Nuestra Pandilla — Philip Roth / Our Gang by Philip Roth

Muy interesante sátira Roth en esta obra escrita en los años 70 (antes del escándalo Watergate) es ajustarle las cuentas a Nixon y a su corrupta administración. Y lo hace a través de una sátira política hilarante y desmadrada en la que podría hallarse un claro paralelismo con la actualidad. Así, los boyscouts se rebelan contra el presidente, existe un eje del mal que incluye a Jimmy Hendrix y Jane Fonda, e incluso una guerra sucia, que Nixon declarará al «gobierno pornográfico de Dinamarca» por apoyar la insurgencia.
El comienzo con el posible derecho de los nonatos y si se enteraría la mujer embarazada, es una vuelta de tuerca de la sátira que acecha en cada tramo del libro.

Me presento hoy ante vosotros con un mensaje de importancia nacional. No abrigo la intención de ofreceros falsas esperanzas, minimizando la naturaleza de la crisis que nuestro país afronta en estos momentos, pero tampoco creo que haya motivo para provocar la considerable alarma que han provocado los medios por boca de quienes critican mis decisiones de las últimas veinticuatro horas.
Ahora bien, sé que siempre habrá quienes preferirían que adoptáramos una posición débil, cobarde y deshonrosa ante las crisis. Desde luego que tienen derecho a opinar así. Estoy seguro, no obstante, de que la gran mayoría del pueblo norteamericano comprenderá que las medidas que he tomado de cara a la confrontación entre los Estados Unidos de Norteamérica y el Estado soberano de Dinamarca son indispensables para nuestra dignidad, nuestro honor, nuestro idealismo moral y espiritual, nuestra credibilidad en el mundo entero, la solidez de la economía, nuestra grandeza, nuestro respeto de la visión de nuestros antepasados, el espíritu humano, la dignidad del hombre inspirada en Dios, nuestros compromisos internacionales, los principios de las Naciones Unidas y el progreso y la paz para todos los pueblos.
Ahora bien, nadie es más consciente que yo de las consecuencias políticas de emprender una acción atrevida y directa en nombre de nuestra dignidad, nuestros ideales y nuestro honor, por citar solo tres.

Si verdaderamente el presidente estuviera cadáver, nuestra victoria de mil novecientos setenta y dos se producirá por un margen mucho más amplio que en mil novecientos sesenta y ocho.
—¿Cómo explica usted semejante cosa, señor presidente del Comité Nacional?
—Bueno, pues, para empezar, no entra en cabeza humana que la prensa de este país, por irresponsable y depravada que sea, trate a este hombre, ya muerto y enterrado, con la misma virulencia con que lo ha tratado en vida. Por añadidura, ateniéndonos a los votantes propiamente dichos, me parece a mí que un Dixon muerto puede generar cierta comprensión, cierta simpatía que Dixon nunca logró despertar en nuestro pueblo, cuando andaba por ahí vivito y coleando.
—¿Considera usted, pues, que si está muerto mejorará su imagen?
—Sin duda alguna. Creo que para vender su imagen al público ya ha hecho todo lo que podía hacerse, estando vivo. Esto es seguramente el acicate que estábamos esperando.

A pesar de lo mucho que admiro y respeto sus mentiras, no creo que debamos quedarnos en ellas. Las mentiras son para irlas elaborando. No creo que nadie, hombre o demonio, pueda confiar en las mentiras que ha dicho en el pasado, por audaces y osadas que en su momento pudieran resultar, para distorsionar las realidades de hoy. Vivimos en una era de cambios rápidos y espectaculares. Mi propia experiencia me ha hecho comprender que las mentiras de ayer no sirven para embrollar los problemas de hoy. No puede uno dar por supuesto que este año va a engañar a la gente lo mismo que el año pasado, y no digamos nada de hace un millón de años. Y, con todos los respetos por la experiencia de mi contrincante, eso es lo que me lleva a afirmar que necesitamos un nuevo equipo gubernamental en el Infierno; un equipo dotado de cuernos nuevos, de nuevas verdades a medias, de nuevos horrores y nuevas hipocresías. Lo que yo digo es que necesitamos un nuevo compromiso con el Mal, nuevas estratagemas y añagazas para hacer realidad nuestro sueño de un mundo totalmente condenado.
Ha llegado el momento de no seguir apaciguando al Dios de la Paz. Por eso os digo que ha llegado el momento de intensificar nuestras actividades y lanzar una nueva ofensiva en esta batalla por las mentes y los corazones y las almas de los hombres. Porque no es otra cosa que una batalla ideológica, la que sostenemos; y por eso necesitamos un Demonio que esté dispuesto a defender sus ideales y sea capaz de defenderlos. Lo que cuenta no es el tamaño ni la edad de los cuernos que cada uno tenga; es lo que se sepa hacer con ellos. Es nuestra vida entera lo que debéis juzgar aquí. Es el objeto de nuestros afanes. Es todas las cosas en que creemos. Lo que estoy tratando de deciros esta noche es que la marea de la Historia está de nuestra parte, y que sabremos mantenerla a nuestro lado, porque nuestro lado es el bueno, es decir el lado del Mal. Y no nos llamemos a engaño: si salgo elegido, intentaré, como Demonio, que el Mal acabe imponiéndose; intentaré que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos no tengan que conocer jamás el terrible flagelo del Bien y de la Paz.

Very interesting satire Roth in this work written in the 70s (before the Watergate scandal) is to settle the accounts to Nixon and his corrupt administration. And it does so through a hilarious and unbridled political satire in which a clear parallelism could be found with today. Thus, the boyscouts rebel against the president, there is an axis of evil that includes Jimmy Hendrix and Jane Fonda, and even a dirty war, which Nixon will declare to the “pornographic government of Denmark” for supporting the insurgency.
The beginning with the possible right of the unborn and if the pregnant woman would find out, is a twist of the satire that lurks in each section of the book.

I present myself today with a message of national importance. I do not cover the intention to offer you false hopes, minimizing the nature of the crisis that our country is facing right now, but I do not think there is cause to provoke the considerable alarm caused by the media by those who criticize my decisions of the last twenty-four. hours.
Now, I know that there will always be those who would prefer us to adopt a weak, cowardly and dishonorable position in the face of crises. Of course they have the right to say so. I am sure, however, that the vast majority of the American people will understand that the measures I have taken in the face of the confrontation between the United States of America and the sovereign State of Denmark are indispensable for our dignity, our honor, our moral idealism. and spiritual, our credibility in the whole world, the strength of the economy, our greatness, our respect for the vision of our ancestors, the human spirit, the dignity of man inspired by God, our international commitments, the principles of the United Nations and progress and peace for all peoples.
Now, no one is more aware than I of the political consequences of undertaking a bold and direct action in the name of our dignity, our ideals and our honor, to name just three.

If the president were truly dead, our victory of one thousand nine hundred and seventy-two will be produced by a much wider margin than in nineteen hundred and sixty-eight.
– How do you explain such a thing, Mr. President of the National Committee?
-Well, then, to begin with, it does not enter the human head that the press of this country, however irresponsible and depraved, treat this man, already dead and buried, with the same virulence with which he has treated him in life. In addition, considering the voters themselves, it seems to me that a dead Dixon can generate some understanding, a certain sympathy that Dixon never managed to awaken in our town, when he walked around alive and kicking.
– Do you consider, then, that if he is dead, his image will improve?
-Undoubtedly. I think that to sell his image to the public he has already done everything that could be done, being alive. This is surely the spur we were waiting for.

Despite how much I admire and respect their lies, I do not think we should stay in them. The lies are to make them elaborate. I do not think anyone, man or devil, can trust the lies he has told in the past, no matter how bold and daring they might turn out to be, in order to distort today’s realities. We live in an era of rapid and spectacular changes. My own experience has made me understand that the lies of yesterday do not serve to confuse today’s problems. One can not assume that this year will deceive people the same as last year, let alone a million years ago. And, with all due respect for the experience of my opponent, that is what leads me to say that we need a new government team in Hell; a team endowed with new horns, new half-truths, new horrors and new hypocrisies. What I say is that we need a new commitment to Evil, new stratagems and tricks to make our dream of a totally condemned world come true.
The time has come to stop pacifying the God of Peace. That is why I tell you that the time has come to intensify our activities and launch a new offensive in this battle for the minds and hearts and souls of men. Because it is nothing other than an ideological battle, the one we sustain; and that is why we need a Devil who is willing to defend his ideals and is capable of defending them. What counts is not the size or age of the horns that each one has; is what you can do with them. It is our whole life what you must judge here. It is the object of our efforts. It’s all the things we believe in. What I am trying to tell you tonight is that the tide of History is on our side, and that we will know how to keep it by our side, because our side is the good side, that is, the side of Evil. And let’s not be deceived: yes I am elected, I will try, as a Devil, for the Evil to prevail; I will try that our children and the children of our children do not have to ever know the terrible scourge of Good and Peace.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .