El Asesino Del Acantilado — Antonio Manzanera

Sin duda este autor es de lo mejor del panorama nacional en novela negra y con un nuevo puzzle de 3 partes bien diferenciados traza una narración absorbente.
Novela escrita en tres bloques muy diferenciados y con una intensidad diferente en todos ellos. Quizás ese podría ser uno de los puntos negativos de la lectura, pues yo he percibido mayor intensidad en el primer, y por contra, el del tercer bloque quizás un pelín menos intenso. Con todo, el nivel general de la novela raya la excelencia por el buen trabajo de trama y argumentación.
El primer bloque es el que nos acerca más a Raymond Chandler y esa atmósfera detective negrocriminal que tan identificada tenemos en nuestra memoria. Me ha parecido de una intensidad colosal y he disfrutado como hacía mucho no disfrutaba.
La segunda parte también me ha parecido muy interesante, ya que me ha recordado muchas de las películas carcelarias que veía de joven. No tengo por costumbre o sencillamente no me he tropezado con novelas que hablen sobre ello y por eso creo que tiene un valor especial.
Y la tercera es el bloque dedicado a la mafia y todos los entresijos del cómo entrar en ella y los movimientos que se hacían en aquellos años en los que el VHS comenzaba a llegar del Japón y las películas porno caseras empezaban a venderse de forma ilegal consiguiendo ser un negocio bollante.

La primera de las partes y aunque lo repita me parece una joya literaria, un muerto que sale de la cárcel (Sanders) un día antes y un taxista que le dice a un detective que investigue (Moore) todo esto nos lleva a un caso de los años sesenta del asesino del acantilado, pero en un principio el modus operandi no es ese, se hace referencia a un atraco en una sucursal bancario donde se dice era cómplice, además fotografías de Vietnam y se deben ir encajando esas piezas, como las de un compañero de banco Mulligan, el dinero aparece y una casa donde se le vio en conquistadores pero su hermana dice que tiene la casa en perdido, demasiadas pistas falsas…
La segunda de las partes nos adentra desde la perspectiva de un funcionario de prisiones (Madison), las reglas de la cárcel de Oldstock, que no se pueden leer cartas legales y Sanders como robo un banco es alguien apetecible por los reclusos más que destilar hootch y además os enteramos de la planificación del robo y de las tropelías del recluso Dedos, un negocio como videoclub para guardar el dinero y sobre todo como pagar los honorarios al abogado, un cuadro joyas, si Ralph Sanders vive del aire.
En la tercera nos habla de la mafia, Rizzi y compañeros, el negocio de las películas porno, el Forex y las pesquisas de Madison para descubrir lo que sucedió con Ray y Dorothy. Se nos dice realmente lo sucedido y cuidado con los collares de tanzanita y donde se le explica al padre de Dorothy lo sucedido y se aclara realmente lo del cuerpo con el cual comienza la narración.

Querido lector si quieres disfrutar lee a este escritor, como todo lo que toca, lo dignifica.

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