Campos De Muerte. Geografía Del Mal — Miguel Del Rey & Carlos Canales / Killing Fields. An Evil Geography by Miguel del Rey & Carlos Canales (spanish book edition)

Este libro que me he releído varías veces me parece magnífico por cuando nos adentra en las atrocidades del ser humano independientemente de vencedores o vencidos, todos los gobiernos deben callar demasiado y se cumple la máxima hobbesiana de que el hombre es un lobo para el hombre. Dejando de lado las teorías oficiales de los gobiernos. Bienvenidos al infierno y es que libros como este son de agradecer.

A lo largo del siglo XX, los campos fueron usados para la detención y eliminación de presos políticos o comunes y para eliminar y exterminar a minorías étnicas, disidentes políticos, homosexuales, grupos religiosos, personas con discapacidad, o cualquier tipo de colectivo a quienes se pudiesen atribuir los habituales delitos de «traición», «sedición» o «rebelión». Con el tiempo esas ideas ni siquiera quedaron confinadas al pensamiento «blanco», sino que se extendieron a todos los continentes. Desde la forma en que los japoneses se comportaron en Manchuria, hasta cómo el Jemer Rojo trató a la etnia vietnamita.
Y es que la deshumanización que ya se intuía a finales del siglo XIX, fruto del aumento de la población, la ideologización de las masas, la competencia por los recursos, cada vez más escasos, y la industrialización masiva, hizo que tras la Primera Guerra Mundial, la inmoralidad, la vileza, el pecado, el mal y la crueldad, acciones todas ellas contrarias a las virtudes que se esperarían de cualquier ser humano, como la bondad, piedad, misericordia, caridad, ternura, clemencia, compasión, alcanzasen cotas inimaginables.
Además, desde entonces cambió también el objetivo principal a la hora de iniciar un conflicto. Ya no se limitó a lograr la victoria para conseguir un conjunto de objetivos políticos determinados, sino que pasó a centrarse en destruir permanentemente la base de toda la resistencia enemiga. Con esa forma de pensar, y en última instancia, la única manera de garantizar la dominación permanente es exterminar a todas las poblaciones presumiblemente hostiles que se encuentren bajo la ocupación militar.
La única consecuencia positiva de esta degeneración del ser humano es que, poco a poco, se ha conseguido convertir a los campos de concentración, concebidos para castigar, explotar y matar, en íconos de maldad. Conocemos sus atrocidades gracias a los relatos de las víctimas, deshumanizadas, arrebatada su individualidad para convertirlas en un número más. Sabemos de las condiciones en que se encuentran en ese mundo cerrado, marcado por una rutina mecánica y feroz, en la que el abandono de los hábitos de la vida anterior y la pérdida de cualquier signo de identidad forman parte de un proceso en el que lo más habitual es que el destino final del confinado sea la muerte. Ahora solo falta suprimirlos de una vez por todas.

Filipinas, no alcanzaría su independencia hasta el 4 de julio de 1946. Eso sí, Roosevelt declaró el final oficial de la insurrección 44 años antes, el 4 de julio de 1902, aunque ni siquiera pudo incluir en su proclama a las tribus moras, que nunca estuvieron dispuestas a dejar las armas.
Como en el caso de Cuba, el coste global de vidas por las medidas estadounidenses en Filipinas fue enorme, pero difícil de cuantificar. Para las fuentes autóctonas «en los quince años que siguieron a la derrota de los españoles en la bahía de Manila en 1898, fueron asesinados más filipinos por las fuerzas estadounidenses que por los españoles en los 300 años de colonización. Más de 1 500 000 murieron de una población total de 6 000 000».
Según una estimación estadounidense los militares filipinos muertos fueron unos 20 000 —16 000 con total seguridad y cuantificados—. En el caso de los civiles se presume una cifra que varía entre los 250 000 y 1 000 000. Siempre incluidos los muertos por la desnutrición y los de una epidemia de cólera que asoló las islas durante la guerra.
(Sudáfrica/Boers) Los españoles las habían utilizado en Cuba y los Estados Unidos, —que tanto los habían criticado— habían echado mano de ellas para devastar a la guerrilla durante la guerra Filipino-Americana. Pero a diferencia de esos casos, sí era una novedad que se emplearan de forma sistemática, con el objetivo de extenderse a una nación entera, y la primera ocasión también que, al aplicar sus principios, se despoblaron regiones por completo.
En total se construyeron 31 campos de concentración para los blancos desplazados8 —Irene, Barberton, Volksrust, Bélfast, Klerksdorp, Pietersburg, Potchefstroom, Vereeniging, Turffontein, Balmoral, Nylstroom, Standerton, Heilbron, Kimberley, Bloemfontein, Middelburg, Kroonstad, Heidelberg, Krugersdorp, Vryburg, Vredefort, Brandfort, Springfontein, Bethulie, Norvalspont, Port Elizabeth, Aliwal Norte, Merebank, Pinettown, Howick y Pietermaritzburg— y 64 de trabajo para los negros. En los primeros, sus internos solo tenían que luchar por mantenerse con vida; en los segundos, además tenían que trabajar hasta la extenuación como obreros de la construcción, mineros o agricultores.

(Nazis)En el sistema penitenciario alemán —como ocurría en el de buena parte del mundo—, los presos no podían llevar una vida ociosa. Parte de su «tratamiento terapéutico ideológico» era el trabajo. De inmediato se incorporaban a actividades como cultivar la tierra, ampliar los campos ya existentes, construir nuevos, o realizar infraestructuras. No había que ser muy listo para comprender que, si crecía el número de presos, esa mano de obra podría convertirse en algo de provecho para las SS, de forma que la organización pudiera autofinanciarse en vez de depender de los fondos del estado. Desde el mismo momento en que se adoptó esa idea, el objetivo principal de los campos se convirtió en algo mucho más práctico y sofisticado que la regeneración de unos ideales o la separación de razas y, por eso mismo, significativamente más tenebroso.
La jornada laboral —de 10 a 11 horas diarias incluso en el caso de trabajos muy pesados—, era similar en todos los campos, aunque fuera el comandante de cada uno el responsable final de decidir los horarios de diana y apagado de luces. Comenzaba sobre las 5:00 en verano y media hora después en invierno. Los kapos, a golpes y gritos, conducían a los prisioneros hacia la zona de aseo, en la parte central de los barracones. Centenares de hombres devorados por pulgas y piojos. Allí se iniciaban las peleas para poder utilizar los agujeros de las letrinas y lavarse en las grandes pilas en apenas media hora. Sin jabón, solo con algunas toallas sucias y empapadas.
Vestidos con lo poco que tenían, los presos recibían el café del desayuno: cuarto de litro de agua coloreada con achicoria o cualquier otra semilla tostada. Pocos minutos después debían presentarse al primer recuento.
Los prisioneros solo descansaban una hora al mediodía para tomar una sopa aguada de nabos o col, con alguna patata o zanahoria. Se regresaba del trabajo a las 18:00 o las 19:00, según la distancia a recorrer, para formar en la plaza central y realizar el segundo recuento. Luego recibían la cena: un trozo de salchicha o salchichón, o un pequeño pedazo de margarina, y un pan cuadrado que tenían que repartirse entre varios. En ocasiones la zanahoria era sustituida por cualquier hortaliza, la margarina por un trozo de queso fresco y el salchichón por otro embutido. Era el menú de 2300 calorías diarias por preso —hombre o mujer— establecido en Berlín. Muchas menos de las 3500 o 4000 necesarias para hacer frente al trabajo extenuante al que se les sometía. En el caso de los enfermos o los que estaban en periodo de cuarentena, la ración se reducía a la mitad. Solo en contadas ocasiones la comida del domingo podía mejorar algo. Esa combinación de explotación laboral y falta de alimentación era la mayor causa de mortalidad. Entre 1940 y 1945 la esperanza media de vida de un preso se mantuvo siempre entre 5 y 9 meses.
Entre las 20:00 y las 21:00, momento en que se apagaban las luces, debían entrar en el barracón. Dormían en estrechas literas de tres pisos de tablones de madera que se amontonaban unas junto a otras. La mayoría compartidas por tres o cuatro reclusos.
Muchas veces los kapos y los guardias irrumpían de noche en los barracones y obligaban a los prisioneros a salir al exterior para realizar ejercicio físico o someterles a algún otro castigo.
La mayoría de los grandes campos de concentración tenían una cantina donde los presos mejor situados podían comprar cigarrillos y otros artículos. Un cigarrillo solía costar de 10 a 20 pfennings y cada preso recibía entre 50 pfennings y 4 reichmarks a la semana, según su nivel de competencia.
A finales de 1941 Himmler mandó crear diez burdeles en los campos, el primero en Mauthausen y el mayor en Auschwitz. Las mujeres, unas 200, que en su mayoría procedían de Ravensbrück, fueron seleccionadas en función de su apariencia, con una media de edad de 23 años. Tenían que ser arias o eslavas. No se admitían judías. Al principio se las convenció de que «otorgaran sus favores sexuales» con la promesa de que serían puestas en libertad en un plazo máximo de seis meses, lo que nunca se hizo realidad. Luego ya solo fue a cambio de algo más de comida, algún regalo de los presos o menos malos tratos por parte de los guardias.
Una vez seleccionadas en Ravensbrück se las presentaba desnudas a los oficiales de las SS y a los médicos del campo para su inspección. Después, se las alimentaba para que ganaran algo de peso y se les daba útiles de aseo, maquillaje y ropa. La mayoría fueron sometidas a esterilizaciones para evitar embarazos que, de producirse, se interrumpían. Para sobrevivir, las nuevas tenían que atender a un mínimo de 3 y un máximo de 15 reclusos por noche, entre las ocho y las diez…

Una vez liberados los campos de exterminio fueron numerosos los testimonios de supervivientes que detallaron los diferentes y atroces sistemas empleados para asesinar de forma masiva a los prisioneros. En esa escalada de terror sin fin, los principales fueron los siguientes:

— Ahogamientos: En algunos momentos y cuando la falta de munición se unía a suelos duros, helados por el frío, que no permitían cavar fosas comunes de forma rápida, se agrupaban varias decenas de prisioneros —hombres, mujeres y niños— a los que se les rodeaba con cuerdas o alambres y se los arrojaba a un río, lago o pantano. La muerte era inevitable.
— Cámaras de gas: Además del tipo que ya hemos descrito, se utilizaron formas menos sofisticadas de gasear a los prisioneros. Las primeras cámaras fueron habitáculos construidos de forma muy tosca, incluso de madera, en las que en apenas 25 metros cuadrados se metían de 500 a 700 víctimas. Una vez encerradas, fuera se ponía en marcha un motor diesel cuyo escape quedaba conectado al interior. El sueño mortal que producía la inhalación de monóxido de carbono era relativamente rápido, pero no lo suficiente como para no saber de forma brutal que ya no había salida.
— Ahorcamiento: La forma tradicional de ejecución. Prisioneros fornidos eran obligados a talar árboles y montar con ellos toscas construcciones para colgar a los reos; en grupos eran subidos a los troncos y se les colocaba una soga alrededor del cuello para después derribar el tronco en donde se apoyaban y morir asfixiados.
— Despeñamiento: En las canteras y obras en las que trabajaban los prisioneros esclavizados, a los más débiles o agotados por la fatiga y el hambre se les empujaba al vacío para morir despeñados. A estos muertos habría que sumar los que se arrojaban voluntariamente para terminar con esa tortura de forma rápida y menos dolorosa.
— El hambre: Una forma de morir de inanición era el castigo: muchos prisioneros eran encerrados en grupo y atados a las paredes de una celda para dejarlos morir de hambre.
— El martillo: En algunos campos de concentración y exterminio —sobre todo en la Polonia ocupada— se utilizó un barato sistema de asesinar en masa, similar a la guillotina: se colocaba al prisionero tumbado bocabajo y un martillo enorme accionado por una palanca golpeaba brutalmente su cabeza causándole la muerte inmediata. Se limpiaba la sangre con unos chorros de agua y quedaba dispuesto para colocar a otro prisionero.
— Fusilamientos masivos: En cualquier bosque se reunían centenares o miles de prisioneros a los que se les obligaba a desnudarse. Un grupo de ellos cavaba enormes fosas y, una vez terminadas, se reunía en torno a ellas pequeños grupos desnudos a los que se disparaba indiscriminadamente. Tras ese grupo se llevaba otro y el sistema se repetía. Pueblos y familias enteras fueron asesinadas de esta manera. Se estima que más de un millón de seres humanos.
— La invitación: Era habitual que los verdugos escogiesen a un prisionero cualquiera y le golpearan. Seguidamente se le suministraba una cuerda o cinturón y se le encerraba en las letrinas o cualquier habitación «invitándole» a suicidarse.
— Las duchas: Era común instalar en las regiones heladas duchas de campaña conectadas a bombas de presión. Los prisioneros eran obligados a desnudarse en mitad de la nieve e introducirse bajo el agua helada de las duchas, por lo que pronto morían de frío. Los SS, armados de varas y látigos, los usaban si algún prisionero intentaba salirse. Una vez que las víctimas habían fallecido, se retiraban los cadáveres para que la misma nieve los sepultase. Una variante de este método era cavar agujeros en la nieve en los que se metía hasta medio cuerpo a los prisioneros desnudos para, una vez inmovilizados, echarles cubos de agua hasta que se congelaran.

(Imperio Sol Naciente) Unos 25 000 presos murieron en cautiverio. Una vez firmado el armisticio con Japón, la liberación de los más de 55 000 civiles y militares holandeses que quedaban prisioneros en Indonesia planteó algunos problemas, ya que las principales facciones políticas estaban en guerra. Se ordenó enviar tropas aliadas a Batavia y Java y se rearmó a los japoneses con el fin de que controlaran la situación hasta su llegada. Como si nada hubiera pasado, a finales de noviembre de 1945, japoneses y gurkhas británicos, coco con codo, ya combatían encarnizadamente en Java contra las guerrillas comunistas, para restablecer la paz.
La construcción del ferrocarril sobre el río Kwai y la construcción de puentes fue de lo peor de la zona.
Todos los ejércitos del mundo, y especialmente los de las grandes potencias, sacaron interesantes conclusiones de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, tanto por el uso intensivo de armas químicas, como por la posibilidad, que se intuía, de usar en el futuro armas biológicas.
Japón fue uno de los primeros interesados. Comenzó a desarrollar una agresiva política en China y, a partir del llamado «Incidente de Mukden», ampliada su expansión militar y de cara a futuras acciones armadas de gran envergadura, puso al mando del teniente coronel Shirō Ishii, cirujano mayor del ejército, una unidad destinada a marcar un importante hito en la historia de la infamia: el Laboratorio de Investigación del Ejército sobre Prevención Epidémica.
Para sus instalaciones se eligió una gran extensión a unos 100 kilómetros de Harbin, en Manchuria, en un pueblo llamado Bei-inho. Allí se construyó un campo de concentración que disponía de una importante complejo denominado «Fortaleza Zhongma». No se escatimaron gastos en su construcción e incluso se le dotó de una línea de ferrocarril mediante la cual le pudiesen llegar todos los materiales necesarios para las investigaciones que deseara llevar a cabo.
Las pruebas a las que se sometió a los presos son inenarrables. Inconcebibles incluso en la más sádica película gore de Serie B. Las extremidades de los prisioneros se amputaban con el fin de estudiar la pérdida de sangre; los miembros se volvían a unir del lado contrario del cuerpo para comprobar qué ocurría; se congelaban y amputaban extremidades; se congelaba y descongelaba a las víctimas para analizar los efectos de la gangrena y la putrefacción o se les extraía quirúrgicamente el cerebro, los pulmones, el hígado, o el estómago, que en algunos casos llegó a ligarse directamente a los intestinos o al esófago.
El «éxito» de esas brutales primeras pruebas animó a los jefes del campo a ampliar sus estudios e investigaciones a los efectos de todo tipo de armas sobre personas vivas, por lo que comenzaron una serie de variados horrores y espantosas prácticas propias de las mentes más sádicas y enfermas que alguien se pueda imaginar.
Se ataron prisioneros a postes y se detonaron cargas explosivas a diferentes distancias para comprobar el efecto de la metralla sobre el cuerpo humano. Se usaron lanzallamas sobre prisioneros vivos para comprobar el daño real causado de esa forma contra «enemigos» atrincherados en casamatas o búnkeres. Se estudió desde el tiempo que tardaba una persona en morir si no comía, o si se le colgaba boca abajo, hasta lo que tardaba en llegar la embolia si se inyectaba aire en las arterías. O que ocurría si se inyectaba orina de caballo en los riñones. Se experimentó con la resistencia a la sed, al internamiento en cámaras de vacío de las que se extraía el oxígeno, a la congelación —con vistas a un ataque a la Unión Soviética por Siberia— o a la tortura. Se llegó a meter prisioneros en centrifugadoras.
El avance de la guerra amplió las pruebas para investigar la resistencia a armas nuevas o futuras: se irradió con rayos X a los presos hasta la muerte, se hicieron transfusiones de sangre animal y se inyectó agua del mar para comprobar si podía sustituir a las soluciones salinas. Todo ello obligaba a mantener con vida en el campo de prisioneros a una media de 2000 a 3000 personas, de forma constante, para reemplazar los «troncos». Los restos de los «eliminados» se quemaban en grandes hornos incineradores en permanente funcionamiento.
Las primeras víctimas fueron todas chinas, manchúes y coreanas, pero la extensión de la guerra nutrió el campo de «especímenes» nuevos y variados que permitió a los psicópatas que dirigían el Escuadrón 731 seleccionarlos según sus características para los variados y diversos experimentos que se les ocurrían.

Rusia de los bolcheviques, 928 organizaciones consideradas peligrosas: 675 asociaciones campesinas que se saldaron con 1 148 detenidos; 117 grupos intelectuales con otros 1 360; 85 colectivos religiosos con 1 765 encarcelados; 24 grupúsculos monárquicos con 1245 apresados; 14 agrupaciones mencheviques con 540 encausados y 13 formaciones socialistas revolucionarias con otros 204 arrestados. Se efectuaron también 81 redadas contra células anarquistas que concluyeron con 266 detenidos más, así como al encarcelamiento de 2 468 personas acusadas de ser espías del extranjero, de las cuales, curiosamente, 357 se habían sido exiliado durante el gobierno de los zares y acababan de regresar animados por el brillante futuro del país.
En realidad, los campos ni siquiera era un invento bolchevique. Sus instalaciones aprovechaban los distintos tipos de campos de detención y trabajo —las kátorgas—, que habían estado operativos en Siberia hasta 1918, como parte del sistema penal utilizado en la Rusia Imperial. Especialmente duros por entonces eran los situados en las costas e islas del mar Blanco, con intenso frío en invierno y agobiante humedad en verano, lo que hacía que debido a los grandes lagos próximos, acometieran a los presos grandes nubes de molestos mosquitos. De hecho una de las prácticas de castigo más arraigadas era atar al reo desnudo junto a los bosques para que le picaran durante días.
En 1930, el descontento entre la clase campesina ya se hizo evidente, por lo que no tardaron en organizar comités armados que arrebataron algunas aldeas a los bolcheviques. Las ocupaciones apenas duraban unos días, pero le dieron más razones a Stalin para incrementar las acciones en su contra y recurrir aún más al uso de la fuerza. A lo largo del año se reprimieron violentamente más de 14 000 revueltas en las que participaron más de 2 millones de campesinos, de los que más de 20 000 fueron ejecutados y cientos de miles deportados.
Precisamente el proceso de la deportación en sí era una de las fases más trágicas. Los detenidos no iban solos, sino acompañados por sus familias, ya fueran mujeres, niños o ancianos. Con un equipaje máximo de 480 kilogramos, los campesinos arrestados eran recluidos durante días o semanas en recintos provisionales como estaciones secundarias o cuarteles, situados en los centros de transporte de Vologda, Kotlas, Rostov, Sverdlovsk y Omsk. Allí, en muchos casos, los varones eran finalmente separados de sus familias de forma violenta por los guardias de la OGPU. Para trasladarlos se emplearon 240 trenes con 53 vagones para cada grupo. El viaje se prolongaba a veces varios días hasta el destino final, en regiones inhóspitas que había que atravesar a pie, en trineo o carretas, a lo largo de cientos de kilómetros.
-Los campos del Gulag existían en toda la Unión Soviética, pero los más grandes estaban situados en áreas casi despobladas de las regiones geográficas y climáticas más extremas del país. Desde el Ártico, al Norte; y Siberia, al Este; al Sur de Asia Central. Inmensas zonas sin apenas comida, heladas en invierno y plagadas de pantanos en verano, de las que era muy difícil escapar.
Los presos se veían involucrados en una enorme variedad de actividades económicas, pero su trabajo —todo aquel cuyo coste fuera especialmente elevado—, era generalmente manual y no cualificado. Con instalaciones muy simples realizaban labores pesadas que requirieran poca o ninguna habilidad, pero llevadas al límite de la resistencia humana.
El Canal Mar Blanco-Mar Báltico, construido entre 1931 y 1933, fue el primer gran proyecto de construcción en el que intervino el GULAG. Más de 100 000 presos cavaron en apenas 20 meses una vía navegable de 200 kilómetros solo con picos, palas y carretillas improvisadas. (El ratio de mujeres de un 6 al 25%)
Si sobrevivían al hambre, las enfermedades, el trabajo pesado y a sus compañeros de prisión, todavía podían sucumbir a la violencia arbitraria a manos de los guardias. O a las delaciones de algún otro preso, siempre atentos a cualquier paso en falso del que poder informar a las autoridades del gulag, para así intentar obtener un mínimo beneficio.
-KOLYMA. Donde la tierra despoblada muestra su naturaleza salvaje, convoca a los fantasmas de huesos blancos de esclavos y sus gritos, mezclados con la vasta respiración de un viento cortante, obliga a caminar inclinado. El campo donde las dificultades para sobrevivir resultaban mucho mayores que en cualquier otro, era uno de los nombres que más aterrorizaba a los prisioneros del GULAG. A más de 6000 kilómetros de Moscú, se decía que era el lugar habitado más frío del planeta.
Si un preso caía hundido por la fatiga, la nieve y el frío se colaban entra su ropa, en los ojos, en las narices, en los oídos, pero nada de eso impedía que tuviera que levantarse y volver a caminar. Siempre inclinado, con el peso del tiempo sobre sus hombros. Los internos contaban que allí era invierno durante doce meses, y verano el resto del año.
Cerca de 26 000 prisioneros de mirada perdida, agotados ya para el trabajo, fueron ejecutados allí en 1938. Muchos, de la mano del propio Garanin, mientras dos tractores se mantenían con los motores a máxima potencia para sofocar los disparos y los gritos de los asesinados. Luego, los cuerpos eran arrastrados detrás de la colina en trineos tirados por los tractores. Si se veía que alguien seguía vivo al arrojarlo a la fosa común, o bien se le dejaba allí rodeado de cadáveres hasta que exhalara su último aliento, o se le remataba con un tiro de gracia para acabar con su agonía.

(Vietnam del Norte) Sin contar Hoa Lo, los campos de concentración utilizados en esas tres etapas fueron los siguientes:
• «Alcatraz», situado al norte de Hanoi. Recibió en 1967, 12 aviadores capturados en territorio de Vietnam del Norte, no reconocidos como prisioneros de guerra y tratados como «alborotadores».
• «Briarpatch», ubicado a unos 40 kilómetros al noroeste de Hanoi. Se usó desde septiembre de 1965 y, al parecer, lo cerraron por los bombardeos estadounidenses durante dos meses. Abrió de nuevo en diciembre, hasta 1967. Cerrado otra vez, comenzó a utilizarse de nuevo en 1971, con un grupo de prisioneros capturados en Vietnam del Sur o en Laos. Fue clausurado definitivamente poco después.
• «Campo Fe», a solo 11 kilómetros de Hanoi. Funcionó desde julio de 1970, como centro de reagrupamiento. Llegó a tener 220 prisioneros estadounidenses, pero tres días después del ataque a Son Tay, todos fueron trasladados a Hoa Lo.
• «Pájaro Sucio». No era un campo de detención ni una prisión, sino una parte de las instalaciones de la Central Térmica de Hanoi, a las que en junio de 1967 se trasladó a 30 prisioneros para usarlos como «escudos humanos». Los sacaron de allí en octubre.
• «Dogpatch», a 120 kilómetros al norte-noreste de Hanoi. Comenzó a funcionar en mayo de 1972, cuando 220 prisioneros de guerra estadounidenses fueron capturados.
• «Farnsworth», a 21 kilómetros al suroeste de Hanoi. Comenzó a funcionar en agosto de 1968, con 28 prisioneros capturados fuera de Vietnam del Norte. Tras el ataque a Son Tay fueron transferidos a Hoa Lo.
• «Campo de la montaña», a 45 kilómetros al noroeste de Hanoi. Se usó desde diciembre de 1971, cuando un preso de Hoa Lo y ocho presos de Skidrow fueron trasladados allí.
• «La Plantación», al noreste de Hanoi. Comenzó a funcionar en junio de 1967. Fue un auténtico centro de propaganda de los prisioneros estadounidenses. Numerosas películas, fotografías y entrevistas se realizaron allí. Tras el ataque a Son Tay se convirtió en uno de los campos de reconcentración.
• «Rockpile». En 1971, 14 prisioneros de guerra estadounidenses y extranjeros capturados fuera de Vietnam del Norte, fueron trasladados desde «Skidrow» a esta instalación, que dejó de funcionar en febrero de 1973.
• «Skidrow», a 7 kilómetros al suroeste de Hanoi. Funcionó desde julio de 1968. En marzo y junio de 1971, 14 de los prisioneros de guerra civiles capturados fuera de Vietnam del Norte fueron trasladados desde «Rockpile». Debido a la amenaza de inundaciones, los «alborotadores» fueron enviados a Hoa Lo, en julio y agosto de ese mismo año.
• «Son Tay». Se usó desde mayo de 1968, cuando 20 prisioneros de guerra estadounidenses capturados en Vietnam del Norte fueron recluidos en sus instalaciones. Posteriormente, recibió dos grupos más de presos, con lo que la población total de estadounidenses pasó a 55 hombres.
• «Zoo». En los suburbios del suroeste de Hanoi, comenzó a funcionar en septiembre de 1965. Permaneció abierta hasta diciembre de 1970, cuando todos los prisioneros de guerra fueron transferidos a Hoa Lo. Zoo fue utilizado durante dos períodos cortos en 1971, cuando dos hombres capturados en Laos fueron detenidos allí temporalmente antes de pasar a «Rockpile». En septiembre de ese año fue reactivado de forma permanente para los prisioneros de guerra de Estados Unidos capturados después de diciembre 1971. Sustituyó a «La Plantación» como «escaparate».

A pesar de su brutalidad, no hubo ningún plan sistemático en Vietnam del Norte para acabar con las vidas de los prisioneros. Fueron para ellos incluso una oportunidad, una muestra de la «agresión imperialista» que sufría su país y de la lucha justa que llevaban contra la brutalidad «capitalista». Aparte de eso —la mera publicidad—, los prisioneros estadounidenses tenían otra ventaja, podían ser usados como arma de negociación y de desgaste del enemigo pues, en plena Guerra Fría, para los comunistas, era conveniente acabar con la moral de sus adversarios.
Qué decir de Camboya…

Serbia. En los centros urbanos, la campaña de limpieza étnica fue un proceso más sutil y desapegado. A los que no eran serbios les hacían la vida insoportable: los apartaban de sus puestos de trabajo, los hostigaban con constantes amenazas de muerte, les negaban asistencia médica, o no les permitían formar grupos de más de cuatro personas, pero en las zonas rurales se desató el terror. Se cometieron sobre los civiles innumerables atropellos a los derechos humanos, incluidas torturas, detenciones forzosas, asesinatos masivos, violaciones y castraciones. Como si el reloj hubiera retrocedido en el tiempo, los campos de concentración donde se mantenían hacinados a gran cantidad de musulmanes bosnios se convirtieron en una estremecedora realidad. Por si fuera poco, una escalofriante novedad a partir de 1991 consistió en arrasar poblaciones enteras e incluir la violación sistemática de mujeres para que una vez terminada la guerra, dieran a la luz hijos que llevaran en las venas sangre de la raza victoriosa.
Sin duda el peor campo establecido por las autoridades militares serbias de Bosnia fue el de Omarska, cerca de Prijedor, en el Norte del país. Había unas 4000 personas en él entre bosnios y croatas, instalados en locales, garajes y talleres. «Un día los serbios cogieron a 10 hombres —declaró para el Tribunal de La Haya uno de sus presos musulmanes—, les serraron el cuello y les cortaron la cabeza. Unas 60 personas murieron de esa manera. Los asesinaban en zanjas abiertas que cubrían con una excavadora. También utilizaban una especie de ácido. Nos llevaron para que viéramos lo que hacían». Entre mayo y noviembre de 1992 —cuando logró cerrarlo la Cruz Roja Internacional—, se estima que pasaron por él 30 000 detenidos. El maltrato fue generalizado con numerosos casos de tortura, violación y homicidio.
Tampoco los croatas se quedaban atrás. De acuerdo con la información de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en el verano de 1993 aproximadamente 15 000 personas permanecían recluidas en sus campos de concentración de Herzegovina Occidental en condiciones de «abrumadora brutalidad y degradación», en los que torturas y ejecuciones sumarias eran comunes. En su esfuerzo por borrar la presencia histórica de cultura musulmana, las fuerzas croatas destruyeron en ese período la mayor parte de las mezquitas de la región. Como la de la localidad de Visici, dinamitada y con sus escombros hechos desaparecer a golpe de bulldozer.
Una vez que el conflicto tomó un giro particularmente pernicioso, ocurrieron en los últimos momentos de la guerra, hacia el año 1995, algunos de los casos más salvajes y terribles de limpieza étnica. Entre ellos, la sorprendente matanza en el mercado del centro de Sarajevo, y el tristemente célebre episodio de la masacre de Srebrenica, donde los chetniks dieron muerte a unos 8000 musulmanes bosnios.
-En escenas que Europa no había visto desde la Segunda Guerra Mundial, 850 000 kosovares fueron deportados hasta la frontera con Albania y otros 250 000 desplazados dentro de la provincia. Sus pueblos quedaron reducidos a cenizas y no faltaron las ejecuciones masivas.
La última etapa de la operación fue cerrar las fronteras, para convertir a los kosovares que quedaban en el interior en escudos humanos contra la campaña de bombardeos aéreos que iniciaba la OTAN, o ante la posibilidad de una acción militar terrestre.
Tras dos meses y medio en los que las bombas llegaron a caer sobre Belgrado, Milosevic cedió al fin a la presencia de una fuerza de paz y dio por terminadas las guerras que habían asolado la antigua Yugoslavia por culpa de su retórica nacionalista. Derrotado en las elecciones del 2000, fue entregado —no sin polémica— a la Justicia Internacional para ser juzgado por crímenes de guerra y lesa humanidad. Su caso, iniciado en el 2002 en el Tribunal Penal de la Haya, no llegó a concluir. Murió en su celda de un ataque al corazón el 11 de marzo de 2006.
La brutalidad que alcanzaron estos conflictos llevó a la muerte a unas 300 000 personas, y provocaron millones de refugiados, poniendo a prueba la escasa solidez de la Unión Europea, que de forma global fracasó estrepitosamente ante el primer desafío serio a su presunta solidez y unidad.

(Iraq) En el sur de Iraq, aislado en el desierto de Um Kasar, a las afueras de la ciudad de Basora, se encontraba durante la mayor parte de la primera década del 2000, un laberinto de corredores de alambre de espino con tres edificios principales y un enorme patio abierto central: Camp Bucca. Una antigua instalación británica utilizada como centro de detención para prisioneros de guerra iraquíes, que en abril de 2003 pasó a manos de la 800.a brigada de la policía militar del ejército de los Estados Unidos. Ellos fueron los que le pusieron el nombre con el que se haría famoso el campo de concentración, en memoria de Ronald Bucca, jefe de bomberos de Nueva York, fallecido en los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas. Sin duda Bucca se merecía un homenaje, pero no que su nombre fuera unido a un centro tan siniestro como este.
Los detenidos, repartidos en 24 instalaciones diferentes dentro del mismo recinto, se clasificaban mediante uniformes de colores según su estatus, riesgo de amenaza, nacionalidad o religión, lo que permitía a carceleros y prisioneros por igual reconocer rápidamente el lugar de cada uno en el orden jerárquico del campo. El rojo era para quienes habían mostrado mal comportamiento en la cárcel; el blanco, para los presos que actuaban como jefes de cada campamento; el verde lo vestían los que tenían una larga condena y el amarillo o el naranja, los presos «normales». La mayoría se alojaban al principio en barracones de madera, luego, dada la gran cantidad de internos, tuvieron que instalarse durante años en tiendas de campaña o módulos prefabricados.
-En el Informe Taguba se especificaba sobre Camp Bucca: «Detenidos golpeados, pateados y apaleados; obligados a saltar descalzos; grabaciones y fotos de detenidas y detenidos desnudos; forzados a posar en posiciones sexuales explícitas para fotografiarlos; forzados a quitarse la ropa y permanecer desnudos durante varios días; detenidos desnudos de género masculino, forzados a ponerse ropa interior femenina; grupos de detenidos de género masculino forzados a masturbarse mientras son grabados o fotografiados; detenidos desnudos apilados sobre los que se salta; colocar una cadena de perro sobre el cuello de un detenido desnudo y hacer una foto con una soldado de género femenino que le sujeta; usar perros sin bozal para intimidar y atemorizar a los detenidos que, al menos en un caso, lo mordieron e hirieron gravemente.
Tampoco políticamente puede considerarse Camp Bucca como un éxito de la política estadounidense. Fue el punto de conexión clave para fraguar la alianza entre los líderes yihadistas, y antiguos miembros del ejército de Saddam Hussein y del partido Baath que se sumaron a ISIS, siglas en ingles de Islamic State of Iraq and Siria —también conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante.
Camp Bucca dejó de funcionar oficialmente en noviembre de 2009, en cumplimiento de los acuerdos entre los gobiernos de Estados Unidos e Irak. La base militar fue subastada y adquirida en 2011 por el Grupo Kufa, de capital iraquí y estadounidense, para la construcción de Basra Gateway —La puerta de Basora—.

Guantánamo (Cuba)
La denominada oficialmente Base Naval de Guantánamo, que con su territorio circundante ocupa una línea costera de 17,5 kilómetros y 117,6 kilómetros cuadrados —solo 49,4 son de tierra firme—, evolucionó de forma similar a cualquier otra de las que Estados Unidos diseminó por el mundo. Se convirtió en un microcosmos norteamericano que simulaba ser una pequeña localidad estadounidense con un centro comercial, una oficina postal, bares, restaurantes, servicio de bomberos, gasolinera, una capilla, una mezquita, una piscina, dos cines al aire libre, un hospital, una estación de radio y dos colegios.
Sin embargo la ruptura de relaciones con el gobierno cubano en 1961 la aisló por completo y convirtió a sus vecinos en enemigos. Fue cercada por una alambrada electrificada de tres metros de altura, fortificada y preparada para un enfrentamiento armado en cualquier momento. Además, quedó como la única base aliada enclavada en territorio comunista durante la Guerra Fría.
-En la actualidad, con una población de unas 8 500 personas y protegida por 435 marines, que conviven con otros militares y civiles estadounidenses, la notoriedad de la base naval proviene de una de sus características más interesantes, precisamente esa que hemos explicado, que una parte de la Administración estadounidense no la considera territorio de los Estados Unidos. Puede entenderse así que, para ellos, los derechos amparados por la Constitución no sean aplicables en los terrenos de la base, y ya lo demostraron cuando internaron allí, en un campo de concentración que denominaron «campo de refugiados», hacinados, en malas condiciones y privados de derechos, a grupos de balseros haitianos y cubanos para impedir que llegasen a las costas de Florida.
Esta evidente barbaridad jurídica no impidió que el 17 de septiembre de 2001, menos de una semana después de los ataques terroristas del día 11 en Nueva York, y especialmente tras el comienzo de las operaciones militares en Afganistán, Guantánamo fuese de inmediato acondicionada como cárcel y «centro de detención masivo», gracias a un memorando firmado por el presidente Bush en el que autorizaba a la CIA a instalar recintos de ese tipo fuera del territorio de Estados Unidos.Un documento que sigue estando clasificado como secreto.
-A los reclusos se les sometió a crueles técnicas de agotamiento físico, como privarles de sueño o exponerles a frío y calor extremos; se les practicó interrogatorios de más de 20 horas diarias durante 50 días consecutivos en los que se practicaba el water-boarding —un simulacro de ejecución mediante ahogamiento, ahora prohibido—, se les enfrentó con perros adiestrados para causar pánico, o se les infligieron castigos físicos que les provocaban desgarros y múltiples lesiones. Muchos de estos métodos de tortura, que en su día reveló el New York Times y luego quedaron al descubierto en 2011 a través de los papeles de «WikiLeaks», fueron reconocidos ese mismo año por el gobierno de los Estados Unidos, que se apresuró a prohibirlos.
-En los juicios a los presos, celebrados por tribunales militares creados en la propia base al amparo del acta de poderes especiales de 2006, formados por entre 5 y 12 oficiales de las fuerzas armadas estadounidenses y presididos por un juez militar, se incumplen las normas más elementales para un juicio justo, se aceptan confesiones extraídas mediante tortura y se permitan pruebas de testigos que no comparecen ante el tribunal. Para lograr una condena, al menos dos tercios de los miembros tienen que estar a favor, pero si se trata de una sentencia de muerte —que puede solicitarse si llega a probarse que alguien murió por culpa del acusado—, la decisión tiene que ser unánime y ratificada en última instancia por el presidente de los Estados Unidos.
Esta brutalidad, impropia de una nación adalid de la democracia, provocó protestas de organizaciones y activistas pro derechos humanos de todo el mundo, que consiguieron movilizar a la opinión pública internacional a favor del cierre del centro de detención. Opinión que empezó a calar entre personalidades dirigentes y algunos gobiernos de todo el mundo, y de los propios Estados Unidos con Jimmy Carter como adalid.
-El 16 de noviembre del 2008, el entonces recién electo 44.° presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, concedió su primera entrevista a la prensa. Ante millones de telespectadores del programa de la cadena CBS 60 Minutos realizó dos promesas en materia de política exterior que formaban parte de su compromiso de campaña y estaba dispuesto a llevar a acabo de inmediato: apenas tomara posesión de la Casa Blanca el 20 de enero del año siguiente, diseñaría un plan que permitiera la retirada de las tropas desplegadas en Irak y ordenaría el cierre del campo de Guantánamo en un plazo no superior a 12 meses. En 2014, tras seis años de gobierno, terminado su primer período presidencial y reelecto bajo las mismas promesas anteriores, ninguna de las dos se había cumplido.
-Pese a la denuncia permanente de las atrocidades cometidas por la CIA y las fuerzas militares estadounidenses, la base sigue abierta. Efectivamente representa un enorme gasto para los contribuyentes norteamericanos, como dijo su presidente, pues cada interno le cuesta al presupuesto estatal más de 800 000 dólares al año contra los 35 000 con los que se mantiene un preso en los establecimientos penitenciarios de Estados Unidos, pero no parece ser ese el problema. En enero de 2015 se clausuró la oficina del enviado gubernamental que estaba al frente de los esfuerzos para cerrar la instalación y, actualmente, el ejército estadounidense invierte en una costosa instalación de cable de fibra óptica hasta la base mientras planea cuidados médicos especialidades para detenidos de edad avanzada. Eso sugiere que, a pesar de las declaraciones con nuevas promesas de cierre realizadas por el presidente Obama exáctamente un año después —en enero de 2016, durante su discurso sobre el Estado de la Unión— algunos van a seguir allí durante mucho tiempo. Probablemente por el resto de su vida.

This book that I have reread several times seems magnificent to us when it delves into the atrocities of human beings regardless of winners or losers, all governments must be silent and fulfilled the Hobbesian maxim that man is a wolf to man. Leaving aside the official theories of governments. Welcome to hell and is that books like this are to be grateful.

Throughout the 20th century, the camps were used for the arrest and elimination of political or common prisoners and to eliminate and exterminate ethnic minorities, political dissidents, homosexuals, religious groups, persons with disabilities, or any type of collective they could attribute the usual crimes of “betrayal”, “sedition” or “rebellion”. Over time, these ideas were not even confined to “white” thinking, but extended to all continents. From the way the Japanese behaved in Manchuria, to how the Khmer Rouge treated the Vietnamese ethnic group.
And it is that the dehumanization that was already sensed at the end of the XIX century, fruit of the increase of the population, the ideologization of the masses, the competition for the resources, increasingly scarce, and the massive industrialization, made that after the First War World, immorality, vileness, sin, evil and cruelty, all actions contrary to the virtues that would be expected of any human being, such as kindness, mercy, mercy, charity, tenderness, mercy, compassion, reach levels unimaginable
In addition, since then the main objective also changed when starting a conflict. He no longer limited himself to achieving victory in order to achieve a set of determined political objectives, but instead focused on permanently destroying the base of all enemy resistance. With that way of thinking, and ultimately, the only way to guarantee permanent domination is to exterminate all the presumably hostile populations that are under military occupation.
The only positive consequence of this degeneration of the human being is that, little by little, it has been possible to convert concentration camps, designed to punish, exploit and kill, in icons of evil. We know their atrocities thanks to the stories of the victims, dehumanized, raptured their individuality to turn them into a number. We know of the conditions in which they find themselves in that closed world, marked by a mechanical and fierce routine, in which the abandonment of the habits of the previous life and the loss of any sign of identity are part of a process in which the more usual is that the final destination of the inmate is death. Now all you have to do is delete them once and for all.

The Philippines, would not reach its independence until July 4, 1946. Of course, Roosevelt declared the official end of the insurrection 44 years earlier, on July 4, 1902, although he could not even include in his proclamation the Moorish tribes, which they were never willing to lay down their arms.
As in the case of Cuba, the global cost of living due to US measures in the Philippines was enormous, but difficult to quantify. For the indigenous sources “in the fifteen years that followed the defeat of the Spaniards in Manila Bay in 1898, more Filipinos were killed by the American forces than by the Spaniards in the 300 years of colonization. More than 1,500,000 died from a total population of 6,000,000.
According to a US estimate, the Philippine military killed was about 20,000 -16,000 in total safety and quantified. In the case of civilians, a figure that ranges between 250,000 and 1,000,000 is presumed. Always included are those killed by malnutrition and those of a cholera epidemic that ravaged the islands during the war.
(South Africa / Boers) The Spaniards had used them in Cuba and the United States, which had criticized them so much, had used them to devastate the guerrillas during the Philippine-American War. But unlike those cases, it was a novelty to be used systematically, with the aim of extending to an entire nation, and the first time also that, in applying its principles, regions were depopulated completely.
According to a US estimate, the Philippine military killed was about 20,000 -16,000 in total safety and quantified. In the case of civilians, a figure that ranges between 250,000 and 1,000,000 is presumed. Always included are those killed by malnutrition and those of a cholera epidemic that ravaged the islands during the war.
(South Africa / Boers) The Spaniards had used them in Cuba and the United States, which had criticized them so much, had used them to devastate the guerrillas during the Philippine-American War. But unlike those cases, it was a novelty to be used systematically, with the aim of extending to an entire nation, and the first time also that, in applying its principles, regions were depopulated completely.
In total, 31 concentration camps were built for displaced targets8 -Irene, Barberton, Volksrust, Belfast, Klerksdorp, Pietersburg, Potchefstroom, Vereeniging, Turffontein, Balmoral, Nylstroom, Standerton, Heilbron, Kimberley, Bloemfontein, Middelburg, Kroonstad, Heidelberg, Krugersdorp , Vryburg, Vredefort, Brandfort, Springfontein, Bethulie, Norvalspont, Port Elizabeth, North Aliwal, Merebank, Pinettown, Howick and Pietermaritzburg- and 64 working for blacks. In the former, their inmates only had to fight to stay alive; in the latter, they also had to work until exhaustion as construction workers, miners or farmers.

(Nazis) In the German penitentiary system – as was the case in much of the world – prisoners could not lead an idle life. Part of his “ideological therapeutic treatment” was work. They immediately joined activities such as cultivating the land, expanding the existing fields, building new ones, or building infrastructures. You did not have to be very clever to understand that, if the number of prisoners increased, that labor could become something of benefit to the SS, so that the organization could self-finance instead of relying on state funds. From the moment that idea was adopted, the main objective of the fields became much more practical and sophisticated than the regeneration of ideals or the separation of races and, for that reason, significantly more gloomy.
The working day, from 10 to 11 hours a day even in the case of very heavy work, was similar in all fields, although the commander of each one was the final responsible for deciding the target times and lights off. It started around 5:00 in summer and half an hour later in winter. The kapos, with blows and shouts, led the prisoners to the toilet area, in the central part of the barracks. Hundreds of men devoured by fleas and lice. There the fights began to be able to use the holes of the latrines and wash in the big batteries in barely half an hour. No soap, just some dirty and soaked towels.
Dressed with what little they had, the prisoners received the breakfast coffee: quart of liter of water colored with chicory or any other toasted seed. A few minutes later they had to present themselves at the first count.
The prisoners only rested an hour at noon to drink a soup of turnips or cabbage, with some potato or carrot. He returned from work at 6:00 p.m. or 7:00 p.m., depending on the distance traveled, to form in the central square and perform the second count. Then they received the dinner: a piece of sausage or sausage, or a small piece of margarine, and a square bread that had to be divided among several. Sometimes the carrot was replaced by any vegetable, the margarine for a piece of fresh cheese and the sausage for another sausage. It was the 2300-calorie daily menu per prisoner-man or woman-established in Berlin. Many less than the 3,500 or 4,000 needed to cope with the strenuous work they were subjected to. In the case of patients or those who were in quarantine, the ration was reduced by half. Only on rare occasions could Sunday food improve anything. This combination of labor exploitation and lack of food was the main cause of mortality. Between 1940 and 1945 the average life expectancy of a prisoner was always between 5 and 9 months.
Between 20:00 and 21:00, when the lights went out, they had to enter the barracks. They slept in narrow bunks of three floors of wooden planks that were piled next to each other. Most shared by three or four inmates.
Many times the kapos and the guards broke into the barracks at night and forced the prisoners to go outside for physical exercise or to subject them to some other punishment.
Most of the large concentration camps had a canteen where better-placed prisoners could buy cigarettes and other items. A cigarette used to cost 10 to 20 pfennings and each prisoner received between 50 pfennings and 4 reichmarks a week, according to their level of competence.
At the end of 1941, Himmler ordered the creation of ten brothels in the camps, the first in Mauthausen and the largest in Auschwitz. The women, some 200, most of whom came from Ravensbrück, were selected based on their appearance, with an average age of 23 years. They had to be Aryan or Slavic. No beans were allowed. At first they were persuaded to “grant their sexual favors” with the promise that they would be released within a maximum period of six months, which never came true. Then it was only in exchange for something more food, some gift from the prisoners or less abuse by the guards.
Once selected in Ravensbrück they were presented naked to the SS officers and field doctors for inspection. Afterwards, they were fed so that they gained some weight and they were given toiletries, makeup and clothes. The majority were subjected to sterilizations to avoid pregnancies that, if occurred, were interrupted. To survive, the new ones had to attend a minimum of 3 and a maximum of 15 inmates per night, between eight and ten …

Once the extermination camps were released, there were numerous testimonies of survivors who detailed the different and atrocious systems used to mass murder the prisoners. In this escalation of endless terror, the main ones were the following:

– Drowning: At some moments and when the lack of ammunition was linked to hard floors, frozen by the cold, which did not allow to dig common graves quickly, several dozen prisoners – men, women and children – were grouped together. he surrounded them with ropes or wires and threw them into a river, lake or swamp. Death was inevitable.
– Gas chambers: In addition to the type that we have already described, less sophisticated ways of gassing the prisoners were used. The first chambers were built in a very coarse, even wooden, in which in just 25 square meters got 500 to 700 victims. Once locked, outside a diesel engine was started up whose exhaust was connected to the interior. The mortal dream produced by the inhalation of carbon monoxide was relatively fast, but not enough to not know in a brutal way that there was no way out.
– Hanging: The traditional way of execution. Burly prisoners were forced to cut down trees and assemble crude buildings with them to hang the prisoners; in groups they were uploaded to the trunks and a rope was placed around their necks to later tear down the trunk where they leaned and died asphyxiated.
– Disappearance: In the quarries and works in which the enslaved prisoners worked, the weakest or exhausted by fatigue and hunger were pushed into the void to die down. To these dead should be added those who threw themselves voluntarily to end this torture quickly and less painfully.
– Hunger: A way to die of starvation was punishment: many prisoners were locked in a group and tied to the walls of a cell to let them die of hunger.
– The hammer: In some concentration and extermination camps – especially in occupied Poland – an inexpensive system of mass murder was used, similar to the guillotine: the prisoner was placed face down and a huge hammer operated by a lever hit brutally his head causing immediate death. The blood was cleaned with jets of water and was arranged to place another prisoner.
– Massive fusillades: In any forest, hundreds or thousands of prisoners were gathered and forced to undress. A group of them dug huge pits and, once finished, gathered around them small naked groups that were shot indiscriminately. After that group another was taken and the system was repeated. Villages and entire families were killed in this way. It is estimated that more than one million human beings.
– The invitation: It was common for the executioners to choose any prisoner and beat him. He was then given a rope or belt and locked in the latrines or any room “inviting” him to commit suicide.
– The showers: It was common to install campaign showers connected to pressure pumps in the frozen regions. The prisoners were forced to undress in the middle of the snow and enter under the icy water of the showers, so they soon died of cold. The SS, armed with rods and whips, used them if a prisoner tried to leave. Once the victims had died, the corpses were removed so that the same snow buried them. A variant of this method was to dig holes in the snow in which the naked prisoners were placed halfway up to, once immobilized, to throw buckets of water until they froze.

(Rising Sun Empire) Some 25,000 prisoners died in captivity. Once the armistice with Japan was signed, the liberation of the more than 55,000 Dutch civilians and soldiers who remained prisoners in Indonesia posed some problems, since the main political factions were at war. It ordered to send allied troops to Batavia and Java and rearmed the Japanese in order to control the situation until their arrival. As if nothing had happened, at the end of November 1945, Japanese and British Gurkhas, coconut to elbow, already fought fiercely in Java against the communist guerrillas, to restore peace.
The construction of the railway over the Kwai River and the construction of bridges was one of the worst in the area.
All the armies of the world, and especially those of the great powers, drew interesting conclusions from what happened during the First World War, both by the intensive use of chemical weapons, and by the possibility, which was intuited, of using weapons in the future biological
Japan was one of the first interested. He began to develop an aggressive policy in China and, starting with the so-called “Mukden Incident”, expanded his military expansion and in the face of future large-scale armed actions, he placed under command of Lieutenant Colonel Shirō Ishii, senior army surgeon, a unit destined to mark an important milestone in the history of infamy: the Army Research Laboratory on Epidemic Prevention.
For its facilities a large extension was chosen about 100 kilometers from Harbin, in Manchuria, in a town called Bei-inho. A concentration camp was built there that had an important complex called “Zhongma Fortress”. No expense was spared in its construction and it was even equipped with a railway line through which all the materials necessary for the investigations it could wish to carry out could arrive.
The tests to which the prisoners were subjected are unspeakable. Inconceivable even in the most sadistic Gore film of Serie B. The extremities of the prisoners were amputated in order to study the loss of blood; the members were joined again on the opposite side of the body to check what happened; they froze and amputated limbs; the victims were frozen and thawed to analyze the effects of gangrene and putrefaction or they were surgically removed from the brain, lungs, liver, or stomach, which in some cases became directly linked to the intestines or esophagus.
The “success” of these brutal first tests encouraged the heads of the field to expand their studies and research to the effects of all kinds of weapons on living people, so they began a series of varied horrors and frightful practices of the minds most sadistic and sick that someone can imagine.
Prisoners were tied to poles and explosive charges were detonated at different distances to check the effect of the shrapnel on the human body. Flamethrowers were used on living prisoners to check the actual damage caused in this way against “enemies” entrenched in bunkers or bunkers. It was studied from the time it took a person to die if he did not eat, or if he hung upside down, until it took him to get the embolism if air was injected into the arteries. Or what happened if horse urine was injected into the kidneys. Experiments were experienced with resistance to thirst, to being placed in vacuum chambers from which oxygen was extracted, to freezing – with a view to an attack on the Soviet Union by Siberia – or to torture. He got to put prisoners in centrifuges.
The advance of the war expanded the tests to investigate the resistance to new or future weapons: X-rays were irradiated to prisoners until death, animal blood transfusions were made and seawater was injected to see if it could replace the solutions saltworks All this forced to keep alive in the prison camp an average of 2000 to 3000 people, constantly, to replace the “trunks”. The remains of the “eliminated” were burned in large incinerator kilns in permanent operation.
The first victims were all Chinese, Manchu and Korean, but the extension of the war nurtured the field of new and varied “specimens” that allowed the psychopaths who led Squadron 731 to select them according to their characteristics for the varied and diverse experiments that were given to them. they happened.

Russia of the Bolsheviks, 928 organizations considered dangerous: 675 peasant associations that resulted in 1 148 detainees; 117 intellectual groups with others 1 360; 85 religious groups with 1,765 incarcerated; 24 monarchist groups with 1245 arrested; 14 Menshevik groups with 540 defendants and 13 revolutionary socialist formations with another 204 arrested. 81 raids were also carried out against anarchist cells that resulted in 266 more detainees, as well as the imprisonment of 2,468 people accused of being spies abroad, of which, curiously, 357 had been exiled during the government of the Tsars and had just come back animated by the bright future of the country.
Actually, the fields were not even a Bolshevik invention. Its facilities took advantage of the different types of detention and labor camps – the kororgas – that had been operative in Siberia until 1918, as part of the penal system used in Imperial Russia. Especially hard at that time were those located on the coasts and islands of the White Sea, with intense cold in winter and oppressive humidity in summer, which made that due to the large lakes nearby, they attacked the prisoners large clouds of annoying mosquitoes. In fact, one of the most ingrained punishment practices was to tie the naked inmate to the woods to be bitten for days.
In 1930, discontent among the peasant class was already evident, so they soon organized armed committees that snatched some villages from the Bolsheviks. Occupations lasted only a few days, but gave Stalin more reasons to increase the actions against him and resort even more to the use of force. Throughout the year more than 14,000 riots were violently suppressed, in which more than 2 million peasants participated, of which more than 20,000 were executed and hundreds of thousands deported.
Precisely the process of deportation itself was one of the most tragic phases. The detainees were not alone, but accompanied by their families, whether women, children or the elderly. With a maximum baggage of 480 kilograms, the arrested peasants were detained for days or weeks in temporary premises such as secondary stations or barracks, located in the transport centers of Vologda, Kotlas, Rostov, Sverdlovsk and Omsk. There, in many cases, the males were finally separated from their families in a violent manner by the OGPU guards. To move them, 240 trains with 53 wagons were used for each group. The trip sometimes extended several days to the final destination, in inhospitable regions that had to be crossed on foot, by sleigh or cart, for hundreds of kilometers.
-The Gulag camps existed throughout the Soviet Union, but the largest ones were located in almost depopulated areas of the most extreme geographic and climatic regions of the country. From the Arctic, to the North; and Siberia, to the East; South of Central Asia. Immense areas with hardly any food, frosts in winter and plagued by swamps in summer, from which it was very difficult to escape.
Prisoners were involved in a huge variety of economic activities, but their work-all of which was particularly expensive-was generally manual and unqualified. With very simple installations they performed heavy tasks that required little or no skill, but carried to the limit of human resistance.
The Mar-Baltic Sea Canal, built between 1931 and 1933, was the first major construction project in which the GULAG intervened. More than 100 000 prisoners in just 20 months dug a 200 km waterway only with picks, shovels and improvised trucks. (The ratio of women from 6 to 25%)
If they survived hunger, disease, heavy work and their fellow prisoners, they could still succumb to arbitrary violence at the hands of the guards. Or to the convictions of some other prisoner, always attentive to any false step from which to inform the authorities of the gulag, in order to try to obtain a minimum benefit.
-KOLYMA. Where the depopulated land shows its wild nature, it summons the ghosts of white bones of slaves and their cries, mixed with the vast breath of a cutting wind, forces to walk inclined. The field where the difficulties to survive were much greater than in any other, was one of the names that most terrified the GULAG prisoners. More than 6000 kilometers from Moscow, it was said to be the coldest inhabited place on the planet.
If a prisoner collapsed by fatigue, the snow and the cold got into his clothing, in his eyes, in his nose, in his ears, but none of that prevented him from getting up and walking again. Always inclined, with the weight of time on his shoulders. The interns counted that it was winter there for twelve months, and summer the rest of the year.
Nearly 26,000 prisoners with lost eyes, already exhausted for work, were executed there in 1938. Many, by the hand of Garanin himself, while two tractors remained with the engines at maximum power to quell the shooting and shouting of the murdered. Then, the bodies were dragged behind the hill on sleds pulled by the tractors. If someone was still alive by throwing him into the common grave, either he would be left lying there with corpses until he exhaled his last breath, or he was finished off with a coup de grace to end his agony.

(North Vietnam) Not counting Hoa Lo, the concentration camps used in these three stages were the following:
• «Alcatraz», located north of Hanoi. He received in 1967, 12 aviators captured in the territory of North Vietnam, not recognized as prisoners of war and treated as “rioters.”
• «Briarpatch», located about 40 kilometers northwest of Hanoi. It was used from September of 1965 and, apparently, they closed it by the American bombings during two months. It opened again in December, until 1967. Closed again, it began to be used again in 1971, with a group of prisoners captured in South Vietnam or Laos. It was definitively closed shortly after.
• «Campo Fe», just 11 kilometers from Hanoi. It worked since July 1970, as a center of regrouping. It got to have 220 American prisoners, but three days after the attack on Son Tay, all were transferred to Hoa Lo.
• «Dirty Bird». It was not a detention camp or a prison, but part of the facilities of the Hanoi Thermal Power Plant, which in June 1967 moved 30 prisoners to use them as “human shields”. They were removed from there in October.
• «Dogpatch», 120 kilometers north-northeast of Hanoi. It began operations in May 1972, when 220 American prisoners of war were captured.
• “Farnsworth”, 21 kilometers southwest of Hanoi. It began operating in August 1968, with 28 prisoners captured outside of North Vietnam. After the attack on Son Tay they were transferred to Hoa Lo.
• «Mountain field», 45 kilometers northwest of Hanoi. It was used from December of 1971, when a prisoner of Hoa Lo and eight prisoners of Skidrow were transferred there.
• «La Plantación», northeast of Hanoi. It began operating in June 1967. It was a true propaganda center for American prisoners. Numerous films, photographs and interviews were held there. After the attack on Son Tay it became one of the reconcentration camps.
• «Rockpile». In 1971, 14 US and foreign prisoners of war captured outside of North Vietnam were transferred from “Skidrow” to this facility, which ceased operation in February 1973.
• «Skidrow», 7 kilometers southwest of Hanoi. It operated from July 1968. In March and June 1971, 14 of the civilian prisoners of war captured outside of North Vietnam were transferred from “Rockpile”. Due to the threat of flooding, the “rioters” were sent to Hoa Lo, in July and August of that same year.
• «Son Tay». It was used since May 1968, when 20 American prisoners of war captured in North Vietnam were detained in its facilities. Subsequently, he received two more groups of prisoners, bringing the total population of Americans to 55 men.
• «Zoo». In the suburbs of south-west Hanoi, it started operating in September 1965. It remained open until December 1970, when all the prisoners of war were transferred to Hoa Lo. Zoo was used for two short periods in 1971, when two men captured in Laos were temporarily detained there before moving on to «Rockpile». In September of that year, it was permanently reactivated for prisoners of war captured in the United States after December 1971. It replaced “La Plantación” as “showcase”.

Despite its brutality, there was no systematic plan in North Vietnam to end the lives of the prisoners. They were for them an opportunity, a sample of the “imperialist aggression” suffered by their country and of the just struggle they had against “capitalist” brutality. Apart from that – mere publicity – the American prisoners had another advantage, they could be used as a weapon of negotiation and wear of the enemy because, during the Cold War, for the Communists, it was convenient to end the morale of their adversaries.
What to say about Cambodia …

Serbian In urban centers, the ethnic cleansing campaign was a more subtle and detached process. Those who were not Serbs made life unbearable: they were removed from their jobs, harassed with constant death threats, refused medical assistance, or were not allowed to form groups of more than four people, but in rural areas terror was unleashed. Countless abuses of human rights were committed on civilians, including torture, forced detentions, mass murders, rapes and castrations. As if the clock had receded in time, the concentration camps where large numbers of Bosnian Muslims were crowded together became a shocking reality. As if that were not enough, a chilling novelty from 1991 onwards consisted of destroying entire populations and including the systematic rape of women so that once the war was over, they would give birth to children who would carry in their blood the blood of the victorious race.
Undoubtedly, the worst camp established by Bosnian Serb military authorities was that of Omarska, near Prijedor, in the north of the country. There were about 4000 people in it between Bosnians and Croats, installed in premises, garages and workshops. “One day the Serbs took 10 men,” one of their Muslim prisoners told The Hague Tribunal. “They sawed their necks and cut off their heads. About 60 people died that way. They were murdered in open ditches that they covered with an excavator. They also used a kind of acid. They took us to see what they were doing ». Between May and November 1992 – when the International Red Cross managed to close it – it is estimated that 30,000 detainees passed through it. The abuse was widespread with numerous cases of torture, rape and homicide.
Nor did the Croats remain behind. According to the information of the United Nations Commission on Human Rights, in the summer of 1993 approximately 15,000 people were being held in their concentration camps in Western Herzegovina in conditions of “overwhelming brutality and degradation”, in which torture and executions summaries were common. In their effort to erase the historical presence of Muslim culture, the Croatian forces destroyed most of the mosques in the region during this period. Like the one in the locality of Visici, dynamited and with its debris made to disappear at the stroke of a bulldozer.
Once the conflict took a particularly pernicious turn, in the last moments of the war, towards the year 1995, some of the most savage and terrible cases of ethnic cleansing occurred. Among them, the amazing slaughter in the market of downtown Sarajevo, and the infamous episode of the Srebrenica massacre, where the Chetniks killed some 8,000 Bosnian Muslims.
-In scenes that Europe had not seen since the Second World War, 850,000 Kosovars were deported to the border with Albania and another 250,000 displaced within the province. Their villages were reduced to ashes and mass executions were not lacking.
The last stage of the operation was to close the borders, to turn the remaining Kosovars in the interior into human shields against the air bombing campaign that NATO initiated, or before the possibility of military ground action.
After two and a half months in which the bombs fell on Belgrade, Milosevic finally gave in to the presence of a peace force and ended the wars that had devastated the former Yugoslavia because of his nationalist rhetoric. Defeated in the 2000 elections, he was handed over – not without controversy – to the International Justice to be tried for war crimes and crimes against humanity. His case, initiated in 2002 at the Criminal Court of The Hague, did not reach a conclusion. He died in his cell of a heart attack on March 11, 2006.
The brutality of these conflicts led to the death of some 300,000 people, and caused millions of refugees, testing the limited strength of the European Union, which globally failed miserably in the face of the first serious challenge to its alleged strength and unity .

(Iraq) In southern Iraq, isolated in the desert of Um Kasar, just outside the city of Basra, was for most of the first decade of 2000, a maze of hawthorn wire corridors with three buildings main and a huge central open courtyard: Camp Bucca. A former British facility used as a detention center for Iraqi prisoners of war, which in April 2003 passed into the hands of the 800th brigade of the military police of the United States Army. They were the ones who gave him the name with which the concentration camp would become famous, in memory of Ronald Bucca, fire chief of New York, who died in the attacks of September 11, 2001 against the Twin Towers. Undoubtedly Bucca deserved a tribute, but not that his name was attached to a center as sinister as this.
The detainees, divided into 24 different facilities within the same precinct, were classified by uniforms of colors according to their status, risk of threat, nationality or religion, which allowed jailers and prisoners alike to quickly recognize the place of each in the order hierarchical of the field. Red was for those who had shown bad behavior in prison; the white, for the prisoners who acted as heads of each camp; the green was worn by those who had a long sentence and the yellow or orange, the “normal” prisoners. Most were initially housed in wooden barracks, then, given the large number of inmates, had to settle for years in tents or prefabricated modules.
-In the Taguba Report it was specified about Camp Bucca: “Detainees beaten, kicked and beaten; forced to jump barefoot; recordings and photos of detainees and naked detainees; forced to pose in explicit sexual positions to photograph them; forced to take off their clothes and remain naked for several days; naked male detainees, forced to wear female underwear; groups of male detainees forced to masturbate while being recorded or photographed; naked, stacked detainees on which he jumps; placing a dog chain on the neck of a naked detainee and taking a picture with a female soldier holding him; use dogs without a muzzle to intimidate and frighten detainees who, in at least one case, bit him and seriously injured him.
Nor can Camp Bucca be politically considered a success of US policy. It was the key connection point to forge the alliance between the jihadist leaders, and former members of Saddam Hussein’s army and the Baath party who joined ISIS, also known as the Islamic State of Iraq. Iraq and the Levant.
Camp Bucca ceased to function officially in November 2009, in compliance with the agreements between the US and Iraqi governments. The military base was auctioned and acquired in 2011 by the Kufa Group, of Iraqi and American capital, for the construction of Basra Gateway -The Basora Gate-.

Guantánamo (Cuba)
The officially named Naval Base of Guantánamo, which with its surrounding territory occupies a coastal line of 17.5 kilometers and 117.6 square kilometers -only 49.4 are of the mainland-, evolved in a similar way to any other of those States. United disseminated throughout the world. It became an American microcosm that pretended to be a small American town with a shopping center, a post office, bars, restaurants, fire service, gas station, a chapel, a mosque, a swimming pool, two outdoor cinemas, a hospital, a radio station and two schools.
However, the rupture of relations with the Cuban government in 1961 completely isolated her and turned her neighbors into enemies. It was surrounded by an electrified fence three meters high, fortified and prepared for an armed confrontation at any time. In addition, it remained as the only allied base nailed in communist territory during the Cold War.
-Today, with a population of some 8,500 people and protected by 435 marines, who live with other US military and civilians, the notoriety of the naval base comes from one of its most interesting characteristics, precisely that which we have explained, that a part of the US Administration does not consider it a territory of the United States. It can be understood that, for them, the rights protected by the Constitution are not applicable in the grounds of the base, and they already demonstrated it when they interned there, in a concentration camp that they called «refugee camp», crammed, in bad conditions and deprived of rights, to groups of Haitian and Cuban rafters to prevent them from reaching the coasts of Florida.
This evident legal barbarity did not prevent that on September 17, 2001, less than a week after the terrorist attacks of the 11th in New York, and especially after the beginning of the military operations in Afghanistan, Guantanamo was immediately conditioned as a prison and “Mass detention center”, thanks to a memorandum signed by President Bush in which he authorized the CIA to install such facilities outside the territory of the United States. A document that continues to be classified as secret.
– The inmates were subjected to cruel techniques of physical exhaustion, such as depriving them of sleep or exposing them to extreme cold and heat; they were interrogated for more than 20 hours a day for 50 consecutive days in which they practiced water-boarding – a simulation of execution by drowning, now forbidden – they were confronted with dogs trained to cause panic, or they were punished physicals that caused them tears and multiple injuries. Many of these methods of torture, which in its day revealed the New York Times and then were uncovered in 2011 through the “WikiLeaks” papers, were recognized that same year by the government of the United States, which rushed to prohibit them.
-In the trials of prisoners, held by military courts created in the base itself under the special powers act of 2006, formed by between 5 and 12 officers of the US armed forces and presided over by a military judge, the norms are violated more basic to a fair trial, confessions extracted through torture are accepted and evidence of witnesses who do not appear in court are allowed. To achieve a conviction, at least two thirds of the members have to be in favor, but if it is a death sentence – which can be requested if it is proven that someone died because of the accused – the decision must be unanimous and ultimately ratified by the president of the United States.
This brutality, unlike a nation champion of democracy, sparked protests from human rights organizations and activists around the world, who managed to mobilize international public opinion in favor of closing the detention center. Opinion that began to permeate between leading personalities and some governments around the world, and the United States itself with Jimmy Carter as champion.
-On November 16, 2008, the then newly elected 44th President of the United States, Barack Obama, granted his first interview to the press. Before millions of viewers of the program of the CBS network 60 Minutes made two promises on foreign policy that were part of his campaign commitment and was willing to carry it out immediately: just take possession of the White House on January 20 next year, he would design a plan that would allow the withdrawal of troops deployed in Iraq and order the closure of the Guantánamo camp within a period not exceeding 12 months. In 2014, after six years in office, his first presidential term ended and he was reelected under the same promises as before, neither of them had been fulfilled.
-Despite the permanent denunciation of the atrocities committed by the CIA and the US military, the base is still open. Indeed, it represents an enormous expense for the American taxpayers, as their president said, because each inmate costs the state budget more than $ 800,000 a year against the 35,000 with which a prisoner is kept in the US prisons, but it does not seem to be the problem. In January 2015, the office of the government envoy who was at the forefront of the efforts to close the facility was closed and, currently, the US military invests in an expensive fiber optic cable installation to the base while it plans medical care specialties for detainees. advanced age. That suggests that, despite the declarations with new closing promises made by President Obama exactly one year later – in January 2016, during his speech on the State of the Union – some will remain there for a long time. Probably for the rest of his life.

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2 pensamientos en “Campos De Muerte. Geografía Del Mal — Miguel Del Rey & Carlos Canales / Killing Fields. An Evil Geography by Miguel del Rey & Carlos Canales (spanish book edition)

  1. La barbarie humana siempre trae adeptos a esta clase de lectura. Tu reseña del libro es extraordinaria y dejas esa sensación de ir por el de inmediato. Gracias por compartir.

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