Directo Al Infierno — John LeFevre

Es una obra interesante aunque sobren páginas por reiteración, en el estilo del lobo de Wall Street y donde se explica la vida de esta gente que tenía primas millonarias como si respirasen y andaban como elefante en una cacharrería, el autor fue uno de los directivos de Solomon Brothers con sexo drogas, fue despedido hasta de habitaciones de hoteles y donde fue una montaña rusa de excesos. Realista, aunque solo cuenta lo divertido como en todo lo que podemos ver, es una muestra de como el dinero y la sensación de poder despiertan nuestros instintos más básicos. Interesante para descubrir nuevas formas de vivir, y para saber algunos de los entresijos de la banca, y la bolsa.

El departamento de sindicación de bonos es el puente entre los clientes emisores que necesitan dinero y los clientes inversores que tienen dinero para invertir. Por lo tanto, ocupa una posición única por encima de la Muralla China; el muro invisible entre la banca de inversiones y los mercados de capital de deuda (el lado público) y las ventas y la negociación (el lado privado). La Muralla China fue diseñada para impedir que la información confidencial no pública llegue al dominio público, ni siquiera dentro de la misma firma.
Cuando se trata de buscar operaciones nuevas, mi labor como gerente de sindicación consiste en aportar inteligencia de mercado y formular recomendaciones estratégicas a los banqueros y a sus clientes en relación con sus necesidades del mercado de capitales. Este asesoramiento se basa en mi evaluación de las condiciones del mercado crediticio, la sensación prevalente entre los inversores, el apetito por el riesgo, etc. Trabajo codo a codo con los de ventas y negociación y con sus clientes, como son gestores de activos y fondos de cobertura, a fin de formular dichas visiones del mercado.
Cuando nos encargan una operación, trabajo directamente con el cliente emisor en la planificación y la aplicación de la estrategia adecuada: el precio esperado, los requisitos de marketing entre inversores (cuánto vamos a tener que trabajar para vender la operación, lo que depende de lo familiar que sea el emisor en cuestión para la base de inversores y de la complejidad de la estructura) y el calendario de ejecución. En cuanto la operación ha sido anunciada públicamente, paso a trabajar con los inversores para orientar y controlar todo el proceso de ejecución y su participación en él, desde la creación del expediente hasta la fijación del precio. Soy responsable de determinar el precio de cada operación de bonos y de asignar dichos bonos a los inversores que elija.
Conseguí una de mis mayores operaciones no soberanas, una de 2000 millones de dólares para un banco indio.
Jugar a eso puede ser peligroso porque si no estoy seguro al cien por cien de estar incluido en esa operación y de que puedo confiar en que mi competidor juegue limpio, podría usar esa información para mejorar mi propuesta en precio y comisiones y luego aliarse con algún otro para robarme la operación.
Desde la perspectiva del emisor, además de la recomendación de precio (es decir ¿cuánto me va a costar esto?), una de las mayores preocupaciones para los prestatarios asiáticos es la cuestión de los gastos de evaluación de riesgo. En Estados Unidos, los mercados están tan asentados y son tan eficientes que el tesorero de General Electric o IBM no va a perder el tiempo intentando que le rebajen la comisión del 0,20 al 0,15 por ciento (de dos millones de dólares a uno y medio en una emisión nueva de 1000 millones), porque sería irrelevante en el conjunto. Saben por experiencia que la ejecución es más importante que tratar de conseguir una comisión más baja de otro corredor.
En cambio, los mercados en Asia todavía se están desarrollando.
Desde mediados de 2007 las grietas empiezan a hacerse visibles de verdad. Los mercados de créditos están totalmente dislocados y se han vuelto disfuncionales, y las ventanas de ejecución en los mercados se abren y se cierran violentamente sin apenas provocación. Casi no se cierran acuerdos nuevos. En junio logro llevar a buen puerto un acuerdo difícil, pero no surge nada más hasta septiembre, en el que meto un inesperado gol con una colocación privada de alta rentabilidad en China que nos procura 6 millones de dólares netos en tasas.
Y entonces, de pronto, el mercado vuelve a cerrarse. En octubre, el contagio llega hasta la compraventa de acciones y la predisposición de los inversores a afrontar riesgos se esfuma de un día para otro.

Los despidos y reestructuraciones en los parqués funcionan de la siguiente manera: en cuanto se solicita a los directores de equipo que actualicen las estimaciones de ingresos (presupuestos) con el propósito de evaluar el coste de la plantilla, empiezan a difundirse rumores y miedos, y comienzan a circular por todas partes especulaciones obsesivas sobre el tiempo que puede pasar antes de que unos pocos desafortunados reciban «la palmada» en el hombro o «la llamada» para reunirse con Recursos Humanos.
La información y los rumores se mueven a la velocidad de la luz por los parqués, por Wall Street y por el planeta entero. Después de la primera palmada en la espalda y una confirmación formal, todo el mundo lo sabe. Ocasionalmente circula una falsa alarma…

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