América Alucinada — Betina González / America Delirium by Betina González (spanish book edition)

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Sin duda esta breve novela me encanta por la crítica que destila por sus páginas, donde la ruptura de los lazos solidarios en el capitalismo de hoy y una historia inquietante acerca de nuestras utopías colectivas. Vik una persona que trabaja en un museo y es ahora una persona vigilada al poner teléfono con su mujer escondida más allá de partidas de ping pong, recuerdos del rifle con el cual mató al primer ciervo… A todo ello Berenice que es la abandonada y mira todo lo que tenía su madre en casa y Beryl una anciana hippie que quiere matar los ciervos que abundan como en España los jabalíes, como en Escocia que acabaron con los alimentos de estos teniendo que bajar a núcleos urbanos nos va destilando un mundo donde la madre naturaleza da un golpe de mano.

Mucha gente se escandaliza ante la idea de que dos viejos se unan en el acto de procreación. Esos mismos que invocan a la naturaleza y al sentido común son los que infectan con hormonas el agua que tomamos. Dentro de poco todos vamos a tener tetas fantásticas gracias a los anticonceptivos que las plantas potabilizadoras no pueden eliminar. Todo muy natural. Pero cuando se trata de los viejos, no hay naturaleza que valga. Imaginan que junto con la menopausia y el descuento en cines y transporte público te rellenan con papel secante y te extirpan las ganas de todo.
Barbie y Ken en el geriátrico. Muñecos sin lenguas ni botoncitos de placer, sin vergas ni agujeritos redentores. Alguien debería enseñarles eso a los niños. Fabricar muñecos de viejos para que también vayan imaginando ese futuro. Juguetes premorten listos para usar, con las caras arrugadas y las articulaciones un poco duras, por supuesto que sin derecho a la pequeña muerte. Ella vendría con madeja y agujas incorporadas; él, con gorra y lentes de abuelo sabio; los dos babeantes de felicidad, las ansias perdidas en decenas de tranquilizantes y ninguna urgencia que pliegues y pliegues de piel flácida y sequedades de entrepierna no puedan solucionar. Pero cuidado, que todavía queda mucha acción en esas vidas apuntaladas por previsores fondos de pensión. Barbie juega al solitario mientras Ken se sienta al sol con un gato y una manta sobre las piernas, y así se va quedando dormido hasta que los anteojos le resbalan por la cara.

El pesimismo esta presente a cada momento porque los ciervos si campan a sus anchas entre hoteles…es por el hombre.
El hombre era una bestia para el hombre. Pero no era ni siquiera un lobo, sino una bestia genérica, perdida en la contemplación de una mejor imagen de sí misma que en vano trataba de hacer coincidir con el mundo «natural». Una falsa inocencia, producida químicamente. Un salvaje artificial. Ese era el pobre eslabón evolutivo que habían podido ofrecer las últimas generaciones de un país que hacía rato había perdido toda lógica social. Frente a eso, nada como una mente clara, un arma afilada y lista, al servicio de la verdadera supervivencia.

“familia: dícese del dolor o de la administración social del mismo», frente a la tristeza de nuestros personajes y entre los disparos de la batida de los policías para matar los ciervos sin duda queda esperanza en la medida en que Berenice pueda encontrar a su madre porque a veces la vida nos da esos giros satisfactorios, estando en Colima o cualquier lugar del mundo.

Sin duda una más que interesante obra que la autora ha sabido ensamblar a través de diferentes noticias por Japón. EE.UU., Escocia, una autora a tener en cuenta pero no para leer en una chaise-longe.

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No doubt this short novel I love for the criticism that distills its pages, where the rupture of the bonds of solidarity in today’s capitalism and a disturbing story about our collective utopias. Vik a person who works in a museum and is now a person watched by putting phone with his wife hidden beyond games of ping pong, memories of the rifle with which he killed the first deer … To all this Berenice that is the abandoned and look at everything that had his mother at home and Beryl an old hippie who wants to kill the deer that abound as in Spain boar, as in Scotland that ended with these foods having to go down to urban centers we distilling a world where Mother Nature gives a bang.

Many people are shocked at the idea of ​​two old people joining in the act of procreation. Those same who invoke nature and common sense are those who infect with hormones the water we drink. Soon we will all have fantastic tits thanks to the contraceptives that water treatment plants can not eliminate. All very natural. But when it comes to the old, there is no nature worth. Imagine that along with the menopause and the discount in cinemas and public transport fill you with blotting paper and you excite the desire of everything.
Barbie and Ken in the nursing home. Dolls without tongues or little buttons of pleasure, without verges or redeeming holes. Someone should teach that to the children. Make old dolls so they can also imagine that future. Premort toys ready to use, with wrinkled faces and joints a little hard, of course without the right to death. She would come with skein and built-in needles; He, with a cap and glasses of a wise grandfather; the two slobs of happiness, the longings lost in dozens of tranquilizers and no urgency that folds and folds of sagging skin and dry crotches can not solve. But beware, there is still much action in those lives propped up by pension funds. Barbie plays solitaire while Ken sits in the sun with a cat and a blanket on his legs, and so he falls asleep until the glasses slide down his face.

Pessimism is present at every moment because the deer if they roam at ease between hotels … is for man.
Man was a beast for man. But it was not even a wolf, but a generic beast, lost in the contemplation of a better image of itself that in vain tried to make coincide with the «natural» world. A false innocence, produced chemically. An artificial savage. That was the poor evolutionary link that had been offered by the last generations of a country that had long since lost all social logic. Faced with that, nothing like a clear mind, a sharp and ready weapon, at the service of true survival.

«Family: it is said of the pain or of the social administration of the same», in front of the sadness of our characters and between the shots of the beat of the police to kill the deer without doubt there is hope to the extent that Berenice can find her mother because sometimes life gives us those satisfying turns, being in Colima or anywhere in the world.

No doubt a more than interesting work that the author has managed to assemble through different news in Japan. USA, Scotland, an author to take into account but not to read in a chaise-longe.

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