El Alma De La Ciudad — Jesús Sánchez Adalid

Dentro de las novelas esta es la que más me gusta del autor, a través de cuatro peregrinos haciendo el camino de Santiago, uno se nos desvela como un gran pecador, nos habla de su infancia en Ávila, el aroma de los panes, su madre que no podía dar de mamar por tenerlas secas y la llegada del rey que era un júbilo total, el formarse con Don Bricio que llegará a ser obispo y donde la influencia de Ciudad De Dios de San Agustín esta presente y no solo en Ambrosía, la posible ciudad.
La novela se sitúa en una España en construcción y reconquista de los musulmanes en la época medieval. El alma de la ciudad da vueltas sobre la posible construcción en este mundo de la Ciudad de Dios de San Agustín en Plasencia, como ejemplo. Nuestro protagonista es el elegido por Bricio para regir la ciudad como arcediano (Blasco de Ávila), conocedor del amor (Doxia). Además la relación entre Bricio y Blasco pasara por momentos más que bajos. Se llegará a ver muerto pero sin duda fue el partícipe de salvar el sagrado mantel de los musulmanes y por supuesto cuando se llega a Santiago después de andar el camino, te reconforta el hablar con Dios, siendo acompañado por el mismísimo San Francisco de Asís. El autor conoce bien la historia y reconstruye unas vidas intensas llenas de grandes cualidades y de pecados inconfesables. Pero hay mucha sinceridad necesaria para esa posible y aconsejable redención del hombre.

Se debe saber:
-Esta nueva población, que es denominada como ciudad desde el primer instante, recibió el nombre de Ambrosía, por haberse fundado en un lugar llamado Ambroz, ubicado en un meandro del río Jerte donde quedaban en pie algunas antiguas ruinas romanas. Bordean la localidad hacia el norte una sucesión de montes, mientras que el río la circunda hacia el sur, este y oeste.
Se conserva un diploma suscrito por el rey Alfonso VIII el 12 de junio de 1186 que nos ha dejado puntual constancia del tiempo de la fundación, del nombre de la ciudad y de la presencia del rey en ella. Los datos de dicho documento son muy precisos y rezan la siguiente datación: «Hecho el diploma en la ciudad de Ambrosía en los días de la fundación de esta población».
El primer nombre que recibe la ciudad, Ambrosía, designaba en lengua poética latina «todo aquello que es amable, agradable, dulce, suave, exquisito, delicioso… admirable.
-el Sagrado Mantel de Coria desapareció en algunas ocasiones a lo largo de su larga historia, posiblemente ocultado en períodos de guerra, sustraído y luego devuelto o, simplemente, olvidado.
La Iglesia asume la veneración de esta reliquia, como la de tantas otras, por tradición y porque no hay evidencia alguna de que sea falsa, aunque tampoco existen pruebas científicas de que sea verdadera. El mantel fue examinado en 1960 en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid por cualificados especialistas, como los profesores Hernández Pacheco y Carrato Ibáñez, fue sometido a la prueba del polen acumulado y se determinó que era de fabricación arábiga. También se utilizó más tarde el método del carbono-14 y el examen certificó que el tejido era del siglo I de nuestra era.
Sea como fuere, tras el análisis, se intentó resucitar su legendario culto, pero no hubo éxito. Y resulta cuando menos extraño, a la vista de todo esto, que el Sagrado Mantel no haya convertido a Coria en una etapa del turismo sacro, semejante a otras ciudades que llaman a miles de peregrinos a sus centros religiosos famosos por sus relicarios, como Asís, Santiago, Padua, Lourdes, Fátima, Guadalupe, Casia, Loreto, Lisieux o Czestochowa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s