El Gobierno Mundial Y La Contra Iglesia — Pierre Virion / World Power & Church by Pierre Virion (spanish book edition)

Este es un interesante libro escrito en la década de los sesenta y que para los lectores castellano hablantes sigue la senda de escritoras de investigación como la sevillana Cristina Martín muy reverenciada toda su obra en mi blog.

En 1872, Grant iniciaba un segundo período como Presidente de los Estados Unidos con una proclamación de la cual un importante pasaje parecía ser un simple recurso de grandilocuencia dirigido a la multitud de sus oyentes, incapaces de percibir su sentido oculto, su razón profunda, su intención verdadera.
La declaración presidencial, en el esotérico lenguaje masónico, anunciaba el nacimiento y desarrollo de una política internacional inconcebible en la época para quienes no participaran del secreto de los dioses.

La idea de un gobierno mundial no es nueva. Después del fin de la Cristiandad medieval, que nunca fue tal especie de gobierno, esta idea ha dado origen a múltiples proyectos. La misma procede de una degradación de la idea cristiana de la unidad del género humano, hostil las más de las veces al Papado, cuando no busca pura y simplemente una teocracia al revés, como es el caso de todas las sociedades secretas.
Para estas últimas no se trata de escapes teóricos en los que se apoyaban en otro tiempo doctrinas y propagandas humanitarias dirigidas contra la Iglesia Romana, ni de slogans envejecidos en los cuales insisten los hermanos de la baja masonería. Nada de parecido a su “República Universal” en esta dictadura actualmente en gestación en el círculo hermético de los poderes económicos internacionales, que usa á políticos “superhombres” aliados a las más altas sociedades secretas. Todo este mundo espera plasmarse pronto en una realidad a la vez institucional y esotérica, en parte visible, en parte esotérica.
Albert Pike, soberano Gran Comendador de Charlestown, y Mazzini regenteaban los “Supremos Consejos” y en que renacía la tradición rosacruz en toda Europa. Saint-Yves d’Alveydre, ni financiero ni hombre público, pero asociado de Papus en el martinismo y la Orden Cabalística de la Rosa Cruz, inspirándose en los maestros del ocultismo (Saint-Martin, Fabre d’Olivet, Stanislas de Guaita) traza las líneas maestras del gobierno universal. Su plan es solamente para Europa, pero es fácil darse cuenta de que deriva de una concepción más amplia y que puede teóricamente extenderse a las dimensiones mundiales. Conserva la tradición de tres consejos de base disfrazados por los antiguos rosacruces: Consejo de las iglesias (cultural), Consejo de los Estados (político), Consejo de las comunas (económico). A este último atribuía muy particularmente la función emporocrática preconizada como medio y no como fin de gobierno por Fabre d’Olivet en 1824. Digan lo que dijeren los plumíferos afamados de las revistas económicas, es aquí que corresponde buscar la inspiración y los motivos profundos. Y Fabre d’Olivet, lejos de ser economista, cultiva las ciencias ocultas.
Si hoy los dueños del oro dominan el mundo y desarticulan a Europa, ello es porque la idea sinárquica hizo su trabajo en los círculos herméticos antes de aparecer en público en 1922. Podemos afirmar que un Jean Coutrot, por ejemplo, algunos de cuyos partidarios aún actúan en política, no pensaba solamente en una tecnocracia neutralista del gobierno mundial, sino en una iglesia universal sincretista. ¿Podía ser de otra manera cuando llegaba a la fórmula de un gobierno mundial que comprendiera:
“Un orden social-económico de todos los pueblos,
 
· Un orden cultural de todas las naciones,
· Un orden federal de todos los imperios,
· En el seno de una real sociedad de Naciones cuya ley descienda hasta las profundas realidades de la vida cultural del mundo

El gobierno mundial, en el espíritu de sus futuros beneficiarios, no es algo facultativo. Las naciones y los pueblos no tienen ninguna palabra que decir a esta empresa que no espera de ellos más que la obediencia si no quieren sufrir coacción. En nosotros es certeza que la empresa fracasará totalmente porque, haciendo violencia tanto a la naturaleza humana como a la naturaleza de las cosas, oculta el designio de destruir a la Iglesia Católica. Pero para los ejecutantes que aspiran a la dominación universal, es un imperativo del cual están seguros que recogerán los frutos. Completamente seguros, los amos de hoy nos anuncian la realidad de un mañana que ellos impondrán, según creen, de buen grado o por la fuerza. Uno de ellos, cuyo grupo financiero solventó, junto con los Schiff, Kuhn, Loeb y compañía, la revolución comunista de 1917, tuvo la audacia de anunciarlo ante el Senado norteamericano en 1950. Warbourg ha dicho:
“Se no quiera o no, tendremos un Gobierno Mundial”.

En los Estados Unidos, la Sinarquía se llama “The American Establishment”.
Muchos americanos, si no la mayor parte, no se forman más que una idea confusa de la misma, cuando no la ignoran completamente.
“The Establishment” afecta la política de la nación en casi todos los órdenes (The News and Courrier of Charlestown, 18-10-1961). Su cotidiano oficioso, el New York Times, tiene sobre este punto un carácter netamente más acusado que Le Fígaro en Francia, que reproduce además regularmente los principales artículos de Walter Lippmann en el N.Y.T. “The Establishment” posee un amplio instituto para la preparación de los cuadros sinárquicos: el Instituto de la Administración Pública, llamado el Thirteen-thirteen (Trece-Trece) de Chicago, sostenido por las fundaciones Rockefeller,
Ford y Carnegie. En el mismo se enseña a contener al comunismo, no a destruirlo. En Francia, la Escuela Nacional de la Administración Pública cumple este mismo papel de formación.
“The Establishment”, como en Francia, no tiene nada en común con una asociación constituida, ni con un partido político.

Al margen de los encuentros oficiales de los jefes de Estado y ministros, una especie de Congreso internacional se reúne periódicamente en dos lugares diferentes. Estas reuniones, en principio secretas, son ahora conocidas por el público, pero los debates siguen siendo reservados.
La forma no es nueva, pero la cosa ha tomado en nuestro tiempo particular importancia. Desde la aparición de las ligas masónicas del siglo XVIII, la política oculta de los “Conventos” ha desempeñado un papel creciente, al punto de que no sería exagerado decir que se ha convertido en la única causa de los acontecimientos históricos.

Entre los Bilderbergers figuran discretamente, no lo dudamos, algunos iniciados de grado relativamente alto que gozan además de una posición social importante.
La cosa, sin embargo, innegable es que las ideas nacen primeramente en el seno de las altas sociedades secretas antes de ser interpretadas en política y en economía, en las cuales muchas veces las grandes “vedettes” tienen un “guía” que actúa a su lado. El coronel House con relación a Wilson. Nos faltaría todavía nombrar, en el círculo de Roosevelt, a Nicolás Constantin Koerich (su verdadero nombre: Serge Makronosky), amigo de Henry Wallace, vicepresidente de los Estados Unidos bajo Roosevelt (tercer mandato, 1940). Pues este personaje era un judío de Raizar (URSS), miembro de una secta vedanta y de la sociedad teosófica. A él se debería que sobre los billetes de banco de la época se imprimiera un triángulo con el ojo omnividente que hemos representado en la portada de este libro con la divisa: “Novus Ordo Saeculorum”, como se ve en el altorrelieve del memorial americano de Saint-Laurent-sur-Mer (Calvados).

Un gobierno mundial supone una organización apropiada del planeta y la partición de éste en zonas geopolíticas y económicas, es decir, en grandes conjuntos subordinados al gobierno mundial.
Esta repartición ha sido prevista. Es necesario conocerla como base de la apreciación de la política internacional actual. No decimos, por cierto, que ésta constituya, al menos en el momento presente, la regla rígida de todos los movimientos diplomáticos, revolucionarios y bélicos que se desarrollan ante nuestros ojos día a día en lo que eufémicamente se denomina “sentido de la historia”. Se trata solamente de esfuerzos de gestación laboriosa que dejan, sin embargo, en el ánimo del observador el sentimiento bien fundado de una realización progresiva de un plan preconcebido.
Estos esfuerzos, es fácil imaginarlo, han dado lugar a proyectos diferentes según la visión del mundo, la presión de los intereses, el orgullo de secta, tengan su fuente a uno u otro lado del Atlántico.
Pacto Sinárquico.
Según este documento, el gobierno mundial debe reposar sobre una estratificación de planos: económico-social, político, cultural, como la cima de una pirámide sobre su base, como la punta de un haz de fuerzas técnicas conjuncionadas. Es la idea de las cinco federaciones imperiales o sociedades conductoras de las Naciones del Pacto Sinárquico. He aquí el texto:
“Art. 592. Esta estructura piramidal implica la completa formación de cinco grandes federaciones imperiales (o Sociedades conductoras de las Naciones) ya constituidas o en vías a constituirse en el mundo moderno:
—la sociedad conductora de las naciones británicas
—la sociedad conductora de las naciones pan-americanas
—la sociedad conductora de las naciones pan-eurasianas de la U. R. S. S.
—la sociedad conductora de las naciones paneurafricanas
—y la sociedad conductora de las naciones Panasiáticas.
Art. 595. Entonces solamente cada uno de estos imperios federados, habiendo encontrado suficiente equilibrio interior, podrá orientar sus fuerzas en un sentido pacífico y constructivo, reconociéndose parte integrante de una civilización universal diferenciada”.

Las ideas europeístas actuales han salido casi todas de las obras de este “Gran Iniciado”, como lo llama M. J. Weiss en su prefacio a Misión de los Judíos. Su reedición después de 1946 tuvo una difusión que le faltó en vida de su autor. Sin embargo, se menciona poco a Saint-Yves D’Alveydre cuando se trata públicamente de Europa. Se simula incluso su rechazo. Su cabalismo rosacruciano, su Teocracia sinárquica no son evidentemente objeto de propaganda, pero de él se obtiene alimento intelectual, se le venera como a un profeta.
El orden jerárquico los órganos a constituir para fundar el gobierno general de Europa:
”1º El Consejo europeo de Iglesias nacionales.
”2º El Consejo europeo de Estados Nacionales.
”3º El Consejo europeo de comunas nacionales” (Misión de los Soberanos, pág. 417).
Según Saint-Yves:
“El primer Consejo debe representar la vida religiosa e intelectual. Es decir, la sabiduría y la ciencia;
”el segundo Consejo debe representar la vida política y jurídica, es decir, la equidad, la justicia;
”el tercer Consejo debe representar la vida económica, es decir, la civilización del trabajo”.
A la Sinarquía europea así constituida corresponden en el seno de cada nación los mismos órganos; es esto lo que el autor denomina las “Sinarquías nacionales”. La primera observación a hacer sobre estos textos es la siguiente: la comprobación de que, en la jerarquía de valores, son las Iglesias nacionales las que están en primer lugar, que deben sincretizar todas las corrientes religiosas e intelectuales, fueren cuales fueren. Un pluralismo absolutamente laico que excluye por lo mismo todo derecho de prioridad y de primacía de la Iglesia Católica.

Europa no será jamás lo que debe y puede ser si se trata de hacer de ella un consorcio de intereses únicamente económicos en busca de convertirla en la República conductora del Imperio Mundial de la Contra-Iglesia. En ambos casos su inexistencia está asegurada. Estas antiguas naciones, en efecto, irreductibles a una confusión rechazada por su secular arraigo en la tierra y en las almas, no reencontrarán su unidad más que sobre otros planos. Europa, “este conjunto de valores espirituales y cívicos que Occidente ha acumulado recogiéndolo de las fuentes de cada una de las naciones que lo componen” (Pío XII) y que, comunes o diversas, corresponden en pueblos entre sí alejados a necesidades que requieren, llaman, impetran, su unidad radiante y misionera. Hubo un tiempo una Europa que no era ni un solo Estado ni una confederación: era la Cristiandad, la “República Cristiana”. Abolidas las estructuras del pasado, sólo queda que “la fe católica pueda ser el coeficiente de un valor incomparable para conferir una vitalidad espiritual a la cultura fundamental unitaria que debería constituir el espíritu animante de una Europa unificada social y políticamente” (Paulo VI).

La autodeterminación
Este término no ha sido elegido por azar.
Lanzado a circulación hace medio siglo, significa para los necios el demasiado famoso derecho de los pueblos a disponer de sí mismos.
Pero para los promotores del sistema sinárquico, es el telón de la dictadura obtenida por revolución visible e invisible, siempre dirigida.

La Iglesia universal soñada por los políticos y los grandes financieros tanto como por los altos y discretos grandes iniciados, tiene por objeto esencial la destrucción de la Iglesia Romana; el enemigo es el Cristo con su Iglesia, la de Pedro y sus sucesores. Proyecto vano, lo sabemos, pero que alienta a espantosas maquinaciones políticas.
No, la Sinarquía no es solamente el lugar de encuentro de los “tecnócratas” ni una coalición de millonarios. Ella incluye todo esto en un solo objetivo espiritual, en una sola lucha religiosa que a veces toma la forma de una mano tendida como una apariencia más de su acción. Los planes sinárquicos, en su primitiva expresión, son anteriores a la conjuración de “los financieros que mueven el mundo”, y han venido siendo adaptados con flexibilidad a las distintas épocas y acontecimientos, a despecho de las sordas y a veces feroces batallas que libran entre sí, sobre territorios nacionales e internacionales, los mencionados financieros en su condición de ejecutores temporales de un imperialismo infernal.
La Familia
Sin duda, el Pacto Sinárquico reconoce en esta “realidad de base” que es la familia, sostén de las tradiciones diversificadas de las cuales dice, por otra parte, que solamente son mediocres instrumentos… para la “gran obra”, pero:
“En el orden sinárquico, antes que nada, realista, la familia, estando biológicamente centrada sobre la madre debe socialmente estar menos fundada sobre la actividad del padre, económica o no, la cual implica una relación pecuniaria exterior al hogar, que sobre el derecho de la mujer al hogar establecido jurídicamente en un estatuto social de la mujer…
”El derecho de la mujer al hogar debe estar asegurado en la práctica por el reconocimiento de las actividades domésticas y maternales como funciones sociales remuneradas.
”En el régimen sinárquico la familia está considerada antes que nada en función de los hijos, que son su razón de ser.
”De aquí derivan los límites sociales sinárquicamente establecidos del derecho matriarcal y patriarcal” (Pacto Sinárquico, n9 354 a 358).
¡La mujer en el hogar!

Europa, el principal objetivo a ser destruido, no es sólo su pasado, su civilización, su potencial católico. En Europa está Roma.
Nos encontramos en medio de la más formidable guerra de religión, cuya existencia sin embargo no se declara.
Antes de hablar del sentido de la historia para explicar la condición actual del mundo, sería conveniente referirse al enorme complot que mueve a los pueblos los unos contra los otros y les inocula desde hace tiempo el virus de la revolución. Las inteligencias serían entonces más sanas y seguras, y sería mayor el respeto por los llamados a la paz que formula la Santa Sede, angustiada por la suerte de los hombres.
En cuanto a la Iglesia de Cristo, la Fe nos da la serena certidumbre de que ella no quedará ensombrecida.
Tenemos la seguridad de su victoria.

La “Sinarquía”, de la palabra griega “sym”, con, y “arqué”, principio, iniciación, ha. cobrado gran relieve después que se han conocido los libros del Gran Iniciado Saint-Yves d’Alveydre y, sobre todo, después que la Policía de Pétain en 1941 se incautó de la documentación de la Masonería en los archivos de las logias de Francia y en casa de renombrados masones, como, por ejemplo, de Gastón Martin, autor de una “Histoire de la FrancMaçonnerie Française”.
Saint-Yves d’Alveydre escribió muchas obras y, entre otras, una llamada “El Arqueómetra”, cuyo prefacio pertenece al célebre ocultista Gérard Encausse, conocido por el Mago Papus.

This is an interesting book written in the decade of the sixties and that for the Spanish-speaking readers follows the path of writers of investigation as the Sevillian Cristina Martín very revered all her work in my blog.

In 1872, Grant began a second term as President of the United States with a proclamation of which an important passage seemed to be a simple resource of grandiloquence directed at the multitude of his listeners, unable to perceive his hidden meaning, his deep reason, his true intention
The presidential declaration, in the esoteric masonic language, announced the birth and development of an international policy inconceivable at the time for those who did not participate in the secret of the gods.

The idea of ​​a world government is not new. After the end of medieval Christianity, which was never such a government, this idea has given rise to multiple projects. It comes from a degradation of the Christian idea of ​​the unity of the human race, hostile most of the time to the Papacy, when it does not seek purely and simply a theocracy in reverse, as is the case of all secret societies.
For the latter, these are not theoretical escapes on which doctrines and humanitarian propaganda directed against the Roman Church, or old slogans insisted on by the brothers of the lower masonry, were at one time or another. No resemblance to his “Universal Republic” in this dictatorship currently in gestation in the hermetic circle of international economic powers, which uses politicians “supermen” allied to the highest secret societies. All this world hopes to be reflected soon in a reality that is both institutional and esoteric, partly visible, partly esoteric.
Albert Pike, sovereign Grand Commander of Charlestown, and Mazzini ruled over the “Supreme Councils” and in which the Rosicrucian tradition was reborn throughout Europe. Saint-Yves d’Alveydre, neither a financier nor a public man, but an associate of Papus in Martinism and the Cabalistic Order of the Rose Cross, inspired by the masters of the occult (Saint-Martin, Fabre d’Olivet, Stanislas de Guaita) the master lines of universal government. Its plan is only for Europe, but it is easy to realize that it derives from a broader conception and that it can theoretically be extended to the world dimensions. It preserves the tradition of three basic councils disguised by the ancient Rosicrucians: Council of churches (cultural), Council of States (political), Council of communes (economic). The latter particularly attributed the emporocratic function advocated as a means and not as an end of government by Fabre d’Olivet in 1824. Whatever the famous penmen in the economic magazines say, it is here that inspiration and deep motives must be sought. And Fabre d’Olivet, far from being an economist, cultivates the occult sciences.
If today the owners of gold dominate the world and dismantle Europe, it is because the synarchic idea did its work in hermetic circles before appearing in public in 1922. We can say that a Jean Coutrot, for example, some of whose supporters still they act in politics, I was not thinking only of a neutralist technocracy of world government, but of a universal syncretistic church. Could it be otherwise when it came to the formula of a world government that understood:
A social-economic order of all peoples,
· A cultural order of all nations,
· A federal order of all empires,
· Within a real society of nations whose law descends to the profound realities of the cultural life of the world

World government, in the spirit of its future beneficiaries, is not optional. Nations and peoples have no word to say to this company that expects from them nothing more than obedience if they do not want to suffer coercion. In us it is certain that the company will totally fail because, by violating both human nature and the nature of things, it hides the design of destroying the Catholic Church. But for performers who aspire to universal domination, it is an imperative of which they are sure to reap the rewards. Completely sure, the masters of today announce to us the reality of a tomorrow that they will impose, they believe, willingly or by force. One of them, whose financial group solved, along with the Schiffs, Kuhn, Loeb and company, the communist revolution of 1917, had the audacity to announce it before the American Senate in 1950. Warbourg said:
“Whether you do not want to or not, we will have a World Government.”

In the United States, the Sinarquía is called “The American Establishment”.
Many Americans, if not most, do not form more than a confused idea of ​​it, when they do not completely ignore it.
“The Establishment” affects the politics of the nation in almost every order (The News and Courier of Charlestown, 10-18-1961). His informal daily, the New York Times, has on this point a distinctly more pronounced character than Le Figaro in France, which also regularly reproduces the main articles by Walter Lippmann in the N.Y.T. “The Establishment” has a large institute for the preparation of synarchical cadres: the Institute of Public Administration, called the Thirteen-Thirteen (Thirteen-Thirteen) of Chicago, supported by the Rockefeller foundations,
Ford and Carnegie. In it, it is taught to contain communism, not to destroy it. In France, the National School of Public Administration fulfills this same training role.
“The Establishment”, as in France, has nothing in common with a constituted association, nor with a political party.

Apart from the official meetings of heads of state and ministers, a kind of international Congress meets periodically in two different places. These meetings, initially secret, are now known to the public, but the debates are still reserved.
The form is not new, but the thing has taken on particular importance in our time. Since the emergence of Masonic leagues of the eighteenth century, the hidden policy of the “Convents” has played a growing role, to the point that it would not be an exaggeration to say that it has become the sole cause of historical events.

Among the Bilderbergers discreetly appear, we do not doubt, some initiates of relatively high degree who also enjoy an important social position.
The thing, however, undeniable is that the ideas are born first within the high secret societies before being interpreted in politics and economics, in which many times the big “vedettes” have a “guide” that acts on their side. Colonel House in relation to Wilson. We would still need to name, in the circle of Roosevelt, Nicolás Constantin Koerich (his real name: Serge Makronosky), friend of Henry Wallace, vice president of the United States under Roosevelt (third term, 1940). For this character was a Jew from Raizar (USSR), a member of a Vedanta sect and of the Theosophical Society. To him it should be that on the banknotes of the time a triangle with the omnividente eye that we have represented in the cover of this book with the motto was printed: “Novus Ordo Saeculorum”, as it is seen in the high relief of the American memorial of Saint-Laurent-sur-Mer (Calvados).

A world government presupposes an appropriate organization of the planet and the partition of it into geopolitical and economic zones, that is, into large groups subordinated to world government.
This distribution has been planned. It is necessary to know it as a basis for the appreciation of current international politics. We do not say, by the way, that it constitutes, at least in the present moment, the rigid rule of all the diplomatic, revolutionary and war movements that take place before our eyes day by day in what is euphemically called “meaning of history” It is only laborious gestation efforts that leave, nevertheless, in the mind of the observer the well-founded feeling of a progressive realization of a preconceived plan.
These efforts, it is easy to imagine, have given rise to different projects according to the world view, the pressure of interests, the pride of the sect, have their source on one side or the other side of the Atlantic.

Synarch Covenant
According to this document, the world government must rest on a stratification of planes: economic-social, political, cultural, like the top of a pyramid on its base, like the tip of a bundle of combined technical forces. It is the idea of ​​the five imperial federations or conductive societies of the Nations of the Sinarquic Pact. Here is the text:
“Art. 592. This pyramidal structure implies the complete formation of five great imperial federations (or Conducting Societies of the Nations) already constituted or in the process of being constituted in the modern world:
-the conductive society of the British nations
-the leading society of the Pan-American nations
-the leading society of the Pan-Eurasian nations of the U. R. S. S.
-the leading society of the paneurafrican nations
-and the conductive society of the Pan-Asian nations.
Art. 595. Then only each of these federated empires, having found sufficient internal balance, will be able to direct their forces in a peaceful and constructive sense, recognizing themselves as an integral part of a differentiated universal civilization “.

The current Europeanist ideas have left almost all of the works of this “Great Initiate”, as M. J. Weiss calls it in his preface to Mission of the Jews. Its reedición after 1946 had a diffusion that lacked in life of its author. However, little mention is made of Saint-Yves D’Alveydre when it comes to Europe publicly. Even his rejection is simulated. His Rosicrucian cabalismo, his synarchical theocracy are evidently not the object of propaganda, but from him intellectual food is obtained, he is venerated as a prophet.
The hierarchical order of the organs to be constituted to found the general government of Europe:
“1º The European Council of National Churches.
“2º The European Council of National States.
“3º The European Council of National Communes” (Mission of the Sovereigns, page 417).
According to Saint-Yves:
“The first Council must represent religious and intellectual life. That is, wisdom and science;
“The second Council must represent political and legal life, that is, equity, justice;
“The third Council must represent economic life, that is, the civilization of work.”
To the European Synarchy thus constituted correspond in the bosom of each nation the same organs; this is what the author calls the “national Sinarquias”. The first observation to be made about these texts is the following: the verification that, in the hierarchy of values, it is the national Churches that are in the first place, that they must syncretize all religious and intellectual currents, whatever they may be. An absolutely secular pluralism that therefore excludes all rights of priority and primacy of the Catholic Church.

Europe will never be what it should and can be if it is to make of it a consortium of only economic interests in search of turning it into the Conducting Republic of the World Empire of the Counter-Church. In both cases, their non-existence is assured. These ancient nations, in fact, irreducible to a confusion rejected by their secular roots in the earth and in souls, will not rediscover their unity more than on other planes. Europe, “this set of spiritual and civic values ​​that the West has accumulated by picking it up from the sources of each of the nations that compose it” (Pius XII) and that, common or diverse, correspond in villages separated from each other to needs that require, they call, impetrate, their radiant and missionary unity. There was once a Europe that was neither a single State nor a confederation: it was Christianity, the “Christian Republic.” Once the structures of the past have been abolished, it only remains that “the Catholic faith can be the coefficient of an incomparable value to confer a spiritual vitality on the fundamental unitary culture that should constitute the animating spirit of a socially and politically unified Europe” (Paul VI).

Self-determination
This term has not been chosen by chance.
Launched into circulation half a century ago, it means for fools the too famous right of peoples to dispose of themselves.
But for the promoters of the synarchical system, it is the curtain of the dictatorship obtained by visible and invisible revolution, always directed.

The universal Church dreamed of by politicians and great financiers as well as by the high and discreet great initiates, has as its essential object the destruction of the Roman Church; the enemy is the Christ with his Church, that of Peter and his successors. Project vain, we know, but that encourages appalling political machinations.
No, the Synarchy is not only the meeting place of the “technocrats” or a coalition of millionaires, it includes all this in a single spiritual objective, in a single religious struggle that sometimes takes the form of a hand extended as an appearance The synarchic plans, in their primitive expression, predate the conjuration of “the financiers that move the world”, and have been adapted with flexibility to the different times and events, in spite of the deaf ones and sometimes fierce battles waged between themselves, on national and international territories, the aforementioned financiers in their capacity as temporary executors of an infernal imperialism.
The family
Undoubtedly, the Sinarchic Pact recognizes in this “basic reality” that is the family, support of the diversified traditions of which it says, on the other hand, that they are only mediocre instruments … for the “great work”, but:
“In the synarchical order, first of all, realistically, the family, being biologically centered on the mother, must be socially less founded on the activity of the father, economic or not, which implies a pecuniary relationship outside the home, that over the right from the woman to the home legally established in a woman’s social status …
“The right of women to the home must be ensured in practice by the recognition of domestic and maternal activities as paid social functions.
“In the synarchic regime, the family is considered first and foremost in terms of the children, who are its reason for being.
“From here derive the synarchically established social limits of matriarchal and patriarchal law” (Pact Sinárquico, No. 354 to 358).
The woman in the home!

Europe, the main objective to be destroyed, is not only its past, its civilization, its catholic potential. In Europe, Rome.
We are in the middle of the most formidable war of religion, whose existence, however, is not declared.
Before speaking of the meaning of history to explain the current condition of the world, it would be convenient to refer to the enormous plot that moves peoples against each other and has inoculated them for a long time with the virus of revolution. The intelligences would then be healthier and safer, and would be greater respect for the calls for peace made by the Holy See, anguished by the fate of men.
As for the Church of Christ, Faith gives us the serene certainty that it will not be overshadowed.
We are confident of his victory.

The “Synarchy”, from the Greek word “sym”, with, and “arqué”, principle, initiation, ha. It became very important after the books of the Great Initiate Saint-Yves d’Alveydre were known and, above all, after the Petain Police in 1941 seized the documentation of Freemasonry in the archives of the French lodges and in house of renowned Freemasons, such as, for example, Gastón Martin, author of a “Histoire de la FrancMaçonnerie Française”.
Saint-Yves d’Alveydre wrote many works and, among others, one called “The Archaeometry”, whose preface belongs to the famous occultist Gérard Encausse, known by the Wizard Papus.

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