La Ley De Atracción En El Mundo Del Pensamiento — William Walker Atkinson

Interesante breve libro que da pautas sobre uno mismo para intentar ser más positivo pero como todo libro de autoayuda es de los pocos que salvo. El Universo está gobernado por una ley, una ley muy importante. Sus manifestaciones son multiformes, pero consideradas desde un punto de vista fundamental, es claro que no existe más que una ley. Conocemos algunas de sus manifestaciones, pero lo ignoramos todo acerca de otras. No obstante, cada día aprendemos un poco más acerca de ellas, el velo se va descorriendo gradualmente.
Hablamos intelectualmente de la Ley de la Gravitación, pero desconocemos que también ésta es una maravillosa manifestación de LA LEY DE LA ATRACCIÓN.

El pensamiento produce ondas que se extienden sobre el gran océano del pensamiento, igual que cuando se tira una piedra al agua. Pero existe una diferencia: las ondas sobre el agua se mueven en todas direcciones pero en un único plano, mientras que las ondas de pensamiento se mueven en todas las direcciones a partir de un centro común, como hacen los rayos del sol.
De igual manera que aquí en la Tierra estamos rodeados por un gran mar de aire, también estamos rodeados por un gran mar de Mente. Nuestras ondas de pensamiento se mueven a través de este vasto éter mental, extendiéndose en todas direcciones.
Quien cree firmemente en sí mismo, y mantiene una intensa y positiva actitud mental de confianza y determinación, no es probable que se vea afectado por los pensamientos adversos y negativos de desánimo y fracaso que pudieran emanar de las mentes de otras personas en las que éstos predominan. Al mismo tiempo, esos pensamientos negativos, si alcanzan a alguien cuya actitud mental está sintonizada en una tonalidad baja, profundizarán su estado negativo y echarán leña al fuego que consume su energía, o, si prefieres otra analogía, servirán para apagar el fuego de su energía y actividad.
Atraemos los pensamientos ajenos del mismo orden. Quien piensa en el éxito sintonizará con las mentes de otros que piensen parecido, y éstos le ayudarán, y él a ellos. Quien permite que su mente more constantemente en pensamientos de fracaso se acerca a las mentes de otra gente «fracasada», y cada una de ellas tenderá a hundir más a las otras. Quien piensa que todo es malo está capacitado para ver mucho mal, y entrará en contacto con otros que parecerán demostrar su teoría. Y quien busque lo bueno en todo y en todo el mundo es probable que atraiga las cosas y las personas que correspondan a esa manera de pensar. Por lo general vemos aquello que buscamos.

El ser humano sólo dispone de una mente, pero cuenta con muchas facultades mentales, y cada una de ellas es capaz de funcionar en dos direcciones distintas de esfuerzo mental. No existen claras líneas de separación que dividan las diversas funciones de una facultad, pero se solapan entre sí como los colores del espectro.
Una fuerza activa de cualquier facultad de la mente es el resultado de un impulso directo transmitido en el momento del esfuerzo. Un esfuerzo pasivo de cualquier facultad de la mente es el resultado de un esfuerzo activo procedente de la misma mente, de un esfuerzo activo de otra mente siguiendo una sugestión, de las vibraciones de pensamiento de la mente de otra persona o de impulsos de pensamiento de un antepasado, transmitidos por las leyes de la herencia (incluyendo impulsos transmitidos de generación en generación desde los tiempos del impulso vibratorio original transmitido por la Causa Primera, cuyos impulsos se despliegan y desarrollan cuando se alcanza el estado adecuado de desarrollo evolutivo).

La fuerza de voluntad, con todas sus posibilidades latentes y grandes potencias, puede desarrollarse, disciplinarse, controlarse y dirigirse, igual que cualquier otra de las fuerzas de la Naturaleza. No importa qué teoría quieras adoptar acerca de la naturaleza de la voluntad, porque acabarás obteniendo resultados siempre que practiques de manera inteligente.
Personalmente, yo sostengo una teoría un tanto extraña acerca de la voluntad. Creo que todo ser humano tiene, potencialmente, una fuerte voluntad, y que todo lo que ha de hacer es formar su mente para poder utilizarla.

Muchos de nosotros sentimos que si pudiéramos ejercer nuestra voluntad, podríamos hacer maravillas. Pero por alguna razón parece que en todo caso no queremos tomarnos la molestia, que no alcanzamos el verdadero punto decisivo. Lo retrasamos una y otra vez, hablamos vagamente de que «algún día», pero ese día no acaba de llegar nunca.
Sentimos de manera instintiva el poder de la voluntad, pero carecemos de la energía suficiente para ejercerla, y por ello nos dejamos llevar por la corriente, a menos que alguna dificultad aparezca, de que algún útil obstáculo se interponga en nuestro sendero, de que algún amable dolor nos empuje a la acción. En esos casos nos vemos obligados a reafirmar nuestra voluntad y con ello empezamos a obtener resultados.

La manera óptima de superar el hábito del miedo es asumir la actitud mental de coraje, pues el mejor medio para desembarazarse de la oscuridad es permitir la entrada de la luz. Luchar contra una pauta de pensamiento negativo reconociendo su fuerza e intentando negarla mediante intensos esfuerzos es una pérdida de tiempo. El método mejor, más seguro, fácil y rápido es asumir la existencia del pensamiento positivo deseado en su lugar; y morando constantemente en el pensamiento positivo, éste se manifestará en la realidad objetiva.

La PREOCUPACIÓN es hija del miedo, así que si acabas con el miedo, la preocupación morirá por falta de alimento.
Este consejo es muy antiguo, y no obstante siempre vale la pena repetirlo, pues es una lección que necesitamos tener presente en todo momento. Algunas personas creen que si matamos al miedo y la preocupación nunca podremos conseguir nada.
No hay que infravalorarse uno mismo ni sobrevalorar a los demás. Comprende que estás hecho de buena pasta, y que en el interior de tu mente hay muchas cosas buenas. Luego ponte a trabajar y desarróllalas, y extrae algo bueno de esa buena pasta. Consíguelo poniendo atención a lo que tienes ante ti y dando a cada una de ellas lo mejor de ti mismo, sabiendo que en ti hay otras muchas y buenas cosas que te ayudarán en todo lo que se te presente por delante. Dedica lo mejor de ti mismo a la empresa que te ocupe, y no hagas trampas en la tarea presente por mor de otra que pudiera aparecer en lontananza. Tu suministro es inagotable. Y no malgastes tu buena pasta con la multitud de mirones, espectadores y críticos que tienes alrededor observando lo que haces. Guarda tu buena pasta para tu tarea, y no tengas prisa por recibir los aplausos.

La vida no es resultado del azar, sino de la Ley. La Ley opera a pleno rendimiento tanto si lo crees como si no. Puedes ser el objeto ignorante sobre el que opera la Ley. O bien puedes alinearte con las operaciones de la Ley, meterte en su caudal, por así decirlo, y a partir de entonces la Vida te parecerá algo muy distinto. No puedes salirte de la Ley diciendo que no tienes nada que ver con ella. Tienes todo el derecho y la libertad a oponerte a ella y a producir toda la fricción que desees, pero eso no afecta a la Ley, y puedes seguir con ello hasta que aprendas la lección.

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