Pujol & Puig — Antonio Fernández (spanish book edition)

Me parece un muy interesante libro sobre el clan de los Pujol & Ferrusola y como manejaron a su libre albedrío Cataluña, con un montón de información intenta poner luz a muchos de los casos turbios de este nuestro país.

Jordi Pujol Ferrusola y Jordi Puig Godes. El primero era hijo del presidente catalán, Jordi Pujol i Soley. Todos decían que era un bon vivant, un comisionista que se estaba haciendo de oro. Jordi Puig era hermano de Felip Puig, consejero de Política Territorial y Obras Públicas, que también había sido secretario de Organización de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), el partido que gobernaba la Generalitat entre 1996 y 2000. Su peso dentro de la organización, sin embargo, era enorme. De hecho, era el líder natural del sector independentista de Convergència.
Ambos Jordis eran socios desde hacía años, y Pujol Ferrusola había compartido el colegio Costa i Llovera con Felip Puig, hermano de su socio. Las dos familias habían crecido política y empresarialmente juntas. Francesc Marc Àlvaro remarca su vínculo en una escueta pero reveladora frase en su obra Ara sí que toca!: Jordi Pujol Ferrusola, Felip Puig y Ramon Forn «hicieron un típico viaje juvenil en tren por Europa el año 1975, el de la muerte de Franco». Jordi Pujol Ferrusola, a quien apodaban indistintamente Júnior, JPF o El Nen, además tenía hilo directo no solo con la Presidencia del Gobierno, por algo estaba allí su padre, sino con el entonces conseller en cap (consejero jefe), un joven llamado Artur Mas, que, como él, había trabajado años atrás en el holding de Tipel, propiedad de la familia Prenafeta, y en el holding de La Seda de Barcelona. El despacho, pues, estaba bien comunicado, y las leyendas urbanas no podían ir muy desencaminadas.

Se ha instigado la historia de que Jordi Pujol era una de las personas más investigadas por los servicios secretos españoles. En algunos círculos políticos españoles se pretendía que el partido que ganaba las elecciones en España tenía dosieres explosivos sobre el presidente de la Generalitat, para así asegurarse el apoyo de los catalanes en el Congreso, especialmente cuando el partido mayoritario, ya fuese el PSOE o el PP, no había sacado mayoría absoluta. Esta afirmación, sin embargo, es falsa. Para garantizarse el apoyo de los nacionalistas catalanes solo hacía falta ponerles sobre la mesa algunas concesiones: bien el traspaso de alguna competencia, garantizando una partida extraordinaria para las arcas de la administración autonómica o comprometiéndose en una inversión concreta durante la siguiente legislatura. A nadie le importaba si Jordi Pujol hacía o deshacía más o si dejaba hacer o deshacer a sus hijos. Durante décadas, el veterano político catalán fue el asegurador de la gobernabilidad de España. Sus teorías estaban muy lejos del independentismo y era el garante del seny en Cataluña. Era visto como un hombre moderado e incluso imprescindible en el panorama político.

Lo cierto es que los servicios secretos españoles no se interesaron por los negocios de la familia Pujol hasta el año 2012, porque hasta entonces Jordi Pujol no era un peligro para el Estado. A partir de entonces, sí. Tanto él como los suyos. A finales de los ochenta, con motivo del dossier sobre el sector de los negocios de Convergència, hubo una buena ocasión para hurgar en los clanes catalanes, pero se pasó de puntillas por el tema, ya que había otras prioridades. Sin ir más lejos, se dedicaron ímprobos esfuerzos a alejar el fantasma de un atentado durante los Juegos Olímpicos de Barcelona y a luchar contra ETA, que traía de cabeza a los servicios españoles. El gobierno también estaba inmerso en el control de grandes financieros, como Mario Conde, Javier de la Rosa, Jesús Gil o José María Ruiz-Mateos, que habían declarado la guerra al sistema y que se atrevían incluso a abrir oficinas para comprar información y dosieres a plena luz del día. Pujol ni siquiera era merecedor de una pizca de atención, aunque no se le quitó el ojo de encima por lo que pudiera pasar.

La intrusión en las dependencias de la calle Ganduxer número 5 de Barcelona en la primavera de 2002 no fue casual. El despacho de Jordi Pujol Ferrusola y Jordi Puig Godes era el más famoso de Barcelona entre los empresarios que querían hacer negocios con la Administración. Existía la creencia, ampliamente extendida, de que determinadas concesiones públicas no se llegaban a producir si antes no se contrataban sus valiosos servicios. De ello tenían culpa las malditas habladurías que en cualquier momento podían convertirse en un campo de minas. Ellos eran conscientes de su poder y eso les hacía sentirse más importantes. «Jordi Puig no es tan prepotente como Jordi Pujol. De hecho, es el cerebro de las operaciones», razona un empresario que les conoce desde jóvenes.
Su sociedad viene de lejos. Cuando a mediados de los noventa Jordi Pujol Ferrusola, alias Júnior, «aterriza» en el grupo de Natural Stone junto al gallego José Manuel Gómez Salgado, Jordi Puig es nombrado gerente en Natural Stone Marketing Center. El hijo del president fue fichado por conveniencia empresarial.
Se han de distinguir, sin embargo, dos modus operandi: uno, el de las operaciones interiores, es decir, en España; y otro, el de las operaciones internacionales. Por lo que respecta al primero, ambos «enterraron» al alimón más de 78 millones de pesetas (más de 470.000 euros, una barbaridad en los años noventa del siglo XX) en la inmobiliaria Nou-Cents S. L., pero también diversificaron riesgos metiendo fondos en Globus Barcelona, Petrocat, Elecnor, WTC Maremágnum, Demo, Taisc, Prointer, Torrent y Coto, Radiotrónica, Laboratorios Serés, Ininvest, Algodonera San Antonio o Coge España.
Júnior empezó a dominar el arte de la intermediación en los años noventa. Participó en la venta del 16 por ciento de World Trade Center de Barcelona, que estaba en manos de FCC, pero también se dedicó a promociones inmobiliarias puntuales. En solo dos o tres años, sus inversiones, según estimaciones de los investigadores, llegaron a unos 1.000 millones de pesetas, una cantidad demasiado elevada para los años noventa. Nadie sabe de dónde salieron esos fondos. Sí le siguieron el rastro, por ejemplo, a 90 millones de pesetas invertidos a finales de los noventa en el Fondo Prudential y gestionados por Jordi Puig Godes.
Eran los años de bonanza del mercado inmobiliario y los dos socios no hicieron ascos al mismo. Años más tarde, Júnior negaría solemnemente que hacía negocios con Jordi Puig, pero lo cierto es que ambos fueron unos inversores prolíficos a finales de los noventa y principios de la década siguiente. Compraron el 17,4 por ciento de la sociedad Nou Cents Habitatges, en la que invirtieron casi 78 millones de pesetas de
la época (unos 470.000 euros) para la construcción o rehabilitación
de inmuebles en la Via Laietana de Barcelona (esquina con Ronda Sant Pere), calle Mallorca, calle Navas de Tolosa, Paseo Maragall y en la población de Begur.
En COGE España, se hicieron con el 20 por ciento del capital. Ayudaron a Shelter a instalarse en España, firmaron un contrato con Amena y otro con Emte, por el que esta compañía les pagaría el 3,5 por ciento como comisión sobre la facturación, más un 50 por ciento del margen bruto ligado a la consecución de objetivos. Por tener, los dos socios tenían hasta una tienda textil en la calle Muntaner, de la que Jordi Pujol Ferrusola copaba el 40 por ciento del capital y Jordi Puig Godes el 7,5 por ciento (Santiago Ballesté tenía otro 7,5 por ciento). La inversión en esta tienda fue de más de 18 millones de pesetas (unos 115.555 euros).
También invirtieron en dos sociedades offshore con las que operar en el mercado internacional. Una de ellas era Conter, que tomaba participaciones en otras. Su testaferro en esta compañía era un jordano llamado Zeid Mango. La otra era Crena, ubicada en la isla de Madeira, orientada al mercado americano, y que les «prestó» dinero, por ejemplo, para invertir en Laboratorios Serés.
Pujol tenía sus proyectos muy claros: llevó a Cataluña a altos directivos marroquíes para enseñarles industrias y exportarlas, pero su objetivo era llevar adelante proyectos turístico-hoteleros, para lo que necesitaba terrenos. Es más: Jordi Pujol Ferrusola convenció a Carlos Díaz, director de explotación internacional de la cadena AC Hoteles, para que este grupo se pudiera implantar en el país vecino, ya que en aquellos momentos tenía la vista puesta solo en Italia para expandirse internacionalmente. También introdujo a Hotusa en el circuito y organizó viajes de los responsables de estos grupos a Casablanca para hablar con las autoridades del país. En la diversificación de su actividad, logró encontrar un socio, la compañía Agromillora, para invertir en plantaciones de olivos y en la construcción de un vivero en terrenos próximos a Casablanca.

Ahora veremos claramente que los negocios que se habían hecho a la sombra del poder durante décadas no eran en beneficio de Convergència, sino de unos cuantos. Aquí se han hecho fortunas pero nunca para el partido, sino para bolsillos particulares». Quien pronuncia la frase a finales de 2014 es un muy alto cargo de CDC, en la sede del partido, en una conversación privada. El asunto de Jordi Pujol y las cuentas de la familia en Andorra ya había explotado en toda su magnitud y en Convergència había cundido el pánico. De hecho, Artur Mas lleva más de dos años intentando poner terreno entre él y la familia Pujol. «Cada vez que oye el nombre Pujol, le entra un ataque de ansiedad y le dan espasmos». Así escenifica el alto cargo convergente la actitud del presidente de la Generalitat, que fue, precisamente, aupado al poder por el círculo de dirigentes soberanistas que controlaba Jordi Pujol Ferrusola.
Pero lo cierto es que alrededor de la Administración de Jordi Pujol siempre sobrevolaron los intereses personales de la cúpula convergente y, esencialmente, del clan Pujol.
En los años ochenta, recién llegado Jordi Pujol al poder y en pleno auge de la nueva clase empresarial catalana germinada gracias a las adjudicaciones públicas, había también otra clase directamente vinculada a la Administración que comenzaba a despuntar. Un joven prometedor, Pere Esteve, era un auténtico emprendedor. Años después llegaría a ser secretario general de CDC, de donde salió descontento de los pactos con el PP para crear su propia plataforma, Catalunya 2003, cercana a ERC. En las elecciones autonómicas de finales de ese año, se presentó coaligado con los republicanos y, en el primer gobierno del tripartito, fue nombrado por Pasqual Maragall consejero de Industria, Turismo y Consumo, aunque dimitió en 2004 por problemas de salud. Murió el 10 de junio del 2005.
Esteve ya sabía hacer negocios en los ochenta, cuando se arrimó a la familia Pujol siendo solo un simple concejal.
El 20 de diciembre de 1988 Esteve crea una empresa que se llama Promoció i Captació de Negocis S. A.. Su nombre lo dice todo. Y su objeto social lo ratificaba: mediación en toda clase de negocios de terceros, el asesoramiento profesional a inversionistas, la promoción, lanzamiento y consolidación de empresas y negocios y la dedicación, como profesionales, a «consultores» de todas las actividades. Todo así de textual. Más reveladores eran los nombres que aparecían detrás de esta sociedad: Pere Esteve, Carles Torrent Macau, Francesc Espadero Roda y Jordi Griera Roig. Un año más tarde se sumaba como accionista Jordi Fornos Assens. La compañía comienza a operar desde el primer momento bajo la denominación de GFE Associats.

Las ayudas públicas a empresas otorgadas a finales de los ochenta y principios de los noventa fueron articuladas a través de la Comisión de Ayuda a la Reconversión Industrial de Cataluña (CARIC), un organismo que concedía créditos con dudosos criterios. Jordi Pujol estaba actuando igual que lo había hecho con Banca Catalana. Cuentan los que trabajaron en la entidad bancaria que había determinados créditos en los que se anotaban unas siglas: PC; y eran indenegables. Se habían de otorgar obligatoriamente. En el argot interno del banco, las siglas significaban «Por Cataluña».
Para ocultar su fortuna, el antiguo consejero catalán se sirvió de varios métodos. El primero de ellos fue esconder el dinero en un fondo de las Islas Caimán. El relato fiscal es contundente: «Macià Alavedra utilizó una sociedad instrumental domiciliada en Liechtenstein, Vernet Foundation, para ocultar parte de sus ilícitas ganancias, aflorando tres millones de dólares en el año 1997 y más de un millón de dólares en 1998 mediante la adquisición de un fondo denominado Fondo Premier Fund LP, domiciliado en las Islas Caimán y gestionado por la entidad norteamericana William Miller & Co. Inc».
En diciembre de 2001 transmitió estas participaciones a su mujer y en marzo del 2006 llevó el dinero a Andorra, donde lo repartió en tres cuentas bancarias que abrió en el país pirenaico a nombre de Doris Malfeito. Según los movimientos de cuentas, durante los meses siguientes, la pintora se dedicó a invertir en acciones. La cuenta 1W5068 del Banco Crèdit Andorrà tenía, el 18 de abril del 2006, un saldo positivo de 2.480.000 euros. El 24 de aquel mes, el saldo se quedó en 109.686,34 euros. O sea: había invertido 2.470.303,66 euros. ¿Dónde? Muy sencillo: unos 257.000 euros en Telefónica; casi 240.000 euros en Deutsche Telecom; más de 236.000 euros en Arcelor; más de 146.000 euros en Sogecable; 139.999 euros en Mapfre; 87.000 euros en Acerinox; 68.000 euros en e.on; 75.000 euros en Samsung; y casi 40.000 euros en Prisa. Durante esos años, las compras y ventas de acciones del matrimonio fueron vertiginosas.
Alavedra también ocultó a Hacienda que su empresa Vernet Foundation abrió una cuenta en el Liechtensteinische Landesbank AG, en Vaduz, la capital del pequeño principado centroeuropeo. Allí depositó 18.500 euros en 1997 y envió otras dos remesas de 112.000 y de 24.000 euros al año siguiente. A partir del año 2000, adquirió a través de esta sociedad las acciones de otra empresa panameña denominada Vernet Investment Inc, en la que ingresó más de 236.000 euros no declarados al fisco. Y a través de la panameña escamoteó al fisco español otros 22.000 euros en 2001. «En definitiva, el total de las ganancias que ocultó entre los años 1997 y 2001 sirviéndose de la sociedad instrumental Vernet Foundation ascendió a 3.971.207,15 euros», determinó el Ministerio Fiscal.
En Andorra, el exconsejero de Pujol no solo contaba con las tres cuentas de Doris Malfeito, sino con otras tres a nombre de Gloria Torres («con quien mantenía una fluida relación personal», especifican los informes oficiales). En las cuentas de esta amiga, Alavedra escondió otros 1,2 millones de euros.

El grupo que encabezaba Sumarroca se vio especialmente favorecido por la Generalitat en la concesión de parques eólicos a finales de los noventa y principios de la década siguiente. Además, sus empresas eran las que realizaban la mayoría de los informes de impacto medioambiental de los parques. Sumarroca creó dos compañías para realizar informes medioambientales: Codema y Entorn. Al frente de esta última situó a Pere Pujol Ferrusola. Los contratos con la Administración comenzaron a caerle por docenas en cuanto se puso en marcha el negocio.
Los parques eólicos fueron un negocio añadido a la fortuna de los Sumarroca. En el grupo de Catalana d’Energies Renovables puso en marcha seis parques. Emte, junto a Comsa y Urbaser, se adjudicaron el primer ecoparque de la zona portuaria de Barcelona, una macroinstalación ambiental pionera en España, con una inversión de casi 50 millones de euros. En 2012, junto a Abantia, Comsa-Emte puso en marcha, en Les Borges Blanques, la primera instalación del mundo que combina energía termosolar y biomasa.
Paralelamente, se metió en el negocio de análisis clínicos y se convirtió en una pieza fundamental de este sector, al acaparar los contratos con la Administración autonómica a través de General Lab. En los años noventa, por ejemplo, todos los lotes de los análisis clínicos de los internos de los centros penitenciarios de Cataluña fueron a parar a la compañía de los Sumarroca.
El empresario amigo supo diversificar sus negocios. Invirtió en el sector agrícola y hoy tiene una bodega con generosos vinos y apreciados cavas que llevan su apellido. Su bodega es la segunda en importancia en el Penedès, con casi 500 hectáreas de viñedos. Y con Pedro Olabarría se asoció en una incursión en el sector textil, a través de Colomer Munmany. Su fidelidad le llevó a intentar salvar Tipel, el grupo de Rasputín Prenafeta en los noventa, precisamente junto a Olabarría, pero de la inversión efectuada no recuperaron nada.

La filtración de los datos confidenciales de la familia Pujol sobre sus cuentas secretas en Andorra tiene su origen en un empleado de banca descontento, vapuleado ignominiosamente por la dirección de su entidad. No hubo buena fe ni por parte de los Pujol ni por parte de los bancos. Si el empleado infiel no hubiese regalado a la policía española los documentos con los movimientos de sus cuentas, a estas alturas Jordi Pujol no habría confesado.
En Andorra, durante los años noventa, el gobierno español siempre tuvo un enlace de inteligencia en la embajada ubicada en Andorra la Vella, a escasos metros de la sede del gobierno andorrano. La embajada se creó después de la aprobación de la Constitución andorrana en 1993, pero ya había un destacamento de la Guardia Civil allí desde la Segunda Guerra Mundial.
La «primera dama» catalana subía acompañada de escoltas, que, como la seguían en todo momento, habían de pedir permiso para poder portar armas dentro del país vecino. Las peticiones oficiales a las autoridades andorranas corrían a cargo de Matas, por lo que conocía de primera mano los viajes de los Pujol.
Gracias a eso, el gobierno español estaba perfectamente al tanto de que Marta Ferrusola y sus hijos visitaban bancos andorranos y de que ingresaban dinero. Y así lo reconoció el teniente coronel (hoy coronel retirado, con negocios de construcción en Marbella, donde alterna con la alta sociedad jugando al golf) en la Comisión de Investigación del Fraude y la Evasión Fiscal que abrió el Parlamento catalán en diciembre del 2014.
El coronel compareció durante más de dos horas el 26 de enero del 2015. «Eran raros tantos viajes de Marta Ferrusola, a veces acompañada de sus hijos, y siempre con el mismo itinerario», reconoció el coronel en la comisión.
Según los extractos bancarios, la matriarca del clan, Marta Ferrusola, movió entre los días 3 y 4 de enero de 2011 un buen puñado de dinero de Andbanc o BPA: dos partidas de 168.000 y de 2.379,45 euros y otra de 903.557,50 dólares (unos 670.000 euros), lo que totaliza alrededor de 840.000 euros. Unos días antes, el 12 de diciembre de 2010, la hija menor de los Pujol, Mireia, realizaba dos traspasos, de 285.459,35 euros y 1.015.578,65 dólares. Ello totaliza algo más de un millón de euros. Otro hijo, Oleguer Pujol, movió 828.213,59 dólares el 30 de diciembre, unos 612.000 euros. Marta Pujol Ferrusola, la hija mayor, realizó dos traspasos que totalizan 632.097,02 dólares, unos 467.000 euros. Y Pere Pujol envió al otro banco del paraíso fiscal una partida de 410.000 euros el 15 de diciembre y otra de 96.000 dólares el 26 de diciembre.
Se trata, pues, de movimientos dinerarios no asequibles a cualquier familia.

La gran expansión de BPA en España a partir de 2013 no es ajena a los Pujol. Se daba entonces una gran paradoja: mientras la familia alentaba la independencia en Cataluña, canalizaba su capital a través de una ingeniería financiera que tenía una de sus patas en Madrid, la capital del «estado opresor».
Esta ingeniería no era muy enrevesada, porque no necesitaba serlo. En enero de 2013, Banco Madrid adquirió la gestora de patrimonios Liberbank Gestión y formalizó una alianza estratégica con Liberbank para desarrollar productos de inversión de forma conjunta. En noviembre de ese año, Banco Madrid y Banco Mare Nostrum (BMN) alcanzaron un acuerdo por el que el primero se quedaba con la gestora de BMN y pasaba a gestionar los fondos de inversión de esta. La operación se hizo efectiva en marzo del 2014.
Los Pujol desechan mover su capital a través de fondos internacionales de capital y adoptan una estructura que les permite un control directo del dinero. Nada de depender de terceros. Porque, además, la tributación de las SIL es igual a la de una Sicav, o sea del 1 por ciento. En otras palabras, por cada millón de beneficios, los Pujol pasarían a pagar de impuestos solo 10.000 euros. Un auténtico chollo. Los reembolsos, no obstante, están gravados al 18 por ciento, como en todos los vehículos de inversión.
La Unidad de Inteligencia también detectó que para controlar las operaciones desde Andorra vía Madrid el clan había depositado su confianza en el hijo mayor del expresident, Jordi Pujol Ferrusola. O sea, en quien manejaba las cuentas andorranas de la familia desde principios de los años noventa, después de que el primer testaferro, Delfí Mateu, muriese y el siguiente, Joaquim Pujol i Figa, primo hermano de Jordi Pujol i Soley, lo dejase por ocupar el cargo de secretario general de Presidencia de la Generalitat.

¿Ha tenido Cataluña un gobierno en la sombra? Posiblemente ha tenido intereses ocultos. Y ha tenido un clan que dominó los resortes de la Administración conforme a sus intereses particulares. Ese clan es el clan Pujol, que a través del tiempo, y con el apoyo implícito del patriarca, ha maniobrado a su antojo. Jordi Pujol i Soley era la cabeza visible, el virrey, conforme al apodo que le adjudicó José Antich. Pero un virrey con ínfulas de soberano, mientras su esposa ejercía sin tapujos de «primera dama» a la americana, sin entender que ser «la esposa de», en Cataluña, es ser nadie.
En su papel de líder, Jordi Pujol se sintió siempre muy bien arropado por su corte. Políticamente, tenía centuriones a su alrededor que vigilaban hasta el último detalle de lo que pasaba. Eran más pujolistas que Pujol, como siempre suele suceder. Entre estos centuriones estaban sus hijos, cuyo poder era enorme. Los vástagos eran el armazón de la corte catalana. Y de entre ellos sobresalía con fuerza Jordi Pujol Ferrusola. No se le oía, pero se le notaba. Jordi Pujol tuvo un conseller en cap (consejero jefe): Artur Mas; pero quien mandaba realmente era su conseller en cap entre bambalinas: Jordi Pujol Ferrusola. Por algo era el hijo del jefe. Mas solía departir a menudo con él, lo mismo que el entonces consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Felip Puig. Este triángulo supuso un verdadero círculo vicioso en el gobierno catalán durante la última etapa del «reinado» de Jordi Pujol. Podría afirmarse, incluso, que conformaría el núcleo duro de ese gabinete en la sombra que manejaba los designios de la comunidad autónoma. Bajo la costra oficialista, había un pequeño grupo a cuyos intereses se plegaban las más importantes decisiones de la Generalitat.

La lucha larvada en el interior de Presidencia, no obstante, tiene otro episodio relevante: Francesc Homs pugnaba con Alicia Sánchez-Camacho y con Josep Antoni Duran Lleida por convertirse en la pieza clave de las relaciones entre Barcelona y Madrid. Su objetivo era mantener una línea abierta entre la Secretaría General de Presidencia de la Generalitat y la Vicepresidencia del Gobierno de España, laminando cualquier iniciativa de Duran o Sánchez-Camacho. Incluso laminó, con esa estrategia, a la propia Delegación de la Generalitat en Madrid. Jordi Casas acabó arrojando la toalla a mediados de 2013. Tras su dimisión, criticó abiertamente la deriva independentista del gobierno catalán, pero en privado también echaba pestes de las interferencias y el boicot que le hacían desde la Presidencia de la Generalitat. Pero lo cierto es que desde la primavera de 2012, un sector independentista de CiU y otro sector duro del PP articulado por personas vinculadas a la FAES se pusieron de acuerdo para realizar una pinza sobre las respectivas direcciones de los partidos y boicotearon descaradamente la posibilidad de que Rajoy y Mas llegasen a un acuerdo.

La familia Pujol Ferrusola (el matrimonio Jordi Pujol i Soley y Marta Ferrusola i Lladós y siete hijos: Jordi, Marta, Josep, Pere, Oriol, Mireia y Oleguer) es una familia tradicional catalana, con la salvedad de que Jordi Pujol compartía amores, además de con su esposa, con Cataluña. Los cabezas de familia se conocieron en la católica Virtèlia, una escuela de la burguesía barcelonesa por la que pasaron, entre otros, Pasqual y Ernest Maragall, Miquel Roca, Ricardo Bofill, Lluís Bassats, Josep Maria Trias de Bes, Félix Millet y Federico Mayor Zaragoza. Se conocieron en 1951, ennoviaron en 1954 y se casaron en 1956, en la emblemática abadía de Montserrat. El clan vivió casi toda su vida para el tema económico y político. Fueron héroes en el tema político y villanos en el tema económico. Pero tanto fue el cántaro a la fuente que se rompió: la faceta de villano terminó comiéndose a la de héroe. Su fallo fue que, al final, pusieron el epicentro de su felicidad en la cartera. Es lo que más cerca del corazón se lleva.
Marta Ferrusola es la matriarca de una familia que, en buena parte, ha carecido de la figura del padre tradicional. Jordi Pujol i Soley estaba demasiado absorto en las cosas de palacio como para disponer de tiempo suficiente para la familia. De este modo, Marta Ferrusola fue la encargada de inculcar a sus hijos los valores tradicionales que consideró convenientes. Y el tiempo que les dedicaba el patriarca tuvo que suplirse con calidad a falta de cantidad.
Pero, por carácter, el clan Pujol es más bien clan Ferrusola. La fuerte personalidad de la madre ha hecho mella en los vástagos, que heredaron desde su personalidad recia hasta la cultura empresarial. Marta repartió el tiempo entre su familia y sus negocios florales. Fue una incansable trabajadora, una hormiga que defendía su territorio con uñas y dientes. Sus líneas rojas estaban muy bien definidas: Marta Ferrusola tiene tres cosas intocables, que son la familia, Cataluña y el bolsillo.
En 1989, Marta Ferrusola, junto a sus hijos Jordi y Marta, invertiría una importante cantidad de dinero en una sociedad llamada Jepo.
Volvía la leyenda. En Jepo aparecían viejos conocidos de la «primera dama». Los accionistas de esta sociedad eran Joaquim Brugué Torruella, Maria Eulàlia Torruella Dalmau y Maria Cristina Llacer Muñoz. Ese mismo día, Jepo cambia de nombre y pasa a llamarse Hidroplant, igual que la empresa que la matriarca había fundado y quebrado años antes.10
Más tarde la nueva Hidroplant aumenta el capital en 29.200.000 pesetas para dejarlo en 30 millones. Suscriben los tres accionistas originarios (5.000 cada uno), AGVI (7.500.000 pesetas), Marta Ferrusola Lladós (2.685.000), Jordi Pujol Ferrusola (900.000), Marta Pujol Ferrusola (900.000), MUSA (9.000.000) y Delta Ornamental (9.000.000). El consejo de administración queda formado por Delta Ornamental, Mercè Vila Rosell (vicepresidenta), Marta Ferrusola Lladós, Guillermo Portabella de Alós (presidente).
Pero, a la par de su faceta empresarial, Marta Ferrusola cultivó la injerencia política. Era el Pepito Grillo de los nacionalistas. La que decía lo que nadie se atrevía a decir. Su fuerte carácter queda de manifiesto con una anécdota: en Queralbs, el pueblo del Pirineo donde ella había nacido y el matrimonio tenía casa de toda la vida, Jordi Pujol no era Jordi ni Pujol ni el president. Era el marit de la Marta. O sea, el marido de la Marta.
La «primera dama» ejercía de tal. Acompañaba a su marido a todos los actos que podía y presidía el Salón de la Infancia y la Juventud, además de alguna fundación, para que no se dijese. Curiosamente, cuando los convergentes dejaron de gobernar, el Salón de la Infancia pasó a estar presidido por la modelo Judith Mascó. En 2011, recién recuperado el trono de la plaza de Sant Jaume, Mascó fue desalojada de la noche a la mañana y ocupó su lugar Helena Rakosnik, esposa de Artur Mas, nuevo presidente de la Generalitat.

Marta Pujol Ferrusola se casó en octubre de 1988 con el arquitecto mexicano José María Esperalba. Fue el precedente de la «conexión mexicana» del clan. Se casaron, como Dios manda, en la iglesia de Santa María del Mar, en una ceremonia íntima, y luego celebraron el banquete en el Palacio de la Llotja. Junto a José María, crearía después Esperalba Pujol Arquitectes Sociedad Civil Privada, un estudio en Mataró, la capital de la comarca del Maresme, donde también reside el matrimonio y de la que era originaria la familia del novio antes de que emigrase al otro lado del Atlántico. De hecho, Esperalba es descendiente del primitivo indiano vuelto a la tierra de sus ancestros. Aprovechando la regularización fiscal que realizó la familia Pujol en julio del 2014, José María también presentó una complementaria ante Hacienda, aflorando 250.000 euros que no había declarado. Un desliz sin apenas importancia.
Un informe de la Udef, fechado el 11 de septiembre de 2012, detalla que Esperalba fue el arquitecto que dirigió las obras del hotel El Encanto, que Jordi Pujol Ferrusola levantó en el país norteamericano.
La Administración ha sido siempre amiga del clan. La hermana pequeña, Mireia, no obtuvo adjudicaciones ni prebendas de la Generalitat.
En el año 2002 tuvo acceso a un piso de protección oficial de 127 metros cuadrados, en primera línea de mar y con una plaza de parking de 14 metros cuadrados. Mientras Marta Ferrusola se quejaba de que los pisos de protección oficial se les daban a inmigrantes desagradecidos, que encima no conocían Cataluña ni sabían hablar catalán, resulta que una de sus hijas, con cuenta millonaria secreta en Andorra, accedía a una de estas viviendas. Mireia jamás quiso aclarar ninguno de los datos que se conocen sobre esta vivienda, pero el hecho de que haya accedido a ella con un patrimonio oculto como el que tenía representa otro duro golpe ético al clan Pujol.

Jordi Pujol Ferrusola es un personaje poliédrico, muy complicado, con un ego exacerbado y pasión por el lujo. Tiene maneras de nuevo rico, y con razón. Fue un hijo de familia de clase medio-alta (su madre había sido tendera o botiguera) que de repente comenzó a amasar fortunas gracias a ser «hijo de».
Los propios amigos de Jordi Pujol Ferrusola admiten su mal carácter. Un carácter duro, arisco, intratable en muchas ocasiones; chulesco las más de las veces, por encima del bien y del mal. Júnior, como le conocen muchos, es del grupo de los chulos «porque yo lo valgo», quizá consecuencia de haber tenido una vida regalada, demasiado fácil a la sombra del poder y del padre. A Júnior le tachan de «extremadamente autoritario, engreído, altivo, maleducado». Hay quien dice que el Jordi Pujol padre anuló su personalidad y él creció siempre con ese handicap. Debió de ser entonces cuando proyectó en su carácter la chulería del que todo lo puede y lo controla. Se convirtió de esta manera en la antítesis de su padre: uno vivía y laboraba en la luz; el otro, en la sombra.
La familia Pujol tenía una obsesión continua: controlar la recaudación del partido. Hasta comienzos de los años noventa, la financiación de Convergència era una tarea de Miquel Roca, el eterno delfín. Después, pasó a ser responsabilidad de Joaquim Pujol i Figa, primo hermano de Jordi Pujol padre. Pujol i Figa gestionó durante unos meses la fortuna oculta de la familia en Andorra y al poco fue nombrado secretario general de Presidencia, donde sustituyó al Rasputín Lluís Prenafeta. Dejó entonces las cuentas de Andorra en manos de Jordi Pujol Ferrusola. Un alto cargo del partido en aquella época y que vivió muy de cerca esa transición lo relata escuetamente: «Tras el Congreso de Convergència de 1991, le sacan la recaudación a Roca y se consolida el poder económico del Palau. Es cuando Jordi Pujol Ferrusola empieza a trabajar en ese tema, aunque el padre le cortó las alas y le dio amplios poderes a Joaquim».
La obsesión por el dinero, dicen las leyendas, le viene de tradición a la familia. El abuelo de Jordi Pujol i Soley, Ramiro Pujol, se arruinó a comienzos del siglo XX. Su empresa de corcho ubicada en Figueres (Girona) se fue al garete

Jordi Pujol Ferrusola ha sido y sigue siendo un nacionalista de pro. Estuvo a favor de la campaña Freedom for Catalonia, puesta en marcha con el apoyo de las Juventudes de Convergència y la Crida a la Solidaritat antes de los Juegos Olímpicos de 1992. A su novia Victoria Álvarez, ya bien entrado el siglo XXI, le regaló pegatinas con el CAT de Cataluña para poner en las matrículas de los coches y tapar la E de España. «No las pierdas, que me han costado un pastón», le advirtió.
Su radicalismo y su falta de educación es evidente y constante.
Jordi Pujol Ferrusola tuvo muy mala suerte. Se echó de novia a Victoria Álvarez, una mujer con la cabeza bien amueblada, inteligente y empresaria con posibles, que no necesitaba ser una mantenida. Por eso pudo volar siempre sola. No necesitaba ni el intelecto de Júnior ni su cuenta corriente. Mantuvo una relación de casi cuatro años con él y cortó.
—Pues tienes un problema: yo no quiero cortar contigo —le avisó él.
En enero de 2013, le confesaría al juez que «Felip Puig es el íntimo amigo de Jordi Pujol Ferrusola y ahí se pone un pie y se entera hasta el apuntador y ante esto, yo, oiga, soy una persona muy normal, no quiero… todo esto me viene muy grande (…). Si piso esa comisaría de Barcelona, en el minuto cero, Jordi Pujol Ferrusola lo sabe. El contacto entre estos dos es constante». Se refería al contacto entre Puig, que acababa de cambiar la Consejería de Interior por la de Empresa y Empleo, y Júnior.
Así pues, el 13 de diciembre de 2012, Victoria acepta ir a Madrid para ratificar ante la Udyco (Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado) todo lo que sabía. «Lo que me pediste», comunica por SMS a Moragas al acabar su comparecencia en la Audiencia, dándole cuenta de su iniciativa. «¡Uauuu! Yo te haré un monumento a tu cuerpo», contesta el jefe de gabinete.
El 17 de enero de 2013 Victoria Álvarez se plantaba ante el juez Ruz para realizar una larga declaración oficial.

El 20 de octubre, la teniente fiscal Anticorrupción, Belén Suárez, pone el dedo en la llaga. Descubre que la empresa Imisa de Júnior recibió más de 253.000 euros de Brantridge Holdings, mientras que la compañía Project Marketing Cat percibió 750.000 euros en varias remesas. Dos de ellas, por valor de unos 450.000 euros, provenían de Brantridge Establishment y las otras dos de la compañía londinense. «Se tiene conocimiento que Brantridge Establishment es una sociedad de Liechtenstein que fue creada en el año 2005 y disuelta en marzo de 2014, datos que corroboran otros contenidos de este procedimiento (…) y su disolución lo ha sido tras iniciarse el presente procedimiento, incoado por auto de 28 de diciembre de 2012», escribía la fiscal. A partir de ahí, el tema de Liechtenstein entró en vía muerta y los Pujol dejaron, oficialmente, de operar con instrumentos radicados en el pequeño principado centroeuropeo.

Una de las peculiaridades de Jordi Pujol Ferrusola es su pasión por los coches de lujo. Se ha hablado y escrito mucho sobre ellos y él ha contribuido a aumentar esa leyenda. La pasión le viene de siempre. A mediados de los noventa, comenzó la colección.
Un Lotus Elan del 65.
Un Mercedes Pagoda 230.
Un Porsche 356.
Un Lamborghini Miura.
Un Seat 600.
Un Ferrari F40.
Un Jaguar E.
Un Porsche Targa del 67.
Un Ferrari 328.
Un Lamborghini Diavolo.
Un Mercedes MacLaren.
Un Ferrari Testarosa.
Una moto Sherpa.
Una moto MK 2.
Una moto Ossa Mick Andrews.
Una Suzuki Scooter.
Un Nissan Navara pick-up.
La mayoría de estos vehículos fueron comprados de segunda mano y algunos en muy mal estado, aunque otros todavía circulan por Barcelona.

Septiembre de 2011. El presidente catalán, Artur Mas, recibía en su despacho una noticia preocupante: la jueza titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Lugo, en Galicia, llevaba una investigación sobre corrupción a la que había dado el nombre de Operación Campeón y había descubierto alguna ramificación catalana de la trama del empresario gallego Jorge Dorribo. El fiscal Javier Rey, en un escrito al juzgado, señalaba que de los movimientos de Dorribo se deducía que podía haber un «posible tráfico de influencias en la concesión sanitaria catalana, en cuya trama se llevó a la identificación como connivente de Oriol Pujol Ferrusola». Pero a Mas le contaron más: le dijeron que quien salía salpicado era Oriol, su esposa y posiblemente dos de sus hermanos.
Los Siete Magníficos: Oriol Pujol, Anna Vidal, Sergi Alsina, Sergio Pastor, Xavier Pujol, Pedro Navarrete y Chus Muro. Los elegidos del Príncipe, ya que este era el mote con que se conocía a Oriol, como heredero del «rey» Jordi Pujol. Hay quien dice que Oriol se sentía desplazado de sus hermanos al ver los boyantes negocios que todos habían emprendido y que quería demostrar que él también tenía su parcela de poder y negocios. Habladurías. Nunca pudo determinarse que tuviera ambiciones en este sentido, aunque era conocido su amor al dinero.
En 1993, cuando todavía no había cumplido los veintisiete años, fue fichado por su padre como cargo de confianza. Había estudiado veterinaria, pero lo suyo era la política. A la sombra de la poderosa influencia de Jordi Pujol, Oriol medró y se hizo un hueco en la elite política. Fue mérito de su padre, evidentemente, pero luego se lo ganó a pulso. Nadie le puede discutir sus méritos.

Mientras Jordi Pujol ejercía de guía espiritual de Cataluña y llamaba a fer país (hacer país), el benjamín de su familia, Oleguer Pujol Ferrusola, volaba fuera del nido paterno. Tan fuera que fue a poner sus huevos lejos de la patria catalana, en un paraíso fiscal. Con apenas veinticinco primaveras, Oleguer, que había pasado un fuerte «sarampión» independentista, «hacía país» en la Isla de Man. Su primera inversión conocida en un paraíso fiscal fue el 4 de marzo de 1997, en una oficina que el Barclays Bank tiene en la Isla de Man, en una cuenta en la que tres lustros más tarde aún conservaba un remanente de casi 19.000 euros. Oleguer comprendió enseguida que es más importante fer calaix que fer país (hacer buen negocio que hacer país).
Oleguer Pujol pasa por ser el más activo del clan en cuanto a negocios se refiere. En realidad, siempre fue el más activo, pero supo moverse en la sombra.

Si de Manuel Fraga se decía que tenía el Estado en la cabeza, de Felip Puig se podría decir lo mismo. Pero es el Estado catalán. Puig es un ideólogo, un estratega y un político de raza. De casta le viene al galgo, con un abuelo de la Lliga Catalana de Cambó y otro de ERC. Su bautismo nacionalista, pues, le viene de cuna. Han querido segarle la hierba desde dentro y desde fuera del partido y jamás pudieron con él. Durante mucho tiempo, fue el hombre fuerte de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC): portavoz parlamentario de CiU, secretario de Organización del partido y secretario general adjunto. Felip Puig es una de las mentes más racionales del nacionalismo catalán. Meticuloso hasta la saciedad, no solo tiene un gran bagaje cultural, sino que es reconocido como un gran estratega incluso por sus enemigos. Es un hombre hábil y escurridizo, un negociador con talento y un fajador nato.
Felip controló los resortes de todo el partido hasta hace relativamente pocos años, cuando comenzó a discrepar, en privado, de algunos de aquellos que antes se agrupaban en torno a él. Era el pinyol, es decir, el hueso. Le admiraban, le seguían y, lo que era más importante, le obedecían. Allí estaban, entre otros, Oriol Pujol Ferrusola, David Madí, Francesc Homs, Germà Gordó, Marc Puig, Antoni Vives, Damià Calvet, Jaume Ciurana, incluso Joaquim Forn… Era el grupo conocido como «los talibanes», aunque no estaba estructurado como tal. A finales de la primera década del siglo XXI, aquel pinyol que se había forjado en los noventa ya había saltado por los aires. Sus integrantes ni siquiera se dirigían el saludo y se lanzaban acerbas críticas entre ellos.
Puig se distanció voluntariamente del núcleo del poder, para dejar su sitio a Oriol Pujol. En parte, por amistad. En parte, porque no le quedaba más remedio. Jordi Pujol padre había hablado con Artur Mas y le había exigido más protagonismo para su hijo.

En el año 2014 Jordi Puig volvió a salir a la palestra, pero esta vez con un tema más truculento. En el mes de septiembre, el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Barcelona, Miguel Ángel Tabarés, imputó a Jordi y a Oriol Puig por un presunto caso de blanqueo de capitales, tras detectarse la llegada a España de determinadas partidas dinerarias sospechosas. El dinero había llegado en diciembre de 2013. Jordi Puig administraba una inmobiliaria llamada Working Succesfuly e intentó enviar casi medio millón de euros a esta desde Gibraltar y Holanda.
El Servicio de Prevención de Blanqueo de Dinero del Banco de España (Sepblac) tomó cartas en el asunto y elaboró un informe, que envió al juzgado. El magistrado requirió a la Udef otro informe. Los agentes determinaron que el 4 de diciembre de 2013 Catalunya Banc detectó la llegada de una partida de casi 250.000 euros a la cuenta de la inmobiliaria. El dinero procedía del Crédit Suisse de Gibraltar, por lo que la operación era sospechosa, así que la entidad dio parte de la transferencia al mismo tiempo que la rechazaba. Durante ese mes, Puig intentó hacer efectivos otros importes hasta en cuatro ocasiones, siempre desde paraísos fiscales, por lo que las operaciones fueron sistemáticamente rechazadas.
Los casi 250.000 euros que no entraron en su cuenta, sin embargo, sí se abonaron en la cuenta que tenía la compañía Viniteca, de Oriol Puig, que luego transfirió a su hermano Jordi unos 75.000 euros. Working Succesfully recibió también otra partida de 80.000 euros, al parecer correspondiente a la comisión por la venta de un hotel en Murcia. El remitente de los fondos era un fondo canadiense llamado Absolut Return Fund Trust. Jordi intentó justificar el dinero recibido de su hermano como correspondiente a la realización de un informe sobre la ayuda de un fondo de inversión para relanzar el negocio vinícola. No hubo ni venta de hotel ni informe.
Jordi Puig se ha multiplicado los últimos años. Aunque aparece en más de cincuenta empresas, a su nombre solo encontraron un apartamento de 38 metros cuadrados en la localidad de Sant Antoni de Calonge, comprado en 1999 con una hipoteca de Cajamadrid de 88.108 euros, mientras que su vivienda en el centro de Barcelona está a nombre de una de sus sociedades patrimoniales. Ascot Real Estate es también la propietaria de una casa de 382 metros cuadrados en la exclusiva localidad de Sant Cugat del Vallès, sobre la que pendía una hipoteca de 1.340.000 euros.
Oriol Puig, en cambio, ha sido menos pródigo en aventuras empresariales. Hasta su entrada en el gobierno de la Generalitat como director del Servicio Meteorológico, desempeñaba cargos en Laracan Fomento, Moixarra Investments, Holder Europa y Aeria Inversiones Aeronáuticas. A esta última concurrió en representación de otra compañía suya, Capsigrany Investments, y en ella se asoció con Enric Ticó Buxadós, que fue director general de Puertos durante ocho años (siendo Felip Puig consejero de Obras Públicas) y desde 2011 presidente de Ferrocarriles de la Generalitat.

Oriol tenía en propiedad un inmueble de 225 metros cuadrados en la céntrica calle Balmes, comprado en 2005 con una hipoteca del Santander de 650.000 euros. También tiene una tienda en el barrio de Horta, de 54 metros cuadrados, con jardín. Pero esconde a través de una red de empresas un patrimonio que sobrepasa los 13 millones de euros.
Su sociedad Murgula Investments es dueña de una vivienda unifamiliar en Igualada, comprada por 2,7 millones de euros en 2007. Otra compañía suya, Les Cases de Calaf S. L., tiene un dúplex en esta localidad del interior, comprado con una hipoteca de Caixa Manresa de 680.000 euros. Y más: la sociedad Puig de Canals al Club S. L. dispone de veintinueve propiedades, de las cuales trece son pisos que tienen precios que oscilan entre 120.000 y 150.000 euros en Amposta (Tarragona). Su otra sociedad, Moixarra Investments, es propietaria también de diecinueve viviendas en Torroella de Montgrí, en el corazón de la Costa Brava, que compró con una hipoteca de Caixa Penedès de 1.720.000 euros. Laracan Fomento es su firma patrimonial, a nombre de la cual dispone de una casa de 200 metros cuadrados en Torroella de Montgrí, más tres locales. El valor conjunto de estas propiedades se aproxima al millón de euros. Y Holder Europa tiene un terreno de 26.395 metros cuadrados en Viabrea, comprado con una hipoteca de 5 millones de euros de Caixa Girona.

I find a very interesting book about the clan of the Pujol & amp; Ferrusola and how they handled their free will Catalonia, with a lot of information tries to shed light on many of the murky cases of this our country.

Jordi Pujol Ferrusola and Jordi Puig Godes. The first was the son of the Catalan president, Jordi Pujol i Soley. Everyone said he was a bon vivant, a commission agent who was making gold. Jordi Puig was brother of Felip Puig, counselor of Territorial Policy and Public Works, who had also been secretary of Organization of Democratic Convergence of Catalonia (CDC), the party that governed the Generalitat between 1996 and 2000. Its weight within the organization, however, it was huge. In fact, he was the natural leader of the independence sector of Convergència.
Both Jordis had been partners for years, and Pujol Ferrusola had shared the Costa i Llovera school with Felip Puig, brother of his partner. The two families had grown politically and business together. Francesc Marc Àlvaro highlights his link in a brief but revealing phrase in his work Ara yes que toca !: Jordi Pujol Ferrusola, Felip Puig and Ramon Forn «made a typical youth travel by train in Europe in 1975, the death of Franco » Jordi Pujol Ferrusola, who was nicknamed Júnior, JPF or El Nen, also had a direct thread not only with the Presidency of the Government, his father was there, but with the then conseller in cap (chief counselor), a young man named Artur But, like him, he had worked years ago in the Tipel holding, owned by the Prenafeta family, and in the La Seda holding company in Barcelona. The office, then, was well connected, and the urban legends could not go too far.

The story has been instigated that Jordi Pujol was one of the people most investigated by the Spanish secret services. In some Spanish political circles it was intended that the party that won the elections in Spain had explosive dossiers on the president of the Generalitat, in order to secure the support of the Catalans in the Congress, especially when the majority party, whether the PSOE or the PP, I had not obtained an absolute majority. This statement, however, is false. To guarantee the support of the Catalan nationalists, it was only necessary to put on the table some concessions: either the transfer of some competition, guaranteeing an extraordinary departure for the coffers of the regional administration or committing to a concrete investment during the next term. Nobody cared if Jordi Pujol did or undid more or if he left to make or undo his children. For decades, the veteran Catalan politician was the insurer of the governability of Spain. His theories were very far from the independence movement and he was the guarantor of the seny in Catalonia. He was seen as a moderate and even indispensable man in the political scene.

The truth is that the Spanish secret services were not interested in the business of the Pujol family until 2012, because until then Jordi Pujol was not a danger to the State. From then on, yes. Both he and his. At the end of the eighties, on the occasion of the dossier on the business sector of Convergència, there was a good opportunity to delve into the Catalan clans, but he tiptoed over the topic, as there were other priorities. Without going any further, untiring efforts were devoted to ward off the ghost of an attack during the Olympic Games in Barcelona and to fight against ETA, which brought the Spanish services headlong. The government was also immersed in the control of big financiers, such as Mario Conde, Javier de la Rosa, Jesus Gil or Jose Maria Ruiz-Mateos, who had declared war on the system and who even dared to open offices to buy information and dossiers. in broad daylight. Pujol was not even worthy of a pinch of attention, although he did not take his eyes off what might happen.

The intrusion into the dependencies of Ganduxer street number 5 in Barcelona in the spring of 2002 was not accidental. The office of Jordi Pujol Ferrusola and Jordi Puig Godes was the most famous in Barcelona among entrepreneurs who wanted to do business with the Administration. There was a widely held belief that certain public concessions were not produced if their valuable services were not contracted beforehand. It was the fault of the damned gossip that could be turned into a minefield at any moment. They were aware of their power and that made them feel more important. «Jordi Puig is not as prepotent as Jordi Pujol. In fact, is the brain of operations, “reasons a businessman who knows them from young.
Your society comes from far away. When, in the mid-nineties, Jordi Pujol Ferrusola, alias Júnior, “lands” in the Natural Stone group together with the Galician José Manuel Gómez Salgado, Jordi Puig is appointed manager at the Natural Stone Marketing Center. The president’s son was booked for business convenience.
However, two modus operandi must be distinguished: one, that of internal operations, that is, in Spain; and another, that of international operations. As for the first, both “buried” more than 78 million pesetas (more than 470,000 euros, an outrage in the nineties of the twentieth century) in the real estate Nou-Cents SL, but also diversified risks by putting funds into Globus Barcelona, ​​Petrocat, Elecnor, WTC Maremàgnum, Demo, Taisc, Prointer, Torrent and Coto, Radiotronics, Serés Laboratories, Ininvest, San Antonio Cotton or Coge Spain.
Junior began to master the art of mediation in the nineties. He participated in the sale of 16 percent of the World Trade Center in Barcelona, ​​which was in the hands of FCC, but he also dedicated himself to specific real estate promotions. In just two or three years, their investments, according to researchers’ estimates, reached around 1,000 million pesetas, an amount too high for the nineties. Nobody knows where those funds came from. Yes they followed the trail, for example, to 90 million pesetas invested at the end of the nineties in the Prudential Fund and managed by Jordi Puig Godes.
They were the years of prosperity of the real estate market and the two partners did not disgust it. Years later, Júnior would solemnly deny that he did business with Jordi Puig, but the truth is that both were prolific investors at the end of the nineties and the beginning of the following decade. They bought 17.4 percent of the company Nou Cents Habitatges, in which they invested almost 78 million pesetas of
the time (about 470,000 euros) for construction or rehabilitation
of properties in Via Laietana of Barcelona (corner with Ronda Sant Pere), Mallorca street, Navas de Tolosa street, Maragall street and in the town of Begur.
In COGE Spain, they took 20 percent of the capital. They helped Shelter to settle in Spain, signed a contract with Amena and another with Emte, for which this company would pay them 3.5 percent as commission on billing, plus 50 percent of the gross margin linked to the achievement of objectives. To have, the two partners had even a textile shop on Muntaner Street, of which Jordi Pujol Ferrusola took 40 percent of the capital and Jordi Puig Godes 7.5 percent (Santiago Ballesté had another 7.5 percent) . The investment in this store was more than 18 million pesetas (about 115,555 euros).
They also invested in two offshore companies with which to operate in the international market. One of them was Conter, who took part in others. His front man in this company was a Jordanian named Zeid Mango. The other was Crena, located on the island of Madeira, oriented to the American market, and which “lent” money, for example, to invest in Laboratorios Serés.
Pujol had his projects very clear: he took top Moroccan managers to Catalonia to teach them industries and export them, but his goal was to carry out tourist-hotel projects, for which he needed land. What’s more: Jordi Pujol Ferrusola convinced Carlos Díaz, director of international operation of the AC Hotels chain, so that this group could be implanted in the neighboring country, since at that time he had his sights set on Italy alone to expand internationally. He also introduced Hotusa to the circuit and organized trips for those responsible for these groups to Casablanca to talk with the authorities in the country. In the diversification of its activity, it was able to find a partner, the company Agromillora, to invest in olive plantations and in the construction of a nursery in land near Casablanca.

Now we will see clearly that the businesses that had been done in the shadow of power for decades were not for the benefit of Convergència, but for a few. Here fortunes have been made but never for the party, but for private pockets ». Whoever pronounces the phrase at the end of 2014 is a very high position of CDC, at the party headquarters, in a private conversation. The matter of Jordi Pujol and the accounts of the family in Andorra had already exploded in all its magnitude and in Convergència the panic had spread. In fact, Artur Mas has been trying to put more ground between him and the Pujol family for more than two years. «Every time he hears the name Pujol, he gets an anxiety attack and they give him spasms». This is how the high office converges the attitude of the president of the Generalitat, who was, precisely, empowered by the circle of sovereign leaders that Jordi Pujol Ferrusola controlled.
But the truth is that around the Administration of Jordi Pujol always flew over the personal interests of the converging leadership and, essentially, of the Pujol clan.
In the eighties, Jordi Pujol, who had recently come to power and in the throes of the new Catalan entrepreneurial class, which had sprung up thanks to public awards, there was also another class directly linked to the Administration that was beginning to emerge. A promising young man, Pere Esteve, was an authentic entrepreneur. Years later he would become general secretary of the CDC, where he left dissatisfaction with the pacts with the PP to create their own platform, Catalunya 2003, close to ERC. In the regional elections at the end of that year, he appeared in coalition with the republicans and, in the first tripartite government, was appointed by Pasqual Maragall Minister of Industry, Tourism and Consumption, although he resigned in 2004 due to health problems. He died on June 10, 2005.
Esteve already knew how to do business in the eighties, when she got close to the Pujol family, being just a simple councilor.
On December 20, 1988, Esteve created a company called Promoció i Captació de Negocis SA. His name says it all. And its corporate purpose ratified it: mediation in all kinds of third-party businesses, professional advice to investors, promotion, launching and consolidating companies and businesses and the dedication, as professionals, to “consultants” of all activities. All this textual. More revealing were the names that appeared behind this society: Pere Esteve, Carles Torrent Macau, Francesc Espadero Roda and Jordi Griera Roig. A year later, Jordi Fornos Assens joined as shareholder. The company starts operating from the beginning under the name of GFE Associats.

Public aid to companies granted in the late eighties and early nineties was articulated through the Commission for
Aid to the Industrial Conversion of Catalonia (CARIC), a body that granted loans with dubious criteria. Jordi Pujol was acting as he had done with Banca Catalana. There are those who worked in the bank who had certain credits in which acronyms were noted: PC; and they were indenegables. They had to be mandatorily granted. In the bank’s internal jargon, the initials meant “Por Cataluña”.
To hide his fortune, the old Catalan councilor used several methods. The first one was to hide the money in a fund of the Cayman Islands. The fiscal narrative is forceful: “Macià Alavedra used an instrumental company domiciled in Liechtenstein, Vernet Foundation, to hide part of its illicit profits, outlining three million dollars in 1997 and more than one million dollars in 1998 through the acquisition of a fund called Premier Fund Fund LP, domiciled in the Cayman Islands and managed by the North American entity William Miller & amp; Co. Inc ».
In December 2001 he transferred these shares to his wife and in March 2006 he took the money to Andorra, where he distributed it in three bank accounts that he opened in the Pyrenean country in the name of Doris Malfeito. According to the movements of accounts, during the following months, the painter dedicated herself to investing in shares. Account 1W5068 of Banco Crèdit Andorrà had, on April 18, 2006, a positive balance of 2,480,000 euros. On the 24th of that month, the balance remained at 109,686.34 euros. In other words, he had invested 2,470,303.66 euros. Where? Very simple: about 257,000 euros in Telefónica; almost 240,000 euros in Deutsche Telecom; more than 236,000 euros in Arcelor; more than 146,000 euros in Sogecable; 139,999 euros in Mapfre; 87,000 euros in Acerinox; 68,000 euros in e.on; 75,000 euros in Samsung; and almost 40,000 euros in Prisa. During those years, the purchases and sales of the marriage’s shares were dizzying.
Alavedra also concealed from the Treasury that his company Vernet Foundation opened an account at Liechtensteinische Landesbank AG, in Vaduz, the capital of the small central European principality. There he deposited 18,500 euros in 1997 and sent two more remittances of 112,000 and 24,000 euros the following year. As of the year 2000, it acquired through this company the shares of another Panamanian company named Vernet Investment Inc, in which it received more than 236,000 euros not reported to the Treasury. And, through the Panamanian company, it shrank another 22,000 euros from the Spanish treasury in 2001. “In short, the total profits it concealed between 1997 and 2001, using the instrumental company Vernet Foundation, amounted to 3,971,207.15 euros”, determined the Public Prosecutor’s Office.
In Andorra, the former counselor of Pujol not only had Doris Malfeito’s three accounts, but also three others in the name of Gloria Torres (“with whom she maintained a fluid personal relationship”, the official reports specify). In the accounts of this friend, Alavedra hid another 1.2 million euros.

The group headed by Sumarroca was especially favored by the Generalitat in the concession of wind farms at the end of the nineties and the beginning of the following decade. In addition, their companies were the ones that performed most of the environmental impact reports of the parks. Sumarroca created two companies to carry out environmental reports: Codema and Entorn. In front of the latter placed Pere Pujol Ferrusola. The contracts with the Administration began to fall by the dozens as soon as the business was launched.
The wind farms were a business added to the fortune of the Sumarroca. In the group of Catalana d’Energies Renovables launched six parks. Emte, together with Comsa and Urbaser, won the first ecopark in the port area of ​​Barcelona, ​​a pioneering environmental macro-installation in Spain, with an investment of almost 50 million euros. In 2012, together with Abantia, Comsa-Emte launched, in Les Borges Blanques, the first installation in the world that combines thermosolar energy and biomass.
At the same time, he entered the business of clinical analysis and became a fundamental part of this sector, by monopolizing the contracts with the Autonomous Administration through General Lab. In the nineties, for example, all the lots of the clinical analyzes of the inmates of the penitentiary centers of Catalonia went to the company of the Sumarroca.
The friendly businessman knew how to diversify his business. He invested in the agricultural sector and today has a winery with generous wines and appreciated cavas that bear his surname. Its winery is the second in importance in the Penedès, with almost 500 hectares of vineyards. And with Pedro Olabarría he was associated in an incursion in the textile sector, through Colomer Munmany. His loyalty led him to try to save Tipel, the group of Rasputin Prenafeta in the nineties, precisely next to Olabarría, but of the investment made they did not recover anything.

The great expansion of BPA in Spain as of 2013 is no stranger to the Pujol. There was then a great paradox: while the family encouraged independence in Catalonia, it channeled its capital through a financial engineering that had one of its legs in Madrid, the capital of the “oppressor state”.
This engineering was not very convoluted, because it did not need to be. In January 2013, Banco Madrid acquired the asset management company Liberbank Gestión and formalized a strategic alliance with Liberbank to jointly develop investment products. In November of that year, Banco Madrid and Banco Mare Nostrum (BMN) reached an agreement whereby the former stayed with the BMN manager and went on to manage its investment funds. The operation became effective in March 2014.
The Pujol refuse to move their capital through international capital funds and adopt a structure that allows them direct control over money. Nothing to depend on third parties. Because, in addition, the taxation of the SIL is equal to that of a Sicav, or 1 percent. In other words, for every million benefits, the Pujol would spend only 10,000 euros on taxes. A real bargain. Reimbursements, however, are taxed at 18 percent, as on all investment vehicles.
The Intelligence Unit also detected that to control operations from Andorra via Madrid, the clan had placed their trust in the eldest son of the expresident, Jordi Pujol Ferrusola. That is, who managed the Andorran accounts of the family since the early nineties, after the first front man, Delfí Mateu, died and the next, Joaquim Pujol i Figa, cousin of Jordi Pujol i Soley, left him for hold the position of General Secretary of the Presidency of the Generalitat.

Has Catalonia had a government in the shade? Possibly he has had hidden interests. And it has had a clan that dominated the springs of the Administration according to their particular interests. That clan is the Pujol clan, which over time, and with the implicit support of the patriarch, has maneuvered at will. Jordi Pujol i Soley was the visible head, the viceroy, according to the nickname that José Antich awarded him. But a viceroy with the airs of a sovereign, while his wife exercised undisguised “first lady” in the American style, without understanding that being “the wife of” in Catalonia is being nobody.
In his role as leader, Jordi Pujol always felt very well wrapped up in his court. Politically, he had centurions around him that guarded every last detail of what was happening. They were more pujolistas than Pujol, as always happens. Among these centurions were his sons, whose power was enormous. The offshoots were the framework of the Catalan court. And Jordi Pujol Ferrusola stood out among them. He could not be heard, but it showed. Jordi Pujol had a conseller in cap (chief counselor): Artur Mas; But who really sent was his conseller in backstage cap: Jordi Pujol Ferrusola. There was a reason why he was the boss’s son. But I used to speak with him often, as did the then Minister of Territorial Policy and Public Works, Felip Puig. This triangle supposed a true vicious circle in the Catalan government during the last stage of the “reign” of Jordi Pujol. It could even be said that it would make up the hard core of that cabinet in the shadow that managed the designs of the autonomous community. Under the official crust, there was a small group whose interests were folded the most important decisions of the Generalitat.

The struggle inside the Presidency, however, has another relevant episode: Francesc Homs struggled with Alicia Sánchez-Camacho and with Josep Antoni Duran Lleida for becoming the key player in the relations between Barcelona and Madrid. Its objective was to maintain an open line between the General Secretariat of the Presidency of the Generalitat and the Vice Presidency of the Government of Spain, laminating any initiative of Duran or Sánchez-Camacho. Even laminó, with this strategy, the own Delegation of the Generalitat in Madrid. Jordi Casas ended up throwing in the towel in mid-2013. After his resignation, he openly criticized the independence of the Catalan government, but in private he also piqued the interference and the boycott that he had made from the Presidency of the Generalitat. But the truth is that since the spring of 2012, an independent sector of CiU and another hard sector of the PP articulated by people linked to the FAES agreed to make a clamp on the respective party directorates and brazenly boycotted the possibility of that Rajoy and Mas reached an agreement.

The Pujol Ferrusola family (the couple Jordi Pujol i Soley and Marta Ferrusola i Lladós and seven children: Jordi, Marta, Josep, Pere, Oriol, Mireia and Oleguer) is a traditional Catalan family, with the exception that Jordi Pujol shared loves, besides with his wife, with Catalonia. The heads of family met in the Catholic Virtèlia, a school of the Barcelona bourgeoisie through which they passed, among others, Pasqual and Ernest Maragall, Miquel Roca, Ricardo Bofill, Lluís Bassats, Josep Maria Trias de Bes, Felix Millet and Federico Mayor Saragossa. They met in 1951, they married in 1954 and they married in 1956, in the emblematic Abbey of Montserrat. The clan lived most of its life for the economic and political issue. They were heroes on the political issue and villains on the economic issue. But so much was the pitcher to the source that broke: the facet of villain ended up eating the hero. Their failure was that, in the end, they put the epicenter of their happiness in the portfolio. It is what is closest to the heart.
Marta Ferrusola is the matriarch of a family that, to a large extent, has lacked the figure of the traditional father. Jordi Pujol i Soley was too absorbed in the palace things to have enough time for the family. In this way, Marta Ferrusola was in charge of inculcating her children the traditional values ​​that she considered convenient. And the time that the patriarch dedicated to them had to be replaced with quality in the absence of quantity.
But, by character, the Pujol clan is rather Ferrusola clan. The strong personality of the mother has made a dent in the offspring, who inherited from their strong personality to the corporate culture. Marta divided the time between her family and her floral business. She was a tireless worker, an ant that defended her territory with nails and teeth. His red lines were very well defined: Marta Ferrusola has three untouchable things, which are the family, Catalonia and the pocket.
In 1989, Marta Ferrusola, together with her children Jordi and Marta, would invest an important amount of money in a company called Jepo.
The legend was back. In Jepo appeared old acquaintances of the “first lady”. The shareholders of this company were Joaquim Brugué Torruella, Maria Eulàlia Torruella Dalmau and Maria Cristina Llacer Muñoz. That same day, Jepo changed his name and was renamed Hidroplant, just like the company that the matriarch had founded and broke years before.10
Later the new Hidroplant increases the capital by 29,200,000 pesetas to leave it at 30 million. The three original shareholders (5,000 each), AGVI (7,500,000 pesetas), Marta Ferrusola Lladós (2,685,000), Jordi Pujol Ferrusola (900,000), Marta Pujol Ferrusola (900,000), MUSA (9,000,000) and Delta subscribe Ornamental (9,000,000). The board of directors is formed by Delta Ornamental, Mercè Vila Rosell (vice president), Marta Ferrusola Lladós, Guillermo Portabella de Alós (president).
But, along with her business side, Marta Ferrusola cultivated political interference. It was the Pepito Grillo of the nationalists. The one that said what nobody dared to say. Its strong character is revealed with an anecdote: in Queralbs, the Pyrenees village where she was born and the marriage had a house of a lifetime, Jordi Pujol was not Jordi or Pujol nor the president. It was Marta’s marit. That is, Marta’s husband.
The “first lady” acted as such. She accompanied her husband to all the acts that could and presided over the Hall of Childhood and Youth, as well as some foundation, so that it would not be said. Curiously, when the convergents stopped governing, the Children’s Hall was presided over by model Judith Mascó. In 2011, when the throne of Plaça de Sant Jaume was restored, Mascó was evicted overnight and Helena Rakosnik, wife of Artur Mas, the new president of the Generalitat, took over.

Marta Pujol Ferrusola married in October 1988 with Mexican architect José María Esperalba. It was the precedent of the clan’s “Mexican connection”. They were married, as God intended, in the church of Santa Maria del Mar, in an intimate ceremony, and then they celebrated the banquet in the Palacio de la Llotja. With José María, would later create Esperalba Pujol Arquitectes Private Civil Society, a studio in Mataró, the capital of the Maresme region, where the marriage also resides and from which the groom’s family originated before they migrated to the other side of the Atlantic. In fact, Esperalba is a descendant of the primitive Indian returned to the land of his ancestors. Taking advantage of the fiscal regularization carried out by the Pujol family in July 2014, José María also presented a complementary report to the Treasury, outlining 250,000 euros that he had not declared. A slip with hardly importance.
A report by Udef, dated September 11, 2012, details that Esperalba was the architect who directed the works of the El Encanto hotel, which Jordi Pujol Ferrusola built in the North American country.
The Administration has always been a friend of the clan. The little sister, Mireia, won no awards or prebends from the Generalitat.
In 2002, he had access to an official protection floor of 127 square meters, on the seafront and with a parking space of 14 square meters. While Marta Ferrusola complained that the official protection apartments were given to ungrateful immigrants, who did not know Catalonia or knew how to speak Catalan, it turns out that one of her daughters, with a secret millionaire account in Andorra, accessed one of these houses. Mireia never wanted to clarify any of the data that is known about this house, but the fact that he has accessed it with a hidden heritage like the one he had represents another hard ethical blow to the Pujol clan.

Jordi Pujol Ferrusola is a polyhedral character, very complicated, with an exacerbated ego and passion for luxury. It has new rich manners, and with good reason. He was a son of a middle-class family (his mother had been a shopkeeper or botiguera) who suddenly began to amass fortunes thanks to being “son of”.
Jordi Pujol Ferrusola’s own friends admit their bad character. A hard, surly, untreatable character on many occasions; chulesco most of the time, above good and evil. Junior, as many of you know, belongs to the group of pimps “because I’m worth it”, perhaps as a result of having a gift life, too easy in the shadow of power and of the father. Junior is branded as “extremely authoritarian, cocky, haughty, impolite.” Some say that the Jordi Pujol father annulled his personality and he always grew with that handicap. It must have been then when he projected in his character the cockiness of which everything can and controls it. He thus became the antithesis of his father: one lived and labored in the light; the other, in the shade.
The Pujol family had a continuous obsession: control the collection of the game. Until the beginning of the nineties, the financing of Convergència was a task of Miquel Roca, the eternal dolphin. Later, it became the responsibility of Joaquim Pujol i Figa, first cousin of Jordi Pujol Sr.. Pujol i Figa managed the hidden fortune of the family in Andorra for a few months and was soon named general secretary of the Presidency, where he replaced Rasputin Lluís Prenafeta. He then left the accounts of Andorra in the hands of Jordi Pujol Ferrusola. A high position of the party at that time and that lived very closely that transition relates it briefly: “After the Congress of Convergence of 1991, take the collection from Roca and consolidates the economic power of the Palau. It is when Jordi Pujol Ferrusola begins to work on that subject, although the father cut off his wings and gave Joaquim ample powers ».
The obsession with money, say the legends, comes from tradition to the family. The grandfather of Jordi Pujol i Soley, Ramiro Pujol, was ruined at the beginning of the 20th century. Your cork company located in Figueres (Girona) went to hell.

Jordi Pujol Ferrusola has been and continues to be a pro nationalist. He was in favor of the Freedom for Catalonia campaign, launched with the support of the Youth of Convergence and the Crida a la Solidaritat before the 1992 Olympic Games. His girlfriend Victoria Álvarez, well into the 21st century, gave him stickers with the CAT of Catalonia to put on the license plates of the cars and cover the E of Spain. “Do not lose them, they’ve cost me a bunch,” he warned.
His radicalism and lack of education is evident and constant.
Jordi Pujol Ferrusola had very bad luck. He married Victoria Álvarez, a woman with a well-furnished head, intelligent and entrepreneur with possible, who did not need to be a maintained. That’s why she could always fly alone. He did not need Junior’s intellect or his current account. He maintained a relationship of almost four years with him and cut.
-Well, you have a problem: I do not want to cut you off, “he warned.
In January 2013, he would confess to the judge that “Felip Puig is the intimate friend of Jordi Pujol Ferrusola and there he gets a foot and he finds out about the prompter and before this, I, I am a very normal person, I do not want … all this comes to me very big (…). If I step on that police station in Barcelona, ​​at minute zero, Jordi Pujol Ferrusola knows it. The contact between these two is constant ». He was referring to the contact between Puig, who had just changed the Ministry of the Interior for the Enterprise and Employment, and Junior.
So, on December 13, 2012, Victoria agrees to go to Madrid to ratify before the Udyco (Unit against Delinquency and Organized Crime) everything she knew. «What you asked me», communicates by SMS to Moragas at the end of his appearance at the Audiencia, giving an account of his initiative. «Uauuu! I will make a monument to your body, “answers the chief of staff.
On January 17, 2013, Victoria Álvarez stood before Judge Ruz to make a long official statement.

On October 20, Lieutenant Fiscal Anticorrupción, Belén Suárez, puts her finger on the wound. He discovers that Imisa de Júnior received more than 253,000 euros from Brantridge Holdings, while the Project Marketing Cat company received 750,000 euros in several remittances. Two of them, worth about 450,000 euros, came from Brantridge Establishment and the other two from the London company. «It is known that Brantridge Establishment is a Liechtenstein company that was created in 2005 and dissolved in March 2014, data that corroborates other contents of this procedure (…) and its dissolution has been after the beginning of this procedure, initiated by order of December 28, 2012 », the prosecutor wrote. From then on, the Liechtenstein issue came to a dead end and the Pujols officially left to operate with instruments based in the small Central European principality.

One of the peculiarities of Jordi Pujol Ferrusola is his passion for luxury cars. A lot has been said and written about them and he has contributed to increase that legend. The passion comes from forever. In the mid-nineties, the collection began.
A Lotus Elan of 65.
A Mercedes Pagoda 230.
A Porsche 356.
A Lamborghini Miura.
A Seat 600.
A Ferrari F40.
A Jaguar E.
A 67 Porsche Targa.
A Ferrari 328.
A Lamborghini Diavolo.
A Mercedes MacLaren.
A Testarosa Ferrari.
A Sherpa motorcycle.
A motorcycle MK 2.
A motorcycle Ossa Mick Andrews.
A Suzuki Scooter.
A Nissan Navara pick-up.
Most of these vehicles were bought second hand and some in very poor condition, although others still circulate in Barcelona.

September 2011. The Catalan president, Artur Mas, received a disturbing news in his office: the judge in charge of the Magistrate’s Court Number 3 of Lugo, in Galicia, was carrying out an investigation into corruption, which he had given the name of Operation Champion and had discovered some Catalan branch of the plot of the Galician businessman Jorge Dorribo. The prosecutor Javier Rey, in a brief to the court, pointed out that Dorribo’s movements implied that there could be a “possible influence peddling in the Catalan health concession, whose plot led to the identification as a connivente of Oriol Pujol Ferrusola” . But they told him more: they told him that he was splashed with Oriol, his wife and possibly two of his brothers.
The Magnificent Seven: Oriol Pujol, Anna Vidal, Sergi Alsina, Sergio Pastor, Xavier Pujol, Pedro Navarrete and Chus Muro. The chosen ones of the Prince, since this was the nickname with which Oriol was known, like heir of the “king” Jordi Pujol. Some people say that Oriol felt displaced from his brothers when he saw the buoyant businesses that everyone had undertaken and that he wanted to show that he also had his share of power and business. Gossip. It could never be determined that he had ambitions in this sense, although his love of money was known.
In 1993, when he was not yet twenty-seven years old, he was signed by his father as a position of trust. He had studied veterinary medicine, but his was politics. In the shadow of the powerful influence of Jordi Pujol, Oriol thrived and found a place in the political elite. It was his father’s merit, evidently, but then he earned it by himself. Nobody can discuss your merits.

While Jordi Pujol was the spiritual guide of Catalonia and called the country Fer (country), the youngest of his family, Oleguer Pujol Ferrusola, flew out of the paternal nest. So it was that he went to lay his eggs away from the Catalan homeland, in a tax haven. With just twenty-five springs, Oleguer, who had passed a strong “measles” independence, “made country” on the Isle of Man. His first known investment in a tax haven was on March 4, 1997, in an office that the Barclays Bank has in the Isle of Man, in an account in which three decades later still retained a remnant of almost 19,000 euros. Oleguer immediately understood that fer calaix is ​​more important than fer country (doing good business than doing country).
Oleguer Pujol happens to be the most active of the clan as far as business is concerned. Actually, he was always the most active, but he knew how to move in the shade.

If Manuel Fraga was said to have the State in his head, Felip Puig could say the same. But it is the Catalan State. Puig is an ideologist, a strategist and a politician of race. Caste comes to the greyhound, with a grandfather from the Lliga Catalana de Cambó and another from ERC. His nationalist baptism, then, comes from birth. They have wanted to mow the grass to him from inside and outside the party and never they could with him. For a long time, he was the strong man of Convergència Democràtica de Catalunya (CDC): parliamentary spokesman of CiU, secretary of Organization of the party and deputy general secretary. Felip Puig is one of the most rational minds of Catalan nationalism. Meticulous to satiety, not only has a great cultural baggage, but is recognized as a great strategist even by his enemies. He is a skillful and elusive man, a talented negotiator and a born pusher.
Felip controlled the springs of the whole party until relatively few years ago, when he began to disagree, in private, of some of those who previously grouped around him. It was the pinyol, that is, the bone. They admired him, followed him and, more importantly, obeyed him. There were, among others, Oriol Pujol Ferrusola, David Madí, Francesc Homs, Germà Gordó, Marc Puig, Antoni Vives, Damià Calvet, Jaume Ciurana, even Joaquim Forn … It was the group known as «the Taliban», although it was not structured as such. At the end of the first decade of the 21st century, that pinyol that had been forged in the nineties had already jumped into the air. Its members did not even address the greeting and sharp criticisms were thrown at each other.
Puig voluntarily distanced himself from the nucleus of power, to leave his place to Oriol Pujol. Partly, for friendship. In part, because he had no choice. Jordi Pujol Sr. had spoken with Artur Mas and had demanded more prominence for his son.

In 2014 Jordi Puig came back to the fore, but this time with a more truculent theme. In September, the head of the Court of Instruction number 6 of Barcelona, ​​Miguel Angel Tabarés, accused Jordi and Oriol Puig for an alleged case of money laundering, after detecting the arrival in Spain of certain suspicious money items. The money had arrived in December 2013. Jordi Puig managed a real estate agency called Working Succesfuly and tried to send almost half a million euros to it from Gibraltar and the Netherlands.
The Money Laundering Prevention Service of the Bank of Spain (Sepblac) took action on the matter and prepared a report, which it sent to the court. The magistrate requested Udef another report. The agents determined that on December 4, 2013, Catalunya Banc detected the arrival of a game of almost 250,000 euros to the real estate account. The money came from the Credit Suisse of Gibraltar, so the operation was suspicious, so the entity gave part of the transfer at the same time it rejected it. During that month, Puig tried to make other amounts effective up to four times, always from tax havens, so the operations were systematically rejected.
The almost 250,000 euros that did not enter your account, however, were paid in the account that Viniteca company had, Oriol Puig, who then transferred his brother Jordi about 75,000 euros. Working Succesfully also received another game of 80,000 euros, apparently corresponding to the commission for the sale of a hotel in Murcia. The sender of the funds was a Canadian fund called Absolut Return Fund Trust. Jordi tried to justify the money received from his brother as corresponding to the realization of a report on the help of an investment fund to relaunch the wine business. There was no hotel sale or report.
Jordi Puig has multiplied in recent years. Although it appears in more than fifty companies, in its name they only found an apartment of 38 square meters in the town of Sant Antoni de Calonge, bought in 1999 with a Cajamadrid mortgage of 88,108 euros, while their home in the center of Barcelona is on behalf of one of its patrimonial societies. Ascot Real Estate is also the owner of a house of 382 square meters in the exclusive town of Sant Cugat del Vallès, on which hung a mortgage of 1,340,000 euros.
Oriol Puig, on the other hand, has been less lavish in business adventures. Until his entry into the government of the Generalitat as director of the Meteorological Service, he held positions in Laracan Development, Moixarra Investments, Holder Europe and Aeria Aeronautical Investments. The latter was represented on behalf of another company of his, Capsigrany Investments, and in this he was associated with Enric Ticó Buxadós, who was Ports General Director for eight years (being Felip Puig Public Works Councilor) and since 2011 President of Railways of the Generalitat.

Oriol had a property of 225 square meters in the central street Balmes, bought in 2005 with a Santander mortgage of 650,000 euros. It also has a store in the neighborhood of Horta, 54 square meters, with garden. But it hides through a network of companies a heritage that exceeds 13 million euros.
His company Murgula Investments owns a detached house in Igualada, bought for 2.7 million euros in 2007. Another company of his, Les Cases de Calaf SL, has a duplex in this town inland, bought with a mortgage from Caixa Manresa of 680,000 euros. And more: the Puig de Canals company to the Club S. L. has twenty-nine properties, of which thirteen are flats that have prices ranging between 120,000 and 150,000 euros in Amposta (Tarragona). His other company, Moixarra Investments, also owns nineteen homes in Torroella de Montgrí, in the heart of the Costa Brava, which he bought with a Caixa Penedès mortgage of 1,720,000 euros. Laracan Fomento is its patrimonial firm, on behalf of which it has a house of 200 square meters in Torroella de Montgrí, plus three stores. The combined value of these properties approximates one million euros. And Holder Europe has a land of 26,395 square meters in Viabrea, bought with a mortgage of 5 million euros from Caixa Girona.

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