Los Médicos No Pagan Ni El Café — Paco Albano

Esta es una muy interesante novela que debe leerse entre líneas sobre la profesión médica y los intereses creados, una novela muy irónica, con ciertas dosis de humor ácido. Es una denuncia pública de lo que pensamos la mayoría de los mortales y por miedo al que dirán no nos atrevemos a verbalizar. Estoy totalmente de acuerdo con lo que relata capitulo a capitulo Paco, e incluso me atrevería a decir que es incluso más cruda la realidad. Paco es un personaje que cae muy simpático y empatizas con el enseguida. La novela está muy bien escrita, con un lenguaje muy ágil y entendible. Te engancha y te atrapa.

Un visitador médico es un licenciado en biología, farmacia o alguna otra especialidad relacionada con las denominadas ciencias de la salud, que descubre la realidad cuando acaba la carrera: de biólogo o farmacéutico no hay trabajo. La investigación nunca ha sido una prioridad en nuestro país y la propia industria farmacéutica se aprovecha y llena sus redes comerciales de licenciados universitarios más para prestigiarse que por una necesidad real de que sea necesaria tanta titulación para vender. Probablemente, con la crisis y la constante presión del gobierno sobre las farmacéuticas con los precios de los medicamentos, a estos licenciados no les quedará ni la salida de la visita médica y deberán emigrar todos. Y es que, de un país donde parece que todo el mundo sabía de tochos y de conducir Cayennes, y los licenciados que deberían estar dedicando la inversión económica y académica a la investigación,tienen que dedicarse a la venta de pastillas, es difícil que salga de ésta y de futuras crisis.
En realidad no es que no quieran saber nada de la industria farmacéutica, sino que en estos centros tienen pactos de exclusividad. Si quieres vender debes de pagar un peaje. Si bien voy observado que es la tónica general en este sector, invertir dinero para conseguir que los médicos receten, en el caso de los centros de gestión privada son más claros y no se cortan un pelo, hay que pagar para poder vender. Me explicaba un compañero de otro laboratorio que ellos mantienen en perfecto estado toda la red informática del centro y a cambio sólo recetan su producto para el colesterol.

Son muchos los médicos que desprecian la industria farmacéutica y sus representantes, aunque sin ésta y los productos que investiga y comercializa serían incapaces de practicar la medicina. Si situamos un abogado actual en el siglo XIX
sólo debería adaptarse a las leyes de la época, pero podría hacer de abogado sin problemas. Sinsituamos un médico de ahora, sería incapaz de practicar la medicina.
Durante muchos años, la industria farmacéutica ha vivido, como el resto de la sociedad, una época dorada.El marketing innovó nuevas formas de llegar al cliente basadas en la presión al médico, y la empresa motivaba a los comerciales con reuniones en algunos de los mejores hoteles del mundo y los llenaban de atenciones constantes. ¡Todo esto se acabó, y ahora, este oficio, más que curioso empiezo a pensar que es una puta mierda!.

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