Huracán — Sofía Segovia / Hurricane by Sofía Segovia

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Me ha gustado, Huracán es la nueva versión de la primera novela de la autora: Noche de huracán publicada en 2010.
Un huracán se acerca a la isla mejicana y turística de Cozumel. La llegada de la borrasca ligará las vidas, los problemas y los miedos de varios protagonistas de la novela. Los personajes reflejan, en ocasiones con crudeza, los contrastes de la sociedad actual, prejuicios, ambiciones y egoísmos.
Qué decir del regalado, Aniceto que más allá de vivir entre credos y soñando con el paraíso de Cozumel, aunque muchos lo desprecien tiene una gran importancia y no sólo para las cerdas como la flor y la prieta, además de Nayuc, la gorda… recordemos Aniceto Mora porque nadie es un olvidado.

Paul Doogan, que gozaba de una imaginación muy vívida, encontró consuelo en su incomodidad ideando los métodos de tortura con que sometería a Lorna antes de regresar a Kentucky. Había muchos con más filo que cualquier cuchillo y que no requerían más que palabras escogidas y bien dichas. Él las conocía todas. Conocía bien a su mujer, además, y para ella reservaba un repertorio especial. Si pudiera moverse, si pudiera hablar, empezaría de inmediato. Pero tendría que esperar: su cuerpo no le respondía, estaba entumecido. Los dolores acechan y además el aeropuerto está cerrado.

Roberto y Marcela todo viaje de buceo era una mentira. El buceo era solo una excusa. Desde que habían llegado hacía tres días, habían establecido algo parecido a una rutina: buceo doble por las mañanas, regreso al hotel hacia las dos después de comer y luego la siesta. Siesta continua de cuatro horas. Él no: ella. Él dormía una o dos horas —si acaso y con esfuerzo— y luego se dedicaba a esperarla las dos o tres horas restantes con una paciencia de santo que a Marcela la habría sorprendido de haberla notado.

Todos se preparan a pasarlo en el hotel, sin electricidad, Manuel, Paul Doogan, sin duda el desastre nos hace actuar como seres humanos de manera especial. La Gorda estuvo de acuerdo con el plan de Aniceto; sintió alivio al no ser ella quien tuviera que ir al faro a dormir sobre el colchón tieso de su marido. Este pasó varias semanas durmiendo en paz con su hija la mayor, sin fantasmas ni miedos que lo asaltaran. Hasta aquella noche que la Gorda llegó con la niña casi a rastras. Según la madre, se había dejado manosear por el hijo del vecino, aunque la muchacha lo negaba. Aniceto se enfureció, pero no supo qué decir, así que fue a buscar las palabras en el licor. Horas después, mientras acariciaba el vidrio de la botella, observó a su hija, quien dormía con las mejillas aún húmedas por las lágrimas. Como ni el alcohol lo había ayudado a encontrar qué decirle a la niña, se recostó a su lado. Estaba cansado. Y nuestro Aniceto contrario a los demás quería el huracán.

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I liked it, Hurricane is the new version of the author’s first novel: Hurricane Night published in 2010.
A hurricane is approaching the Mexican and tourist island of Cozumel. The arrival of the storm will link the lives, problems and fears of several protagonists of the novel. The characters reflect, sometimes crudely, the contrasts of current society, prejudices, ambitions and selfishness.
What to say of the gift, Aniceto that beyond living between creeds and dreaming of the paradise of Cozumel, although many despise it has a great importance and not only for the bristles like the flower and the brown, besides Nayuc, the fat one .. Let us remember Aniceto Mora because nobody is forgotten.

Paul Doogan, who had a very vivid imagination, found comfort in his discomfort by devising methods of torture that would subject Lorna before returning to Kentucky. There were many with more edge than any knife and they did not require more than well-chosen words. He knew them all. He knew his wife well, too, and for her he reserved a special repertoire. If I could move, if I could talk, I would start immediately. But he would have to wait: his body would not respond, he was numb. The pains lurk and also the airport is closed.

Roberto and Marcela all diving trip was a lie. The diving was just an excuse. Since they had arrived three days ago, they had established something similar to a routine: double diving in the morning, return to the hotel around two after lunch and then nap. Siesta continues for four hours. He does not: her. He slept one or two hours, if at all and with effort, and then he would wait for the remaining two or three hours with the patience of a saint that Marcela would have been surprised to have noticed.

Everyone prepares to spend it in the hotel, without electricity, Manuel, Paul Doogan, without a doubt the disaster makes us act as human beings in a special way. La Gorda agreed with Aniceto’s plan; She was relieved that she did not have to go to the lighthouse to sleep on her husband’s stiff mattress. He spent several weeks sleeping peacefully with his eldest daughter, with no ghosts or fears to assail him. Until that night that La Gorda arrived with the girl almost dragged. According to the mother, she had allowed herself to be groped for the neighbor’s son, although the girl denied it. Aniceto was furious, but he did not know what to say, so he went to look for the words in the liquor. Hours later, while caressing the glass of the bottle, she observed her daughter, who was sleeping with her cheeks still wet with tears. Since alcohol had not helped him find what to say to the girl, he lay down beside her. I was tired. And our Aniceto, contrary to the others, wanted the hurricane.

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