Ablación — Lidia Barugel / Ablation by Lidia Barugel (spanish book edition)

Esta novela fue finalista del premio Planeta 2010 y real y cruda como la vida misma y que es muy recomendada.

• Para comprender este tremendo drama transcultural, hay que comenzar por conocerlo. La novela se basa en este problema, actual y candente, y lo explica de forma novelada en un clima y un texto apasionantes, libro que es imposible abandonar hasta la última página.
Son ciento treinta millones las mujeres mutiladas en el mundo, la mayoría africanas, de veintiocho diferentes países. En sólo un año, tres millones más serán las niñas infubiladas en todo el planeta.
Según la organización mundial de la Salud, La Mutilación Genital Femenina (MGF) tiene diferentes grados:
• Clitoridectomía: Corte parcial o total del clítoris y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio del clítoris. (Es el tipo que se practica también en un grupo aborigen de Colombia.)
• Excisión: Corte parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin corte de los labios mayores.
• Infibulación: El más radical de todos, el estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte de los labios menores o mayores, con corte del clítoris.
• Otros: Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.
Según diferentes culturas y regiones, las niñas deben tener entre dos y diez años. La maniobra la realiza una mujer del pueblo con una cuchilla, a veces con un trozo de vidrio o con una piedra afilada. No existen los antibióticos. Tampoco las mínimas condiciones de asepsia.
Se cree que el clítoris no es parte de la persona, es sólo algo que está ahí y que no debe estar. Un error. Una equivocación. Hay que quitarlo. No tiene fundamento religioso, solo tradicional.

¡No gritarás! Mamabé, su madre, muchas veces le había explicado que llegado el momento no debía llorar. Este paso es un orgullo para todas nosotras, las mujeres de nuestro clan, le decía. Pero Aminatá había visto cómo se llevaban a las niñas y cómo después de estar semanas encerradas en la Casa de las Mujeres salían pálidas y caminando con dificultad. Es pasar de ser niña a ser mujer, Aminatá, para tener marido un día.
No habrás de llorar ni gritar, Aminatá. Te cortarán un poco aquí y otro poco allá y con un gesto vago le señalaba entre las piernas…
Lo primero que hace la Bashbá es tomar con dos dedos el pequeñísimo botón que halla sobre la vulva y tira de él. Lo estira mucho, lo estira más aún y con un movimiento certero lo corta con el cuchillo. Wara-Wara no emite sonido alguno, pero arquea el cuerpo, pone los ojos en blanco y abre muy grande la boca. Cae la madera pulida y la madre vuelve a ponérsela entre los dientes.
Un chorro finito de sangre moja el pecho desnudo de la Bashbá, que termina su tarea con asombrosa rapidez.
Aminatá no puede dejar de mirar. Ya no sabe si el dolor es suyo o de su amiga y se sujeta la propia entrepierna con fuerza con las dos manos.
La Bashbá toma los labios mayores entre dos dedos y los secciona de un tajo, después toma los labios menores y también los corta. Ahora la sangre brota como de una fuente. Es muy roja esa sangre sobre los muslos morenos de Wara-Wara, es mucha, corre por sus piernas hasta la tierra y forma bajo las nalgas un gran charco espeso que tarda en oscurecerse y coagular.

Aminatá vuelve los ojos hacia la Gran Casa de las Mujeres: tenía el madero amarrado entre las piernas con tientos de cuero. El olor a sangre coagulando sobre la tierra la mareaba todavía más que el vino de palma que le habían hecho beber de un sólo trago antes de que comenzara la ceremonia. La cortaron, la cosieron y le sujetaron las piernas fuerte entre sí. El dolor era tan intenso, tan punzante, que su cuerpo estaba arqueado y tieso. La Bashbá le había hecho una señal ondulante en la frente. Te diré tu nuevo nombre al oído, había susurrado. ¿Cómo entender nada si le dolía todo tanto? Tu nombre secreto, Aminatá, escucha: La que Volverá. ¿Has entendido? Y aunque ella no comprendió en aquel momento qué significaba eso, ni de dónde volvería, ni a qué lugar, sólo pudo retener la música del nombre, volverá, volveré, como grabado a fuego en cada músculo, y supo que era el nombre acertado porque la Bashbá no se equivocaba nunca.

This novel was a finalist of the Planeta 2010 prize and real and raw as life itself and which is highly recommended.

• To understand this tremendous transcultural drama, we must begin by knowing it. The novel is based on this problem, current and burning, and explains it in a novel way in an exciting climate and text, a book that is impossible to leave until the last page.
There are one hundred and thirty million women mutilated in the world, most of them African, from twenty-eight different countries. In just one year, three million more will be girls who have been trafficked all over the planet.
According to the World Health Organization, Female Genital Mutilation (FGM) has different degrees:
• Clitoridectomy: partial or total cut of the clitoris and, in very rare cases, only of the clitoris prepuce. (He is the type that is also practiced in an aboriginal group in Colombia.)
• Excision: partial or total cut of the clitoris and labia minora, with or without cut of the labia majora.
• Infibulation: The most radical of all, the narrowing of the vaginal opening to create a seal by cutting the labia minora or major, with cutting of the clitoris.
• Other: All other harmful procedures of the external genitalia for non-medical purposes, such as perforation, incision, scraping or cauterization of the genital area.
According to different cultures and regions, girls must be between two and ten years old. The maneuver is performed by a woman from the village with a blade, sometimes with a piece of glass or with a sharp stone. There are no antibiotics. Nor the minimum conditions of asepsis.
It is believed that the clitoris is not part of the person, it is just something that is there and that should not be. A mistake. A mistake. You have to remove it. It has no religious basis, only traditional.

You will not scream! Mamabé, his mother, had often explained to him that when the time came he should not cry. This step is a pride for all of us, the women of our clan, I told her. But Aminatá had seen how the girls were taken away and how, after being locked up for weeks in the House of Women, they left pale and walked with difficulty. It’s going from being a girl to being a woman, Aminatá, to having a husband one day.
You will not cry or scream, Aminata. They’ll cut you a little here and a little bit there and with a vague gesture would point you between the legs …
The first thing the Bashba does is to take with two fingers the tiny button that it finds on the vulva and pulls it. He stretches it a lot, stretches it even more and with an accurate movement cuts it with the knife. Wara-Wara makes no sound, but arches the body, rolls her eyes and opens her mouth wide. The polished wood falls and the mother puts it back between her teeth.
A thin stream of blood drenches the bare chest of the Bashba, who finishes his task with amazing speed.
Aminatá can not stop looking. She no longer knows if the pain is his or her friend’s and holds her own crotch tightly with both hands.
The Bashba takes the labia majora between two fingers and cuts them out of a cut, then takes the labia minora and also cuts them. Now the blood flows like a fountain. It is very red that blood on the dark thighs of Wara-Wara, it is a lot, runs down its legs to the ground and forms under the buttocks a large thick puddle that takes to darken and coagulate.

Aminatá turns her eyes towards the Great House of the Women: she had the wood tied between the legs with leather tientos. The smell of blood coagulating on the earth made her even more dizzy than the palm wine that had been drunk in a single gulp before the ceremony began. They cut her, sewed her and held her strong legs together. The pain was so intense, so pungent, that his body was arched and stiff. The Bashba had made a wavy signal on his forehead. I’ll say your new name in your ear, I had whispered. How to understand anything if it hurt everything so much? Your secret name, Aminatá, listen: La que Volverá. You have understood? And although she did not understand at that moment what that meant, or where she would return from, or to what place, she could only retain the music of the name, she will come back, I will come back, as if burned into each muscle, and she knew it was the right name because the Bashba was never wrong.

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