El Gobierno Mundial Y La Contra Iglesia — Pierre Virion

Este es un interesante libro escrito en la década de los sesenta y que para los lectores castellano hablantes sigue la senda de escritoras de investigación como la sevillana Cristina Martín muy reverenciada toda su obra en mi blog.

En 1872, Grant iniciaba un segundo período como Presidente de los Estados Unidos con una proclamación de la cual un importante pasaje parecía ser un simple recurso de grandilocuencia dirigido a la multitud de sus oyentes, incapaces de percibir su sentido oculto, su razón profunda, su intención verdadera.
La declaración presidencial, en el esotérico lenguaje masónico, anunciaba el nacimiento y desarrollo de una política internacional inconcebible en la época para quienes no participaran del secreto de los dioses.

La idea de un gobierno mundial no es nueva. Después del fin de la Cristiandad medieval, que nunca fue tal especie de gobierno, esta idea ha dado origen a múltiples proyectos. La misma procede de una degradación de la idea cristiana de la unidad del género humano, hostil las más de las veces al Papado, cuando no busca pura y simplemente una teocracia al revés, como es el caso de todas las sociedades secretas.
Para estas últimas no se trata de escapes teóricos en los que se apoyaban en otro tiempo doctrinas y propagandas humanitarias dirigidas contra la Iglesia Romana, ni de slogans envejecidos en los cuales insisten los hermanos de la baja masonería. Nada de parecido a su “República Universal” en esta dictadura actualmente en gestación en el círculo hermético de los poderes económicos internacionales, que usa á políticos “superhombres” aliados a las más altas sociedades secretas. Todo este mundo espera plasmarse pronto en una realidad a la vez institucional y esotérica, en parte visible, en parte esotérica.
Albert Pike, soberano Gran Comendador de Charlestown, y Mazzini regenteaban los “Supremos Consejos” y en que renacía la tradición rosacruz en toda Europa. Saint-Yves d’Alveydre, ni financiero ni hombre público, pero asociado de Papus en el martinismo y la Orden Cabalística de la Rosa Cruz, inspirándose en los maestros del ocultismo (Saint-Martin, Fabre d’Olivet, Stanislas de Guaita) traza las líneas maestras del gobierno universal. Su plan es solamente para Europa, pero es fácil darse cuenta de que deriva de una concepción más amplia y que puede teóricamente extenderse a las dimensiones mundiales. Conserva la tradición de tres consejos de base disfrazados por los antiguos rosacruces: Consejo de las iglesias (cultural), Consejo de los Estados (político), Consejo de las comunas (económico). A este último atribuía muy particularmente la función emporocrática preconizada como medio y no como fin de gobierno por Fabre d’Olivet en 1824. Digan lo que dijeren los plumíferos afamados de las revistas económicas, es aquí que corresponde buscar la inspiración y los motivos profundos. Y Fabre d’Olivet, lejos de ser economista, cultiva las ciencias ocultas.
Si hoy los dueños del oro dominan el mundo y desarticulan a Europa, ello es porque la idea sinárquica hizo su trabajo en los círculos herméticos antes de aparecer en público en 1922. Podemos afirmar que un Jean Coutrot, por ejemplo, algunos de cuyos partidarios aún actúan en política, no pensaba solamente en una tecnocracia neutralista del gobierno mundial, sino en una iglesia universal sincretista. ¿Podía ser de otra manera cuando llegaba a la fórmula de un gobierno mundial que comprendiera:
“Un orden social-económico de todos los pueblos,
 
· Un orden cultural de todas las naciones,
· Un orden federal de todos los imperios,
· En el seno de una real sociedad de Naciones cuya ley descienda hasta las profundas realidades de la vida cultural del mundo

El gobierno mundial, en el espíritu de sus futuros beneficiarios, no es algo facultativo. Las naciones y los pueblos no tienen ninguna palabra que decir a esta empresa que no espera de ellos más que la obediencia si no quieren sufrir coacción. En nosotros es certeza que la empresa fracasará totalmente porque, haciendo violencia tanto a la naturaleza humana como a la naturaleza de las cosas, oculta el designio de destruir a la Iglesia Católica. Pero para los ejecutantes que aspiran a la dominación universal, es un imperativo del cual están seguros que recogerán los frutos. Completamente seguros, los amos de hoy nos anuncian la realidad de un mañana que ellos impondrán, según creen, de buen grado o por la fuerza. Uno de ellos, cuyo grupo financiero solventó, junto con los Schiff, Kuhn, Loeb y compañía, la revolución comunista de 1917, tuvo la audacia de anunciarlo ante el Senado norteamericano en 1950. Warbourg ha dicho:
“Se no quiera o no, tendremos un Gobierno Mundial”.

En los Estados Unidos, la Sinarquía se llama “The American Establishment”.
Muchos americanos, si no la mayor parte, no se forman más que una idea confusa de la misma, cuando no la ignoran completamente.
“The Establishment” afecta la política de la nación en casi todos los órdenes (The News and Courrier of Charlestown, 18-10-1961). Su cotidiano oficioso, el New York Times, tiene sobre este punto un carácter netamente más acusado que Le Fígaro en Francia, que reproduce además regularmente los principales artículos de Walter Lippmann en el N.Y.T. “The Establishment” posee un amplio instituto para la preparación de los cuadros sinárquicos: el Instituto de la Administración Pública, llamado el Thirteen-thirteen (Trece-Trece) de Chicago, sostenido por las fundaciones Rockefeller,
Ford y Carnegie. En el mismo se enseña a contener al comunismo, no a destruirlo. En Francia, la Escuela Nacional de la Administración Pública cumple este mismo papel de formación.
“The Establishment”, como en Francia, no tiene nada en común con una asociación constituida, ni con un partido político.

Al margen de los encuentros oficiales de los jefes de Estado y ministros, una especie de Congreso internacional se reúne periódicamente en dos lugares diferentes. Estas reuniones, en principio secretas, son ahora conocidas por el público, pero los debates siguen siendo reservados.
La forma no es nueva, pero la cosa ha tomado en nuestro tiempo particular importancia. Desde la aparición de las ligas masónicas del siglo XVIII, la política oculta de los “Conventos” ha desempeñado un papel creciente, al punto de que no sería exagerado decir que se ha convertido en la única causa de los acontecimientos históricos.

Entre los Bilderbergers figuran discretamente, no lo dudamos, algunos iniciados de grado relativamente alto que gozan además de una posición social importante.
La cosa, sin embargo, innegable es que las ideas nacen primeramente en el seno de las altas sociedades secretas antes de ser interpretadas en política y en economía, en las cuales muchas veces las grandes “vedettes” tienen un “guía” que actúa a su lado. El coronel House con relación a Wilson. Nos faltaría todavía nombrar, en el círculo de Roosevelt, a Nicolás Constantin Koerich (su verdadero nombre: Serge Makronosky), amigo de Henry Wallace, vicepresidente de los Estados Unidos bajo Roosevelt (tercer mandato, 1940). Pues este personaje era un judío de Raizar (URSS), miembro de una secta vedanta y de la sociedad teosófica. A él se debería que sobre los billetes de banco de la época se imprimiera un triángulo con el ojo omnividente que hemos representado en la portada de este libro con la divisa: “Novus Ordo Saeculorum”, como se ve en el altorrelieve del memorial americano de Saint-Laurent-sur-Mer (Calvados).

Un gobierno mundial supone una organización apropiada del planeta y la partición de éste en zonas geopolíticas y económicas, es decir, en grandes conjuntos subordinados al gobierno mundial.
Esta repartición ha sido prevista. Es necesario conocerla como base de la apreciación de la política internacional actual. No decimos, por cierto, que ésta constituya, al menos en el momento presente, la regla rígida de todos los movimientos diplomáticos, revolucionarios y bélicos que se desarrollan ante nuestros ojos día a día en lo que eufémicamente se denomina “sentido de la historia”. Se trata solamente de esfuerzos de gestación laboriosa que dejan, sin embargo, en el ánimo del observador el sentimiento bien fundado de una realización progresiva de un plan preconcebido.
Estos esfuerzos, es fácil imaginarlo, han dado lugar a proyectos diferentes según la visión del mundo, la presión de los intereses, el orgullo de secta, tengan su fuente a uno u otro lado del Atlántico.
Pacto Sinárquico.
Según este documento, el gobierno mundial debe reposar sobre una estratificación de planos: económico-social, político, cultural, como la cima de una pirámide sobre su base, como la punta de un haz de fuerzas técnicas conjuncionadas. Es la idea de las cinco federaciones imperiales o sociedades conductoras de las Naciones del Pacto Sinárquico. He aquí el texto:
“Art. 592. Esta estructura piramidal implica la completa formación de cinco grandes federaciones imperiales (o Sociedades conductoras de las Naciones) ya constituidas o en vías a constituirse en el mundo moderno:
—la sociedad conductora de las naciones británicas
—la sociedad conductora de las naciones pan-americanas
—la sociedad conductora de las naciones pan-eurasianas de la U. R. S. S.
—la sociedad conductora de las naciones paneurafricanas
—y la sociedad conductora de las naciones Panasiáticas.
Art. 595. Entonces solamente cada uno de estos imperios federados, habiendo encontrado suficiente equilibrio interior, podrá orientar sus fuerzas en un sentido pacífico y constructivo, reconociéndose parte integrante de una civilización universal diferenciada”.

Las ideas europeístas actuales han salido casi todas de las obras de este “Gran Iniciado”, como lo llama M. J. Weiss en su prefacio a Misión de los Judíos. Su reedición después de 1946 tuvo una difusión que le faltó en vida de su autor. Sin embargo, se menciona poco a Saint-Yves D’Alveydre cuando se trata públicamente de Europa. Se simula incluso su rechazo. Su cabalismo rosacruciano, su Teocracia sinárquica no son evidentemente objeto de propaganda, pero de él se obtiene alimento intelectual, se le venera como a un profeta.
El orden jerárquico los órganos a constituir para fundar el gobierno general de Europa:
”1º El Consejo europeo de Iglesias nacionales.
”2º El Consejo europeo de Estados Nacionales.
”3º El Consejo europeo de comunas nacionales” (Misión de los Soberanos, pág. 417).
Según Saint-Yves:
“El primer Consejo debe representar la vida religiosa e intelectual. Es decir, la sabiduría y la ciencia;
”el segundo Consejo debe representar la vida política y jurídica, es decir, la equidad, la justicia;
”el tercer Consejo debe representar la vida económica, es decir, la civilización del trabajo”.
A la Sinarquía europea así constituida corresponden en el seno de cada nación los mismos órganos; es esto lo que el autor denomina las “Sinarquías nacionales”. La primera observación a hacer sobre estos textos es la siguiente: la comprobación de que, en la jerarquía de valores, son las Iglesias nacionales las que están en primer lugar, que deben sincretizar todas las corrientes religiosas e intelectuales, fueren cuales fueren. Un pluralismo absolutamente laico que excluye por lo mismo todo derecho de prioridad y de primacía de la Iglesia Católica.

Europa no será jamás lo que debe y puede ser si se trata de hacer de ella un consorcio de intereses únicamente económicos en busca de convertirla en la República conductora del Imperio Mundial de la Contra-Iglesia. En ambos casos su inexistencia está asegurada. Estas antiguas naciones, en efecto, irreductibles a una confusión rechazada por su secular arraigo en la tierra y en las almas, no reencontrarán su unidad más que sobre otros planos. Europa, “este conjunto de valores espirituales y cívicos que Occidente ha acumulado recogiéndolo de las fuentes de cada una de las naciones que lo componen” (Pío XII) y que, comunes o diversas, corresponden en pueblos entre sí alejados a necesidades que requieren, llaman, impetran, su unidad radiante y misionera. Hubo un tiempo una Europa que no era ni un solo Estado ni una confederación: era la Cristiandad, la “República Cristiana”. Abolidas las estructuras del pasado, sólo queda que “la fe católica pueda ser el coeficiente de un valor incomparable para conferir una vitalidad espiritual a la cultura fundamental unitaria que debería constituir el espíritu animante de una Europa unificada social y políticamente” (Paulo VI).

La autodeterminación
Este término no ha sido elegido por azar.
Lanzado a circulación hace medio siglo, significa para los necios el demasiado famoso derecho de los pueblos a disponer de sí mismos.
Pero para los promotores del sistema sinárquico, es el telón de la dictadura obtenida por revolución visible e invisible, siempre dirigida.

La Iglesia universal soñada por los políticos y los grandes financieros tanto como por los altos y discretos grandes iniciados, tiene por objeto esencial la destrucción de la Iglesia Romana; el enemigo es el Cristo con su Iglesia, la de Pedro y sus sucesores. Proyecto vano, lo sabemos, pero que alienta a espantosas maquinaciones políticas.
No, la Sinarquía no es solamente el lugar de encuentro de los “tecnócratas” ni una coalición de millonarios. Ella incluye todo esto en un solo objetivo espiritual, en una sola lucha religiosa que a veces toma la forma de una mano tendida como una apariencia más de su acción. Los planes sinárquicos, en su primitiva expresión, son anteriores a la conjuración de “los financieros que mueven el mundo”, y han venido siendo adaptados con flexibilidad a las distintas épocas y acontecimientos, a despecho de las sordas y a veces feroces batallas que libran entre sí, sobre territorios nacionales e internacionales, los mencionados financieros en su condición de ejecutores temporales de un imperialismo infernal.
La Familia
Sin duda, el Pacto Sinárquico reconoce en esta “realidad de base” que es la familia, sostén de las tradiciones diversificadas de las cuales dice, por otra parte, que solamente son mediocres instrumentos… para la “gran obra”, pero:
“En el orden sinárquico, antes que nada, realista, la familia, estando biológicamente centrada sobre la madre debe socialmente estar menos fundada sobre la actividad del padre, económica o no, la cual implica una relación pecuniaria exterior al hogar, que sobre el derecho de la mujer al hogar establecido jurídicamente en un estatuto social de la mujer…
”El derecho de la mujer al hogar debe estar asegurado en la práctica por el reconocimiento de las actividades domésticas y maternales como funciones sociales remuneradas.
”En el régimen sinárquico la familia está considerada antes que nada en función de los hijos, que son su razón de ser.
”De aquí derivan los límites sociales sinárquicamente establecidos del derecho matriarcal y patriarcal” (Pacto Sinárquico, n9 354 a 358).
¡La mujer en el hogar!

Europa, el principal objetivo a ser destruido, no es sólo su pasado, su civilización, su potencial católico. En Europa está Roma.
Nos encontramos en medio de la más formidable guerra de religión, cuya existencia sin embargo no se declara.
Antes de hablar del sentido de la historia para explicar la condición actual del mundo, sería conveniente referirse al enorme complot que mueve a los pueblos los unos contra los otros y les inocula desde hace tiempo el virus de la revolución. Las inteligencias serían entonces más sanas y seguras, y sería mayor el respeto por los llamados a la paz que formula la Santa Sede, angustiada por la suerte de los hombres.
En cuanto a la Iglesia de Cristo, la Fe nos da la serena certidumbre de que ella no quedará ensombrecida.
Tenemos la seguridad de su victoria.

La “Sinarquía”, de la palabra griega “sym”, con, y “arqué”, principio, iniciación, ha. cobrado gran relieve después que se han conocido los libros del Gran Iniciado Saint-Yves d’Alveydre y, sobre todo, después que la Policía de Pétain en 1941 se incautó de la documentación de la Masonería en los archivos de las logias de Francia y en casa de renombrados masones, como, por ejemplo, de Gastón Martin, autor de una “Histoire de la FrancMaçonnerie Française”.
Saint-Yves d’Alveydre escribió muchas obras y, entre otras, una llamada “El Arqueómetra”, cuyo prefacio pertenece al célebre ocultista Gérard Encausse, conocido por el Mago Papus.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s