Conspiraciones: ¿Por Qué No Gobernó La Izquierda? — Jesús Cintora

He leído la nueva obra del autor y que se lee muy fácil sin embargo la crónica de los acontecimientos si se han leído libros de esta índole no creo aporte gran cosa, los socialistas, en su calle Ferraz es una especie de Elm Street y no por Freddy (Rubalcaba) y si por las pesadillas del poder y detentarlo independientemente de hombre o mujer, demasiado camarilla.

Los líderes políticos de nuestros días tienen ciertas características psicológicas que los diferencian de las personas comunes y que, además, les ayudan a alcanzar el poder. Aquí salen retratados en todo su esplendor: con egocentrismo, mezquindades, miedos, egoísmo etc. Poca altura de miras para los supuestos capitanes de la nave. Salvo Rivera y Errejon, ninguno estuvo a la altura moral y política que se les supone. El autor desgrana con bastante frescura e ironía los movimientos de los líderes esos días. Pocas sorpresas pero de lectura fácil.
Describe los entresijos de la política española durante el año 2016 en las negociaciones fallidas para formar gobierno, las nuevas elecciones de junio de 2016 y el desenlace final con la formación de gobierno al final de año.
También da en la clave sobre el funcionamiento interno de los partidos, en los que hay demasiadas conspiraciones y bajas pasiones, hace falta mas política y democracia. Entra en mucho detalle en la trama del PSOE, aunque hay aspectos muy interesantes en Podemos o el Partido Popular.
Además con estos datos vemos como es el presidente Mariano, Rajoy va a lo suyo. Por si no ha quedado claro. Es capaz de premiar a su amigo después de dimitir por un escándalo y nada más terminar un debate de investidura en el que ha prometido medidas de regeneración para que le permitan gobernar. Como me dice un viejo parlamentario a la salida del hemiciclo: «Mariano es así y ya no va a cambiar».

Con el Gobierno de España aún en el aire, con la oportunidad de disputarle la presidencia a Mariano Rajoy, Podemos y PSOE aparecen inmersos en enfrentamientos internos que dificultan que se entiendan entre sí. En la formación de Pablo Iglesias hay un liderazgo mucho más fuerte que en la de Pedro Sánchez, pero también existe una “pugna por el poder abierta a nivel nacional, hasta que se celebre su asamblea, a comienzos de 2017, y a nivel autonómico con varias asambleas territoriales pendientes.
El choque de posiciones es evidente en el partido, entre sus máximos dirigentes y también entre los cuadros intermedios afines a uno u otro sector. (Iglesias vs Errejon).

Los que quieren matar a Sánchez esperan el resultado de las elecciones vascas y gallegas. Entonces entrarán a degüello. El plan para provocar dimisiones en su Ejecutiva está preparado, no va a surgir de manera improvisada. Si toca activarlo, se activará. Solo falta que los actores principales den los últimos pasos hacia el abismo y que alguien dé la orden de abrir fuego.
En el Paseo del Pintor Rosales de Madrid, muy cercano a la sede socialista de Ferraz, un Audi A-6 con las lunas tintadas frena cerca de la terraza de un bar. Es domingo y los vascos y los gallegos están votando. Del coche de alta gama baja un hombre de pelo ondulado. Llega, saluda y se sienta tranquilo en esta zona noble de la capital. Hay un grupo de diplomáticos que han quedado con él. Se trata de Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Mariano Rajoy. Cuenta a sus compañeros de mesa que el resultado electoral de ese día irá bien, pero que en el PSOE se va a desencadenar una crisis muy grave a partir del día siguiente.
Mariano espera. El escrutinio en Galicia y País Vasco comienza a encajar las últimas piezas. El escrutinio en Galicia y País Vasco comienza a encajar las últimas piezas. El PSOE fracasa en las elecciones del 25S con los peores resultados de su historia. Sorpasso incluido.
No es casualidad que el lunes 26 amanezca con un editorial en El País pidiendo la cabeza de Pedro: «Los electores de Galicia y del País Vasco castigaron la intransigencia y la frivolidad de la dirección del PSOE. El fracaso de los socialistas deja en situación imposible a Pedro Sánchez, cuya intransigencia como valladar frente a la posibilidad de un Gobierno del PP perjudica electoralmente a su partido. El PSOE está obligado a cambiar urgentemente de rumbo».
Hace escasos días se convertía en noticia que Alfredo Pérez Rubalcaba había entrado a formar parte del Consejo Editorial del periódico de PRISA, un órgano consultivo en el que se debate la línea editorial del diario y del que ya forma parte Felipe González. La dirección socialista de Sánchez aseguró que desconocía ese nombramiento.

Rita duerme, pero Rajoy Brey mantiene al PP despierto. El mismo 27, cuando se reclutan soldados para la masacre socialista del fin de semana, el Partido Popular, imputado, apela a la llamada «doctrina Botín» para evitar que lo juzguen por destruir los ordenadores de Luis Bárcenas. El PP alega que no le acusa la Fiscalía y tampoco ya su extesorero, que es el perjudicado directo en la causa. Bárcenas sigue siendo fuerte y demostrando que ha cambiado de estrategia: ya no va contra Mariano. Rajoy sigue salvando la espalda. Pedro y Susana se han citado para apuñalarse.

El País sobre la crisis abierta en el PSOE se encuentra hoy en su editorial. Se titula «Salvar al PSOE» y está corriendo como la pólvora en las redes sociales. El periódico considera «imprescindible» la «salida del secretario general del PSOE». Afirma que «Pedro Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso». Continúa atacándole por su «cobardía de enviar a su número dos —tal vez el único que le queda al lado— a dar explicaciones en su lugar». Atribuye también a Sánchez «la mejor tradición sectaria de desviación ideológica». Sin tapujos, el diario del Grupo PRISA asegura que «una gestora debería conducir el partido hasta la celebración de un congreso extraordinario, que de ninguna forma debería tener lugar antes de que quede despejado el horizonte de la gobernabilidad de España», porque «ni Felipe González, ni Joaquín Almunia, ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo».
El periódico, con Rubalcaba estrenando cargo en el Consejo Editorial, nada más pedir Sánchez unas primarias publicó otro editorial que tituló «Un partido secuestrado». Acusaba a Pedro de haberse «sacado de la manga una carta tramposa para eludir las responsabilidades que le corresponden por la sucesión de gravísimas derrotas electorales», optando por «la marrullería de un dirigente contestado internamente y decidido a continuar la fuga hacia adelante sin causa que defender».
Josep Borrell ha cogido el toro por los cuernos a primera hora de la mañana en la Cadena SER y allí mismo ha echado en cara que el «Grupo PRISA no puede cesar al secretario general del PSOE». Borrell va a saco contra las influencias del grupo editor de la emisora. También afirma que «le da pena» el «comportamiento» del diario El País por su editorial «insensato sin escrúpulos».

El sanchismo cree que Pedro no solo es víctima de Susana Díaz, de los barones críticos y de los pesos pesados de la vieja guardia del partido, sino que aseguran que se trata de una «operación al máximo nivel» en la que aparecen dirigentes históricos del PSOE, como Felipe González y Rubalcaba, empresarios de la comunicación de líneas editoriales tradicionalmente de izquierdas, como PRISA, La Sexta y medios críticos con el líder socialista, y altos directivos del IBEX, como César Alierta, de Telefónica, o Isidro Fainé, de La Caixa. Los sanchistas dicen ser víctimas de una «maniobra de alto nivel con varias manos».
El secretario general del PSOE también mueve hilos. Las relaciones de Pedro Sánchez con Juan Luis Cebrián, presidente del grupo editor de El País y de la Cadena SER, se han deteriorado.
Antes de la debacle de Ferraz, hay pesos pesados del PSOE que han hablado con Mariano para negociar la abstención a cambio de que no fuerce terceras elecciones. Serían letales para el Partido Socialista. Rajoy ha sido fuerte y ya tiene lo que quería. Seguirá presidiendo España. Como escribió en aquellos SMS del caso Bárcenas: «Al final, la vida es aguantar y que alguien te ayude». El PSOE, el histórico rival del PP, acaba de desangrarse para donarle la Presidencia al hombre que avanza sin moverse.

Hay quince diputados socialistas que no se abstienen. Son Margarita Robles, Susana Sumelzo, Odón Elorza, Zaida Cantera, Pere Joan Pons, Sofía Hernanz, Rocío de Frutos, Luz Martínez Seijo, Meritxell Batet, Joan Ruiz, Mercè Perea, Manuel Cruz, José Zaragoza, Lidia Guinart y Marc Lamuá. Todos serán expedientados por saltarse la norma de disciplina de voto. También perderán cargos en el grupo parlamentario y en el PSOE. No han cedido a las presiones que durante varias semanas les han hecho dirigentes de la «vieja guardia», del equipo de Susana y varios barones para que se abstuvieran.
Rodeado de escándalos de corrupción, Rajoy afirma que «el PP no es un fin, sino un medio para la sociedad española, una herramienta». Como ese martillo que rompía los ordenadores de Bárcenas. Asunto por el que la «herramienta» está imputada. Según el presidente, con su investidura «España ha demostrado que aquí no hay impunidad con la corrupción y la política es cada vez más transparente y ejemplar». Por eso se declara «orgulloso», porque el país «ha demostrado ser una democracia madura para formar un Gobierno como en otros países de Europa».
Mariano lanza la advertencia de que «hay que borrar toda brizna de incertidumbre que, como mala hierba, haya brotado estos meses». Con Podemos acusando sus primeras divisiones serias, Susana maniobrando para ganar tiempo con la gestora y Rajoy proclamando que ocurre «lo que debía ocurrir», Mariano pide un mandato «duradero». No desea una legislatura corta, aspira a una década prodigiosa.

Cuando, en 2014, los que mandan en España se conjuraron ante la crisis de la Corona, de los partidos tradicionales y de la economía española, al tanto estaban Juan Carlos I, Felipe, Rubalcaba, Zapatero… y Mariano. De todos solo queda él. Cuando, en 2009, Rajoy dio aquella rueda de prensa que parecía un funeral, el caso de corrupción Gürtel removió al PP y cayeron jueces, fiscales, policías y directores de medios. Pedro Sánchez, que le llamó «indecente» a la cara a Rajoy, es el último de sus caídos. Aquí permanece Mariano, como dijo Felipe González, «el único animal que avanza sin moverse».

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