Sobre La Vida Espiritual — Jakob Böhme

Jakob Böhme (1575-1624) es junto con el Maestro Eckhart y Angelus Silesius una de las figuras máximas y más influyentes del pensamiento místico alemán y europeo y, como ocurre con Eckhart, muchas ideas y conceptos afortunados de los considerados grandes filósofos y pensadores posteriores a él, y hasta nuestros días, se suelen atribuir a la influencia de Böhme.
Böhme suele hablar del alma en estado caído, extraparadisíaco, diciendo que «es cosa». «Es una cosa», «es algo» aquello que solo se identifica con el ser contingente y exterior, algo que tiene o parece tener entidad por sí mismo, fuera de Dios, una cosa separada de las demás y aparentemente autónoma, en vez de estar en comunión con todo, en vez de ser uno con el Todo y en el Todo. Böhme precisa que Dios es «no cosa». Ser una cosa es, en resumen, seguir separado y alejado de Dios, y opuesto a Él en cierto modo. Esa alma aparentemente autónoma cree y quiere tener su propio ser, su propia voluntad, su propia opinión… Toda esa propiedad es precisamente lo que la mantiene alejada de Dios (del Amor de Dios) y atada a este mundo de deseos y ansias, o lo empuja cada vez más abajo.
Cuando el alma muere a su propia voluntad —explica Böhme— y ya no quiere nada sino lo que Dios quiere, ahí —en esa alma— habita el Amor divino, Dios. Porque en la medida en que muere en uno mismo la voluntad propia, el amor toma posesión del lugar en el que anteriormente residía ésta. En adelante, allí no hay nada, no hay ninguna cosa, y únicamente allí es donde está operante el amor de Dios. Y conforme a esta terminología de Böhme, así como esa «voluntad propia», aparentemente autónoma de la voluntad divina, pasa a ser expropiada cuando pasa a ser una misma voluntad —a unificarse— con la voluntad De Dios.

*¿Cómo puedo alcanzar la vida suprasensual, de modo que vea yo a Dios y lo oiga hablar?
– Si por un momento puedes elevarte hasta allí donde no habita ninguna criatura, oirás a Dios.
*¿Eso está lejos o cerca?
– Está en ti, y si por una hora puedes mantener acallada tu voluntad y tus sentidos, oirás palabras de Dios que son inexpresables.
*¿Cómo voy a oír si mi voluntad y mis sentidos se encuentran en silencio?
-Cuando los sentidos y la voluntad de la ipseidad[13] permanezcan en silencio, se manifestará en ti el oído eterno, la visión eterna y el habla eterna: Será Dios mismo el que verá a través de ti; y tu propio oído, tu propia voluntad y tu propia visión son un obstáculo que te impide ver y oír a Dios.
*¿Por qué medio puedo ver y oír a Dios, si él está por encima de la naturaleza y de la criatura?
– Cuando te mantienes en silencio, en ese momento eres lo mismo que era Dios antes de la naturaleza y de la criatura, que es de donde, en ese momento eres lo mismo que era Dios antes de la naturaleza y de la criatura, que es de donde formó tu naturaleza y tu criatura. Entonces ves y oyes con aquello con lo que Él veía y oía por medio de ti, antes de que hubiesen tenido comienzo tu voluntad propia, tu visión y tu audición.
*¿Dónde va el alma cuando muere el cuerpo, según si es bienaventurada o condenada?
– No tiene necesidad de ir a ninguna parte. Lo único que se separa del alma es esta vida exterior mortal, con el cuerpo. Ya antes el alma lleva dentro de sí el cielo y el infierno, tal como está escrito: «el reino de Dios no vendrá aparatosamente; ni dirán tampoco “está aquí”, “está allí”; porque mirad que el reino de Dios está dentro de vosotros». Y en aquello que de los dos se haya puesto de manifiesto, el cielo o el infierno, allí permanecerá el alma.
*¿Cómo y por quién será juzgado el mundo?
-Será juzgado por la emoción divina, por la Persona y el Espíritu de Cristo. Éste, por medio del Verbo de Dios, que se hizo hombre, separará lo que en modo alguno es de Cristo; y su reino se manifestará plenamente en el lugar en el que está ahora este mundo, pues la emoción de la separación se hará en todas partes al mismo tiempo.
*Si el lugar de este universo es el reino de Cristo y será glorificado, ¿dónde serán arrojados entonces los demonios y todos los condenados? ¿Serán empujados fuera del lugar de este mundo, o manifestará Cristo su dominación y la ejercerá fuera de este mundo?
-El infierno permanecerá en el lugar de este mundo de un extremo al otro, pero estará oculto en el reino de los cielos del mismo modo que la noche está oculta en el día; la luz brillará eternamente en las tinieblas, y las tinieblas no podrán comprenderla. Pues bien, la luz es el reino de Cristo, y las tinieblas son el infierno.
*¿Cómo será pronunciada la sentencia?
-No tienes más que considerar las palabras de Jesucristo, dirá a los que estén a su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, poseed en herencia el reino que os fue preparado desde antes de la fundación del mundo. Porque he tenido hambre y vosotros me habéis dado de comer; he tenido sed y vosotros me habéis dado de beber; he sido extranjero y vosotros me habéis acogido; he estado desnudo y vosotros me habéis vestido; he estado enfermo, y en prisión, y vosotros me habéis visitado». Y le responderán: «¿Cuándo hemos visto nosotros que tuvieras hambre y sed, que fueras extranjero, que estuvieras desnudo, enfermo y prisionero, y cuándo te hemos servido de ese modo?».
Y responderá el Rey y les dirá: «Lo que vosotros habéis hecho con uno de esos de mis hermanos más pequeños, a mí me lo habéis hecho».
Y dirá a los malos, que estarán a su izquierda: «Id, malditos, al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles. Porque he tenido hambre, he tenido sed, he sido extranjero y he estado desnudo, [enfermo] y en prisión y no me habéis servido».
*¿Por qué entonces sufre Dios semejantes peleas?
-La vida se yergue en medio del enfrentamiento[42] para que aparezca manifiesta, visible y localizable, para que la sabiduría pueda discernirse y conocerse. El combate también sirve para la gloria eterna que resulta de la victoria. Pues de ella resulta gran alabanza en los santos en Cristo, pues Cristo ha vencido en ellos las tinieblas y toda la propiedad de la naturaleza, y los ha liberado del combate. De eso se regocijarán ellos eternamente, cuando vean cuál será la recompensa de los malos. Así Dios ha puesto todas las cosas en el libre arbitrio, para que el dominio eterno según el amor y la ira, según la luz y las tinieblas, sea manifiesto y conocido, y cada vida cause y provoque su propio juicio; porque lo que ahora es un combate y un suplicio para los santos, en su estado de miseria, luego se convertirá para ellos en gran alegría; y lo que es alegría y placer para los malos de este mundo se convertirá para ellos en vergüenza y suplicio eternos. Por eso el gozo de los santos nacerá de la muerte —igual que la luz procede de
los santos nacerá de la muerte —igual que la luz procede de una candela con su muerte y consunción en el fuego— a fin de que por ese medio la vida quede liberada del tormento de la naturaleza y pueda poseer otro mundo. La luz tiene una calidad completamente distinta que el fuego: se comunica por sí misma, mientras que el fuego prende por sí mismo.
Y es ahí donde yace el misterio de la sapiencia oculta de Dios.
El que pide, recibe; el que busca, encuentra; al que llama, se le abrirá.
Que la gracia de nuestro señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea con todos nosotros.
Amén.

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