Héroes. Asesinato Masivo Y Suicidio — Franco “Bifo” Berardi

Este breve libro es interesante en cuanto el autor en un tiroteo ocurrido en los Estados Unidos viendo una premier de Batman (James Holmes) aborda no solo el asesinato y el suicidio, sino también, de manera más amplia, cómo se ha establecido en nuestra cultura contemporánea un reino nihilista y de instintos suicidas que ha dado lugar a una fenomenología del pánico, la agresión y la violencia. Desde esta perspectiva analizo el asesinato masivo y, en particular, las espectaculares implicaciones de estos actos de matanza y su dimensión suicida.

¿Quién es James Holmes? ¿Quién es el hombre que irrumpió en la sala de cine de Aurora y traspasó la línea que separa el arte y la vida?
Se había dicho del «Joker», de veinticuatro años, que era un joven «problemático», «inestable» y «aislado de la realidad». Se dijo también que había actuado bajo influencia satánica. Pero el pastor Jerald Borgie, de la iglesia luterana de Peñasquitos (San Diego), le recordaba como un chico tímido e inteligente que destacaba en sus estudios. El sacerdote añadió que la familia de Holmes había frecuentado la iglesia de San Diego durante casi una década, y que la madre del asesino iba a misa de manera regular.
Antes de que James Holmes llevara a cabo su terrorífico plan, había intentado establecer una relación sentimental por internet en un sitio de contactos. Parece que por aquella época ya planeaba su arresto inminente, puesto que en la información que daba en su perfil se podía leer la siguiente frase: «¿Me visitarás en la cárcel?». En la introducción decía: «Busco una chica para una aventura o sexo ocasional. Soy un buen chico…

El asesinato masivo no es algo nuevo. Aun así, la «marca» de este tipo de asesinato masivo, que combina una puesta en escena espectacular con las intenciones suicidas de sus artífices, parece caracterizar la transición de nuestra era hacia la nada. De hecho, esta clase de actos, donde se juntan espectáculo, asesinato masivo e intento de suicidio (no siempre consumado, como es el caso de James Holmes), se ha vuelto más frecuente en los últimos quince años.
Es posible detectar en las acciones de muchos asesinos en masa contemporáneos una tendencia al espectáculo.
Al contrario de lo que se piensa, el nazismo no es la ideología favorita de este tipo de asesinos en masa. En las declaraciones de estos asesinos salen a relucir claramente algunos de los rasgos del nazismo: la violencia, la deshumanización de la víctima y el racismo. Pero Auvinen identificaba el nazismo con una forma autoritaria de desindividualización. Su único credo es el culto al individuo fuerte, al ganador solitario: el hombre de las finanzas y el hombre armado.
Pekka-Erik Auvinen preparó milimétricamente la mediatización de su espectáculo. No solo escribió un manifiesto, sino que también sacó fotos de sí mismo vestido con una camiseta que llevaba el lema «La humanidad está sobrevalorada». Además, se tomó la molestia de emitir mensajes de vídeo por Youtube. Puesto que nadie se habría percatado de estos vídeos de no haber matado a nueve personas además de suicidarse, los asesinatos y el subsiguiente suicidio pueden considerarse, en cierta manera, una forma de autopromoción.
El crimen es un amplificador de la fama y una manera de consolidarla. El narcisismo será por fin satisfecho únicamente a través de un acto espeluznante.

Para muchos, la matanza de Columbine, por su consciente puesta en escena, la meticulosidad de su preparación y la manera en que los dos jóvenes consignaron en sus diarios sus motivaciones intelectuales, supuso un punto de inflexión. La tragedia tuvo además un tremendo impacto en el imaginario colectivo norteamericano, dando lugar a la realización de dos largometrajes sobre lo ocurrido.
Los jóvenes pasan la mayor parte de sus años formativos en relación constante con las infomáquinas, mientras que experimentan cada vez en menor medida el contacto físico directo con los demás. Los niños son apartados de la presencia física de otros niños y se les somete a una forma de comunicación con entidades distantes cuyos cuerpos no pertenecen a un espacio sensitivo y sensible.
La sensibilidad está en peligro. Se trata de la facultad que permite a los seres humanos entender los signos no verbales y, por tanto, no reducibles a meras palabras. La sensibilidad (y lo sensitivo, esto es, el lado físico, erótico, de la capacidad no verbal de comprensión e intercambio de significados) es el medio interpersonal que hace posible la percepción empática del otro. La empatía (la habilidad para sentir el placer y el dolor del otro como parte del propio placer y del dolor de uno) no es una emoción natural, sino una condición psicológica susceptible de ser cultivada y refinada y que, en ausencia de dicha educación, puede debilitarse y desaparecer.

El desplazamiento, la desorientación cultural y lingüística, la soledad y la sensación de encontrarse fuera de lugar en un nuevo paisaje cultural es un diagnóstico psiquiátrico que, comparten millones de migrantes en todo el mundo, así como la marginación que sufren respecto de su comunidad, el acoso, la humillación…

Breivik es diferente. Debió de haber sufrido en el transcurso de su vida, hasta el punto de borrar la percepción de sus propios sentimientos y emociones. Pero actuó de manera fría, en nombre de valores ideológicos, religiosos y políticos. Antes de la masacre, Breivik había redactado una especie de «manifiesto» titulado 2083: Declaración de independencia europea. Este texto es en gran parte un ejercicio de plagio de material obtenido en internet, complementado con una antología de opiniones de su propia cosecha y relatos autobiográficos. La Declaración es obra de un hombre de un nivel cultural medio a quien podemos describir como conservador moderado o neoconservador. Aunque sus acciones y su perfil moral estén claramente influenciados por un estilo nazi, Breivik se disocia de forma explícita del nazismo.
Su idea básica puede resumirse de la siguiente manera: el marxismo —el enemigo fundamental de la identidad europea— ha cambiado su naturaleza en las últimas décadas del siglo XX, transformándose de «marxismo económico» en «marxismo cultural.
Un constante miedo de contaminación, misoginia e islamofobia son las características principales de muchas de las subculturas de Occidente, y el texto de Breivik expresa de forma clara estos sentimientos. Muchas de sus declaraciones están en sintonía con el papa Ratzinger, quien dimitió en 2013. Anders Breivik señala el relativismo cultural como condición de la disolución contemporánea de los cimientos de la civilización cristiana. El asesino cita a Derrida, sin entender realmente lo que dice.
El relativismo, el marxismo cultural y el rechazo de la verdadera naturaleza del islam forman parte del mismo complot ideológico contra Occidente. Según Breivik, el islam ha sido siempre enemigo jurado de Occidente, y la forma en que el marxismo ha utilizado el relativismo cultural para derrotar al sistema capitalista ha servido a los intereses de los musulmanes, conduciendo en última instancia a la caída de la civilización occidental.
Lo importante aquí son los elementos que componen aquello que de manera general se ha dado en llamar fundamentalismo, pero que haríamos mejor en denominar obsesión identitaria: la identificación de un grupo como el «pueblo elegido», lo cual implica el opuesto complementario, que no es sino la identificación del otro como enemigo de la verdad y del bien, esto es, la personificación del mal.
Breivik está claramente obsesionado con la contaminación étnica, aunque es evidente que su mayor preocupación proviene de su percepción de que las mujeres, y en particular la libertad de que gozan, son un elemento desestabilizador.
En un libro sobre la masacre de Utøya donde se analiza la personalidad de Breivik, Aage Borchgrevink, para entender el delirio ideológico del asesino, describe como elementos clave la infancia de este, su relación esquizoide con su madre.

Internet es responsable del resurgimiento del fanatismo y la intolerancia. Los grupos alternativos políticos y religiosos pueden considerarse tribus digitales que entran en el espacio digital con la intención de confirmar y reforzar sus fobias y miedos paranoicos. En estas cajas de resonancia de internet, la gente real queda al albur de los fantasmas fóbicos de la otredad, y de esta forma queda erradicada la posibilidad de un debate tolerante y democrático.
Desde principios de la década del 2000, una variante del suicidio —menos dramática y definitiva— se está extendiendo en Japón. Según cifras publicadas por el gobierno japonés en 2010, 700 000 individuos, que de media rondan los treinta y un años de edad, han decidido aislarse del mundo y dejar transcurrir sus vidas encerrados en los confines de su propio dormitorio. Se les llama oficialmente hikikomoris y su diagnóstico es el siguiente:

-Pasan la mayor parte del día y casi todos los días en casa;
-Evitan a toda costa las situaciones sociales;
-Presentan síntomas que interfieren de manera significativa con su rutina normal, con su funcionamiento a nivel ocupacional (o académico) o con sus actividades sociales y relaciones sentimentales;
-Sienten que su retraimiento está en sintonía con su propio ego;
-Esta situación se alarga durante al menos seis meses;
-No padecen ninguna disfunción que pueda explicar su autoaislamiento y la evitación social.

Según las estimaciones del Ministerio de Sanidad de Japón, unos 1,55 millones de personas están a punto de convertirse en hikikomoris.

Podemos, en fin, interpretar los suicidios de los banqueros como un síntoma de la impotencia del poder. La impotencia, en este caso, procede de la incapacidad para comprender y cambiar, y de la consciencia de ser parte de una máquina letal que puede enriquecerle a uno, pero sobre la que no es posible tener un control absoluto.

El principal campo de disputa será la actividad mental. El hardware orgánico, el cerebro, y el software cognitivo, la actividad mental, se convertirán en la escenografía de la investigación intelectual y del conflicto político.
En abril de 2013, el presidente Obama anunció el proyecto de investigación Brain Activity Mapping como la principal apuesta científica de Estados Unidos para la próxima década.
En la actualidad, los científicos pueden monitorizar la actividad de una sola neurona utilizando electrodos. Las imágenes conseguidas gracias a la resonancia magnética funcional y a otras técnicas similares nos permiten ver cómo funciona el cerebro. Pero la curiosidad investigadora nos conduce más allá: ¿cómo funcionan las neuronas en las redes? ¿Qué sucede cuando falla el circuito del cerebro?
Tras la monitorización y la cartografía del genoma humano, la gran empresa científica de la década de los noventa, la monitorización y cartografía del cerebro podría ser el punto de partida para el estudio de la adaptación neuroplástica conscientemente diseñada.
La neuroplasticidad será el próximo campo de batalla, de la imaginación y de la experimentación en los próximos veinte años.
Si nos dejamos engañar por sus manipulaciones para que participemos y seamos responsables, estamos atrapados. No entres en su juego, no esperes soluciones de los políticos, no te apegues a las cosas, abandona toda esperanza.
La ironía distópica es el lenguaje de la autonomía.
Sé escéptico: no creas en tus propias asunciones ni predicciones (ni en las mías).
Y no renuncies a la revolución. Las revueltas contra el poder son necesarias incluso si no sabemos cómo ganar.
No pertenezcas. Aparta tu destino del destino de los que desean pertenecer y participar y pagar sus deudas. Si desean la guerra, sé un desertor. Si están esclavizados pero quieren que sufras como ellos, no cedas al chantaje.
Si has de elegir entre la muerte y la esclavitud, no seas un esclavo. Tienes la posibilidad de sobrevivir. Si aceptar la esclavitud, morirás tarde o temprano de todas maneras. Como esclavo.

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