El Motel Del Voyeur — Gay Talese

Este es uno de los libros menores del autor, uno de los grandes que sigue al pie del cañón y tiene su interés en cuanto al vouyerismo, quizás todos tengamos algo de curiosidad y parte el libro de la carta de Foos, que regentaba un motel y puso unas cámaras para espiar a los huéspedes.
Tal vez porque la historia ya venía viciada desde el primer momento, porque el autor tuvo que reconocer que buena parte de lo recogido en el libro no es verdad. Y se trata de un texto que, en principio, no es ficción. Es un relato periodístico en el que parte de los testimonios recogidos se ha manifestado falso (o no debidamente comprobado). Así que…
Bueno, ahí también está parte del atractivo de la obra, reescrita por Talese para hacer frente a ese reconocimiento de partes que se inventaron las fuentes. Por eso, el libro está sembrado está trufado no de acciones, sino de relatos de acciones. Talese recoge la historia de Gerald Foos, un hombre que abrió un motel en Aurora (Texas) y que construyó sobre el techo unas trampillas que, confundidas con los conductos de ventilación, le permitían espiar a las parejas que allí se hospedaban. Así, el voyeur veía los comportamientos sexuales de sus huéspedes sin que ellos se enteraran… y luego transcribía lo que había visto en unos diarios (en algunos casos con todo detalle) .
Estos diarios son los que conforman la mayor parte del libro. Talese lo que hace es transcribir los diarios y trufarlos con lo que él consiguió en su investigación, charlando con Gerald. Cómo era su vida, cómo fue su infancia, de dónde le viene esa vena voyeur… En fin. Creo que el peso de los diarios es demasiado alto… y no muy trascendente, la verdad. Al ser la mera transcripción, el deslumbrante estilo de Talese queda reducido a muy pocas páginas. Su labor se ha basado más en hilar esos relatos de Foos. Y todo, con la clara precaución de poner todo en cuarentena. Por eso Talese no escribe: “Foos hizo esto, Foos actuó de esta manera”. Sino que se cura en salud y siempre consigna: “Foos dice que hizo. Foos cuenta que actuó”. Esto, que en puridad es correcto, y más en este caso, ya pone al lector sobre aviso de que la mayor parte de lo que va a leer tal vez no ocurrió como está contando.
Y creo que Talese debería haber jugado más esa baza. Si existe la sospecha… vamos a jugar con la sospecha desde el primer momento. Porque al no haber una clara advertencia desde el principio de libro, se da por segura su historia (con esas salvedades de ‘dice que hizo’ que parecen ir más a beneficio del autor que del lector).
En cualquier caso, la historia remonta el vuelo en las últimas páginas, con el reencuentro, años después, entre Talese y Foos. Es el momento en que el libro coge vuelo y ya no se limita a una sucesión de episodios más o menos eróticos (el voyeur dice que se puede ver una evolución sobre la relación entre los estadounidenses y el sexto a través de sus diarios), sino que se apunta a una reflexión superior… ¿Qué es ser voyeur? ¿Somos todos espías en estos tiempos de redes sociales, de perfiles de Facebook? ¿Estamos permanentemente observados por cámaras de cajeros, de tráfico, de edificios públicos? ¿Nos siguen a todas horas por el rastro de Internet, el móvil, el GPS? Estas reflexión final es la que me reconcilia, en los últimos pasajes, con un libro que se cierra con una frase fantástica protagonizada

-Definitivamente existe una correlación entre los sujetos que quieren las luces apagadas durante la actividad sexual y su perfil. Por lo general se trata de sujetos de zonas rurales; gente inculta; minorías; sujetos más viejos; sujetos de influencia sureña: todos estos suelen tener relaciones sexuales a oscuras. Tras observar a muchos de estos individuos, casi puedo adivinar de inmediato cuál apagará las luces y cuál no. Es difícil de explicar, pero he anotado minuciosamente un año entero de sujetos que apagan la luz y de aquellos que la dejan encendida durante la actividad sexual. El noventa por ciento de los que apagan la luz quedan dentro de la categoría que acabo de describir.
-El descubrimiento del tremendo deseo sexual que expresan algunas mujeres de mediana edad durante estos encuentros supone una auténtica tragedia. No tienen parejas sexuales porque ya no son lo bastante atractivas para conseguir una pareja masculina, o porque son reservadas y vacilantes. Los gigolós, como aquel en concreto, prometen a las mujeres mayores placer sexual y compañía. Pero en el motel he visto a ese mismo gigoló con hombres mayores. Parece ser capaz de satisfacer a hombres y mujeres, y es bastante insólito que se adapte tan bien a ambas circunstancias.
-De los doscientos noventa y seis huéspedes sexualmente activos que Gerald Foos observó y sobre los que escribió en su informe anual de 1973, ciento noventa y cinco fueron blancos heterosexuales que por lo general preferían la postura del misionero, con menos frecuencia acompañada de sexo oral y masturbación. Pero fueran cuales fueran las posiciones y técnicas preferidas de esos individuos en la cama, el resultado global produjo un total de ciento ochenta y cuatro orgasmos masculinos y treinta y tres femeninos, una cifra que según Foos podría haber sido agrandada, debido al talento teatral de las mujeres a la hora de fingir el orgasmo para halagar a su pareja, o conseguir un alivio más rápido de su pareja, o un poco de ambas cosas.

¿Qué cargos se podrían presentar contra Gerald Foos, si es que se podía presentar alguno? Admitía abiertamente ser un voyeur, aunque añadía que casi todos los hombres lo son. Foos insistía en que nunca había hecho daño a ninguno de sus huéspedes, puesto que ninguno había sido consciente de que los observaba, por lo que lo peor que se podía decir es que era culpable de intentar ver demasiado.
Había comenzado de niño arrodillado bajo el alféizar de una ventana, y medio siglo más tarde se había retirado de su vida tras las rejillas del desván para existir en una sociedad supervisada por cámaras callejeras, drones y los ojos de la Agencia de Seguridad Nacional.
Como voyeur, Gerald Foos estaba demodé.
Y el motel Manor House ahora también estaba demodé.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s