Madre Coraje Y Sus Hijos — Bertolt Bretch / Mother Courage and Her Children by Bertolt Bretch

Escrito en su exilio escandinavo en el fatídico año de 1939, Brecht tuvo el acierto de levantar este magnífico retablo de la miseria de la guerra justo antes de que comenzara la más miserable de todas. Sin tener la seguridad todavía de lo que iba a pasar, Madre Coraje… forma parte, por lo tanto, del conjunto de piezas dramáticas que el dramaturgo alemán dirigió contra el expansionismo belicista del III Reich y, más en concreto, contra la sociedad germana que había favorecido el ascenso de Hitler. Lo mejor de todo es la atemporalidad del relato y las verdades que dice.

Lo que pasa aquí es que estuvieron mucho tiempo sin guerra. Así ¿cómo va a haber moral? Con la paz todo se relaja y hasta que no hay guerra no vuelve el orden. La humanidad se corrompe en la paz. La gente y el ganado se despilfarran como si no valiesen nada. Cada cual traga lo que le peta: una rebanada de queso sobre el pan candeal, y encima una loncha de tocino sobre el queso. Nadie sabe cuántos mozos y caballos habrá en esa ciudad: nunca los contaron. En sitios estuve yo donde no habían tenido guerra lo menos en setenta años. Pues la gente ni siquiera tenía nombre; nadie sabía ni cómo se llamaba. Sólo donde hay guerra hay listas y registros como es debido, y se guardan las botas en fardos y el trigo en sacos, y se recuentan y se requisan los hombres y el ganado. ¡Ya se sabe! ¡Sin orden no hay guerra!.
La guerra es difícil de empezar, como todo lo bueno. Pero cuando crece y florece, arraiga bien. Entonces las gentes le temen a la paz como temen los jugadores acabar el juego, por no echar cuentas de lo perdido. Al principio, sí: se asustan de la guerra porque no la conocen.

Si un general o un rey es tonto y lleva su gente a la mierda, a la tropa le hará falta valor para morir: o sea una virtud. Si es demasiado tacaño y no recluta bastantes soldados, tienen todos que ser entonces unos Hércules. Y si es un gandul que no se ocupa de nada, entonces tienen que ser astutos como serpientes, y si no, están aviados. También han menester de una lealtad a tocia prueba si se les pide más de lo debido. No le hacen falta tantas virtudes a un país bien gobernado, o a un buen rey, o a un buen general. En un buen país no han menester virtudes; todos pueden ser entonces completamente corrientes y medianamente listos.

!La gente de bien, nos ayudamos el uno al otro, no robamos, no matamos, no incendiamos! Y ésa es la causa de que cada día rodemos más bajo, y podemos decir que las sopas escasean y que si fuésemos en cambio ladrones y asesinos, quizá estaríamos hartos. ¡Porque las virtudes no dan rendimiento y lo dan las maldades! ¡Y así es el mundo, y no debiera ser así!.

Written in his Scandinavian exile in the fateful year of 1939, Brecht had the wisdom of raising this magnificent altarpiece of the misery of war just before the most miserable of all began. Without being sure of what was going to happen, Mother Courage … is, therefore, part of the set of dramatic pieces that the German playwright directed against the bellicose expansionism of the Third Reich and, more specifically, against the Germanic society that had favored the rise of Hitler. Best of all is the timelessness of the story and the truths it says.

What happens here is that they were without war for a long time. So how is there going to be moral? With peace, everything relaxes and until there is no war, order does not return. Humanity is corrupted in peace. The people and the cattle are squandered as if they were worth nothing. Each swallows what peta: a slice of cheese on top of the bread, and a slice of bacon on top of the cheese. Nobody knows how many waiters and horses there will be in that city: they never told them. In places I was where they had not had war in at least seventy years. Well, people did not even have a name; nobody knew what his name was. Only where there is war there are lists and records as is proper, and the boots are kept in bales and the wheat in sacks, and the men and the cattle are counted and requisitioned. You know! Without order, there is no war!
War is hard to start, like everything good. But when it grows and flowers, it roots well. Then people fear peace as the players fear to end the game, for not taking account of what was lost. At first, yes: they get scared of the war because they do not know it.

If a general or a king is stupid and takes his people to shit, the troop will need courage to die: that is, a virtue. If he is too stingy and does not recruit enough soldiers, they all have to be Hercules. And if it’s a pigeon who does not take care of anything, then they have to be cunning like snakes, and if not, they’re sent out. They also need a loyalty to all test if they are asked more than they should. You do not need so many virtues to a country well governed, or a good king, or a good general. In a good country they do not need virtues; everyone can then be completely ordinary and moderately clever.

Good people, we help each other, we do not steal, we do not kill, we do not burn! And that is the reason why every day we roll lower, and we can say that soups are scarce and that if we were instead thieves and murderers, perhaps we would be fed up. Because virtues do not give performance and evil do! And so is the world, and it should not be like that!

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