamente y con renuencia a los nuevos imperativos de la cooperación global.»
En 1999 estalló la guerra de los Balcanes en la antigua Yugoslavia, en la que el secreto Club de Bilderberg tuvo mucho que ver. Más de 16.000 soldados de la OTAN ocuparon Kosovo. Ellos no lo sabían pero estaban allí para defender los intereses geopolíticos de la elite globalista, acelerar la descomposición del antiguo imperio soviético, atraer a las ex repúblicas soviéticas hacia la órbita de la OTAN y asegurar las rutas tradicionales del narcotráfico.

El 30 de mayo 2012 se hace público un acuerdo comercial entre Rockefeller y Rothschild, asociados para sacar partido a la crisis. Dos de las más legendarias dinastías del mundo de los negocios de Europa y EE. UU. formarán una alianza estratégica después de que RIT Capital Partners, el vehículo inversor de Jacob Rothschild alcanzara un acuerdo para adquirir una participación del 37% de Rockefeller Financial Services, según el Financial Times.
La alianza suscrita comenzó a forjarse dos años atrás cuando en una reunión entre los dos patriarcas, Rockefeller presentó a Rothschild al consejero delegado de su firma en EE. UU., Reuben Jeffery. Un año después, en una nueva reunión en Londres, Jeffery daría luz verde a la entrada de Rothschild en el grupo Rockefeller, con 34.000 millones de dólares en activos bajo su gestión y controlado mayoritariamente por esta familia, tiene sus raíces en 1882, cuando John D. Rockefeller fundó una de las primeras ‘family offices’ con el fin de invertir su fortuna. Desde entonces, la entidad ha actuado como proveedor de servicios de gestión de patrimonio a otras familias, fundaciones e instituciones. La alianza de la entidad con RIT, que cuenta con una participación minoritaria de Jacob Rothschild, concentrará su actividad en el establecimiento de fondos de inversión y la búsqueda de oportunidades conjuntas de adquisiciones.

¿Quién manda aquí? Según la versión oficial, la de las instituciones, «la soberanía reside en el pueblo» y el poder lo detentan «las naciones soberanas». Pero todos sabemos que no es verdad, las decisiones más importantes se toman en privado, en «petit comité», a puerta cerrada. Luego se oficializan en organismos transnacionales y, por último, los serviles políticos adoptan en cada país medidas en aplicación de esos acuerdos. Vivianne Forrester, autora de «Una extraña dictadura», nos lo explica así: «todos los centros nerviosos de la sociedad están controlados por un régimen que delega en los políticos para llevar a cabo decisiones ya tomadas de antemano en lugares como la OCDE, el BM o el FMI».
No es fácil averiguar quién gobierna el mundo, quién ostenta el poder real.
Los resultados muestran que 737 compañías controlan 80% de la red corporativa transnacional y que solo 147 —lo que los investigadores llaman una «súper-entidad»— controlan más del 40% de esta red global. La lista de las primeras 50 compañías del ranking de control global incluye a Barclays, Axa, Capital Group Compnies, JP Morgan Chase, UBS, Merrill Lynch, Deutche Bank, Gold Sachs, Morgan Stanley, Babk of América, ING, BNP Paribas, etc. Es decir, las multinacionales de Bilderberg.
En un artículo titulado «¿Y si la crisis financiera no fuese sino otra estafa?» (Deia, 7 de enero de 2012) el analista, Jose F. Merladet señala: «El nuevo credo de la globalización podría suponer una uniformización destructora controlada por un Gobierno universal controlado por “los más sabios e inteligentes”. La aspiración de algunos de estos pensadores planetarios sería eliminar toda aspiración a la diferencia y la libertad nacional. Vivimos en una permanente manipulación y engaño a través de la oposición ficticia de grandes bloques antagónicos que, en el fondo, no tienen nada de opuestos. Mientras que a lo que tenemos que aspirar es, no solo a una mutación del sistema económico hacia otro más justo y menos ávido e insolidario, sino también al fin de cualesquiera poderes fácticos no electos que lo controlen. Ese será el verdadero cambio que todos necesitamos».
Los verdaderos amos del mundo son un puñado de familias cuyo poder se remonta incluso a los tiempos del Imperio Romano en algunos casos. Algunas son de sangre azul, pertenecientes a la nobleza negra veneciana; otras de origen judío y otras descendientes de los piratas ingleses. Con la décima parte de sus fortunas podríamos erradicar definitivamente el hambre.

Los mass-media controlados por la elite globalista nos niegan sistemáticamente el derecho a una información veraz. Publican infinidad de banalidades pero se les olvida explicarnos por qué, por ejemplo, el Banco de España vendió en 2007 la tercera parte de sus reservas en oro. ¿También esta noticia carece de relevancia informativa? ¡Es nuestro dinero, oiga! ¿Acaso se aprobó en la última reunión de Bilderberg?
A John Swinton, redactor jefe del New York Times, se le consideraba una eminencia dentro de su profesión. En 1953, en el Club de Prensa de Nueva York, hizo una muy atrevida confesión: «no existe, a estas alturas de la historia de la humanidad, la prensa independiente. Ustedes lo saben y yo lo sé…

Iron Mountain.
El control demográfico es fundamental para el equilibrio y la estabilidad, y la guerra se ha mostrado insuficiente a tal fin. «La guerra ha sido el principal mecanismo evolutivo para mantener un equilibrio ecológico satisfactorio entre la población humana bruta y los recursos disponibles para su supervivencia» y «para conjurar a los inevitables ciclos históricos de insuficientes recursos en materia de alimentos, el hombre pos-neolítico destruye a los miembros excedentes de su propia especie a través de la guerra organizada». Sin embargo, «la guerra ha ayudado a asegurar la supervivencia de la especie humana, pero como mecanismo evolutivo para mejorarla, la guerra ha resultado casi increíblemente ineficiente».
La guerra y las enfermedades no han sido suficientes para detener la explosión demográfica: «Muchas enfermedades que antes eran fatales a edades procreadoras ahora pueden ser curadas; el efecto de este hecho es que permite perpetuar susceptibilidades y mutaciones no deseadas. Queda claro que una nueva, cuasi-eugénica función de la guerra se encuentra en proceso de formación y deberá tenerse en cuenta en cualquier plan de transición».

En «Tragedia y Esperanza» Carroll Quigley nos enseña que «el poder del capitalismo financiero tiene un objetivo fundamental, nada menos que crear un sistema de control financiero mundial, en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país, y la economía del mundo, como un todo».
La verdadera «misión» de los banqueros internacionales consiste en apropiarse de lo ajeno, saquear la riqueza de los pueblos, corromper a los gobiernos, promover guerras para obtener de ellas beneficio, esclavizar a los seres humanos con sus créditos, destruir el patrimonio natural y, si nadie se lo impide, apoderarse del mundo. Pero la gente no es tonta, acaba informándose, organizándose y combatiendo el engaño. Lord Acton, Jefe de Justicia de Inglaterra en 1875, dijo: «la batalla que se ha filtrado a lo largo de los siglos y que tendrá que ser librada más pronto o más tarde es la de la gente contra los Bancos».
Existe un organismo bastante desconocido para la mayoría de los ciudadanos. Se llama Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) fundado en 1930. Su sede está en Basilea, Suiza. Este Banco, hermético, inviolable y sin responsabilidad ante nadie, también es una entidad privada en manos de los banqueros internacionales, y su actividad consiste en prestar dinero, con su correspondiente interés, a los Bancos Centrales. Funciona como cámara de compensación para el equilibrio de pagos entre naciones y se le conoce como «la gran bestia».
El BIS colabora estrechamente con el FMI y ejerce su autoridad sobre el sistema financiero internacional. En realidad se trata de un Super-Banco Central privado integrado por 53 Bancos Centrales de todo el mundo. Desde su fundación, el BIS está controlado por seis Bancos Centrales: la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón (los dos son entidades privadas) y los cuatro Bancos más importantes de Europa, los de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, hoy integrados en el Banco Central Europeo, todos los cuales nacieron también como instituciones privadas.
El papel del BIS fue definido de la siguiente manera por el historiador Carroll Quigley, profesor de Clinton en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown y autor de Tragedy and Hope: «Los poderes del capital financiero tenían otro objetivo de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control económico en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía mundial en conjunto. Este sistema sería controlado de un modo feudal por parte de los Bancos centrales del mundo, que actuarían poniéndose de acuerdo en secreto en frecuentes reuniones y conferencias privadas. En la cúspide de este sistema estaría el Banco Internacional de Pagos en Basilea, Suiza, un Banco privado propiedad de los Bancos centrales del mundo, y controlado por ellos, que eran ellos mismos corporaciones privadas».
Y añade: «Cada Banco central, en manos de su gobernador, pretendía dominar a su gobierno mediante su capacidad de controlar los préstamos del Tesoro para manipular los tipos de cambio extranjeros, para influir en el grado de actividad económica del país y para influir en los políticos cooperativos mediante posteriores recompensas económicas en el mundo empresarial».
Casi todos los Bancos del mundo son insolventes. Prestan a largo plazo y lo que prestan a menudo lo deben a corto plazo. Crean dinero de la nada, dinero imaginario. Traen dinero del futuro y asumen enormes riesgos, imposibles de calcular. Prestan 20 veces más del dinero que ingresan, y así arriesgan nuestros ahorros, no los suyos. Por increíble que parezca, esto es legal. En eso consiste la moderna banca fraccionaria. Los Bancos, mediante el sistema de reserva fraccionaria, pueden prestar más dinero del que realmente tienen, ya que crean dinero imaginario cada vez que conceden un prestamo. El riesgo se hace patente cuando se dispara la morosidad, o cuando los bienes inmuebles se deprecian y llegan a valer menos de lo que el propietario debe al Banco en concepto de hipoteca. Esto ya ha ocurrido en Japón, en Estados Unidos y en muchos otros países.
Cuanto más crecen, cuanto más prestan, más insolventes se vuelven. Cuando ya no pueden seguir creciendo, explotan, como las burbujas o son absorbidos por otros bancos.

Se requiere un Nuevo Orden Mundial para manejar la crisis del cambio climático», asegura el primer ministro británico Gordon Brown. Ahora las instituciones internacionales hablan de «hacer frente al calentamiento global» y «ayudar a África», lo que solo podría llevarse a cabo convirtiendo África en una zona de producción de biocombustibles.
Esta estrategia, según sus promotores, «proporciona una vía de desarrollo sostenible para muchos países africanos que pueden producir biocombustibles baratos». En realidad, si sabemos leer entre líneas, la prioridad para la elite globalista es convertir África en una inmensa fábrica de biodiesel con la escusa del cambio climático, lo que significa en realidad la hambruna masiva y la destrucción de las selvas tropicales. Quizá estas prioridades esconden también la inconfesable tentación de reducir drásticamente, mediante el hambre y las enfermedades asociadas, la población del continente negro.
Para hacer frente con éxito a esta gran amenaza global, es necesaria una verdadera y urgente revolución planetaria. Y eso significa cambiar de líderes políticos, poner coto a la voracidad suicida de las multinacionales, cambiar radicalmente la forma de producir y de consumir, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 30% de aquí a 2020, y un 60% de aquí a 2050, reducir el despilfarro de energía y aumentar la eficacia de los aparatos y tecnologías utilizadas, dar un impulso efectivo a las energías renovables —la energía eólica, la solar y la biomasa— que no solamente salvarán el planeta, sino que crearán también muchos empleos, instalar millones de paneles solares en los próximos años, convertir en energía renovable la mitad de la energía producida antes de 2020, obligar a Estados Unidos (principal responsable mundial del recalentamiento climático) a incorporarse a la lucha contra el calentamiento global, conseguir que los países industrializados garanticen a los países en vías de desarrollo el acceso a tecnologías limpias, reducir drásticamente el transporte aéreo y prohibir la energía nuclear, que de ninguna manera puede considerarse como un medio aceptable de sustitución de la energía procedente de los combustibles fósiles.
Solo un giro radical hacia la sostenibilidad, en los términos mencionados, podrá evitar que nos ocurra lo mismo que a los dinosaurios.
La última idea del Banco Mundial para los países más pobres del mundo es exigirles que entreguen el suministro de los servicios públicos más básicos, en especial el agua, a las corporaciones privadas. Esta medida ya ha causado aumentos de precios en varios países, y revueltas en otros.
El agua potable es un bien cada vez más escaso. En muchas regiones, los ríos y los canales subterráneos corren peligro de desaparecer o están gravemente contaminados. Las reservas mundiales disminuyen a medida que crece la población, el calentamiento global, la desertización y la actividad industrial. Sin embargo, la demanda mundial de agua dulce se duplica cada 20 años. Antes del año 2025 la demanda de agua excederá los recursos terrestres en un 56%.
El agua será, sin lugar a dudas, el gran negocio del siglo xxi. De ello son plenamente conscientes las multinacionales, que ya han empezado a desplegar nuevas estrategias para asegurarse su control. En todas partes están presionando a los gobiernos para que privaticen las compañías de aguas y los recursos hídricos.
La prestigiosa escritora y ecologista Vandana Shiva ha hecho pública una denuncia contra la compañía estadounidense Bechtel, a la que acusa de «desestabilizar a comunidades locales de varios países del mundo» en su empeño por «impulsar la privatización del agua». En el año 2000, Bechtel fue expulsada de Bolivia. Un año antes, el Banco Mundial «recomendó», con la amenaza de no renovar créditos por importe de 25 millones de dólares, la privatización de la empresa municipal de aguas de Cochabamba, una ciudad que alberga más de medio millón de habitantes.
Bechtel se benefició de la privatización y, pocos meses después, el agua costaba más de la quinta parte del salario medio mensual. Para colmo, Bechtel consiguió que se declarara ilegal recoger agua de lluvia en las propiedades privadas.

Cada año el proceso de fusiones hostiles o amistosas se duplica. Según la firma de análisis de mercados Thomson Financial, el valor total de las fusiones y adquisiciones empresariales en 2006 alcanzó los 3,79 billones de dólares. Según Dealogics el valor total sería aún mayor, llegando a 3.98 billones. El doble que en 2005.
Las empresas multinacionales son cada vez menos pero cada vez más grandes. En el sector petrolero, por ejemplo, en la década de los 90 se produjeron las siguientes fusiones: Chevron y Texaco, Exxon y Mobil Oil, BP y Amoco, Total con Petrofina y Elf. Otro ejemplo lo tenemos en la concentración del sistema bancario en España de la que derivaron dos gigantes mundiales. El Banco Central se fusionó con el Hispano y luego con el Santander, dando origen al BSCH. El de Bilbao se fusionó con el de Vizcaya y luego con Argentaria, creando el BBVA.
La concentración de capitales contradice el mercado libre capitalista, nos conduce de cabeza a una economía de monopolios privados, tal y como desea la elite globalista. ¿Hasta dónde piensan llegar? ¿Acaso pretenden crear una Empresa Única Mundial gestionada por ellos? ¿Será ese el destino final del capitalismo?.

Imaginemos con el gobierno mundial.
Sin embargo, hay cosas horrendas que no existían antes. Si quieres tener un hijo tienes que pedir autorización a la EMU, y es muy difícil obtenerla, hay muchos requisitos. Primero evalúan tu calificación según su base de datos mundial, solo las personas sumisas y sanas tienen una nota aceptable. La autorización es denegada a lisiados y personas enfermas. Y solo es otorgada a los jóvenes en una franja de edad entre 20 y 30 años. A los 30 años nos inyectan una sustancia en los testículos que suprime el apetito sexual y nos hace infértiles.
La comida está estandarizada, es muy parecida al pienso de los animales, aunque no tiene un sabor desagradable. Ya no hay alimentos frescos y naturales como antes. La tenencia de semillas, cultivos o animales de granja se paga con la cárcel, y las cárceles son verdaderos campos de exterminio.
Los libros están prohibidos, excepto los que escribe el Emperador y sus amigos de la elite.
Las revistas, internet, el cine y la televisión son pura propaganda o entretenimiento, deportes, música y cosas así, pero no dicen nada interesante, todos son casi idénticos en sus contenidos, las noticias reales nos llegan a través del boca a boca, como hace siglos.
La elite tiene derecho de pernada con nuestras mujeres y niños, a veces se los llevan secuestrados durante una semana y nos cuentan cosas horribles. Pero lo peor es lo que hacen con la gente mayor, cuando llegan a una edad improductiva son literalmente eliminados. Los llevan a Hospitales muy lejanos y oficialmente nos comunican que han solicitado la eutanasia voluntaria, pero todos sabemos que han sido inducidos mentalmente.
La propiedad ha sido abolida, las casas y los vehículos se nos otorgan en usufructo, pero se nos retiran por conducta errónea a la más mínima falta. Cuando eso ocurre vivimos en albergues sociales y nos desplazamos en transportes colectivos.
En cuanto a la calidad de vida de la elite que nos gobierna, es incomparablemente mayor a la que disfrutaban los multimillonarios de entonces. Aquellos tenían yates y campos de glof. Los de ahora tienen en propiedad reservas naturales gigantescas en los mejores lugares del planeta, suntuosas salas de fiesta, y se desplazan en naves espaciales ultrasónicas de fisión nuclear. Tienen posesiones y riquezas inimaginables para los ricachones de antaño.
A esta elite pertenecen las 10.000 personas que dominan el mundo, son dueños de todo lo que se mueve y de lo que permanece inmóvil. Nosotros vivimos higiénicamente adocenados en macro-ciudades subterráneas, colmenas rodeadas de cemento y artificialidad, trabajamos en oficinas e invernaderos climatizados, nuestra vida ha sido programada desde el principio hasta el final, la rutina del trabajo nos ahoga.
Ellos disfrutan de toda clase de paraísos naturales y artificiales que solo sus sirvientes conocen. Nosotros tenemos restringido el acceso a cualquier lugar no programado. Rara vez nos alejamos de nuestra ciudad si no es para trabajar. El acceso a las extensas áreas reservadas para la elite está rigurosamente prohibido, salvo para sus afortunados sirvientes. Ellos nos han contado hasta donde saben, lo que han visto y oído, pero no es mucho. Eso sí, todo es muy fantástico e intrigante. La elite ha desarrollado un código secreto para comunicarse entre ellos que desconocemos por completo. Nadie que no haya estudiado en sus escuelas y universidades podría descifrarlo. En ellas, sus hijos estudian materias secretas como «geopolítica», «economía global» o «comunicación global» y leen libros y revistas que nosotros ni siquiera entendemos.

Para Ramiro Pinto, esa globalización no se detendrá hasta que el proceso de concentración de capitales desemboque en una Empresa Única Mundial, salvo que nos concienciemos y nos organicemos para evitarlo, boicoteando como consumidores la compra de productos de empresas multinacionales. De lo contrario, con un gobierno mundial plutocrático la renta básica será perfectamente asumible para la elite globalista.

Desde que el patrón oro cayó en desuso, los bancos y las corporaciones multinacionales se han dedicado a organizar una monumental estafa piramidal a escala planetaria. Lo hacen con la complicidad de una clase política miserable y sumisa y la aquiescencia de unos gobiernos subordinados a las corporaciones y los banqueros internacionales que controlan la emisión de papel moneda y los flujos de capitales.
Lo que mejor sabe hacer la banca es inflar burbujas, y las burbujas, como las pompas de jabón, cuando se llenan de aire explotan. Ahora los pasivos están sobrevalorados, creamos cada vez más dinero de la nada mediante el crédito y los capitales ya no guardan relación con la riqueza real.
Es una espiral perversa de crecimiento económico ilimitado y ficticio, basado en un endeudamiento cada vez mayor. «Los problemas aparecen cuando la cantidad de moneda aumenta a mayor velocidad que la producción de bienes que se intercambian», escribe Marcos Martínez (crisisenergetica.org.). Y añade: «Esto es algo que ha sucedido cuando el gobierno de turno en cada momento histórico ha considerado que se podía manipular el dinero creándolo de la nada, sin respaldo en un incremento parejo de la riqueza material. Cuando sucede esto el Estado se comporta como un estafador cuando imprime billetes falsos y los pone en circulación. Este fraude no tipificado en ley alguna es lo que los economistas llaman inflación».
Hoy la masa monetaria es muy superior al precio de todos los servicios y mercancías que producimos.

En conclusión. Necesitamos una conspiración global ciudadana y pacífica en la que los protagonistas sean las personas humildes que no quieren conquistar el mundo sino defenderlo, no quieren conquistar el poder sino repartirlo, no quieren esclavizar a la humanidad sino liberarla de la cárcel de la ignorancia y el miedo que han construido para nosotros los poderes religiosos, políticos y mediáticos, y del yugo del gran capital que es el único y verdadero poder en la sombra.
Los ciudadanos tenemos un arma capaz de frenar los planes de la elite globalista: el consumo consciente y responsable. Es muy eficaz cuando se usa en una campaña coordinada para boicotear productos de cualquier multinacional o Banco que actúa de forma deshonesta e irresponsable.

This is an interesting book on the path of books like those of Sevilla Cristina Jiménez on Bilderberg and the reader is looking for a premise. If we regain control of our lives, if we are able to generate avenues of mutual support around us, if we stop needing their work, their money, their consumption objects and their cut-off social security systems … If we can feel ourselves truly free, and we group together all those that we already disobey, we will generate a great contrapoderglobal.

The greed of men, their insatiable hunger for power, has no limits. History is full of examples: Ramses II (Egypt), Cyrus the Great (Persia), Quin Shi Huangdi (China), Julius Caesar (Rome), Attila (King of the Huns), Charlemagne (King of the Franks), Justinian I (Byzantium), Genghis Khan (Mongolia), Moctezuma (Mexico), the Catholic Monarchs (Spain), Napoleon (France), Ivan the Terrible (Russia), Hitler (Germany) …
There were always empires and emperors, kings, tyrants, caudillos, pharaohs, caesars and caliphs who ambition to conquer the world. “It is natural for princes to wish to extend their power,” said Machiavelli. Some came to dominate vast territories by blood and fire, they turned politics into a game of Risk, they tried to exercise a monopoly of violence to perpetuate their power over the centuries and generations.
But all the empires were ephemeral, they ended up corrupting themselves and being defeated; whoever rises in arms never lacks enemies. Victories generate hatred.
In a globalized world, only an omnipotent force would be able to successfully undertake such an adventure. And that force exists: the strength of the vile metal, the strength of the markets. Faith moves mountains and money mountain ranges. That force is today, almost completely, in the hands of international bankers and their mega-corporations.
Since 1990, the power of banks and multinationals has grown wildly, displacing the obsolete nation-states in making vital decisions. Private power has been imposed, over public powers, thanks to globalization, the relocation of large corporations, new technologies and the fraud of imaginary fiat money, the debt-money of the new virtual economy.
Democracy has been defeated. The Welfare State is being dismantled. Freedom is touched. The New World Order advocated by the globalist elite is already arriving. But it does not consist of a conspiracy of a secret nature, but of a progressive displacement of political power from the democratically elected parliaments to non-representative entities controlled by the elite.
The “New World Order” that all the last western presidents and prime ministers have effusively and repeatedly announced since the 2001 attack on the Twin Towers is nothing more than the name with which the elite of high finance has named its political project whose purpose The last is the establishment of a World Government, which implies the disappearance, after two centuries, of nation-states, sovereign countries.
In a world subject to the dictatorship of markets, where real effective power does not reside in the people, not even in nations, but in global private corporations, what sovereignty, what authority, is left to the States? Politicians no longer govern, they only administer, they are mere managers at the service of the large corporations that, on the other hand, are the ones who finance their electoral campaigns. The “democracies” have ceased to be so.
It seems so obvious constitutes the greatest challenge of humanity in this century. But we must not forget that the current capitalist system, as revealed by the little-known Iron Mountain Report, is a system based on fear and permanent war, and replaced by a more just system based on solidarity, human rights. and peace, is an urgent challenge that can only be successfully faced from a radical change of conscience, eradicating usury and corruption, imbuing political and economic institutions with new values.
Often the facts are obstinate in giving the reason to Miguel de Cervantes when he affirms that “the falsehood has wings and flies, and the truth follows it crawling, so that when the people realize the deception it is already too late”. However, in the long term the truth always triumphs, ends up imposing itself; the light defeats the darkness.

The first “central” banks, or banks that had the power to issue money, began operating in Europe in the mid-seventeenth century. The first Central Bank was the Bank of Amsterdam, which financed the takeover of Oliver Cromwell in England in 1649. The Bank of Sweden was founded in 1656 and began issuing notes in 1661. But the secret history of global power begins in 1694 with the founding of the Bank of England.
The Rothschilds and the Rockefellers partnered and occupied the apex of world government in the shadows during the nineteenth and twentieth centuries. But already in the eighteenth they were emerging as the born leaders of the plutocratic elite. In 1773, a young Rothschild with just 30 years of age, was able to gather in Frankfurt 12 members of the international financial elite and expose their secret plan, 25 points, to plunder and dominate the world.
Mayer Amschel Rothschild referred to Natural Law as a force at the service of the powerful. I thought that, according to the laws of nature, the right resides in force. “The law is an abstract thought and does not prove anything,” he said. He added: “Political freedom is only an idea, not a fact”, so there was no need to fear the expansion of liberal ideas if what is intended is to usurp political power.
The Rothschilds and the Rockefellers did not give up their purposes, and finally managed to create the Federal Reserve (the Central Bank of the USA) in 1913, which was also, and still is, a private bank with legal capacity to issue currency. A fact that most people do not know and that the press has always hidden: dollars (more than half of the money that exists today in the world) are manufactured by a private consortium. It is a private currency. The so-called Federal Reserve System provides international bankers with an estimated annual net profit of 150,000 million dollars.

The United Nations Commission for Global Government 1999 concluded: “The concept of national sovereignty has been immutable, a sacred principle of international relations. It is a principle that will yield only slowly and reluctantly to the new imperatives of global cooperation. ”
In 1999 the Balkan War broke out in the former Yugoslavia, in which the secret Bilderberg Club had a lot to do. More than 16,000 NATO troops occupied Kosovo. They did not know it but they were there to defend the geopolitical interests of the globalist elite, accelerate the decomposition of the former Soviet empire, attract the former Soviet republics to the NATO orbit and secure the traditional drug trafficking routes.

On May 30, 2012, a commercial agreement between Rockefeller and Rothschild, associates, was made public to take advantage of the crisis. Two of the most legendary dynasties in the business world of Europe and the USA. UU They will form a strategic alliance after RIT Capital Partners, the investment vehicle of Jacob Rothschild, reached an agreement to acquire a 37% stake in Rockefeller Financial Services, according to the Financial Times.
The signed alliance began to be forged two years ago when in a meeting between the two patriarchs, Rockefeller presented Rothschild to the CEO of his firm in the USA. UU., Reuben Jeffery. A year later, in a new meeting in London, Jeffery would give the green light to the entry of Rothschild in the Rockefeller group, with 34,000 million dollars in assets under his management and controlled mainly by this family, has its roots in 1882, when John D. Rockefeller founded one of the first ‘family offices’ in order to invest his fortune. Since then, the entity has acted as a provider of wealth management services to other families, foundations and institutions. The alliance of the entity with RIT, which has a minority stake in Jacob Rothschild, will focus its activity on the establishment of investment funds and the search for joint procurement opportunities.

Who commands here? According to the official version, that of the institutions, “sovereignty resides in the people” and power is held by “sovereign nations”. But we all know that it is not true, the most important decisions are made in private, in “petit comité”, behind closed doors. Then they become official in transnational organizations and, finally, the political serviles adopt in each country measures in application of those agreements. Vivianne Forrester, author of “A Strange Dictatorship,” explains it to us: “All the nerve centers of society are controlled by a regime that delegates to politicians to carry out decisions already taken in advance in places like the OECD, the BM or the IMF ».
It is not easy to find out who governs the world, who holds the real power.
The results show that 737 companies control 80% of the transnational corporate network and that only 147 – what researchers call a «super-entity» – control more than 40% of this global network. The list of the first 50 companies in the global control ranking includes Barclays, Axa, Capital Group Compnies, JP Morgan Chase, UBS, Merrill Lynch, Deutche Bank, Gold Sachs, Morgan Stanley, Babk of America, ING, BNP Paribas, etc. . That is, the Bilderberg multinationals.
In an article entitled “What if the financial crisis was just another scam?” (Deia, January 7, 2012) the analyst, Jose F. Merladet points out: “The new creed of globalization could suppose a destructive uniformization controlled by a universal government controlled by “the wisest and smartest”. The aspiration of some of these planetary thinkers would be to eliminate all aspiration to national difference and freedom. We live in a permanent manipulation and deception through the fictitious opposition of big antagonistic blocks that, in the end, do not have anything of opposites. Whereas what we have to aspire to is not only a mutation of the economic system towards a more just and less avid and unsupportive one, but also at the end of any unelected factual powers that control it. That will be the real change that we all need ».
The true masters of the world are a handful of families whose power goes back even to the times of the Roman Empire in some cases. Some are of blue blood, belonging to the Venetian black nobility; others of Jewish origin and other descendants of the English pirates. With a tenth of its fortunes we could definitively eradicate hunger.

The mass media controlled by the globalist elite systematically deny us the right to truthful information. They publish a lot of banalities but they forget to explain why, for example, the Bank of Spain sold in 2007 a third of its reserves in gold. Does this news also lack informative relevance? It’s our money, hear! Was it approved at the last Bilderberg meeting?
John Swinton, editor-in-chief of the New York Times, was considered an eminence within his profession. In 1953, at the Press Club of New York, he made a very bold confession: “there is no independent press at this point in the history of mankind. You know it and I know it …

Iron Mountain.
Demographic control is fundamental for balance and stability, and war has been insufficient to that end. “The war has been the main evolutionary mechanism to maintain a satisfactory ecological balance between the gross human population and the resources available for their survival” and “to ward off the inevitable historical cycles of insufficient food resources, the post-Neolithic man it destroys the surplus members of its own species through organized war. ” However, “war has helped ensure the survival of the human species, but as an evolutionary mechanism to improve it, the war has been almost incredibly inefficient.”
War and disease have not been enough to stop the population explosion: “Many diseases that were once fatal to procreative ages can now be cured; The effect of this fact is that it allows the perpetuation of unwanted susceptibilities and mutations. It is clear that a new, quasi-eugenic function of the war is in the process of formation and should be taken into account in any transition plan. ”

In “Tragedy and Hope” Carroll Quigley teaches us that “the power of financial capitalism has a fundamental objective, nothing less than to create a system of global financial control, in private hands, capable of dominating the political system of each country, and the economy of the world, as a whole ».
The true “mission” of international bankers is to appropriate what is foreign, plunder the wealth of peoples, corrupt governments, promote wars to obtain benefits, enslave human beings with their credits, destroy natural heritage and , if nobody prevents it, take over the world. But people are not stupid, just getting informed, organizing and fighting the deception. Lord Acton, Chief Justice of England in 1875, said: “The battle that has been leaked over the centuries and will have to be fought sooner or later is that of the people against the Banks.”
There is a body quite unknown to most citizens. It is called the International Bank of Payments (BIS), founded in 1930. Its headquarters are in Basel, Switzerland. This Bank, hermetic, inviolable and without responsibility to anyone, is also a private entity in the hands of international bankers, and its activity consists in lending money, with its corresponding interest, to the Central Banks. It functions as a clearing house for the balance of payments between nations and is known as «the great beast».
The BIS works closely with the IMF and exercises its authority over the international financial system. Actually it is a private Super-Central Bank composed of 53 Central Banks from around the world. Since its founding, the BIS is controlled by six Central Banks: the Federal Reserve of the United States and the Bank of Japan (both are private entities) and the four most important Banks in Europe, those of Germany, France, England and Italy, today integrated into the European Central Bank, all of which were also born as private institutions.
The role of the BIS was defined as follows by the historian Carroll Quigley, a professor at Clinton’s School of Foreign Affairs at Georgetown University and author of Tragedy and Hope: “The powers of financial capital had another long-range goal, nothing less than to create a global system of economic control in private hands capable of dominating the political system of each country and the world economy as a whole. This system would be controlled in a feudal way by the central banks of the world, which would act by secretly agreeing in frequent meetings and private conferences. At the apex of this system would be the International Payments Bank in Basel, Switzerland, a private bank owned and controlled by the central banks of the world, which were themselves private corporations. ”
He adds: “Each central bank, in the hands of its governor, intended to dominate its government through its ability to control Treasury loans to manipulate foreign exchange rates, to influence the degree of economic activity in the country and to influence cooperative politicians through subsequent economic rewards in the business world ».
Almost all the Banks of the world are insolvent. They lend in the long term and what they lend often do in the short term. They create money from nothing, imaginary money. They bring money from the future and assume huge risks, impossible to calculate. They lend 20 times more money than they enter, and thus risk our savings, not theirs. Incredible as it may seem, this is legal. That’s what modern fractional banking consists of. Banks, through the fractional reserve system, can lend more money than they really have, since they create imaginary money each time they grant a loan. The risk becomes apparent when delinquency is triggered, or when real estate depreciates and becomes worth less than what the owner owes to the Bank as a mortgage. This has already happened in Japan, the United States and many other countries.
The more they grow, the more they lend, the more insolvent they become. When they can no longer grow, they explode, like bubbles or are absorbed by other banks.

A New World Order is required to manage the climate change crisis, “says British Prime Minister Gordon Brown. Now international institutions talk about “coping with global warming” and “helping Africa”, which could only be done by turning Africa into a biofuel production area.
This strategy, according to its promoters, “provides a sustainable development path for many African countries that can produce cheap biofuels.” Actually, if we know how to read between the lines, the priority for the globalist elite is to turn Africa into a huge biodiesel factory with the excuse of climate change, which means in reality the massive famine and the destruction of the tropical jungles. Perhaps these priorities also hide the unspeakable temptation to reduce drastically, through hunger and associated diseases, the population of the black continent.
In order to successfully confront this great global threat, a real and urgent planetary revolution is necessary. And that means changing political leaders, putting an end to the suicidal voracity of multinationals, radically changing the way of producing and consuming, reducing greenhouse gas emissions by 30% by 2020, and 60% from here by 2050, reduce the waste of energy and increase the efficiency of the devices and technologies used, give an effective boost to renewable energies – wind, solar and biomass – that will not only save the planet, but will also create many jobs, install millions of solar panels in the coming years, turn half of the energy produced before 2020 into renewable energy, force the United States (the main world responsible for climate warming) to join the fight against global warming, ensure that industrialized countries guarantee access to clean technologies to developing countries, drastically reduce transport to and prohibiting nuclear energy, which can in no way be considered as an acceptable means of replacing energy from fossil fuels.
Only a radical turn towards sustainability, in the terms mentioned, can prevent us from experiencing the same thing as dinosaurs.
The World Bank’s last idea for the poorest countries in the world is to demand that they deliver the supply of the most basic public services, especially water, to private corporations. This measure has already caused price increases in several countries, and riots in others.
Drinking water is an increasingly scarce commodity. In many regions, rivers and underground channels are in danger of disappearing or are severely contaminated. World reserves decrease as population grows, global warming, desertification and industrial activity. However, the world demand for fresh water doubles every 20 years. Before 2025 the demand for water will exceed land resources by 56%.
Water will undoubtedly be the great business of the twenty-first century. The multinationals are fully aware of this, and they have already begun to deploy new strategies to ensure their control. Everywhere they are pressuring governments to privatize water companies and water resources.
The prestigious writer and ecologist Vandana Shiva has made public a complaint against the US company Bechtel, which she accuses of “destabilizing local communities in various countries of the world” in her efforts to “promote the privatization of water.” In the year 2000, Bechtel was expelled from Bolivia. A year before, the World Bank “recommended”, with the threat of not renewing credits for 25 million dollars, the privatization of the municipal water company of Cochabamba, a city that is home to more than half a million inhabitants.
Bechtel benefited from the privatization and, a few months later, the water cost more than a fifth of the average monthly salary. To make matters worse, Bechtel got it illegal to collect rainwater on private property.

Each year the process of hostile or friendly mergers is doubled. According to the market analysis firm Thomson Financial, the total value of corporate mergers and acquisitions in 2006 reached 3.79 trillion dollars. According to Dealogics the total value would be even higher, reaching 3.98 billion. Double that in 2005.
The multinational companies are less and less but getting bigger. In the oil sector, for example, in the 1990s the following mergers took place: Chevron and Texaco, Exxon and Mobil Oil, BP and Amoco, Total with Petrofina and Elf. Another example is the concentration of the banking system in Spain from which two world giants derived. The Central Bank merged with Hispano and then with Santander, giving rise to BSCH. The one in Bilbao merged with the one in Vizcaya and then with Argentaria, creating the BBVA.
The concentration of capital contradicts the capitalist free market, leads us headlong into an economy of private monopolies, as the globalist elite wishes. How far do you plan to go? Do you intend to create a Global Unique Enterprise managed by them? Is that the final destination of capitalism?.

Imagine with the world government.
However, there are horrendous things that did not exist before. If you want to have a child you have to ask for authorization to the EMU, and it is very difficult to obtain it, there are many requirements. First evaluate your rating according to your global database, only submissive and healthy people have an acceptable score. The authorization is denied to disabled people and people with disabilities. And it is only granted to young people in an age range between 20 and 30 years. At 30 they inject us with a substance in the testicles that suppresses the sexual appetite and makes us infertile.
The food is standardized, it is very similar to animal feed, although it does not taste unpleasant. There are no longer fresh and natural foods as before. The possession of seeds, crops or farm animals is paid with jail, and prisons are true extermination camps.
Books are forbidden, except those written by the Emperor and his friends of the elite.
The magazines, internet, movies and television are pure propaganda or entertainment, sports, music and things like that, but they do not say anything interesting, they are all almost identical in their contents, the real news comes to us through word of mouth, like centuries ago.
The elite has the right to belong to our women and children, sometimes they are kidnapped for a week and they tell us horrible things. But the worst is what they do with older people, when they reach an unproductive age they are literally eliminated. They take them to very distant Hospitals and they officially inform us that they have requested voluntary euthanasia, but we all know that they have been mentally induced.
The property has been abolished, the houses and vehicles are granted to usufruct, but they are removed due to misconduct at the slightest fault. When that happens we live in social shelters and we move in collective transport.
As for the quality of life of the elite that governs us, it is incomparably greater than that enjoyed by the billionaires of that time. Those had yachts and glof fields. Those now own giant natural reserves in the best places on the planet, sumptuous party halls, and move in ultrasonic spacecraft of nuclear fission. They have possessions and riches unimaginable for the rich people of yesteryear.
The 10,000 people who dominate the world belong to this elite, they own everything that moves and what remains motionless. We live hygienically adocenados in underground macro-cities, hives surrounded by cement and artificiality, we work in offices and heated greenhouses, our life has been programmed from the beginning to the end, the routine of work drowns us.
They enjoy all kinds of natural and artificial paradises that only their servants know. We have restricted access to any unscheduled location. We rarely leave our city if it is not for work. Access to the extensive areas reserved for the elite is strictly prohibited, except for their lucky servants. They have told us as far as they know, what they have seen and heard, but it is not much. Of course, everything is very fantastic and intriguing. The elite has developed a secret code to communicate with each other that we do not know completely. No one who has not studied in their schools and universities could decipher it. In them, their children study secret subjects such as “geopolitics”, “global economy” or “global communication” and read books and magazines that we do not even understand.

For Ramiro Pinto, that globalization will not stop until the process of capital concentration leads to a Global Unique Enterprise, unless we conscientiously and organize ourselves to avoid it, boycotting as consumers the purchase of products from multinational companies. Otherwise, with a plutocratic world government, the basic income will be perfectly acceptable for the globalist elite.

In conclusion. We need a global citizen and peaceful conspiracy in which the protagonists are the humble people who do not want to conquer the world but to defend it, do not want to conquer power but distribute it, do not want to enslave humanity but to free it from the jail of ignorance and fear who have built for us the religious, political and media powers, and the yoke of great capital that is the only true power in the shadows.
Citizens have a weapon capable of stopping the plans of the globalist elite: conscious and responsible consumption. It is very effective when used in a coordinated campaign to boycott the products of any multinational or Bank that acts in a dishonest and irresponsible manner.

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